Ingenieros auténticos

Me preguntan el significado del postulado «Por la resurrección de la Ingeniería Civil», como si la ingeniería no existiera y no hubieran «ingenieros».

La mejor forma de responder es con la minuta de la reunión del «Comité de Estudios» del «Colegio de Ingenieros Civiles de México», de mayo del 2003, cuyo tema fue contrastar el cambio de mentalidad y nivel que había en el XIV Congreso de Ingeniería Civil, de Diciembre de 1994, con la del 2003. .

De 1994 a 2003 el cambio ya era dramático. Pero nunca creímos que llegaría la situación actual. El 1994 los ingenieros tenían estatura y visión amplia y profunda. De aquellos ingenieros todavía en 2003 quedaban algunos en el Comité de Estudios del CICM. Hoy ya no queda ni el recuerdo, de ellos, de la auténtica Ingeniería Civil ni de la responsabilidad social de las profesiones.

Y si no juzguen Ustedes. El que vea que mire y el que oiga que escuche.

3a. entrega                                                                          mayo de 2003.

 Referencia, XIV Congreso de Ingeniería Civil

Diciembre de 1994.

                                                                                Organización social

 La estructura del mecanismo político del poder, centralizado en el Valle de México, ha provocado en los diversos asentamientos humanos del país que los flujos financieros y de información no se realicen en forma paulatina de abajo hacia arriba, de acuerdo con los canales establecidos por el plan de organización social que es la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos,

 La falta de información y de recursos financieros en el ámbito municipal provoca la disolución de las responsabilidades del gobierno municipal hacia los ciudadanos. No se responde en forma natural más que hacia quien proporciona los recursos financieros en forma directa. La falta de información también rompe el proceso directivo a nivel municipal, inhibiendo la posibilidad de conocer los efectos de las resoluciones adoptadas.

 La responsabilidad municipal y estatal se orienta hacia el Gobierno Federal, ya que de éste recibe los recursos y es a éste a quien debe responder por el uso de los mismos. Quizá la consecuencia más grave de la situación que se observa sea la pérdida de la noción de la ciudadanía por parte de los habitantes de la población. Noción de ciudadanía que no puede rescatarse sin restablecer la relación ciudadano-autoridad electa, y la conciencia ciudadana de contribuir mediante el pago de impuestos y de servicios al mejoramiento de la calidad de vida de la población que habita.

 Esto también se llama confianza pública, que no es sino la manifestación cuantitativa de que la sociedad ha recibido los servicios por los que ha pagado, ya sea moral o materialmente. La falta de autonomía municipal y del concepto de ciudadanía no solamente impide a las poblaciones hacerse autoresponsables de su propio desarrollo, sino que además nos hace considerar la cuestión de que si las ciudades en México pueden recibir el nombre de ciudades en el sentido real de la palabra, o solamente podemos calificarlas como conglomerados humanos, donde probablemente dominen los intereses personales sin tomar en cuenta los intereses de la comunidad.

Estrategia general de desarrollo de ciudades

  1. Examinar el cuadro jurídico o institucional como factor causal de los problemas de la ciudad,
  1. Necesidad de modificar ese factor para alcanzar los resultados apetecidos, ya que no es un presupuesto natural, sino fruto de la convención, resultado de decisiones contingentes y siempre revisable por el legislador.
  1. Los flujos financieros y de información para el desarrollo de la ciudad se deben realizar en forma paulatina, de abajo hacia arriba, y siguiendo los canales establecidos por el plan de organización social que es la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

 Lo anterior significa modificar la actitud del poder político, que tiende a lo hegemónico, de manera que, estableciéndose un orden social que restituya el pacto ciudadano, haga del municipio la piedra angular de los sistemas políticos, jurídicos, sociales y de finanzas públicas. Lo anterior conducirá a una estrategia de desarrollo nacional equilibrado, basado en la autonomía municipal (el municipio libre), la urbanización rural y la agrupación de los municipios en estados libres y soberanos. Se pretende modificar el patrón de organización hegemónica, sustituyéndolo por un patrón de organización equística, en el que cada asentamiento humano se desarrolle por sus méritos y con sus particularidades de riqueza natural. Las relaciones de asociación sustituirían la relación de dominación, a fin de llegar a la utilización común y ordenada de todos los medios materiales e intelectuales con que se cuenta. 

  1. Restituir la confianza pública mediante el restablecimiento de la relación directa ciudadano-autoridad electa. Esto solamente podrá lograrse fortaleciendo la autoridad municipal y canalizando las contribuciones ciudadanas a través de la tesorería municipal. La restitución de la confianza pública que se lograría a nivel municipal será también una contribución importante en el proceso de lograr la identidad ciudadana y nacional.
  1. Cambiar el modelo de desarrollo basado en el concepto de polos de desarrollo por el de modelos de desarrollo distributivo, orientado al fortalecimiento de los mercados internos regionales mediante el aprovechamiento de los recursos naturales en el sitio que éstos se encuentren.

 Lo anterior implica el desarrollo equístico de la red de transporte, tanto en el plano citadino como en los planos estatal y nacional. 

  1. La ley general de asentamientos humanos puede ser un instrumento poderoso para lograr el restablecimiento del orden constitucional en el país. Sugerimos que en la ley mencionada se enfaticen los conceptos de municipio libre, urbanización rural, desarrollo armónico, condición ciudadana (relación ciudadano-autoridad electa) y confianza pública.
  1. Consecuentemente con lo anterior se recomienda dar plena vigencia a las leyes y códigos de los estados.
  1. El crecimiento acelerado de las grandes ciudades debido básicamente al establecimiento de colonias precaristas que forman cinturones de miseria, encuentran su explicación en la falta de trabajo y de servicios urbanos en los municipios rurales. Esta situación obliga a la población rural acercarse en búsqueda de empleos y servicios a los principales nścleos poblacionales. Desde este punto de vista, el problema de la ciudad es el problema del campo y sólo podrá solucionarse con una estrategia de desarrollo basada en la autonomía municipal y la urbanización rural. También la diferencia de salarios entre ciudad y campo (…) (son mayores los de las ciudades) ha sido un factor muy influyente en este fenómeno. El flujo migratorio también puede cambiarse estableciendo en el campo salarios mayores a los de la ciudad.

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Descentralizar al país

Para que el país avance es necesario taparle el paso a los charlatanes, incompetentes, y mercenarios que se ostentan como profesionales y que desprestigian a las prácticas y desgracian a la sociedad.

Para impulsar el desarrollo del país ya no se debe permitir la intervención de charlatanes, ineptos, claques, vasallos y mercenarios que se ostentan como ingenieros y se prestan a materializar los delirios de políticos y empresarios mareados que despilfarran muchos recursos en elefantes blancos que dan resultados desastrosos para toda la sociedad. La labor del ingeniero no es materializar los delirios de legos, sino señalar la relación optima en la frontera de contacto de la sociedad con la Naturaleza.

Lo que viene a colación porque el presidente electo Andrés Manuel López Obrador anunció que va a mudar a varias oficinas del gobierno federal de la ciudad de México a otras ciudades de la república. Y el 5 de noviembre en el periódico Excelsior, en la columna “Opinión del experto nacional”, (en la que publican quienes se ostentan o aceptan que se les declare de la indefinida y carente de respaldo, certificación ni responsabilidad de ningún tipo, categoría de “expertos”), Demian Sánchez Yeskett, quien además se presenta como “Coordinador de asesores de Margarita Zavala”, afirma que mudar al gobierno federal es mala idea.

Para él lo único positivo sería reducir el tráfico y la contaminación en la Ciudad de México y eso, a costa de causar tres problemas: El primero es el costo y la dificultad de traslado. El segundo el costo humano, que aclara es el de las familias en las que uno es empleado del gobierno y el otro no. Y el tercer problema, es afectar la economía de la CDMX, en lo que afirma que no le parece justo generar actividad económica en el resto de la república a costa de destruir fuentes de ingreso de la CDMX.

Este “experto” muestra una visión estrecha y tan corta, que no ve más allá de su nariz. Ignora que el centralismo político y económico es la principal causa del desequilibrado desarrollo del país y lo que obstaculiza el progreso, la equidad y la justicia social. Son mucho mayores los costos para el país de no equilibrar el desarrollo y no distribuir oportunidades en todo el territorio nacional, que lo que cueste corregir los desequilibrios nacionales. Siempre es mejor recuperar la salud al costo que sea, que por no pagar la medicina, no atacar una enfermedad crónica que empeora, día a día.

Llama “problemas del tráfico y la contaminación” a los que en realidad no son problemas verdaderos, sino síntomas, apenas efectos superficiales, lo más notable y palpable, pero que solo son parte de las consecuencias de los verdaderos problemas de fondo, de las causas verdaderas. Para modificar un efecto se debe actuar en las causas. Para corregir los problemas de tráfico y contaminación y otros más graves, se deben corregir las causas seminales que los producen. Al caso, entre los efectos finales y las primeras causas se encuentra un efecto intermedio, que es el responsable directo de los únicos efectos que el “experto” Demian Sánchez Yeskett percibe.

El efecto intermedio es la aglomeración irracional de población en un espacio reducido, agotado e inconveniente. El territorio nacional tiene alrededor de 2 millones de km2. y la Cuenca de México solo 9600 km2. Por lo que la Cuenca es apenas un 0.48 % del territorio. Ni la mitad de un uno por ciento.

