Carta a la Comisión de Desarrollo Urbano y Ordenamiento Territorial en relación a la Ley de Obras Públicas

Después de confirmar que se desechaba la iniciativa «bodrio» de LOP, envié una carta a la Comisión del Senado que revisa las iniciativas de LOP, para documentar y hacer constar mis observaciones y los principales errores, deficiencias y sesgos de las iniciativas y legislación de Obra Pública.

Agosto 2017

Comisión de Desarrollo Urbano y Ordenación Territorial            LXIII Legislatura                                                                                 Senado de la República                                                                               P r e s e n t e

At’n. Lic. Fernando Cota Acuña

Secretario Técnico de la Comisión

 

En concordancia con nuestra conversación telefónica, me permito presentar mis comentarios generales a la iniciativa de Ley de Contrataciones de Obras Públicas.

Lo mas grave es que mantiene las deficiencias de fondo de la primera Ley de Obras Públicas y Servicios Relacionados con las Mismas, publicada el 4 de enero del 2000, de todas las reformas hasta la octava publicada el 11 de agosto del 2014. Las que solo han consistido en cambios de forma que han eludido las raíces y sustancias de los problemas.

La principal falla es la indefinición del objeto de la Obra Pública, que no resuelve la ley ni el cambio de denominación a Contrato. El objeto patente de la primera Ley de Obras Publicas era:

“regular las acciones relativas a la planeación, programación, presupuestación, contratación, gasto, ejecución y control de las obras públicas, así como de los servicios relacionados con las mismas”

Declaraciones que no respaldan el articulado de esa ley, como lo demuestra mi libro: “Disección de la Ley de Obras Públicas y Servicios Relacionados con las Mismas”. Cuyo contenido y conclusiones no pierden vigencia para ninguna de las ocho reformas publicadas, ni para las iniciativas no publicadas, incluyendo la actual.

La declaración del objeto incoherente con el contenido de la ley, se cambió en la quinta reforma, que se publicó el 28 de mayo de 2009, por otra declaración que tampoco la respalda el articulado de la ley.

El nuevo objeto declara que:

“tiene por objeto reglamentar la aplicación del artículo 134 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en materia de contrataciones de obras públicas, así como de los servicios relacionados con las mismas, que realicen”

 Lo que es un cambio de apariencia del objeto de la ley que no subsana la deficiencia de fondo, ya que el Artículo 134 Constitucional instruye:

 Articulo 134. Los recursos económicos de que dispongan el gobierno federal y el gobierno del distrito federal, así como sus respectivas administraciones públicas paraestatales, se administraran con eficiencia, eficacia y honradez para satisfacer los objetivos a los que estén destinados.

Y resulta que la eficiencia y la eficacia son dos condiciones que califican la forma en la que se alcance un objetivo. Por lo que si el objeto no esta clara, precisa y exactamente determinado. No es posible cumplir las condiciones de eficiencia y eficacia. No se puede ser eficaz ni eficiente para lograr algo impreciso.

La deficiencia de la indefinición del objeto sigue persistiendo en la última iniciativa, la de 2017. A la que se le cambia la denominación de “Ley de Obras Públicas y Servicios Relacionados con las Mismas”, por la de “Ley de Contrataciones de Obras Públicas” Y se mantiene intacto el primer artículo.

El capítulo de las obligaciones de la doctrina del Derecho, al que pertenecen los contratos, aclara que lo fundamental de cualquier contrato es tener determinado en forma clara y precisa el objeto del contrato. La consistencia de un contrato radica en la especificación de su objeto.

La definición del objeto de la obra permite saber cuando inician los trabajos, lo que va a costar la obra, el día y hora de la terminación de los trabajos y lo que se va a entregar. Mientras que gracias a la opacidad del objeto de la obra, se sabe cuando arrancan los trabajos, pero no se sabe lo que van a terminar costando, lo que va a tardar la obra, ni lo que van a entregar. La que indiscutiblemente es la situación actual.

Y repito que esta es apenas una deficiencia, que si bien es de un aspecto toral, no es la única. Pero en vez de distraer con enfoques de los vacíos y pifias de la ley e iniciativas, por la frivolidad e irresponsabilidad con la que se ha tratado, considero más importante llamar la atención a los alcances y consecuencias para el país y la sociedad, que tiene la normatividad en materia de obra pública.

La diferencia en el avance de las sociedades, la explica la diferente racionalidad que cada una ha aplicado en sus contactos con la Naturaleza. La infraestructura física es la interfase o aparato de adaptación de la civilización con la Naturaleza. La obra pública es el mecanismo con el que la sociedad debe administrar su frontera de contacto con la Naturaleza. Frontera a la que nuestro país no le presta la atención debida. Como lo comprueba el análisis cuantitativo, pág. 340 y el análisis cualitativo, pag. 345, en el capítulo “Esquema del Mundo”, de mi libro “¿A Dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional!

Esos análisis explican la razón física del subdesarrollo del país y del atraso social. Y exponen la barrera material que detiene el avance y el crecimiento económico. De la discriminación y segregación social. Y de estancamiento y regresión de las profesiones que cultivan el conocimiento de una frontera del hombre con el mundo material. Alcances que debieran ser suficientes para que a la normatividad relativa a la administración de la frontera de contacto físico de la sociedad con la Naturaleza se le preste el respeto y la atención debida.

Sin el único interés al que se le ha prestado en forma mustia en la ley es que cualquier dependencia con recursos públicos los pueda dilapidar en la forma que mejor plazca a funcionarios ignorantes en la materia. Lo que es una falta de respeto a la sociedad, a los recursos públicos, a las profesiones y a la inteligencia. Ejemplos sobran.

Normar la administración de la frontera física de la sociedad con la Naturaleza, es un problema de tal magnitud, que rebasa por mucho los alcances de una ley de obras públicas o de contrataciones. Antes de pensar en construir nada se debe racionalizar la situación física del territorio, para subsanar sus afectaciones y aprovechar sus potenciales.

