Nuevos Impuestos

Según el presidente Andrés Manuel López Obrador, en los primeros tres años de su gobierno no iban a haber nuevos impuestos. Lo que en unos casos se pretexta como un muy discutible ajuste de inflación, pero otro es abiertamente un incumplimiento a la promesa.

Como lo es la iniciativa para que a partir del año que entra se cobre impuesto a las donaciones y herencias. Las que hasta ahora estaban exentas de impuestos. Pero a partir del primero de enero del 2020, a partir de cierto monto se va a tener que pagar un impuesto.

Lo que es una ley antipatrimonialista que va a desalentar el ahorro y la inversión familiar en inmuebles. Una cosa es el lavado de dinero, al que la ley ya permite expropiar todo su producto y otra es el fruto del trabajo honesto, legítimo, de sacrificios y privaciones, quizá de toda una vida, para dejar algo a los hijos.

El problema de gobernar con visión de rasero para los que tienen algo y mentalidad de “Chucho el roto”, es que no pone a trabajar al país ni genera riqueza. Ni siquiera le va a quitar a los más ricos para dárselo a los pobres. Sino que es otro ataque a la clase media, a la gente de trabajo y esfuerzo, que no es poderosa y que ha cometido el error de seguirle apostando a la justicia de éste país. A que no va a seguir un camino por el que no se reparte riqueza sino pobreza.

Los más ricos tienen en su nómina a los abogados y contadores más mañosos, saben protegerse y esconder su patrimonio y no es casual que anden pegados al “preciso” desde que fue jefe de gobierno. Y son a los que cada año en flagrante violación al Artículo 28 constitucional, se les condonan deudas y montos multimillonarios de impuestos.

Y repito, el país no progresa quitándoles a unos para dárselos a otros. Lo correcto es echar a andar al país. Poner a trabajar a toda la sociedad en actividades útiles y valiosas para toda la sociedad, en actividades benéficas que creen plusvalor. Lo que no se logra consintiendo a empresarios simulados que no funcionan sin el favoritismo del gobierno ni mal acostumbrando a marginados.

Lo inteligente es establecer igualdad de oportunidades y abrir canales de movilidad social que operen en base al esfuerzo personal. Lo que conduciría a la sociedad a su propia superación, en la que cada quien se labre su propio bienestar y prosperidad material y aporte al bien común.

El problema de fondo no es de dinero sino de ideas. No es de fastidiar a unos para beneficiar a otros, sino de organizar a todos en la dinámica de un orden que beneficie a todos. Estatuir un orden en el que al que se porta bien le vaya bien y al que se porta mal le vaya mal. No uno, como el actual, en el que al que se porta bien le va mal y al que se porta mal le va bien. Al castigar a los que trabajan y malbaratar los recursos, no hay cantidad que alcance.

Ese camino nos va a llevar a una situación similar a la de Venezuela.