Descentralizar al país

Para que el país avance es necesario taparle el paso a los charlatanes, incompetentes, y mercenarios que se ostentan como profesionales y que desprestigian a las prácticas y desgracian a la sociedad.

Para impulsar el desarrollo del país ya no se debe permitir la intervención de charlatanes, ineptos, claques, vasallos y mercenarios que se ostentan como ingenieros y se prestan a materializar los delirios de políticos y empresarios mareados que despilfarran muchos recursos en elefantes blancos que dan resultados desastrosos para toda la sociedad. La labor del ingeniero no es materializar los delirios de legos, sino señalar la relación optima en la frontera de contacto de la sociedad con la Naturaleza.

Lo que viene a colación porque el presidente electo Andrés Manuel López Obrador anunció que va a mudar a varias oficinas del gobierno federal de la ciudad de México a otras ciudades de la república. Y el 5 de noviembre en el periódico Excelsior, en la columna “Opinión del experto nacional”, (en la que publican quienes se ostentan o aceptan que se les declare de la indefinida y carente de respaldo, certificación ni responsabilidad de ningún tipo, categoría de “expertos”), Demian Sánchez Yeskett, quien además se presenta como “Coordinador de asesores de Margarita Zavala”, afirma que mudar al gobierno federal es mala idea.

Para él lo único positivo sería reducir el tráfico y la contaminación en la Ciudad de México y eso, a costa de causar tres problemas: El primero es el costo y la dificultad de traslado. El segundo el costo humano, que aclara es el de las familias en las que uno es empleado del gobierno y el otro no. Y el tercer problema, es afectar la economía de la CDMX, en lo que afirma que no le parece justo generar actividad económica en el resto de la república a costa de destruir fuentes de ingreso de la CDMX.

Este “experto” muestra una visión estrecha y tan corta, que no ve más allá de su nariz. Ignora que el centralismo político y económico es la principal causa del desequilibrado desarrollo del país y lo que obstaculiza el progreso, la equidad y la justicia social. Son mucho mayores los costos para el país de no equilibrar el desarrollo y no distribuir oportunidades en todo el territorio nacional, que lo que cueste corregir los desequilibrios nacionales. Siempre es mejor recuperar la salud al costo que sea, que por no pagar la medicina, no atacar una enfermedad crónica que empeora, día a día.

Llama “problemas del tráfico y la contaminación” a los que en realidad no son problemas verdaderos, sino síntomas, apenas efectos superficiales, lo más notable y palpable, pero que solo son parte de las consecuencias de los verdaderos problemas de fondo, de las causas verdaderas. Para modificar un efecto se debe actuar en las causas. Para corregir los problemas de tráfico y contaminación y otros más graves, se deben corregir las causas seminales que los producen. Al caso, entre los efectos finales y las primeras causas se encuentra un efecto intermedio, que es el responsable directo de los únicos efectos que el “experto” Demian Sánchez Yeskett percibe.

El efecto intermedio es la aglomeración irracional de población en un espacio reducido, agotado e inconveniente. El territorio nacional tiene alrededor de 2 millones de km2. y la Cuenca de México solo 9600 km2. Por lo que la Cuenca es apenas un 0.48 % del territorio. Ni la mitad de un uno por ciento.

Y es irracional aglomerar al 25 % de la población en un espacio menor al medio por ciento del territorio nacional. Donde según el Ingeniero Carlos Ramírez Sama, en el libro “Problemas de la Cuenca de México” editado por “El Colegio Nacional”, en 1964 la cantidad de población rebaso la cantidad de recursos naturales disponibles. Razones por las que, como se le vea, es un error garrafal y un problema enorme.

Cada unidad orgánica territorial o cuenca, cuenta con espacio y recursos naturales limitados. Pero el país cuenta en todas sus unidades orgánicas territoriales, con espacio y recursos naturales para sustentar la vida de 500 millones de habitantes. Por lo que si se distribuye a la población en espacios apropiados en los que se monte la infraestructura física adecuada y sin rebasar las capacidades espaciales y de disponibilidad de recursos naturales de la unidad orgánica territorial, el efecto inmediato será la distribución de oportunidades, el propiciar el bienestar y prosperidad material de la población y una mucho mejor calidad de vida para todos.

En vez de ello el país no solo amontona a la gente en el peor lugar de toda la república y en las peores condiciones. El fango del fondo de los ex lagos de una cuenca endorreica no es buen lugar para edificar nada ni para vivir y es un error que además viola todos los mandatos del tercer párrafo del Artículo 27 Constitucional, el cual instruye:

“(…) hacer una distribución equitativa de la riqueza pública, cuidar de su conservación, lograr el desarrollo equilibrado del país y el mejoramiento de las condiciones de vida de la población (…) ordenar los asentamientos humanos y establecer adecuadas provisiones, usos, reservas y destinos de tierras, aguas y bosques, (…) planear y regular la fundación, conservación, mejoramiento y crecimiento de los centros de población; para preservar y restaurar el equilibrio ecológico”.

Aglomerar al 25% de la población en una unidad orgánica territorial o cuenca, que tiene sus recursos naturales agotados, que es el 0.48% del territorio, incumple todos estos mandatos constitucionales.

¿Y cuál es la causa, motivo o razón por la que el 25 % de la población se aglomera en ese espacio tan reducido, agotado e inconveniente? Pues muy sencillo, el centralismo político y económico. El que el sistema político conserve intacta la planeación física del territorio que hicieron los coloniales, que veían al país como mina, por lo que lo diseñaron para controlar la explotación de todo el país, desde la Cuenca de México.

Configuración de la infraestructura física que también encontró funcional el control político centralizado, lo que a su vez ocasiona el acaparamiento y concentración de las probabilidades lucrativas y oportunidades de desarrollo en la Cuenca de México. Abuso que hasta ahora a nadie le ha importado que sea a costa de relegar y desalentar el desarrollo del resto del territorio nacional. La desastrosa situación la exhibe claramente los análisis cuantitativos y cualitativos, en el capítulo “Esquema del Mundo” del libro ¿A Dónde Vamos, México? ¡Fe de erratas del desarrollo nacional!

La gente emigra a la Cuenca huyendo de la falta de oportunidades, de probabilidades lucrativas y a últimas fechas, de la inseguridad, que es lo único que florece en sus lugares de origen. La causa de la creciente inseguridad también es física. “El milagro mexicano”, la prosperidad, desarrollo y vanguardismo de la CDMX es un vergonzoso montaje, pagado con la ruina del resto de la república.

En la Cuenca no se fabrica nada que se pueda vender, no se crea riqueza de ninguna manera. El mentado enorme PIB que se pregona que se produce en la Cuenca es una manipulación de la forma de contabilizar la economía del país. De presentar como utilidades lo que en realidad son gastos.

Para cualquier empresa el salario de los empleados es parte del costo. Pero la contabilidad gubernamental presenta como utilidades o parte del PIB, al sueldo de los servidores públicos. Otro engaño es que como en la cuenca se encuentran las oficinas centrales o corporativas, se facture en la cuenca la riqueza que se crea en otras partes de la república. Cuando lo correcto y trasparente, es que la riqueza y los costos se facturen en el lugar donde se crean. Para reconocer la verdad.

Otro mito es la riqueza que producen las empresas que se encuentran dentro de la Cuenca de México. Porque la distorsiona no tomar en cuenta el costo del despilfarro de recursos en el acarreo de recursos y el subsidio a los servicios.

