Opaca manipulación en la Cámara de Diputados

noviembre 2013

Increíble democracia en la «casa del pueblo»

Igual que lo había hecho muchas veces. El miércoles 20 de noviembre me apersoné en la puerta uno de la cámara de diputados para entrar a entregar correspondencia a varias comisiones. Y uno de los trajeados de la entrada, me “instruyó” que debía entregar toda la correspondencia en la Oficialía de Partes, que “casualmente” está del otro lado de la cámara, en la puerta siete.

Me molestó la ligereza con la que alteran la vida ajena, al cambiar sin previo aviso lo establecido con anterioridad, pero me regocijó la idea de entregar toda la correspondencia en un solo lugar y ahorrarme la peregrinación por interminables pasillos de montones de edificios, para entregar cada documento en cada comisión a la que corresponde.

Con esa ilusión me consolaba mientras, sorteaba barricadas y caminaba en el rayo del sol para dar la vuelta hasta el otro extremo de la “accesible” camarita. Para llegar y enterarme que en efecto, allí hay una Oficialía de Partes. Pero no es una Oficialía de Partes de la “Cámara de Diputados”. La que al parecer carece de una propia y de todos. Sino que se trata de una Oficialía de Partes que es exclusiva del Partido Revolucionario Institucional y el Club de Toby. Y que también tanto el PAN como el PRD, cada quién tiene su propia y exclusiva Oficialía de Partes.

No sé porque creía que la cámara era de todos. Que lo de los partidos políticos era una moda que solo existía en época de elecciones, ya que esas distinciones pierden todo sentido cuando se trabaja por el bien común, por la sociedad. Como debe hacerlo un servidor público, que no cobra por atender intereses particulares, como los de un partido, grupo, mafia o club.

Como también creía que toda dependencia de gobierno debe tener una oficina abierta y accesible las 24 horas de los 365 días del año, para recibir documentación y correspondencia. Pero parece que tampoco es cierto. Regresé a la puerta uno a intentar entrar a entregar papel por papel en comisión por comisión y tampoco se pudo.

Por una comparecencia no se podía entrar a entregar correspondencia a las comisiones. (No encuentro la relación, pero las comparecencias inmovilizan a la correspondencia). (¿Y viceversa?) Que “regrese el viernes a ver si hay suerte, porque el jueves seguro tampoco se va a poder” (pasar y por lo mismo no se puede entregar correspondencia).

No soy ingenuo. El problema de la comunicación con el gobierno no nace ni muere con que se limpien la cola con la correspondencia, eso es posterior al triunfo que es necesario para entregarla. Pero no se espanten porque es apenas un pequeño atisbo al subdesarrollo. Al ridículo de la formalidad tercermundista.

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

Corrupción del subdesarrollo

septiembre 2013

Ni fu, ni fa

Mi entrega anterior señaló la artificialidad del subdesarrollo. En el que las plantas en vez de ser vegetales son de plástico y los instrumentos sociales los suplantan caricaturas o malas imitaciones de los del primer mundo. Ahora llamo la atención sobre la artificialidad en el orden administrativo nacional. Que se encuentra entre una aparente concordia ordinum y una forma racional de administrar al país.

Es innegable el intento de corregir absurdos insostenibles. Principalmente desechar a vividores de los recursos públicos. Como los aviadores del magisterio. Tentativa con tufo a maniobra de mafiosos. Al parecer deshacerse del que ha sido descubierto y sus actividades son del dominio público o se ha vuelto indefendible.

Que si no lo agarra la policía, ellos mismos lo balconean, entregan o matan. Para quitar ruido y riesgos a la operación de los que no han llamado la atención o todavía lo tolera la sociedad. La idea no es corregir sino mantener los negocios chuecos que no se han quemado.

Porque los principales problemas de la administración pública mexicana son las fugas de recursos y los planteamientos equivocados. Lo que no se roban lo usan mal. A los depredadores sociales se le debe agregar las acciones que no conducen a los fines que pregonan.

Que bueno que se le cierre la llave de los recursos públicos a los vividores del magisterio y se utilice parte de lo que se recupere en reconocer la labor de los verdaderos maestros con vocación de servicio y responsabilidad social. Para que por lo menos allí debute que al que se porte bien le vaya bien y al que se porte mal le vaya mal. Y qué bueno, que se le cierre la llave a los que saquean recursos públicos al beneficiarse de la sociedad sin corresponder en la medida debida o ninguna. A las burocracias descontroladas y malos “empresarios”.