La infraestructura es la llave que abre la Naturaleza y hace accesible al hombre los recursos naturales. Para que el hombre con su trabajo e inteligencia construya su bienestar y prosperidad material. Lo que hace una torpeza enorme construir más infraestructura física que los recursos naturales disponibles. Como también lo es construir más estructura que la infraestructura disponible.

Por eso antes de una ley de obras públicas se debe publicar una adecuada Ley de la Planeación Física del Territorio. Uno de cuyos productos serán las obras que deban construirse.  Las que prometan el mayor beneficio para la sociedad, para el mayor número de habitantes, en la mayor extensión territorial, durante el mayor tiempo.

Actualmente a los recursos que se pierden en obras mal manejadas, se le debe agregar el monto de los recursos que se distraen en obras que no benefician al país ni a nadie o que francamente son perjudiciales. De esto hay mucho que decir y ejemplos sobran a la vista de todos.

Ya después de determinar la obra que prometa el mayor beneficio a la sociedad se puede pensar en resolver la obra. Para lo cual se debe tener claro todas las ingenierías que intervienen. No es la misma ingeniería la de planeación, que la de proyecto, que la de construcción, ni las anteriores con la del control de calidad. Y en la planeación física del territorio deben participar otras culturas profesionales diferentes a las ingenierías (biólogos, botánicos, agrónomos, etc.)

Todos son conocimientos y capacidades diferentes. Y todas hacen falta para resolver de la mejor manera posible la necesidad, alcances y características de una obra, lo que hace necesario que la normatividad de la planeación física del territorio y la de obras públicas respalden y den seguridad al ejercicio de las disciplinas profesionales que debe involucrar cada una.

Lo que nos descubre otra cara del problema, que es una Ley de profesiones que equilibre los meritos de cada disciplina con la jerarquía y reconocimiento social y ponga a los colegios y asociaciones profesionales en su lugar y nivele los derechos y obligaciones de cada gremio para que reconozcan su obligación con el fin supremo de toda actividad, de superar la practica. Mi libro La anomia se dedica a este tema.

Ya teniendo resueltos estos preámbulos normar la obra pública resulta de lo más sencillo. Dado que solo consistirá en cuidar que se haga todo lo que deba hacerse, que participe todo el que deba hacerlo y que solo se le llame ingeniería a lo que en verdad lo sea. De forma que todo lo que deba calcularse este calculado y respaldado con la firma del profesional comprometido. Para que si algo falla se tengan responsables y culpables.

No como la situación actual, que gracias a lo que falta y a los galimatías existentes, la “obra pública”, por la magnitud de recursos que permite desviar y la impunidad que garantiza, se ha convertido en la herramienta de corrupción predilecta de los “servidores públicos” inmorales o amorales y un hoyo negro.

  A t e n t a m e n t e

http://www.senado.gob.mx/comisiones/desarrollo_urbano/docs/LCOP/ANGEL.pdf

Carta al Presidente por iniciativa de Ley de Obras Públicas

Se exhibe el poco interes por terminar con la corrupción. La Ley de Obras Públicas es la herramienta predilecta de corrupción, por los montos que permite desviar, la facilidad para hacerlo y la impunidad que garantiza.

A media revisión de la última iniciativa de Ley de Obras Públicas, renombrada como «Ley de Contratación de Obras Públicas», ya aprobada por la Cámara de Diputados y turnada al Senado para su aprobación y promulgación. Despues de reportar, conforme avanzaba y encontraba, las múlticidad de graves deficiencias y carencias de la última iniciativa, se me avisó que por lo mal que estaba la iniciativa, se iba a desechar y que el Ejecutivo Federal iba a mandar una nueva, que si estuviera bién hecha.

Razón por la que en aras de ahorrar tiempo y esfuerzo, mandé una carta al Ejecutivo Federal, para que me permitiera participar en la formación de la nueva iniciativa de Ley, desde el principio. Encontrando que todo era un engaño y que nadie estaba haciendo nada. Como que no se quiere que la LOP deje de ser herramienta de corrupción.

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Gestión en 1998 para que se reconociera legalmente a la Ingeniería Civil

Una de mis primeras gestiones fue tratar de que se reconociera legalmente a la Ingeniería Civil. A la que el Ejecutivo Federal turnó a la Consejería Jurídica del Ejecutivo Federal, que la turnó a la Dirección General de Asuntos Jurídicos de la SEP, la que manifestó que estudiaba mi propuesta y solicitó opinión a la Dirección General de Profesiones, la que manifesto que se iban a estudiar mis opiniones» a fin de hacer una propuesta» y comenta incoherencias: como que la existencia de colegios descontrolados o una burocrácia, como el CENEVAL  suplen y hacen innecesaria a una ley que dé certeza jurídica a una práctica profesional, como la Ingeniería Civil. Al principio solo me preocupé por que se reconociela legalmente a la Ingeniería Civil, pero con el tiempo me dí cuenta que el problema de las profesiones es mucho más amplio y profundo. Que en realidad lo que se requiere es una Ley de Profesiones seria y bien hecha. Una que distinga y aclare las diferencias, como los méritos con la sociedad, del profesional y con los particulares, todos los derechos y obligaciones, de las diferentes actividades lucrativas en el país, como las que hay entre una práctica profesional con la del profesionista, de estos con los técnicos, de los anteriores con los prácticos, con los artesanos, con los artístas y ponga a todas las prácticas lucrativas en su lugar.

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Comparescencia de Desarrollo Social

marzo 2013

Análisis de la comparecencia de

Desarrollo Social

el 6 de marzo, en la Cámara de Diputados

 El escueto y apocado propósito de “evaluar los criterios de selección de los municipios”, se estrella con el óbice del entendimiento, la asociación y la misma actividad política: con los engaños de semántica. Con los símbolos que remiten a un significado diferente a cada quien. Con la Torre de Babel.