Los elevados costos de la electricidad y el agua no son inevitables, sino consecuencia de la ineptitud, incompetencia, ineficacia e irresponsabilidad del ciego e irracional afán del gobierno por mantener los sobre costos del centralismo. La electricidad se acarrea desde Chiapas y el agua se expolia de cuencas vecinas o se sobreexplota el acuífero. Los causa el afán de dilapidar enormes cantidades de recursos en el acarreo de recursos que se saquean de donde pertenecen o se crean, para sustentar la vida artificial de la Cuenca.

Por esta necedad política y ataraxia gubernamental, se le roba la vida a los lugares que tienen esperanza para mantener la vida artificial del que no tiene ninguna. Lo que es igual a sacarle la sangre a infantes para sostener la vida artificial de un viejo decadente y decrepito. En vez de construir la infraestructura física en los lugares propicios para favorecer el bienestar, prosperidad material y calidad de vida de los habitantes, el país permanece estancado en la misma infraestructura de la colonia.

Los análisis cuantitativos y cualitativos en el capítulo “Esquema del Mundo” del libro ¿A Dónde Vamos, México?, ¡Fe de erratas del desarrollo nacional!, demuestran que somos subdesarrollados porque contamos con menos del 4.3 % de la infraestructura física con la que cuentan los países del primer mundo. Los países del primer mundo cuentan con un kilómetro de carretera por cada kilómetro cuadrado de territorio.

Los 86 mil km. de carreteras pavimentadas que tenemos son apenas el 4.3% de lo que deberíamos tener para los 2 millones de km2. que tiene el territorio. Las carreteras pavimentadas son las únicas que deben contar. Pero aun tomando en cuenta las veredas de los venados la cifra solo sube a 300 mil km. de caminos, lo que aun resulta en un insuficiente 15% de las carreteras con las que cuenta un país desarrollado.

Esos análisis comparativos dejan claras las consecuencias de permanecer 500 años creciendo en los mismos lugares, solo ensanchando la misma infraestructura que dejaron los coloniales, por lo que después de 500 años de crecer en los mismos lugares, donde hay infraestructura ya no hay recursos naturales y donde hay recursos naturales no hay infraestructura.

Por otra parte, el tamaño si importa. Además, que desde 1964 el número de habitantes rebasó a los que pueden sustentar los recursos naturales de la cuenca, el número de habitantes y la dimensión de la mancha urbana de la megalópolis rebasa por mucho los rangos manejables y convenientes para un asentamiento urbano. Según una gráfica que el Ingeniero Jaime Luna Traill presentó en su ingreso a la Academia de Geografía, el número de habitantes para los que es mínimo el costo de la prestación adecuada de servicios urbanos se encuentra entre uno y cinco millones de habitantes.

Para menos de un millón o más de cinco millones de habitantes, los costos se incrementan en forma desproporcionada. La grafica multiplica por diez el costo para 15 millones de habitantes y para 20 millones la proyección del costo lo encarece alrededor de 20 veces. Lo que es una flagrante violación a los mandatos del Artículo 134 Constitucional.

Lo que es otra violación a otro mandato Constitucional. Ningún buen gobierno paga sobrecosto por prestar malos servicios. Todo sobrecosto viola el mandato Constitucional de administrar los recursos de la sociedad con eficiencia, eficacia y honradez y en todo caso los objetivos a los que debe destinarlos es beneficiar a la sociedad, mejorar las condiciones de vida de la población. No sostener una irreflexiva costumbre o un necio capricho político.

Encima en nuestro caso se deben considerar varios asegunes: El primero es que la gráfica se refiere a prestar los servicios en forma adecuada, no como se prestan en la CDMX. Donde existe más infraestructura que recursos naturales y más estructura que infraestructura. Es la única ciudad del mundo que necesitó terminar un acuaférico para enterarse que no tenía agua para usarlo. Donde existe más tubería que agua y más alambrado que electricidad.

Pero también existen más viviendas que tubería de agua o de drenaje, que distribución de electricidad, iluminación, banquetas, pavimento, transporte. Una gran cantidad de habitantes carece de todos los servicios y otros los reciben en forma esporádica y deficiente.

La gráfica se refiere a asentamientos en los que todos los habitantes cuenten con la infraestructura física necesaria para propiciar su bienestar y prosperidad material. Que todos cuenten con una vivienda digna, con agua potable, drenaje, electricidad y varias vías para llegar o salir o meter y sacar por varios caminos, lo que haga falta, con varios medios de transporte y de comunicación.

Una ciudad funciona en la medida en que propicia el intercambio de bienes y personas. Y la CDMX ya es una ciudad congestionada, isquémica, en la que se pierde más tiempo en los traslados que en las actividades lucrativas. Déficit de tiempo que va en detrimento de las actividades no lucrativas, las personales o familiares de los habitantes. Que son las que lo humanizan y le dan sentido a su vida.

El diseño de mina, el control centralizado de la explotación del país le vino como anillo al dedo al control político y monopolio hegemónico centralizado, lo que a su vez derivó en complacencia y ataraxia gubernamental. Una configuración que es opuesta a la republicana, al federalismo y la democracia. El principal freno que impide liberar al país del centralismo es que el sistema político no quiere soltar la concentración de la hegemonía central.

En vez de eso, la profundizan. La última Ley de la Planeación “Democrática” es una aberración conceptual, que por beneficiar anémicos y mezquinos intereses políticos, complica y agrava los desequilibrios del país. Al otorgar más recursos a donde existan más clientelas, en vez de invertirlos en desarrollar los espacios físicos con más posibilidades y que prometan más para más gente.

Esa ley promociona las acciones clientelares de políticos que atraigan más población a su territorio o telaraña, al ser el incremento de población una forma en la que los políticos reciban más recursos, sin considerar la aglomeración de personas, el agotamiento de los recursos naturales locales, la inconveniencia de los espacios físicos, las malas condiciones de vida y la falta de expectativas, a la que someten a sus clientelas, a las víctimas que atraen. Las que mientras más amoladas mejor. Más dóciles y manejables.

Desconcentrar y equilibrar el desarrollo del país reduce los costos de prestar los servicios públicos e incrementa el control sobre las variables que benefician a la sociedad y cuya administración son responsabilidad del gobierno. Incrementaría la recaudación de contribuciones, reduciría la informalidad y mejoraría la seguridad.

La población viviría en mejores condiciones, con un mejor reparto de la riqueza, con más y mayores oportunidades y canales más abiertos de movilidad social, lo que favorece el bienestar, la prosperidad material y calidad de vida de los habitantes.

En otro orden de ideas, mientras más pequeño es algo es más fácil organizarlo, manejarlo, controlarlo y reorganizarlo cuando se desordena o desvía. Mientras más grande es más difícil organizarlo, manejarlo, controlarlo y reorganizarlo cuando se desordena o desvía.

El costo de prestar los servicios públicos es óptimo cuando el tamaño del asentamiento se encuentra entre uno y cinco millones de habitantes. En ese mismo rango de habitantes la extensión territorial también permanece dentro de dimensiones humanas y manejables.

El superávit gubernamental que surja de reducir los costos de administrar los malos y deficientes servicios en las megalopolis, se deben usar para dotar a la población de nuevos lugares propicios, no solo de servicios básicos, sino también de la infraestructura que se encuentra rebasada en la Cuenca y sin forma de dotarlas. Clínicas, hospitales, escuelas, bibliotecas, mercados, centros culturales, recreativos y sociales, parques, paseos, campos deportivos y zonas verdes, todos bien distribuidos y cercanos a las viviendas. Lo que favorece las actividades no lucrativas, personales y familiares que humanizan y le dan sentido y calidad a la vida de los habitantes.

