Ridiculo engaño triunfalista en la L-12 del Metro

octubre 2015

Uno tras otro

Igual el pinto que el colorado. El doctor Miguel Ángel Mancera, jefe de Gobierno del Distrito Federal, con una comitiva formada por: Dione Anguiano, jefa delegacional en Iztapalapa, Edgar Tungüí, secretario de Obras del Distrito Federal, Jorge Gaviño, director del Sistema de Transporte Colectivo Metro y Fernando Espino Arévalo, secretario del Sindicato de Trabajadores del Metroreinauguró con bombo y platillo, cinco de las 11 estaciones de la Línea 12 del Metro, que fueron cerradas desde hace 18 meses.

Recorrieron las estaciones con un desplante teatral triunfalista y con el estruendo del anuncio de un acontecimiento extraordinario Miguel Ángel Mancera, afirmó que “se privilegió la seguridad y que ahora se cuenta con una garantía y una certificación”.

Recalcó que no habrán más problemas con el mantenimiento, porque ahora “todo cuenta con una garantía y una certificación”. Y aclaró que: “Este certificado lo que permite es que haya un funcionamiento seguro de la vía. Por otra parte, con el mantenimiento he dado instrucciones para que no trabajemos sin una garantía, las empresas que se van a hacer cargo del mantenimiento de la Línea 12 tienen que darnos garantía de que no será suspendida su operación”.

Y el doctor Miguel Ángel Mancera remato su fanfarronada con la insólita baladronada, de que: “esa rehabilitación servirá de ejemplo para todos los grandes trenes y metros del mundo pues se tomará en cuenta la manera en que se realizaron esos trabajos en la ciudad de México”.

Pero en El Financiero Leonardo Kourchenko confirma nuestras advertencias y lo desmiente ratificando que los errores en la construcción de la Línea 12 del Metro, solo se corrigieron, “en lo posible”. Con lo que aunque lo trata de suavizar, exhibe que es una reparación a medias, que solo se hicieron parches y que no se hizo una corrección a fondo. Que no se corrigió el trazo de las curvas ni la correspondencia entre las vías y los trenes. Por lo que los problemas se van a seguir presentando.

Alguien de adentro le informó que persisten las: “graves fallas en ingeniería, en peralte, en trazado de línea y (…) el absurdo arrendamiento de trenes inadecuados para las vías”, y que “se ha rescatado, hasta donde se puede, el funcionamiento de la ruta”. Con lo que Kourchenko demuestra su incomprensión del problema o miedo, al concluir que lo hecho es todo lo que se puede hacer. Negando que sea posible hacer bien las cosas o subsanar lo mal hecho.

No se enmendaron los errores sino que unicamente “Se cambiaron (algunos) kilómetros de vías, durmientes, zapatas y soleras y muchas más piezas, originalmente desgastadas por un material rodante inadecuado”. Con lo que reconoce que no se corrigio lo que está mal sino solo repusieron piezas falladas. Pero Leonardo acepta que «no todo (esta) transparente porque no nos han informado la totalidad de costos que esta reparación tendrá para el erario capitalino”. Ni de los sobrecostos que va a costar mantener a la línea rodando.

Más adelante reporta que “Las nuevas autoridades del Metro señalan que esta ondulación en las vías se continuará presentando, indefectiblemente, en el futuro. Es decir, estos problemas se van a repetir y no existe –ellos dicen– solución absoluta para evitarlo”. Es decir Leonardo amoldo su criterio al derrotismo de la incapacidad e incompetencia que expresan las nuevas autoridades. Las que aceptan que no pueden evitar hacer porquerías.

Y confesaron más “Los trenes serán los mismos, el material rodante el mismo y por ende, las vías seguirán presentando ondulaciones irregulares que ponen en riesgo la circulación de trenes y vagones. Cada seis meses tendrán que suspender el servicio –por lo menos durante un fin de semana largo han dicho– para realizar labores de mantenimiento y evitar niveles de riesgo elevados”.

Confesión de alguna autoridad que echa por tierra las mentiras de Mancera. Y cuya verborrea continuó. “Sólo calcule usted los miles de millones de pesos que esto representará por una línea mal hecha, mal trazada, mal construida. Y no porque a las demás líneas no les den mantenimiento, pero no de la profundidad y costo que la 12 va a requerir”. Lo que confirma lo que nos hemos cansado de denunciar en columnas anteriores.

Pero no es todo, Leonardo sigue contando que: “Un ingeniero me explicó en días recientes que la velocidad de los trenes en esta línea, no será la misma –60 a 80 kilómetros por hora– que prevalece en las otras líneas. Aquí los conductores se verán forzados a disminuir la velocidad en tramos, curvas, inclinaciones, porque el trazado de vías y el desgaste de materiales, obligará la reducción de velocidad para disminuir riesgos”. Porque son vías para otros trenes, trenes para otras vías y curvas para go karts.

