¿A Dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del

Señala malas disposiciones físicas del territorio nacional que obstaculizan el desarrollo y explica sus causas como consecuencias de errores, comportamientos políticos y profesionales torcidos, simulación institucional y normas irracionales, que denuncian los tres libros anteriores. Expone la tenaz incongruencia por la que el país despilfarra tiempo, esfuerzo y recursos y señala problemas de fondo que impiden que la sociedad avance y el país prospere.

Las primeras 180 hojas exhiben el ridículo que 80 «investigadores científicos» de 22 Institutos de Ingeniería, que por ostentarse como monopolistas de la inteligencia, demuestran su incapacidad e incompetencia sobre la práctica de la Ingeniería Civil.

El capítulo «Los pertrechos» repasa la historia de la Cuenca de México para mostrar el manejo que se le debe dar a un asentamiento para que opere como herramienta de bienestar y prosperidad material de los habitantes.

El capítulo «El esquema del mundo», recuerda el origen de la auténtica Ingeniería Civil y su compromiso con los ciudadanos y la evolución social. Descubre las situaciones físicas del país que causan el subdesarrollo y la mala distribución de oportunidades y rezago económico. Los principales obstáculos materiales para el bienestar y prosperidad material de los habitantes, la equidad e integración social, el desarrollo y prosperidad nacional.

Revisa la evolución de la organización del Ejecutivo Federal, desde la década de 1920 a nuestros días, para revelar cuatro intentos para racionalizar el desarrollo físico del país, que han sido frustrados. Y expone la necesidad de una Ley de la Planeación Física del Territorio, que en cumplimiento del tercer párrafo del Artículo 27 Constitucional, desconcentre y descentralice al país y equilibre la evolución material del desarrollo nacional.

El capítulo  «La ingeniería mental», contrasta y destaca lo diferente que son las capacidades que desarrollan las estructuras y facultades mentales de las diversas culturas y disciplinas profesionales y lo torpe y ciego que es tratar de suplantarlas.

 

Servidor público extraviado

diciembre 2015

Perversión política

El lunes 23 de noviembre Arne Aus den Ruthen Haag, subió a la INTERNET un video en el que pretendió presentarse como un servidor público inflexible en el “cumplimiento de su deber” acosando y maltratando a una indefensa mujer.

Lo que presenta como hazaña era “meter en cintura” a una señora que tiró basura en un lugar de la unidad Lomas de Sotelo, que los vecinos habían transformado en tiradero. No la cazó al azar. Sino que la emboscó en el lugar que notablemente era un tiradero habitual.

Ese hecho revela varias deformaciones conceptuales atávicas de nuestros servidores públicos y habitantes, que impide que el gobierno deje su subdesarrollo y los habitantes se transformen en ciudadanos.

Aparentemente Xóchitl Gálvez nombró a Arne Aus den Ruthen Haag “City Manager” o es lo que ostenta. La delegada no lo nombró gestor o administrador de la ciudad o delegación, ni ninguna otra designación en español, que tenga una jerarquía, compromisos, funciones y alcances establecidos en la estructura orgánica de la delegación, sino algo “indefinido” y en otro lenguaje, que quizás apantalla a ignorantes y acomplejados. Como se exhiben ellos mismos. Falta ver si este nombramiento consta en documentos oficiales y lo que proceda legalmente. Porque que yo sepa no existe una ley que lo autorice, determine y aclare.

El primer vicio de nuestros servidores públicos, es creer que pueden hacer e inventar a capricho sus ocurrencias. El segundo vicio es el extravío de su posición y compromisos ante la sociedad.

El “City Manager” Arne Aus den Ruthen Haag, no se siente servidor del público ni que su compromiso sea resolver problemas y facilitar la vida de los ciudadanos. Sino que se cree semidios que baja al mundo de los mortales a castigar los pecados de las ovejas descarriadas. De las que adoran los malos comportamientos por maldad pura.

El acostumbramiento de la sociedad a este vicio de nuestros “servidores públicos” lo hace ver como algo “normal”. En el caso de la basura, la mustia propaganda gubernamental acredita la suciedad de la vía pública, a que los habitantes “la ensucian”. Ocultan que si hubiera un bote de basura en cada esquina y un servicio de limpia eficiente, como lo hay en las ciudades bien administradas, la gente no ensuciaría la vía pública. La falta de botes de basura en la vía pública obliga a cargarla a la casa o tirarla en cualquier parte.

