Novia mañosa

1 diciembre 2012

 Rompo la secuencia de entregas para comentar un detalle actual, sin menoscabo de continuar relacionando errores en el entendimiento de nuestra situación.

Ha rato que no puedo dejar de acordarme de una antigua novia. Por una deformación en la concepción de la democracia. La teoría de aquella chamaca (en aquella época), consistía en que yo era el que “mandaba” en la relación, yo era el jefe, la cabeza. Pero solo condicionado a ordenar solo lo que ella quería y como ella lo quería.

Lo cual es una forma de hacerse tontos. Ella aspiraba a ser la “patrona sumergida”. En un engaño o farsa en el que el que “aparece” como el que “manda” en verdad es el mandadero y viceversa. Lo que en cualquier caso: en el noviazgo como en la política, es un juego que solo aceptan retrazados mentales.

La anécdota viene a cuento por la posición que asume la “oposición” en el país. Que parece ser la misma que la de aquella novia inmadura. Que se traduce en que el presidente electo puede mandar lo que quiera, siempre y cuando ordene lo que la oposición quiere.

Así resulta que el “aparente” haber ganado el poder, en los hechos significa, como lo entiende la oposición, en haber caído en una trampa en la que “el ganador” lo que logró fue “el privilegio” de ser el “servidor” de los perdedores. A los que su ignorancia e inmadurez no les permite percatarse del daño que hacen al país, ni a los que suplantan la inteligencia con mala fe.

Es tan fuera de lugar regatear la aprobación del diseño operativo funcional que solicita el Ejecutivo Federal, como la pretensión de “aprobar” ciertos nombramientos en el equipo ajeno y en última instancia el bloqueo y la obstrucción al trabajo ajeno, en un síndrome muy conocido que denuncia la presencia de gente con una ECOM (estructura conceptual organizacional del mundo) disfuncional por arcaica.

Los que creen en Santa Claus, teorías marxianas o en fantasías incongruentes e inconsistentes en el mundo real, buscan explicaciones al fracaso de sus creencias y en vez de reconocer que padecen deficiencias de fondo, como lo haría cualquier adulto, maduro, serio y formal, se auto convencen que todas las fallas solo son de forma y además ajenas.

Siempre debe uno estar atento a los propios errores por dos razones. Primero: porque lo único corregible son las fallas. Los aciertos tienen el problema que no se sabe por qué resultó bien. Segundo: porque en lo único en lo que cada quien tiene potestad para cambiar es a si mismo. Deficiencia que la agudiza la dimensión del atraso. A mayor atraso menos entienden y más fervorosa y violentamente exigen que los demás cambien.

Las ocurrencias: simples, lineales y ramplonas son la concepción “correcta” de la situación y el comportamiento salvaje e irracional es el adecuado, porque lo malo siempre radica en lo que piensan o hacen los demás. Lo que les impone no solo la necesidad de controlar las ideas ajenas (fondo), sino también las conductas (forma), la “correctura” de la información y hasta a las personas a las que se le pueden confiar determinadas responsabilidades.

Ambición que se ve lo fuera de lugar que está, al recordar que es pretensión de los que perdieron las elecciones. De los que no convencieron, no se ganaron la confianza de la sociedad o de plano ya se desprestigiaron o prestigiaron de tontos, necios y mañosos. Porque lo cierto es que esas ocurrencias parecen puros pretextos para evitar que el ganador quede bien, sin importarle el daño que causan al país.

El autoritarismo de los perdedores es “bueno” porque viene a salvar al “pueblo bueno” del autoritarismo “malo” de los ganadores. Ellos no necesitan que nadie los elija para constituirse como la consciencia arbitral de la vida nacional, expertos en distinguir lo bueno de lo malo, lo bonito de lo feo y lo correcto de lo incorrecto. No de aclarar, elucidar y menos de discutir, sino de imponer sin discusión. ¿Deficiencia mental o mala fe?