Empezando porque el acto de evaluar consiste en efectuar una acción comparativa y nuestros diputados “evalúan” sin comparar nada con nada. No pueden, porque carecen y no generan otros abordajes, otras formas posibles, otros enfoques, otros medios, otros procedimientos, otros criterios para seleccionar a los municipios. Tampoco la palabra municipio se refería a municipios completos, sino que puede significar solo una indeterminada parte de ellos, grupos o individuos.

En una labor legislativa seria, las sesiones no se reducen a una engolada función informativa. Sino que previo a la reunión los legisladores efectúan un análisis serio del asunto. Que implica generar, hurgar y presentar otras formas posibles de entender o buscar lo mismo. En la comparecencia faltó que los diputados hicieran la tarea de estudiar el problema e imaginar otros posibles enfoques, procedimientos, medios y criterios, para radiografiar las necesidades y posibilidades de los municipios (que es una cosa), y de las partes o individuos en los municipios (que es otra), que ofrezca descifrar en una forma más precisa y exacta al mundo real, para encontrar el resquicio entre la necesidad y el potencial en la población. Lo que de entrada es un acto comparativo de realidades y posibilidades, que es la forma racional de efectuar el trámite imprescindible de ordenar las posibilidades particulares de cada localidad.

La simulación legislativa es gemela de la educativa. En el primer mundo el maestro no da la clase a una pasiva audiencia que dormita la pretensión de aprender por osmosis. Sino que los alumnos participan en forma proactiva. Ellos solos, por su propia iniciativa: buscan, encuentran, se introducen y conocen el conocimiento teórico, el saber general que está sistematizado y documentado. Para después de empaparse de él, ir al salón de clase a interactuar en un ejercicio de una etapa superior de aprendizaje, en dar un paso más adelantado, gracias a que no se pierde tiempo en introducciones o presentaciones, en cosas que puede y debe hacer todo mundo solo (todo el que sepa leer), sino que está un paso más allá de lo que cada quién puede y debe hacer solo, como es interiorizar el conocimiento sistematizado y documentado, para que solamente se reúna al maestro con el alumno para: revisar casos especiales, conocen alcances y limitaciones de ese conocimiento y las particularidades de operación, funcionamiento e implantación en el mundo real, de ese conocimiento teórico sistematizado y documentado, que los alumnos por su parte adquirieron (los que saben leer), pero del que no es sistematizable el estudio de la casuística y su aplicación en casos particulares (verdaderos) en el mundo real.

Pero el intercambio de roles y la simulación legislativa resulta peor que la educativa, ya que, entre otras cosas, los legisladores tutelan la educación y lo peor que pueden hacer los “tutores” es emular alumnos abúlicos y ceder al poder ejecutivo el rol activo, el papel del maestro, el papel del que enseña y corrige, ya que los legisladores son los que le deben racionalizar la labor del ejecutivo y enmendar sesgos.

En esta comparecencia en vez de: analizar fortalezas, debilidades, desviaciones, insuficiencias y carencias de los criterios y procedimientos formulados y seguidos por la Secretaría de Desarrollo Social y que después de una crítica seria se le hayan propuesto otras formas posibles de buscar o hacer lo mismo y que quizás sean mejores, más eficaces o más eficientes, sin embargo la abulia legislativa redujo el evento a un show mediático o simple sesión informativa, a un trámite intrascendente e inconsecuente.

En el que tampoco se reportó gran cosa, más allá de que “se cruzaron” las poblaciones de pobreza extrema con la de carencia en la alimentación. Interjecciones de conjuntos. Las que al no considerar las causas, de la pobreza ni del hambre, ni la forma en la que las circunstancias materiales particulares determinan a cada caso, consideraciones sin las cuales el aspaviento solo alcanza la precisión de un palo de ciego y condena el procedimiento a incidir exclusivamente en puros efectos, únicamente a paliar consecuencias, engaño que encima reclama como costo disfrazar y complicar la realidad. Y no creo necesario recordar lo torpe que es pretender cambiar algo actuando únicamente sobre las consecuencias, sin atacar las causas.

Incorrección lógica que la Secretaria de Desarrollo Social emboza tras una enumeración de buenas intenciones: “serie de criterios a partir del eje; de México incluyente; enfoque de derechos y de construcción de ciudadanía; rebasar políticas meramente asistencialistas para poner en el centro el ejercicio pleno de los derechos; garantizar un piso básico de derechos; focalizar aquellos lugares donde la intervención es urgente e inmediata; estrategia integral de política social incluyente que tienda a disminuir desigualdad y pobreza; pero bajo una nueva filosofía y visión; incorporando aspectos fundamentales como es la salida productiva; no solo las transferencias monetarias, sino una visión integral a partir del trabajo en salud, educación, vivienda, seguridad social, servicios de infraestructura básica; el territorio va a ser el eje articulador; incorporación de un comité de expertos; la pobreza urbana tiene mayor volumen poblacional”.

Después de la Secretaria, el diputado Martínez Martínez suplicó que “no solo se mejore la alimentación sino (también) las capacidades e ingreso”. Patético reclamo de apariencia legítima, pero de triste alcance. Porque se trata de uno de tantos gastados reclamos de cartabón, a un fenómeno que no deja esconder su tenaz presencia, pero del que se desconoce todo, naturaleza, causas, fondos y formas, por lo que no se sabe que hacer o cómo tratar con él. Por eso eluden los medios y solo desean fines.

En el mismo tenor, el diputado Roblero Gordillo arrancó con un reclamo apantallador: “¿Usted considera que con solo enumerar los objetivos los problemas terminan?”. Lo que es una verdad irrefutable, además de arraigado vicio legislativo y viene a colación ya que como ya vimos, la Secretaria de Desarrollo Social presentó con cara de promesas, una lista de buenos deseos o una cartita a santa claus.

Son ilegítimos los reclamos que se hacen sin mostrar otros caminos, sin proponer otras formas y soluciones, porque confunden, distraen y hacen perder tiempo. Los legisladores, ni nadie, pueden exigirle a nadie más que haga algo que ellos mismos no pueden.

