Entre tecnócratas y opinócratas

oct 2018

Quien puede decidir

La consulta del aeropuerto saca a la luz una confusión que nace de un concepto indefinido, que desorienta y enturbia los debates, desorden que además es abonado por la precariedad conceptual de los opinadores. Los que con desplantes de filósofos exponen su desconocimiento, superficialidad y falta de seriedad, cuando aparentan “pensar” a que disciplina le compete decidir la ubicación del NAICM, si a los tecnócratas o a los políticos. Pantomima en la que tratan de elucidar cuales decisiones le competen a los políticos y cuales a los tecnócratas.

En enredo no es simple, sino una amalgama de varios errores conceptuales. La primer mancha oscura es el indefinido y ambiguo término “tecnócrata”, que se ha popularizado y ampliado su contenido a muchas actividades que se cubren con un velo de misterio. El término original según una definición significa dos cosas:

  1. La persona que desempeña una función de dirección como técnico o especialista en una materia.
  2. La persona que es partidario de la tecnocracia.

Delimitaciones que solo aclaran parte de la confusión. Según la primera definición es alguien que ocupa un puesto directivo por poseer un conocimiento o capacidad privativa, por ser un técnico o especialista en algo en base a lo cual desempeña la función de dirección. Lo que por un lado descubre que ciertas funciones de dirección se han establecido como un nicho de exclusividad laboral. Lo que en todo caso, aclarar las funciones de dirección aclara los méritos que deben tener los aspirantes para ser miembros de ese exclusivo nicho laboral. Conocer las funciones descifra lo que se espera del que las desempeña.

Sin embargo, en la vulgarización del término no se aclara el campo ni la naturaleza del opaco espacio, materia o especialidad en la que se debe ser técnico o especialista, ni los méritos que hacen de alguien un técnico o especialista, ni los resultados que promete ni los compromisos que asume. Lo que se presta a que cualquier oportunista sorprenda ostentándose como algo indefinido que da una especie de status gratuito, en el que no se asume ningún compromiso ni obligación.

Es oportuno aclarar que una cosa es un técnico y otra un profesional. El técnico es un individuo que tiene la disciplina y el orden para ejecutar con todo rigor un procedimiento, sin agregar ni cambiar nada. Por lo que tienen prohibido pensar. Igual que los insectos. En el momento en la que una abeja piense y altere el comportamiento invariable de su rol en la especie, desgracia a la colmena. En el momento en que un laboratorista altere el procedimiento de las pruebas que efectúa, ya no se sabe que prueba efectúa. Los técnicos son principalmente proveedores de información para alguien más que posee el conocimiento para interpretar los resultados y sacar conclusiones.

Sin embargo en la discusión pública no se habla de un profesional. El profesional es una persona que tiene una preparación formal para predecir el futuro en una frontera de contacto del hombre con la Naturaleza. Un ejemplo, para no usar el de la desprestigiada y venida a menos Ingeniería Civil, es el de un Médico. Que tiene que diagnosticar, pronosticar y curar. Y en las profesiones no hay concesiones, si no cumple, no es médico, aunque use bata blanca, esté titulado y hable mucho, es charlatán. El profesionista es otra línea de la actividad lucrativa, que no viene al caso.

En la confusión resulta que la totalidad de los que aceptan que se les denomine o se autodenominan tecnócratas, no son profesionales. Unos porque su mundo no es el material y otros porque son una especie de charlatanes que viven del argüende parapetados tras el mito. El origen de la palabra son los funcionarios que se preparan en una universidad extranjera. En fiel cumplimiento a la recomendación de un ex presidente gringo que dijo que la mejor forma de controlar a un país subdesarrollado era educar a sus dirigentes en las escuelas de ellos.

Lo que aclara otra arista del significado original de la palabra tecnócrata, que es alguien que estudió en el extranjero algo de la dirección de un país, por lo que “en ese algo” porta los conocimientos y el punto de vista foráneo, que en el tercer mundo se ha vendido como superiores a los locales. Después de aclarar lo anterior procede esclarecer la materia en la que son “tecnócratas”, lo que estudian. Porque no estudian una ciencia, un conocimiento que permite repetir y controlar los fenómenos que se estudian, sino algo que esta entre recetas de cocina y superstición. Por eso tampoco son científicos, sino tecnócratas. Por el estado incipiente e insipiente, en el que se encuentra el conocimiento que estudian, que es la macro economía. Que es la materia que estudian los tecnócratas originales y por la que reclaman el derecho a dirigir al país, sin dar explicaciones… ni tampoco comprometerse a ningún resultado.

Quizá porque las técnicas y recetas no alcanzan a descifrar las causas del comportamiento de los fenómenos en los que se enfocan, sino solo expresan los efectos con palabras misteriosas, como que la economía se calienta, ralentiza o que el comportamiento es “cíclico”. Pero claramente no conocen la razón por la que se calienta ni la de los ciclos. Y al no conocerlas en vez de incidir en las causas aplican recetas para paliar los efectos o sintomas, como las de una abuela. Una razón para solo estudiar la superficie y no profundizar a las entrañas de los fenómenos, es la complejidad de las relaciones, la descomunal cantidad de variables que intervienen y la enorme amplitud en la que fluctua el estado en el que se encuentre cada variable, de la economía de cada país.

Cuando lo racional es que en vez de limitarse a una manera muy superficial de medir las variables y aplicar recetas demasiado generales, lo procedente es que cada nación estudie su propia realidad desde todos los puntos de vista de todas las disciplinas profesionales. La auténtica ingeniería civil explica las razones físicas del subdesarrollo y la forma de superarlas, de impulsar la economía, ampliar la distribución de la riqueza, abrir los canales de movilidad social y propiciar el bienestar y prosperidad material de la población, en formas que no solo son lógicas y cualquiera entiende, sino que prometen resultados medibles y palpables para todos. Aunque las desconozcan los economistas, tecnócratas, especialistas y por supuesto los políticos.

