Investigación del subdesarrollo

octubre 2013

Investigación inconsciente

Cada que la Naturaleza se manifiesta cegando vidas humanas y destrozando infraestructura física del país y propiedad privada de los habitantes, desaparecen los investigadores científicos. Y ya que la tragedia pasa y casi se ha digerido la desdicha por la pérdida de seres queridos o bienes materiales, vuelven a aparecer con su indigna cantaleta con la que limosnean recursos para los vividores de esa indefinida mafia que son los “científicos mexicanos”.

Y ¿que relación guardan los “investigadores científicos” con los daños que causan las manifestaciones de la Naturaleza? En principio ninguna. Porque los investigadores científicos no son profesionales en sentido estricto. Al considerar al profesional como el que administra en el aquí y ahora una frontera de contacto de la sociedad con la Naturaleza.

Un investigador científico es el que se supone que estudia el orden superior que rige a la Naturaleza, el que es general, extraterritorial y extemporáneo. Todo menos la particularidad del aquí y ahora. Las manifestaciones de la Naturaleza son casos particulares en un aquí y ahora. No son tema ni materia para un investigador científico. Así como un profesional no investiga.

El profesional al que le compete evitar que la sociedad colisione con las manifestaciones de la Naturaleza, como parte del compromiso de administrar la frontera material entre la sociedad con la Naturaleza en el aquí y ahora: es el Ingeniero Civil, cuya actividad fundamental es la planeación física del territorio.

¿Y que tienen que ver los investigadores científicos con la Ingeniería Civil? En teoría nada. Porque la investigación científica debería ser un accesorio que abastezca de soluciones a la Ingeniería Civil profesional, pero en nuestro caso no le aportan nada y en vez de eso la bloquea y evitan que aporte sus beneficios a la sociedad mexicana.

¿Y como puede hacerlo? Muy sencillo. Porque los “investigadores científicos” resultan una mafia de parásitos mal acostumbrados, que al no tener otra forma de justificar lo que le cuestan a la sociedad, han logrado engañar a legos y diletantes, que son el eslabón superior de la práctica profesional. Es decir, que los “investigadores científicos” son “ingenieros todólogos y plenipotenciarios”. Ni siquiera acostumbran aclarar a que disciplina pertenecen y por eso se ostentan como “ingenieros a secas”.

Lo que es una mentira que difunden como medio para allegarse más recursos a fondo perdido. Son gente mal acostumbrada al dinero sin compromiso. Tienen más de 28 años padroteando el presupuesto del CONACyT sin retribuir al país de ninguna forma. Pero es una mafia que crece y como los primeros “investigadores” no descubren nada ni se jubilan, por no dejar la teta.

Por lo que andan desesperados buscando pretexto y partidas de donde sacar más dinero, para darse la vida, que no se merecen pero si acostumbran. Y una de esas era la partida de la que se pagaba a los auténticos Ingenieros Civiles que iban a la facultad de Ingeniería a formar a nuevos ingenieros civiles.

Verdaderos Ingenieros Civiles que se distinguían por tener un verídico conocimiento del mundo real. No de teorías ni de ninguna otra forma de fantasía, sino del mundo verdadero. Pero como los ingenieros civiles eran profesionales, es decir, se ganaban la vida administrando una frontera de la sociedad con la Naturaleza, solo iban pocas horas a la semana a la facultad.

Mientras los investigadores son una mafia de ociosos que mantenemos encerrados en gabinetes y laboratorios, en donde se coludieron para acrecentar el botín que se reparten. Y así corrieron de la facultad a los auténticos a los que han suplantado con teóricos esquizofrénicos que ni siquiera tienen idea de lo que es la Ingeniería Civil y que para facilitarse las cosas hasta han cambiado los planes de estudio.

Y mientras ellos limosnean (cuando no se manifiesta la Naturaleza) “que va a ser de un país sin ciencia” yo les contesto que a la mejor podría resurgir la Ingeniería Civil, con lo que evitaríamos muertes y daños en las próximas manifestaciones de la Naturaleza.

Porque al haber los “investigadores científicos” secuestrado y suplantado a la Ingeniería Civil, compraron todas las culpas (no son responsables) de todas las muertes y daños a la infraestructura pública y propiedad privada que las manifestaciones de la Naturaleza causen.

Porque al apropiarse beneficios (nóminas) también deben asumir los compromisos. Y el compromiso de la Ingeniería Civil mexicana es evitar que el país choque o se conflictúe con la Naturaleza, y en vez de eso que ambos: Naturaleza y sociedad colaboren para la vida, bienestar y prosperidad material de los habitantes.

Cada que la Naturaleza agarra mal parada a la población es falla de Ingeniería Civil. Pero en nuestro caso no se le puede reclamar nada porque ha sido secuestrada y suplantada por “investigadores científicos” usurpadores. Bueno, se les puede echar en cara que después de prestigiarla se la dejaron robar y han permitido que ignorantes irresponsables, que no pueden cumplir, les arrebaten sus responsabilidades sociales.

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.