Todo el evento esta armado con puros clichés, que como todos los clichés son estereotipos, frases, expresiones, ideas, gestos o desplantes que han sido usados en exceso, hasta el punto que pierde la fuerza o novedad pretendida, especialmente si en un principio se consideró: verdadera poderosa o innovadora.

Muchos reclamos de los legisladores son de éste tipo. Puro discurso luido, deslavado y desprestigiado que solo conserva vestigios de la fuerza y convicción con la que nació como concepto, hace ya demasiado tiempo. En el ámbito legislativo el discurso extraviado de sentidos, desquicia las interdicciones y autorizaciones, el objeto legal, por lo que siembra el caos.

La Secretaria aparentando enumerar los objetivos de la cruzada, en forma mañosa (o ingenua) dibujó un panorama de lo que da a entender que “va a pasar”, sin aclarar la causa, motivo o razón, por la que va a suceder lo que presagia. Por la que las cosas van a cambiar, por la que los resultados van a ser diferentes. ¿Porqué en voz alta repite como mantras con actitud sacerdotal lo que ansia que los dioses hagan, lo que conviene que suceda?, para que de esa forma los dioses se enteren y atiendan.

Pero el diputado Robledo Gordillo en vez de cuestionar la consistencia de las ocurrencias de la Secretaria, formula la que es la pregunta fundamental: “¿Por qué tenemos tantos pobres; que se hizo mal para generar tanta pobreza? ¿Por qué nunca se ha atendido, paliado o resuelto las causas que generan la pobreza?” Es de notar que sin la respuesta a esas preguntas cualquier acción irremediablemente será un palo de ciego. Será otra respuesta correcta para un problema equivocado.

RG señaló el error de procedimiento: “El programa a pesar de la supuesta buena fe, no ataca el origen del problema”. Mientras no se aclaren el o los orígenes de los problemas que hasta hoy no han podido resolver las soluciones o buenas intenciones que se han aplicado, se seguirán despilfarrando los recursos que se le asignen.

Y destacó la falta de definición del procedimiento: “No tiene cara, cuanto aportará cada dependencia y para que lo usará”. En lo que tiene mucha razón. Es un ataque apache: de bola en fondo y cada quien para su santo. Lo opuesto a coordinado, concertado, organizado.

El diputado Villafuerte Trujillo mostró preocupación por que: “no fueron incluidos municipios de alta marginación, en pobreza extrema e indígenas”. Dejando ver que barajan como iguales a cosas diferentes. Se refieren a municipios, sin aclarar si se trata del municipio completo, solo las autoridades, toda o parte de la población. Y la Secretaria en su exposición afirmó que: “el territorio va a ser el eje articulador” sin aclarar como el espacio físico va a lograrlo. (¿Van a pintar rayas en el suelo e incluir a los que queden dentro o que?) (Lo que no hacen los vivos se encarga a no vivos).

Por su parte el cartabón del diputado VT es la gastada suplica de apoyo para los pequeños comerciantes y ejidatarios (así de patético, vago y ambiguo). Ante la riqueza de florituras, precariedad conceptual y falta de discernimiento del problema, que dejó ver RG, la participación de VT es magro e improvisado. Parece que fue lo único que se le ocurrió en el momento.

El diputado Alejandro Buenos expone otra cara de lo mismo al confesar que: “Siempre nos hemos (nos han) generado una expectativa importante de que habrá un rumbo y una reorientación distinta de políticas públicas, sobre todo en materia de desarrollo social que superen la visión paternalista y asistencialista”.

¡Pobrecitos! Siempre les han visto la cara. A ver si ahora si ya dejan de engañar a los creídos y sanotes legisladores. Para que dejen de ser pobrecitas víctimas. ¡Lástima que no es así! Los que mandan, los que ordenan, los que tienen el chirrión por el palito, son los legisladores y el compromiso del ejecutivo es ejecutar las instrucciones que los legisladores le giran mediante las leyes que promulgan.

Un legislador que se deja engañar o confía en el que debe guiar y apoyar, es un proveedor y guardia secuestrado y manipulado por el que debe orientar, abastecer y cuidar. Es desorden resabio del pasado. Cuando el ejecutivo era rey y los legisladores levanta dedos. Lo que ya no puede seguir.

AB reclama que fue cuento el discurso que compró hace dos sexenios: “de una política transversal con enfoque intercultural y que hubiera una concurrencia de acción y,… (Y aquí aparece un peine) sobre todo de recursos”. Con lo que deja ver que se los vacilan con conceptos indefinidos y palabras fuera de lo común. (Política transversal, enfoque intercultural, concurrencia de acción y sobre todo de recursos) y que, se dejan vacilar mientras “crean” que va a haber reparto de dinero, así lo indescifrable lo traducen como confiable. Mientras menos entienden más creen.

Pero AB en su remate también deja ver que al final solo le interesa la entrega de recursos, la que supongo mejora en efectivo y sin recibo. Como que toleran cualquier cuento o discurso por incomprensible o extraño que les resulte, solo por la promesa del billano. Lo que deja ver la desesperanza del discurso de abandonar la caridad y el ataque apache a favor del desarrollo de capacidades, goce pleno de derechos, construcción de ciudadanía, salida productiva… Bla, bla, bla…

La diputada Licea Gonzáles: Tampoco ve “una propuesta que efectivamente resuelva el asunto del hambre y afirma que los indicadores acostumbrados son superficiales y no alcanzan el fondo por lo que le preocupa la forma en la que se van a medir los resultados y remata preguntando: ¿en donde va a estar la parte productiva de este programa?”

La diputada García Hernández “reclama para los pueblos y comunidades indígenas: una cruzada integral de acciones simultaneas de todas las secretarias, con alimentación, nutrición, salud, educación, infraestructura, vivienda, proyectos productivos y producción de alimentos, pero siempre con la participación de esta población”.