Las malas condiciones en las que vive gran parte de la población de la Cuenca de México no se reducen a las condiciones físicas de las viviendas. También en tener que gastar más tiempo y recursos en traslados que en lo que son propiamente las actividades lucrativas. Y que los traslados y actividades lucrativas no le dejen tiempo para actividades no lucrativas. Como convivir con su familia y amigos, desarrollar actividades sociales, recreativas, culturales, deportivas o de ocio. Lo que deja ver la carencia de sentido que tiene el “costo humano” que el “experto” considera como el segundo problema de mudar al gobierno federal de la Cuenca de México.

Según una definición de “humano”, en la que es el que entiende los problemas y necesidades ajenos, este “experto” no es humano, porque desconoce cómo se vive en la cuenca, los problemas, necesidades y calidad de vida de una gran cantidad de habitantes de la Cuenca de México y del resto del país y lo que humaniza a las personas.

Respecto a que el “experto” considera como tercer problema, que “no le parece justo generar actividad económica en el resto de la república a costa de destruir fuentes de ingreso en la Ciudad de México”. Además, que es de inteligencia y justicia elemental destruir las fuentes de ingreso que se sustentan sobre bases ficticias o perniciosas, como es expoliar la riqueza creada en otra parte, se debe pensar en lo que es mejor para todo el país. El beneficio sería mucho mayor para un mucho más grande número de personas y se dejaría de perjudicar a un desproporcionado número mayor de personas, que a las que se perjudicaría de forma momentánea.

El desconcentrar al país y equilibrar el desarrollo no solo mejora las condiciones de vida de la población, sino que reduce costos y destraba el avance social. El país tiene un crecimiento económico mediocre, a la vez que se degradan las condiciones de vida de la población dentro y fuera de la Cuenca, porque la infraestructura física colonial opera como una faja que estrangula el desarrollo nacional. Causa esclerosis y retroceso social.

El rebase de los recursos espaciales y naturales de las principales ciudades limita, complica y encarece la administración de los asentamientos y las actividades lucrativas y no lucrativas de la población.

Dejar de dilapidar esfuerzo y recursos en empeños irracionales y desesperanzados, que sacrifican esperanzas donde las hay, expolian y acarrean recursos, naturales y de capital, para mantener la vida artificial de ciudades decadentes en cuencas moribundas, es lo que hace falta para destrabar el desarrollo político, económico y social del país.

Según el “experto”, el equipo de Margarita Zavala buscó alrededor del mundo ejemplos exitosos de descentralización de oficinas federales y no pudieron encontrar uno. Que al contrario, en el mundo se ha privilegiado la idea de concentrar las oficinas de gobierno en un solo lugar. Lo interesante es el primer ejemplo que da: Brasilia. Ya que hasta 1960, la capital de Brasil era Río de Janeiro y Brasilia se empezó a construir en 1956 y se inauguró en 1960.

Lugar donde en efecto, se encuentran los tres poderes, pero lo interesante son dos detalles que se deben aclarar. El primero es que lo que requiere el país no es fragmentar y separar al gobierno. No se trata de castigar a escuincles mal portados, apartándolos y parando a cada uno viendo al rincón en una esquina diferente del salón.

El problema no es desmembrar y alejar a las partes del gobierno, sino desconcentrar la Cuenca de México. No perder de vista que el problema de fondo es resolver la aglomeración de población en una ciudad decadente en una cuenca moribunda.

Y estamos de acuerdo en que es una mala idea mudar a partes del gobierno federal a ciudades coloniales. Porque lo que hace falta no es dar un brinco de sapo, que siempre caen en el mismo lugar, sino construir ciudades nuevas en sitios nuevos, en lugares que cuenten con espacio, recursos naturales, morfología y condiciones propicias para establecer asentamientos urbanos que favorezcan el bienestar, prosperidad material y calidad de vida de los habitantes.

No otra ciudad nueva, sino varias ciudades nuevas, para descongestionar a todas las que ya tienen rebasadas sus capacidades físicas naturales.

Lo que requiere el país es una nueva planeación física del territorio, una racionalización del uso del territorio hecha desde un punto de vista distinto y con objetivos diferentes, de los que tuvo la planeación colonial.

Una planeación física del territorio pensada para propiciar el bienestar, prosperidad material y calidad de vida de la población. Una que cumpla con los mandatos del tercer párrafo del Artículo 27 Constitucional y los del Artículo 134 Constitucional.

Otra arista del problema es la cantidad de personas, que actualmente “trabajan” en la administración pública federal y que según el “experto” son 1.7 millones. Lo que saca a la superficie otro problema gubernamental que debe resolverse: la obesidad e ineficiencia gubernamental.

No es inteligente dejar intacto y menos mudar al gobierno junto con todas sus enfermedades y taras. Sino que lo racional es aprovechar el lance para hacer una reingeniería del gobierno federal en todos sentidos. Para mudar solamente al personal que si es necesario y que si trabaja, que si devenga el salario.

Lo que evoca a la tan cacareada a la vez que soslayada, “obesidad gubernamental” y la expone como parte sustancial del problema, aunque no expresada de los compromisos de campaña.

La austeridad gubernamental es una fracción del compromiso que tiene todo el que maneja dinero ajeno de no dilapidarlo. Que es lo que hace un gobierno que mantiene más personal del estrictamente necesario o que no retribuye lo que cobra. En la nómina gubernamental existe gran cantidad de personal que cobra por desarrollar tareas innecesarias o a cambio de tiempo parcial de reclusión, además de los que sin ambages son “aviadores”.

Los gobiernos “revolucionarios” opinaban que “donde come uno comen dos” y tenían la idea que el presupuesto gubernamental es inagotable. Y en una clara demostración que no sabían en que gastarlo, que era lo que más beneficiaba a la sociedad, creyeron que aumentar la planta laboral gubernamental era una forma de crear empleos y distribuir riqueza. Sin darse cuenta que lastraban y entorpecían la labor gubernamental y paradójicamente la creación de riqueza y el desarrollo del país. Por lo que la principal medida de austeridad debe ser reducir la planta laboral gubernamental a la real dimensión de los que si son necesarios y si desquitan lo que cuestan. Lo que además es otra forma de cumplir con el Artículo 134 Constitucional.

Reducción de personal que además facilita la desconcentración gubernamental, porque si consideramos a cuatro personas por familia de una planta laboral de 1.7 millones, estaríamos hablando de una población de 6.8 millones de personas. Lo cual, solo con los empleados del gobierno se rebasa el límite superior de la cantidad de población para la que es óptimo el costo de administrar un asentamiento y la prestación adecuada de los servicios públicos. Y falta considerar a todo el resto de habitantes que suministren productos o preste servicios a los servidores públicos.

Adicionalmente, no hace mucho se cacareó la hechura de un “presupuesto base cero” que tal parece que resultó el pregón de otro salto de sapo. La “Cuarta Transformación” puede adquirir la profundidad de un verdadero cambio de fondo si se reevalúan todos los programas y gastos del gobierno, para hacerlo eficaz y eficiente, es decir, para que cumpla en todos sentidos con el Artículo 134 Constitucional.

El exceso de personal no solo encarece la labor gubernamental, sino que la entorpece y complica y duplicar tareas o gastar en labores o cosas innecesarias es un despilfarro de recursos que se deben usar en fines que den mejores resultados.

Es mejor contar con menos empleados, solo los necesarios y bien pagados, que muchos mal pagados, que se estorban y enredan mutuamente y solo hacer lo que si funciona y dé los mejores resultados.

El problema es que hacer con los que sobran y están mal acostumbrados. Pero siempre es mejor enfrentar y resolver un problema lo antes posible, que dejarlo crecer y complicar.

