El problema del agua

marzo 2015

oportunistas

El meneo para comercializar el agua, exhibe el extravío gubernamental y los absurdos tecnocráticos con los que justifican subvertir el proyecto constitucional. Además del oportunismo gubernamental para sepultar culpas y ampliar posibilidades de negocios particulares, la colaboración activa y pasiva de opinadores pagados o clausurados y en general la falta de entendimiento y razón.

La piedra angular del descarrío conceptual es considerar infalibles a tecnócratas y verdades imbatibles a espejismos. El desaguisado del agua lo promueve la subespecie de tecnócrata que se auto denomina economista.  Que insatisfecha de desgraciar el bienestar y prosperidad material de la sociedad emprende el cometido de estropicios peores, como desquiciar el proyecto Constitucional.

Pasando sobre ordenamientos relevantes y trascendentes que no entienden y cuya inobservancia es la que ha atrofiado el bienestar y prosperidad material del país y de los habitantes. Los que tratan de cambiar por postulados que además de retroactivos y lesivos, son incoherentes con la concepción política nacional documentada en la Constitución, por corresponder a otra visión del mundo y propósitos.

Palos de ciego que pondrían en desventaja al país, al mutilar, desarticular y desordenar la integridad de la estructura conceptual organizacional de la Nación, con insertos incompatibles que carecen de la inteligencia de lo que intentan suplantar en nuestra carta magna. Que por falta de comprensión se desconoce que posee una luz, racionalidad y sentido muy superior a la de las “refacciones” con las que pretenden desquiciarla.

Inconscientes de lo bárbaro que es desmadejar la coherencia de un sistema conceptual que evolucionó del Derecho Romano, de la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano, del modelo jurídico francés y español, al reemplazar partes fundamentales con elementos de otro pacto social y otra cultura muy diferente, como es la tradición anglosajona o Common Law.

Y que con ello entregan indemne a la patria al mustio coloniaje y ataque imperialista que realiza Estados Unidos exportando retazos de su derecho y visión del mundo. De lo que nos toca la peor parte, gracias a que nuestros dirigentes solo imitan lo malo. Porque es mucho lo bueno que se puede aprender de ellos. Como desfavorecer a los de fuera para beneficiar a los de dentro.

La precariedad conceptual, falta de seriedad y compromiso de nuestros dirigentes y burda entrega del país, la expone claramente el artículo “El agua como bien económico” que publicó Luis de la Calle el 11 de marzo en El Universal. Que tiene de bueno aclarar el problema conceptual de fondo y descubrir la perversa maquinación oculta.

Luis de la Calle principia su artículo sentenciando: “Como todos los bienes, el agua requiere de una correcta valoración, no solo privada, sino social”. Donde en forma mustia llama “valorar” a ponerle precio monetario a un recurso determinante de la vida, como lo demuestra el resto del párrafo: “Esta valoración debe fijarse respecto del último litro de agua y no con el promedio del costo o beneficio de toda el agua que se produce o consume en una región”.

Alucina en varios sentidos: el agua no se produce, crea ni destruye. La Naturaleza entrega o regala cada año más o menos la misma cantidad a cada unidad orgánica o cuenca del territorio nacional. Por eso es una barbaridad afirmar que el precio monetario debe ser el del último litro (¿que llovió?) y no el del ¿costo o beneficio? de la que se ¿produce o consume? en una región.

También ignora que se trata de un recurso propiedad de la nación, imprescindible para toda la vida, del hombre, animal, planta o microbio, que es el fundamento determinante o piedra angular del equilibrio ecológico y un derecho vital de cualquier congénere, lo que hace de su disponibilidad y calidad una obligación principal gubernamental, todo lo cual Luis de la Calle lo relega a una cuestión de pesos y centavos.

Mostrando lo reducida y estrecha que es la “erudita” y tecnocrática visión de un Doctor (especialista de especialista) y las limitaciones y deformaciones del “conocimiento” que tras la denominación de “Economía”, hace creer que se interesa en la prosperidad material del país, de la sociedad o de los ciudadanos. Engaño que desenmascaran los actos.

Continúa Luis de la Calle: “Esta valoración marginal del agua es particularmente difícil por la conjugación de cuatro elementos:” Con lo de “valoración marginal” termina de exhibir que el problema que le preocupa es ponderar las utilidades que puede dar el agua tomándola como mercancía de un negocio. Porque el “valor marginal” es un concepto de la microeconomía o la de los negocios particulares, que analiza los comportamientos de los agentes individuales y los mecanismos de formación de precios.

Es un concepto propio de los negocios privados. El análisis marginal sirve para determinar la cantidad que se debe producir para optimizar las utilidades. La cantidad que se debe producir para no saturar la demanda y mantener la oferta que reditúa la máxima utilidad posible. Es determinar el nivel de necesidad que optimiza las utilidades, el que se le dificulta a Luis de la Calle. Aunque no lo es tanto, ya que se ve que también ignora que nadie puede vivir más de dos días sin beber agua. Su necesidad es mucho mayor que la de la droga más adictiva. Y continúa:

“1. La falta de una definición clara de derechos de propiedad” Y se pregunta ¿A quien pertenece el agua? Y según él: “En el caso excepcional de mantos acuíferos localizados dentro de un solo terreno la propiedad del agua y de la superficie podrían ser la misma.” Y elucubra con los cuerpos de agua compartidos. De donde reseña: “Desde el punto de vista de políticas públicas, existe la tentación de agrandar el territorio para definir la competencia sobre el agua y tratar de resolver el problema de propiedad”.

Con lo que desconoce el párrafo primero del Artículo 27 Constitucional: “La propiedad de las tierras y aguas comprendidas dentro de los límites del territorio nacional, corresponden originariamente a la Nación, la cual ha tenido y tiene el derecho de trasmitir el dominio de ellas a los particulares, constituyendo la propiedad privada”.

La Nación tiene el derecho de dar y quitar. Todo el territorio y sus contenidos bióticos y abióticos pertenecen a la Nación, es decir: son de todos y los particulares los tienen en calidad de prestados. Gracias a ese Artículo Constitucional desde 1917 el país tiene derecho a cobrar renta petrolera y minera. Y a exigir a los que dispongan de recursos renovables que los repongan.

Pero el agua es diferente a los recursos no renovables como: el petróleo y los minerales y a los recursos renovables como las plantas o animales, porque el agua es un recurso que la Naturaleza repone cada año y es el recurso del que dependen todos los demás recursos renovables.

Continúa Luis de la Calle: “Así, en México, el cauce de los ríos, los lagos y las playas son de jurisdicción federal. Esta solución es solo aparente, porque la vigilancia centralizada de los recursos hídricos es, en la práctica imposible, y genera el entendimiento perverso de que el agua es de nadie al ser de todos”.

Presenta como negativa la visión de la Constitución Mexicana argumentando una sandez mañosa: vigilar los recursos nacionales es imposible. Pues es imposible para un gobierno autista e inútil. Porque lo único que se debe cuidar del agua es que no la ensucien y eviten se infiltre al subsuelo. Con una sección de control antes de su salida al mar se detecta lo que pasa aguas arriba. Y al detectar contaminación o variación en el gasto normal, lo de menos es revisar aguas arriba hasta encontrar el origen de los problemas.

Y el agua al ser de todos, cualquiera debe poder tomarla prestada. Lo que nadie puede o debe hacer es ensuciarla. Como todo lo prestado se debe devolver en las mismas o mejores condiciones en las que se tomó. Pero resulta que el que comete el manejo más irracional del agua es el gobierno. El mismo que se supone que debería cuidarla y cuidar que nadie la degrade ni contamine.

Y un gobierno incompetente para cuidar los recursos de la Nación, ¿entonces para que sirve? ¿Que hace? O ¿Que cree que hace o cual cree que es su papel? Porque en ninguna playa debería de haber ninguna casa ni ningún hotel. Pero la realidad muestra que en este país con dinero baila el perro y el gobierno, lejos de cumplir el manual de organización y procedimientos que es la Constitución, comercializa lo que debe cuidar.

Vean lo obtuso y perverso de presentar a la falta de un propietario particular como parte del problema del agua o de cualquier recurso natural y afirmar que lo que es de todos genera “el entendimiento perverso” de que es de nadie. Son premisas dolosas que conducen a la conclusión que los recursos nacionales deben privatizarse, que lo que es de todos debe tener un solo dueño. Un particular que en contraposición con nuestro gobierno, si lo va a cuidar, porque a nuestro inútil gobierno le es imposible cumplir las encomiendas constitucionales, su manual de organización y procedimientos, su justificación.

Lo que en vez de privatizar los recursos de la Nación, lo que no es del gobierno sino de todos, nos debe lleva a cuestionar el objeto y justificación del gobierno. ¿Para que mantener onerosos políticos, gravosos funcionarios y enormes burocracias monopólicas y parasitarias? Si cumplir las responsabilidades que tienen encomendadas les es “en la práctica imposible”. Y el celo, capacidad, eficacia y eficiencia con la que “cuidan” lo que es de todos hace que parezca que no es de nadie. Más bien que no lo cuida nadie.

De lo que Luis de la Calle concluye: “La falta de derechos de propiedad claros es el principal obstáculo para una valoración del agua (léase precio monetario) y exacerba los otros problemas: los aspectos externos, su carácter de bien público y la posibilidad de acumularla”. Noten que hace parecer como bueno y aceptable comercializar un bien público, privatizar una propiedad pública.

La necesidad de aclarar los derechos de propiedad los saca Luis de la Calle del Teorema de Coase, que es una propuesta para que entre particulares concilien los defectos y desequilibrios del mercado a los que denominan externalidades. La mala fe o ineptitud de querer aplicar una propuesta que solo sirve para resolver conflictos entre particulares, lo demuestra que existe otra propuesta que es más aplicable y que es la aproximación de Pigou, que hace depender la solución principalmente de la acción estatal.

Y continúa tergiversando en su segundo sofisma:

“2. Fuerte presencia de externalidades”. El concepto de las externalidades es otro puntal del galimatías que revela la infamia en que han convertido a la “ciencia económica”. Lo que es fácil demostrar:

“Las externalidades negativas resultan en un consumo mayor al óptimo, mientras que las positivas en una producción menor a la adecuada”. Las externalidades son costos o beneficios, de producción y/o consumo que no refleja el precio de mercado.  Son efectos que benefician o perjudican a terceros no involucrados en el negocio, sin que estos paguen o sean compensados por ellas. Unas externalidades son cuando los costos o beneficios privados no son iguales a los costos o beneficios sociales.

Una externalidad es negativa cuando un negocio traspasa algunos de sus costos a otros o a la sociedad en general. Y una externalidad es positiva cuando un negocio no recibe todos los beneficios que su actividad aporta, generalmente a la sociedad en general.

El concepto es importante porque muestra: una perversidad de la doctrina de los negocios, las principales deficiencias del mercado y lo que debe ser un control fundamental de un gobierno. La pérfida doctrina de negocios iguala los costos y beneficios privados con los costos y beneficios sociales, para lo cual soslaya muchas cosas.

La primera es que una sociedad aporta muchos beneficios ponderables e imponderables a los que la habiten y a las actividades que se desarrollen en ella. Lo que hace que no se puedan igualar los costos y beneficios privados con los costos y beneficios sociales. Todo individuo o actividad por el simple hecho de vivir o desarrollar actividades en la sociedad debe compensar los beneficios que recibe aportando a ella. La aportación mínima exigible es que su actividad debe ser útil y valiosa para el resto de la sociedad, en forma independiente de sus contribuciones e impuestos.

El creer que lo justo es retirar de la sociedad los mismos pesos y centavos que se aporta a ella es ya una inicua inequidad y una ceguera. Es todavía peor retirar más de lo que se aporta a ella, que es exactamente en lo que consisten lo que en forma elegante e hipócrita los doctrinarios de los negocios llamados “economistas” denominan externalidad negativa. Cuando lo que debe ser una clara obligación es que todo mundo debe corresponder a los beneficios imponderables que obtiene de la sociedad derramando externalidades positivas, por encima de los beneficios y utilidades directas, contables y sonantes que obtenga.

Pero el concepto de externalidades es útil para señalar la que debe ser la labor principal del gobierno, que es propiciar el bienestar y prosperidad material de la sociedad, lo que no se logra volviéndose el mayor cliente ni el mayor contratante del país. Ni siendo el mejor ogro filantrópico, como lo llamó Paz. No es derramando y repartiendo recursos a diestra y siniestra ni maiceado a clientelas ni grupos particulares. Sino con obras y acciones que tengan la mayor externalidad positiva.

Y continúa su tergiversación:

“El uso apropiado del agua puede implicar externalidades positivas: una adecuada higiene beneficia al usuario directo pero también a todos aquellos que no se infectan, por ejemplo”. Infectan, ¿de que? Luis de la Calle cree en la generación espontánea. Una cosa son las infecciones que requieren el contagio de un agente patógeno y otra no bañarse, andar mugroso y apestoso. ¿Cada cuando se baña un esquimal o un beduino? Ninguna epidemia ni infección se produce por no bañarse ni se cura con el baño, sino con el antibiótico adecuado. Y lo mugroso no implica infección ni se contagia. Continúa:

“Por otro lado, la contaminación que con frecuencia conlleva el uso y abuso del agua produce una “externalidad negativa” para la sociedad. Es imprescindible que el causante de tal contaminación internalice el precio social total de su consumo para que el consumo y contaminación sean los adecuados”.

Las principales fallas o desequilibrios del mercado o “externalidades negativas” conocidas y reconocidas son los aparentes ahorros o abusos de las actividades económicas que frustran en varios sentidos el sano desarrollo de la sociedad en la que las desarrollan. Una forma muy socorrida es el pago de salarios de sobrevivencia, que limita la derrama y abate la fortaleza del mercado interno frustrando el desarrollo social.

Otra es la degradación del medio ambiente del que sobran ejemplos a la vista. Como la deforestación (no reposición de recursos renovables) que cometen impunemente empresas mineras y desarrolladores urbanos e industriales. Otro perjuicio es la contaminación. Luis de la Calle reconoce que el uso abusivo del agua consiste en contaminarla.

Pero la mentalidad colonial y capitalista de economistas como Luis de la Calle enfoca en forma torcida el problema. Es muy ingenuo creer que un depredador económico perjudica al país porque “no se da cuenta, no esta consciente” del daño que causa. Por eso “es imprescindible” que “internalice”, y noten la insidiosa forma de denominar el daño: “el precio social total de su consumo”. Poniéndolo en el terreno de pesos y centavos pagaderos (¿a un funcionario?).