Y es irracional aglomerar al 25 % de la población en un espacio menor al medio por ciento del territorio nacional. Donde según el Ingeniero Carlos Ramírez Sama, en el libro “Problemas de la Cuenca de México” editado por “El Colegio Nacional”, en 1964 la cantidad de población rebaso la cantidad de recursos naturales disponibles. Razones por las que, como se le vea, es un error garrafal y un problema enorme.

Cada unidad orgánica territorial o cuenca, cuenta con espacio y recursos naturales limitados. Pero el país cuenta en todas sus unidades orgánicas territoriales, con espacio y recursos naturales para sustentar la vida de 500 millones de habitantes. Por lo que si se distribuye a la población en espacios apropiados en los que se monte la infraestructura física adecuada y sin rebasar las capacidades espaciales y de disponibilidad de recursos naturales de la unidad orgánica territorial, el efecto inmediato será la distribución de oportunidades, el propiciar el bienestar y prosperidad material de la población y una mucho mejor calidad de vida para todos.

En vez de ello el país no solo amontona a la gente en el peor lugar de toda la república y en las peores condiciones. El fango del fondo de los ex lagos de una cuenca endorreica no es buen lugar para edificar nada ni para vivir y es un error que además viola todos los mandatos del tercer párrafo del Artículo 27 Constitucional, el cual instruye:

“(…) hacer una distribución equitativa de la riqueza pública, cuidar de su conservación, lograr el desarrollo equilibrado del país y el mejoramiento de las condiciones de vida de la población (…) ordenar los asentamientos humanos y establecer adecuadas provisiones, usos, reservas y destinos de tierras, aguas y bosques, (…) planear y regular la fundación, conservación, mejoramiento y crecimiento de los centros de población; para preservar y restaurar el equilibrio ecológico”.

Aglomerar al 25% de la población en una unidad orgánica territorial o cuenca, que tiene sus recursos naturales agotados, que es el 0.48% del territorio, incumple todos estos mandatos constitucionales.

¿Y cuál es la causa, motivo o razón por la que el 25 % de la población se aglomera en ese espacio tan reducido, agotado e inconveniente? Pues muy sencillo, el centralismo político y económico. El que el sistema político conserve intacta la planeación física del territorio que hicieron los coloniales, que veían al país como mina, por lo que lo diseñaron para controlar la explotación de todo el país, desde la Cuenca de México.

Configuración de la infraestructura física que también encontró funcional el control político centralizado, lo que a su vez ocasiona el acaparamiento y concentración de las probabilidades lucrativas y oportunidades de desarrollo en la Cuenca de México. Abuso que hasta ahora a nadie le ha importado que sea a costa de relegar y desalentar el desarrollo del resto del territorio nacional. La desastrosa situación la exhibe claramente los análisis cuantitativos y cualitativos, en el capítulo “Esquema del Mundo” del libro ¿A Dónde Vamos, México? ¡Fe de erratas del desarrollo nacional!

La gente emigra a la Cuenca huyendo de la falta de oportunidades, de probabilidades lucrativas y a últimas fechas, de la inseguridad, que es lo único que florece en sus lugares de origen. La causa de la creciente inseguridad también es física. “El milagro mexicano”, la prosperidad, desarrollo y vanguardismo de la CDMX es un vergonzoso montaje, pagado con la ruina del resto de la república.

En la Cuenca no se fabrica nada que se pueda vender, no se crea riqueza de ninguna manera. El mentado enorme PIB que se pregona que se produce en la Cuenca es una manipulación de la forma de contabilizar la economía del país. De presentar como utilidades lo que en realidad son gastos.

Para cualquier empresa el salario de los empleados es parte del costo. Pero la contabilidad gubernamental presenta como utilidades o parte del PIB, al sueldo de los servidores públicos. Otro engaño es que como en la cuenca se encuentran las oficinas centrales o corporativas, se facture en la cuenca la riqueza que se crea en otras partes de la república. Cuando lo correcto y trasparente, es que la riqueza y los costos se facturen en el lugar donde se crean. Para reconocer la verdad.

Otro mito es la riqueza que producen las empresas que se encuentran dentro de la Cuenca de México. Porque la distorsiona no tomar en cuenta el costo del despilfarro de recursos en el acarreo de recursos y el subsidio a los servicios.

Los elevados costos de la electricidad y el agua no son inevitables, sino consecuencia de la ineptitud, incompetencia, ineficacia e irresponsabilidad del ciego e irracional afán del gobierno por mantener los sobre costos del centralismo. La electricidad se acarrea desde Chiapas y el agua se expolia de cuencas vecinas o se sobreexplota el acuífero. Los causa el afán de dilapidar enormes cantidades de recursos en el acarreo de recursos que se saquean de donde pertenecen o se crean, para sustentar la vida artificial de la Cuenca.

Por esta necedad política y ataraxia gubernamental, se le roba la vida a los lugares que tienen esperanza para mantener la vida artificial del que no tiene ninguna. Lo que es igual a sacarle la sangre a infantes para sostener la vida artificial de un viejo decadente y decrepito. En vez de construir la infraestructura física en los lugares propicios para favorecer el bienestar, prosperidad material y calidad de vida de los habitantes, el país permanece estancado en la misma infraestructura de la colonia.

Los análisis cuantitativos y cualitativos en el capítulo “Esquema del Mundo” del libro ¿A Dónde Vamos, México?, ¡Fe de erratas del desarrollo nacional!, demuestran que somos subdesarrollados porque contamos con menos del 4.3 % de la infraestructura física con la que cuentan los países del primer mundo. Los países del primer mundo cuentan con un kilómetro de carretera por cada kilómetro cuadrado de territorio.

Los 86 mil km. de carreteras pavimentadas que tenemos son apenas el 4.3% de lo que deberíamos tener para los 2 millones de km2. que tiene el territorio. Las carreteras pavimentadas son las únicas que deben contar. Pero aun tomando en cuenta las veredas de los venados la cifra solo sube a 300 mil km. de caminos, lo que aun resulta en un insuficiente 15% de las carreteras con las que cuenta un país desarrollado.

Esos análisis comparativos dejan claras las consecuencias de permanecer 500 años creciendo en los mismos lugares, solo ensanchando la misma infraestructura que dejaron los coloniales, por lo que después de 500 años de crecer en los mismos lugares, donde hay infraestructura ya no hay recursos naturales y donde hay recursos naturales no hay infraestructura.

Por otra parte, el tamaño si importa. Además, que desde 1964 el número de habitantes rebasó a los que pueden sustentar los recursos naturales de la cuenca, el número de habitantes y la dimensión de la mancha urbana de la megalópolis rebasa por mucho los rangos manejables y convenientes para un asentamiento urbano. Según una gráfica que el Ingeniero Jaime Luna Traill presentó en su ingreso a la Academia de Geografía, el número de habitantes para los que es mínimo el costo de la prestación adecuada de servicios urbanos se encuentra entre uno y cinco millones de habitantes.

Para menos de un millón o más de cinco millones de habitantes, los costos se incrementan en forma desproporcionada. La grafica multiplica por diez el costo para 15 millones de habitantes y para 20 millones la proyección del costo lo encarece alrededor de 20 veces. Lo que es una flagrante violación a los mandatos del Artículo 134 Constitucional.

Lo que es otra violación a otro mandato Constitucional. Ningún buen gobierno paga sobrecosto por prestar malos servicios. Todo sobrecosto viola el mandato Constitucional de administrar los recursos de la sociedad con eficiencia, eficacia y honradez y en todo caso los objetivos a los que debe destinarlos es beneficiar a la sociedad, mejorar las condiciones de vida de la población. No sostener una irreflexiva costumbre o un necio capricho político.

Encima en nuestro caso se deben considerar varios asegunes: El primero es que la gráfica se refiere a prestar los servicios en forma adecuada, no como se prestan en la CDMX. Donde existe más infraestructura que recursos naturales y más estructura que infraestructura. Es la única ciudad del mundo que necesitó terminar un acuaférico para enterarse que no tenía agua para usarlo. Donde existe más tubería que agua y más alambrado que electricidad.

Pero también existen más viviendas que tubería de agua o de drenaje, que distribución de electricidad, iluminación, banquetas, pavimento, transporte. Una gran cantidad de habitantes carece de todos los servicios y otros los reciben en forma esporádica y deficiente.

La gráfica se refiere a asentamientos en los que todos los habitantes cuenten con la infraestructura física necesaria para propiciar su bienestar y prosperidad material. Que todos cuenten con una vivienda digna, con agua potable, drenaje, electricidad y varias vías para llegar o salir o meter y sacar por varios caminos, lo que haga falta, con varios medios de transporte y de comunicación.

Una ciudad funciona en la medida en que propicia el intercambio de bienes y personas. Y la CDMX ya es una ciudad congestionada, isquémica, en la que se pierde más tiempo en los traslados que en las actividades lucrativas. Déficit de tiempo que va en detrimento de las actividades no lucrativas, las personales o familiares de los habitantes. Que son las que lo humanizan y le dan sentido a su vida.

El diseño de mina, el control centralizado de la explotación del país le vino como anillo al dedo al control político y monopolio hegemónico centralizado, lo que a su vez derivó en complacencia y ataraxia gubernamental. Una configuración que es opuesta a la republicana, al federalismo y la democracia. El principal freno que impide liberar al país del centralismo es que el sistema político no quiere soltar la concentración de la hegemonía central.

En vez de eso, la profundizan. La última Ley de la Planeación “Democrática” es una aberración conceptual, que por beneficiar anémicos y mezquinos intereses políticos, complica y agrava los desequilibrios del país. Al otorgar más recursos a donde existan más clientelas, en vez de invertirlos en desarrollar los espacios físicos con más posibilidades y que prometan más para más gente.