La dimensión del problema aflora al revisar los números de Washington, D.C., la capital de USA, según la Oficina del Censo de los Estados Unidos, en 2013, la población del Distrito de Columbia era 646 449 habitantes y la población del área metropolitana que forma junto a Baltimore excede los 8 millones.

Como se ve rebasa los 5 millones para los que el costo de administrar y prestar servicios es óptimo, pero es menos de la mitad de los 20 millones de habitantes.

Con todo y que allí junto a las oficinas del país más poderosos del mundo se encuentran las sedes del Banco Mundial, el FMI, la OEA, el BID y otras instituciones nacionales e internacionales, además de asociaciones profesionales y sindicatos, el complejo de museos más grande del mundo, con el Instituto Smithsoniano, galerías de arte, universidades, catedrales, centros e instituciones de arte dramático y escenarios de música.

Otros números reveladores son que en comparación con el resto del país, tomando a Washington D. C. como estado, esta en último lugar en cuanto a superficie, pero con tres ríos, penúltimo en cuanto a población y primero en densidad de población. Pero de todas las cifras la que más llama la atención, es que la capital de los USA se encuentra en el lugar número 35 de 50, en cuanto a producto interno bruto.

USA es poderoso y una potencia porque su producto interno bruto no se produce en la capital. ¿Otra contabilidad? Entre las funciones de una capital no está crear plusvalor. Al comparar a un país con un barco, uno es el cuarto de máquinas y otra la cabina de mando. Y cuando se tienen claras las diferencias y cada parte cumple su función, el barco no solo flota, sino que además navega. Aquí nos conformamos con que flote, aunque no navegue.

Otra cifra interesante es que a Brasilia la construyeron en cuatro años. Aquí ni siquiera podemos construir un aeropuerto en ese tiempo. Y no duden que al final vaya a costar más que la ciudad de Brasilia. Por la simple y sencilla necedad de construirlo en el peor lugar del país. Por el irracional afán de ir contra la Naturaleza. El otro día en un noticiero escuche a un bárbaro, que no vale la pena identificar, que muy orondo presumía de conocedor diciendo que el suelo donde se construye en NAICM “es jaboncillo”.

Lo que exhibe su ignorancia. Los suelos en todo el mundo se clasifican con el Sistema Unificado de Clasificación de Suelos (SUCS). Los que denominan en forma ocurrente, que no significan ni caracterizan nada, son salvajes ignorantes. Habrá que avisarle que no intente bañarse con la arcilla del ex lago de Texcoco. Aunque quien sabe, a lo mejor lo acostumbra.

Pues este bruto, después de presumir su ignorancia con lo del “jaboncillo”, argumento a favor de ubicar el NAICM en Texcoco, sacando el pecho que para eso “contamos con los mejores ingenieros del mundo”. Con lo que comprueba, que los ignorantes más brutos creen que la labor de los ingenieros es hacer que vuelen los aviones que ellos inventan. Y los mejores médicos son los que firman las recetas que ellos redactan.

Por qué creen que la Línea Dorada costó lo que costó, tardó lo que tardó y opera como opera. Una definición de ingeniero dice que es el que hace con un peso lo que un ignorante hace con dos.

Aquí los insubordinados, lambiscones y mercenarios se ostentan como ingenieros y se prestan a materializar los delirios de políticos y empresarios mareados que dilapida muchos recursos en dar resultados desastrosos para todos. La labor del ingeniero no es materializar delirios de legos sino señalar  cual es la relación optima en la frontera de contacto de la sociedad con la Naturaleza.

Y en el caso de la infraestructura y la obra pública el verdadero cliente no es el político que contrata y pide caprichos sino la sociedad a la que finalmente servimos o deberíamos servir todos. Este país tiene un enorme déficit de profesionales con capacidad y principios. Inteligencia, dignidad, ética y valores. Necesita la resurrección de la autentica Ingeniería Civil y de las profesiones libres.

Liga de dos artículos anteriores sobre el NAICM y uno complementario sobre la calidad de los ingenieros

http://grillaenelpoder.com/31/index.php/columnas/columnistas/1669-polemica-por-angel-pujalte-pineiro-la-inteligencia-nacional

http://grillaenelpoder.com/31/index.php/columnas/columnistas/1443-rechazo-por-angel-pujalte-pineiro

Liga del artículo sobre el intento del colegio para impulsar una ley de profesiones a modo.

http://www.grillaenelpoder.com.mx/news/index.php/columnas/columnistas/1519-inviable-iniciativa-de-ley-de-profesiones-que-pone-la-iglesia-en-manos-de-lutero

Sigo trabajando en el libro “Ley de Obras Públicas, fundamentos y complementos”. El análisis de una ley que funciona como herramienta predilecta de corrupción, por su impunidad y la cuantía de los recursos que permite desviar. Por lo que he dejado pasar muchas cosas, pero no podía dejar pasar esto.

https://angelpujaltepineiro.com/ , Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: Ley de Obras Públicas, fundamentos y complementos, El descalabro de la razón y Geopolítica, la hermana perversa de la Ingeniería Civil.

http://grillaenelpoder.com/31/index.php/columnas/columnistas/1843-ya-se-debe-tapar-el-paso-a-los-lambiscones-y-mercenarios-que-se-ostentan-como-ingenieros

 

El nuevo aeropuerto un hoyo negro

Según Salvador Garcia Soto, el ingeniero Carlos Slim confirma que el Nuevo Aeropuerto Internacional para la Ciudad de México, no es negocio. Es un barril sin fondo.

Salvador García Soto el 1 de septiembre publicó en su columna “Serpientes y escaleras”, en El Universal, con el titulo “Nuevo aeropuerto: Slim dijo no”, que AMLO les había ofrecido a los “empresarios y constructores más ricos del país”, que entiendo son los mismos que están engordando sus carteras con las obras en el NAICM, que continuaran y terminaran la obra y la operaran bajo el régimen de concesión. Es decir que ellos se encargaran de terminar de construir la obra con sus propios recursos y a cambio se podían quedar administrando el aeropuerto como una concesión. A lo que se negaron.

García Soto también publicó la razón, que los empresarios aclararon, sin pena ni pudor: “Que su mantenimiento será demasiado costoso”. Con lo que aceptan que el NAICM es un elefante blanco del tipo hoyo negro. Que el mantenimiento que va a necesitar para poder operar esta por encima de lo razonable. Que es demencial.

Una propaganda sostenía que el NAICM “va a ser” un gran negociazo para el país. Lo que según García Soto, Slim niega y reconoce que el gran negociazo es para los que lo están construyendo pero no para el cliente, la sociedad mexicana. Lo que lo hace negocio es la condición de que se construya con recursos públicos, porque con el dinero de ellos es incosteable.

Otra propaganda propaló que es una gran necesidad inevitable e impostergable. Como quien dice que no había de otra. Que a fuerzas teníamos que comprar un hoyo negro y meternos en un gran problema, porque si no nos empinábamos, nos iba a ir peor. Lo que exhibe que mientras no se solucione el problema de la inteligencia o moral de los que toman decisiones en este país, no vamos a poder salir del hoyo ni avanzar. Y vanos a tener que seguir chapoteando en problemas y complicaciones cada vez peores.

Según García Soto, esa negativa, o quizá mejor, lo que revela esa negativa, es la razón que motivo la “Consulta popular”. Lo que expone una situación muy interesante que va a revelar mucho del futuro presidente.

La decisión solo tiene dos posibilidades. Se continúa construyendo el hoyo negro y se asumen las consecuencias de operar un aeropuerto caro e incosteable. O se detiene la obra y se asumen los costos hechos y los de incumplir compromisos amarrados.