Pero los hoyos por los que se escapan los recursos públicos son incontables. Prácticamente para donde se voltee hay fugas. Se le deben amarrar las manos a secretarios, funcionarios y burocracias federales, gobernadores, funcionarios y burocracias estatales, presidentes, funcionarios y burocracias municipales. El saqueo de recursos públicos es un problema cultural, administrativo y legal.

Lo que junto con la incompetencia de parte significativa de los servidores públicos y los errores de planteamiento, forman el cóctel del subdesarrollo o de la administración social anacrónica, de la que se pretende salir. La incompetencia y soluciones equivocadas son problemas de conocimiento e inteligencia.

Un planteamiento atávico no superado es el del gobierno acaparador y repartidor. Que se justifica presentando al gobierno como motor de la economía. Lo que es parte del error de planteamiento que nos mantiene en el subdesarrollo.

En los países desarrollados el gobierno maneja el timón y los que reman son de la parte privada de la sociedad. El motor de la economía son los empresarios. Por eso en USA para reactivar la economía baja las tasas de interés, los impuestos y el costo de los insumos. Para facilitarle su tarea a los empresarios.

Pero aquí la mentalidad gubernamental es diferente. Se cree que el motor de la economía es el gobierno y los empresarios son clientela del gobierno o asociados de políticos. Deformación efecto del ataque sistemático que la “política revolucionaria” hizo durante décadas contra los empresarios, haciéndolos culpables de todos los males sociales, laborales y económicos y tras el remate del TLC, solo sobreviven empresarios artificiales y muy pocos auténticos.

Insuficientes para activar la economía o regenerar la especie. Es patético el esfuerzo del gobierno para rehabilitar una vocación (no todos) que sistemáticamente corroyó su imagen y existencia, durante mucho tiempo y que ha dejado sus huellas en la cultura nacional y en la artificialidad de lo existente. Corroborado por la visión de normalidad del gobierno acaparador y repartidor y en la necesidad de los contratos y compras gubernamentales o de ventajas fiscales y monopólicas o comercio de porquerías baratas.

De allí la delicadeza del lance. El gobierno no tiene de quien asistirse y menos a quién echarle encima la carga del país, ni tampoco la culpa. Pero para echar a andar el país necesitamos echar a andar a la sociedad. Y echar a andar a la sociedad quiere decir echar a andar el mercado interno. Lo que es poner a trabajar una sociedad en la que unos pichen y otros cachen en un juego en el que todos participen y ganen.

Pero el desprestigio y ataque sistemático al empresariado y la puntilla a las cadenas de valor del TLC, nos deja como perro en medio del periférico. Atrapado entre el tráfico que apenas esquiva y amenaza con atropellarlo y lejos de las dos banquetas: la del camellón, a la que no puede regresar después de descubrir que lo estancó y atrofió su falsa seguridad que no conducía a ningún lado. O la orilla de la racionalidad, que le abre el panorama, pero que le queda lejos y tiene los músculos entumidos.

De allí la diferencia con el primer mundo y la razón por la que cuando ellos bajan los impuestos aquí los subimos y cuando ellos jalan para un lado nosotros jalamos para el otro. Porque no somos de derecha ni de izquierda, sino todo lo contrario. Porque somos una mezcla de fantasmas de un pasado, que no termina de morir con planteamientos racionales. De anacronismos y modernismos, Por eso no vemos un concordia ordinum ni una nueva y racional organización de la administración pública, sino un champurrado.

Por eso vemos más un gobierno que cuida las finanzas gubernamentales por encima de las de la sociedad. Por eso no cuadran las cuentas. Y al neutralizarse en su contradicción, no ofrecen buenos resultados. Lo que hace que el problema de fondo sea conducir a una descreída y desconfiada sociedad a cruzar el desierto. A que asuma los sacrificios actuales que son necesarios para los beneficios a mediano y largo plazo.

¿Como cambiar una mentalidad que la propaganda gubernamental labro remachando muchas generaciones las mentiras en que se sustentaba el régimen revolucionario? ¿Como recuperar la confianza de una sociedad acostumbrada a que todo lo que dice y promete el gobierno, son mentiras?