Esa ley promociona las acciones clientelares de políticos que atraigan más población a su territorio o telaraña, al ser el incremento de población una forma en la que los políticos reciban más recursos, sin considerar la aglomeración de personas, el agotamiento de los recursos naturales locales, la inconveniencia de los espacios físicos, las malas condiciones de vida y la falta de expectativas, a la que someten a sus clientelas, a las víctimas que atraen. Las que mientras más amoladas mejor. Más dóciles y manejables.

Desconcentrar y equilibrar el desarrollo del país reduce los costos de prestar los servicios públicos e incrementa el control sobre las variables que benefician a la sociedad y cuya administración son responsabilidad del gobierno. Incrementaría la recaudación de contribuciones, reduciría la informalidad y mejoraría la seguridad.

La población viviría en mejores condiciones, con un mejor reparto de la riqueza, con más y mayores oportunidades y canales más abiertos de movilidad social, lo que favorece el bienestar, la prosperidad material y calidad de vida de los habitantes.

En otro orden de ideas, mientras más pequeño es algo es más fácil organizarlo, manejarlo, controlarlo y reorganizarlo cuando se desordena o desvía. Mientras más grande es más difícil organizarlo, manejarlo, controlarlo y reorganizarlo cuando se desordena o desvía.

El costo de prestar los servicios públicos es óptimo cuando el tamaño del asentamiento se encuentra entre uno y cinco millones de habitantes. En ese mismo rango de habitantes la extensión territorial también permanece dentro de dimensiones humanas y manejables.

El superávit gubernamental que surja de reducir los costos de administrar los malos y deficientes servicios en las megalopolis, se deben usar para dotar a la población de nuevos lugares propicios, no solo de servicios básicos, sino también de la infraestructura que se encuentra rebasada en la Cuenca y sin forma de dotarlas. Clínicas, hospitales, escuelas, bibliotecas, mercados, centros culturales, recreativos y sociales, parques, paseos, campos deportivos y zonas verdes, todos bien distribuidos y cercanos a las viviendas. Lo que favorece las actividades no lucrativas, personales y familiares que humanizan y le dan sentido y calidad a la vida de los habitantes.

Las malas condiciones en las que vive gran parte de la población de la Cuenca de México no se reducen a las condiciones físicas de las viviendas. También en tener que gastar más tiempo y recursos en traslados que en lo que son propiamente las actividades lucrativas. Y que los traslados y actividades lucrativas no le dejen tiempo para actividades no lucrativas. Como convivir con su familia y amigos, desarrollar actividades sociales, recreativas, culturales, deportivas o de ocio. Lo que deja ver la carencia de sentido que tiene el “costo humano” que el “experto” considera como el segundo problema de mudar al gobierno federal de la Cuenca de México.

Según una definición de “humano”, en la que es el que entiende los problemas y necesidades ajenos, este “experto” no es humano, porque desconoce cómo se vive en la cuenca, los problemas, necesidades y calidad de vida de una gran cantidad de habitantes de la Cuenca de México y del resto del país y lo que humaniza a las personas.

Respecto a que el “experto” considera como tercer problema, que “no le parece justo generar actividad económica en el resto de la república a costa de destruir fuentes de ingreso en la Ciudad de México”. Además, que es de inteligencia y justicia elemental destruir las fuentes de ingreso que se sustentan sobre bases ficticias o perniciosas, como es expoliar la riqueza creada en otra parte, se debe pensar en lo que es mejor para todo el país. El beneficio sería mucho mayor para un mucho más grande número de personas y se dejaría de perjudicar a un desproporcionado número mayor de personas, que a las que se perjudicaría de forma momentánea.

El desconcentrar al país y equilibrar el desarrollo no solo mejora las condiciones de vida de la población, sino que reduce costos y destraba el avance social. El país tiene un crecimiento económico mediocre, a la vez que se degradan las condiciones de vida de la población dentro y fuera de la Cuenca, porque la infraestructura física colonial opera como una faja que estrangula el desarrollo nacional. Causa esclerosis y retroceso social.

El rebase de los recursos espaciales y naturales de las principales ciudades limita, complica y encarece la administración de los asentamientos y las actividades lucrativas y no lucrativas de la población.

Dejar de dilapidar esfuerzo y recursos en empeños irracionales y desesperanzados, que sacrifican esperanzas donde las hay, expolian y acarrean recursos, naturales y de capital, para mantener la vida artificial de ciudades decadentes en cuencas moribundas, es lo que hace falta para destrabar el desarrollo político, económico y social del país.

Según el “experto”, el equipo de Margarita Zavala buscó alrededor del mundo ejemplos exitosos de descentralización de oficinas federales y no pudieron encontrar uno. Que al contrario, en el mundo se ha privilegiado la idea de concentrar las oficinas de gobierno en un solo lugar. Lo interesante es el primer ejemplo que da: Brasilia. Ya que hasta 1960, la capital de Brasil era Río de Janeiro y Brasilia se empezó a construir en 1956 y se inauguró en 1960.

Lugar donde en efecto, se encuentran los tres poderes, pero lo interesante son dos detalles que se deben aclarar. El primero es que lo que requiere el país no es fragmentar y separar al gobierno. No se trata de castigar a escuincles mal portados, apartándolos y parando a cada uno viendo al rincón en una esquina diferente del salón.

El problema no es desmembrar y alejar a las partes del gobierno, sino desconcentrar la Cuenca de México. No perder de vista que el problema de fondo es resolver la aglomeración de población en una ciudad decadente en una cuenca moribunda.

Y estamos de acuerdo en que es una mala idea mudar a partes del gobierno federal a ciudades coloniales. Porque lo que hace falta no es dar un brinco de sapo, que siempre caen en el mismo lugar, sino construir ciudades nuevas en sitios nuevos, en lugares que cuenten con espacio, recursos naturales, morfología y condiciones propicias para establecer asentamientos urbanos que favorezcan el bienestar, prosperidad material y calidad de vida de los habitantes.

No otra ciudad nueva, sino varias ciudades nuevas, para descongestionar a todas las que ya tienen rebasadas sus capacidades físicas naturales.

Lo que requiere el país es una nueva planeación física del territorio, una racionalización del uso del territorio hecha desde un punto de vista distinto y con objetivos diferentes, de los que tuvo la planeación colonial.

Una planeación física del territorio pensada para propiciar el bienestar, prosperidad material y calidad de vida de la población. Una que cumpla con los mandatos del tercer párrafo del Artículo 27 Constitucional y los del Artículo 134 Constitucional.

Otra arista del problema es la cantidad de personas, que actualmente “trabajan” en la administración pública federal y que según el “experto” son 1.7 millones. Lo que saca a la superficie otro problema gubernamental que debe resolverse: la obesidad e ineficiencia gubernamental.

No es inteligente dejar intacto y menos mudar al gobierno junto con todas sus enfermedades y taras. Sino que lo racional es aprovechar el lance para hacer una reingeniería del gobierno federal en todos sentidos. Para mudar solamente al personal que si es necesario y que si trabaja, que si devenga el salario.

Lo que evoca a la tan cacareada a la vez que soslayada, “obesidad gubernamental” y la expone como parte sustancial del problema, aunque no expresada de los compromisos de campaña.

La austeridad gubernamental es una fracción del compromiso que tiene todo el que maneja dinero ajeno de no dilapidarlo. Que es lo que hace un gobierno que mantiene más personal del estrictamente necesario o que no retribuye lo que cobra. En la nómina gubernamental existe gran cantidad de personal que cobra por desarrollar tareas innecesarias o a cambio de tiempo parcial de reclusión, además de los que sin ambages son “aviadores”.

Los gobiernos “revolucionarios” opinaban que “donde come uno comen dos” y tenían la idea que el presupuesto gubernamental es inagotable. Y en una clara demostración que no sabían en que gastarlo, que era lo que más beneficiaba a la sociedad, creyeron que aumentar la planta laboral gubernamental era una forma de crear empleos y distribuir riqueza. Sin darse cuenta que lastraban y entorpecían la labor gubernamental y paradójicamente la creación de riqueza y el desarrollo del país. Por lo que la principal medida de austeridad debe ser reducir la planta laboral gubernamental a la real dimensión de los que si son necesarios y si desquitan lo que cuestan. Lo que además es otra forma de cumplir con el Artículo 134 Constitucional.

Reducción de personal que además facilita la desconcentración gubernamental, porque si consideramos a cuatro personas por familia de una planta laboral de 1.7 millones, estaríamos hablando de una población de 6.8 millones de personas. Lo cual, solo con los empleados del gobierno se rebasa el límite superior de la cantidad de población para la que es óptimo el costo de administrar un asentamiento y la prestación adecuada de los servicios públicos. Y falta considerar a todo el resto de habitantes que suministren productos o preste servicios a los servidores públicos.

Adicionalmente, no hace mucho se cacareó la hechura de un “presupuesto base cero” que tal parece que resultó el pregón de otro salto de sapo. La “Cuarta Transformación” puede adquirir la profundidad de un verdadero cambio de fondo si se reevalúan todos los programas y gastos del gobierno, para hacerlo eficaz y eficiente, es decir, para que cumpla en todos sentidos con el Artículo 134 Constitucional.

El exceso de personal no solo encarece la labor gubernamental, sino que la entorpece y complica y duplicar tareas o gastar en labores o cosas innecesarias es un despilfarro de recursos que se deben usar en fines que den mejores resultados.