Pero en vez de racionalizar y profesionalizar el análisis de los problemas, el nicho de los “tecnócratas y especialistas” ha crecido y gracias a su opacidad no se ha mantenido como un apelativo exclusivo de los que estudiaron macroeconomía en el extranjero, sino que se ha popularizado convirtiéndose en un club de charlatanes que incluye a toda clase de vividores que con un conocimiento precario y formación deficiente, en cualquier materia exótica o sibilina, se ostenta como alguien con un conocimiento superior y mágico. Es decir, el termino “tecnócrata y especialista” ya lo usan los chamanes, adivinos y magos contemporáneos de cualquier campo.

Después de aclarar lo anterior regreso y reformulo la pregunta original: ¿En que debe decidir cada disciplina?, hasta donde llegan los alcances de los tecnócratas y hasta donde los de los políticos. Y me parece que los únicos tecnócratas que tienen mérito probado son los del Banco de México. Cuya única misión es mantener estable la moneda. Para lo cual no ha sido necesario estudiar materias enigmáticas en el extranjero, sino mantener una disciplina que conoce cualquier ama de casa responsable. No gastar más de lo que se tiene, ni imprimir dinero sin respaldo real. Y por mi parte agrego la duda de la necesidad del déficit y la de endeudarse.

Los otros “tecnócratas”, los que trabajan fuera del Banco de México no veo que hayan hecho gran cosa. Fuera de aprovechar los altos cargos para enriquecerse desproporcionadamente o conseguir altas chambas en grandes empresas extranjeras, no veo los beneficios para el país. Lo impresentable de un raquítico crecimiento anual de la economía del 2 %, el colapso de la clase media y la mala distribución de la riqueza y oportunidades, no me deja mentir ni da lugar a discusiones.

Por lo que saco de la discusión a los tecnócratas y replanteo la confronta con otro participante: los profesionales.  Lo que pone la disyuntiva en: ¿En que debe decidir cada disciplina?, ¿hasta donde llegan los alcances de los profesionales y hasta donde los de los políticos? Vuelvo a aclarar que un profesional no es un profesionista, un técnico, un especialista en ninguna rama ni un investigador, sino un generalista. Alguien con visión de conjunto y no de microscopio. Con mirada de águila, amplia y profunda. Que se da cuenta que el aeropuerto no es lo que esta saturado sino la megalópolis y la Cuenca de México. De los que había a mediados del siglo pasado y que desbastaron los investigadores. De los que es muy necesario que resurjan para equilibrar e impulsar el desarrollo nacional. Dicho lo cual, la cuestión la aclara el campo de competencia y los alcances reales de cada cual.

El profesional es el que se prepara para administrar una frontera de contacto de la sociedad con la Naturaleza. Mientras que el político carece de preparación formal, como desde seis siglos entes de Cristo lo notó el hijo de picapedrero: Que para zapatero se requería un conocimiento y preparación formal y para político nada.

La razón es muy sencilla y clara. El profesional debe conocer muy bien la frontera de la sociedad con la Naturaleza, para poder administrar las relaciones con ella, porque en toda la frontera de contacto del hombre con la Naturaleza la única opinión, reglas y normas que rigen son las de la Naturaleza. Y la Naturaleza no condesciende, olvida ni perdona nada. Y nunca deja de cobrar venganza.

Mientras que el político carece de ciencia, técnica, metodología, procedimientos y recetas porque la materia en la que trabaja es en la opinión ajena. Su campo es el estado de ánimo de la población. No tiene alcance en la opinión ni el estado de ánimo de la Naturaleza. El mejor rol que puede desarrollar un político en una sociedad es mantener el buen talante de la población para que las relaciones interpersonales y grupales en la sociedad sean armoniosas y fluyan suavemente mientras todos jalan para el mismo lado.

Para lo cual no debe de optar por la salida más fácil. Beneficiar a unos y engañar con falsas esperanzas a otros. Eso no lo hace un auténtico político sino un charlatán oportunista de la política. Tampoco es alguien que se lava las manos sometiendo todo lo que requiere un conocimiento serio a votación, para responsabilizar a las posibles victimas de los resultados. Eso lo hace un irresponsable al que no le importan lo que resulte ni a quien perjudique.

Otra parte de la confusión la crea que en la ubicación del NAICM no se oye ninguna voz de profesionales. Se oye a puros especialistas, híper especialistas y actores con conflicto de interés. Todos con la misma visión de “monóculo ingles”, la misma que un oficial chino le manifestó a Ernest Hemingway, a su regreso de China: “¿Sabe por qué el inglés usa monóculo? Porque así, con un ojo ve lo que quiere ver y con el otro no ve lo que no quiere ver”.

No son serios, responsables ni profesionales los que solo ven para arriba y pretenden que la viabilidad del espacio aéreo sea la principal razón que determine la ubicación del NAICM. Tampoco lo son los mercenarios de la construcción que solo ven un jugoso negocio y no ven las consecuencias de ir contra la Naturaleza para el país y la Cuenca, ni las políticas, económicas ni sociales. Menos los mercaderes que solo ven el lucro indiscriminadamente.

Lo que nadie ha expuesto es el problema de ahondar el desequilibrio del desarrollo nacional, agravar el centralismo político, económico y social en la Cuenca de México. Agrandar un asentamiento urbano decadente y agravar los daños de una cuenca moribunda. Que además va a hacer que más gente se venga a asentar a un territorio aglomerado que tiene agotados sus recursos naturales.