Y volvemos al origen de todo el problema: la ineptitud, ineficacia e incompetencia de las autoridades. Ningún uso del agua ni de ningún otro recurso natural debe implicar ninguna contaminación ni degradación de las condiciones naturales. La manera más justa y clara de determinar o “internalizar” el precio total del consumo de un recurso natural es incluir en los costos de producción los de resarcir las condiciones originales y evitar causar cualquier daño o degradar al patrimonio nacional y al medio ambiente. La única contaminación y degradación “adecuada” es la inexistente. El precio es fácil de encontrar y determinar, es lo que le cueste a la empresa limpiar el agua después de usarla, para devolverla con una calidad similar o mejor que la que tenía cuando la tomó.

En este punto es fácil darse cuenta que el primero que contamina el agua y degrada el medio ambiente es el mismo gobierno, que por no “distraer recursos” en cosas que no entiende y creyendo que es donde se “puede ahorrar” como limpiar el agua después de usarla en los centros urbanos, esta acostumbrado a devolver aguas servidas crudas a los causes de agua. Con lo que los transforma en drenajes que degradan la ecología arruinando las condiciones para la vida, del hombre, animales y plantas.

Todo mundo (ser vivo) tiene derecho al agua, pero nadie a devolverla sucia. Si hay quien lo hace es por que el gobierno no cumple responsabilidades fundamentales. Lo que da pie a mentalidades como la de Luis de la Calle que se deben privatizar todas las responsabilidades gubernamentales que no cumple. Y después de ello que hacemos con tanto parásito. Si le pagáramos al gobierno por resultados, sale debiendo.

Y remata con otro tiro al aire, “el causante de tal contaminación” por omisión o comisión, es el gobierno y es incoherente lo de “internalice el precio social total de su consumo”. Y noten que ya empieza abiertamente a hablar de “precio”, pero lo hace discordante (o aclarante) al concernirlo como social. Al hacerlo así “parece” (porque los tontos son infinitamente ingeniosos) que pretende ponerle precio a la contaminación.

Lo cual exhibe la perversión conceptual de las autoridades que nos ha traído a donde estamos. El funcionario valúa en pesos y centavos el daño que alguien causa para extorsionarlo. No para que deje de hacerlo (se acaba el negocio) o para que limpie su porquería o para que el gobierno use ese recurso en limpiarla, sino como ventanilla de ingresos extra. Con descuento si no pide recibo.

Y otra incoherencia: Quien es el que determina lo adecuado o inadecuado de una contaminación. ¿La mordida? Lo correcto y única forma de justipreciar la contaminación es exigir que nadie contamine. Y que cada quien levante su tiradero y limpie su cochinero cómo y con quien quiera, así cada quien sabrá si lo que hace es rentable después de limpiar su cochinero. Porque muchos industriales, contabilizan como utilidad no levantar sus tiraderos ni limpiar sus porquerías. Gracias a que es más barato cohechar autoridades y que nadie levante los tiraderos ni limpie nada.

“3. El agua como bien público”.

“Desde el punto de vista económico, un bien público tiende a ser producido en cantidades menores a las óptimas, ya que la no rivalidad ni exclusividad en el consumo llevan a una subinversión”. Luis de la Calle cree que el agua es una mercancía que se produce, un producto que se fabrica y que está sujeto a las leyes del mercado.

El agua es un recurso natural que se renueva solo, es auto renovable, una necesidad vital de todo ser vivo y la piedra angular del equilibrio ecológico. No una mercancía producible cuyo monto de fabricación se puede someter a la ley de la oferta y demanda. Cada año la Naturaleza entrega a cada unidad orgánica territorial o cuenca, con pequeñas variaciones, la misma cantidad. Que no es un recurso necesario solo para la vida del hombre, sino para todo lo vivo. La vida de todos los microbios, hongos, plantas y animales, los que incluyen el hombre, depende de ella.

Es una aberración mental que Luis de la Calle denomine “producir” a saquearla de la cuenca y ecosistema de origen y acarrearla a otra cuenca para vender el desequilibrio como mercancía. Expoliar y desequilibrar la ecología de unas regiones extrayendo de su lugar originario, su cuenca hidrológica, la piedra angular de la ecología, el recurso fundamental y determinante del equilibrio ecológico, para acarrearlo a otra cuenca, para sostener el ahondamiento del desequilibrio ecológico de centros urbanos descontrolados cuya aglomeración de población y crecimiento urbano desbocado ha rebasado el monto de los recursos naturales locales y los niveles racionales de costos de administración.

En clara y flagrante violación al párrafo tercero del Artículo 27 Constitucional que ordena: “La Nación tendrá en todo tiempo el derecho (…) de regular, en beneficio social, el aprovechamiento de los elementos naturales susceptibles de apropiación, con objeto de hacer una distribución equitativa de la riqueza pública, cuidar de su conservación, lograr el desarrollo equilibrado del país y el mejoramiento de las condiciones de vida de la población rural y urbana.

Los 9600 km2. que mide la Cuenca de México es el 0.48 % de los dos millones de km2. que mide el país. No es inteligente ni eficiente ni equilibrado que en menos de la mitad de un uno por ciento del territorio se aglomere a más de una cuarta parte de la población total de todo el país.

El crecimiento urbano y aglomeración descontrolada de habitantes es opuesto a una distribución equitativa y conservación de la riqueza pública, al desarrollo equilibrado del país y mejoramiento de las condiciones de vida de la población. El crecimiento descontrolado también viola la segunda parte del párrafo tercero del Artículo 27 Constitucional que ordena:

“En consecuencia, se dictarán las medidas necesarias para ordenar los asentamientos humanos y establecer adecuadas provisiones, usos, reservas y destinos de tierras, aguas y bosques, a efecto de ejecutar obras públicas y de planear y regular la fundación, conservación, mejoramiento y crecimiento de los centros de población; para preservar y restaurar el equilibrio ecológico; (…) y para evitar la destrucción de los elementos naturales y los daños que la propiedad pueda sufrir en perjuicio de la sociedad”.

No se han dictado las medidas necesarias para ordenar los asentamientos humanos ni se han establecido adecuadas provisiones, usos, reservas y destinos de tierras, aguas y bosques. Lo que según la Constitución es requisito previo para ejecutar obras públicas. Y en consecuencia no se ha preservado ni restaurado el equilibrio ecológico; y menos se evita la destrucción de los elementos naturales Aquí no se piensa antes de actuar y solo se reacciona con visión estrecha y corta.

Tampoco se ha planeado y menos regulado la fundación, conservación, mejoramiento y crecimiento de los centros de población. La única planeación que se ha hecho del país fue la colonial. De allí a la fecha solo se ha ensanchado la misma infraestructura que dejaron los coloniales. Y después de 500 años de crecer en los mismos lugares; donde hay infraestructura ya se agotaron los recursos naturales y donde hay recursos naturales no hay infraestructura. La adecuación de los “planes” al desorden explica los resultados a la vista.

Luis de la Calle continúa su artículo con más incoherencias que no dejan de sorprender: “Contrario a lo que la gran mayoría piensa, el agua no es un bien público ya que existe rivalidad –la utilización de agua para riego implica que no se use para propósitos urbanos o industriales- o exclusividad, ya que el agua esta disponible solo en ciertas regiones”.

El dogmatismo y petulancia con que dictamina que el agua “no es un bien publico” en lo general demuestra el escotoma característico de especialistas y tecnócratas. Y en lo particular de la degeneración de una disciplina que voltea su orientación y rehúye complicaciones e intenta superar su esterilidad y estancamiento con postulados de otra practica. Sin importar las incongruencias. La incompetencia para avanzar en el desarrollo de la economía de las naciones, de las sociedades o de los habitantes, la han resuelto tomado la salida fácil de asimilar postulados de la más estudiada y pensada economía de los negocios o reglas de la prosperidad material entre particulares.

Esta metamorfosis inversa conceptual de una disciplina determinante en la evolución de las sociedades es uno de los principales males que estanca el avance social. Perversión conceptual que se distingue claramente al revisar el peso y valor de la fuente de donde Luis de la Calle extrae lo que presenta como verdades irrefutables.

Todo el respaldo son definiciones o ideas convencionales de la economía de los negocios entre particulares. De las cuales hay muchas que incluso son encontradas. Desde el punto de vista jurídico, un bien público es aquél que pertenece o es provisto por el Estado a cualquier nivel: gobierno central, municipal o local a través de empresas estatales, municipales y, en general, a través de todos aquellos organismos que forman parte del sector público. Desde el punto de vista económico, es «un bien que está disponible a todos y del cual el uso por una persona no substrae del uso por otros».

Desde el punto de vista jurídico el agua es un bien público por pertenecer al Estado. Concepción que proviene del Derecho romano, en el cual la “Res publica” (‘cosa pública’ o ‘administración, asuntos políticos en general’) hacia referencia a las propiedades de la Antigua Roma o sus ciudadanos en conjunto -tales como las fuentes de agua de la ciudad, las calles, etc. En el presente se llaman bienes nacionales de uso público o bienes públicos aquellos cuyo uso pertenece a todos los habitantes de la nación, como el de las calles, plazas, puentes y caminos, el mar adyacente y sus playas. Definición basada en los criterios de que la propiedad es estatal y el usufructo es general a los habitantes.

Pero la concepción que entiende por dominio público el conjunto de bienes y derechos de titularidad pública, destinados al uso público solo perdura en la tradición Legal, la de la Ciencia política y la de la Economía política. Y no existe y se cambio en una nueva “economía” que se basa en criterios y concepciones de los negocios entre particulares.

Para la cual el agua no es un bien público porque existe rivalidad y exclusividad. Es decir, según los criterios de que: no está disponible para todos y su uso por una persona substrae de su uso por otros. Criterios que provienen de la definición de bien económico. Para la economía de los negocios: Bien es todo objeto, elemento material o cosa que sirva para satisfacer alguna necesidad humana. Por oposición a los bienes libres, los bienes económicos son aquellos que se adquieren en el mercado pagando por ellos un precio, que exprese su grado de escasez o del coste o sacrificio que es necesario soportar para obtenerlos.

Lo que Luis de la Calle trata de establecer es que el agua no es un bien libre sino algo escaso por lo que se debe pagar un precio. Los bienes económicos o bienes escasos, por oposición a los bienes libres, son aquellos que se adquieren en el mercado pero pagando por ellos un precio. Es decir, son bienes materiales e inmateriales que poseen un valor económico y que, por ende, son susceptibles de ser valuados en términos monetarios. En este sentido, el término bien se utiliza para nombrar cosas que son útiles a quienes las usan o poseen. En el ámbito del mercado, los bienes son cosas y mercancías que se intercambian y que tienen alguna demanda por parte de personas u organizaciones que consideran que reciben un beneficio al obtenerlos.

Los bienes económicos (o escasos) existen en cantidades limitadas y su asignación sigue algún tipo de procedimiento económico (mercado, racionamiento, reparto, etc.). Un bien económico puede ser un bien o un servicio. Los productos sujetos a precio o condiciones restringidas de acceso son ejemplos de bienes económicos.

Para una economía capitalista de mercado, todo lo que sea necesario y escaso es susceptible de controlar mediante la apropiación y acaparamiento a fin de imponer condiciones restringidas de acceso para que solo se puedan adquirir con el pago de un precio. En este criterio los bienes libres son aquellos cuya abundancia no permite limitar su acceso y la imposibilidad para restringir su acceso imposibilita darles un valor económico o cobrar por ellos.

Para esta mentalidad solo hay de dos sopas, los bienes a los que no se pueden controlar o no es posible evitar su acceso, como las ondas de radio y que por lo tanto son públicos y los bienes a los que se puede controlar o evitar su acceso, por lo que deben ser privados ya que es posible especular con ellos.

La necesidad que tiene todo ser vivo del agua no es económica ni capricho, sino vital, de sobrevivencia. Esa necesidad esta por encima de las leyes del mercado, de las económicas, políticas y judiciales. Y en la república Mexicana no existe escasez del recurso agua. México cuenta con agua suficiente para sustentar la vida de 500 millones de habitantes. Lo que existe en el país es una mala distribución de la población, un abandono de los recursos y un desaprovechamiento del territorio, ocasionado por autismo gubernamental, falta de inteligencia y desacato del artículo 27 Constitucional.

El enfoque de Luis de la Calle de una “economía” de negocios entre particulares lo confirman los criterios de exclusividad y rivalidad. La “economía” de los negocios entre particulares define el principio de exclusión como la capacidad para excluir del consumo de un producto a determinadas personas. Por razones físicas o económicas. La nula o baja capacidad de exclusión implica que es imposible o muy difícil evitar el consumo de un bien y hacer negocio.

En ese orden de ideas, hay quien sostiene que todo bien es excluible, si se está dispuesto a tomar las medidas necesarias e igual es no excluible, si aquellos a los que se pretende excluir están dispuestos a hacer cualquier cosa para obtenerlo, hasta no importarles las consecuencias. El agua cae dentro de esta última categoría.

El criterio de rivalidad es cuando el consumo por parte de un individuo impide el uso por otros. Por ejemplo, cuando el uso de algo por alguien impide que otro lo use al mismo tiempo, a pesar que cualquiera lo va a poder usar cuando el otro deje de hacerlo. Una categoría de bienes rivales son consumibles: Como la comida, lo que alguien se come no se lo puede comer otro. En ambos sentidos, el uso de un bien rival reduce la disponibilidad para otros.

En esta visión de las cosas solo no existe rivalidad cuando el consumo de un individuo no impide ni reduce la cantidad disponible para el consumo de otras personas. De manera que en forma simultánea o no, varios individuos puedan consumir las mismas unidades del bien sin que se resienta el consumo de los otros.

Un ejemplo típico que ponen es el de la Defensa nacional, con lo que demuestran ignorancia de la Ingeniería Militar. Y el otro son las ondas de radio, de las que es imposible lograr que unos las capten y otros no y de las que el consumo de unos no merma el de otros. Definición ingeniosa que muestra claramente que lo que interesa es la capacidad para excluir del consumo de un producto, como necesidad imprescindible para poder acapararlo, monopolizarlo y comercializarlo.

Pero todo depende de lo que se enfatice y el rigor con que se especule. Porque con todo rigor todo consumo es rival. El aire que respira alguien no lo puede respirar otro hasta que lo exhale e igual pasa con el agua, la que alguien bebe no la puede beber otro hasta después que la devuelva a la Naturaleza. Y después de morir todos devuelven la totalidad de la que formó la mayoría de su cuerpo.