Con lo que queda clara la enseñanza y ejemplo que Mancera da al mundo y deja para la posteridad. A la sociedad y al mundo real se le engaña con mentiras, las que mientras más inauditas mejor. Exorciza el mal funcionamiento con papeles, peno no cualquiera sino garantías. Contando con garantías se corrige cualquier tontería y se obliga a la realidad.

Las deficiencias de operación que tendrá la línea 12, Leonardo las toma como argumento y prueba fehaciente de las culpas de Marcelo Ebrard, aunque las que siga teniendo y los sobrecostos lo son de la incompetencia de Miguel Ángel Mancera: “Por si a los defensores a ultranza de la administración anterior les quedara algún argumento a favor de cómo se ejecutó el proyecto, sean tan amables de explicar por qué la Línea tendrá para siempre estas condiciones especiales de velocidad limitada, mantenimiento a fondo permanente y vigilancia extrema. Lo dije antes y lo repito ahora, los señalamientos no son de orden político –como los Ebrard zombies afirmaron tantas veces– son de ingeniería, resistencia de materiales, compatibilidad de equipo y muchos otros temas técnicos”.

Y termina con una penosa lambisconeada: “Muy bien al gobierno de Mancera por colocar la seguridad como primera prioridad: trenes seguros, trayectos de riesgo cero –esperemos– para evitar una tragedia”.

Pero la realidad es que Mancera en la Línea solo: le tapo el ojo al macho con parches y no corrigió los problemas de fondo. Por el lado legal presume de ser doctor en derecho y es ex procurador pero no hay ningún pez gordo, de los administradores ni de los contratistas en el bote o emplazados a juicio. Todos incluyéndolo a él mismo están violando flagrante e impunemente el Artículo 134 Constitucional que ordena que los recursos públicos se administren con eficacia, eficiencia y honradez. Nada de lo cual se ve ni en la administración anterior ni en la actual.

Es autentica incompetencia o ¿a que le teme Mancera? A sentar el precedente que el nuevo exhiba y finque responsabilidades al anterior, para evitar que cuando él salga se lo apliquen y le levanten cargos por ineptitud o corrupción. O es cómplice de los anteriores y tiene miedo que le pisen la cola. Le teme a que si cae uno caen todos.

Lo que sea debe ser más grande que el ridículo que hace con sus actuaciones y cuentos insostenibles. ¿O deberás creerá que somos una sociedad de retrasados mentales y que el mundo real no cobra facturas? “El merito es el naufrago del alma, vivo se hunde pero muerto flota”. Salvador Díaz Mirón.

https://angelpujaltepineiro.com/ , Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

http://www.grillaenelpoder.com.mx/news/index.php/columnas/columnistas/11366-desplante-angel-pujalte-pineiro

Comunicación de bajo nivel

mayo 2013

José Carreño Carlón ejemplifica lo indebido. Su actuación tiene valor pedagógico. Compara el pacto con una bicicleta, que si se detiene cae. La dinámica de ciclista. Pero las metáforas de José Carreño Carlón son desafortunadas.

Para él la mejor actuación consiste en convulsiones eufóricas desaforadas. La agitación ciega es excelente. El asunto no consiste en descifrar ni acertar a nada, menos de pensar y entender. O de organizar nada. Todo se reduce a no dejar de moverse. Como quien se convulsiona o sufre un ataque de epilepsia.

Según José Carreño Carlón “la marcha se detiene por titubeos o indecisiones”, descubriendo que para él, el meollo del problema social radica en la actitud y el desplante con que se actúe, en forma independiente de la relación que tengan con el mundo real.

“Titubeos o indecisiones ante salidas en falso”, con lo que entiendo que no se debe dudar cuando alguien se adelante en la salida. Pero resulta que la “pecata minuta”, la “salida en falso”, el adelantarse son: “los aprestos veracruzanos de usar programas sociales con fines electorales”.

Lo que es algo que solo se puede minimizar a costa de la imagen propia. La “salida en falso” no que uno de los competidores hizo antes, lo que debían hacer todos juntos a un mismo tiempo, sino algo que no debe hacer ninguno de los competidores, un delito y una bajeza. Toda la parafernalia de IFE, TRIFE y los FE’s que guste y mande, son parte del esfuerzo mental y material que el país ha efectuado precisamente para evitar este tipo de ruindades y bajezas, además de delitos, que para José Carreño Carlón son intrascendentes “salidas en falso”.

Más adelante confirma su deformación mental: “la primera respuesta (automática y autoincriminatoria (¿?)) de lo más cerril de su partido y sus aliados: la que proponía desoír, por hipócritas, las quejas de los otros partidos”. Ojo, desoír por hipócritas. Con lo que resulta que los delincuentes no son malos porque son los sinceros y los que respetan la ley, los que se portan bien, son los malos por hipócritas.