La propaganda repite hasta el cansancio que es un gran negocio sin que nadie mencione la tasa interna de retorno de la inversión del NAICM. Una cifra fundamental para valuar los beneficios de cualquier proyecto. Pero ninguno de los defensores a ultranza puede darla, porque como no le preocupa a los intereses parciales, no se ha calculado o no es conveniente mencionarla. Porque como en vez de iniciar la obra con un proyecto ejecutivo, se arrancaron los trabajos con la imagen computarizada de un sueño. Una fantasía. Sin ninguna exploración, estudio, determinación ni calculo de nada. Solo la emoción de una aventura en la que filibusteros duermen a la audiencia con promesas del paraíso, mientra ellos se llenan los bolsillos.

Como en toda aventura en la que se sale a ver que se encuentra y la forma de aprovechar lo que aparezca, no existe certeza de la fecha de terminación ni del costo final de la obra. Como van por un porcentaje, mientras más crezca mejor. Total que al final mientras la obra apantalle y no se caiga en lo que acaban de cobrar, lo que pase después ya no importa. Ya se habrán llenado los bolsillos. Y si hay que meterle más dinero a la obra, pues será más chamba. Y mientras mayor sean los costos de operación y de mantenimiento, mayor será la tajada que se pueda sacar de ellos. Ningún proyecto serio se basa en promesas de cosas deseables pero indefinidas. En puras medias verdades… o grandes mentiras.

Después de comentar el valor que tiene la opinión de los parciales y mercenarios, toca aclarar los alcances de los políticos en las decisiones de aspectos materiales. Para lo cual considero suficiente aclarar la razón por la que es necesario construir un nuevo aeropuerto. Y la razón es muy sencilla: por una serie de malas decisiones de políticos. Que son los que no ven más allá de su nariz ni del momento. Por lo que toman decisiones solo para salir del paso que causan mucho daño a futuro.

El aeropuerto no esta saturado sino estrangulado porque políticos de visión corta y estrecha invadieron los espacios que tenía reservados para poder crecer y satisfacer el aumento de la demanda. Ciegos, ignorantes e inconscientes políticos, han puesto en el espacio de reserva del aeropuerto una unidad habitacional para damnificados del temblor del 85 y hasta un basurero. Se creen genios que encuentran espacios desperdiciados, cuando el desproporcionado costo del NAICM lo único que mide con precisión es el tamaño del error de aquellos políticos. Si no se hubiera invadido la reserva del aeropuerto. Se hubieran podido construir todas las nuevas pistas y terminales necesarias en los terrenos del mismo aeropuerto.

Otra, acabo de ver en Milenio que “la falta de subsidio ahorco al aeropuerto de Toluca”. Lo que es una mentira de político. Lo que tiene ahorcado al aeropuerto de Toluca es que también, políticos “genios”, invadieron los terrenos del aeropuerto para otros usos cuyos beneficios resultan insignificantes frente a lo que va a costar resolver los problemas que causaron.

Otra más, ahora andan de habladores presumiendo al “nuevo puerto de Veracruz”. Y ¿saben cual es la razón por la que fue necesario gastar todo el dineral que se tuvo que gastar para construir un nuevo puerto? ¡Exacto! Adivinaron. Porque políticos genios se apropiaron de los terrenos que eran la reserva del puerto para crecer y les cambiaron el uso de suelo de portuario a habitacional. Por lo que donde debería haber instalaciones portuarias hay casas.

Otra, la Cuenca de México también se encuentra contra la pared por innumerables malas y torpes decisiones de políticos “genios”. La lista de errores en la cuenca es tan grande que solo les digo que pueden encontrar un pequeño resumen en el libro ¿A Donde Vamos, México? ¡Fe de erratas del desarrollo nacional!

Es un error que los políticos decidan en asuntos del mundo material, porque son competencia de una práctica profesional (no de tecnócrata, técnico, especialista, híper especialista, experto, mercenario ni  mercader) y porque resultan negocios checos o errores garrafales que en todo caso perjudican a la sociedad en forma desproporcionadamente mayor a los ínfimos y estrechos beneficios de poco alcance y corto plazo que buscan.

Lo que afirmo, como todo en el mundo material, es verificable. Me consta la situación de los aeropuertos, de cuando andaba proyectando pavimentos de aeropuertos, en mi etapa de geotecnista y lo del puerto de Veracruz lo pueden ver en el libro “El Desarrollo Costero de México” del Ingeniero Roberto Bustamante Ahumada. Y demasiados errores políticos en la Cuenca de México y la situación física nacional los encuentran en el libro ¿A Donde Vamos, México? ¡Fe de erratas del desarrollo nacional!

Zapatero a tus zapatos. Y los zapatos de los políticos no son el mundo material ni la frontera de contacto de la sociedad con la Naturaleza. El país mantiene Universidades e instituciones de educación superior y anualmente oleadas de jóvenes se “preparan” en una formación profesional, en la que buscan adquirir conocimientos privativos, para terminar integrándose a un grupo de personas que ni puede desarrollar todas sus capacidades ni llevar sus conocimientos hasta sus ultimas posibilidades, porque los limitan a calcular y materializar los delirios que conciben legos, ni aportar al país los beneficios de orientar el rumbo sobre el discernimiento y la razón, ni siquiera obtener una retribución decorosa por su esfuerzo, porque las decisiones las toman los menos preparados, los que menos saben y que a la mejor… a los que menos les importa.

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Sigo trabajando en el libro “Ley de Obras Públicas, fundamentos y complementos”. El análisis de una ley que funciona como herramienta predilecta de corrupción, por su impunidad y la cuantía de los recursos que permite desviar. Por lo que he dejado pasar muchas cosas, pero no podía dejar pasar esto.

https://angelpujaltepineiro.com/ , Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: Ley de Obras Públicas, fundamentos y complementos, El descalabro de la razón y Geopolítica, la hermana perversa de la Ingeniería Civil.

https://grillaenelpoder.com/31/index.php/columnas/columnistas/2064-resena-y-consecuencias-de-una-consulta-simulada-que-solo-aterriza-confusiones

Planeación III, Diversas formas de enfrentar los problemas

Julio de 2002

La inteligencia se define como la forma de resolver problemas. Es una sola, sin embargo parece que hay varias. Ya que en la actualidad, el ser humano enfrenta a los mismos problemas a partir de lo que parece diferentes formas o modos de abordar un mismo problema. En consecuencia y con fines de entender el problema, ingenieros del comité de estudios han caracterizado y comparan entre si a por lo menos dos grandes familias o «estilos», a saber:

El método genético aborda al mundo a partir del estudio de sus orígenes y de la evolución del mismo bajo la influencia de fuerzas que se consideran fuera del control humano y, en base a estos antecedentes supone las tendencias probables del futuro.

El método estructural aborda al mundo a partir del supuesto de que el hombre auxiliado con estructuras conceptuales organizacionales abstractas que describen el orden superior de comportamiento de las cosas y la racionalidad para manipularlas, posee un grado considerable de control sobre el desarrollo de la Naturaleza, por lo que su enfoque es al examen de las prácticas y de las instituciones factotum de la sociedad para vigilarlas constantemente como los factores causales que son y mantener una perpetua vigilia a la necesidad de corregir desviaciones para alcanzar los resultados que busca.

El método genético implica el pronóstico de la repetición de las tendencias del pasado como guía para los planes del futuro. Predice el futuro repitiendo el pasado. Como alguien que viaja en un automóvil con el parabrisas tapado, por lo que predice la siguiente curva con lo que ve en el espejo retrovisor. Los planeadores genéticos, deterministas, extrapolan las curvas de crecimiento y en base a ello proponen soluciones fuera de lógica y de contexto, como que la solución al problema hidrológico de la Cuenca de México sea la importación de agua, lo que es ir contra la naturaleza, dilapidar recursos gastándolos en el acarreo de recursos, condena a regiones externas a la miseria y desertificación, continua con el centralismo y condena a todo el país a cargar con los costos de la ineficiencia e ineficacia del modelo o con el subsidio de la vida artificial del centro. En este procedimiento no se actúa sobre el fenómeno; se dejan llevar por él.

En el método estructural teleológico o directivo se estudia el fenómeno, la forma de influir en el y la estructura organizada para lograrlo, a la cual se le fijan amplios objetivos y metas puntuales que debe alcanzar en cierto período. Los recursos se guían conscientemente hacia el logro de la meta fijada.

Esto es lo que suena en los pasillos de la ingeniería civil, pero en forma paralela en los pasillos de la filosofía se oye que el problema actual de la humanidad es resolver el conflicto que surge por el choque de frente de dos mundos: uno de fuerzas contra uno de valores. Entonces ¿el problema de modos de los ingenieros es el mismo que el de mundos de la filosofía?, y si es así ¿por que chocan?, ¿por que no pueden convivir juntos como buenos hermanos?, ¿cuales son los puntos de conflicto y por que son irreconciliables estos dos mundos? Si los dos son el mismo problema, entonces resulta que tenemos un sistema de dos ecuaciones con dos incognitas. Lo que es un problema perfectamente resolvible.

Para entender «lo que pasa» se debe ir a la etiología del problema y que para que la lógica de este trabajo funcione, debe ser la misma en ambos casos. No existen muchas Naturalezas, lo que existe son muchas formas diferentes de abordar a una misma y sola Naturaleza. Al ser la Naturaleza una y la misma; lo que cambia es la forma de verla, de interpretarla, lo que se conoce como realidad. Entonces de lo que existe cantidad y variedad es de las realidades, que surgen de muchas y diversas formas de interpretar a la Naturaleza. ¿Y cual es el factor de diferenciación entre las diferentes realidades o interpretaciones del mundo?, es decir ¿Que es lo que las hace o por que se hacen diferentes? La cualidad que hace la diferencia es la sofisticación y refinamiento de la interpretación. ¿Y por que existen diferentes sofisticaciones y refinamientos? Porque el pensamiento racional en su corta vida ha recorrido un largo camino en el que se ha perfeccionado y ha acumulado referencia en aras de mejorar la práctica. Se inicua tanteando el mundo a partir de las referencias más claras con las que se cuenta; es decir se interpreta el mundo a partir de lo sensible, lo palpable, que lo compara consigo mismo. De ahí que el arranque del pensamiento sea en la realidad de un mundo de fuerzas Corresponden a una etapa de la evolución del pensamiento. El hombre inaugura el pensamiento cuando se comienza a preguntar la razón de las cosas, pero en un principio no tenía nada. Ha tenido que construir toda una obra falsa de

El hombre deja de ser bestia o animal automático cuando se atreve a preguntarse la razón de las cosas. Su largo peregrinar por la senda de la racionalidad se inicia tanteando el mundo y en base a los resultados obtenidos desarrolla modelos o estructuras conceptuales de la organización del mundo. Con la acumulación de conocimiento y experiencia de incontables generaciones de racionales afanados en la mejora de las herramientas del hombre, se han refinado y sofisticado esas herramientas; lo que quiere decir que por un lado se sabe más sobre el que, el cuanto y el como de los fenómenos que describe cada modelo, como que el estudio cada vez se centre más en los órdenes superiores de organización de la Naturaleza, lo que se conoce como ciencia.