El rediseñar la herramienta institucional para que sirva mejor a sus fines patentes y escoger a la gente que se le antoje, es derecho del ganador, sobre todo cuando se busca dejar intacta su responsabilidad en los resultados. Ya que nadie puede ser responsable de lo que resulte por hacer lo que a otro se le ocurrió, en la forma en la que se le ocurrió y con quién el otro escogió. Porque en todo caso, el responsable de los resultados es el que trazó el camino a seguir, escogió la forma de hacerlo y a los que lo recorrieran.

La pretensión que alguien participe como culpable de lo que otro piense y haga, bordea el retraso mental. Empezando por recordar que el poder no se comparte. Y pervierte la democracia, que se le quiera llamar contrapeso, a bloquear y estorbar al ganador. En una torcida concepción de la democracia, según la cual se elige a un secuestrado, coartado y cooptado.

El nuevo equipo de trabajo merece el beneficio de la duda y debe exigir que se le deje trabajar en la forma y con quien crea que puede ofrecer los mejores resultados. Lo que se le puede y debe pedir a cualquier persona, arriba de cierto nivel, son resultados. Para eso la LFT distingue el trabajo subordinado del no subordinado. El subordinado es el que se obliga a hacer lo que le ordenen como se lo ordenen. Y el poder ejecutivo se subordina al derecho público y al bien común, no al capricho de fueras de lugar.

Es necesario revaluar los excesos cometidos por el gobierno hace más de cuarenta años. Ya que la cruda de esos excesos del gobierno han durado demasiado y en forma injustificada, son los excesos actuales de una minoría de mal educados y atrasados. Dicen que el que se quema con leche hasta al jocoque le sopla y al que no lo educan se estanca en el pasado.

En el 68 no había apertura política ni democracia, no había forma civilizada y racional para dirimir las diferencias políticas. De allí la necesidad de bloquear y manifestarse públicamente. Ahora no se puede negar que existe apertura política y juego democrático, lo que deja ver lo fuera de lugar en que están los salvajes, que insisten en actuar como si todavía no hubiera formas civilizadas de resolver las diferencias políticas. Se quedaron estancados en etapas superadas.

Los no atrasados, los mañosos aspiran a un gobierno descerebrado que sea fácil engañar y que impotente se deje molestar y manipular. Por eso el nuevo Ejecutivo Federal convoca a la sociedad civil en su auxilio. Porque en verdad son los únicos intereses que deben contar y es a los que les conviene que la política madure y se racionalice.

Lo que implica deshacernos de atavismos arcaicos.

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

 

Artificialidad y silvestrismo

5 noviembre 2012

Hace dos semanas comenté que Jared Diamond descubrió que la sociedad más igualitaria que ha existido, es la de cazadores y recolectores. La anterior, que también descubrió que la inteligencia promedio de los miembros de tribus cazadoras y recolectoras es mayor que la de los habitantes de civilizaciones “avanzadas” y además que entienden y son sensibles a los problemas y necesidades ajenas, en contraste con la mayoría de los “civilizados”. Ahora reviso en que consisten las diferencias entre los hombres.

Como hemos visto, el hombre no es animal racional ni ser humano, sino un simio bípedo sin rabo con potencial racional y humanizable. Y no cualquier bestia peluda por el simple hecho de nacer homínido llega a ser racional ni se humaniza. Todo individuo requiere que de fuera se le abastezca, arme y configure su estructura mental. Se le suministren las armas para salir adelante en la vida.

Diamond analiza la evolución del hombre desde hace 10,000 años, en la prehistoria, en la edad de piedra, ya que fue cuando todos los hombres eran iguales y compartían la misma situación. Desde el inicio común, Diamond busca las razones (conceptuales) y causas (materiales) por las que algunos grupos de hombres han modificado tanto su comportamiento y han dilatado sus capacidades, que operan empresas transnacionales, mientras otros siguen viviendo en la edad de piedra.