La decisión lógica se reduce a unas cuentas matemáticas. Ya que se puede calcular la fecha en la que se cruzan las curvas de los costos de las alternativas. Una resulta de tirar lo gastado hasta ahora y pagar parte de los compromisos incumplidos. Y la otra de seguir echándole dinero bueno al malo para construir un hoyo negro que ya terminado va a devorar recursos públicos en vez de retribuir y cuya suma de gastos, en el mediano plazo va a superar el costo de reconocer el error y recular, con el agravante de una renta que seguirá incrementando las perdidas para el país.

Pero lo interesante, es lo que AMLO haga, que va a exponer mucho de él. Por un lado su habilidad política y por otro su estatura como estadista. En cualquier caso el problema que le heredan o la trampa que le dejaron armada, esta bastante pesada.

Si maneja la situación de forma que el resultado de la consulta sea la mejor solución para el país y justificar políticamente el golpe a los oportunistas frustrados y contra la “mala opinión financiera internacional” o lo único que pretende con la consulta es lavarse las manos y dejar que pase lo que sea. Veremos.

Los que no tienen vergüenza son los oportunistas que sin pudor ni recato exhiben su falta de principios y su extravió de la proporción de las cosas. Cuando se trata de sacar les importa un bledo meter al país en un problema. ¿O debemos creer que apenas se dieron cuenta que están sacando provecho de construir un hoyo negro que va a perjudicar más que beneficiar al país?

En la historia han existido buenos empresarios, con vergüenza, ética y principios y otros que no les importan como acumulan su riqueza. La ambición es una condición humana, todo mundo tiene derecho a prosperar materialmente. Pero nadie tiene derecho a beneficiarse a costa de perjudicar a alguien más o peor a una sociedad. Esos son límites que en este país se han perdido. Toda sociedad necesita empresarios, pero buenos, decentes, que se enriquezcan de beneficiar al país y no a costa de dañarlo.

El problema del aeropuerto fundamentó en el intento de Fox, el libro ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! Donde se descarta tanto a Texcoco como a Tizayuca y se propone una alternativa mas viable y conveniente para el país. Allí se encuentra un análisis serio y profundo del problema hecho por ingenieros auténticos, honestos y desinteresados.

Columna de Salvador García Soto

http://www.eluniversal.com.mx/columna/salvador-garcia-soto/nacion/nuevo-aeropuerto-slim-dijo-no

Sigo ausente trabajando en mi página WEB y en la “Ley de Obras Públicas, fundamentos y complementos”. El análisis de una herramienta predilecta de corrupción, por su impunidad y la cuantía de los recursos que permite desviar. Por lo que he dejado pasar muchas cosas, pero esto viene a colación y no podía dejarlo pasar.

https://angelpujaltepineiro.com/ , Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: Actualización de la Disección de la LOPySRM, El descalabro de la razón y Geopolítica, la hermana perversa de la Ingeniería Civil.

http://grillaenelpoder.com/31/index.php/columnas/columnistas/1443-rechazo-por-angel-pujalte-pineiro

Ponencia en la Primera Conferencia Norte-Sur de Degrowth- Descrecimiento, México 2018

Dimensionar el descrecimiento

Es importante dimensionar el potencial de crecimiento para conocer la necesidad de descrecimiento. Situar en cifras comparables el estado y potencial de las cosas permite determinar y vigilar los límites de cada elemento del mundo material, para evitar sobrepasarlos. So pena de que en vez de propiciar la vida (toda) y el bienestar del hombre, se logre lo contrario. Propiciar la vida y el bienestar del hombre, deben ser los fines supremos de la humanidad.

Sin embargo, la reducción de la perspectiva y el extravío del rol del hombre en la evolución del mundo, priva en la consciencia del hombre. Lo que hace irracionales a muchas actividades, por no decir demenciales, inhumanas y antisociales.

Cada día es más importante que las actividades dejen de creerse ajenas a la vida y la humanidad. Dejen de enfrascarse en optimizar fines particulares. Dejen de olvidar que la sociedad debe actuar como un sistema.

Un sistema es un conjunto de componentes organizados para colaborar en la búsqueda de un propósito común. El del sistema y no el de ninguna de las partes. Para lo cual las partes se orientan y calibran de acuerdo a su participación en la búsqueda del propósito común y no propios. Así el funcionamiento óptimo de cada parte lo determina la medida en que colabora a que el sistema alcance sus fines y no suyos.

La búsqueda de fines propios se desentiende de los de la vida, de los del hombre y de los de la sociedad. Arropada en la creencia que es correcta e inocua, niega sus perjuicios y las búsquedas que no se engañan no les importa.

Inconscientes que desarticulan y complican la búsqueda de fines racionales superiores de vida, humanos y sociales. El calentamiento global, la polarización de la distribución de oportunidades y riqueza, el ensanchamiento de la brecha de bienestar y prosperidad, evidencian esta patología social.

Al jerarquizar racionalmente los motivos que deben orientar al hombre, esta en primer lugar la razón objetiva. No es posible sustraerse de las leyes de la Naturaleza. La que no olvida ni perdona. La vida depende de que sobrevivan las plantas y animales.

En segundo lugar están las razones de la humanidad. Por las que me refiero a las de la especie. Las que en principio se traslapan con las de la primera jerarquía, ya que la supervivencia del hombre depende de la del ecosistema. En un tercer nivel esta mejorar la forma o calidad de vida del hombre, de nuevo de la especie, de todos los congéneres y no de solo una parte.

Por ultimo en la cuarta jerarquía están las razones sociales. Las que son particulares al depender de la situación y posibilidades de cada comunidad y del territorio que ocupa. De los órdenes verdaderos de cada grupo social. Del estado en que se encuentren el hombre y el territorio.

Los órdenes verdaderos los aclara una herramienta gráfica denominada “Esquema del Mundo”, que hace evidente la relevancia y trascendencia del estado de artificialización que tenga el hombre y el territorio y más importante, distingue las que son causas, de los que son efectos.

Esquema del Mundo0002

El esquema consiste en tres franjas paralelas. La superior, EL QUIËN, representa al hombre, la familia y sociedad. La intermedia EL QUE, significa a todas las actividades públicas y privadas, lucrativas y no lucrativas, que el hombre desarrolla. Y la inferior, EL DONDE, simboliza al espacio físico, el territorio en el que el hombre desarrolla todas las actividades que realiza.

En este punto recuerdo algo esencial que se olvida. Que el hombre no es un animal racional ni ser humano. Sino un simio bípedo sin rabo, con potencial de que lo racionalicen y humanicen. Y que no cualquier bestia peluda, por el simple hecho de nacer homínido, le brota sola de su interior, la racionalidad y humanidad. Sino que estas dos posibilidades del hombre se le deben trasmitir de fuera. Se le deben contagiar.

Con estas aclaraciones reviso diversas combinaciones de las variables del Esquema del Mundo. Al suponer a un hombre sin artificializar en un territorio sin artificializar, resulta un simio en la selva. Situación en la que todas las reglas, condiciones y posibilidades del juego las establece la Naturaleza.

Al suponer a un hombre con un grado de artificialización en un territorio sin artificializar. Resulta un Robinsón Crusoe. El cual en un espacio silvestre se facilitó la vida con una empalizada, un rebaño de cabras y amueblando su cueva. El contraste entre el Robinsón y Viernes, esclarece la diferente forma en la que un hombre artificializado y uno sin artificializar se relacionan con la Naturaleza.

Ahora supongamos a hombres con una parcial, deficiente o mala artificialización en un territorio muy artificializado. Y encontramos algunos países de primer mundo. La diferencia entre los habitantes del primer mundo y el tercero no radica en que unos sean superiores a otros, sino en que la artificialización del territorio o infraestructura física que tienen a su disposición, los hace más productivos y propicia su bienestar y prosperidad material. Pero la infraestructura física no racionaliza ni humaniza al hombre y muchas veces hace lo opuesto.