Nadie puede ocupar el mismo lugar que alguien este ocupando en un parque, calle, vialidad, carretera, puente, etc. Infraestructuras o bienes que los “economistas” de negocios reconocen como no rivales. Pero de los cuales los capitalistas se frotan las manos con lo que llaman el “punto de saturación” de “bienes no rivales”, es decir, el punto a partir del cual el aumento de consumo perjudica a los otros consumidores. Cuando se pasa el punto de saturación el bien deja de ser puro. Un ejemplo son las autopistas, cuyo congestionamiento perjudica a los usuarios.

Pero vuelvo a recordar que México no es un país agotado, sino un territorio mal administrado. El capítulo “El esquema del mundo”, del libro “A donde vamos México, fe de erratas del desarrollo nacional”, demuestra que solo se tiene acceso al 15 % del territorio nacional. Que la única planeación física que se ha hecho del territorio fue la colonial y que tenemos 500 años de solo ensanchar la misma infraestructura que dejaron los coloniales. Que México no es un país pobre, sino uno rico y opulento, pero mal tratado.

Al recordar la “Res publica”, las propiedades de los ciudadanos en la Antigua Roma -tales como las fuentes de agua, las calles, plazas, puentes, canales, carreteras y que el Artículo 115 Constitucional ordena proveer a los ciudadanos: a) Agua potable, drenaje, alcantarillado, tratamiento y disposición de sus aguas residuales; b) Alumbrado público. c) Limpia, recolección, traslado, tratamiento y disposición final de residuos; d) Mercados y centrales de abasto. e) Panteones. f) Rastro. g) Calles, parques y jardines y su equipamiento; h) Seguridad pública… Nos damos cuenta del retroceso en el enfoque y mentalidad.

Al recordar que Napoleón Bonaparte sabía que una revolución es un movimiento social que debe materializarse físicamente. Por lo que inventó la Ingeniería Civil, para construir físicamente la Revolución Francesa. Antes de la Revolución Francesa todos los caminos, puentes, canales y toda la infraestructura eran Reales, porque pertenecía al rey o a algún “noble”. Y estaban pensados para solo propiciar y beneficiar los negocios del rey o de algún “noble”.

Infraestructura que nadie más podía usar o beneficiarse de ella, a menos que pagara. Y para eso estaban las garitas, para cobrarle a todo aquel que los quisiera usar o beneficiarse de ellos y que no fuera el rey o noble. Por eso Napoleón le encomendó a un grupo de Ingenieros Militares que hicieran por la población lo mismo que hacían para la fortificación. Que planearan y construyeran la infraestructura física del pueblo. Una pensada para propiciar el bienestar y prosperidad material de todos los habitantes y no solo de un pequeño grupo.

Una infraestructura física republicana es aquella a la que todos los habitantes sin restricción tienen acceso libremente. El extravío de propósitos y retorno a una monarquía moderna conocida como capitalismo se deja ver en las carreteras y vialidades de peaje y en que el agua potable ya esta privatizada como aclaré en un artículo anterior.

Luis de la Calle soslaya todo lo anterior y afirma que el agua no es un bien público ya que como se puede controlar su acceso no debe ser un bien público sino propiedad privada para que alguien la comercialice: “Si bien el agua no lo es (si la bebe uno ya no la bebe otro), la certeza sobre su calidad es un bien público clave. Aunque el agua consumida en hogares es un bien rival y exclusivo, la certeza de que el agua de cualquier grifo es potable y apta para el sano consumo es un importante bien público, inexistente en México. La certeza de potabilidad produce beneficios económicos más allá de los que recibe el que la bebe: permite la expansión del tamaño de mercado al promover el consumo despreocupado de agua y alimentos, facilita la atracción de inversión, contribuye al control de enfermedades, el aumento de la productividad laboral y de salarios y reduce el costo por las economías de escala en la potabilización”.

Después de otorgar valor de verdades absolutas a definiciones a todas luces imperfectas, interesadas e inaplicables al mundo real, se tropieza con una de las imperfecciones al reconocer que “la certeza sobre su calidad es un bien público clave”, y lo reitera y aclara: “la certeza de que el agua de cualquier grifo es potable y apta para el sano consumo es un importante bien público, inexistente en México”.

Esa “certeza” no es un bien público, sino una obligación principal gubernamental. Primero: no es tema de creer sino de ser. En vez de certeza, realidad. Segundo: como bien aclara es una obligación incumplida en México. Porque el gobierno no debería cobrar por suministrar líquido turbio, patógeno o venenoso. Pero es lo más que logra cuando cumple, porque nuestro gobierno es conocido por cobrar hasta cuando no suministra ni siquiera un liquido turbio, patógeno ni venenoso.

Y el problema de la potabilidad del agua o calidad para consumo humano, muy por encima y lejos de la competencia económica, su índole es de sanidad publica (Ingeniería Civil), fundamental para el bienestar y salud de la población. No explica como o porque promueve “el consumo despreocupado de agua y alimentos” que son necesidades que se deben satisfacer preocupados o despreocupados, ni la forma o el porqué la despreocupación al comer o beber expande el mercado, menos aún entiendo como el agua potable atrae inversión. La calidad del agua no controla las enfermedades, sino que las evita. Y el aumento en la salud pública si explica un aumento de la productividad laboral, pero no siempre el aumento en productividad se refleja en los salarios y también haría innecesario el boyante negocio de agua envasada.

Y Luis de la Calle remata su tercer argumento con otra pifia: “Además, la certeza de potabilidad al ser un bien público ayuda a disminuir las desigualdades al llegar a toda la población”. Primero: la obligación principal gubernamental no es la de potabilizar el agua sino vigilar y cuidar que no la ensucien ni la secuestren. Ya que la Naturaleza entrega cada año a cada región su dotación de agua con la calidad apropiada para toda la vida.

La Naturaleza no repone al territorio agua contaminada. Es el hombre el que le quita la calidad apropiada para la vida. Por eso es el gobierno el que debe cuidar que el recurso natural nacional agua, no se devalúe ni pierda su calidad apropiada para la vida. Vigilando que el que la use la regrese igual o mejor que como la tomó. Y que nadie haga negocio perjudicando a otros o al país degradando sus recursos.

Y llegamos al cuarto argumento de Luis de la Calle:

4. El agua como bien de capital”.

“El agua es no solo consumible, sino acumulable y reciclable, además de ser el principal –casi único- insumo para su propia reproducción. Su respeto garantiza que generaciones futuras gocen de nuevo de sus beneficios. Sin embargo, deficiencias de los mercados de capital llevan con frecuencia a una distribución inequitativa del agua como bien de capital e incluso acumulaciones innecesarias de la misma”.

Todos alegatos incongruentes: Los bienes de capital son bienes producidos por el hombre que se emplean para producir otros bienes y servicios. Para una empresa, son sus edificios, vehículos, maquinaria, herramientas, muebles, ordenadores, etc. Para un país serían sus carreteras, puertos, aeropuertos, escuelas, hospitales, etc.

La primera distorsión es que no la produce el hombre. La segunda es que no es consumible. El agua es indestructible y no se gasta. Su cantidad es constante. Se puede tomar prestada y ensuciarla o cambiarle su calidad, cambiándole sus contenidos disueltos o suspendidos. Por eso existe un problema de semántica con los significados de la palabra consumo, que al aclararlo desvanece argumentos de los “economistas” de negocios particulares.

Tercero el agua no es acumulable. Como la Naturaleza repone cada año a cada cuenca su dotación de agua no tiene ningún caso acumularla, ni es materialmente posible detener su ciclo. Esta aberrante afirmación demuestra que Luis de la Calle en su enorme ingenuidad cree que las presas acumulan agua. Lo cual es una barrabasada, las presas no acumulan agua, sino que la regulan que es otra cosa. La Naturaleza entrega mucha agua en unos meses y poca en otros. Por lo que la función de las presas es que en vez de avenidas alternadas con estiajes, todo el año escurra por los cauces más o menos la misma cantidad de agua.

Pero esa distorsión conceptual propia de un “economista” de negocios puede ser el tramposo sembrado de una premisa irracional. Concebida de un enfoque estrecho, ralo y miope. La de que en unas cuencas sobra el agua que en otras falta.  Aberración conceptual de la que cerebros simples concluyen la necesidad de acarrearla de donde sobra a donde falta.

El problema no es que en unas partes sobre agua y en otras falte. Que la Naturaleza es tonta y se equivoca. Hay agua donde debe haber y esta en perfecta correspondencia con la ecología y en la cantidad exacta del equilibrio ecológico que determinó la Madre Naturaleza. Derrochar recursos en el acarreo de recursos es una estupidez que va en contra de la Naturaleza.

Que como todo lo que va en contra de la Naturaleza, es un desequilibrio con consecuencias negativas para todos los sistemas ecológicos involucrados, cuyos beneficios son descabellados, exiguos, efímeros y con costos desproporcionados en recursos y consecuencias nacionales, sociales, ecológicas y para toda la vida. Esfuerzo que por antinatural solo durará el tiempo que se distraiga de mejores causas, recursos y esfuerzo para sostenerlo. Sin que por eso se reparen los daños causados en los ecosistemas.

La cuarta afirmación es cierta, el agua al ser indestructible es reciclable. Es exactamente lo que hace la Naturaleza. ¿O creen que el agua que llueve es nueva? Y otra forma de hacerlo es lo que hace una industria responsable. Que en vez de desechar la que usa en procesos industriales que le cambian la calidad (contenidos suspendidos y disueltos) para reponer la usada con agua limpia, no la regresan sino que la limpian, le retiran los contenidos suspendidos y disueltos que su proceso industrial le agrego para recuperar la calidad que requiere en su proceso para volver a usar una y otra vez la misma agua, lo que es lo correcto con un recurso que es de todos y que además es la mejor manera de reflejar los verdaderos costos de producción,.

Y continúa Luis de la Calle: “La disponibilidad de agua potable y su reciclaje necesitan de importantes inversiones para la construcción de viaductos, infraestructura de tratamiento y almacenamiento, lejos de la capacidad de pago y endeudamiento de muchas sociedades”.

Con lo de la disponibilidad insiste en forma velada en que en unas parte sobra y en otras falta. Pero en lo del reciclaje esta totalmente fuera de lugar y sentido. La única autorizada y con recursos para reciclar el agua es la Naturaleza. Lo único que compete al hombre es no ensuciarla y a los gobiernos cuidar que nadie la ensucie o que el que la ensucie la limpie.

Luis de la Calle insiste en presentar la aberración económica y ecológica de malbaratar recursos en el acarreo de recursos, como una necesidad inevitable, para él es imperativo desequilibrar a la Naturaleza construyendo acueductos, a los que mal llama viaductos. La infraestructura de tratamiento solo le corresponde construirla a los que ensucien agua. Y en ese punto es donde se ve lo desproporcionado que es que unos hagan negocio ensuciando el agua y que el resto de la sociedad asuma los costos de limpiarla.

La única agua cuya limpieza es responsabilidad municipal, es la domestica y no es un problema insoluble hacer que las casas tengan fosa séptica y las plantas de tratamiento para limpiar aguas negras domesticas son las más sencillas. Y limpiar el agua negra domestica no es el problema más grave sino la contaminación industrial. Y el fondo del problema no es particular ni industrial, sino el autismo y obnubilación gubernamental.

Porque la Naturaleza no solo recicla sus recursos indestructibles como el agua, sino que también los limpia y depura para darles calidad de vida. La planta más grande purificadora del agua y aire es la misma Naturaleza. Pero hasta ella tiene sus límites y son muy claros, medibles y pesables. La fuente principal de la contaminación y degradación de la Naturaleza son las incurias y errores gubernamentales en la administración de los recursos naturales fundamentales para la vida.

La mancha urbana en la Cuenca de México es una innegable causa de un hábitat decadente y de una Cuenca moribunda, de una irracional destrucción de la ecología y descontrolada y degradante aglomeración humana. De lo opuesto a lo ordenado por el Artículo 27 Constitucional.

Luis de la Calle remata su propaganda reiterando su obsesivo afán comercial: “Las dificultades que experimenta Brasil deben ser un fuerte llamado de atención para legislar correctamente en materia de agua. Hoy, y a pesar de su aparente abundancia, el agua es allá un obstáculo para el desarrollo y crecimiento. La correcta valoración del agua es el mejor instrumento para su disponibilidad y buen uso”.

Las dificultades de México y Brasil no las resuelven regresando al tiempo en que los recursos eran propiedad particular y solo para beneficio de unos cuantos. Llámense señor feudal, monarca, capitalista, consorcio. Cuando la población era parte de los animales del territorio y gleba de las propiedades. El principal obstáculo para el desarrollo y crecimiento es la falta de racionalidad, la ausencia de inteligencia social que se manifiesta en una nula planeación física del territorio. Por lo que la sociedad evoluciona al garete, Como hoja seca al viento.

La “correcta valoración del agua” o dicho más claro, ponerle el precio monetario más rentable, logra una “disponibilidad y buen uso”, que significa que solo este disponible para los que puedan pagar y no pagar es hacer mal uso. Lo que en un país, como México o Brasil, cuyo gobierno en vez de propiciar la integración social y el bienestar y prosperidad material de los habitantes, que su incompetencia les niega las riendas de su destino, la equidad e igualdad de oportunidades, por lo que descartar a las victimas de su autismo e estulticia sería una injusticia social culminante.

Existen muchos aspectos, hechos y relaciones que los economistas no ven, pero abrir el panorama destapa lo dispendioso que son los infames servicios que recibe la población y el atroz desempeño de nuestros administradores públicos. El Articulo 134 Constitucional ordena que: “Los recursos económicos de que dispongan el Gobierno Federal y el Gobierno del Distrito Federal, así como sus respectivas administraciones públicas paraestatales, se administrarán con eficiencia, eficacia y honradez para satisfacer los objetivos a los que estén destinados”.

Y es el mandato que menos se ha cumplido y quiere cumplir en la administración del más indispensable recurso para la vida. Empezando por el despilfarro de tirar al caño toda la dotación de agua potable que la Naturaleza entrega cada año a la Cuenca de México. Toda el agua de lluvia se derrocha por el drenaje para después malversar recursos económicos en el alto costo de bombearla para sacarla fuera de la Cuenca junto con las aguas servidas. A lo que hay que agregar el inmenso costo de infraestructura faraónica por la que se canaliza para deshacemos de ella, la que sería innecesaria, si el agua de lluvia se aprovechara.

Al dispendioso costo de despilfarrar la dotación anual de agua potable que la Naturaleza otorga a la Cuenca se debe agregar el del impacta ambiental (léase desertificación) y el del empobrecimiento de los pobladores de las cuencas aledañas a las que se les expolia su agua para traerla a la Cuenca de México. Daños los que se les debe agregar el exorbitante costo de la infraestructura, también faraónica, para conducir el agua de donde se saquea hasta la Cuenca de México. A los que se debe agregar el gravoso costo de bombearla kilómetros horizontales y cientos de metros verticales para subirla hasta la Cuenca de México.