Concomitante al desarrollo de la ciencia se da el de otro sendero que es hijo de la ciencia; el de la tecnología. La tecnología surge de reducir y fijar en forma artificial muchas de las variables de la realidad de tal forma que se simplifica el problema. Esta simplificación de aspectos a veces es convencional (como que el eje legal sea 8.2 ton.) y otras artificial como suponer que muchas variables vivas y activas no participan. Claro que tiene el problema de que mientras mas se simplifique la tecnología más limitada se encuentra en su aplicación. De ahí que determinar la conveniencia de aplicar una técnica o una ciencia debe ser responsabilidad profesional, es decir de alguien que sepa de ciencia, de técnica y de la experiencia de la aplicación de ambas. Es decir con plena y clara consciencia de los alcances, limitaciones y deficiencias de cada cual.

Claramente se distinguen dos campos perfectamente diferenciados. En uno se encuentra la racionalidad y poderosas herramientas (la ciencia) para interpretar el mundo. En el otro procedimientos fijados y estandarizados y por lo tanto ciegos..

Uno depende de los relámpagos de lucidez de un cerebro trabajado que comprenda y sintetice el problema, el otro depende no de que el operador piense sino del rigor con el que cumpla el procedimiento.

Es así dado que la racionalidad no es inherente al ser humano. Es algo que se debe contagiar y cultivar y cuando se descuida su atención, esta se pierde. El animal hombre descuidado o nunca deja de ser irracional o se regresa a la forma que le es natural; el comportamiento automático. De ahí que existan abordajes, caminos y herramientas diferentes consecuentemente con alcances diferentes, que sirven para resolver problemas diferentes y para ser operados por individuos muy diferentes.

Es loable que la sociedad no discrimine a nadie y que tenga abiertos diversos cauces legítimos de desarrollo para integrar en beneficio social a todos los niveles posibles de superación intelectual en la labor del desarrollo social, pero es un problema que lo haga en forma anárquica.

La organización se desordena a partir del extravío de la realidad y posibilidades de cada herramienta y que asuntos propios de uno se intenten resolver con el otro. Muy grave cuando la inteligencia se cambia por la numerología.

De ahí que es muy molesto y resulta una trampa el que los ingenieros civiles profesionales aceptemos que se nos califique como técnicos. Como si fuéramos mecánicos de coche o laboratoristas. Y que con herramientas muy deficientes y limitadas, como la estadística, legos intenten resolver problemas profesionales.

Lo difícil es saber y entender y los que lo logran tienen la obligación de defender su arma, de sanear su ambiente y de superar su cultura; todo en beneficio social.

Planeación IV, Método Genético versus el Método Estructural Teleológico

Julio de 2002.

Dos formas de enfrentar a los problemas

Planeación — anticipación de decisiones

Planificación — implantación de los planes

Política — predeterminación de decisiones

Actualmente el ser humano enfrenta a los problema a partir de dos grandes modos de abordarlos.

El método genético aborda al mundo a partir del estudio de sus orígenes y de la evolución del mismo bajo la influencia de fuerzas que se consideran fuera del control humano y, por último, las tendencias probables.

El método estructural aborda al mundo a partir del supuesto de que el hombre mediante la racionalidad posee un grado considerable de control sobre el desarrollo de la Naturaleza, se enfoca al examen de las prácticas y de las instituciones corrientes como factores causales y estudia la necesidad de modificarlas para alcanzar los resultados apetecidos.

El método genético implica el pronóstico de la repetición de las tendencias del pasado como guía para los planes futuros. Predicen el futuro repitiendo el pasado. Como alguien viaja en un automovil con el parabrisas tapado por lo que intenta predecir la próxima curva con lo que ve en el espejo retrovisor. Los planeadores genéticos, deterministas, extrapolan las curvas de crecimiento y proponen soluciones fuera de lógica, como resolver el problema hidrológico de la Cuenca de México mediante la importación de agua, lo que es ir contra la naturaleza, dilapidar recursos gastándolos en el acarreo de recursos y condenando a regiones externas a la miseria. En este procedimiento no se actúa sobre el fenómeno; se dejan llevar por él.

En el método estructural teleológico o directivo se estudia el fenómeno, la forma de influir en el y la estructura organizada para lograrlo, a la cual se le fijan amplios objetivos y metas puntuales que debe alcanzar en cierto período. Los recursos se guían conscientemente hacia el logro de la meta fijada.

Un sistema de libre iniciativa, o como se le dice generalmente, «el sistema de lucro» y de democracia política no equivale a un sistema sin orden. Admite controles de varias clases. Admite la planeación centralizada, pero de tal naturaleza que no debilite la libertad y la iniciativa.

La función del dirigente es la de forjar el futuro, más que preverlo para adaptarse a él.

El choque de frente entre el mundo de fuerzas con el mundo de valores.

En los pasillos de la filosofía se oye que el problema actual de la humanidad es resolver el conflicto que surge por el choque de frente de dos mundos: uno de fuerzas contra uno de valores. Pero ¿por que chocan?, ¿por que no pueden convivir juntos como buenos hermanos?, ¿cuales son los puntos de conflicto y por que son irreconciliables estos dos mundos?

Importancia de la clase media

febrero 2015

La parte determinante de la dinámica social, subsiste aletargada u extraviada en la opacidad del sector que en forma vaga se denomina “clase media”. Gran parte del estancamiento y retroceso de una sociedad es acreditable a la dormancia de sus facultades para impulsarla y perfeccionarla. La que además del desenvolvimiento, determina la salud de toda la sociedad. Es el más omnipotente: motor, semillero y timón social. Pero también es la porción más desconocida e incomprendida y por lo mismo, la más desairada, maltratada y desperdiciada.