Lo más importante que muestra el Esquema del Mundo es que las actividades públicas y privadas, lucrativas y no lucrativas, que el hombre desarrolla, no son órdenes verdaderos, sino efecto de la interacción de los dos órdenes que si son verdaderos. El hombre y el territorio son causas y las actividades son efectos. Y los efectos solo se modifican actuando en las causas.

Las actividades que el hombre puede desarrollar dependen del tipo y nivel de artificialización que tengan los dos órdenes verdaderos, de lo inalterado o alterado que estén tanto el hombre, como el territorio.

Lo que no quiere decir que cualquier alteración sea buena o que más es mejor. Creencias que son errores de la simplificación. Tanto para el hombre como para el territorio existe buena y mala artificialización. Para el hombre es buena la que le permite desarrollar todos sus potenciales hasta sus últimos límites, en una forma útil y valiosa para si mismo, su familia, la especie y la sociedad. Lo que le hará sentirse integrado, completo y satisfecho.  La buena artificialización del hombre fundamentalmente consiste en la ilustración. Y el hombre es la excepción en la que más ilustración si es mejor.

En el caso del territorio, no cualquier alteración, no cualquier artificialización, no cualquier infraestructura, beneficia a la vida, a la humanidad ni a la sociedad, como tampoco más infraestructura es mejor. Todo en el mundo material tiene límites: un mínimo, un máximo y un nivel óptimo y también una vocación. Todo espacio físico es diferente y sirve para algo y no para otra cosa.

La Naturaleza no reconoce divisiones políticas, sino divide al territorio en unidades orgánicas. Las unidades orgánicas territoriales son los espacios que comparten el recurso fundamental para la vida: el agua. Las cuencas hidrológicas son espacios en los que los actos y cálculos no se pueden fragmentar, ya que lo que se haga en una parte afecta al resto de la cuenca. Es un engaño perverso fraccionar las cuencas, para hacer cálculos parciales de sustentabilidad, de impacto ambiental o ecológico.

Toda cuenca hidrológica es una unidad orgánica indivisible en la que todo estudio, cálculo y racionalización que se haga, debe referirse a la totalidad de la cuenca. La planeación racional del territorio no es soñar ni imaginar lo deseable o conveniente, ni calcular lo que es posible hacer, sino lo que se debe hacer, que es cuidar no sobrepasar los limites de la Naturaleza para no jugar contra la casa, para evitar desequilibrios, colapsos y venganzas de la Naturaleza. La Naturaleza no olvida ni perdona.

La palabra planeación es incomprendida, falseada y desprestigiada. Planear es racionalizar. Sin embargo unos creen que es imponer una forma de vida, como lo han intentado sistemas políticos que siempre fracasan. Otros que sirve para expresar delirios. Otro error de políticos y empresarios es creer que la labor de los profesionales es lograr hacer que vuelen los aviones que ellos inventan. Y muchos se prestan a ello. Todos son errores crasos.

Una planeación física del territorio consiste principalmente en determinar los límites de cada recurso natural para evitar rebasarlo y ocasionar desequilibrio, sobreexplotación o colapso del ecosistema. El otro aspecto que se debe respetar es la vocación de cada espacio, la que la determinan los contenidos bióticos y abióticos y la morfología.

Toda racionalización parte del balance de los contenidos bióticos y abióticos de la cuenca. Por una parte medir, contar y pesar lo que hay y por otra calcular lo que debe haber, para que el sistema de vida o ecológico de la cuenca funcione en forma holgada y estable.

Los sistemas ecológicos de muchas cuencas ya están seriamente dañados. Y de comparar lo que sobrevive con lo que debería haber resulta lo que se debe rehabilitar, para que los subsistemas de vida de las cuencas recuperen la salud. Salud de la que depende la vida del hombre.

Solo después de reservar los espacios y recursos que requieren los subsistemas ecológicos de una cuenca para garantizar holgadamente la reproducción sana de la vida, es cuando el hombre puede considerar a los espacios y recursos que sobran como disponibles para construir su bienestar y prosperidad material. Me refiero a la de los habitantes, no a la de entes.

Corregir la inercia actual es una labor formidable, que implica cambiar mentalidades muy arraigadas, que se niegan a reconocer los inocultables daños de una trayectoria de evolución cuyo recorrido ha atropellado muchas formas de vida y rebasado muchos límites materiales de la Naturaleza.

México es un país cuya planeación física del territorio la hicieron coloniales. En la que no se consideró el bienestar de los habitantes, sino la explotación minera. Por lo que muchas ciudades actuales, nacieron como beneficios mineros. Es decir, en lugares no propicios para un asentamiento humano.

Los metales pesados se encuentran arriba de los mil metros sobre el nivel del mar y la producción de agua abajo de los mil metros. Por lo que de origen cuentan con poca agua.

Además, de la colonia a la fecha, solo se ha ensanchado y engrandecido la misma infraestructura que dejaron los coloniales. Por lo que después de 500 años de crecer en los mismos lugares, donde hay infraestructura ya no hay recursos naturales y donde hay recursos naturales, no hay infraestructura.

A pesar de que esto viola mandatos constitucionales. El tercer párrafo del Artículo 27 Constitucional, entre otras cosas instruye:

“(…) hacer una distribución equitativa de la riqueza pública, cuidar de su conservación, lograr el desarrollo equilibrado del país y el mejoramiento de las condiciones de vida de la población (…) ordenar los asentamientos humanos y establecer adecuadas provisiones, usos, reservas y destinos de tierras, aguas y bosques, (…) planear y regular la fundación, conservación, mejoramiento y crecimiento de los centros de población; para preservar y restaurar el equilibrio ecológico”

Sobre el desarrollo equilibrado del país, la Cuenca de México tiene 9,600 kilómetros cuadrados y el país del orden de los 2 millones, es decir la Cuenca es el 0.48 % del territorio nacional. Ni la mitad de un uno por ciento. Y gracias al centralismo político y económico, en ella se aglomera el 25 % de la población. Lo que es un enorme desequilibrio inconstitucional y contra toda inteligencia mínima.

También el Ingeniero Carlos Ramírez Sama, en el libro “Problemas de la Cuenca de México”, editado por el “Colegio Nacional” denunció que la Cuenca de México solo cuenta con recursos naturales para sustentar la vida de 8.2 millones de habitantes y que esta cifra se rebasó en 1964. Por lo que a partir de esa fecha se debieron prohibir todas las licencias de construcción en la cuenca.

En vez de eso, se estimula la construcción, lo que logra que más gente se venga a asentar en la trampa que es la Cuenca de México. En una demencial carrera  que postra al país en un callejón sin salida, en espera de un inevitable colapso físico, político, económico, sanitario y social.

La irracionalidad se manifiesta de todas formas. No tiene sentido montar más infraestructura que los recursos naturales disponibles. Ni construir más estructura que la infraestructura existente. Pues en la “Megalópolis” hay más tubería que agua. En algunas partes al abrir la llave solo salen arañas. Es la única ciudad del mundo que requirió terminar un “acuaférico” para enterarse que no tenía agua para usarlo. Hay más cable tendido que electricidad.

Pero también hay más estructura que infraestructura. Hay más viviendas que tubos de agua o de drenaje, que alambrado de electricidad, iluminación, banquetas, calles pavimentadas y medios de transporte. También hay más vehículos que espacio para que circulen.