Del mismo Sistema Cutzamala falta considerar los costos de la electricidad que dejó de producir el sistema hidroeléctrico Miguel Alemán, que era la serie de presas cuyo propósito original era producir electricidad con la caída del agua y que dejaron de hacerlo al voltear el sentido del flujo de agua y utilizar las presas como cisternas. Por lo que ahora en vez de producir electricidad, la consumen.

Remata el despilfarro que por el pésimo mantenimiento de la red de distribución se pierda alrededor del 40 % del agua. Todos los cuales son costos y sobrecostos que no tienen una verdadera razón de ser y que no existirían si nuestros administradores públicos hicieran un trabajo medianamente decoroso.

La absurda actuación de las autoridades se repite en muchos sentidos. Al país se le viene encima toda una serie de problemas que la incompetencia de nuestros administradores públicos ha dejado crecer muy por encima de sus niveles de manejabilidad. La sociedad padece desde hace mucho tiempo la incompetencia e inquina de una administración pública que ha llevado a la situación a un punto de quiebre del agravamiento de la mala situación de la población y el agotamiento de perspectivas para los administradores públicos.

Callejón del que pretenden enterrar su culpa y salir elegantemente claudicando de su ministerio social entregándolo a la iniciativa privada, escudados tras recomendaciones de economistas “reputados”. Que representan a un conocimiento fraudulento, una forma de superstición, un fetichismo, que desconoce todo sobre lo que pretende saber.

Existen dos “doctrinas” de la “economía” que desconocen los elementos y hechos (variables) y las relaciones y dependencias del mundo real que integran los sistemas de las actividades que pretenden controlar, como lo comprueba la incapacidad para formar con los elementos que manejan ecuaciones matemáticas que permitan prever, explicar y resolver los problemas que pretenden controlar. Porque su disciplina en vez de fincarse en conocimientos serios, lo hacen en dos ideologías antagónicas. Una de izquierda y otra de derecha. La ideología de izquierda es la marxista. La que con el pretexto de materializar delirios de comprobada impracticabilidad, ha encumbrado tiranías que desgracian a la sociedad.

Y la ideología de derecha se funda en mitos tales como que el mercado se equilibra solo. Lo cual es un argumento para reivindicar la ley de la selva para darle la ventaja a los poderosos y abusadores. De hecho son inocultables y no niegan las “imperfecciones y fallas del mercado”. En esa línea de pensamiento todas las externalidades son “fallas del mercado”. Tanto las positivas, que no esconden las intenciones de cobrarlas. Y las negativas que son todos los abusos y excesos que impíamente cometen contra las sociedades inconscientes e irresponsables a los que el “libre mercado” o anarquía, les libera las manos.

Completan su respaldo teórico con postulados y principios del ámbito de los negocios particulares, a los que se pretenden hacer valer en el ámbito del sistema de un país o de una sociedad. Algo totalmente incompatible ya que los enfoques e intereses en muchos sentidos son francamente encontrados.

Las dos quimeras solo cuentan con dos materias serias: la ingeniería económica y la ingeniería financiera. De las que no es casual la denominación de ingeniería. Ya que son materias originarias de la ingeniería, de las que las usurparon para darle consistencia a una fantasía que pretende saber y controlar, por la pura denominación, el bienestar y prosperidad material de las sociedades.

Porque una de las labores supremas de la verdadera Ingeniería Civil, además de la planeación física del territorio, es el estudio derivado que se llama “evaluación de proyectos” que consiste en comparar los sacrificios actuales con los beneficios que promete a futuro cada proyecto. Para determinar el que beneficia al mayor número de gente, en la mayor extensión territorial y durante el mayor tiempo.

Y a la aclaración de “verdadera Ingeniería Civil” agrego que esta en proceso de extinción en nuestro país. Porque otra variedad de especialista o tecnócrata, la de Investigador, se encargo de desaparecer materias fundamentales del plan de estudios para ceñirlo a sus limitaciones y correr a los auténticos Ingenieros Civiles que daban cátedra en la Facultad de Ingeniería, para apoderarse de las plazas y así hacer de la facultad un feudo presupuestal propiedad de una mafia. A la que, como a la gangrena, le importa un bledo el daño causado al país.

El timo de los economistas no solo lo he descubierto yo, ni soy el único en denunciarlo. Al final de este escrito esta la liga de dos escritos europeos sobre ello: “La fraudulenta superioridad de los economistas” y “El economista y las manos sucias”

Como se deja ver, la especialización es una enfermedad actual. El especialista es el que se concentra en un pequeño sector del sistema del mundo a costa de ignorar las relaciones con lo inmediato, lo circundante y el resto del sistema. En la denuncia de este problema tampoco estoy solo, al final también incluyo la liga del escrito “La gente que sale de la universidad hoy es muy analfabeta”, de Gonzalo Pontón, que va en el mismo sentido.

Y en el dislate del agua participan otras variedades de especialista o tecnócrata que encuentra beneficios en la rebatinga. Me refiero a los políticos. Los que han sofisticado y refinado una práctica de alambrista y trapecista que les permite mantenerse en el candelabro de los territorios presupuestales del erario. Especialización que los ha divorciado totalmente de la sociedad a la que expolian y dicen servir. En su visión del mundo no figura el bienestar y prosperidad material de la población, sino solamente la personal, familiar y de grupo.

Confirman estas precisiones los alegatos que el Diputado federal Kamel Athie Flores, presidente de la Comisión de Agua Potable y Saneamiento de la LXII Legislatura, publicó el 8 de mayo en El Universal, bajo el título “Trasvases de agua: regulación urgente”.

Kamel Athie Flores, como buen político inicia con verdades irrefutables: “El agua se relaciona directamente con el desarrollo de las civilizaciones. Sin agua no hay vida. Este hecho irrefutable sustenta el principio de que todos los seres humanos y otros seres vivos, deben acceder al agua como un bien social, para subsistir, tener salud y un hábitat limpio. Históricamente las comunidades se asentaron a la vera de las fuentes de agua. El agua dulce parecía abundante, inagotable y disponible para cada persona y familia”.

Y después de enumerar verdades, enumera medias verdades: “Son cinco los factores determinantes que han contribuido a la escasez del agua:

  1. Enorme crecimiento poblacional.
  2. Su irracional uso y derroche.
  3. El cambio climático con prolongadas sequías en algunas latitudes, frente a recurrentes inundaciones en otras.
  4. La contaminación de los cuerpos de agua subterráneos y superficiales.
  5. La baja prioridad en las inversiones de los gobiernos en infraestructura hidráulica y preservación del agua”.

Lo primero a aclarar es que el agua no escasea, sino que por el autismo gubernamental hay una pésima administración del territorio y los recursos naturales, una consecuencia del acaparamiento de poder y probabilidades lucrativas es aglomerar población en cantidad que rebasa el monto de los recursos naturales de la unidad orgánica territorial en la que se aglomera. Desequilibrio e irracionalidad que se distingue por que la infraestructura sembrada rebasa el monto de los recursos naturales locales disponibles y porque la estructura sembrada rebasa a la infraestructura.

Respecto al punto: 1. el crecimiento poblacional esta muy por abajo y lejos de la cantidad que puede sustentar los recursos naturales del país. México cuenta con agua suficiente para sustentar la vida de 500 millones de habitantes. El problema es la mala distribución de la población en el territorio y el degradante abandono y descuido de los recursos naturales.

Respecto al punto: 2. lo irracional es la nula planeación física del territorio y el nulo cuidado y protección de los recursos naturales. Las dos son responsabilidades del gobierno, que no ha cumplido en franca desobediencia del Artículo 27 Constitucional.

Respecto al punto: 3, el cambio climático va a perjudicar unas partes y beneficiar a otras, donde lo más pernicioso son los cambios bruscos de clima, lo que impone buscar recuperar la regulación que antes hacía la Naturaleza y recuperar las ecologías y ambientes imprescindibles para la vida.

Respecto al punto: 4. La contaminación de los cuerpos de agua subterráneos y superficiales los ha causado el pésimo papel que ha representado el gobierno. La causa es el mal gobierno, que no ha entendido su papel social ni la función que debe cumplir para preservar el bien común.

El punto: 5, reconoce el abandono gubernamental del recurso agua, pero desconoce que es el mismo que ha cometido con todos los demás recursos naturales. La baja prioridad de las inversiones en infraestructura  no solo ha sido en la hidráulica y preservación del agua, sino en toda la necesaria para preservar el medio ambiente y ecología y la necesaria para propiciar el bienestar y prosperidad material de la población.

Después el Diputado federal Kamel Athie Flores, presidente de la Comisión de Agua Potable y Saneamiento de la LXII Legislatura en base a la enumeración de medias verdades dictamina: “Las nuevas realidades que se experimentan a nivel mundial y en México, derivadas de los efectos combinados de los cinco factores antes mencionados, han obligado a las autoridades a efectuar transferencias de agua de una cuenca a otra, con la finalidad de asegurar el abasto del vital líquido a los grandes conglomerados humanos”.

La trampa de Diputado federal Kamel Athie Flores es presentar a “las autoridades” como impotentes victimas atropelladas por fuerzas sobrenaturales indomables. Por una fatalidad del destino. Pero lo cierto es que el problema lo causa su ineptitud e incompetencia. Los “grandes conglomerados humanos” o aglomeraciones de población por encima de los niveles prudentes de recursos naturales locales disponibles para el hombre lo genera la monopolización de probabilidades lucrativas en los centros urbanos en los que se acapara el poder político y económico.

Por lo que detener el crecimiento de los desequilibrios físicos y atacar la causa principal implica equilibrar la distribución espacial del poder político y económico. Para no dar palos de ciego, se debe desconcentrar en base a una seria y formal planeación física del territorio que equilibre el usufructo de los recursos naturales y utilice la redistribución del poder político y económico y en consecuencia de la probabilidades lucrativas, como carnada que atraiga a la población a polos de desarrollo ubicados en espacios territoriales con condiciones que propicien el bienestar de los pobladores y suficientes recursos naturales para que sin desequilibrar la ecología, sustenten el bienestar y prosperidad material de los habitantes.

Es un error garrafal dilapidar recursos en el acarreo de recursos. Lo racional, práctico y económico es llevar a la gente donde se encuentran los recursos. Acarrear recursos a donde la aglomeración rebaso la disponibilidad local complica y agrava en espiral decadente el desequilibrio. Los gobiernos deben desalentar la migración y crecimiento de los asentamientos que han rebasado el monto local de recursos naturales disponibles para sustentar el asentamiento. Deben evitar todo lo que haga que más gente vaya a asentarse en los espacios sobreexplotados.

El trasvase de agua alienta la aglomeración y el desequilibrio de la ecología y lo propaga a las cuencas expoliadas. En una espiral decadente que se profundiza y extiende, en la que los recursos que deberían usarse para propiciar el bienestar y prosperidad material de la población se usan para lo opuesto.

Y el dogmatico Diputado federal Kamel Athie Flores, presidente de la Comisión de Agua Potable y Saneamiento de la LXII Legislatura continua perorando errores históricos, como si los errores del pasado justificaran los del futuro, lo opuesto a aprender: “En nuestro país los primeros trasvases se dieron en 1951 cuando entro en operación el Sistema Lerma, integrado en principio, por 234 pozos ubicados en el Estado de México, con la finalidad de dotar de agua al Distrito Federal, cuyos acuíferos locales resultaron ser sobreexplotados e insuficientes.

A partir de la década de los 70 se efectuaron dos trasvases más para beneficiar a la zona metropolitana de la ciudad de México, que son el Cutzamala I y Cutzamala II. Está pendiente de tomar la decisión de Cutzamala III, cuyos estudios están terminados desde hace años”.

Noten que ignora o elude aceptar que propiciar el crecimiento desmedido de la mancha urbana precipita a la cuenca de México en una espiral decadente que la ha hecho el hoyo negro del país, cuyo desbordada necesidad de incrementar recursos para mal hacerla funcionar en una carrera que nunca va a poder llegar a buen puerto y que si no lo detiene la razón, al final por necesidad lo hará una implosión, en un desesperanzado extravío que ya perjudica al desarrollo del país y lo hará lo que dure, pero el Diputado federal Kamel Athie Flores, presidente de la Comisión de Agua Potable y Saneamiento de la LXII Legislatura ve a los trasvases como benéficos, mientras mantengan intacto el acaparamiento y concentración del poder político y económico. Lo que muestra el componente esquizofrénico de los políticos, que los hace ver bueno lo que consideran que los beneficia a ellos, sin importarles que sea opuesto al equilibrio ecológico y al bienestar y prosperidad material del país y la sociedad.

El Diputado federal Kamel Athie Flores, presidente de la Comisión de Agua Potable y Saneamiento de la LXII Legislatura continua con un cambio de argumentos: “El agua es un asunto de seguridad nacional, por lo que los trasvases debe realizarlos el Estado a nivel federal o en coordinación con los estados, Distrito Federal y municipios, para proteger un bien invaluable de la nación”.

Es notable la lógica disléxica. El agua es mucho más que un asunto de seguridad nacional y que un bien invaluable de la nación, es imprescindible para la vida, de todo ser vivo y piedra angular determinante de la ecología. Empacado en verdades indiscutibles, “asunto de seguridad nacional y bien invaluable de la nación”, Kamel Athie Flores tramposamente esconde el error muy discutible, de “los trasvases”, a los que termina de envolver presentando que el disparate lo debe realizar “el Estado a nivel federal o en coordinación con los estados, Distrito Federal y municipios”.

El Diputado federal Kamel Athie Flores continua mostrando la falta de lógica de muchos políticos: “En el artículo 116 de la iniciativa de la Ley General de Aguas, se conceptualiza al trasvase como la explotación, uso o aprovechamiento de las aguas nacionales trasladadas de una cuenca para ser utilizadas en una cuenca distinta con la que no haya conexión natural, que realiza la Federación, los estados, el Distrito Federal y los municipios, mediante obras de infraestructura hidráulica, realizadas por si mismos a través de sus organismos de agua, o por medio de la celebración de contratos de obra pública, para explotarlos, usarlas o aprovecharlas en un lugar distinto a la cuenca de extracción”.

Todo lo cual no pasa de ser una definición, que no autoriza, respalda, fundamenta, justifica ni explica nada más que lo que se entiende por trasvase.