No consiste simplemente en la franja de población que se encuentra entre la clase baja y alta, ni despliega sus capacidades o aporta sus beneficios potenciales por la simple denominación o acomodo en la escala social. Sino que para que opere como factor de cambio social con dinámica de superación y conforme a una sociedad sana, sus integrantes deben haber sido sometidos a un proceso artificial de crecimiento y superación.

A una artificialización que los racionalice y humanice. Sin la cual no es posible que nadie actúe como detonante de una sociedad en constante auto superación. No olvidar que el hombre no es un animal racional ni ser humano. Sino simio bípedo sin rabo, con potencial racional y humanizable.  Y que no cualquier bestia, por el simple hecho de nacer homínido llega a racional ni se humaniza solo, ya que la racionalidad y humanización son cualidades positivas que se deben transmitir de fuera.

Son dos artificialidades para las que la clase media es el terreno más propicio donde sembrarlas, en el que mejor germinan, crecen, se reproducen y la mejor posición para que irradie y esparza su contagio al resto del cuerpo social. También es la mayor productora de “células madres” de talento, intelectualidad e innovación. Por lo que debe ser la parte a la que se debe atender y cuidar más, ya que de esa manera optimiza el adelantamiento social y perfeccionamiento de la especie.

El fin trascendental del hombre no es comercial, sino crear una sociedad sana enfocada al perfeccionamiento de la especie, mediante la superación de sus integrantes. Lo que implica erigir un orden que se sobreponga al natural en el sentido de propiciar que los habitantes desarrollen todas sus posibilidades hasta sus últimas fronteras potenciales y en la que todos vivan con un mínimo de dignidad y decoro. Una sociedad sana es en la que no hay nada que la avergüence.

Una en la que valga la pena nacer y vivir, porque brinda a todos sus miembros igualdad de oportunidades y libertad para decidir el nivel y forma de vida que desea. En la que los que quieran y estén dispuestos a sufragar el esfuerzo de autosuperación, pueden desarrollar sus potenciales individuales hasta donde y como se les antoje. Y en la que los no quieran empeñarse en desplegar sus facultades a sus últimas posibilidades, puedan vivir con un mínimo de dignidad, con solo cumplir una jornada de trabajo. Ya que sin importar el tipo ni nivel de ocupación, una jornada de ocho horas, por humilde que sea, basta para satisfacer las necesidades fundamentales de una familia.

Un ambiente que con toda intención esta adulterado para humanizar y racionalizar la relación del hombre con el hombre y con el medio. El abandono del ambiente social al garete o dejar que evolucione a lo silvestre, es lo que enferma a una sociedad, es lo que la hace un conglomerado hostil y salvaje en el que rige la ley de la selva y una bestial selección natural, en la que cada quien por su cuenta enfrenta circunstancias adversas y solo mínimas fracciones las evitan, porque las ventajas o desventajas están determinadas por la familia en que se nace y el grupo social al que se pertenece. Y en la que nadie cuida ninguna frontera de contacto del hombre con la naturaleza.

Igual que a las personas se les debe inocular de fuera la racionalidad y humanización, la salud social no sucede en forma natural ni espontánea, sino que es consecuencia de artificializar el contexto y realidad de la colectividad. De introducir y establecer condiciones racionales y humanas de vida para los pobladores y el medio.

La responsabilidad de modificar en forma consciente e intencional el mundo, no puede ser individual sino colectiva. Es la principal responsabilidad de un Estado racional y humano. Para lo cual debe insertar modificaciones de índoles cultural y material, intencionales y orientadas a propiciar y encausar a la población al bien común. Alteraciones que deben partir y evolucionar en base a un entendimiento serio y profundo del hombre y sus construcciones culturales y materiales, del territorio y la Naturaleza.

La táctica fundamental se reduce a implantar los procesos de un proyecto cuya única meta es transformar a los habitantes de animales irracionales a racionales y de inhumanos a humanos, para remontarlos a la categoría de semidioses. Lo cual se logra en la medida en que determinen su propio destino.

Los procedimientos sociales fundamentales son una generalización y una particularización. Lo que se debe generalizar es la igualdad de oportunidades para todos los habitantes y lo que se debe particularizar es que la distribución de los premios y las ventajas sociales asociadas que la sociedad otorgue deben ser equivalentes con las aportaciones al bien común coligadas al mérito del esfuerzo individual.

Una cosa es que todos los hombres seamos iguales y que todos por ser de la misma especie merecemos un mínimo de dignidad y otra es que todos tengan para la sociedad los mismos meritos y aporten igual. El no reconocer la igualdad denigra, pero no distinguir las diferencias desalienta los méritos y aportaciones al bien común. Y crea un río revuelto que estimula a perjudicar a la sociedad, en vez de a beneficiarla.

La generalización es indispensable para multiplicar en forma geométrica el número de participantes en los asuntos comunitarios y la particularización para acrecentar el nivel y valor de las aportaciones individuales al bien común. Cambios en el orden que además de mayor justicia buscan superar el estancamiento de las sociedades silvestres causado por no estimular la participación y superación de la especie.

Alteraciones que sofistican el orden silvestre en beneficio de una superación supranatural de la especie que debe abatir los monopolios de ideas, de la toma de decisiones, de la determinación de lo conveniente, del conocimiento, la cultura y de las probabilidades lucrativas.

El integrar al mayor número posible de habitantes al debate social y la productividad económica habilitará un potencial desaprovechado, lo que hará que la sociedad alcance niveles de bienestar y prosperidad material que hasta ahora desconoce la humanidad. Y que no solo beneficiaría a la clase media, sino también a la alta y la baja. Incluyendo a los políticos que desconocen su responsabilidad en el estancamiento y prefieren ser polisones de ratón en vez de cabeza de león.