Y manifiesta un reclamo de 500 años: “(…) Hacer, con los recursos que se tienen previstos, la infraestructura de nuestros pueblos y comunidades indígenas, que por muchos años han quedado pendientes (…) los programas que desarrollan las dependencias del gobierno federal deben cumplir con la nación. Las responsabilidades que tienen en la ley deberán cumplirse esta vez de manera plena, haciendo de sus acciones el reflejo de los compromisos que se han planteado en estos programas”.

Y remata con tres perspicaces preguntas: “¿Cómo se tiene programado la participación de los pueblos indígenas en el cumplimiento de estos programas? ¿Como se adecuarán las reglas de operación para que no se vuelvan un obstáculo y se pueda cumplir con los objetivos trazados en esta cruzada? ¿Como se evaluarán los avances y quien lo va a realizar?”

Noten la mezcla: clichés con desplantes de perspicacia y total desesperanza de obtener o proponer respuestas a las preguntas de fondo. Noten que se desconoce todo sobre el problema y que lo único claro y firme es que lo que se ha hecho no funciona.

En segunda vuelta la Secretaria afirmo que: “La pobreza es multidimensional; que la circunstancia en la que vive familia y comunidad sigue igual; por eso se trata de un proceso de transformación del entorno; queremos sembrar, junto con la gente, la posibilidad que salgan adelante con su propio pie; lo único digno que garantiza autonomía en todo sentido; fortalecer el ingreso y capacidades; entregar, dar, repartir no resuelve el problema de fondo; deja de ser paternalista en la medida que participa la comunidad y define prioridades; donde más ha crecido la pobreza es en las zonas urbanas”.

Mezcla hechos con lo deseable. Son verdades o deseos inatacables: la multidimensionalidad de la pobreza, transformar el entorno, salir adelante por propio pie, digno, autonomía en todo sentido, fortalecer ingreso y capacidad, dejar de ser paternalista. Con problemas de lógica como que en ningún caso se aclara la forma en la que se van a materializar los buenos deseos.

Es imbatible que mientras las circunstancias sean las mismas la situación no cambia. ¡Bravo!, es cierto, pero la necesidad o urgencia “per se” no hacen que la cruzada sea un proceso de transformación del entorno. Por lo menos con lo expuesto no se ve la forma en que se van a cambiar las circunstancias. Que encima debe ser un cambio positivo. Porque la mayoría de cambios posible es negativo para la vida, el bienestar y la prosperidad material de los pobladores.

Es claro que quiere, ansía y desea: sembrar lo único que es digno y garantiza autonomía en todo sentido: la posibilidad de salir adelante por propio pie. Pero desilusiona la aclaración de las condiciones por las que considera que deja de ser paternalista: porque participa la comunidad y define prioridades.

En todos los programas y cruzadas participa la comunidad, en forma activa o pasiva. Como beneficiarios o justificación. Por lo que este “participa” debe tener otra forma diferente de la tradicional, pero que no se aclara. Según Lacan, los lapsus no son gratuitos. En éste caso específico la palabra “paternalista” significa que la comunidad no “participa” ni define prioridades. Falta aclarar las formas de esa participación.

La necesidad de aclaraciones no es gratuita, en éste país se pagan obras que no se construyen y se sabe de programas sociales que no benefician a ninguna comunidad ni precarista. También el segundo elemento llama la atención lo que hace que la cruzada no sea paternalista: que la comunidad defina las prioridades.

El permitir que el beneficiario (paciente), las comunidades o los precaristas, definan las prioridades, es de una torpeza enorme. Como la del médico que firma la receta que el enfermo (que no es doctor ni estudio parta eso) se auto prescribe. El médico pregunta los síntomas, recaba evidencias que requiere conocer y explora al paciente para diagnosticar el caso y en base a sus propias deliberaciones y conclusiones, receta la medicina y el tratamiento adecuado. Y el médico que no mete las manos mete los pies.

Otro engaño es la declaración cliché, que nuestros problemas están sobre diagnosticados. Lo cual es falso de toda falsedad. Diagnóstico viene del griego diagnostikós, donde el prefijo día-, significa «a través», y gnosis, «conocimiento» o «apto para conocer» alude, en general, al análisis que alguien capacitado realiza en base a un conocimiento privativo para determinar cualquier situación y cuáles son las tendencias. Esta determinación se realiza sobre la base de un conocimiento, datos, hechos recogidos y ordenados sistemáticamente, que permiten juzgar de la mejor manera posible lo que está pasando.

El acto de determinar el problema y la solución no puede improvisarse. Porque la improvisación es la manera más eficaz y eficiente de desorganizar cualquier cosa. Los precaristas son víctimas, porque desconocen: quienes son, donde están y que pueden hacer para salir adelante por su propio pie.

Evidentemente los diputados tampoco saben exorcizar los gastados clichés en que terminan rancios reclamos. Y si a los legisladores no les alcanzan sus recursos propios y los que la nación pone a su disposición, para estudiar, analizar y resolver los problemas en la forma más racional y seria, pues a las víctimas menos. Pero sirve de pretexto, de amarre del dedo antes de cortarlo. Justificación del fracaso. (No sirvió para nada, pero es lo que ellos pidieron).

Por eso tiene algo de esperanzador el mentado “comité de expertos”. Pero tiene de sospechoso que no se detalla nada y solo se menciona a vuelo de pájaro. Otra desconfianza es por el término. Especialista, experto y otras denominaciones profusas, confusas, difusas e informales son utilizadas por puro improvisado, que al no poder demostrar el forjado de ninguna capacidad, se ostentan como alguna de esas figuras que sin examen, compromiso ni garantía, dan a entender facultades extraordinarias. (Charlatanes).

La diputada Romero Lozano sospecha de un ardid electorero y pregunta por los mecanismos orientados a crear empleo, elevar niveles de educación y servicios de salud y por el tipo de empleo y la suficiencia del salario. Noten que las zonas oscuras y respetadas son las mismas: el cómo lograr las bondades prometidas.