El “City Manager” Arne Aus den Ruthen Haag, no se acercó a la señora para preguntar con el respeto debido, la razón por la que depositaba la basura en ese lugar. No le interesó averiguar las deficiencias del gobierno, las fallas de la mala administración de la delegación. Que es lo primero que investiga cualquier administrador de cualquier cosa que pretende mejorar el funcionamiento del sistema que administra.

O la delegada Xóchitl Gálvez y su “City Manager” tienen miedo de encontrar que el servicio de limpia es una basura. Que pasa los días y a la hora que quieren. No con la frecuencia ni regularidad debida. O que no se llevan la basura de quien no les paga. Y que una mujer que trabaja y cría a un niño no puede esperarlos el día y hora que se les antoje o su gasto ya esta tan apretado que no le queda para “propinas”.

Y en el peor de los casos, con ánimo de servir, otra solución puede ser distribuir contenedores dentro de la unidad, para que los vecinos que no puedan estar a la disposición del “servicio de limpia”, depositen su basura los días y hora a la que puedan. Pero el “servicio de limpia” no podría cobrarle a nadie por lo que se supone que ya pagaron los habitantes. Pero que en vez de pensar como usarlo para beneficiar a la sociedad, los políticos piensan formas para robarlo, como crear nuevos puestos, como el de “City Manager” para mantener catervas de “servidores” ineficaces, incompetentes, ineptos e innecesarios, cuya inteligencia y principios solo da para que pretendan justificar su sueldo fastidiando a los habitantes.

https://angelpujaltepineiro.com/ , Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

Desahucio

septiembre 2015

No es inteligente encomendar un mando, a alguien que carece de la capacidad necesaria para cumplir. Pero es un disparate cuya costumbre crece en el servicio público. Cada día se olvida y difumina más la diferencia entre las capacidades necesarias para ser un político y las que se requieren para operar un ministerio que administra una frontera de la sociedad con el mundo real.

Son más claras y notables: la doble moral, el doble discurso y la doble cara. Y se las reconoce como un componente de la corrupción pero también como habilidades tan necesarias y normales, que son hasta aceptables en el ejercicio de la política. Sin que por eso dejen de ser totalmente incongruentes en el desarrollo de actividades en las que lo más determinante son los resultados que se den a la sociedad.

No sé si anteriormente los políticos eran más inteligentes y honestos, por lo que no compraban responsabilidades que no podían cumplir ni las encomendaban a incompetentes o si estaba más clara la diferencia entre conocimientos y capacidades, por lo que se respetaba a las prácticas privativas y profesiones libres y se le daba su lugar en la administración pública. Eran tiempos en los que los resultados importaban al grado de determinar los nombramientos y compromisos en el servicio público.

Se habla mucho de la corrupción, pero poco de lo que la propicia y genera o de las variedades, tipos y formas en las que se presenta. Principalmente se reconocen el saqueo y despilfarro de recursos públicos, cohecho y prevaricación. Pero no se presta atención a las condiciones que la producen y reproduce.

De hecho existen encadenamientos de fallas que conforman verdaderas líneas de producción de corrupción. Un eslabón de un encadenamiento o línea de producción de corrupción es la relación entre poderes.

La democracia busca que los servidores públicos no actúen en base a cálculos políticos, sino que cada día más, por el avance de la democracia, se encuentran condicionados a los resultados que la sociedad reciba. Décadas de haber ofrecido malos resultados a la sociedad, es lo que impulsa el avance de la democracia y las razones de fondo que hicieron perder al PRI la presidencia y también por lo que terminó perdiéndola el PAN.

Pero la persistencia de la irracionalidad en el nombramiento de los puestos públicos hace que los malos resultados subsistan e incrementen, pero en vez que la inteligencia y seriedad aparezca, se apuntan y reclaman turno otros “grupos políticos” a los que no les ha tocado y ninguno en las colas presenta un análisis serio y profundo de la situación nacional ni soluciones sensatas y adecuadas para integrar a la sociedad y recuperar el bien común. Nadie imagina una forma inteligente, verosímil y civilizada de levantar de la lona a una nación que no es pobre ni escasa de recursos, sino maltratada, mal administrada.

Desahucio porque en vez de conocimiento, inteligencia, capacidad y buena fe, solo se oyen autoacreditaciones de ser Tiresias, el único y verdadero mediador entre los dioses y los hombres; entre los hombres y las mujeres; y entre los vivos y los muertos. El único poseedor de la verdad absoluta. Las reformas “estructurales” son todo lo necesario y suficiente para que el país sin funcionarios honestos, aptos y competentes, se levante.