Lo que es una divergencia de situaciones de una magnitud tal, que el hombre fuera de pequeños grupos locales, no se reconoce ni identifica. Esa diversidad es lo que finca la pregunta que se hace Diamond: ¿por que unos grupos avanzaron y otros permanecen estancados en la forma de vida que fue “normal” hace 10,000 años? ¿Y porque hay un reguero de gente en las formas de vida que se han sucedido a lo largo de esos dos extremos?

Diamond encuentra las causas del avance de unos, el atraso y el estancamiento de otros, en las variables físicas del territorio que cada grupo, por suerte, le tocó ocupar. La invención o creación y evolución de todos los pilares y elementos de la civilización “avanzada” los explica en base a puras situaciones físicas del territorio. Encontrando que el hombre le debe a la configuración física del territorio, la domesticación de plantas y animales, escritura, metalurgia, armas e inventiva de herramientas y tecnología moderna.

De allí la relevancia social de la Ingeniería Civil, por ser la práctica profesional enfocada a la planeación física del territorio, para abrir y hacer accesibles sus recursos naturales a la población para que ésta con su inteligencia y trabajo, cree la riqueza que sustente su bienestar y prosperidad material. La riqueza no existe, lo que hay son recursos naturales que el hombre con su inteligencia y trabajo transforma en riqueza.

Que es para lo que se deben destinar los recursos naturales. Para que los locales, los dueños legítimos del territorio, sean los que transformen su materia prima en productos elaborados. No solo para ganar dinero, sino fundamentalmente para adquirir conocimientos, capacidades y habilidades. Y no para suplicar y agradecer que se les permita participar como mano de obra barata.

Pero la falta de educación y de Ingeniería Civil no da margen de maniobra. Lo único que puede abrir la cancha para poner a jugar a los mexicanos, es, repito: educación e Ingeniería Civil. Es lo que determina el planteamiento del juego y su desarrollo la organización social. Las sociedades avanzan en la medida en la que se organizan y retroceden en la que se desorganizan.

Y ojo, noten que no incluí a la racionalidad en la lista de desarrollos que se deben agradecer a la civilización. Porque en ese sentido espero que no haya habido cambios en 10,000 años. Porque de haberlos son en sentido contrario. No nos engañemos, lo que ha crecido enormidades es el conocimiento y las herramientas. De lo que, uno de sus efectos es que ya muy pocos acostumbren usar el cerebro.

Mientras más vacío se encuentra más se mueve el individuo por instinto en forma reactiva. Una proporción considerable desarrolla en forma incipiente e insipiente la racionalidad, pero en algún momento la echa por la borda. Las expresiones: “cuando estudiaba o cuando estudié” son confesiones que después de culminar un nivel de estudio nunca volvieron a agarrar un libro y a partir de allí su vida ha sido repetir rutinas de movimientos repetitivos. Con un cerebro aletargado por la falta de estímulo y reto. (Sonambúlico diría Ortega).

Por eso no sería raro que el avance de la civilización haya sido a costa de un retroceso o estancamiento en la evolución de las capacidades cerebrales. Antes todos ejercitaban las facultades mentales a toda su capacidad o se los chupaba la bruja. Ahora una mínima cantidad no se deja atrofiar por la rutina y mantiene despierto, fortalecido, ágil y fluido su cerebro. Mientras la mayoría deja que se le calcifique la calavera al no estimular su dormido cerebro de ninguna manera. Y una mayoría todavía más grande, ni siquiera inicia el desarrollo de su racionalidad de ninguna manera.

La racionalidad por un lado la desarrolló las demandas de conocimiento e interpretación que todos requerían y por otro lado el permanente estado de atención y vigilia que imponía la vida de cazador recolector. En la que la precariedad de herramientas, impuso el desarrollo de la herramienta principal (si no es que la única): el cerebro.

En contraposición, la vida civilizada ha fracasado en la transmisión de subestructuras conceptuales y en fomentar el ejercicio y desarrollo de las facultades mentales, sino al contrario. Lo cual es muy trascendente, ya que quiere decir que la herramienta de procesamiento de información es la misma en Wall Street que en la tribu “más atrasada” del planeta y que las diferencias están en otro lado. En la transmisión y administración de las estructuras mentales.