Al diputado López Cándido le preocupa la distribución de la riqueza, la que relaciona con el ingreso, que a su vez somete al modelo económico, otro cliché de la familia que la cruzada no va a resolver los problemas estructurales de éste país. Prosigue en forma desordenada con más clichés: el problema de la marginación y la pobreza, el problema del salario, el problema que la canasta básica reducida a unos cuantos productos, el intento de aumentar el IVA a medicinas y alimentos, si se va a fortalecer el mercado interno, la generación de empleos, recursos económicos para fortalecer la cuestión agrícola, la producción.

Afirma, con algo de razón, que si no se resuelven estos pendientes las buenas intenciones se convierten en paliativos, nada más en la torta. Cumpliendo la constante de presentar como problemas a efectos opacos. Efectos como causas. Consecuencias que no se puede ocultar que suceden, que existen, pero de las que se desconocen su naturaleza y causas de fondo. Y no entender su naturaleza y repetir hasta el cansancio a una lista de efectos incomprendidos, no es diagnosticar nada.

La diputada Guerrero López reconoce a los problemas como estructurales (otro cliché), que afectan el desarrollo integral. Y hace preguntas Shakespeareanas: “¿Que hacer con la pobreza y el hambre? ¿Cómo y de que manera trazar las líneas de acción estratégica eficaces?, el fenómeno a la fecha sigue siendo un problema estructural no resuelto, que aumentó.

“La pobreza y el hambre es producto de la disfuncionalidad del sistema productivo derivado de que el Estado no regula con justicia la economía y por lo tanto la acumulación de riqueza tiene como consecuencia la acumulación de pobreza”.

Suena muy elegante y apantallador, pero no aporta nada al entendimiento del problema ni a su solución, sino que ese gastado y ridículo reclamo lanzado al aire con actitud de víctima, que reclama a alguien más, no atina a las verdaderas causas de fondo, ni a las soluciones, sino que solo desvían la atención del problema, de los culpables y de su ineptitud, lo que a estas alturas del partido, es de dar lástima.

Porque descubre que el problema son ellos. La labor de los legisladores no es lamentarse y hacerse las víctimas, sino entender los problemas de la sociedad a la que representan y resolverlos. Y no quejarse, aparentando que la culpa es de otro, que ellos no descifran lo que pasa y no saben que hacer. (… que renuncien, Martí).

Así sigue repicando los mismos gastados cuestionamientos que todo mundo conoce, que de alguna manera tienen algo que ver con las verdaderas causas de fondo, pero que no descifran ni aprehenden. Por eso, como si fueran mantras, repiten clichés de lo deseable: “el crecimiento económico es decisivo para sacar a la gente de la pobreza” (¿cualquiera?) (Creen en un “que” del que desconocen su “como”) “la marginación y pobreza tiende a ser menor cuando el desarrollo económico proporciona mejores oportunidades de trabajo, de vida digna, y a la vez cuando se propicia una adecuada distribución de la riqueza”. (Nadie discute eso, sino lo faltante: el cómo) (Y no duden que el “como” cambie cuando se descubra al verdadero “que”).

Y con desplante de agraviada por haber sido engañada, pregunta lo que ella debería criticar y poner a competir con aportaciones suyas: “¿Qué instrumentos y mecanismos racionales de tipo federalista han contemplado para la distribución justa y equitativa de los recursos en las entidades? (…) este programa deberá contribuir a superar las asimetrías y las desigualdades en materia de desarrollo regional”.

“¿Qué nuevos elementos, estrategias y esquemas de apoyos se tienen considerados para estimular y beneficiar al agro? ¿Se tiene considerado algún nuevo modelo productivo de organización política? ¿Qué ajustes tendríamos que hacer para generar condiciones alternativas a este tipo de problemas?”

El diputado Flores Aguayo reitera que: “el programa tiene que ubicarse en un contexto amplio donde se tome en cuenta el desarrollo económico y la democracia”. Y exhibe caracteres de la arraigada simulación. “O sea, tenemos ya la concepción, tenemos los objetivos, tenemos los papeles, ahora viene la aplicación, viene la operación y la parte de la transparencia y el seguimiento a los programas y la eficacia de los programas (Y mucho ojo) porque el problema es que llegue el recurso, que lo reciba la gente que lo necesita, que (¿quién?) realmente participen en el control de esto”.

La colección de buenos deseos sin pies ni cabeza, a Flores Aguayo le parece un proyecto ejecutivo completo, un plan ejecutable. ¿Que concepción tiene, de que? Vean el catálogo de la estructura mental. Le llama concepción a soñar o delirar. Le llama objetivos a la colección de buenos deseos. Y cree que el mundo real se modifica con papeles. (Mentalidad burocrática).

Vean como deliran en un mundo de fantasía muy alejado del mundo real. Lo que tienen es pura fantasía, intrascendente e inconsecuente en el mundo real y lo que importa, lo que si tiene peso y valor en los hechos, de eso no tienen nada: de la aplicación, de la operación, de la transparencia, del seguimiento, de la eficacia (y le falto la eficiencia), es lo que falta. Es decir, no tienen nada real.

Confusión grave. Porque la parte esencial de la labor legislativa es proyectar el futuro en forma realista y dejan ver que no saben hacer proyectos serios ni organizar nada ejecutable, que carecen de contacto con el mundo real. Con lo que dejan ver que no pueden cumplir las responsabilidades que se echan encima, el encargo del puesto. Y con pose de: “ignoro lo que pasa, pero si sé que no funciona”, afirmó que: “(…) desde Solidaridad, Progresa, Oportunidades, ha sido un barril sin fondo (…) El que llega al poder aplica lo que ha visto siempre, lo que ha aprendido a la antigüita, aunque se le ponga otro nombre (…) todas las buenas intenciones, todos los objetivos se van al suelo cuando se empieza a manejar esto”.