Y continúan los problemas de lógica: “De lo dicho hasta aquí, se puede afirmar que los trasvases desde el punto de vista ecológico son indeseables, pero cuando estos se realizan para satisfacer necesidades vitales del ser humano, resultan obligados”.

Párrafo de antología. En nada de lo anterior acepta que los trasvases son indeseables, desde el punto de vista ecológico ni de ningún otro. Más bien ha sido todo lo opuesto: pretender seriedad y formalidad para simular que lo que se pretende es justo y necesario. Y remata con un contrasentido de órdago: corroer la vida para satisfacer necesidades vitales. Cree que el hombre va a poder vivir después de extinguir a las plantas y animales. Su estrechez y corteza de miras lo obliga a destruir lo que sustenta la vida para satisfacer caprichos políticos irracionales que presenta como necesidades vitales del ser humano. Así son los políticos.

Y Kamel Athie Flores continua con otro brinco de enfoque y argumentos; “El agua cambia de ser básicamente un recurso natural local a un bien económico movible, lo que propicia que el ser humano ya no va necesariamente a donde esta el agua sino que la lleva a donde él está”.

Ya a estas alturas del escrito el agua en forma mágica deja de ser asunto de seguridad nacional y bien invaluable de la nación para transformarse en bien económico y movible. Es decir en mercancía comercializable, que se puede llevar a donde el que pague mande. Porque una vez mercantilizada y comercializada nadie se la va a llevar a quien no pague, sino solo a quien mejor pague. De acuerdo al precio que ordene la ley de la oferta y demanda del mercado.

Y todas las incoherencias y dislates las remata con lo que pretende justificar: “La regulación de los trasvases es necesaria y urgente, por lo que la inclusión de un capítulo dedicado al tema significa un avance para enfrentar este problema que nos atañe a todos, y que el Estado debe enfrentar, sobre todo para abastecer de agua a todos”.

Lo que no aclara es a lo que llama regulación y el desorden conceptual exhibido hace preocupante. Hay suficientes antecedentes para afirmar que las escasas buenas razones, como abastecer de agua a todos, tienen el mismo valor que un argumento de vendedor, es decir ninguno. Y que no se busca normar para racionalizar y equilibrar el usufructo del territorio y recursos naturales. Sino legalizar lo ilegítimo.

Enlistar una serie de reglas inconexas con los fines y medios que pregona normar y con lo que anuncia meter en orden. Pero cuyo cumplimiento libere a todos los involucrados y participantes de toda responsabilidad. Una ley que mientras se cumpla aunque al país se lo lleve el pintor no haya responsables ni nadie a quien culpar de nada.

Como la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las mismas. Que es un galimatías de procedimientos inconexos con los fines patentes (como poner un sello, tocar una campana, levantar un pie) y que funciona para que un servidor público entregue recursos públicos a un cómplice externo y que sin importar los resultados de las obras, nadie resulte responsable ni culpable de nada. Lo mismo que desde el 2002 denuncie en la Disección de la Ley de Obras Públicas y Servicios Relacionados con las Mismas. Las consecuencias de esa ley alcahueta están a la vista de todos y de prosperar una ley que autorice los trasvases no tardaran en aparecer sus consecuencias negativas.

Escrito de Luis de la Calle: El agua como bien económico. http://www.eluniversalmas.com.mx/columnas/2015/03/111589.php

Escrito: La fraudulenta superioridad de los economistas http://internacional.elpais.com/internacional/2015/03/28/actualidad/1427562693_607910.html

Escrito: El economista y las manos sucias http://economia.elpais.com/economia/2015/03/29/actualidad/1427646073_315191.html

Escrito de Gonzalo Pontón: “La gente que sale de la universidad hoy es muy analfabeta”.       http://cultura.elpais.com/cultura/2015/04/05/actualidad/1428254712_992049.html

Escrito del Diputado Kamel Athie Flores: Trasvases de agua: regulación urgente   http://www.eluniversalmas.com.mx/editoriales/2015/05/76265.php

https://angelpujaltepineiro.com/ , Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

http://www.grillaenelpoder.com.mx/news/index.php/columnas/columnistas/8817-oportunistas-angel-pujalte-pineiro

Obama, indocumentados y esclavitud

febrero 2015

Permítanme respaldar mi queja de falta de inteligencia y exceso de lorolalia que no abona al entendimiento. La interpretación de muchos opinadores de la suspensión temporal que un Juez Federal de Texas mandó a las medidas ejecutivas ordenadas por el presidente Obama para regularizar a unos cinco millones de indocumentados son repeticiones de rancias explicaciones triviales que desinforman.

El fallo del juez instruye la causa por la demanda presentada por 26 Estados -24 republicanos y dos demócratas- contra las acciones ejecutivas, bajo el argumento que no frenarlas produciría un “daño irreparable”, por lo cual concedió «un mandato judicial temporal» para suspender la aplicación de las medidas mientras se sustancie el proceso o hasta «una orden ulterior de este tribunal”.

Algunos nimios valúan el daño que la regularización puede causar a cada Estado que suscribió la demanda, en forma directa y proporcional con el número de indocumentados que hay en cada Estado. Comparación de la que concluyen que es poco el daño que pueden sufrir muchos de los Estados que apoyaron la demanda por el reducido número de indocumentados que tienen. Lo que exhibe visión estrecha y corta.

La comparación es tan simple que ni siquiera considera, ya por ese camino, el análisis del instituto demoscópico Pew Research Center, según el cual menos de la mitad de los 2,3 millones de indocumentados que regularizarían las medidas de Obama, viven en alguno de los Estados que interpusieron la demanda. Pero ese no es el problema de fondo, sino otra deficiencia de los simples.

Unos loros repiten el añejo y ciego argumento que los gringos no reconocen que los indocumentados lejos de perjudicar a la economía la benefician al aceptar trabajos que nadie más hace. Otro ángulo de este reiterado canto canoro, es que con su trabajo contribuyen a engrandecer la economía americana. Ambos argumentos son tradicionales y rozan tangencialmente la superficie de la verdad de la que se alejan perdiendo el meollo del asunto.

Encarar la verdad más seria y poderosa requiere desnudar la cruda realidad de la manera en que los indocumentados han contribuido a la economía americana desde el final de la guerra de secesión y el peso y valor que han tenido en los estados fronterizos y el que actualmente tienen en esos y muchos del centro y norte de la Unión.

Otros despistados ven el problema como vendetta política Republicana. Otros como un coletazo de racismo, que después de la abolición de la esclavitud en 1865, se implantó legalmente como segregación racial hasta que en 1964 la Ley de Derechos Civiles prohibiera la desigualdad de requisitos de registro de votantes y la segregación racial en las escuelas, en el lugar de trabajo e instalaciones que sirvan al público en general y en 1965 la Ley de derecho de voto.

Historia que demuestra que los EEUU es una nación de WASP (White, Anglo, Saxon, Protestant) en la que los diferentes no cuentan y en hechos tienen menos respeto, valor, reconocimiento y derechos. La cacareada democracia, igualdad, libertad y justicia se limita a los WASP. Y no alcanza a los afroamericanos ni a los de ascendencia en otras latitudes y longitudes del planeta.

Los mismos afroamericanos ilusamente creían que Obama iba a borrar diferencias, pero hasta él mismo ha sido discriminado, como lo prueban muchos desacuerdos políticos que han perjudicado a toda la nación. Que es WASP o de nadie. No olvidar que J.P. Morgan aclaró que todo tiene una buena razón y una verdadera. Los tontos pretenden que creyendo la buena razón se hace verdad y que soslayar la verdadera la desaparece.

El caso de los indocumentados es más complejo que uno de segregación racial, ya que en verdad son una forma moderna de esclavitud. Regularizarlos en realidad viene a ser la abolición de esa forma moderna de esclavitud. La que suplió a la de los afroamericanos liberados. Una más conveniente y mustia. Porque en la esclavitud reconocida el amo debía pagar el alojamiento, la comida, el vestido, doctores y medicinas de sus esclavos.

La esclavitud disfrazada de indocumentados es mucho más barata y conveniente que la de la esclavitud reconocida. Porque lejos de mantenerlos y encargarse de ellos se les paga una miseria, no cuestan seguridad social, no se les reconoce ningún derecho y cuando ya no se les necesita se les manda a volar sin que puedan reclamar o demandar nada o se les denuncia a la migra para que se deshaga de ellos.

De allí que el daño que regularizarlos puede causar a la economía de muchos estados no radica en su productividad. Sino en la distribución de la riqueza. El ingreso per cápita y la rentabilidad de muchos productores y empresarios que hoy presumen muchos Estados es la que se va a afectar cuando tengan que reconocer y pagar costos y derechos laborales verdaderos. Los ingresos de quien sabe cuantos productores y empresarios que hoy en verdad se deben a explotación humana: al pago de mano de obra barata y ahorro de gastos como la seguridad social y pago de impuestos.

El incremento de costos y/o reducción de competitividad, es el daño que tratan de evitar los WASP esclavistas. De lo que al tenerlas ocultas por impresentables, ya que las verdaderas razones casi nunca son buenas, quizá ni ellos tengan idea de la proporción en que va a afectar la economía de también quien sabe cuantos estados esclavistas. Pero de lo que están seguros es que les va a pegar y duro. Y en el momento actual el horno gringo no está para bollos.

La economía apenas parece que se recupera y un avance de la igualdad y justicia, un reparto más equitativo de ingresos y reconocimiento de derechos, perjudica los ingresos y privilegios de los malacostumbrados WASP. Como se puede ver al levantar la mirada y abrir el panorama, es un capítulo de una historia que viene de lejos y que la ha recrudecido la paulatina desaparición de equilibrios que mantuvo mucho tiempo el juego a favor de los WASP.

Después de los parteaguas de 1865 y 1965, la lucha por la democracia, igualdad y justicia en el seno de la “insincera” sociedad americana (por decirlo de la manera más amable), cambia de miras, frentes y protagonistas. Mucho de la “desorganización” que se ha interpretado como “decadencia” lo ha causado el cambio de pesos y contrapesos, paradigmas y formas, que ha sufrido la organización de la sociedad americana. En un camino que no tiene vuelta atrás, los americanos se han enredado en su propia lengua y arbitrariedades, tarde que temprano, ojala antes de 2065, tendrán que pagar una a una todas las facturas y deudas que hasta ahora no reconocen.

«Sería imposible volver a meter al genio de nuevo en la botella», ha subrayado Hanen, que dice coincidir con los demandantes en que la legalización de millones de inmigrantes indocumentados es una acción «virtualmente irreversible”.

https://angelpujaltepineiro.com/ , Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

http://www.grillaenelpoder.com.mx/news/index.php/columnas/columnistas/7633-obama-angel-pujalte-pineiro

Problema de fondo

abril 2013

Sara Sefchovich, en su columna “¿Es posible hacer algo con la pobreza?”, en El Universal el 28 de abril, muestra la impotencia y derrotismo de los que se meten en asuntos en los que carecen de conocimiento y una preparación mínima necesaria para opinar. Vicio de impreparados que por su deficiente respaldo teórico, comprensión ni compromiso con la verdad, enredan y complican los problemas con estultas metidas de pata herradas con buena fe.

Inicia desplegando impotencia y derrotismo: “Durante varias semanas he hablado en este espacio de la asistencia social en México, con su cambio de objetivos, que han ido desde las acciones remédiales, hasta las de proponerse ayudar a las personas a salir de la pobreza, y con su cambio de métodos que han ido desde entregar despensas hasta dinero en efectivo”.

La falta de distinción es lo primero que salta en su indiscriminada e incongruente mezcla de cosas de diferente naturaleza o condición (pobreza, remedial, objetivos, métodos ayudar a las personas). No distingue los fines de los medios ni la relación que deben guardar los medios con los fines. En el objeto confunde: abatir la pobreza, con acciones remédiales, con ayudar a las personas a salir de la pobreza. ¿Cual de los tres? porque los tres son diferentes y un distinto propósito requiere medios diferentes (se buscan de diversa forma, se encuentran en diferente camino).

Así, con fines y medios divorciados y cada cual por su lado o revueltos, expone que “el cambio de métodos ha ido desde entregar despensas hasta entregar dinero en efectivo”. Es decir, que no hemos hecho otra cosa que no sea entregar recursos y lo que cambia es entregarlos en especie o efectivo. Que es el cambio más serio, profundo y trascendente que ha habido, según lo que ellos mismos reportan.

La “socióloga” se queja “Si le creemos a nuestros gobiernos” se han invertido (despilfarrado) muchos recursos” sin resultados. Y enlista acciones efectuadas: “que tanta tinta derramada en debates conceptuales, mediciones y cálculos; tanto esfuerzo en crear leyes, instituciones, comisiones, planes y programas; tantas personas y organismos gubernamentales y no gubernamentales y no gubernamentales involucrados en este asunto… pero los pobres allí siguen”.

La “universitaria” sueña en lo fácil que sería la vida si los problemas se pudieran resolver solamente con agitación ciega, parasitismo e improvisación. Que es lo que relaciona en el párrafo anterior. El primer punto lo esclarece, al presentar como lo determinante en los debates, a la tinta derramada y no a la lucidez. Lo de la tinta debe ser cierto, pero por fijarse en cosas intrascendentes e irrelevantes soslaya la seriedad, el conocimiento, la razón y buena fe, que son imprescindibles y que no aparecen por ningún lado. Con lo que aclara lo que hay y lo que falta.

Por su parte las “mediciones y cálculos”, por si solos no sirven de nada. El INEGI produce información pero no la procesa. A la información se le debe extraer el conocimiento que porta. Lo que no hace el INEGI ni ningún espontáneo que con buena o mala fe se lanza al ruedo a lucir su ignorancia ante la audiencia, con ignaras y estultas interpretaciones, con las que distraen, estorban y complican los problemas. Falta el profesional que sepa qué, cuando, como y donde calcular nada y para que lo calcula. Porque lo que aclara la socióloga es que no se sabe que se calculó ni para qué.

“Tanto esfuerzo en crear leyes”. Explica nuestros problemas legales, las leyes hechas al vapor por estreñidos estibadores de palabras e ideas y no por racionalizadores de la vida y convivencia social. Por gente que con brío puja y acumula por estética sin distinguir ningún fondo, en vez de asumir, estudiar, analizar y racionalizar los problemas.

“(en crear) instituciones, comisiones”. Vuelvo a lo mismo: no es un asunto de paladines ni problema de número, sino de razón. Esas instituciones y comisiones a los únicos que han sacado de la pobreza es a sus empleados. Pero la contratación gubernamental como método para sacar a gente de la pobreza es malísimo.