Es mejor contar con menos empleados, solo los necesarios y bien pagados, que muchos mal pagados, que se estorban y enredan mutuamente y solo hacer lo que si funciona y dé los mejores resultados.

El problema es que hacer con los que sobran y están mal acostumbrados. Pero siempre es mejor enfrentar y resolver un problema lo antes posible, que dejarlo crecer y complicar.

La dimensión del problema aflora al revisar los números de Washington, D.C., la capital de USA, según la Oficina del Censo de los Estados Unidos, en 2013, la población del Distrito de Columbia era 646 449 habitantes y la población del área metropolitana que forma junto a Baltimore excede los 8 millones.

Como se ve rebasa los 5 millones para los que el costo de administrar y prestar servicios es óptimo, pero es menos de la mitad de los 20 millones de habitantes.

Con todo y que allí junto a las oficinas del país más poderosos del mundo se encuentran las sedes del Banco Mundial, el FMI, la OEA, el BID y otras instituciones nacionales e internacionales, además de asociaciones profesionales y sindicatos, el complejo de museos más grande del mundo, con el Instituto Smithsoniano, galerías de arte, universidades, catedrales, centros e instituciones de arte dramático y escenarios de música.

Otros números reveladores son que en comparación con el resto del país, tomando a Washington D. C. como estado, esta en último lugar en cuanto a superficie, pero con tres ríos, penúltimo en cuanto a población y primero en densidad de población. Pero de todas las cifras la que más llama la atención, es que la capital de los USA se encuentra en el lugar número 35 de 50, en cuanto a producto interno bruto.

USA es poderoso y una potencia porque su producto interno bruto no se produce en la capital. ¿Otra contabilidad? Entre las funciones de una capital no está crear plusvalor. Al comparar a un país con un barco, uno es el cuarto de máquinas y otra la cabina de mando. Y cuando se tienen claras las diferencias y cada parte cumple su función, el barco no solo flota, sino que además navega. Aquí nos conformamos con que flote, aunque no navegue.

Otra cifra interesante es que a Brasilia la construyeron en cuatro años. Aquí ni siquiera podemos construir un aeropuerto en ese tiempo. Y no duden que al final vaya a costar más que la ciudad de Brasilia. Por la simple y sencilla necedad de construirlo en el peor lugar del país. Por el irracional afán de ir contra la Naturaleza. El otro día en un noticiero escuche a un bárbaro, que no vale la pena identificar, que muy orondo presumía de conocedor diciendo que el suelo donde se construye en NAICM “es jaboncillo”.

Lo que exhibe su ignorancia. Los suelos en todo el mundo se clasifican con el Sistema Unificado de Clasificación de Suelos (SUCS). Los que denominan en forma ocurrente, que no significan ni caracterizan nada, son salvajes ignorantes. Habrá que avisarle que no intente bañarse con la arcilla del ex lago de Texcoco. Aunque quien sabe, a lo mejor lo acostumbra.

Pues este bruto, después de presumir su ignorancia con lo del “jaboncillo”, argumento a favor de ubicar el NAICM en Texcoco, sacando el pecho que para eso “contamos con los mejores ingenieros del mundo”. Con lo que comprueba, que los ignorantes más brutos creen que la labor de los ingenieros es hacer que vuelen los aviones que ellos inventan. Y los mejores médicos son los que firman las recetas que ellos redactan.

Por qué creen que la Línea Dorada costó lo que costó, tardó lo que tardó y opera como opera. Una definición de ingeniero dice que es el que hace con un peso lo que un ignorante hace con dos.

Aquí los insubordinados, lambiscones y mercenarios se ostentan como ingenieros y se prestan a materializar los delirios de políticos y empresarios mareados que dilapida muchos recursos en dar resultados desastrosos para todos. La labor del ingeniero no es materializar delirios de legos sino señalar  cual es la relación optima en la frontera de contacto de la sociedad con la Naturaleza.

Y en el caso de la infraestructura y la obra pública el verdadero cliente no es el político que contrata y pide caprichos sino la sociedad a la que finalmente servimos o deberíamos servir todos. Este país tiene un enorme déficit de profesionales con capacidad y principios. Inteligencia, dignidad, ética y valores. Necesita la resurrección de la autentica Ingeniería Civil y de las profesiones libres.

Liga de dos artículos anteriores sobre el NAICM y uno complementario sobre la calidad de los ingenieros

http://grillaenelpoder.com/31/index.php/columnas/columnistas/1669-polemica-por-angel-pujalte-pineiro-la-inteligencia-nacional

http://grillaenelpoder.com/31/index.php/columnas/columnistas/1443-rechazo-por-angel-pujalte-pineiro

Liga del artículo sobre el intento del colegio para impulsar una ley de profesiones a modo.

http://www.grillaenelpoder.com.mx/news/index.php/columnas/columnistas/1519-inviable-iniciativa-de-ley-de-profesiones-que-pone-la-iglesia-en-manos-de-lutero

Sigo trabajando en el libro “Ley de Obras Públicas, fundamentos y complementos”. El análisis de una ley que funciona como herramienta predilecta de corrupción, por su impunidad y la cuantía de los recursos que permite desviar. Por lo que he dejado pasar muchas cosas, pero no podía dejar pasar esto.

https://angelpujaltepineiro.com/ , Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: Ley de Obras Públicas, fundamentos y complementos, El descalabro de la razón y Geopolítica, la hermana perversa de la Ingeniería Civil.

http://grillaenelpoder.com/31/index.php/columnas/columnistas/1843-ya-se-debe-tapar-el-paso-a-los-lambiscones-y-mercenarios-que-se-ostentan-como-ingenieros

 

El aeropuerto expone la inteligencia nacional

La descalificación del ingeniero Javier Jiménez Espriu al “dictamen” del “Colegio de Ingenieros Civiles de México”, de que es más caro construir el aeropuerto en Sta. Lucia que en Texcoco desconcierta a los que saben que en el mundo físico solo hay una verdad y creían que los expertos, especialistas y profesionales la conocen y se apegan a ella.

La falta de aplomo y turbación de la respuesta del colegio a la descalificación revela, contra toda lógica, que existen dictámenes y decisiones públicas que corresponden al ámbito objetivo, que se respaldan en criterios de valor, en vez de en el conocimiento y la inteligencia. El desencuentro en forma directa expone al colegio de ingenieros, a la situación de la profesión de la ingeniería civil y a la cuestión de fondo de la obra pública. Y en forma indirecta cuestiona la seriedad y solidez de los estudios y dictámenes que avalan y sustentan el proyecto del nuevo aeropuerto. Lo que fortalece la duda que vaya a enriquecer a la sociedad y la forma en la que va a transformar a la capital de la República

Desde marzo de 2014, en este mismo espacio, expuse la falta de profesionalismo de los que detentan la representación profesional, al criticar una iniciativa de Ley de Profesiones que impulsaba el colegio. Y ahora, este desacuerdo saca a la luz otra arista del problema profesional, al exponer otros descarríos profesionales y sus consecuencias negativas para la sociedad y el país.

En la crítica de 2014 destaco que el colegio nació como comparsa del poder político y acostumbrado a mantenerse de los recursos públicos. Pero gracias a la crisis del 94-95 el poder político lo desahució y su problema actual es que en su orfandad no ha podido encontrar la función que cumple una profesión libre para la sociedad ni el papel y los compromisos de un gremio. Por lo que desconocen las responsabilidades y obligaciones que el colegio siempre debió haber asumido con los profesionales, con la práctica profesional, con la profesión y con la sociedad. Desconoce a qué y a quienes se deben.

En este desencuentro, el ingeniero Jiménez Espriu agarra mal paradas a las claques y las exhibe. La afirmación de que es más barato construir en el estrato más potente del chicloso fango del fondo del ex lago de Texcoco, que sobre un suelo más sólido y estable, es insostenible.  No se lo traga ni un niño de 10 años. Lo cuestionable de lo que afirman deja ver que los del colegio ya perdieron totalmente la dimensión de las cosas. Supera por mucho lo que se puede considerar ignorancia, cinismo y descaro. Es mucho más que cara dura. Los promotores más prudentes evitan hablar de  los aspectos físicos del terreno, para mejor argumentar sobre el espacio aéreo o promesas subjetivas, como la suntuosidad y magnificencia. O promesas de las que no dan cifras, como las utilidades que van a quedar después de descontar los costos de mantenimiento y operación.

El que se discuta el mejor lugar para un aeropuerto, evidencia la falta de nivel de los que detentan la representación profesional. Porque los ingenieros civiles son los que deben tener la palabra y tienen el compromiso de dilucidar en la frontera de contacto del hombre con la Naturaleza lo que es mejor para la sociedad y el país. Si en verdad los “representantes” fueran ingenieros aptos, capaces y competentes, que representan a una profesión digna y decorosa, como es la verdadera Ingeniería Civil y estuvieran pensando en lo que es mejor para la sociedad y el país, la nación no tendría los problemas que tiene ni presenciaríamos los tristes espectáculos que dan los “representantes profesionales” cuando aparecen los problemas que no se pueden ocultar en las obras públicas, que de una forma u otra, avalan o permiten, y que en todo caso exponen falta de ingeniería, de profesionalidad y de principios. Ante los cuales los “representantes” se vuelven ojo de hormiga o tratan de ocultar su irresponsabilidad, ineptitud e incompetencia pretextando la aparición de fenómenos desconocidos e impredecibles, sin mostrar vergüenza o dignidad por ningún lado ni para nada. Por pena no enlisto la luenga lista de los últimos casos.