Estas no son verdades ni ideas novedosas y menos ocurrencias personales, sino aclaraciones y concepciones de grandes pensadores de la Ilustración, el Renacimiento y promotores de cambios sociales exitosos. Aunque a pesar de ellos ninguna sociedad ha logrado una perfección mediana, es inocultable que la diferencia en el avance de las sociedades estriba en la racionalidad que han aplicado en fracciones de sus contactos con la Naturaleza (hombre y territorio).

Como también es innegable el estancamiento, retroceso y auto degradación que padecen grupos sociales que han dejado su destino en manos, de lo que Leibniz llamó: el azar ciego de los Epicúreos. Espíritus que al no alcanzar a ver la capacidad de elección que tiene la voluntad en muchos fenómenos que a la Naturaleza le son indiferentes, viven persuadidos que su suerte la determina fuerzas sobrenaturales, ella misma o que nada la motiva. Lo que distingue a los animales racionales de los irracionales, es la planeación, el grado en que prevea y acomode a su favor el futuro.

Los descubrimientos y perfeccionamiento alcanzado por el conocimiento y entendimiento le ha permitido al espíritu humano reducir a leyes generales gran parte de los fenómenos relacionados con la vida del hombre y permiten prever aquellos otros que deben producirse en ciertas circunstancias, lo que ha puesto al hombre en condiciones de abarcar en las mismas expresiones analíticas los estados pasados y futuros del sistema del mundo. De planear.

La humanidad ya cuenta con la inteligencia suficiente para conocer en un momento determinado la situación de las fuerzas que animan a la naturaleza, así como de los seres que la componen. Lo que posibilita que el hombre determine su destino inventando nuevas formas de vida que sean favorables a la humanidad, en la que el mayor número posible de habitantes alcance niveles de bienestar, prosperidad cultural y material decorosas, gracias a domar, racionalizar y humanizar las salvajes y aleatorias leyes de la Naturaleza. En la que la humanidad viva con ánimo de colaboración, como una gran familia.

El avance social ya no depende ni requiere descubrir más conocimientos de detalles, sino de armar la dinámica del sistema del mundo para calibrar el funcionamiento de las partes para optimizar para el hombre los resultados de todo el sistema social. Con lo que se corregiría el orden actual en el que se han calibrado fracciones para optimizar el resultado de unas pocas y pequeñas partes, en perjuicio de los resultados de todo el sistema. Por lo que el beneficio de unos pocos es aq costa del perjuicio de la mayoría.

Pero el avance de la racionalización y humanización del hombre ha topado con barreras mustias franqueables. El hombre tiene frente a sí mucho tramo despejado y a su alcance. Pero no avanza, porque el mismo resulta ser su propio y peor obstáculo. Para que nada le resulte incierto y tanto el pasado como todas las posibilidades del futuro estén presentes ante sus ojos, requiere que en vez de atrofiar o reducir la Estructura Conceptual Organizacional del Mundo (ECOM) la amplíe lo suficiente como para someter a análisis la cantidad necesaria y suficiente de datos, tal que permita abarcar en una sola formula la dinámica del mundo (territorio y habitantes). En otras palabras dar un paso al frente en la perfección del espíritu humano ampliándolo.

El propósito de perfeccionar el espíritu humano ampliándolo en todo sentido, tampoco es ocurrencia personal ni novedad. Fue el paradigma del Renacimiento. Que buscaba que el hombre no se atrofiara ni constriñera a adquirir una sola habilidad ni desarrollar uno solo de sus potenciales, sino que expandiera todas sus capacidades latentes hasta sus últimas fronteras, que explorara y desplegara todos sus potenciales en todos sentidos.

El ejercicio profesional en la primera mitad del siglo pasado todavía conservó resabios de estos principios. Lejos de la cómoda constricción y atrofia de la especialización, los profesionales que llegaron a ser grandes y cimentaron la prosperidad y avance social que el país conoció hasta su parteaguas en los años 70s del siglo pasado, es porque eran generalistas. Después de ellos aparecieron las diferentes versiones de tecnócratas: especialistas, expertos, doctores, masteres, investigadores, académicos. Y con ellos la decadencia.

La cosa esta clara, pero nadie hace nada porque la cómoda constricción y atrofia del espíritu humano es muy socorrida. Por la gratificante ley del menor esfuerzo y la comodidad de repetir rutinas de movimientos repetitivos en estado sonambúlico, que se solaza en un sistema educativo que aspira a una anémica racionalización y la manía de claudicar del desarrollo mental o el suicidio intelectual que comete la mayoría al alcanzar alguna meta parcial. Por competir con otros en vez de contra si mismo.

Nefastas tendencias primitivas para las que la especialización representa una escapatoria hacia una ansiada atrofia con visos de decoro y conspicuidad, que le quedan como anillo al dedo. Al grado que el interés en un solo campo de conocimiento es una deletérea patología que ha sido perversamente prestigiada por espíritus inapetentes, que lo han impuesto como paradigma de moda. Pregúntenle a los Institutos de Ingeniería o al CONACYT.

Parte del problema son que los que buscan descollar con solo profundizar en el conocimiento de una pequeña fracción de un fenómeno a costa de abandonar conocer las relaciones del mismo con su inmediatez y conexos. La moda es que en vez de buscar entender y saber de más cosas de más fenómenos del mundo y sus relaciones, sea saber cada vez más de cada vez menos. Y mientras menos saben y entienden del mundo, más jerarquía y reconocimientos reclaman. Y los atrofiados e ignorantes les creen.

Los reducidos bastiones de “sacerdotes” que pregonan que poseen un poder que obtienen de monopolizar una minúscula fracción de “conocimiento, arte o cultura”, para demandar usufructuar recursos públicos, en realidad son onerosas e improductivas mafias de parásitos sociales que más perjudican que benefician al desarrollo social.