Jared demuestra que las diferencias que propiciaron la evolución no radican en los hombres sino en la configuración física del territorio en que por pura suerte, a cada quién le tocó vivir. Gracias al azar, hoy día alguien es ejecutivo en una empresa transnacional y otro cazador recolector en un territorio yelmo o miembro de una sociedad subdesarrollada. Fueron características físicas del territorio las que determinaron la domesticación de plantas y animales, la escritura, metalurgia e inventos modernos.

Es decir, la configuración física del territorio es la promotora del proceso auto catalizante de evolución del hombre, que ya agotó sus posibilidades incoativas y concomitantes naturales de evolución de los pobladores. De allí la necesidad de ayudar al proceso interviniendo artificialmente el territorio para auxiliar a la Naturaleza a fin que incremente, en la medida de lo prudente y seguro, su capacidad de respaldo al bienestar, prosperidad material de los pobladores y de evolución social.

Visto así, el subdesarrollo es la situación de grupos (sociedades) que permanecen atadas a las posibilidades naturales del territorio que ocupan, sin una auténtica adaptación de los individuos ni del territorio que permita el aprovechamiento de la situación y posibilidades potenciales del territorio y la sociedad. Por lo que, como lo demuestra el “Esquema del mundo”, en “¿A dónde vamos, México?”, las mejores armas de una sociedad contra el subdesarrollo son la Ingeniería Civil (planeación física del territorio) y la educación (artificialización del hombre).

Por el lado de la Ingeniería Civil, un grupo de Investigadores de algunos de los profusos y estériles Institutos de Ingeniería y CONACyT, tienen décadas desmantelándola para su torpe e inepta suplantación. Y como los empleados de la SEP (del Subsecretario de Educación Superior para abajo) desconocen lo que es la educación, que el Artículo 3º. Constitucional establece los criterios que en éste país debe cumplir la educación y que la importancia de la educación radica en que termina manifestándose en el comportamiento e idiosincrasia personal. Para acabarla de amolar CONACULTA desconoce lo que es el hombre, sus construcciones culturales y las consecuencias de éstas. Pero esa es otra historia que retomare en otra ocasión.

Decía que las diferencias actuales entre los hombres las determina la estructura conceptual organizacional del mundo (estructura mental) que cada quién porta: su mentalidad o idiosincrasia cultural. Cuyas diferencias se pueden graficar sobre un eje, en cuyo extremo avanzado se encuentran las ECOM más extensas, complejas, sofisticadas y refinadas y en el extremo atrasado las ECOM más simples.

Recuerden que el hombre nace con el cerebro vacío y a partir del nacimiento lo empieza a cargar con la información que le transmiten la gente que lo recibe en éste mundo y continúa enriqueciéndola con su propia experiencia del mundo en que vive. Por eso Julián Marías define al hombre como animal biográfico. Porque la biografía expresa las posibilidades a las que el individuo se ha expuesto y posiblemente adaptado. (Aunque existen cerebros de teflón).

Es cierto que cada cabeza es un mundo, lo que es sano y correcto, pero unificar y organizar a la sociedad requiere un grado mínimo de coherencia y unión, lo que a su vez necesita una base común. Una solapa que opere como gozne y amarre. No digo, ni es posible que todos los ciudadanos deban tener la misma e igual ECOM. Sino que todos los miembros de una sociedad deben compartir un mínimo de sub estructuras imprescindibles para el encuentro, el acuerdo y la asociación. Porque de otra forma se llama “sociedad” a lo que en realidad es un conglomerado atomizado de grupos diferentes, que no se conocen, ni se reconocen y menos se identifican entre si. Por lo que tampoco cooperan, confían ni compiten en sana competencia, sino se menosprecian y luchan entre si. Lo que imposibilita la asociación y colaboración. La base de cualquier relación social sana.

Todo lo cual no es otra cosa que una mala herramienta de adaptación al mundo, una mala percepción e interpretación del mundo. Principalmente por falta o incongruencia en la información y conocimientos.