La profundidad, seriedad y enfoque de la discusión del aeropuerto es la misma que la de los ciegos del cuento, que tocan a un elefante y a todos les parece algo diferente. Al que toco el costado le parece una pared, al que toco una pata, una columna y al que tocó la trompa, una serpiente. Y como ninguno palpó al animal completo, ninguno se percata del elefante en medio de la sala y tampoco se podían poner de acuerdo. Y cada quien quería imponer a los otros su propia idea, con la “certeza” que era la verdad absoluta. Con la ubicación del aeropuerto pasa lo mismo. Los argumentos de cada parte son parciales y ninguno comprende a todo el problema ni ve el panorama completo, ni al elefante en medio de la sala, ni se interesa por lo mejor para la sociedad y el país.

El argumento parcial al que se le da mayor valor es al del espacio aéreo. El que puede ser muy sólido, pero en todo caso una cualidad insuficiente y subordinada a que antes se cumplan otras condiciones más relevantes y trascendentes para determinar la ubicación de un aeropuerto. Antes de estudiar al espacio aéreo se deben considerar las condiciones físicas del terreno y las consecuencias para la sociedad. Pero en el aeropuerto a lo que debe ser lo principal no se considera y lo que debe ser lo último es lo único que se valora y a lo que se le da más peso.

De un lado están los que impugnan el proyecto, motivados por verdades parciales y razones subjetivas, que son más emocionales que racionales y no encuentran argumentos objetivos suficientes. Representan el drama del ciego que por razones equivocadas se enreda en un asunto en el que en el fondo tienen la razón, pero no la capacidad para impulsarla y defenderla y termina desprestigiándola y desgraciando el intento.

Del otro lado, están los taimados beneficiarios e implicados, que defienden con estridencias, cabildeos y maiceo, un jugoso negocio que no quieren perder. Con argumentos superficiales como la modernidad, la grandiosidad, la excelsitud, la suntuosidad y apantalle al resto del mundo y el prestigio de contar con el primer, segundo o tercer lugar en el mundo en algo, que a la mayoría no le importa y que en verdad, al aquilatar fríamente los beneficios prometidos frente a los sacrificios de una sociedad cuya situación reclama una jerarquización en la que no figuren esas promesas ni competir en ese tipo de concursos. Tampoco aclaran si la riqueza que proclama va a crear es para todos o solo para unos cuantos ni a costa de qué, se va a crear esa “riqueza”.

En la algarabía, agitan las aguas, los opinadores, ingenuos e interesados, que enredan y enturbian la cuestión. Unos que sin tener idea del asunto, en vez de callarse, se cuelgan del veredicto parcial de alguno de los ciegos que les “parece” “bueno”, por el pueril interés de parecer conocedores, maduros o quizá sensatos. Entre ellos se mezclan las claques, que enarbolan argumentos, también parciales y que desconocen y no les importan, pero por los que cobran o esperan beneficios. Y así cada bando con sus medias verdades o grandes mentiras, como diría el innombrable, busca acallar a los contarios para convencer a la mayoría e inclinar la balanza.

Una línea de argumentación corre en el sentido que como ya se le ha metido mucho dinero no se puede recular. Lo cual es una estupidez. Si algo esta mal y en vez de beneficiar va a perjudicar al país, es mejor perder lo que se ha gastado y lo que se tenga que gastar para salir del brete, que por necedad, cobardía o agarrado, seguir echándole dinero bueno al malo. Hay que aprender de la lagartija, que prefiere perder la cola para salvar la vida.

El persistir hundiéndose en un problema del que no se sale “por lo que se le ha metido”, es no tener la inteligencia ni el carácter para asumir los costos en el corto plazo de librarse de una mala situación creciente, para volver a empezar en una situación favorable en el mediano y largo plazo. El cambiar sacrificios actuales por beneficios a futuro es una demostración de inteligencia.

Pero para este país persistir en el error es una estupidez crónica. Por eso misma la sociedad se ha acostumbrado a ver normal padecer incontables e inconmensurables problemas que empeoran día a día o se repiten cada año acrecentados y agravados. Por lo mismo, incontables veces en toda su historia, por lo menos cada 30 años, se ha planteado reubicar a la ciudad de México fuera del fango de los ex lagos de la Cuenca de México. Incluso Felipe II giro órdenes directas de sacar a la ciudad del fango y llevarla al lomerío. Pero siempre el argumento de “lo mucho que ya se le ha metido” ha derrotado a la cordura y por eso en vez de resolver los problemas estos se profundizan, agrandan y agravan.

Otro argumento de los beneficiarios e implicados es que además de los “aptos, capaces y competentes” del colegio, a ellos además los respaldan indeterminados “expertos y especialistas”, entre los que no podían faltar los “investigadores científicos”. Cuya “capacidad, aptitud, competencia y seriedad” la han demostrado y documentado varias veces. Casualmente las primeras 180 hojas del libro “¿A Donde Vamos, México? ¡Fe de erratas del desarrollo nacional!, son el análisis del trabajo que con el titulo “Evaluación ambiental comparativa para ubicar un nuevo aeropuerto de la ciudad de México” elaboraron ochenta investigadores de veintidós institutos de ingeniería para justificar ubicar a un aeropuerto en Atenco, a un lado del actual.

El resultado de desnudar lo que hicieron da pena ajena. Se exhiben como peces fuera del agua. Que no tienen idea de adonde voltear ni que ver. Como son ratones de biblioteca, gabinete y laboratorio, desconocen todo fuera del mundo teórico y de los muros de los institutos. Que están totalmente extraviados en el mundo real. Es innegable que sufren y se sacrifican mucho para jerarquizarse entre ellos, pero esos sufrimientos y sacrificios no les aportan ninguna capacidad ni habilidad para lidiar con el mundo verdadero.

El mundo real, del que forma parte la frontera de contacto de la sociedad con la Naturaleza es competencia exclusiva de los profesionales. De los que se preparan y capacitan para estudiar la casuística para preveer el futuro y administrar en el aquí y ahora un ámbito de la frontera de contacto del hombre con el mundo material. Pero los profesionales en nuestro país están desvastados, porque por un lado híper especialistas los expulsaron de los recintos académicos por el mesquino interés de apropiarse de sus estipendios. Y por otro lado, el extravió de la representación profesional impide la formación de un verdadero gremio, de una organización puesta para cuidar los fines de la profesión y no los de los que la usufructúan como membrete de su propiedad.

Sin embargo en el intento del 2001-2002 de poner el aeropuerto en el fango del fondo de un ex lago, un grupo de ingenieros civiles, auténticos y honestos, en forma generosa, con el único interés de dar la cara por la Ingeniería Civil y el bien común, se constituyeron en un Comité de Estudios, que contaba con todas las especialidades y se abocaron a estudiar el problema. Donde encontraron que no eran convenientes para el país ubicarlo en Texcoco ni en Tizayuca.

Se revisaron todas las aristas del problema y a cada una se le dio el lugar que le corresponde cuando se jerarquiza desde el punto de vista de lo mejor para la sociedad. En el que lo más importante es determinar las aportaciones y perjuicios que cada posibilidad le va a acarrear a la sociedad. Y por sociedad me refiero a toda la sociedad y no a un barrio o poblado, a los “inversionistas” que ya compraron por centavos terrenos estratégicos en los alrededores, a los empleos de bajo salario o a los precaristas que lleguen a buscar sobrevivir en la informalidad en los alrededores del polígono.

La revisión de la situación y consecuencias para toda la sociedad de todo el país, nubla todas las consideraciones que se debaten actualmente. El asunto principal no considerado, es la aglomeración y desequilibrios en la Cuenca de México. El ingeniero Carlos Ramírez Sama en el libro “Problemas de la Cuenca de México” editado por “El Colegio Nacional”, alerta que la Cuenca de México solo cuenta con recursos naturales para sustentar la vida de 8.45 millones de personas y que esta cifra, que nunca se debió rebasar, se alcanzó en 1964. Y a partir de esa fecha se debieron prohibir todas las licencias de construcción y desalentar que más gente venga a asentarse a la Cuenca.

Por el centralismo político y económico en la Cuenca de México, cuyos 9000 km2. solo son el 0.45 % (ni la mitad de un uno por ciento) de los 2 millones de km2. que tiene el territorio nacional, se aglomera el 25 % de la población nacional. Lo cual es un desequilibrio totalmente irracional que además viola mandatos constitucionales. El tercer párrafo del Artículo 27 Constitucional, entre otras cosas instruye:

“(…) hacer una distribución equitativa de la riqueza pública, cuidar de su conservación, lograr el desarrollo equilibrado del país y el mejoramiento de las condiciones de vida de la población (…) ordenar los asentamientos humanos y establecer adecuadas provisiones, usos, reservas y destinos de tierras, aguas y bosques, (…) planear y regular la fundación, conservación, mejoramiento y crecimiento de los centros de población; para preservar y restaurar el equilibrio ecológico”

Nada de lo cual se cumple ni se ha considerado en el proyecto del NAICM. La construcción de más infraestructura y alentar la construcción dentro de la Cuenca de México logra que más gente se venga a asentar en la Cuenca. Cuando ya es una Cuenca que tiene sus recursos naturales agotados. Que en forma inconcebible tiene más infraestructura que recursos naturales y más estructura que infraestructura. La cuenca debe vaciarse por las buenas o tarde que temprano se hará por las malas. Una tragedia o una epidemia.