El segundo recurso natural es el espacio. Una ciudad funciona como herramienta de bienestar y prosperidad para los habitantes, en la medida en que propicia el intercambio de bienes y personas. Los asentamientos tienen una dimensión máxima humana y una en la que el costo de la prestación de los servicios públicos es mínimo y la productividad de los habitantes es máxima y una arriba de la cual el costo de los servicios se dispara y las distancias y congestionamiento complican las actividades lucrativas y obliga a que se desarrollen a costa de las actividades familiares, sociales, culturales, recreativas y deportivas. Que son las actividades que humanizan a los habitantes.

Una gráfica del Ingeniero Jaime Luna Traill, de los costos per capita de proporcionar adecuadamente los servicios urbanos, muestra que el costo mínimo se encuentra entre uno y cinco millones de habitantes. Abajo del millón de habitantes los costos se triplican para 10 mil habitantes y siguen creciendo mientras disminuye esa cifra. Pero cuando la población rebasa los 5 millones el costo aumenta en forma descomunal, multiplicándose por diez para 15 millones de habitantes y se acelera más mientras crece el número de habitantes.

Curva costo servicios

La megalópolis aglomera a más de 20 millones. De los que más de 2 millones carecen de servicios urbanos. Y los pocos que tienen es a costa de un enorme sobreprecio, surtido por estructuras precarias que fallan cada vez con mayor frecuencia y requiere mas tiempo restablecer el servicio. Nada justifica los desproporcionados sobrecostos por servicios precarios y deficientes.

El desorbitado crecimiento de la megalópolis, obliga a mucha gente a gastar cuatro horas para trasladarse y llegar cansado al trabajo y otras cuatro para regresar a su casa. Sumadas a ocho en su trabajo dan 16, lo que solo le dejan ocho horas para dormir y atender sus propios asuntos y necesidades.

¿Cuando convive con su familia, esposa e hijos, cuando hace vida social, cuando se cultiva, cuando se distrae y divierte, cuando hace deporte? Recuerden que al hombre además de racionalizarlo se debe humanizar. Lo que da pie a preguntar, esa persona: ¿Cuando tiene vida propia? ¿Cuando le da sentido a su vida? ¿Cuando se humaniza y humaniza a su grupo familiar y social?

Todas las cifras muestran que la megalópolis es una ciudad decadente en una cuenca moribunda y el país un caos.

http://grillaenelpoder.com/31/index.php/columnas/columnistas/1583-ponencia-por-angel-pujalte-pineiro

 

Proemio

Lograr el renacimiento de la auténtica Ingeniería Civil era el único propósito que reunió bajo el liderazago del Ingeniero Civil Antonio Sans Polo Ibarra, a un grupo de ingenieros civiles, de los que habían forjado la época de esplendor y fama internacional de la Ingeniería Civil Mexicana, en la primera mitad del siglo pasado.

Esplendor y fama que no fueron gratuitos, sino una natural consecuencia de la claridad de propósitos, inteligencia, profesionalismo, honradez, seriedad, ética y responsabilidad social con la que el gremio trabajó, en aquella época dorada de la Ingenieria Civil Mexicana, producto de lo  cual se dieron grandes logros de ingeniería y aportaciones palpables a la sociedad mexicana.

Logros y aportaciones de los que el país desconoce, que es a los que se debe gran parte del bienestar, progreso y prosperidad que la sociedad mexicana disfrutó, hasta finales de la década de los sesenta del siglo pasado.

Ya que por una disciplina, órden, modestia mal entendidas, evitar protagonismo o creer que era suficiente con cumplir la tarea, los profesionales no reclamaron ni defendieron la autoría de los méritos sociales, ni destacaron la importancia de su labor para el desarrollo y progreso del país, como tampoco cuidaron la integridad de la profesión.

Lo que permitió que oportunistas se apropiaran de esos méritos, para reclamar a la sociedad una jerarquía y reconocimiento que no merecen. Escamoteo del que lo peor, es que la conciencia haya perdido y desconozca el potencial y valor que tiene la auténtica Ingeniería Civile para la prosperidad y desarrollo de un país y para el bienestar y prosperidad material de los habitantes. Y que también por el mismo olvido, incomprensión y abandono, se haya mutilado, deformado y degradado la cultura y la práctica de esa noble profesión.

Aquí preservo y presento parte de la brega de ese grupo de viejos Ingenieros Civiles que dedicaron sus ultimos brios de vida a cumplir el postulado de reivindicar y hacer renacer a la auténtica Ingeniería Civil, a la que conocieron, ejercierón y añoran, con el único interés del amor al país y a la profesión.

Con la certeza que la ausencia de esa profesión, es en gran medida, culpable de la mala distribución de la riqueza y oportunidades, declinación del bienestar y prosperidad material de los habitantes, inseguridad, injusticia y descomposición social, que actualmente se padece.

Con la certeza que la auténtica Ingeniería Civil es la única profesión que puede resolver gran parte de los problemas materiales que agobian a la sociedad mexicana, que cada día crecen y multiplican, sin que nadie atine a descifrar sus causas profundas ni mucho menos a plantear soluciones efectivas.

Ese grupo me detecto por mi libro “La infracultura en la construcción”, en el que encontraron coincidencia de visiones e intereses, por lo que me invitaron a unirme a su cruzada.

Yo conocia el problema gremial, el legal, la degradación de la práctica y detrimento de los profesionales y ellos me hicieron ver las consecuencias para la sociedad y el desarrollo del país. La responsabilidad social.

A cambio de enriquecer mis conocimientos y ampliar mi horizonte y perspectivas, me legaron el compromiso de continuar profundizando los estudios y analisis de la problematica y de los aspectos conexos y contiguos de la profesión, asi como mantener ondeando la bandera de la auténtica y legitima Ingeniería Civil mexicana.

De aquellos dias a la fecha, no he dejado de observar la evolución de las cosas, así como de las ramificaciones y ámbitos relacionados, lo que me ha permitido construir un mapa de la problematica gremial, de la normatividad que debería darle certeza juridica, así como de los oportinistas que por medrar de ella, evitan que se reintegre y levante.

Aqui presento parte de lo encontrado y hecho.

 

 

Ingeniería Civil y la Organización Social

mayo de 2003

Referencia, XIV Congreso de Ingeniería Civil

Diciembre de 1994.

  Organización social

 La estructura del mecanismo político del poder, centralizado en el Valle de México, ha provocado en los diversos asentamientos humanos del país que los flujos financieros y de información no se realicen en forma paulatina de abajo hacia arriba, de acuerdo con los canales establecidos por el plan de organización social que es la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos,

 La falta de información y de recursos financieros en el ámbito municipal provoca la disolución de las responsabilidades del gobierno municipal hacia los ciudadanos. No se responde en forma natural más que hacia quien proporciona los recursos financieros en forma directa. La falta de información también rompe el proceso directivo a nivel municipal, inhibiendo la posibilidad de conocer los efectos de las resoluciones adoptadas.

 La responsabilidad municipal y estatal se orienta hacia el Gobierno Federal, ya que de éste recibe los recursos y es a éste a quien debe responder por el uso de los mismos. Quizá la consecuencia más grave de la situación que se observa sea la pérdida de la noción de la ciudadanía por parte de los habitantes de la población. Noción de ciudadanía que no puede rescatarse sin restablecer la relación ciudadano-autoridad electa, y la conciencia ciudadana de contribuir mediante el pago de impuestos y de servicios al mejoramiento de la calidad de vida de la población que habita.