Al final lo que le preocupa al diputado es la entrega de los recursos. No que el fondo y la forma sean las correctas para lograr que la gente se levante, sino el billano. Y remata: “Por eso el acento que ponemos es en la operación, en la aplicación, en el seguimiento, en la vigilancia y en la transparencia del programa”. El detalle de la falta de “comos” descubre el garlito. Y sin “comos” ¿que operan?, ¿qué aplican?, ¿a qué le dan seguimiento?, ¿qué vigilan?, ¿que transparenta el programa?

Parece que solo les interesa el trasiego de dinero. Y que para justificarlo efectúan un rito en el que afirman que algo nuevo va a pasar (vamos a seguir haciendo lo mismo pero ahora va a dar otros resultados), pero no porque se hagan otras cosas, sino porque los dioses se darán cuenta que aunque el sacrificio es el mismo, el show es igual, los sacerdotes piden otros favores y ellos efectuaran los cambios para que aunque toda la acción se improvise sobre las rodillas y se repita lo mismo, se obtengan buenos resultados.

La diputada Zavala Peniche solo percibe la forma, pero descubre que: los criterios, eje incluyente, enfoque de derechos y construcción de ciudadanía, rebase de políticas asistencialistas, disminución de desigualdad y pobreza, nueva filosofía y visión, salida productiva, etcétera, se reducen a: “una nueva e incluso, tendenciosa alineación de los programas existentes…”

Señala la principal deficiencia: “(…) la llamada salida productiva (…) no se nos ha dicho cómo se va a implementar, cuales van a ser las reglas de operación, bajo que programas, cuáles van a ser los indicadores y cómo van a otorgar apoyos o cómo van a hacer productivos a los beneficiarios (…) no sabemos que tipo de apoyos se otorgarán, cada cuando o si serán en efectivo o en especie”. Con lo que enlista las carencias del propósito.

La Secretaria no planteó ningún cambio, acto o procedimiento nuevo que sea la novedad que va a imponer que suceda lo diferente que la Secretaria vaticina. Se prometen cosas nuevas y distintas pero sin aclarar los medios, que necesitan ser nuevos y diferentes, por los que pretende lograr los cambios que vaticina.

Pero expone una verdad esencial, que es crucial en el lance: “la pobreza urbana, los grandes cinturones de miseria se dan precisamente por la migración rural urbana (…) porque buscan mejores condiciones de vida, porque tienen muchas carencias en las comunidades rurales, de infraestructura (…) Y si además les dan más incentivos (…) la migración puede fortalecerse”.

En efecto, por desconocer la naturaleza del problema se disponen agravarlo. El problema de los cinturones de miseria urbanos lo genera la falta de posibilidades de vida y desarrollo en el medio rural. La gente abandona sus lugares de origen y viene a las ciudades buscando probabilidades lucrativas para sobrevivir. Porque es más fácil sobrevivir en una urbe que en sus lugares de origen.

Lo que hace que la solución lógica y racional, sea hacer más fácil, no solo sobrevivir en el campo que en las ciudades, sino que se encuentre mayor bienestar y prosperidad económica en los lugares que el país ha abandonado 500 años, que en cinturones de miseria. Y que sea más difícil vivir en las ciudades que en el campo. No solo se debe desalentar la migración rural-urbana, sino invertirla.

El equilibrio y orden que instruye el Artículo 27 Constitucional solo se puede alcanzar si se logra que la gente exiliada se regrese a sus lugares de origen. Bueno, los compatriotas, porque también engordan a los cinturones de miseria centro y sudamericanos nacionalizados con la credencial de elector.

Todo acto que propicie que más gente abandone su lugar de origen para irse a asentar a algún centro urbano, es contrario al bien común e interés público. Por eso atender o subsidiar a la miseria urbana va a alentar que más gente emigre del campo a centros urbanos que ya han rebasado su nivel de sustentabilidad y se mantienen con vida artificial. (Improductividad).

En nuestro caso más emblemático y delicado, la ZMVM desde 1964 rebasó en su nivel sustentable y su desequilibrio actual la convierte en el hoyo negro del país.

De acuerdo a la conferencia que el Ingeniero Civil Pablo Tapie dictó en el Colegio Nacional en el ciclo de conferencias coordinadas por Jesús Kumate y Marcos Mazari para “valorar la crisis (…) que ahora amenaza con la destrucción de la totalidad nacional”. Cuyas memorias se publicaron bajo el título Problemas de la Cuenca de México, editado por el mismo Colegio Nacional.

Resolver el problema implica desahogar los centros urbanos que han rebasado su nivel sustentable (en el eje de los recursos naturales-infraestructura-estructura) para regresarlos a niveles manejables, equilibrados y sustentables. Lo que implica abandonar los centros urbanos que han rebasado su nivel de sustentabilidad y llevar a la gente a la conquista de nuestro territorio, a la explotación y aprovechamiento de espacios nuevos. Que es lo que no hemos hecho y es el mismo error por el que nos robaron la mitad del territorio.

Porque después de 500 años de estancar el crecimiento en los mismos lugares que dejaron los coloniales, donde hay infraestructura no hay recursos naturales y donde hay recursos naturales, no hay infraestructura. Donde el desequilibrio en una cuenca agravia al 27 Constitucional, una que no tiene ni un medio por ciento del territorio, en el 0.48 % del territorio se asienta el 25 % de la población. ¿Tampoco piensan cumplir el 27 Constitucional?

Lo que hace que ordenar y recuperar el equilibrio material del país, requiere efectuar una reingeniería civil del territorio. Una planeación profesional del espacio físico. Una planeación física del territorio. La única planeación física del territorio, profesional o de ingeniería civil que se le ha hecho a nuestro territorio se la realizaron los coloniales. Y no la efectuaron con el ánimo de fincar la vida, el bienestar y la prosperidad material de los pobladores, sino facilitar el saqueo de recursos naturales.