En la megalópolis un porcentaje significativo de los habitantes carece de los servicios públicos elementales y otros cada año se inundan de aguas negras. Y junto con los problemas sanitarios, crecen los problemas de inseguridad y de inmovilidad. Suponiendo sin conceder, que después de salir de la Ciudad de México y cruzar la zona conurbada, al principio sea fácil moverse para llegar o salir del aeropuerto. El problema sigue siendo cruzar la ciudad y la insegura zona conurbada. Hasta que también se saturen los accesos al aeropuerto y se iguale la inmovilidad en todo el trayecto. A los de la zona conurbada les queda cerca, pero no viajan en avión y llegar desde Santa Fe, Las Lomas o Polanco será un triunfo.

Sin contar que los problemas de mecánica de suelos y de hidrología van a incrementar en forma prohibitiva los costos de mantenimiento y operación. Nadie habla de los sobre costos de operación y mantenimiento que van a ocasionar la necesidad constante de renivelar las pistas. Lo que en el aeropuerto actual hace que sea una mentira que cuenta con dos pistas. Ya que cuando una esta en operación la otra tiene que estar en mantenimiento y cuando la que sale de mantenimiento entra a operar, la que operaba tiene que entrar a mantenimiento. Y esta en un estrato menos potente y con algo de consolidación.

Estas cuentas no las presentan y quizá sea porque no se han hecho. Un proyecto serio tiene que calcular tanto lo bueno como lo malo y de ambos sacar la cuenta final. Y aquí solo vemos puros argumentos de vendedor. Que solo presentan lo bueno exagerado y se oculta lo malo. Pero lo más importante es el efecto que va a causar para toda la sociedad, para todo el país. Va a complicar y agravar los problemas de la megalópolis y de la Cuenca de México. De la ciudad decadente y de la cuenca moribunda, que son el óbice del desarrollo nacional.

El centralismo político y económico concentra las probabilidades lucrativas en la Cuenca de México y es lo que ocasiona la aglomeración de habitantes y el desequilibrio en el desarrollo nacional. La única posibilidad racional es vaciar a la Cuenca de México hasta niveles sustentables y hacer de la Ciudad de México una ciudad museo. Evitar expoliar a cuencas vecinas y que se sobreexplote el acuífero para que no se siga hundiendo y deformando la superficie. Con sus consecuentes agrietamientos, asentamientos diferenciales y eventual demolición de edificios. De seguir la tendencia actual se van a perder todos los tesoros nacionales del centro histórico.

Por eso tanto Texcoco como Tizayuca son malas opciones, porque ambas se encuentran dentro de la Cuenca de México. Ambas siguen siendo parte del centralismo político y económico y ambas siguen ahondando y agravando los problemas de recursos naturales, de infraestructura, de estructura, ecológicos, de movilidad, de seguridad, de mala calidad de vida de los habitantes, de contaminación, de expoliación de las cuencas vecinas y varios largos etcéteras. Además ambas contradicen la intención del presidente electo de desconcentrar a varias dependencias de gobierno. Por un lado saca a unos y por otro mete a otros.

El Comité de Estudios revisó todas las aristas del problema desde todas las especialidades y algunas de las conclusiones se encuentran el libro “¿A donde vamos, México? ¡Fe de erratas del desarrollo nacional!, por lo que al ser aspectos secundarios no gastaré más tinta ni paciencia de los lectores en ellos y mejor expongo la conclusión del Comité.

El lugar que el Comité encontró que era el mejor para ubicar a un nuevo aeropuerto es el valle del Mezquital, por varias razones:

La primera es que se encuentra fuera de la Cuenca de México, por lo que sería un primer paso en la desconcentración de la Cuenca y descentralización del país.

La segunda es que se cuenta con el derecho de vía del antiguo ferrocarril México-Laredo. Lo que permite montar un ferrocarril rápido de pasajeros que comunique a la ciudad con el aeropuerto. Un tren rápido recorre los 60 km. que separan al Valle del Mezquital de la Ciudad de México en menos de 15 minutos.

La tercera es que el suelo del Valle de Mezquital es duro. En el que casi casi todo lo que se tiene que hacer es pintar las pistas en el piso. Lo que reduce enormemente los costos de construcción y de mantenimiento de las pistas.

La cuarta es que es una de las zonas más deprimidas del país. A la que el aeropuerto la sacaría del abandono y crearía un polo de desarrollo.

La quinta es que en esa cuenca sobra el agua.

La sexta es que por su ubicación el aeropuerto no solo comunicaría a la Ciudad de México, sino que también al mismo estado de Hidalgo (Pachuca), al Estado de México, Querétaro (Querétaro), Michoacán (Morelia), Guanajuato (Irapuato, León), Veracruz (Poza Rica).

Existen más razones, pero la principal es desconcentrar la Cuenca de México y descentralizar la república.

A continuación presento la liga del artículo sobre el intento del colegio para impulsar una ley de profesiones a modo.

http://www.grillaenelpoder.com.mx/news/index.php/columnas/columnistas/1519-inviable-iniciativa-de-ley-de-profesiones-que-pone-la-iglesia-en-manos-de-lutero

Sigo trabajando en el libro “Ley de Obras Públicas, fundamentos y complementos”. El análisis de una ley que funciona como herramienta predilecta de corrupción, por su impunidad y la cuantía de los recursos que permite desviar. Por lo que he dejado pasar muchas cosas, pero no podía dejar pasar esto. Ni la iniciativa de AMLO para desconcentrar la cuenca y descentrar al país, por lo que en la siguiente entrega voy a tratar el problema de la desconcentración de la cuenca y descentralización del país.

https://angelpujaltepineiro.com/ , Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: Ley de Obras Públicas, fundamentos y complementos, El descalabro de la razón y Geopolítica, la hermana perversa de la Ingeniería Civil.

http://grillaenelpoder.com/31/index.php/columnas/columnistas/1669-polemica-por-angel-pujalte-pineiro-la-inteligencia-nacional

El nuevo aeropuerto un hoyo negro

Según Salvador Garcia Soto, el ingeniero Carlos Slim confirma que el Nuevo Aeropuerto Internacional para la Ciudad de México, no es negocio. Es un barril sin fondo.

Salvador García Soto el 1 de septiembre publicó en su columna “Serpientes y escaleras”, en El Universal, con el titulo “Nuevo aeropuerto: Slim dijo no”, que AMLO les había ofrecido a los “empresarios y constructores más ricos del país”, que entiendo son los mismos que están engordando sus carteras con las obras en el NAICM, que continuaran y terminaran la obra y la operaran bajo el régimen de concesión. Es decir que ellos se encargaran de terminar de construir la obra con sus propios recursos y a cambio se podían quedar administrando el aeropuerto como una concesión. A lo que se negaron.

García Soto también publicó la razón, que los empresarios aclararon, sin pena ni pudor: “Que su mantenimiento será demasiado costoso”. Con lo que aceptan que el NAICM es un elefante blanco del tipo hoyo negro. Que el mantenimiento que va a necesitar para poder operar esta por encima de lo razonable. Que es demencial.

Una propaganda sostenía que el NAICM “va a ser” un gran negociazo para el país. Lo que según García Soto, Slim niega y reconoce que el gran negociazo es para los que lo están construyendo pero no para el cliente, la sociedad mexicana. Lo que lo hace negocio es la condición de que se construya con recursos públicos, porque con el dinero de ellos es incosteable.

Otra propaganda propaló que es una gran necesidad inevitable e impostergable. Como quien dice que no había de otra. Que a fuerzas teníamos que comprar un hoyo negro y meternos en un gran problema, porque si no nos empinábamos, nos iba a ir peor. Lo que exhibe que mientras no se solucione el problema de la inteligencia o moral de los que toman decisiones en este país, no vamos a poder salir del hoyo ni avanzar. Y vanos a tener que seguir chapoteando en problemas y complicaciones cada vez peores.

Según García Soto, esa negativa, o quizá mejor, lo que revela esa negativa, es la razón que motivo la “Consulta popular”. Lo que expone una situación muy interesante que va a revelar mucho del futuro presidente.

La decisión solo tiene dos posibilidades. Se continúa construyendo el hoyo negro y se asumen las consecuencias de operar un aeropuerto caro e incosteable. O se detiene la obra y se asumen los costos hechos y los de incumplir compromisos amarrados.

La decisión lógica se reduce a unas cuentas matemáticas. Ya que se puede calcular la fecha en la que se cruzan las curvas de los costos de las alternativas. Una resulta de tirar lo gastado hasta ahora y pagar parte de los compromisos incumplidos. Y la otra de seguir echándole dinero bueno al malo para construir un hoyo negro que ya terminado va a devorar recursos públicos en vez de retribuir y cuya suma de gastos, en el mediano plazo va a superar el costo de reconocer el error y recular, con el agravante de una renta que seguirá incrementando las perdidas para el país.

Pero lo interesante, es lo que AMLO haga, que va a exponer mucho de él. Por un lado su habilidad política y por otro su estatura como estadista. En cualquier caso el problema que le heredan o la trampa que le dejaron armada, esta bastante pesada.

Si maneja la situación de forma que el resultado de la consulta sea la mejor solución para el país y justificar políticamente el golpe a los oportunistas frustrados y contra la “mala opinión financiera internacional” o lo único que pretende con la consulta es lavarse las manos y dejar que pase lo que sea. Veremos.

Los que no tienen vergüenza son los oportunistas que sin pudor ni recato exhiben su falta de principios y su extravió de la proporción de las cosas. Cuando se trata de sacar les importa un bledo meter al país en un problema. ¿O debemos creer que apenas se dieron cuenta que están sacando provecho de construir un hoyo negro que va a perjudicar más que beneficiar al país?