Abunda: “(desoír) las quejas de los otros partidos, con el argumento de que los gobiernos que ellos han detentado y detentan también han traficado y trafican con programas sociales por votos”. Dejándose ver mucho más allá de lo digno y descubriendo un doble juego. Arriba de la mesa todos son decentes, pero abajo se sinceran y descubren su verdad más profunda y seria.

Lo confirma más adelante: “En efecto no hay partido en nuestro país que no haya apelado a este recurso. La política clientelar es una tradición arraigada en México”. Al reflexionar serenamente se percibe lo absurdo y falaz.

En otro país (uno racional, serio y maduro) hasta el gobernador estaría preso, desaforado y desprestigiado. Y los “comunicadores” ridículos que salen a presentar como presentable lo impresentable y objetan argumentos insostenibles en el mundo racional, no tendrían otro lugar que de ejemplo de lo que no se debe hacer.

Culmina su desinformación y desorientación con: “el reforzamiento de la vigilancia y el acotamiento acordado ayer al viejo clientelismo político” el que junto con otros beneficios, como apuestas nuevas, que aportan los “sinceros” o delincuentes, como Usted prefiera.

Ya antes, al principio, bosquejaba esa imagen: ”el pacto se enriquece con nuevos contenidos y nuevas energías, si son retiradas del camino, con decisión y buenos reflejos, las piedras que van dejando sobre la pista los exponentes más arcaicos de la política mexicana”, Pues esos “exponentes más arcaicos de la política mexicana” resulta que son ellos mismos y nadie más. Pero con la forma que le da a la expresión, alguien distraído, puede recibir el mensaje que son terceras personas las que le están poniendo piedras en el camino al pacto, cuando son ellos mismos.

Pero lo más grave es la falacia que siembra al poner la corrección (lo corregible) en la velocidad con la que se esconda la mierda (manejo de daños) y soslayando en forma mustia y dejando sin atacar el delito, la falsedad, el engaño, la trampa, la mala fe. Impulsando la impunidad. Con lo que José Carreño Carlón exhibe la más rancia y anacrónica mentalidad, en la que la bajeza y ruindad en la política no son execrables, sino legítimas herramientas de trabajo.

Un comunicador serio, honesto e inteligente critica lo malo, con ánimo de hacer ver su inconveniencia, para que se corrija. Un adiátere carece de opciones. Un comunicador digno trabaja para la sociedad y no como publicista acrítico de productos comerciales o políticos.

José Carreño Carlón se ostenta como “comunicador” ex de la oficina de la presidencia. Y moderó un encuentro de comunicación en la Universidad Iberoamericana. Al que acudieron Luís Javier Solana, Fausto Zapata, Otto Granados, Fernando Lerdo de Tejada, Rubén Aguilar, Alejandra Sota y José Carreño Carlón.

Pero un comunicador de la oficina de la presidencia no es libre. En el mejor de los casos, son personas contratadas para deformar en el público la imagen o idea de algo. No para buscar la verdad o el equilibrio en el centro de la realidad, sino para desquiciar la impresión del mundo. Son publicistas a ultranza de las “bondades” de su patrón y enterradores de sus defectos.

Y en el peor, que es el caso que nos ocupa, son corrompedores. Que bloquean a los comunicadores libres y críticos y favorecen a los que se venden.

Se presentan como profesionales de la comunicación y en verdad son administradores de una red clientelar de plumas que se ofertan al mejor postor. ¿Cual era la libertad de prensa que había en la época de Carreño Carlón? Que era lo difícil de su chamba. ¿Pensar, analizar, investigar, deducir?

Bajo Reserva reporta que el encuentro fue “políticamente correcto”, “ninguno (…) urdió algún tipo de crítica o ataque” y se contradice más adelante “se organizó una mesa de debate”. Que babosos los de la Universidad Iberoamericana que creyeron que organizaban una discusión muy didáctica e interesante.

Sin percatarse de dos hechos determinantes. Que el trabajo que efectúan no tiene gran ciencia. Y que aunque no tiene mucho chiste, no se puede exponer en público. Por eso, una mesa de debate en la que ventilen sus verdades, solo es posible en privado. Y en público el debate solo puede reducirse a una reunión de cuates hablando del súper bowl, las tepalcuanas de la Kournikova y la última película de los indestructibles. De todo lo que es “políticamente correcto” (lo que descarta hablar de ellos o de su verdadera labor).

Y el Fondo de Cultura Económica no se merece que lo utilicen como pago de favores o bastión político. Entregándolo a gente sin arrestos para resolver su situación. ¿Que va a hacer? Allí falta alguien con el conocimiento, cultura, capacidad y buena fe, suficiente para tener el nivel de distinción que reclama el propósito.

Todo esto es propio del subdesarrollo. Es tercermundismo. Solo en el subdesarrollo al que se porta bien le va mal y al que se porta mal le va bien. En una realidad tan deformada que los tartufos son próceres.

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

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