El cliché del diputado Sámano Peralta enfatiza la falta de puntería: “(…) el gasto público (…) ha sido muy alto y los resultados poco significativos”. Y pregunta lo lógico: ¿Cuáles son las características que hoy la Cruzada Nacional contra el Hambre tiene y que pueda asegurar que los resultados sean distintos? Esa sola pregunta es tan radical que hasta no tenerla contestada, no tiene caso preguntar nada más, ya que esa respuesta contesta a muchas preguntas o las invalida, con la reorientación y cambios que le hace al problema.

Las siguientes preguntas que hace no abonan a la claridad al enterrar lo fundamental entre montones de aspectos secundarios o metodológicos, que incluso no se pueden responder al no tener resuelto lo principal.

La Secretaria Robles Berlanga comete un error garrafal en su concepción del problema y su última intervención es un penoso intento de justificar lo injustificable, de hacer ver como lógico y racional lo ilógico e irracional. Exhibe el error en lo que considera el origen o génesis de la pobreza y hambre en las zonas urbanas y en la dinámica del problema.

La Secretaria ignora, (y es un hecho del que debería partir), que México no es un país pobre o que tenga cincuenta y dos millones de pobres. México es un país rico y opulento en el que solamente se ha construido infraestructura física para sustentar el desarrollo, bienestar y prosperidad material, de cuando mucho: entre veinte y treinta millones de habitantes.

Y cuando en un territorio rico y opulento solo se le monta infraestructura física para sustentar el desarrollo de treinta millones de habitantes (vida, bienestar y prosperidad material), pero viven ciento diez millones de habitantes, “parece” que hay cincuenta millones de pobres, cuando lo que en realidad sucede, es que hay ochenta millones de mexicanos que carecen de los medios materiales para levantarse, de la infraestructura física necesaria para que ellos puedan salir adelante por su propio pie, como la Secretaria (¿promete o invoca?).

La infraestructura física es la llave que abre la Naturaleza y hace accesibles los recursos naturales al hombre, para que éste, con su inteligencia y trabajo cree la riqueza con la que construye su bienestar y prosperidad material. Y por la falta de profesionales se desbordan los técnicos.

Es uno de tantos casos en los que sobra técnica y falta inteligencia. El INEGI es una fábrica de datos, mediciones, informes. La que es información en bruto o solo datos sin procesar. A la que le falta el trabajo de una inteligencia que interprete los datos, que encuentre el significado de los resultados que arrojan las mediciones, que extraiga el conocimiento que porta la información. Y es muy torpe aceptarlas en bruto, sin interpretar, sin descifrar el verdadero significado, sin entender el verdadero sentido de los hechos en el mundo real, sin aprehender el conocimiento de fondo que portan.

Al recetar con la técnica de quien le pone la cola al burro, lo más probable es que se actúe en sentido contrario al que requieren los fines patentes. Logrando que el tratamiento enferme más al paciente, que agrave el padecimiento. Como hasta ahora ha sucedido.

No sé como expresar la gravedad de actuar en forma irracional, como poniéndole la cola al burro, sin tener determinada la naturaleza interna del fenómeno o su necesidad y las figuras o relaciones que el medio construye en la parte exterior o su forma de adaptación.

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

Leyes de excepción

Un principio fundamental del Derecho es la universalidad. Que el mismo rasero nivele a todos. Pero los sesgos en los comportamientos de determinados sectores sociales imponen la necesidad de promulgar leyes específicas para corregir particularidades de por lo menos dos descarrios.

Una ley penal necesaria sería que: a todo criminal que victimice a un representante social, se le reduzca la sentencia a la mitad. Que se considere atenuante delinquir en representantes sociales, por el gran servicio que representa para el país. La razón de esto, que parece algo absurdo o irracional es sensibilizar a los representantes respecto a su representación. Lo absurdo no es la propuesta sino que los representantes esten divorciados de lo que se supone representan. Es una patología mustia que no llama la atención por costumbre, muy vigente entre nuestros representantes sociales, pero muy grave. Lo trajo a colación el caso de intento de extorsión telefónica que sufrieron algunos “legisladores”. Gracias a lo cual se enteraron que ese problema existe y que la población tiene mucho tiempo padeciendolo. Claro que en la euforia del escándalo amenazaron que “ahora si” iban a hacer algo por la sociedad. Lo que personalmente dudo. Creo que pasada la sorpresa, aprovecharan el asunto para auto asignarse más dinero para contratar guaruras para todos los parientes y conocidos (de ellos) y así ahondar su inmunización de la situación, que gracias a sus “buenos oficios” padece la Sociedad Mexicana. De allí la necesidad de promulgar unas leyes de excepción para los compatriotas de excepción.

Otra ley penal de excepción necesaria es la de que a todo servidor público que se apropie de los asuntos que debe administrar, se le duplique la sentencia. Por ejemplo a los judiciales que resultan jefes o protectores de bandas de secuestradores, traficantes de drogas, armas, piratería o robado, que se les aplique el codigo penal que deberían honrar, duplicandoles las penas. Es la diferencia entre un honesto delincuente y la más despreciable clase de lacra.

Todos conocemos la figura del tipo de antifaz, barba de tres días, playera a rayas y una macana o puñal en la mano. Es la representación de un ratero decente. De alguien que asume los riesgos de su práctica. Los que se contratan para cuidar algo y despues lo venden con el beneplasito de aquellos a los que debería cuidar o que directamente cometen los delitos que deben atacar amparados en los instrumentos (charola, armas y licencia para portarlas, información, etc.) que la sociedad le confia para que cumpla su cometido.

Este problema no se reduce al sector de seguridad, sino se presenta en los (inspectores, supervisores y jefes en casi cualquier burocracia nacional. La que no lo sufre, quiere decir que no administra nada que pueda vender, lo que se refleja en el presupuesto de la dependencia o los asuntos que maneja son irrelevantes. Pero en todo asunto en el que participen recursos financieros podemos encontrar funcionarios y burocratas de éste tipo. Ya que en el desorden gubernamental imperante