En la historia han existido buenos empresarios, con vergüenza, ética y principios y otros que no les importan como acumulan su riqueza. La ambición es una condición humana, todo mundo tiene derecho a prosperar materialmente. Pero nadie tiene derecho a beneficiarse a costa de perjudicar a alguien más o peor a una sociedad. Esos son límites que en este país se han perdido. Toda sociedad necesita empresarios, pero buenos, decentes, que se enriquezcan de beneficiar al país y no a costa de dañarlo.

El problema del aeropuerto fundamentó en el intento de Fox, el libro ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! Donde se descarta tanto a Texcoco como a Tizayuca y se propone una alternativa mas viable y conveniente para el país. Allí se encuentra un análisis serio y profundo del problema hecho por ingenieros auténticos, honestos y desinteresados.

Columna de Salvador García Soto

http://www.eluniversal.com.mx/columna/salvador-garcia-soto/nacion/nuevo-aeropuerto-slim-dijo-no

Sigo ausente trabajando en mi página WEB y en la “Ley de Obras Públicas, fundamentos y complementos”. El análisis de una herramienta predilecta de corrupción, por su impunidad y la cuantía de los recursos que permite desviar. Por lo que he dejado pasar muchas cosas, pero esto viene a colación y no podía dejarlo pasar.

https://angelpujaltepineiro.com/ , Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: Actualización de la Disección de la LOPySRM, El descalabro de la razón y Geopolítica, la hermana perversa de la Ingeniería Civil.

http://grillaenelpoder.com/31/index.php/columnas/columnistas/1443-rechazo-por-angel-pujalte-pineiro

Perniciosa codicia en la Cámara de Diputados

feb. 2018

Perniciosa codicia en la Cámara de Diputados

Horacio Jiménez y Suzzette Alcántara el 29 de enero de 2018, publicaron una columna en El Universal, que titularon: “Gastan 205 mdp para reparar edificios de la Cámara de Diputados dañados por sismos”. Y subtitulada: “Luego del 19-S, los edificios A, B y H del Palacio Legislativo, resultaron con graves afectaciones. Las obras de remodelación, concedidas vía adjudicación directa, concluirán en enero de 2019”.

Según lo cual los edificios tienen “graves afectaciones”, sin aclarar de que tipo ni la magnitud. La palabra “Grave” es un término subjetivo que en vez de aclarar confunde. No forma parte de un lenguaje profesional. Lo cierto es que un edificio con daños estructurales, del nivel que sean, no se remodela, se repara, rehabilita o reestructura. Lo que se remodela son los acabados. El lenguaje da que pensar. ¿Los despistados son los reporteros, los administradores o los contratistas? Y ¿que pretenden? Espantar a los legisladores o al público para justificar un gasto parasitario. Que quizás no solo es innecesario sino pernicioso.

El primer párrafo del artículo ya dice otra cosa: “La reparación y renivelación de los edificios (…) costará (…) 205 millones de pesos” Lo que siembra la duda de si las “graves afectaciones” consisten en la desnivelación de los edificios y que la reparación o “remodelación” consiste en renivelarlos.

Lo que aclara el segundo párrafo, que sin pudor declara: “De ese total, 187 millones 147 mil 276 pesos, corresponden al pago de la primera etapa de los trabajos de nivelación que contemplan los edificios que requieren atención prioritaria (…)” Después aclara que el resto es para pagar arrendamiento de oficinas y baños móviles.

Al respecto desde 2010 la administración de la Cámara me consulto sobre la situación de los edificios, y en términos generales reporte lo siguiente:

A: Que el proyecto tuvo una deficiente exploración y estudio de mecánica de suelos y un defectuoso diseño de la cimentación. Lo que consta en los documentos del proyecto. Lo que ocasionó que los sismos de septiembre de 1985 desnivelaran en distinto grado a todos los edificios de la Cámara. Falta ver si los desniveles son los mismos desde 1985 o se incrementaron por las causas que explico en el punto c:

B: El diseño estructural no esta tan mal. Pero el control de calidad en la construcción deja mucho que desear. Como la constata la mala compactación y segregación evidente en las trabes y columnas cercanas a las que el proyectista encamisó con placas de acero en el estacionamiento porque las dañaron los sismos. Sin conocerse el tipo ni la magnitud ya que el proyectista no reporto nada.

C: Los edificios están mal utilizados. Se diseñaron para cargar un cierto peso con una cierta distribución, la que no se esta respetando. Empezando por la imprenta que se montó en el estacionamiento, por la concentración de archivos en las oficinas y por mantener inundadas las cámaras de cimentación, lo que concentra carga en la parte más hundida.

A lo que recomendé:

Primero.- desaguar e instar un sistema automático de bombeo en las cámaras de cimentación para evitar seguir sobrecargando con agua infiltrada la parte más hundida. Lastrar la parte más elevada de las cámaras de cimentación para inducir a que el inmueble se nivele.

Segundo.- Hacer una bajada de cargas de todos los inmuebles para revisar sobrecargas y excentricidades. Para corregir sobrecargas y distribuir las cargas ubicando lo pesado en la parte elevada del inmueble y lo ligero en la parte hundida. Algo necesario ya que lo primero que hacen los legisladores al tomar posesión de los espacios que les corresponden es redistribuir, modificar y remodelar todo. Por lo que nadie sabe que tienen ni como cargan sus espacios.

A lo que se me aclaró que existía la complicación que los legisladores son muy celosos de quien entra en sus espacios, por los secretos que esconden. Pero que iban a tratar de hacerlo con personal de la Cámara del que no desconfiaran los legisladores.

Al parecer no hicieron nada de lo recomendado, con lo que quizá ya se hubieran renivelado los edificios o por lo menos evitado que se desnivelaran más, si es el caso. Porque no me extrañaría que siguieran igual. Y todo sea una genialidad para inventarse chamba.

Lo preocupante es que en aquella ocasión me llamaron porque alguien les dijo que yo era el único que podía pararle los tacos a un Instituto de Ingeniería que tenía muchos años estafando a la Cámara, con el cuento de que si no hacían lo que ellos decían y les seguían dando la mensualidad a la que estaban acostumbrados, el próximo temblor iba a tirar a la Cámara y matar mucha gente. Yo demostré que eran puros cuentos. Y este parece que va a ser de nuevo el caso.

Ya que el segunda párrafo dice que es el pago de la primera etapa de los trabajos de nivelación que contemplan los edificios que requieren atención prioritaria. Lo que como quien dice es apenas el enganche y después de estos tres edificios van a seguir colgados de las ubres del presupuesto de la Cámara con las “remodelaciones” de los demás edificios.

Pero lo peor es que tampoco aclaran el procedimiento con el que van a renivelar los edificios. Porque si van a seguir el mismo procedimiento con el que se renivelo la Catedral, habría que pensarlo dos veces. Ya que el extraer corazones de material bajo la cimentación de la parte elevada disgrega la integridad del subsuelo bajo la cimentación afectando el empotre de la cimentación, lo que puede hacer que la estructura en otro sismo se comporte en forma inconveniente. Y que lo que no fracturó ni tiró la Naturaleza lo fracturen y tiren los supergenios.

Al respecto ya había publicado un artículo sobre los daños de experimentar con la Catedral titulado “Jugosos negocios” Catedral desesperanzada, en el que me adelanté a los codiciosos. Aquí esta la liga para el que le interese.

http://lagrillaenelpoder.com.mx/columnistas/2017/octubre/catedral-desesperanzada.html

Sigo ausente trabajando en mi página WEB y en la “Actualización de la Disección de la Ley de Obras Públicas y SRCLM, con alcance ampliado a los fines y medios normativos”. El análisis de una herramienta predilecta de corrupción, por su impunidad y la cuantía de los recursos que permite desviar. Por lo que dejo pasar muchas cosas, pero esto no podía dejarlo pasar.

https://angelpujaltepineiro.com/ , Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: Actualización de la Disección de la LOPySRM, El descalabro de la razón y La hermana perversa de la Ingeniería Civil.

http://lagrillaenelpoder.com.mx/politica/2018/feberero/perniciosa-codicia-en-la-Camara-de-Diputados.html

El creciente problema del agua en la frontera con USA

eno 2018

El creciente problema por el agua en la frontera con USA

La distribución del agua en la frontera entre EEUU y México es un problema al que se le debe poner atención y capacidad. Al parecer el primer mundo le ve la cara al tercero sin que nadie se dé cuenta. Por lo visto, de nuestro lado “opinan” muchas personas que no tienen los conocimientos necesarios. Falta la opinión de verdaderos profesionales de la auténtica ingeniería civil.

El lunes 15 de enero de 2018, El Universal publicó el articulo: “El agua, la polémica que enfrenta a México y Estados Unidos”. En el que relata que los gobiernos de México y Estados Unidos el 21 de septiembre de 2017 firmaron el acta 323, que se integra al “Tratado de Aguas Internacionales” y en la que se asienta “que a cambio de ayuda económica (léase dinero) que la Unión Americana “proporcionará para el desarrollo de infraestructura hídrica” en nuestro territorio, ellos podrán “obtener” ciertas cantidades del líquido”.

El segundo párrafo del artículo aclara que el problema es la escasez de agua en la Cuenca del Río Colorado. Que surte a las ciudades y zonas agrícolas de la franja este de USA, las ciudades como Denver, Las Vegas, el Silicon Valley, etc. y a la zona desértica del SW de USA.