 Esto también se llama confianza pública, que no es sino la manifestación cuantitativa de que la sociedad ha recibido los servicios por los que ha pagado, ya sea moral o materialmente. La falta de autonomía municipal y del concepto de ciudadanía no solamente impide a las poblaciones hacerse autoresponsables de su propio desarrollo, sino que además nos hace considerar la cuestión de que si las ciudades en México pueden recibir el nombre de ciudades en el sentido real de la palabra, o solamente podemos calificarlas como conglomerados humanos, donde probablemente dominen los intereses personales sin tomar en cuenta los intereses de la comunidad.

 Estrategia general de desarrollo de ciudades 

  1. Examinar el cuadro jurídico o institucional como factor causal de los problemas de la ciudad,
  1. Necesidad de modificar ese factor para alcanzar los resultados apetecidos, ya que no es un presupuesto natural, sino fruto de la convención, resultado de decisiones contingentes y siempre revisable por el legislador.
  1. Los flujos financieros y de información para el desarrollo de la ciudad se deben realizar en forma paulatina, de abajo hacia arriba, y siguiendo los canales establecidos por el plan de organización social que es la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Lo anterior significa modificar la actitud del poder político, que tiende a lo hegemónico, de manera que, estableciéndose un orden social que restituya el pacto ciudadano, haga del municipio la piedra angular de los sistemas políticos, jurídicos, sociales y de finanzas públicas. Lo anterior conducirá a una estrategia de desarrollo nacional equilibrado, basado en la autonomía municipal (el municipio libre), la urbanización rural y la agrupación de los municipios en estados libres y soberanos. Se pretende modificar el patrón de organización hegemónica, sustituyéndolo por un patrón de organización equística, en el que cada asentamiento humano se desarrolle por sus méritos y con sus particularidades de riqueza natural. Las relaciones de asociación sustituirían la relación de dominación, a fin de llegar a la utilización común y ordenada de todos los medios materiales e intelectuales con que se cuenta. 

  1. Restituir la confianza pública mediante el restablecimiento de la relación directa ciudadano-autoridad electa. Esto solamente podrá lograrse fortaleciendo la autoridad municipal y canalizando las contribuciones ciudadanas a través de la tesorería municipal. La restitución de la confianza pública que se lograría a nivel municipal será también una contribución importante en el proceso de lograr la identidad ciudadana y nacional.
  1. Cambiar el modelo de desarrollo basado en el concepto de polos de desarrollo por el de modelos de desarrollo distributivo, orientado al fortalecimiento de los mercados internos regionales mediante el aprovechamiento de los recursos naturales en el sitio que éstos se encuentren.

Lo anterior implica el desarrollo equístico de la red de transporte, tanto en el plano citadino como en los planos estatal y nacional. 

  1. La ley general de asentamientos humanos puede ser un instrumento poderoso para lograr el restablecimiento del orden constitucional en el país. Sugerimos que en la ley mencionada se enfaticen los conceptos de municipio libre, urbanización rural, desarrollo armónico, condición ciudadana (relación ciudadano-autoridad electa) y confianza pública.
  1. Consecuentemente con lo anterior se recomienda dar plena vigencia a las leyes y códigos de los estados.
  1. El crecimiento acelerado de las grandes ciudades debido básicamente al establecimiento de colonias precaristas que forman cinturones de miseria, encuentran su explicación en la falta de trabajo y de servicios urbanos en los municipios rurales. Esta situación obliga a la población rural acercarse en búsqueda de empleos y servicios a los principales nścleos poblacionales. Desde este punto de vista, el problema de la ciudad es el problema del campo y sólo podrá solucionarse con una estrategia de desarrollo basada en la autonomía municipal y la urbanización rural. También la diferencia de salarios entre ciudad y campo (…) (son mayores los de las ciudades) ha sido un factor muy influyente en este fenómeno. El flujo migratorio también puede cambiarse estableciendo en el campo salarios mayores a los de la ciudad.

 

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El agua le importa más a los extranjeros

febrero 2017

¿Hasta cuando?

Ayer el periodista MICHAEL KIMMELMAN del New York Times en un articulo titulado “Ciudad de México, al borde de una crisis por el aguadio la voz de alarma denunciando la misma situación de la ciudad de México que he denunciado desde hace más de quince años y que es tema principal de mi libro “A donde vamos México, Fe de erratas del desarrollo nacional”.

Dice lo mismo que me he cansado de denunciar en diversos medios, pero con la novedad de hacerlo desde un punto de vista diferente, el de los gringos. En el “A donde vamos” demuestro que el problema es de origen, que lo ha padecido la ciudad toda su historia y que el principal perjudicado es el país y los mexicanos.

MICHAEL KIMMELMAN ve el problema como consecuencia del cambio climático que va a agravar los problemas de la ciudad y lo que le preocupa es que va a hacer que un 10 por ciento de los mexicanos (no de los citadinos sino de todos) entre los 15 y 65 años van a invadir USA huyendo de “las altas temperaturas, inundaciones y sequías”, lo que va a aumentar las tensiones sobre migración.

Reconoce que la corrupción o estupidez de los gobernantes y desarrolladores inmobiliarios es parte toral del problema. Y al igual que señale hace más de diez años y documente en 2009 en el “A donde vamos” señala que el “Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de Mexico” se esta construyendo en el peor lugar del mundo.

También obtiene parte de su información, como la de los hundimientos diferenciales, que denomina “tasa de subsidencia”, como para hacerla más confiable de extranjeros como del Dr. Andy Sowter en Geomatic Ventures Limited. Y parte del mismo gobierno que reconoce que “casi el 20 por ciento de los residentes de Ciudad de México –los críticos dicen que la cifra es aún mayor— todavía no pueden contar con agua corriente en los grifos de sus hogares”. Lo que también nos hemos cansado de denunciar.

Otra parte la obtienen de políticos como Ramón Aguirre Díaz, el director del Sistema de Aguas de la Ciudad de México, que no sabe uno como tomar su intervención. Ya que siendo su complicidad parte medular del problema se presentan como impotentes preocupados que con “inusual franqueza” habla de los peligros que se avecinan, cuando se da cuenta que ya no puede ocultarlos o que no puede engañar al gringo.

Pero la que no tiene parangón es Claudia Sheinbaum, que se presenta como exsecretaria local de Medio Ambiente que presume haber desarrollado la primera estrategia de acción climática de la ciudad, y ahora como jefa delegacional, la pobrecita y abnegada, se ha vuelto un “poco impaciente y defensiva” como consecuencia de la “misión imposible” que asume.

Se le olvido que su nombramiento completo en 2002 era el contrasentido de “Secretaria del Medio Ambiente y Coordinadora Técnica del (contaminante) Proyecto del 2do. Piso de Viaducto y Periférico”, y que la nombraron como enlace con los Institutos de Ingeniería para que avalaran los segundos niveles como solución a los problemas de vialidad de la ciudad. Problema que ya es inocultable y que previmos en una carta que le giramos a AMLO como Jefe de Gobierno y que su secretario particular Juan Gutiérrez Márquez le turno a ella para que nos capoteara.

Adicionalmente el Comité de Estudios del Colegio de Ingenieros le giro una carta advirtiéndole sobre las consecuencias de lo que iba a hacer y pidiéndole explicaciones. Lo que ignoró. Documentación que tengo a la mano para evitar que se haga una inocente victima.

Vamos a ver si la preocupación de los gringos pesa más que la de nuestras “autoridades” y se nos toma en cuenta y hace caso.

Liga del artículo del NYT: https://www.nytimes.com/es/interactive/ciudad-de-mexico-al-borde-de-una-crisis-por-el-agua/

https://angelpujaltepineiro.com/ , Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: Actualización de la Disección de la LOPySRM, El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

http://www.grillaenelpoder.com/edicion/index.php/secciones/politica/17875-esto-advertimos-desde-hace-anos-y-ahora-el-new-york-times-lo-retoma