Porque por mucho que capte el gobierno, por problemas de escala, solo va a beneficiar a su claque y clientela. Y una medida anticiclica supone que la economía esta en un trance temporal. Que es una bocanada de oxigeno en lo que la economía se recupera.

Pero después de 500 años de simular el desarrollo material solo ensanchando la infraestructura física que dejaron los coloniales, que no se planeó para propiciar el bienestar y prosperidad material de los habitantes, sino para saquear el país. No tenemos la infraestructura física necesaria para que la población eche a andar sus actividades productivas.

Y después de 500 años de menospreciar y conculcar la creatividad social en la imposición de un mundo de fantasía en el que al que se porta mal le va bien y al que se porta bien le va mal y en el que vivir fuera del presupuesto es vivir en el error, como dijo César Garizurieta (“El Tlacuache”).

Va a hacer falta una verdadera labor política de alta escuela y mucho conocimiento e inteligencia, para convocar y ganarse la confianza de la sociedad para que no se desespere y crea en las buenas intenciones y capacidad de su desprestigiado gobierno, en lo que se empiezan a ver resultados.

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

Comercialización de la política

junio 2013

Las incoherencias de José Carreño Carlón esclarecen el engaño de la politiquería. En entrega anterior se dio guayabazos con un foro estudiantil, dando a entender que era organización internacional profesional y seria de la comunicación: la International Communication Association.

Y el 19 de junio en El Universal, con su entrega: “¿’Marca país’?: un mexicano ‘marca Nueva Orleáns’” termino de enseñar los calzones. Según él: “Un par de paneles discute en Londres el tema de “marca país” y otros tantos el de “reputación ciudad””.

Con lo que me acabó de caer el veinte que además de presumir un foro estudiantil como profesional ni siquiera se trata de un foro de comunicación política, sino de publicidad comercial. Lo que descubre a José Carreño Carlón como alambrista del fraude comunicativo. El mago de la presentación de la costra porosa.

Primero lanza un engaño y después del error, viene el hit ó mejor dicho, después de la hablada pone al guayabazo: “entre los centenares de debates en que participamos más de mil miembros de la Conferencia Anual numero 63 de la International Communication Association (ICA)”.

Y después del error y el hit, enreda y envuelve el timo revolviéndolos con hechos políticos verdaderos pero que no vienen al caso: “En otro punto de esta gran capital el presidente mexicano Peña Nieto desahoga una visita de trabajo que comprende intercambios con gobernantes de los países más poderosos y con la élite de empresarios y académicos británicos”.

De allí se sigue perorando su revoltura de incompatibilidades para terminar lamentando que a un mexicano lo “venda” una ciudad extranjera. Pero lo destacado de ese trabajo de Carreño Carlón es exhibir la revoltura de técnicas comerciales con asuntos que no lo son y que deberían tratarse en forma más seria, como la política.

Es inconcebible desconocer la distancia que existe entre las falsedades reconocidas en los argumentos de vendedor, en los que se basa la publicidad comercial. Como la chispeante alegría y el mundo de fantasía, que incluye a Santa Claus, creados con éxito por Coca Cola para vender a precios exorbitantes, agua azucarada y pintada.

¿Pero porque lo hace Carreño Carlón? Porque cuando fue comunicador de la presidencia no se requería saber nada de comunicación política, sino de reparto de chayote. Y ahora el éxito de chayotero lo quiere respaldar con conocimientos de los que carece y por eso se cuelga de lo que encuentra, aunque lo meta con calzador. Lo que explica su improcedente visión de cuenta cuentos y de películas de espantos. La falacia comercial adaptada a la política.

O porque gracias al fraude profesional que cometen las instituciones de “educación superior” en vez de contar con profesionales auténticos, solo tenemos puros simuladores titulados. Que en vez de cultivar y desarrollar el conocimiento específico de su disciplina y aportarlo al desarrollo sano del país, su ineptitud e incapacidad solo les permite simular con lo que se encuentran a mano.

En todo caso: ¿Se saben el cuento de la prostituta embarazada, o el del cantinero borracho? Pues es el mismo de todo él que no conoce su negocio. Como el comunicador político que solo sabe de publicidad comercial estudiantil.