“(en crear) planes y programas”. Lo cual es otro fetiche de legos. Los ignorantes se apantallan con rollos y cerros de papel. Los profesionales sabemos que importa más la lucidez que la cantidad de papel y tinta o lo apantallante de la presentación. Ninguna cantidad de papel y tinta piensa, por muy bonito que se vea.

“tantas personas y organismos gubernamentales y no gubernamentales involucrados” pasa igual que con las instituciones y comisiones: muchos tontos no “suman” a un inteligente y habría que ver cuantas de éstas instituciones y comisiones, con apariencia altruistas, en verdad han hecho un modus vivendi de hacerle al cuento de la pobreza (ajena). Viven cómodamente de la pobreza.

Y después del “enorme peso y valor en el ruedo” de todos los “paladines” que relaciona y presenta como la totalidad de herramientas, recursos y posibilidades con que cuenta el hombre (improvisado). Con lo que busca demostrar que el mundo esta cerrado (no que a ella se le cierra), sino que sus incapacidades e incompetencias son generales, lo que no puede ella no lo puede nadie, para forzar la conclusión de inatacabilidad e imbatibilidad de la pobreza.

Y continúa relacionando más elementos del desorden, que son verdaderos factores que enmascaran y no permiten aprehender al problema y así menos a su solución. Me refiero a las ingeniosas ocurrencias de espontáneos, legos y diletantes. “No hemos visto disminuir de manera significativa ni la cantidad de pobres (con cualquier definición de pobreza que se quiera) ni la profundidad de la pobreza, para usar una expresión de Julio Boltvinik”. Con lo que el tal Julio logró su momento de gloria, pero sin aclarar nada. No aporta a la solución del problema.

“Tampoco hemos conseguido, como dice Antonio Gazol, evitar que se sigan produciendo pobres”. Puras conclusiones fáciles y simplistas de cerebros tiernos, lineares, binarios, mal formados y peor adaptados. La pobreza no es espontánea, es material y tiene explicación.

Llama la atención el manejo que hace de la definición como concepto. Porque es radical y esclarecedora. Una definición aclara más del que la elabora, que de lo que define. Revela el punto de vista, interés, conocimiento y entendimiento que posee el autor de la cosa que define. El que solo caracteriza apariencias deja ver que su mirada no penetra la naturaleza del fenómeno y el que va al fondo y sabe de lo que habla, puede definir la cosa en base a los parámetros de los que dependen las cualidades que se pretenden cambiar.

Hegel, ilustró en su “Fenomenología del espíritu” que la necesidad construye los contenidos internos y el medio los contenidos externos del sistema, a los que denomina figuras, las que no son formas sino relaciones. Las relaciones de adaptación.

Parte del problema es que los involucrados no conocen la naturaleza ni la necesidad del fenómeno (lo que lo hace ser), lo que permitiría elaborar una definición funcional del problema, una que involucre y revele el funcionamiento de los elementos que determinan el comportamiento que se pretende modificar.

La ceguera, ignorancia e incapacidad de los poetas sociales (que hacen versos y frases ingeniosas pero sin aplicación real) la exhiben en que solo señalan las incapacidades, deficiencias y fracasos con mayor o menos ingenio, pero siempre refiriéndose a puras apariencias de consecuencias. Es decir, a nada útil para cambiar nada.

Es así porque para darse cuenta que una persona esta enferma o una máquina no funciona no se requiere ser médico o mecánico. Por eso todos hablan de lo evidente, exhibiendo su improvisación. Pero para curar al enfermo o componer a la máquina ya se requiere saber y eso es lo que no se ve y de lo que se queja la socióloga.

Después continúa espantándose de todo lo que hemos despilfarrado infructuosamente. “Un exsecretario norteamericano dijo: que lo que se le han dado a los pobres no ha servido de nada y se ha desperdiciado (…) en su opinión logro lo contrario Porque en lugar de desarrollo ha enriquecido a malos gobernantes”.

Lo que demuestra, una vez más, que por un lado el problema no es de dinero y por otro que lo que se ha destinado a los pobres y ha llegado a ellos, no ha servido de nada y lo que los usa de pretexto pero no llega a ellos, se lo roban vívales. (No es solo uno).

Que la UNAM llega a la misma conclusión. Que Bruno Lautier afirma que lo de la pobreza “solo sirve para darle empleos y ocupación a legisladores y burócratas, para formar y sostener ONG y conseguir recursos nacionales e internacionales”. Que el Centro Multidisciplinario de la UNAM afirma que los dineros van a los encargados de luchar contra la pobreza: funcionarios, burócratas, estudiosos, publicistas (agrego opinadores e investigadores) “Ellos absorben más recursos que los que derraman a la población”.

Que Alan Riding afirma que no es por justicia social sino por razones políticas (que profundidad). Y de nuevo Lautier “que las razones no son humanitarias ni políticas, sino económicas (se necesita más gente que consuma) (esta es una idiotez, el incremento en el consumo es marginal y otra sería si los integramos a la productividad) “y hasta estéticas (porque la pobreza se ve muy fea) (confirma su idiotez).

Y no veo ninguna aportación de la socióloga. Fuera de su desesperanza. Fincada en una recopilación de chismes. Todo el trabajo es una crónica de lavadero. Con estulticia variable en los chismes. Doña Sara, la pendejez es una enfermedad muy contagiosa. Mi madre me recomendó que me alejara cuando oiga o lea pendejadas, por lo contagioso que son.

Y se lo digo con desilusion. Porque revela el problema de la inteligencia nacional. De nuestros investigadores, que lejos de pensar en redes sociales recopilan chismes de mayor o menor ingenio, con que evidencian la ineptitud, incompetencia e ineficacia de nuestros “pensadores”.

Inicia sus entregas echando la hablada que es socióloga con maestría en sociología, pero su trabajo tiene el nivel de un ama de casa en un lavadero. Yo soy Ingeniero Civil, pero tengo idea de la sociología. Porque a los 18 entre a trabajar de estorbante de un auténtico sociólogo. Que me presento a Durkheim, Weber y otros. Y como el “Turtleman”, me permitió contemplar la “live action” de la sociología.

El cerebro que me introdujo a la razón y me enseño la luz de la sociología, mostraba su inteligencia descubriendo en el objeto en estudio su forma y modo, su facilidad no su imposibilidad, no se le cierra el mundo porque no era recopilador de ocurrencias ingeniosas y no se juntaba con tarugos. Hasta simpático era. Se llama Hans Steger y a veces lo acompañaba un grizzli teutón que respondía al apelativo del Dr. Molls. Por eso sé que Usted y sus cuates “universitarios” están perdiendo el tiempo, no saben trabajar y están mal acostumbrados, ya que con ganas podrían hacer más.

También por otra parte, Usted tiene en su mano la respuesta a todas sus preguntas. Usted tiene el “A donde vamos, México. Fe de erratas del desarrollo nacional”, en El esquema del mundo encuentra las respuestas a todas las preguntas que recicla de sus cuates de la red. (¿Tiene preguntas propias?)

Ese libro no lo compro ni se le regaló, se le entregó con un compromiso implícito. Pero el ama de casa chabacana al pitorrearse del autor escupe al cielo y se pone en evidencia.

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

http://www.grillaenelpoder.com.mx/edicion/index.php?option=com_content&view=article&id=15998:de-que-escriben-angel-pujalte-pineiro&catid=46:columna&Itemid=68

Movilidad social

10 diciembre 2012

 6ª. Relación de “errores” que sesgan el análisis: político, económico y social. Hace 6 semanas: que la “sociedad” más igualitaria es la de cazadores y recolectores. Hace 5, que la inteligencia y sensibilidad en tribus cazadoras y recolectoras es mayor que en “civilizaciones” “avanzadas”. Hace 4: que toda diferencia entre los hombres radica en la ECOM (estructura conceptual organizacional del mundo) y que la “civilización” ha fracasado en la transmisión y administración de las ECOM y en fomentar el desarrollo de las facultades mentales. Hace 3 la confusión entre riqueza y recursos naturales. Hace 2: que el subdesarrollo mantiene a la mayoría de la población en la banca, mientras un muy reducido grupo usufructúa los recursos de todos. La semana pasada: que la inmovilidad social evidencia fracaso en educación.

Ahora reviso la movilidad social. Movilidad y justicia social son dos aspectos de lo mismo. Una cara de la justicia social es la movilidad social o la inmovilidad social es injusticia social.

A su vez, la justicia y movilidad social, tienen otro semblante: la igualdad de oportunidades. Es decir, socialmente hablando, lo más justo es la igualdad de oportunidades, la que se deja ver en la movilidad social y lo más injusto para la sociedad es la desigualdad de oportunidades, que se traduce en inmovilidad social.

Habrá justicia social cuando haya igualdad de oportunidades y se comprobará en movilidad social. La movilidad social evidencia la igualdad de oportunidades y la igualdad de oportunidades evidencia la que es la justicia suprema social. La que en lo individual reconoce a todos los habitantes los mismos derechos, valor y dignidad y la que mejores resultados ofrece a la sociedad en conjunto.

La igualdad de oportunidades es la que abre los canales de movilidad social, materializando la justicia suprema social, la igualdad de oportunidades. Y al decir justicia social me refiero a justicia para la misma sociedad, por sobre la de ningún individuo o grupo. Porque lo más justo para la sociedad es que de entre toda la población, se le confíen las responsabilidades sociales, a quién mejor pueda asumirlas. En beneficio de la misma sociedad, que por eso llegará más lejos y de forma mejor para todos.

Lo justo y correcto es que todos los “ciudadanos” que se interesen en cambiar de ubicación, en lo vertical u horizontal, en la pirámide social, que puedan hacerlo por su propio esfuerzo. Y que la única limitante para que cualquier ciudadano pueda hacerlo, solo sea la adquisición de los méritos personales necesarios para hacer un buen papel.

Actualmente la falta de educación y cultura es la principal limitante de amplios sectores para participar positivamente en la vida nacional y evitar ser manipulados o hacer el ridículo. No resulta igual escoger al mejor de todos, que al de un muy reducido grupo de malacostumbrados que desconoce a los demás

La injusticia social que resulta de la mala artificialización de la población, de la mala educación, es que la sociedad no prepara a una enorme mayoría con imponderable potencial, por lo que termina confiando las responsabilidades sociales a desorientados, cuando no inhumanos e insociales. Los que en su inconsciencia, le infringen a toda la sociedad daños y perjuicios. La inteligencia de los ineptos son las buenas intenciones, de lo que esta pavimentado el camino al infierno.

Todos los hombres somos iguales, porque tenemos la misma fórmula, estamos hechos de los mismos ingredientes y lo que cambia son las cantidades. Esas diferentes cantidades de los mismos componentes, es lo que hace diferente a un individuo de otro, hecho por el que deja de ser individuo y lo hace persona. Lo personal es lo único e irrepetible que distingue a todos y cada uno de nosotros.

Todos somos iguales en lo general, pero diferentes en lo particular. Esas diferencias determinan intereses y facultades de la persona. A cada quien le llama la atención y por eso se le facilitan determinadas cosas. Por la propia disposición de la formula personal y experiencia. Lo otro que cambia, es la biografía (Julián Marías). Pero en todo caso: si alguien vuela, cualquiera vuela. Solo debe asumir los sacrificios de infringirse la artificialización necesaria.

Aunque a todo mundo se le enseñe lo mismo, a todos les va a llamar la atención y se les facilitarán unas cosas, más que otras. Y lo más conveniente para toda la sociedad, es que cada quién se dedique a lo que más le guste, llame la atención o se le facilite. Sobre la base que va a dar mejores resultados en lo que le guste, llame la atención o se le facilite, que alguien al que no le guste, no le llame la atención o no se le facilite, el tema o asunto.

Una ganancia para la gente es lograr que al que le guste la poesía, se dedique a ella. Que al que le guste una actividad manual (escultura o maquila) se dedique a eso. Que cada quien se dedique a lo que más le plazca, solo condicionado a que sean actividades útiles y valiosas para la sociedad. Porque de esa forma la persona se realiza al hacer lo que más le gusta, en lo que mejor esta dispuesto, en lo que mejores resultados da y en lo que los demás aprecian y agradecen. La sociedad se beneficia con los mejores resultados, que solo pueden ofrecer los que mejor conocen y dominan el tema y lo hacen con gusto, orgullo y dignidad.

Vista así, la justicia social no parece complicada. Pero una cosa es lo que parece y otra lo que es. Porque así como la racionalidad se cataliza a si misma, igual lo hace la ignorancia. Pero la ignorancia es mucho más contagiosa, cómoda y natural. No duele ni pesa. Mientras la racionalidad es un voluntario infierno artificial de Sísifo. Una forma de equilibrio difícil de erguir y mantener.

El principal obstáculo de la justicia social más fundamental o movilidad social, es su incomprensión y suplantación con un placebo. Se acostumbra relacionar a la movilidad social con el crecimiento económico y el empleo. Lo cual es falso de toda falsedad o una muy desafortunada simplificación o confusión.

Como señalé, la auténtica y legítima movilidad social consiste en que cualquier compatriota pueda aparecer en el mundo o nacer en el seno de cualquier familia, en cualquier grupo social, en cualquier lugar de la República Mexicana y que dependa de su libre albedrío el lugar en la pirámide social que se le antoje ocupar y que tenga los arrestos y desarrollo para hacerlo. Solo condicionado a los méritos racionales que quiere asumir y son necesarios. Méritos que permitan que cualquiera, exclusivamente con su voluntad, pueda materializar sus deseos. Sin requerir el respaldo de una previa posición política, económica ni social. Sino solo con su propio esfuerzo en su auto superación.

En una dinámica en la que cualquiera tenga la potestad para moverse en la pirámide social a la posición a la que aspire, guste y mande. Hasta ahora este país solo conoce a la suprema injusticia social: al abandono de la mayoría de la población en el silvestrísmo, lo que la segrega de la vida social, evita que aporten al todo y los condena a vivir en forma indigna para un ser vivo.

Cuenta le leyenda de un “indito”, que era pastor y que por azares del destino no lo crió su familia sino un cura y que por esa simple y sencilla “diferencia” llegó a presidente y a que le apoden “El Benemérito”. La fuerza de ese “indito” nació de haber conjugado la visión del mundo de su grupo social con enseñanzas profundas, serias y verdaderas. No comparten la misma visión del mundo favorecidos que desfavorecidos. Palpa una mayor realidad el desfavorecido, pero carece de herramientas para procesarla, expresarla y modificarla.