Y que como Calcas, profetizan acciones necesarias para ganar la guerra de Troya, no tan inteligentes como construir el caballo de Troya, sino la de construir un aeropuerto en el fango del fondo de un exlago, para una ciudad decadente en una cuenca moribunda. E igual que Agamenón debió sacrificar a su hija Ifigenia para que Artemisa liberara a la flota, la sociedad debe seguir aguantando los malos resultados para que la diosa de las reformas estructurales sople los vientos que saquen del subdesarrollo al país y todos, sin hacer nada, vivamos mejor que en el primer mundo.

Los líderes hablan, discuten, disputan, se excomulgan en un debate entre mesías, adivinos e inspirados, que hace que la ciudadanía vacile y desgarre, al solo escuchar gastados y pobres argumentos que cada vez más despiertan sospechas de la veracidad de las promesas y advertencias de unos que contradicen a las de los otros

Cada vez se desprestigian más los argumentos tan vagos, tan abstractos, tan dogmáticos y tan poco firmes. Cada vez se aclara más la consistencia de las promesas sin trascendencia sustentadas en lo no dicho y en la simulación. Cada vez se ve más clara la diferencia entre hablar con verdad o con falsedad, de pensar o delirar, de generar ilusión o buscar sin prejuicio ni arrebato

Encuentros y discusiones que no deben gozar de la serenidad que los que tienen el balón tratan de impregnarle, ya que la urgencia atormenta, cada día es decisivo, porque la sociedad se encuentra en la orilla del precipicio, por eso la angustia, en contraposición con los políticos, la oprime.

Políticos que no se dan cuenta que la angustia que oprime a la mayoría corre un gran riesgo de que se escape y que la conmoción fundamental ascienda a la superficie, como maremoto en el que implosionen costumbres, miedos y respetos para dar paso libre a la inversión de valores y excesos

Liberada de prejuicios arcaicos y sueños visionarios

Diógenes el cínico concluye:

Buscamos otras condiciones, por no comprender el empleo de las nuestras, y salimos fuera de nosotros, por ignorar lo que dentro pasa. Inútil es que montemos en zancos, pues aún así tenemos que servirnos de nuestras piernas; y aún puestos en el más elevado trono de este mundo, menester es que nos sentemos sobre nuestro trasero”.

Buscar la salvación en una resolución contra natura. Partió a jugarse el todo por el todo en autóctona, capacidad de desencantar memorables amarras para lanzarse a lo incierto y afrontar lo desconocido, audacia intelectual, política y estratégica de consentir por su cuenta y riesgo cuando es necesario levar el ancla.

https://angelpujaltepineiro.com/ , Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

 

 

Penoso nivel de nuestros políticos III

mayo 2015

Nuestros políticos III

Las elecciones desnudan el rezago, extravío y miserias de la política nacional. Empezando por el uso de las mismas palabras, de los mismos símbolos lingüísticos, para referirse a muchas cosas que resultan incoherentes e incompatibles.

Lo que deja ver la confusión sobre el concepto mismo de lo que es y de lo que se puede esperar de la democracia. Una mayoría la considera una forma de gobierno y otra un fin en si misma. Cuando solo es un limitado medio complementario de la coacción que debe ejercer la ciudadanía sobre los servidores públicos, a para lograr que el gobierno trabaje para la sociedad. Apenas una herramienta del patrón para controlar a sus empleados.

Lo que es el principal problema de una sociedad: Conseguir que los empleados públicos circunscriban su trabajo a beneficiar a la sociedad. Objetivo preliminar que esta muy lejos de cumplirse. Y que mientras no se logre una organización social que cumpla sus propósitos patentes con un nivel suficiente, no tiene sentido hablar de aspectos más elevados y profundos. El debate social de fondo no es el fin y medios de la administración pública, sino de la forma de materializar el bien común.

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Incongruencias de nuestras autoridades

mayo 2015

No dejan de asombrar la incongruencia de nuestras autoridades. Por las mañanas lanzan la absurda campaña que pretende que los citadinos se transporten en bicicleta. Lo que no solo desatina por las enormes distancias que se deben recorrer en la aglomerada urbe.

Sino también porque la cada vez más frecuente “ precontingencia ambiental” vespertina “recomienda” evitar los ejercicios aeróbicos al aire libre, por el alto nivel de contaminación ambiental. Lo mismo que recomendar en la mañana que se vayan a trabajar en bicicleta móvil por espacio abierto y en la tarde se regrese en bicicleta fija por espacio cerrado.

El descontrolado crecimiento de la megalópolis ya hizo inmanejable administrar la urbe y abastecer los servicios públicos y desde 1982 se rebasó el monto de recursos naturales de los que disponía el territorio para sustentar la vida, el bienestar y prosperidad material de los habitantes.

Los cerebros de corta y estrecha visión en vez de atacar el desequilibrio en la distribución poblacional en el territorio, tienen ocurrencias que agravan y complican los problemas, como despilfarrar recursos en el acarreo de recursos. Lo que es malbaratar recursos que se deberían destinar a mejores fines que desalienten los desequilibrios, lo opuesto a alentar que más gente engruese la aglomeración, acrecentando el desequilibrio y complicando los problemas.

Después de la onerosa torpeza de trasvasar agua sigue la ocurrencia de trasvasar aire. Junto con recomendar que la población se mueva lo menos posible para no gastar aire ni calorías. Presentando la idea que una ciudad ideal y moderna es una de Budas, en la que los habitantes permanezcan inmóviles en posición de flor de loto.

Para comer, respirar y contaminar lo mínimo posible. No piensan en la productividad y desconocen que es responsabilidad del gobierno que las ciudades funcionen y que una ciudad funciona en la medida que propicia el intercambio de bienes y personas.

¿Recuerdan cuando se podían hacer muchas cosas en el día? Hoy se debe escoger una o dos importantes y desechar lo que lo tardado y complicado de los traslados no permite hacer.

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http://www.grillaenelpoder.com.mx/news/index.php/columnas/columnistas/9229-incongruencia-angel-pujalte-pineiro

Desconcierto de los políticos anquilosados

diciembre 2014

Cambio de normalidad

Muchos ansían el regreso a la normalidad. Les incomoda lo no acostumbrado. Añoran los escándalos efímeros, que se apaciguan con desplantes teatrales, promesas ilusorias, actuaciones patéticas, que pasen “de moda” o que otro evento, bueno o malo, lo cubra y se olvide. Añoran que todo pase y nada pase. Los cambios que dejan todo igual y no evitan que empeore.

Los políticos después de hacer todo lo que saben para calmar a la población y se vuelva a dormir, los desconcierta no lograrlo. Es notable que no saben que hacer y no se les ocurre nada para que la sociedad se vuelva a dormir, que todo regrese a la única normalidad que conocen, la del pueblo dormido, para que ellos puedan regresar a hacer lo único que saben hacer. Lo mismo que nos trajo al desorden que no ven o no quieren aceptar. Como lo certificó la solicitud de superar la anormalidad, el susto o enojo, la petición que la sociedad vuelva a aquella “normalidad”, calma, pasividad, aletargamiento o sueño, que se rehúsa a regresar.

No saben si: ¿Será el enojo de algún dios por falta de sacrificios? Lo que no puede ser con la población, porque nadie se puede quejar de falta de sacrificios de la población. ¿Será un ataque de oscuros intereses internacionales imperialistas, comunistas o de fanáticos religiosos? ¿O algo tan terrible para un estado momificado cuya incapacidad para encausar la disensión de facciones genero una progresiva fragmentación de la federación de caciques los que formaron cuerpos aparte con lo que se le escapó de las manos el control y cambio las reglas de juego con la aparición de la alternancia y demolición de la prohibición de leerse la mano entre gitanos?

Todo lo cual es solo parte de los cambios del lado de los políticos. Del lado de la sociedad parece que gravitamos en el último límite de la paciencia social, que llegamos a la frontera final del aguante de la población, que tocamos el fondo de la tolerancia. La acumulación de abandonos y deformaciones ha rebasado la ingenuidad y credulidad de la sociedad de la que abusó el gobierno solo disimulando y soslayando.

Como alma en pena, el país mantuvo demasiado tiempo una marcha desnivelada, desplomada y sesgada, solapada por un sentimiento de esperanza indefinida y confianza gratuita de la sociedad, que ha reventado en hartazgo. Sinsentidos producidos por una concepción desequilibrada y torcida de la sociedad. La nación ha evolucionado en forma torcida por el divorcio del gobierno con la sociedad. Por una visión parcial y deforme de los habitantes y sus relaciones.

No es un problema exclusivo nuestro, sino lo único que puede resultar de todo cambio social impuesto por una revuelta y no por un cambio de mentalidad, una verdadera revolución. Ningún orden lo mejora el desorden. Las revueltas son movimientos irracionales protagonizados por los que no tienen nada que perder, que arriesgan el todo por el todo para cambiar su situación personal, la que no entienden pero que tampoco aceptan. Por lo que no buscan el desarrollo equilibrado de la sociedad, sino solo resolver sus problemas particulares y cuyo movimiento termina aprovechado por vivales que aprovechan el impulso para encumbrarse.