De lo cual, el principal problema, repito, esta en la transmisión de conocimientos. Por un lado, a más de la mitad de la población las gentes que las reciben les dan de comer y las visten (y a unas muy mal), pero no le alimentan el cerebro, al que solo le transmiten fantasías, errores y conceptos desviados. Supercherías, supersticiones o el cultivo de la mala fe. Estas limitaciones no permiten integrarse en forma útil y valiosa a la sociedad, sino en forma perniciosa.

Es el grupo mayoritario en el tercer mundo y aunque cuenta con algunos hijos de ricos educados por las sirvientas (a las que después los irresponsables y animales padres enseñan a odiar, aumentando su confusión), la mayoría es gente con el cerebro vacío. Sin herramientas mentales para reconocer a los demás. Sin herramientas mentales para comunicarse, para darse a entender y ponerse de acuerdo. Sin herramientas mentales para insertarse en la sociedad y participar en forma activa y relevante en la vida política, económica y social. Sin herramientas mentales para asumir un lugar digno y decoroso en la estructura social. Sin herramientas mentales para ganarse la vida en forma útil y valiosa para la sociedad. Sin herramientas mentales para ser apreciado y reconocido.

El estigma de este grupo social es la marginación. No son culpables sino víctimas. Prácticamente son extranjeros en su propia tierra. En un mundo que les es ajeno, lejano, extraño e indescifrable. En los que siembra rencor la hipócrita actitud de que en vez de integrarlos y darles un lugar digno en la sociedad, se les considere inútiles y regale dinero, porque la caridad frustra toda dignidad y es mala justificación.

El cambio con mayor potencial es integrar a la sociedad a la mitad marginada. Si al lastre lo hacemos socio productivo, si al estorbo lo ponemos a remar, si se logra que todos se mantengan con el fruto de su trabajo, digno y decoroso para él y útil y valioso para la sociedad. Que lejos de costar aporte al PIB, pague impuestos y participe y enriquezca los debates e idiosincrasia cultural de la vida comunitaria con su visión e ideas.

La transmisión y administración de las estructuras mentales es un problema educativo social que afecta seriamente el terreno económico, político y administrativo, pero que principalmente es moral. No es conveniente ese abandono social que a los únicos que beneficia es a los depredadores sociales nacionales e internacionales. La vida de todos sería mucho más fácil en todo sentido si todos participaran y colaboraran en todos los aspectos de la vida social. Pero lo más grave, lo más vergonzoso, lo impresentable es la vida miserable e indigna, aún para animales irracionales, que les imponemos a todos los compatriotas que nacieron en lugares y familias marginados, por no cumplir el compromiso que tiene el adelantado de ayudar a avanzar a los atrasados. Como los alpinistas, que el de arriba le echa la cuerda a los de abajo. Y no hacerlo no le permite avanzar. Como no califican para formar un mercado interno, tenemos medio mercado.

Otro grupo, de un porcentaje menor, es el del medio pelo. Son los hijos de familia, de familias decentes. Porque las hay indecentes, que no se ocupan de los hijos o les deforman el cerebro con enseñanzas antisociales e inhumanas. Pero los padres que se preocupan y ocupan de alimentar el cerebro de sus hijos, producen buenos hijos y los buenos hijos devienen en buenos padres y los buenos padres también son buenos ciudadanos (Maestro de Lu).

Pero el abandono educativo y cultural imperante hace que el esfuerzo educativo familiar sea un acto aislado, que por lo mismo, solo cubierto con barniz de buena fe, corre en todas direcciones. Como efecto de que cada familia este por su cuenta, como lo prueba la enorme disparidad conceptual que priva en esa clase o clasificación social. (¿Es media que?) Un error típico de los ignorantes de buena fe es confundir la educación con amabilidad y otra es la falsa dignidad que denunció Ikram Antaki.