Como lo prueban los Investigadores de los Institutos de Ingeniería que por codiciar la nómina, desplazaron de la cátedra a los auténticos Ingenieros Civiles, a los generalistas, para suplantarlos con ciegos e incompetentes especialistas de especialistas, investigadores y doctores. Que fuera del detalle que dominan a profundidad, desconocen todo de la Ingeniería Civil, del país y el mundo.

El avance social no lo pueden lograr ni debe quedar en manos de reducidos grupos de escotomizados por monopolizar una minucia de una fracción de una especialidad: políticos, expertos, científicos, investigadores, doctores, masters, etc., sino que es una responsabilidad que se debe resolver en debates cotidianos de los asuntos comunitarios en los que participen, involucren y comprometan el mayor número posible de Sísifos atañidos instruidos. El mayor número posible de ciudadanos ilustrados y renacentistas.

Ser fecundo en ciudadanía auténtica es otro subproducto social positivo que caracteriza a una clase media adecuada. Las características del grupo más fértil y de mayor potencial social son inapreciables a simple vista, inadvertidas para los displicentes y consideradas defectos por los agrestes.

El desinterés y confusión sobre la clase media lo demuestra la opacidad de las diferentes versiones o creencias que existen sobre ella, la distancia que hay entre lo que es para unos con lo que debería ser y lo que creen que es, los que se consideran parte de ella.

Como vimos desde el principio, por la simple denominación es la franja de población que se ubica entre la clase alta y la baja. Lo cual no dice ni aclara nada ya que las fronteras entre las tres clases sociales no están establecidas. Tampoco las clases están caracterizadas en forma clara. La mayoría no la analiza y menos busca sus cauisas.

Para algunos la diferencia de clases reside en los recursos económicos, para otros en el nivel educativo y cultural y para otros en los principios y valores. En lo único en lo que la mayoría coincide es que la clase baja es la que carece de recursos económicos, educación, cultura y moral. Es decir: la clase baja es aquella formada por los que la sociedad mantiene en el estado más natural, son los menos artificializados, los más rústicos.

La verdad más poderosa es que la clase baja es un depósito de segregados sociales. A los que la sociedad no ha considerado ni les ha cumplido derechos constitucionales. En muchos sentidos son victimas de la mayor y más grave violación de derechos humanos. Que no solo los perjudica a ellos sino a toda la sociedad. No solo les desgracia la vida a ellos sino lastra y deriva el avance social.

Es la parte social a la que el gobierno no ha provisto de las herramientas mínimas para enfrentar la vida en forma útil y valiosa para la sociedad. Es en la que se ve el incumplimiento de la igualdad de oportunidades. La igualdad de oportunidades implica que cada habitante cuente con la infraestructura física y mental suficiente para contar con la libertad de criterio para decidir el rumbo y destino de su vida.

El libro “¿A Donde Vamos, México? Fe de erratas del desarrollo nacional” muestra la incuria en la infraestructura física nacional, por lo que aquí me limito a la educación. El primer objetivo de la educación es evitar la necesidad de tratar con salvajes. La segunda es proveer herramientas para interactuar en la sociedad. La tercera es proporcionar medios para ganarse la vida en forma útil y valiosa para la sociedad.

Por el infausto manejo de la educación nacional, al utilizar los contenidos como medio de propaganda ideológica del régimen y a los maestros como clientela administrada por una burocracia pervertida y corrupta. Gran parte de la población carece de las más elementales Sub estructuras Conceptuales Organizacionales del Mundo, lo que las hace victimas fáciles de ideas y creencias ya superadas en el mundo.

Por lo que convivimos con compatriotas con mentalidad atrofiada en una revoltura de cavernícola, medieval y oscurantista. Lo que en un principio facilitó que los manipularan y controlaran los dirigentes, caciques, señores feudales y clérigos, que en un principio estaban asociados en la federación de dirigentes y políticos nacionales.

Sin prever que la hegemonía se iba a perder al multiplicarse las clientelas y reducirse la riqueza explotable y por otro al crecer el número de dirigentes, caciques y señores feudales que compiten por controlar parte de las incrementadas e insatisfechas clientelas por la degradación de las condiciones de vida. Lo que ha hecho florecer como negocio político de moda el usufructo de conflictos.

El problema es mayusculo. No solo consiste en corregir los contenidos de la educación, sino en revertir el manejo político de los maestros,

Parte de la confusión la crea llamar clase media a franjas de población por la simple ubicación en la escala social y por que los gobiernos en vez de subir el nivel de la población bajan las fronteras de las categorias.

La primera precondición para ser candidato para formar parte de la clase media adecuada es tener satisfechas las necesidades fundamentales. Tanto en lo personal como familiar. Para poder interesarse y contar con la atención, concentración y tiempo necesarios y suficientes para autosuperarse y atender los asuntos comunitarios, es necesario tener un horizonte que se encuentre por encima de las necesidades fundamentales.

Y por necesidades fundamentales relaciono el bienestar, prosperidad material y la humanización. Yodas personales y familiares.

Es necesario y de justicia elemental sacar de la oscuridad al ejercicio de todas aquellas actividades que no son ni obreras ni campesinas. Donde se crea el 80 % del PIB y son todas aquellas son las que desarrollan y de las que viven el grueso de las personas que forman la clase media actual y entre los cuales se encuentran los candidatos a formar la clase media adecuada para la superación social.

El acto de justicia elemental que es la jerarquización fundamental de los méritos individuales debe tener como base la correlación entre los méritos de cada actividad, con la jerarquía y reconocimiento que la sociedad le debe a cada actividad lucrativa.

La segunda precondición es la de materializar las promesas de la educación.

https://angelpujaltepineiro.com/ , Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.