Según J. P. Morgan, siempre hay dos razones para hacer cualquier cosa: Una buena razón y la verdadera razón. Muchas banderas e ideales han sido pretextos justificatorios tendenciosos que complican equilibrar al todo. Las revueltas enarbolan versiones reducidas de ideales fabulosos formados con nociones simplistas, rudimentarias y grotescas de la sociedad, respaldadas por fantasmales expectativas de remediar confusas emociones y sensaciones incomprendidas. Para que un cambio social produzca un verdadero avance debe partir de una racionalización del orden social que incluya a todos los estratos y clases sociales. Un arquetipo parcial y sesgado no endereza el camino del todo.

Cuando Huerta entregó el poder, los protagonistas de la lucha armada se encontraron ante el dilema de resolver lo procedente. Después de la claridad y certeza de un enemigo identificado y un propósito definido, el triunfo viene acompañado por la oscuridad e indefinición de metas y procedimientos, de que hacer con el poder y como ejercerlo.

Varios detalles de la Convención de Aguascalientes son muy significativos.

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Extraviados «líderes de opinión»

noviembre 2014

Desorientados

Todos los días se documenta la manera en que la visión anquilosada de “lideres de opinión” retrotrae y atrofia el pensamiento público. Como muestra las “Serpientes y Escaleras” “Por que piden la renuncia de Peña” de Salvador García Soto, en El Universal, el 12 de noviembre.

Inicia centrando la atención en “las voces encontradas” que piden la renuncia del presidente con las que “responden que no es atizando a la figura presidencial ni buscando su caída como se resolverá la crisis social y política que vive el país”. La que es una gastada diatriba estéril que no penetra al fondo del problema. También al denominar crisis al problema lo reduce a efectos espontáneos, momentáneos y aislados en un mundo estático. A algo imprevisible pero pasajero.

Otro vicio conceptual es rebajar el problema a “tensión social” y ceñir la solución a la dimisión de alguien. Es ver el asunto como un episodio de neurastenia que se resuelve con un sacrificio azteca. Lo que transforma la “tensión” o inquietud social de síntoma o efecto en causa. Vicio conceptual de percibir los efectos como causas y sólo saber paliar esos efectos con sacrificios aztecas. Lo que ha permitido que se agrave y complique la enfermedad, de la que el descontento social es un síntoma.

Otro vicio conceptual es personalizar las culpas en chivos expiatorios. Como deja ver García Soto: “Unos culpan al mandatario de toda responsabilidad no sólo de los crímenes de Iguala sino de todos los problemas de seguridad y violencia, y otros creen que las culpas están más bien en las autoridades estatales y en los partidos y personajes políticos”.

La deformación de la estructura mental consiste en considerar que “la culpa” esta en algún individuo, de alguno de los niveles del gobierno. En el Ejecutivo Federal, Estatal o Municipal. O en la cabeza de algún partido político o de pérdida, en algunos “personajes políticos”. En una personalización de los méritos y culpas, que es un efecto colateral del caudillismo.

Deformación mental que impide ordenar al país y que se reproduce y sobrevive gracias a que es una confusión interesada propiciada por los políticos, que propalan la idea que las instituciones o institucionalidad radica en el carácter de las personas que desempeñan los cargos. Otro efecto colateral es la resistencia a que las instituciones gubernamentales se ordenen en base a un manual de organización y procedimientos, para que en su ausencia operen al capricho de los que desempeñan los cargos. Sesgo conceptual que impide racionalizar la administración pública y favorece la discrecionalidad de la administración pública

Más adelante Salvador García Soto señala: “Quizás el único punto donde confluyen esas dos visiones opuestas es en el reclamo de justicia y de un cambio necesario y urgente en el sistema político”. Aseveración que suena esperanzadora, pero es un engaño oculto en su ambigüedad: parece que se refiere a un cambio en la forma de hacer las cosas, pero en vez de eso, el cambio en el sistema político es de personas. Los cambios en las instituciones o en el sistema nunca son de la estructura organizativa sino se reduce al de individuos.

Y a la pifia anterior le agrega otra: “que responda a las expresiones de ira y descontento social”. Con lo que afirma que la solución no debe corresponder a la enfermedad sino a los síntomas. Aclara que la dosis de prozac debe ser suficiente para el ataque de histeria. El sacrificio azteca no puede ser de un pela gatos.

Y remata las pifias anteriores con otra “aunque difieran en el método para lograrlo. Y es ahí donde la respuesta del gobierno de Peña Nieto no acaba de convencer ni a los más extremistas ni aún a los que defienden a la institución presidencial”. Noten que con “el método” se refiere a una especie de rito, que es el que no convence.

De lo anterior pasa a aclarar que: “La tardanza, la falta de respuesta y el no dimensionar adecuadamente el problema es parte de lo que se le reprocha al gobierno federal”, el no acertar al rito adecuado al caso. El espectáculo no convence a la audiencia que pide le devuelvan las entradas.

“que no sólo entró tarde al tema, sino que una vez que lo tomó en sus manos no apuró las decisiones políticas ni las indagatorias judiciales”. Nótese que se refiere a puras decisiones personales y no a procedimientos institucionales. De conductas de individuos y no de procesos organizados y ordenados.

Y continúa: “Porque no puede entenderse que, 45 días después de la desaparición de los jóvenes normalistas, el gobierno no tenga aún una conclusión clara y contundente sobre qué fue lo que pasó y siga especulando con «avances», «versiones», «indicios», que no satisfacen ni a los padres de los estudiantes ni a los grupos movilizados en las calles y ni siquiera a las voces internas y externas que exigen justicia y el esclarecimiento de los hechos”.

¿Que quiere, velocidad o precisión? En vez de agradecer que ya no agarren al azar chivos expiatorios, como era la costumbre, ni que hicieran las cosas a trompa talega o al allí se va, protesta por “la torpeza de los pininos” que hace el gobierno para investigar en forma seria y profesional, lo que es lo desacostumbrado.

Y es lo que pasa a todo aquél, como nuestro gobierno, que cuando ya se sabía todas las respuestas, le cambian todas las preguntas. Lo malo es que el cambio de respuestas y preguntas hacia la racionalización de la administración pública no obedece a razones internas de la sociedad, sino eventuales, como los avances en la comunicación, que evita esconder o disfrazar los hechos y a instancias externas como la CIDH.

Continua Salvador García Soto: “Y en toda esa dilación, en ese ejercicio de dejar crecer el problema y con él la inconformidad social que le acompaña, está la pregunta de por qué no se han ajustado las cosas en el gabinete presidencial que, a todas luces, no ha dado resultados ni ha estado a la altura de la difícil coyuntura que enfrenta el presidente y su administración”.

Con lo que declara una de las atrofias mentales que más daño le han hecho al país. El creer que el problema y la inconformidad social ha crecido por falta de sacrificios aztecas. En una estructura mental que reduce la corrección de los sesgos y fallas a castigos individuales.

Lo anterior lo remata sin dejar ninguna duda del extravío conceptual: “Tal vez esa sea la respuesta más clara a la pregunta de por qué esas voces piden la renuncia del presidente: porque el presidente no ha querido responsabilizar a ninguno de sus subalternos de la tardanza y la falta de resultados. Porque al no rodar ni una sola cabeza de funcionarios que no han hecho bien su trabajo”, -léase por falta de sacrificios aztecas- “el malestar y la inconformidad se escalan y buscan, ante la ausencia de responsables, a un responsable mayor que responda por la falta de resultados. Y por encima de los secretarios y funcionarios que han fallado, sólo queda el presidente”.

Colección de anquilosados vicios conceptuales que remiten al arriero que cargó con tres costales a un burro que solo aguanta dos. Por lo que se echo y el arriero pretendía que solo en base a puros fletazos el burro se levantara y soportara la carga. Situación para la cual la pregunta correcta es ¿Quién es más burro?

El monto acumulado hace imposible esconder los problemas que la forma acostumbrada de ver y hacer las cosas ha dejado que se multipliquen, crezcan, agraven y compliquen. La capacidad de la riqueza y opulencia del territorio para satisfacer necesidades fundamentales de la población y esconder el pésimo manejo del país, lo ha rebasado el desorden y el crecimiento de las necesidades de la población.

Aún aceptando sin conceder, la preocupación y buena voluntad de los que están en los cargos gubernamentales, la organización discrecional hace que se encuentren lejos de una verdadera solución de fondo. Al igual que la mayoría de los anquilosados opinadores y comentaristas, que todo lo interpretan igual y no dejan de repetir lo mismo de siempre. Y ni hablar de los limitados académicos e investigadores. Es el momento de innovar. De hacer una verdadera innovación. De la que todo mundo habla, pero pocos saben como se hace o con que se come.

Lo primero que se debe hacer es derrumbar las estructuras mentales arcaicas. Demoler los mitos, fantasías y deformaciones mentales. Muchas ya publicadas, como las que expuso con toda claridad Octavio Paz en su “Critica de la pirámide”. Debemos abandonar la inmovilidad, solidez y dureza de la piedra para asumir la ligereza, flexibilidad y capacidad para cambiar, dejar de columpiarnos en el vacío entre el personalista, épico y excepcional caudillaje y el impersonal, sacerdotal e institucional Tlatuani.

Ya no podemos atenernos a que nos saque adelante un caudillo que brote en los momentos  de crisis y confusión rigiendo sobre el filo de los acontecimientos y gobernando de espaldas a la ley. Ni el tlatuani que siempre se ampara en la legalidad y todo lo hace en nombre de la ley. De una legalidad y ley que la sociedad no experimenta.

Tampoco podemos seguir planteando los problemas nacionales con visiones sesgadas ni con una política que no es en verdad nacional. El desarrollo para salir de su atrofia debe equilibrarse, lo que requiere considerar a toda la estructura social y a todas las clases. No podemos seguir confundiendo revuelta con revolución. Ni actuando como el borracho que se levanta de un lado para caerse del otro.

El avance social solo es posible con una estructura social equilibrada. Cuando una clase social finca su prosperidad a costa de otra sacrifica los objetivos sociales y políticos. Lo que sesga y lastra la evolución social. La ideología de nuestra revolución es proletaria: obrera y campesina. Pero es solo un pretexto, una justificación patética.

Tanto los obreros como los campesinos los han sometido burocracias pervertidas y corruptas. Y ya son muchos más los proletarios que al no ser ni obreros ni campesinos, no están considerados ni siquiera para someterlos. También gracias a nuestra revolución “obrera y campesina” la clase media se encuentra en proceso de extinción.

Y gracias al castigo a que la revolución “obrera y campesina” ha sometido a la clase media el gobierno pone todas las esperanzas en el extranjero. Importa más la inversión extranjera que el mercado interno. Importan más los turistas que los habitantes.

De esto hay mucho que decir, se requiere una revolución de la clase media. Una organización del país que propicie el desarrollo, bienestar y prosperidad del principal semillero de gente útil y valiosa para la sociedad: de la clase media. No de irracionales fuerzas fácticas: por número o poder.

Repito, hay mucho que decir, pero sobra tiempo y falta espacio. Continuare sobre lo mismo. Aclarando porque no hace falta una ley de profesiones, como la que proponía la Senadora Arely Gómez que buscaba entregar: “solo las actividades que afecten el patrimonio o la vida” a burocracias pervertidas y corruptas, como las que controlan a los obreros y campesinos, para que les hagan lo mismo. Y todas las actividades lucrativas de una forma u otra afectan el patrimonio y la vida de unos y otros,

Por eso lo que hace falta para empezar a equilibrar el desarrollo social y propiciar el bienestar y prosperidad de todos los trabajadores que no son ni obreros ni campesinos es una ley de las actividades lucrativas. No quedarnos en una escotomagica Ley de Profesiones, sino en una que contemple a todos los que se ganan la vida haciendo algo útil y valioso por los demás y el país.

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Tiempos de burros sabios

noviembre 2014

Metiches

Los burros sabios desorientan y coartan el debate público. Los histriones que hablan de todo a la ligera, los que simplifican el análisis con generalizaciones, los que no salen de los lugares comunes, los que con desplante autoritario y actitud dogmática sentencian clichés concluyentes y los que creen que saber de una cosa los autoriza a hablar de otra, todos los metiches que con habladas sobre asuntos que desconocen asfixian y extravían el debate público.

Los “expertos” que sin saber nada se dan taco con la indefinida denominación y los especialistas que creen que saber de algo los autoriza a hablar de todo. Toda especialización deforma la estructura conceptual organizacional del mundo (ECOM). Porque concentrar la atención implica relegar el panorama, lo que produce estructuras mentales ceñidas a espacios de conocimiento mermados.

Toda especialización reduce el campo del conocimiento. Profundizar cuesta abandonar el conocimiento de las relaciones de en lo que se ahonda con lo que se relaciona en forma directa, con las otras partes que integran el organismo del que forma parte y con las relaciones directas e indirectas que mantiene el organismo del que forma parte. Y más allá de las relaciones cercanas están las remotas en el ambiente en que opera el organismo del que forma parte y las relaciones entre el ambiente con el resto del mundo.

Un ejemplo de especialista extraviado son los “investigadores científicos” de los institutos de ingeniería, que afortunadamente ya no opinan de proyectos de ingeniería ni de obras. Se hicieron ojo de hormiga en la L-12 y el proyecto del nuevo aeropuerto. Como que ya algo aprendieron. Solo falta que devuelvan las cátedras que escamotearon a los verdaderos profesionales de la ingeniería, para que la UNAM pueda volver a formar los profesionales que requiere el país para salir del subdesarrollo.