El último grupo, el de los favorecidos, lo forman los que están mejor armados o adaptados al mundo actual. Que no siempre es el mejor. Bueno o malo, obtienen mejores resultados. Son a los que se les dio una mejor transmisión y construcción de su ECOM. A los que mejor se les adaptó al mundo al que llegaron. En muchos casos sin principios morales o con principios inmorales o amorales. Así que muchos tienen el inconveniente, que los que los recibieron abiertamente los formaron como depredadores sociales.

Visto así, el subdesarrollo es un problema educativo-cultural de toda la población. En la que cada clase social padece un tipo de problema que se debe corregir como requisito imprescindible para formar una verdadera sociedad. El desorden conceptual es normal donde no ha pasado la ilustración, donde no se han materializado las demandas de los mexicanos que lucharon por que se eduque a todos los habitantes. Como tampoco se han materializado las demandas de los mexicanos que lucharon por implementar la Ingeniería Civil en el país como la herramienta mancuerna idónea de desarrollo.

La civilización creó un mundo artificial, con formas y reglas de juego también artificiales, que no son evidentes ni de fácil desciframiento, que cada día crece, enreda, sofistica y refina, por lo que para poder adaptarse a él se requiere una capacitación y entrenamiento que no se les está dando a los nuevos miembros. Y no me refiero a educación tecnológica o formar sirvientes de máquinas y no seres pensantes, lo que es inconveniente. Y esa es la verdadera tarea (abandonada) de la SEP, CONACULTA, FCE, UNAM, etc., etc. (Depósitos de inútiles).

Este punto de vista deja ver que las “capacidades” de Amarya Sen: de pobreza alimentaria, de salud y de patrimonio, eluden la razón de fondo y que la “pobreza de capacidades” pone en el mismo nivel a la causa con sus efectos. La pobreza que se ve es la de esa definición para entender el problema y buscar soluciones. Es una relación, que solo es de efectos y de una simpleza tal, que conduce a los cerebros simples a la respuesta fácil: padece (o parece) pobreza alimentaria, entonces hay que darle de comer, lo que es darle un pez en vez de enseñarlo a pescar.

Pero hay que empezar por revisar a que se le llama educación. Porque la educación debe ser para adaptar al individuo al mundo y darle herramientas para salir adelante. No para sustentar un régimen político o mantener una mafia político electoral.

Con educación e Ingeniería Civil la gente se levanta sola.

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

http://www.grillaenelpoder.com.mx/edicion/index.php?option=com_content&view=article&id=12712:sapere-aude-angel-pujalte-pineiro&catid=46:columna&Itemid=68

Razón y evolución

7 octubre 2012

En la entrega anterior presente uno de los descubrimientos de Jared Diamond: que la sociedad más igualitaria que ha existido, es la de cazadores y recolectores. Ahora toca a otro descubrimiento: que la inteligencia promedio de los habitantes de tribus cazadoras y recolectoras es mayor que la de los habitantes de civilizaciones “avanzadas”. Y que entienden mejor los problemas y necesidades ajenos, que los “civilizados”.

Con lo que resulta que la vida prehistórica es más racional y humana que la sobrevaluada “civilizada”. Es así ya que la vida en una tribu de cazadores y recolectores propicia la unión y racionalidad, mientras que la “civilizada” propicia la disgregación social y la dormancia o hibernación mental.

La civilización en vez de unir disgrega y desalienta la racionalidad al no cargar los cerebros de los habitantes con los contenidos artificiales necesarios para integrar una realidad que forme un conjunto armónico que permita a los miembros de la sociedad operar como sistema y que propicia el suicidio mental de los pocos que “algo” formaron en su cerebro. Dejando la operación de la vida social en modo mecánico, automático o como lo dijo Ortega: sonambúlico.

El hombre desarrollo la racionalidad en la prehistoria, gracias a que la forma de vida de los grupos cazadores y recolectores, la propiciaba en todos los habitantes, mientras que la forma de vida en la “civilización” la atrofia en la mayoría. No existe un conocimiento para vivir en la civilización, que cualquiera pueda enseñar y corregir, sino enormidades perdidas, aisladas y autónomas.