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

http://www.grillaenelpoder.com.mx/edicion/index.php?option=com_content&view=article&id=17247:incoherencias-angel-pujalte-pineiro&catid=46:columna&Itemid=68

Diferente Mentalidad

La historia y su historia

En el artículo “103 días de Peña: ¿contar su historia es hacer historia? de José Carreño Carlón, la incongruencia en el orden de presentación genera muchas preguntas. ¿A que le llama “su historia”? ¿A su versión de los hechos, a su propia percepción, a la percepción ajena, a generar apariencias? Es decir, a subjetividades y no a hechos.

Y eso, de alguna manera, lo relaciona con la historia seria, la que aspira a ser objetiva. Por lo que el enfoque subjetivo reformula la pregunta: ¿Puede con subjetividades construirse objetividades? Lo que no es posible. Pero más adelante afirma que de acuerdo con la “comunicación contemporánea”, un “presidente exitoso” debe “erigirse en un buen contador de historias”.

Involucra a Obama en lo que parece dar a entender que el poder de los gringos no es real, sino consiste en ser buenos cuenta cuentos. Algo tiene de razón y en esa lógica Calderón falló porque escogió mal su fantasía. El cuento que contó. Porque el del “héroe que se atreve a declararle la guerra a las bandas criminales” resultó un cuento que “no dejaba margen para contar una historia victoriosa ni para acreditar heroísmo alguno”.

Así, el problema no lo causó la falta de inteligencia sino de labia. Subsumir el mundo verdadero al de las opiniones de legos es lo que no nos permite conocer el verdadero problema y confundir con soluciones lo que lo abona. Es la conclusión de un cerebro vacío, lineal y binario. Lo que deja ver que antes de resolver los problemas reales del mundo debemos resolver los problemas de ilógica. Y a estas alturas del partido, no podemos seguir cargando problemas de lógica.

En el desarrollo conceptual del comunicador lo que importa, lo relevante, lo trascendente es el rol, el papel, que “el personaje” para el que trabaja representa en el teatro de la opinión ajena, no en el de la vida. De allí resultan los héroes que no se sacrifican, que en los hechos no tienen ningún mérito, fuera de su experticia como cuenta cuentos, como relator de historias que no modifican de ninguna forma positiva al mundo real. 

Por falta de nivel de distinción mezcla cosas disímbolas. Una cosa es una buena comunicación y otra un buen producto. El producto es el origen y fin de la comunicación y la comunicación seria, honesta, legítima y sincera, depende totalmente de la fidelidad con la que refleje al producto. Vean las campañas publicitarias comerciales que alertan sobre las campañas engañosas, las fraudulentas. Mentiras que según el ex presidente Fox es legítimo y correcto en la política.

Toda comunicación que supera, deforma o falsea de alguna forma al producto es un engaño, un fraude. La calidad de la comunicación la mide el grado en que le hace justicia al producto. La precisión y exactitud con la que lo caracteriza y expone la verdad de sus bondades. Y engañar y falsar los hechos no puede ser la virtud de un buen comunicador.

La comunicación se parece a la oratoria, en que es más importante dominar el tema del que se habla, que los trucos y mañas de la oratoria. Un orador muy malo que domine el tema, trapea el piso con un experto en oratoria que lo desconozca. Y toda mentira y engaño, es una espada de Damocles.

Creer que es más importante la forma que el fondo, es una deformación causada por sobrevaluar la práctica. El señor Carlón es un comunicador que no toma en cuenta al producto. Por eso no le importa la relación que guarde el mensaje con lo real, la perfección de la forma con el fondo, sino que para él todo se agota en la forma.

Tiene algo de razón.

La única virtud de un agua azucarada y pintada de negro que se vende charrísima, es la publicidad. Un refresco cuyo mayor contenido es de publicidad y a cuyo engaño y abuso le debemos problemas de obesigenia, diabetes, caries, etc. Pero la sociedad espera que sea un gobierno de nueces y no de puro ruido. Si hasta en el terreno comercial privado, los mismos de la publicidad reconocen los inconvenientes de la publicidad engañosa.

La promesa esperanzadora de que “no llega para administrar un estado de cosas (…) sino a mover a México (…) y a transformarlo”, la echa a perder al presentarla como un cuento: “empezó a contar la historia de un gobernante que no llegó…” Con lo que radica la virtud en el ruido y no en los hechos. En lo subjetivo y no en lo objetivo.

Estas inclinaciones, sesgos o desviaciones, parecen deformación profesional. Una que caracteriza al tipo y forma de comunicador que es el señor Carreño Carlón. Un total acrítico ensalzador y lanzador de fantasías deseables o loas y lisonjas.

En el último párrafo deja perfectamente claro que no abandona al mundo subjetivo, al aclarar las causas “por las que un buen contador de cuentos se puede quedar a la mitad del camino” (le da el mismo peso a lo subjetivo que a lo objetivo), “si además no es bueno también para hacer historia”.

Ojo chequen las variables que relaciona como las que hacen bueno para hacer historia: “una buena estrategia de comunicación política también es insuficiente si no va acompañada de una buena estrategia de operación política”.

Una es la comunicación y otra la labor política. La labor política es parte de la administración de una sociedad. Pero no es toda la actividad que debe efectuarse en una sociedad. Otra labor radical es la racionalización del mundo. La inteligencia social. La que debe orientar el rumbo y decidir lo: conveniente y óptimo.

La manipulación del mundo real es lo único que puede cambiar los resultados en el mundo real. La manipulación de la opinión ajena calma y gana tiempo, pero ante la falta de resultados reales invierte su sentido, transformando o descubriendo al fácil y cómodo cuento en agravio y otro problema más.

Es muy diferente en necesidad e importancia la comunicación de información seria sobre hechos reales, momentos y cambios en ritmo o rumbo. La expresión de cambios e instancias que el ejecutivo debe comunicar para que la sociedad se oriente y coordine con el todo. La comunicación de hechos reales es una necesidad muy seria, que por lo mismo no se puede (debe) chotear.

El señor Carreño exhibe que se ha especializado en un tipo de comunicación política. Lo cual es muy respetable. Como dice el artículo 5º Constitucional todo mundo puede dedicarse a lo que se le antoje… siempre que sea lícito. Como articulista y como director de la oficina presidencia de comunicación se le podrá calificar como bueno, regular o malo, pero en una posición correspondiente. El actor cumple los requerimientos del puesto.

El problema está en que ya no es periodista o dirige una oficina de comunicación política, sino que ahora es director del Fondo de Cultura Económica. Y el Fondo de Cultura Económica no es una oficina de comunicación política o de subjetividades, sino un supuesto promotor de la cultura. No de una cultura barata o cualquiera sino de una objetiva, la de la productividad material.

Y eso es a lo que debería dedicarse: a promover la cultura de la productividad material. Pero en su artículo del 10 de abril “Perder-perder: los maestros y las autodefensas” no exhibe idea política Y si una infra cultura inoportuna por su lógica de guerra.

Así escribe: “El grupo minoritario de maestro de Guerrero perdió la apuesta de llevar al paro (…), lo siguió un cinco por ciento (…) perdió la batalla de la opinión pública (…) nueve de cada diez no simpatiza con las demandas (…)”.

Con eso expone que en su versión de las cosas se cree un guerrero, un luchador que está librando una guerra, en el campo de la opinión pública. Cada quien es libre de creer lo que quiera exceptuando los que se contratan para otra cosa. Según tengo entendido el preciso ya instruyó salir de la lógica de guerra, del entendimiento de confrontación y se supone debe dirigir al FCE.

Y el FCE tiene muchos problemas causadoa por la manera excéntrica como lo han manejado. Hay constancia que publica salvajadas. De gente ignorante, antisocial e inhumanos. De anticultura. Quizás por querer hacerlo empresa comercial, que como una institución promotora de la cultura de la productividad. Y ahora parece que van a utilizar a la herramienta de culturización, para manipular a la opinión ajena.

Por eso el director del fondo centra su atención en la construcción de consensos y gestión de disensos. Lo que es pura política y cero cultura. Según Nietzsche un verdadero ególatra es el que se dedica a desarrollarse, fortalecerse y engrandecerse a sí mismo, sin importarle la opinión ajena y un falso ególatra es aquél que se dedica a cultivar la opinión ajena y deambula en el mundo con la calidad de un molde hueco.

*Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica. 

http://www.grillaenelpoder.com.mx/edicion/index.php?option=com_content&view=article&id=15572:isu-historia-angel-pujalte-pineiro&catid=46:columna&Itemid=68