Otro tipo de especialista sesgador son como José Ramón Cossio, que el 28 de octubre en El Universal, proclamó como un gran descubrimiento, que una cosa es la corrupción y otra la incompetencia. Lo que es una distinción cierta de toda certeza, pero que es una distinción bizantina que no aporta nada a la solución del problema y solo distrae.

De nada sirve distinguir las diferencias entre los síntomas de la misma enfermedad. Porque tanto la corrupción como la incompetencia son indicios del mismo problema y las resuelve la misma solución. Ambas al igual que la impunidad son consecuencias de que los méritos requeridos para asumir un cargo determinante en el servicio público no sean honestidad ni capacidad para que el desempeñó del cargo sirva a la sociedad, sino a los caprichos de un autócrata.

Otros desviadores son como Ana María Salazar que creen que estudiar derecho gringo y una carrera trunca en el extranjero, autoriza a hablar de lo que acontece en el país. Se ostenta como experta en seguridad y en El Primer Café” en el canal 40,  no aporta nada relevante a los problemas de seguridad y hace el ridículo cada vez que abre la boca. Al grado que a cada rato Raimundo Rivapalacio la tiene que corregir al aire.

Otro vector desviador es la pretensión de los políticos de calmar con declaraciones que no van al grano de los problemas, con lo que prueban que su reino no es del mundo en el que vive la sociedad. Se han especializado en pactos, arreglos y acuerdos que solo benefician a ellos mismos o a su grupo y en declaraciones que buscan efectos en la opinión pública y que son impotentes en el mundo real.

El presidente Enrique Peña Nieto convoca a un pacto por la seguridad. ¿De que puede servir un acuerdo entre los que no cumplen el juramento de cumplir y hacer cumplir la Ley?  Otra cosa sería si se tratara de desmantelar la discrecionalidad en el servicio público. Lo que podría comenzar por la promulgación de una verdadera Ley de la Planeación Física del Territorio.

Para que el estudio de los proyectos y el análisis de las obras necesarias se efectúen por profesionales y el propósito que prive sea que los recursos que se destinen a la obra pública retribuyan a la sociedad propiciando su bienestar y prosperidad material. En vez que se decidan por motivos políticos y resulten despilfarros que en vez de beneficiar perjudican a la sociedad.

Pero para ello necesitamos que los políticos se den cuenta que la capacidad que tenia la forma tradicional de hacer las cosas ha sido rebasada por la realidad. La habilidad para sortear y ocultar los problemas con la que contaba la forma tradicional de nuestra política ha dejado crecer los problemas en número y dimensión a un grado que ya no puede esconder ni resolver. Ya no se puede cambiar para seguir igual.

Es necesario un cambio en el orden social que propicie el desarrollo de la clase trabajadora. Uno que favorezca el progreso de las actividades lucrativas de la clase media. De todos los que no son ni obreros ni campesinos. De los que son el verdadero núcleo de la sociedad, del que surgen los individuos no subordinados que con su inteligencia y trabajo crean riqueza, los prestadores de servicios profesionales y los empresarios creadores de empleos.

Todos los que hasta ahora la revolución obrera y campesina ha menospreciado y desatendido. Sin darse cuenta que ello le ha impedido un desarrollo equilibrado y crear un mercado, la riqueza y el ahorro interno, que libere al país de la dependencia a los avatares extranjeros.

Lo inédito de la situación impone abrir nuevas rutas por rumbos nuevos, lo que hace necesario innovar la visión, las creencias, los usos y costumbres. Para lo cual falta la luz que ilumine el nuevo camino que saque al país del atolladero en que se encuentra.

Pero en vez de pensadores serios vemos el florecimiento de burros sabios con su consecuente derrama de economía conceptual, reiteración de clichés, lugares comunes y argumentos de autoridad, evidenciando la carencia de verdaderos pensadores. Pensar se distingue porque es indefinible y solo reconocible por sus efectos, que es encontrar la luz por caminos nuevos.

Los burros sabios siempre siguen los mismos caminos para errar de la misma manera, apagan la originalidad con erudición rebuscada. Pierden de vista la singularidad de los problemas por centrar la atención en soluciones agotadas que comentan y discuten sin término. Su cerrazón torna las discusiones agresivas y en las que solo alcanzan nimiedades, logrando hacer alambicada e insustancial la dialéctica que debería beneficiarse de las polémicas.

Análisis de José Ramón Cossío D. sobre “Corrupción e incompetencia”.

http://www.eluniversalmas.com.mx/editoriales/2014/10/73043.php

https://angelpujaltepineiro.com/ , Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

http://www.grillaenelpoder.com.mx/news/index.php/columnas/columnistas/6127-metiches-angel-pujalte-pineiro