Por un lado, el conocimiento ha crecido desproporcionadamente y por otro la civilización no ha encontrado la forma de transmitir y administrar el conocimiento que cada quien necesita para integrarse al conjunto en forma útil y valiosa. Por lo que un habitante promedio de una civilización carga un conocimiento del mundo de la civilización, mucho más pobre que el que un habitante de una tribu de cazadores y recolectores, tiene del suyo.

También la vida prehistórica es mucho más demandante de las funciones mentales que de la actividad física. El que la civilización facilita la vida es un mito. Un cazador-recolector trabaja ocho horas a la semana, pero debe despierto y atento todo momento, todo el día. Tampoco la vida en la civilización obliga a permanecer despierta y atenta a la gente. Más bien transforma a la gente en una especie de animal de circo, especializado en la repetición de rutinas de movimientos repetitivos, sin entender ni preocuparle su significado, como símbolo o como acto.

También los miembros de tribus cazadoras y recolectoras son más solidarios y humanos entre ellos. Las civilizaciones amontonan a desconocidos y extraños. Gente sin liga ni relación patente. Muy pocos se reconocen como iguales y menos como socios, por lo que dejan a “los demás”, a los diferentes, que son mayoría, fuera de toda consideración.

La racionalidad en las tribus de cazadores y recolectores la desarrollo el ejercicio que impone la necesidad de conocer y distinguir del territorio, plantas y animales locales: lo inocuo de lo peligroso, lo medicinal de lo venenoso, lo comestible de lo indigerible, lo apreciable de lo despreciable, lo útil de lo inútil. Todo lo cual en la civilización dejó de ser necesario.

El orden de magnitud de los conocimientos que un cazador recolector debe poseer, lo determina que la mayoría de las 200,000 especies de plantas silvestres que dominan la superficie terrestre, no son comestibles ni útiles para el hombre. Por duras (madera) o producir semillas, fruto, hojas, tallos y raíces no comestibles. Solo unos pocos cientos son comestibles para el hombre e igual pasa con la utilidad de los otros contenidos de los vegetales: madera, fibra, aceite, etc.

En los animales, se reduce mucho el número que se debe conocer. Pero son otros los conocimientos y habilidades necesarios: para cazarlo, defenderse o esquivarlo, que debe dominar cualquiera que pretenda sobrevivir. Amén de la forma de preparar y aprovechar lo que les sea útil.

La civilización nace gracias a que la domesticación de plantas y animales logra producir mucho más alimentos, lo que permite sostener a una mayor cantidad de gente, de la que permite recolectar y cazar. Aunque todos recolecten y cacen con experticia, el limitado contenido biótico silvestre del territorio, restringe el número de habitantes que puede alimentar.

Marvin Harris acredita guerras y nomadismo de éstas tribus, a la necesidad de reducir el número de mantenidos a las posibilidades del contenido biótico silvestre del territorio que ocupan y por agotamiento explica el abandono de territorios e invasión de otros no agotados, ocupados o no.

El artificializar la producción de alimentos, con la domesticación de plantas y animales produce un superávit de alimento que permite sostener a personas que desarrollen otras actividades que no son recolectar y cazar. Escribanos, burocracias, milicias, artesanos y profesionales. Con lo que se crean actividades que no existían y con las que se empieza a erguir una estructura que deja de ser plana para intentar erigir una pirámide.

Cambio en la operación social que inventó la diferencia entre los individuos. La que al ser una diferencia artificial requiere a su vez una administración artificial. El estado natural de las cosas es el caos. En la Naturaleza todo se encuentra confuso y revuelto. Y “la inteligencia” consiste en distinguir las diferencias y el orden en separar lo diferente y reunir lo igual. Es decir en establecer un lugar para cada cosa y en poner a cada cosa en su lugar.

Con lo que el hombre creó a medias la racionalidad, la que a la fecha no ha logrado perfeccionar ni estabilizar, a lo que no es otra cosa que: visos de la sublimación de la capacidad de adaptación. Que en vez de conocer lo que esta fuera para avenirse a ello, cambia a conocer lo que esta fuera para modificarlo a fin de hacerlo más útil y valioso para la sociedad (el hombre).