Relacionar la movilidad social con la situación económica, es un engaño que comete el error de trasvasar variables de una naturaleza a otra, de económicas al terreno social. El crecimiento de la actividad económica y el empleo aparenta una mejora en la situación social, sin cambiar la posición relativa de las personas ni su mentalidad. Y esto aceptando sin conceder una distribución aceptable de la riqueza, la que tampoco es presumible y cuya deficiencia es otro defecto de la misma muleta.

El bamboleo económico hace parecer que la pirámide social se mueve, cuando se expande y contrae. En un movimiento que emula especie de latidos, de sístoles y diástoles. La jauja crea la sensación de mejora social, de haber ascendido en la escala, de reacomodo. Pero las personas conservan la posición relativa. Siguen estando debajo y arriba de los mismos e igual de silvestres.

Por lo que cuando decae la economía, las personas regresan a la situación económica o de ingresos, que ocupaba antes, si no es que hasta rebotan a una posición peor. En “regateos” en los que la gran masa, siempre siente que se “mueve”, sin percatarse que siempre conserva la misma situación relativa respecto al todo de la sociedad. Esa no es la “movilidad social” que los economistas hacen creer a la población, ni es conveniente para la sociedad.

En otra confusión de la parte por el todo. Porque la auténtica y legítima movilidad social implica a cambios de situación social voluntarios y no circunstanciales, ajenos y algunos hasta remotos. (Aquí siempre esperamos que extraños hagan “algo que necesitamos”, fuera y lejos).

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

Educación del subdesarrollo

20 noviembre 2012

Relación de “errores” que sesgan el análisis: político, económico y social. Hace 5 semanas: que la “sociedad” más igualitaria es la de cazadores y recolectores. Hace 4, que la inteligencia y sensibilidad en tribus cazadoras y recolectoras es mayor que en “civilizaciones” “avanzadas”. Hace 3: que toda diferencia entre los hombres radica en la ECOM (estructura conceptual organizacional del mundo) y que la “civilización” ha fracasado en la transmisión y administración de las ECOM y en fomentar el desarrollo de las facultades mentales. Hace 2 la confusión entre riqueza y recursos naturales. La semana pasada: que el subdesarrollo consiste en mantener a la mayoría de la población en la banca, mientras un muy reducido grupo usufructúa los recursos de todos.

Ahora reviso el fracaso de la educación. Que inicia en la confusión sobre la educación. Una aclaración muy necesaria y urgente. Ya que es una palabra de la que todo mundo tiene su propia idea, la mayoría sesgada, como secuela de confundirla con el engaño en la propia experiencia, por lo que en verdad muy pocos tienen una idea seria y la mayoría esta extraviada.

No es educación adoctrinar en dogmas de corte político e ideológico para sustentar un régimen o una postura política. La principal patología de lo que se acostumbra llamar “educación” es el desconocimiento e incomprensión sobre lo qué es, en qué consiste, cómo se hace, qué busca, qué aporta, qué evita, qué gana, qué puede y se le debe y qué no se le puede pedir. Y sin determinar lo anterior, ¿cómo orientarla y medirla?

Gracias a su indeterminación la suplen con cualquier cosa, según Manuel Gil Antón, en “Educación: el reino de lo aparente”, en El Universal, 24/11/12, se ha “subordinado la educación al plato de lentejas de la política de milimétrico plazo, y aglomerando acciones imprecisas y aisladas”.

También Gil Antón, el 10/11/12 en “El rompecabezas y la SEP”, caricaturiza a la SEP que cree y anuncia que está armando un rompecabezas, el de la educación que requiere nuestro país, cuando en realidad juega con hojuelas de maíz, a las que confunde con piezas de rompecabezas, con las que trata de armar la figura de la caja, la del tigre Toño.

Pero la demoledora ridiculización se queda corta en dimensionar las consecuencias del extravío. De la responsabilidad que encima, es una de las dos principales de cualquier sociedad. De una relevancia tal, que me atrevo a afirmar que resolver el problema educativo resuelve la mayoría de todos los demás conflictos del corte y naturaleza que gusten y manden: políticos, económicos, sociales, etc., y que la sociedad que no asuma su responsabilidad educativa, tampoco va a poder resolver todos sus demás problemas, que por su falta de atención, seguirán creciendo y complicando. Ya que la educación incide en el 99.99 % de los conflictos y desencuentros sociales.

A lo anterior hay que agregar que una secuela de la mala educación o su suplantación con cualquier mueca, es no conocerla y desconocer sus efectos, por lo que silvestres, derrapados y deformados (echados a perder) se auto consideren “educados”. Muchos la confunden con la amabilidad. Engaño que evita que se dispare la alarma, para que se revise y corrija lo corregible.

Una mayoría la confunde con aprender a leer, escribir y hacer cuentas. Y si, en efecto, saber leer, escribir y hacer cuentas es parte de los resultados esperados, pero son actos marginales, insignificantes y no fundamentales ni imprescindibles en la educación.

No se debe confundir los medios con los fines. Y leer, escribir y hacer cuentas son medios y ninguno en sí, es un fin. Herramientas sin sentido, que carecen de orientación y propósito. Como una brújula sin puntos cardinales. A lo que se debe agregar el haber puesto la iglesia en manos del útero. En el más malo de todos, en uno político. A eso se refiere Gil Antón con “subordinar lo educativo al plato de lentejas de la política”.

Lo que deja ver que el problema de la educación es que la han deformado y cosificado como baluarte monopólico privado, para que sirva de demasiadas formas a demasiados amos, a los que no les interesa educar o el futuro de la sociedad. En éste país la educación es herramienta al servicio de políticos, economistas, guerrilleros, resentidos sociales, filósofos imberbes y redentores extraviados. De todo lo que gusten y manden excepto de su fin supremo: que es: integrar, racionalizar y humanizar al cuerpo social.

La verdadera educación se expresa en dos parámetros medibles: la cohesión y movilidad social. Ambos parámetros momificados en nuestro país. El factor cohesionante es el conflicto, en vez del entendimiento y la solución. En hordas beligerantes en vez de colaboracionistas. Y son inocultables 400 años de inmovilidad social. De una atrofia social generada por la confusión educativa, que impide el desarrollo equilibrado del país y la justicia social.

Pruebas como ENLACE carecen de ambición y no evalúa el objeto supremo de la educación que es: civilizar, racionalizar y humanizar. Y no a efectuar actos que pueden realizar animales como loros, perros y caballos, como contar, relacionar objetos y repetir ruidos. La educación debe ser para enseñarle al hombre a hacer lo que no se le pueden enseñar a los animales: a pensar.

Todos y cada uno de los mexicanos que nace es una semilla, una esperanza con un enorme potencial. Una sociedad optimiza sus posibilidades dando a todas sus semillas la oportunidad de desarrollar a toda su capacidad, todos sus potenciales, hasta su última frontera. La principal beneficiaria de ello es la misma sociedad. Que al desarrollar hasta la última frontera de sus posibilidades a todos sus miembros y confiar las responsabilidades generales a los mejor preparados, (otro nivel al actual) por necesidad va a obtener los mejores resultados

Problema que no es exclusivo nuestro. Un cálculo conservador ubica arriba del 80 % a los habitantes del planeta que viven fuera de la civilización. (No en, sino fuera de, gente incivilizada que vive en zonas urbanas, gente a la que la sociedad “a la que pertenece” no les arma el cerebro con educación ni herramientas para ubicarse, integrarse y salir adelante en la sociedad).

Donde repito, que el principal problema es la indefinición o desconocimiento del objeto supremo y consistencia de la misma educación. Qué es, en qué consiste, con qué se come, como se da. A estas alturas del partido (400 años después) todavía no hemos resuelto lo primero que se debió aclarar: los fines y medios. Tener claro el objeto y los medios, los resultados que se buscan, los contenidos con los que se va a buscar ese fin y la forma de hacerlo.

A lo anterior lo complica que cualquier baboso distingue cuando una máquina no funciona o cuando alguien está enfermo. Pero olvidan o ignoran que para arreglar la máquina se debe saber mecánica y para curar al enfermo se debe saber medicina. Ese dislate produce el efecto que cualquier ignorante, por distinguir el mal funcionamiento ya se cree autorizado y capacitado para proponer sus ocurrencias como soluciones.

Hay asuntos que competen a la democracia y otros que son temas de equidad. Parte del desorden actual es el tratar de extender los conceptos de democracia y equidad fuera de su ámbito legítimo. En asuntos de conocimiento y capacidad no existe la democracia ni la equidad. Ámbito en el que los ignorantes y silvestres no deben meterse, para no enturbiar ni complicar la discusión.

Otro problema es la confusión de la democracia (secuela de la ignorancia). Que de procedimiento político que busca lograr que los servidores públicos trabajen a favor de la sociedad, se le quiera extender para dirimir cualquier problema. Y existen problemas que puede resolver la opinión de la mayoría, otros que es mejor resolverlos a volados, pero los problemas de razón y conocimiento solo los pueden resolver gente racionalizada, con conocimiento y buena fe. Precisamente lo que falta, y la consecuencia “por necesidad” de suplantarlas es que la solución resulte peor que el problema.

Llama la atención lo que otro día alguien me argumentaba: que el problema de la educación está sobre diagnosticado. Que ya lo dijo la ONU, el santo Papa, la OCDE y todos los organismos nacionales e internacionales que gusten y manden. Lo interesante del argumento es que pretende que como ya lo ha dicho medio mundo, lo procedente es hacerlo a un lado y buscar otra cosa en otra parte.

El problema de la educación es prioridad social sobre los asuntos políticos, económicos y sociales, al grado que con educación esos problemas cambian de nivel y naturaleza. Y aquí se le da la vuelta por temor a un millón de extraviados que tienen secuestradas instituciones. Es muy torpe e injusto que para que medio coma una gavilla de facinerosos, por numerosa que sea (un melón), condene al atraso, ignominia y miseria a 60 millones, que es la verdad y abajo y atrás hay 16 millones de indígenas. Pero en nuestra democracia pesa más un sexenio que 400 años y un millón más que 16 o 60 millones.

No existe la educación masiva ni en serie, toda debe personalizarse. Se debe reconocer la importancia de adecuar los contenidos educativos a los que cada quien requiere, de acuerdo a su propia ECOM. Cada persona, de acuerdo al nivel de evolución del grupo al que pertenece (prehistoria, precortesiano, colonial, renacentista, decimonónico, moderno, etc.) requiere diferentes contenidos.

No son los mismos contenidos los necesarios para crecer: de una mentalidad prehistórica a una civilizada, de una mentalidad precortesiana a una colonial, de una mentalidad colonial a una decimonónica, de una mentalidad decimonónica a una moderna y hasta podría perfilarse la mentalidad parangón en el futuro (racional y humana).

Los maestros deben ser como médicos que deben diagnosticar a cada paciente para hacerle su tratamiento adecuado como traje a la medida, de acuerdo a la situación y potenciales de la estructura mental de cada quien. Lo que es diseñar su programa personalizado de entrenamiento. Para finalizar implementándolo y ajustándolo de acuerdo a los avances y ralentizaciones, facilidades y dificultades de cada quien.

El maestro no puede ser un animal de circo, en cuyas funciones repite en forma ciega rutinas de movimientos repetitivos. Intrascendentes e inconsecuentes con la situación de todos y cada uno de los alumnos. Ni la educación es para producir animales de circo expertos en repetir rutinas de movimientos repetitivos, que incluyen hacer pequeñas cuentas y relacionar objetos, como algunos loros y perros, esos sí, bien entrenados.

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

http://www.grillaenelpoder.com.mx/edicion/index.php?option=com_content&view=article&id=13074:sapere-aude-angel-pujalte-pineiro&catid=46:columna&Itemid=68

Medias verdades

20 noviembre 2012

Relación de “simplificaciones” de “teóricos y especialistas” (doctores, masters, investigadores y opinadores), que sesgan el cálculo político, económico y social por soslayar aspectos torales.

Hace 4 semanas aclaré que la “sociedad” más igualitaria es la de cazadores y recolectores. Hace 3, que la inteligencia y sensibilidad en tribus cazadoras y recolectoras es mayor que en “civilizaciones” “avanzadas”. Hace 2: que toda diferencia entre los hombres la establece la ECOM (estructura conceptual organizacional del mundo) y que la “civilización” ha fracasado en la transmisión y administración de las ECOM y en fomentar la eclosión, ejercicio y desarrollo de las facultades mentales. La semana pasada aclaré la confusión entre riqueza y recursos naturales.

Ahora reviso el incremento en la producción y la reiteración de la cantaleta, que “teóricos” remachan en el sentido que hoy día la gente tiene acceso a más y mejores alimentos, productos y servicios. Donde la discrepancia entre pregón y realidad muestra que es otro error garrafal, entre tantos, que es falacia principal necesaria en el engaño (o extravío) político-económico-social actual.

Macario Schettino en su “Economía Informal” del jueves 25 de octubre afirma una verdad irrebatible: “lo más importante para resolver un problema es plantearlo correctamente”. y a continuación expone su lógica con el aserto: “!Por el lado de alimentos, le recuerdo que hoy tenemos más comida disponible por ser humano de la que hemos tenido en toda nuestra historia, a pesar de ser hoy muchos humanos. Y en energía, ya hemos comentado aquí la gran revolución energética que apunta a que tenemos energía abundante, barata y limpia para los próximos cien o doscientos años”.

Noten que “recuerda”. Con lo que aparenta que todos pueden y deben traer del fondo de su memoria, lo que con maña presenta como hecho incontrovertible. La misma trampa del “traje invisible” es la que autentifica el garlito político-económico-social. La verdad o falsedad la establece el hecho de que el que no “recuerda” es por deficiencia de la memoria del que no recuerda y no del hecho, que así no se discute. Mentira que además apoya su autentificación en su mustia reiteración.

Como lo hace en su “Economía Informal” del 26 de octubre: “Hoy hay más comida disponible por persona que en cualquier época anterior, a pesar de que somos hoy 7 mil millones de seres humanos”. Todo lo que pone sobre la mesa es cierto, pero los detalles reveladores, los que cambian el sentido o la interpretación del hecho, se ocultan bajo el mantel.

El desliz” en la “Economía Informal” del 4 de octubre expone el sinsentido: “Eso pensaba Malthus cuando había mil millones de seres humanos en el mundo. Hoy hay siete mil millones, y cada uno de ellos come más que hace doscientos años”.

Es incontrovertible que en el planeta, hoy día por habitante se produce una cantidad mucho mayor, de mejores alimentos y energía, que en la prehistoria. Y que más de la mitad de la población mundial tercermundista no está integrada a la civilización y muere de hambre. Y un detalle que nadie dice, considera o recuerda (uno que por su relevancia, efectivamente nadie debiera olvidar) es que “las medias verdades son grandes mentiras” El innombrable (CSG).