El río Colorado es el principal proveedor de agua de las zonas áridas de la cuenca que recorre y en algunos casos representa la única fuente de agua disponible para abastecer de agua y electricidad a 35 millones de habitantes de las ciudades y a las famosas dos millones de hectáreas de riego de las zonas agrícolas del valle de California, que representan el 11.9 % del ingreso agrícola nacional de USA.

Sobre el cauce del río, del lado de Estados Unidos están las presas Glen Canyon, Hoover, Parker y Davis y del lado mexicano solo contamos con la presa Morelos. Por el mentado tratado internacional, México tiene derecho a recibir mil ochocientos millones de metros cúbicos de agua.

Pero no se menciona que desde hace muchos años que el río Colorado no descarga sus caudales en el golfo de California, lo que ha afectado el ecosistema del delta (desembocadura) del Colorado, todo en territorio mexicano. La sobreexplotación del río impide que en ciertas épocas del año llegue agua a su desembocadura en el Alto golfo de California y delta del río Colorado.

El fake argumento o cuento para niños, de los comisionados de las “Comisiones Internacionales de Límites y Aguas” (CILA) de México y Estados Unidos, que fueron los que negociaron el acta, es que “observaron la conveniencia de continuar desarrollando y construyendo proyectos e implementando acciones que conserven o aumenten la disponibilidad de agua del Río Colorado”.

Lo cual sería muy bueno si fuera algo que se va a hacer en el lado Americano, que es donde la sobreexplotación del caudal del río, merma el agua que entregaban y debían de entregar a México. Pero no es así. La nota continúa: “a través de mecanismos de inversiones en la infraestructura, lo que permitiría que una parte del agua producida podría utilizarse para las necesidades de agua del medio ambiente, en tanto otra porción podría ser distribuida entre los dos países”.

Lo que es un encadenamiento de incongruencias. La primera es dar a entender que unos “mecanismos de inversión en la infraestructura” (mágicos, que no se aclaran) van a hacer que de la nada aparezca agua. Van a producir agua, con la que van a salvar a la ecología de la zona mexicana y encima va a ser tanta que hasta va a sobrar para que se lo repartan entre México y USA.

Lo cual puede ser posible con plantas desalinizadoras de agua de mar. Las que USA perfectamente puede montar en sus costas para abastecer a sus necesidades y liberar caudales del río para así poder entregar el volumen de agua que debe a México en vez de dinero. Pero quien sabe cuanto cueste una planta desalinizadora de los caudales que hacen falta.

Por lo que lo lógico y pensando mal, es que los “primos” están previendo que el descontrolado aumento del consumo de agua de su lado en el futuro va a seguir disminuyendo hasta no dejar nada de agua que entregar a México. Con el consecuente desastre ecológico en el delta del río, para las ciudades de este lado, como Mexicali y San Luis Río Colorado y para la agricultura de la zona.

Y que una forma de amarrarse el dedo antes de que se lo corten, o lavarse la cara como dice Zavala, es entregar una bicoca de dinero a los tontos vecinos, con el cuento que es para que resuelvan el problema y así cuando suceda el desastre, le van a echar la culpa a los tontos que agarraron la bicoca, “porque se robaron o dilapidaron el dinero en tarugadas”.

Y vean si no es una bicoca, la nota continúa: “Los Estados Unidos contribuirán con un monto total de 31.5 millones de dólares a México a través de la comisión (CILA), para desarrollar proyectos de conservación en México. Toda agua generada (creada o aparecida) o conservada con esta inversión será asignada a México con excepción de los siguientes volúmenes: 86 millones de metros cúbicos de agua para cumplir con el compromiso de Estados Unidos para beneficio del medio ambiente, en especial el tramo limítrofe y del Delta del Río Colorado”.

Según esto USA esta o estaba comprometida a entregar 86 millones de metros cúbicos para el medio ambiente y con esa bicoca se libera de ese compromiso. Ya no tiene que entregar nada de agua. Pero no es todo. Por esa bicoca ahora la responsabilidad del desastre ecológico que van a causar los Americanos con la sobreexplotación del Río Colorado, va a ser toda de México. Ya ni hablar de las afectaciones a las ciudades y agricultura del lado mexicano.

El único que levanta la voz, es José Zavala, investigador del Colegio de la Frontera Norte (Colef), pero no ve el problema como yo. Él cree que en verdad va a aparecer agua nueva. Cuando la realidad es que cada día va a haber menos, de aquél lado y en consecuencia de este. Los EEUU no solo sobreexplota el caudal que escurre sobre la superficie del terreno, por lo que va a disminuir hasta desaparecer, sino que también sobreexplota lo que escurre bajo la superficie del terreno, por lo que también ese líquido va a disminuir hasta desaparecer.

Zavala reclama que los USA compraron agua, como si de verdad esperaran que México además les entregue algo. Como si fuera posible que México aparezca agua para la ecología y para que sobre para dársela a los devoradores de agua. Es ingenuo creer que por mucho que se optimice el uso del agua de este lado de la frontera vaya a sobrar. Algo que no han podido hacer los “primer mundistas” de su lado. Lo cierto es que el consumo va a crecer por encima de lo que se optimice. De aquél lado y de éste. Y para muestra está la Cuenca del Río Colorado.

Zavala también reclama, con razón, el manipulado o inconsciente aval del garlito de instituciones como Pronatura, Colef, Universidad Autónoma de Baja California, Sonora Institute, entre otros. De lo que aclara que se manipuló el aval del Colef y la UABC porque fue a titulo personal de quienes participaron y lo presentaron como institucional.

Esto es un crimen ecológico del que se debe dar la alarma nacional e internacional para que tomen cartas en el asunto instituciones como el PROGRAMA DE LAS NACIONES UNIDAS PARA EL MEDIO AMBIENTE (PNUMA) y la ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA METEOROLOGÍA (OMM), EARTH ACTION, AMIGOS DE LA TIERRA (AT), GREENPEACE INTERNACIONAL, entre otras…

Liga del artículo en El Universal.-

http://www.eluniversal.com.mx/nacion/sociedad/el-agua-la-polemica-que-enfrenta-mexico-y-estados-unidos

Liga de la carta que el 5 de junio de 2002 envié al Ejecutivo Federal, para denunciar el mismo problema de desconocimiento en el asunto del agua en la frontera, pero en esa ocasión la del Río Bravo.

Carta en el 2002 al Presidente por el problema del agua con EEUU en la frontera norte

Sigo ausente por trabajar en la “Actualización de la Disección de la Ley de Obras Públicas y SRCLM, con alcance ampliado a los fines y medios normativos”. El análisis de una herramienta predilecta de corrupción, por su impunidad y la cuantía de los recursos que permite desviar. Por lo que dejo pasar muchas cosas, pero esto no podía dejarlo pasar.

https://angelpujaltepineiro.com/ , Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: Actualización de la Disección de la LOPySRM, El descalabro de la razón y La hermana perversa de la Ingeniería Civil.

http://lagrillaenelpoder.com.mx/columnistas/2018/enero/el-creciente-problema-por-el-agua-en-la-frontera-con-USA.html

Gestión en 1998 para que se reconociera legalmente a la Ingeniería Civil

Una de mis primeras gestiones fue tratar de que se reconociera legalmente a la Ingeniería Civil. A la que el Ejecutivo Federal turnó a la Consejería Jurídica del Ejecutivo Federal, que la turnó a la Dirección General de Asuntos Jurídicos de la SEP, la que manifestó que estudiaba mi propuesta y solicitó opinión a la Dirección General de Profesiones, la que manifesto que se iban a estudiar mis opiniones» a fin de hacer una propuesta» y comenta incoherencias: como que la existencia de colegios descontrolados o una burocrácia, como el CENEVAL  suplen y hacen innecesaria a una ley que dé certeza jurídica a una práctica profesional, como la Ingeniería Civil. Al principio solo me preocupé por que se reconociela legalmente a la Ingeniería Civil, pero con el tiempo me dí cuenta que el problema de las profesiones es mucho más amplio y profundo. Que en realidad lo que se requiere es una Ley de Profesiones seria y bien hecha. Una que distinga y aclare las diferencias, como los méritos con la sociedad, del profesional y con los particulares, todos los derechos y obligaciones, de las diferentes actividades lucrativas en el país, como las que hay entre una práctica profesional con la del profesionista, de estos con los técnicos, de los anteriores con los prácticos, con los artesanos, con los artístas y ponga a todas las prácticas lucrativas en su lugar.

Reconocer a la IC...0001Reconocer a la IC...0002Reconocer a la IC...0003Reconocer a la IC...0004Reconocer a la IC...0005Reconocer a la IC...0006Reconocer a la IC...0007Reconocer a la IC...0008Reconocer a la IC...0009Reconocer a la IC...0010Reconocer a la IC...0011Reconocer a la IC...0012

 

Correspondencia en el 2003 por los edificios dañados por el sismo del 85 que no se habían reparado

Carta al Coordinador Técnico de la Secretaría de Obras y Servicios del Gobierno del D.F., respuesta elusiva del Coordinador Técnico, respuesta del Comité insistiendo en solicitar información adecuada, respuesta de nuevo elusiva del Coordinador Técnico al Comité, tercera carta del Comité al Coordinador Técnico y carta al Jefe de Gobierno.

1a carta CE al GDF1a resp GDF al CE1a resp GDF al CE anexo2a carta CE al GDF2a resp GDF al CE3a carta del CE al GDFCarta al Jefe de Gobierno