La causa y efecto de crear nuevas actividades es superar en forma artificial la capacidad social. Recalco lo de artificial porque no se debe creer que el camino y las posibilidades de la vida sean únicos, evitando así darse cuenta de la posibilidad de errar y de que todas las responsabilidades (y consecuencias) de alterar las condiciones naturales, son del hombre. De algo con posibilidades infinitas y de las que solo una mínima minimorum fracción, propicia la vida y es conveniente para la especie humana.

Por eso artificializar la vida implica administrar su evolución. Para evitar que en vez de avance se impulsen retrocesos. Pero la verdad es que al ser un camino nuevo y artificial no sabemos a donde vamos o cual es el lugar correcto al que el hombre debe dirigirse. Lo que complica hacer un plan que todo mundo acepte.

El principal problema para lograr un acuerdo universal es otro subproducto de la civilización: la disgregación social. Cuyo principal componente es la heterogeneidad mental. Recuerden que el hombre no es un animal racional ni ser humano, sino simio bípedo sin rabo, que al que no se le inocula la racionalidad e humanidad, no llega a serlo por simple generación espontánea. Y es en la transmisión de conocimientos donde permanece una componente toral del problema de la civilización incompleta. Otro es el mantenimiento de la estructura mental y otro la mala fe.

Todos los integrantes en un grupo de cazadores y recolectores deben dominar el conocimiento y habilidades únicas que sirven para adaptar al individuo al mundo, para sobrevivir. En la civilización cada integrante debe dominar conocimientos y habilidades que además de artificiales son diferentes entre si, cuando no puramente convencionales y muy poca gente conoce y maneja como medio de control de los demás.

En un grupo de cazadores y recolectores todos los integrantes pueden enseñar y corregir al aprendiz gracias a que todos dominan el mismo conocimiento y habilidades. En el “mundo civilizado” la diversificación y crecimiento de conocimientos y formas de vida complica la transmisión de conocimientos pertinentes completos para que el individuo se adapte y sobreviva en el mundo civilizado.

Por lo que el “avance de la civilización” resulta el cambio en la forma de ver y asumir al mundo, por parte de un reducido grupo de personas que siendo las más adelantadas permanecen unidas a la prehistoria, por una larga y continua cadena de gente que aún hoy en día, como baliza de evolución histórica, sigue viviendo y marcando uno de los estadios que en 10,000 años ha recorrido la historia del hombre o de su mentalidad. El hombre no tiene historia, sino su mentalidad.

Todavía hoy existen tribus cazadoras y recolectoras revueltas con todas las mentalidades (formas de vida) que han existido (existen). Superadas o no, positivas o no. Por lo que conviven hombres medievales con renacentistas y decimonónicos y aquí aún vive gente igual o peor que antes que llegara Colón. Por eso el subdesarrollo es el abandono en estadios primitivos de evolución que una sociedad comete contra la mayoría de su población (50 % +1).

“El esquema del mundo” en “A Dónde vamos, México”, lo diseñé para hacer ver en forma gráfica que en el mundo solo existen dos órdenes verdaderos: hombre y territorio. Y que la civilización: política, economía, cultura, deporte y toda actividad de los pobladores, es efecto de la interacción de los dos órdenes verdaderos. Y el cambio en un orden verdadero radica en su artificialización, la que puede ser positiva o negativa.

La causa del subdesarrollo de una sociedad es la deficiente artificialización del hombre y territorio. Sin embargo por ceguera, muchas acciones que el hombre efectúa buscando corregir desviaciones en la evolución social, las realiza en los efectos (política, economía, cultura, deporte) y no en las causas (hombre y territorio), que es donde se puede lograr cambios.

Así para corregir problemas y desviaciones en las actividades públicas o privadas de una sociedad: política, economía, salud, cultura, etcétera, donde se debe actuar es en los órdenes verdaderos: hombre y territorio y no en lo que solo son efectos: política, economía, salud, cultura, etcétera.

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

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