Hace 10,000 años, en la prehistoria, en la época de los cazadores y recolectores, si había mucho menos gente y el planeta producía muchísimo menos alimentos que actualmente. Pero el detalle que cambia de valor y sentido de la producción de alimentos y energía actuales, es que en la prehistoria no existía la propiedad privada y hoy todo tiene dueño.

Muchas consignas que acríticamente repite Macario, son bases falsas del engaño o error en la concepción de la “economía”, “progreso” y “bienestar” social actual. En la prehistoria había muchísima menos gente y alimentos, pero todo era de todos. En la sociedad igualitaria no existía el acaparamiento ni la acumulación, porque no tenía ningún sentido.

Cuando cazaban un animal grande o recolectaban mucho alimento, todo lo tenían que compartir o abandonar. Y es que sin rejas ni refrigeradores, no podía ser de otra forma. Lo que no se podía aprovechar en el momento había que dejarlo para los demás y lo que los demás no aprovechaban, quedaba para las fieras, insectos y microbios.

Hoy nadie puede ir a BACHOCO a cazar unos pollos o recolectar unos huevos, tampoco puede ir a SUCARNE a capturar unas reces ni a MASECA por unos costales de harina de maíz. Y a ver que le pasa al que pretenda recolectar algo en la Central de Abastos. Antes el sol salía para todos y cualquiera prendía una fogata, y si hoy alguien quiere luz, potencia o calor debe pagar por ella. Donde el problema es ¿con que?

Porque solo una mínima parte de la población esta adaptada al mundo actual, al mundo civilizado. Solo una mínima parte se sabe mover, defender y salir adelante. Otra parte esta atrofiada a medio camino, quedando para el servicio y la mayoría no sabe moverse, defenderse ni salir adelante en el “mundo civilizado”. No tienen forma de conseguir lo que se requiere (dinero) para comprar alimentos y los productos, que en el mundo civilizado tienen dueño y no se pueden cazar ni recolectar.

Cuando la Naturaleza controlaba la evolución no había desequilibrios ni injusticias. Pero la imperfección de la civilización, la artificialización defectuosa de la vida social, trae aparejados sesgos, desequilibrios e injusticias, que generan los problemas actuales. La civilización, la artificialización de la vida, es un producto del hombre. 100 % artificial, lo que lo hace 100 % responsable, de lo que en ningún caso va a poder escapar de las consecuencias, buenas o malas.

Haberse atrevido a la audacia de la civilización, de artificializar la vida, le impone al hombre la responsabilidad de artificializar al mundo de la mejor manera posible. (Ver “Esquema del mundo” en “¿A donde vamos, México?) Donde muestro que los únicos órdenes verdaderos son el hombre y el territorio. Y que todas las actividades de la civilización: política, economía, cultura, deporte, etc. resultan de la interacción de esos dos órdenes verdaderos. Interacción en la que lo que determina el resultado es el grado, dirección y sentido de artificialización de los órdenes verdaderos: territorio y hombre.

Administrar la artificialización del territorio es la responsabilidad de la Ingeniería Civil. En lo que estamos en pañales (ver “Esquema del mundo” en “¿A donde vamos, México?), gracias a que políticos frustraron tres intentos por erigirla en el país. Y para acabarla de amolar, actualmente con la complicidad de la SEP, CONACULTA y FCE, un grupo de investigadores extraviados desmantelan sus resabios por codiciar su nómina.

Otra es la artificialización del hombre. Los grupos de cazadores recolectores eran eficientes en cargarles el cerebro a todos los miembros nuevos con todos los conocimientos y habilidades necesarias para vivir y sobrevivir. Lo que es el rotundo fracaso de “la civilización”, que la descubre como el orden (o desorden) más torpe, salvaje e hipócrita que el prehistórico, al no poder recibir, preparar y capacitar a los nuevos miembros.

En éste país, un mínimo porcentaje medio piensa, son tuertos en país de ciegos. Un porcentaje mayor al anterior son los derrapados. Los que iniciaron y en alguna parte del camino abandonaron su racionalización. Gente que entiende instrucciones pero no piensa. Y la gran mayoría ni siquiera hizo la lucha por construirse una ECOM coherente y funcional. Gente que se orienta con una guía (ECOM) incipiente, pobre, falaz, desaseada y supersticiosa. (Cerebro vacío de verdades y lleno de fantasía).

El desequilibrio e injusticia de la civilización esta en la mala transmisión y administración de las ECOM, de las estructuras mentales en la población. En la transmisión a los nuevos (recién nacidos) de los conocimientos y habilidades necesarios para vivir y sobrevivir en forma decorosa. En las claves y herramientas necesarias para poder integrarse y participar en la vida social en forma activa, útil y valiosa para la sociedad. Y ¿que se puede hacer con un 3 % que medio piensa, un 30 % de siervos y un 60 % de echados a perder por abandono?

Según Washington, el primer objeto de la educación es evitar tratar con salvajes. Y agrego, que también hacerlos útiles y valiosos para la sociedad. Las sociedades avanzan en la medida en que se organizan y retroceden en la que se desorganizan. Y en cualquier organización es imprescindible la comunicación y el entendimiento. Y después de comunicarse y entender lo que pasa y de lo que se trata, hace falta saber hacer cosas útiles y valiosas que los demás aprecien, para así participar y ganarse la vida en forma honesta y legítima.

El punto de vista del 70 %, al que se les llena el estomago y viste sin formarle las estructuras mentales, es que aparecen en un mundo ajeno e indescifrable. En el que no se sabe qué pasa, ni por qué y en el que ya todo tiene dueño y ellos además de no saber ni entender nada, tampoco poseen nada ni participan en nada. No saben poner en orden ni pueden expresar sus ideas y tampoco saben ni tienen desarrolladas capacidades y habilidades para enfrentar y salir adelante en la vida.

Con lo que resulta que una mínima minimorum parte de la “sociedad” (3 %) se mueve y utiliza en su exclusivo provecho la infraestructura, estructura física y los recursos naturales que pertenecen a todos. El 30 % de derrapados se resigna al servicio como la forma de vida que le da de comer y le permite formar parte de algo. Y el 60 % solo sirve para trabajos muy burdos, pero a los que hay que cuidar mucho, porque muy fácilmente se van chueco.

¿Pero que no todo es de todos? y entonces ¿Por qué una mínima parte usufructúa lo que es de todos, mientras la gran mayoría es exiliada en su propia tierra? La propuesta del primer “salario mínimo” en el mundo era que los que usufructuaban la propiedad de todos, (recursos naturales e infraestructura) debían compensar a los otros, que también son dueños, pero que por diversas razones, no lo están aprovechando. Posteriormente se centro y fijo en lo laboral.

Quizás por lo impráctico e inconveniente que en los hechos resulta tratar de resolver de esa forma el desequilibrio e injusticia social que causa la mala transmisión y administración de las ECOM (educación y cultura). Tan mala o peor que la de remediar la “pobreza alimentaria” regalando alimentos, la “pobreza de capacidades” regalando ¿Qué? (porque las capacidades son un derecho que se les debe dar a todos los mexicanos a partir de su nacimiento) (la pobreza de capacidades es pobreza gubernamental) y la “pobreza patrimonial” regalando dinero.

¿Porque en vez de armar y preparar a la gente, para hacerla útil y valiosa para ellos mismos y los demás?, se les echa a perder abandonándolos y ya inutilizados se simula una especie de mustia e hipócrita “adopción social” que los mal acostumbra y peor mantiene y que bloquea, lastra y sesga la evolución de toda la sociedad.

Abandonar el subdesarrollo por necesidad implica resolver el problema de la disgregación social que causa la atomización educativa y cultural de la población (por no llamarlo abandono o franca malformación). Mientras la población no comparta un conocimiento común, una base conceptual común, unas subestructuras conceptuales organizacionales del mundo que permitan la comunicación, un traslape conceptual que permita a todos los compatriotas: intercambiar ideas y ponerse de acuerdo, entender, integrarse y participar en la vida social y ganarse la vida en forma útil y valiosa para la sociedad, todo lo cual permita ocupar un lugar digno y decoroso en el cuerpo social.

La equidad, justicia y el humanismo requiere armar a cada miembro nuevo de la sociedad con las herramientas necesarias para integrarse a la sociedad y defenderse en la vida en forma digna y decorosa. Después de no hacerlo en su momento oportuno (infancia), nada podrá suplirla. Lograr integrar a la vida social al 60 % segregado, los integra al sector productivo resolviendo ipso facto los problemas de competitividad y productividad del país. Gente que en vez de costar van a aportar, que en vez de lastrar van a remar.

De desigualdad y movilidad social mejor ni hablamos. Los tres grupos en los que de acuerdo a la ECOM divido a la población (no sociedad), tienen por lo menos 400 años de estabilidad. Es decir, 400 años en los que los miembros de cada grupo son los mismos (o los parientes o herederos de los mismos). Mostrando que el nacimiento es el principal factor que determina el futuro de los mexicanos y que la SEP, CONACULTA y FCE se roban lo que le cuestan a la sociedad.

En su “Economía Informal” del 30 de octubre, respecto a la igualdad y desigualdad, Macario afirma “La diferencia entre ambas cosas no es nada sencilla de establecer. Cuando una familia tiene más ingresos, tiene también otras cosas que van junto con los ingresos: una casa en mejor colonia, conocidos en mejores posiciones, incluso contactos en otros países. Y eso no esta fácil de corregir mediante políticas públicas: ¿cómo se distribuyen los conocidos?

Macario aclara varias cosas. La primera es que él mismo exhibe una mentalidad en un grado mafiosa. La casa importa por los vecinos que conoces y los otros dos factores son tener conocidos y contactos. Con lo que expone la forma en la que se perpetúa y valida, consciente o inconscientemente una tara nacional: el influyentismo. Ahorita se critica el amiguismo del político saliente como un factor de su fracaso, mientras otros no se enteran y quizás inconscientemente lo convalidad.

Una sociedad subdesarrollada no se organiza en forma racional sino primitiva (ciega, torpe y mafiosa). Una sociedad racional y humana iguala las oportunidades y abre los canales de movilidad social para que cada quien se acomode en el lugar y nivel donde mejor le plazca. Y de esa forma cada quien ofrezca a la sociedad lo mejor de si mismo. Una sociedad mafiosa o tonta, es la que permite que sus espacios los secuestren vividores, que evitar perder el control bloqueando los accesos y la movilidad, para pasarse de mano en mano o heredar el control de espacios, que en verdad son públicos.

Pequeñas minorías que bloquean el desarrollo social con su apropiación de espacios públicos para usufructuarlo como su patrimonio particular. Que la regalada vida de opulencia que se dan depende de mantener segregados en la miseria e ignorancia al grueso de la sociedad.

Llama la atención que sobre estas bases, sin poder explicar el por que ni como, exista quien promete que el mundo va a cambiar, va a dar una vuelta de campana, sin que tengamos que hacer nada, sin que debamos organizarnos mejor, sin artificializar al hombre y al territorio, sin infraestructura física, sin Ingeniería Civil y sin educar ni culturizar a la población, simplemente por que ya nos toca. Porque el progreso y bienestar es cuestión de turnos que se sortean fuera y lejos.

Tanto peca el que mata la vaca como el que le agarra la pata. Los opinadores que pregonan que ven una luz mágica en el fondo del túnel. Que anuncian que nos “debe” ir bien porque a USA y China les va a ir mal y tarugadas foráneas que soslayan la problemática nacional, para buscar la “esperanza” en otra parte, funcionan como distraidores que logran calmar a la gente, para que no se atienda lo urgente y prioritario en nuestra propia situación interna y así se frieguen mejor. (400 años de atraso en la artificialización del hombre y territorio).

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

http://www.grillaenelpoder.com.mx/edicion/index.php?option=com_content&view=article&id=12956:sapere-aude-angel-pujalte-pineiro&catid=46:columna&Itemid=68

Sin patria ni matria

20 diciembre 2010

“De mal en peor”

El escándalo de la semana (tiro por viaje), es la impresentable muerte de una madre que solicitaba justicia para su hija asesinada por su pareja. Al que después de confesar lo liberan tres jueces tras una parodia de juicio. (Como premio a su honestidad de decir la verdad). Lo que tampoco ocasionó que cobrara venganza por propia mano, porque también como la otra madre, ella hizo el trabajo que no podía el gobierno y localizó su escondite. Y también como la otra madre aviso a las autoridades pero en el caso de ella, se le volvió a escapar a las autoridades: Por lo que emprendió una cruzada de manifestarse y protestar públicamente y presionar de frente a los “servidores públicos” para que cumplieran su obligación.

Otra mujer sola que a pesar de todas las evidencias tercamente insiste al gobierno porque no perdió las esperanzas de hacerlo funcionar. Ilusión o necedad de sin saber por qué el gobierno se va a dar cuenta de su error o va a tocar su corazón o va a dejar de ser inepto, corrupto o cobarde y va a cumplir. Por no querer aceptar que sea como es. Por hacérsele inconcebible lo aberrante que es. Por apostar a su cerebro, principios o vergüenza, ahora está muerta.

¿Cuánto durara la ingenuidad de las víctimas con coyoles? Porque el comportamiento del gobierno justifica la justicia en propia mano. En los victimarios y sus cómplices en el gobierno, por acción u omisión. Falta poco para que aparezcan vengadores anónimos. La cereza del pastel de desorden.

Como aderezo el gobierno entrega una medalla a la otra madre que no se hizo justicia por propia mano y entregó a todos los culpables. En un acto de lógica absurda. ¿Es un premio a su propia incapacidad que el impotente otorga a quien lo pone en ridículo? ¿Creerán que así arreglan algo? ¿Que lavan su imagen y desdoro? ¿Creerán que es mejor entregar una medalla que renunciar todos? O peor, que evitan que la justicia caiga sobre ellos. Porque se contratan y cobran para resolver esos problemas. Y por incompetentes, corruptos o cobardes no lo hacen. Son peor que nadie. Porque si no hubiera nadie la sociedad no se atendría a nadie ni gastaría en nada.

Y cada semana el escándalo es peor que el de la anterior. Cuando creíamos que ya habíamos visto lo peor, que no era posible retroceder más a las cavernas. Los hechos nos sorprenden. Pero lo más grave es que la mayoría silenciosa, solo se escandalice un momento y rápido lo olvide para volverse a dormir.

Ya a nadie sorprenden los decapitados, que amanezcan regueros de muertos, las narco fosas multitudinarias, ni las balaceras entre gente inocente. Veamos la sorpresa de la siguiente semana.

Autor de: La infracultura, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas y ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional!