Ridicula simulación gubernamental

octubre 2014

Más rápido cae un hablador que un cojo y los que no tienen vergüenza ni dignidad hacen el ridículo al negar lo evidente y alegar tonterías que ni un niño cree.

Es absurdo pedir la desaparición de poderes, donde es público y notorio que el único poder que rige es el del más fuerte y la única ley que impera es la de la selva. Allí lo que se necesita es que aparezcan poderes que metan orden. Pero vamos a conceder que el sesgo de la petición se deba a una incongruencia denominativa del trámite.

Otra incoherencia y mucho más grave, es la respuesta. “Que no se puede desaparecer los poderes porque es un trámite que implica a los tres poderes y dos están trabajando con normalidad”. Lo que exhibe bajo nivel mental.

Es estulto solo apuntar al gobernador, como para limitar, aislar y alejar la culpa, haciendo como que el gobernador es el único villano y a la vez rescatarlo argumentando que por imperfecciones de la ley, no pueden desaparecer en forma quirúrgica a un solo poder, porque la ley de perdida de poder implica la perdida de todos los “poderes”. No solo el ejecutivo, sino también el legislativo y el judicial.

Los argumentos en defensa de los otros son de antología: “El poder judicial esta trabajando con normalidad y esta cumpliendo sus funciones”, “los juzgados están abiertos y comedidos a atender los asuntos que les presentan” y “El poder legislativo esta sesionando con normalidad, como lo demuestran las actas de octubre y noviembre”, “no han cambiado de sede y trabajan como siempre”.

La evidencia es que en ambos depósitos de inútiles todos los empleados están cumpliendo su tiempo parcial de reclusión, checando sus tarjetas, cobrando sus cheques y despareciendo sus presupuestos. Y otra prueba es que en ambos “poderes”, están gastando papel y tinta. Lo que es lo normal en todos los poderes y la causa del desorden.

Es incongruente lo que significa la palabra normalidad para los “poderes” con lo que significa para la sociedad. Es clara la falta de relación entre la normalidad de los poderes con la de la sociedad. Mientras los burócratas cobren, no se preocupan de nada más. Ellos ya resolvieron su problema y que la sociedad se preocupe de los suyos. Ellos no pueden ocuparse de todo.

A ellos no les importa lo que le pasa a los de “fuera”, los que viven en el error de estar fuera del presupuesto. Pero la verdad es que el que no funcione uno de los poderes quiere decir que tampoco funcionan los otros. Porque lo de que son contrapesos entre si, no quiere decir que entre ellos solo se pelean los recursos públicos y que fuera del reparto del botín no exista ninguna relacion entre ellos o peor, que la relación sea de confianza, respaldo o sometimiento.

La responsabilidad nunca se delega sino que se comparte. Los tres “poderes” comparten culpas en cualquier desorden en la sociedad. La existencia de tantos delincuentes sueltos rigiéndose con la ley de la selva, dentro y fuera del gobierno, es culpa del poder judicial, que no ha impuesto el imperio de la ley ni ha hecho justicia. Y el que los servidores públicos se dedican a lo que les da la gana mientras finjen demencia y de todo se laven las manos, es culpa del poder legislativo, que no ha formulado las leyes necesarias para meter en cintura a los “servidores públicos” para lograr que trabajen en favor de la sociedad.

La división de poderes no es un pacto de no agresión para que cada quien usufructúe como su negocios particular los instrumentos que la sociedad les confía, de complicidad disfrazada de “respeto” mutuo o peor aún, de subordinación a un patrón que no es la sociedad.

No consignan al gobernador por la defensa de sus cómplices, a los que también se debería consignar, tampoco al presidente municipal porque no lo encuentran, y quien exoneró a los cínicos municipales o síndicos encargados de vigilar y defender los intereses municipales, quizá porque alegan que no sabían nada ni se enteraron de nada o que son otras victimas o tampoco los encuentran

https://angelpujaltepineiro.com/ , Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

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Bomba de tiempo del gas natural

agosto 2014

En el 2002 ó 2003, desde el Comité de Estudios del Colegio de Ingenieros Civiles, denuncie la bomba de tiempo que se estaba sembrando en la ciudad de México con la introducción a ciegas y a la brava, de la red subterránea de gas natural.

Es inocultable que una aportación de los imprudentes que aportaron los nuevos gobiernos, es la creencia que las cosas se hacen a la brava, cerrando los ojos y aventándose “como el gorras” (a lo pendejo y sin calzones). Y de esa forma, se metió al subsuelo de la ciudad esa nueva instalación.

Lo cual además de la falta de respeto y consideración para la población, que es la forma “moderna” de trabajar del gobierno que se ha arraigado como norma, y que tiene varios problemas. Que nacen de y exponen la anarquía, irracionalidad e incompetencia que es el uso y costumbre gubernamental más arraigado y que tiene como única consecuencia posible, que en ninguna parte de la ciudad se sabe que hay abajo del pavimento y las banquetas.

Es un gran enigma las instalaciones que existen bajo la superficie del terreno. Lo que es uno de los problemas que tiene que enfrentar la construcción de cualquier cosa y en especial el metro. Lo que obliga a trabajar como arqueólogo, escarbando con brocha para no romper nada, o cerrando los ojos para romper y después reparar, todas las instalaciones vigentes y necesarias que se van encontrando.

Y con esa ciega audacia se instaló la tubería de gas natural, pasando por encima de, quien sabe cuantas y a lo largo de que tanto, de líneas de alta tensión. Las que, gracias al “buen cuidado y mantenimiento” gubernamental, no es raro que exploten. Lo preocupante es que una línea de alta tensión explote bajo una de gas natural con lo que detonaría una explosión e incendio de magnitud y consecuencias azarosas, propio de una ruleta rusa.

Hasta la fecha no ha sucedido, sino que en Monterrey una fuga de agua ocasionó que una línea de gas explotara y se incendiara. Lo que ni en mis más febriles delirios se me hubiera ocurrido que fuera posible. Pero los hechos hablan.

Y hacen ver que además de la posibilidad de que una líneas de alta tensión explote, también tenemos como espadas de Damocles, los abundantes socavones causados por fugas de tuberías de agua potable y drenaje. Lo que son otras balas en el cilindro de la pistola con la que el gobierno pone a la población a jugar a la ruleta rusa.

Lo bueno es que las líneas de teléfonos no pueden hacer explotar una tubería de gas. Bueno, eso creo… O espero. El tiempo dirá.

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

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PEMEX y los astilleros

enero 2014

Continúo el corte de caja al inicio de año, destacando que sin darnos cuenta nos anticipamos al crimen que cometió PEMEX con la compra de un astillero gallego. Desde el 15 de noviembre de 2012, Grilla en el Poder me publicó un articulo cuyo tema principal era: la riqueza, como se crea y su relación con los recursos naturales. Sin ser invitado principal pero si un ejemplo muy claro, el artículo derivó en la traición que PEMEX cometió a los Astilleros Unidos de Veracruz y el insondable daño que le causó al país.

En aquella ocasión lo que trajo a colación a PEMEX, fue su obsceno intento de comprar flóteles a un proveedor extranjero (que de ser el mismo, algo esconden), ya que esa “ayuda” en calidad de rescate a una empresa extranjera, es un acto que resulta muy grave, después de verlo a la luz que PEMEX fue el que hizo quebrar a los Astilleros Unidos de Veracruz. Que traicionó a la nación entera al tirar por la borda todos los recursos que se invirtieron en la construcción de la obra civil y a los que se les debe sumar todo lo que el país había invertido en capacitar y habilitar al personal que iba a operarlo. Personal que iba a estar ocupado haciendo cosas buenas, útiles y valiosas, creando riqueza para el país. ¿Y hoy que son? ¿Donde se esta contabilizando esto?

Cifra a la que encima también se le debe agregar el daño a todas las cadenas de valor que iban a derramar sus beneficios económicos sobre incontables familias mexicanas distribuidas desde el puerto de Veracruz hasta el puerto de Lázaro Cárdenas. Gente que también iba a estar ocupada haciendo cosas buenas, útiles y valiosas, creando riqueza para el país. ¿Cuantos hoy son templarios o golfos o pacificos, de esos que no lo son tanto? ¿Donde se esta contabilizando esto?

Ninguno de estos hechos y menos su peso y valor monetario y en el impulzo y orientación al rumbo de la evolución social, es considerado por los economistas modernos. Y menos por los gubernamentales. Y esa es la diferencia entre un técnico y un estadista.

Y por supuesto mucho menos por los apologistas del imperio o de su caballo de Troya “El TLC”. Los que desorientan y desinforman pregonando que ya no vamos a necesitar trabajar, que todos disponemos de más comida y que hoy todos vivimos mejor que hace 40 años. A continuación esta la liga de aquélla entrega, para el que quiera revisar y constatar: la punteria, seriedad y solidez

SAPERE AUDE, 15 de noviembre de 2012, “simplificaciones que sesgan el entendimiento”.

http://www.grillaenelpoder.com.mx/edicion/index.php?option=com_content&view=article&id=12875:sapere-aude-angel-pujalte-pineiro&catid=46:columna&Itemid=68

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

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Animalidad y artificialidad

27 febrero 2012

Sesgos conceptuales

El rector inauguró la Feria Internacional del Libro con la desafortunada declaración: “Los libros quieren darnos la oportunidad de perder algo de nuestra animalidad para hacernos más humanos” y agregó “el compromiso de la UNAM (es) extender los beneficios de la cultura a toda la sociedad”.

La deficiente distinción de dimensiones es inadmisible en un jerarca de la formación de nuevos cuadros y conocimiento. Porque los sesgos conceptuales eluden el fondo del problema y desplaza la atención a callejones sin salida, en los que se enraízan desviaciones que se potencian en los nuevos cuadros y conocimiento producido (aceptando sin conceder).

El hombre nunca va a “perder” su animalidad ni parte de ella y solo puede nacer, vivir y morir animal. La animalidad es el sustento de la vida y la única dimensión del hombre que ha probado su valía. Si estamos vivos, es gracias a la animalidad. En contraposición la “inteligencia” todavía no ha demostrado su valor. Ha sacado a la vida de las condiciones materiales que la propiciaban y día a día socava su estabilidad. Logrando condiciones de vida invivibles en que impone sacrificios sin futuro en el absurdo en que la animalidad lucha por la vida y la “inteligencia” por acabar con ella.

El sinsentido no es verdadero, sino causado por confundir y suplantar a la inteligencia. De allí el entrecomillado, porque esa denominación acostumbra significar cualquier ocurrencia o creencia, por desafortunada que sea. El hombre no es animal racional ni ser humano, sino simio bípedo sin rabo con potencial racional y humanizable. (Humano es que entiende los problemas y necesidades ajenas): No cualquier simio bípedo sin rabo por nacer homínido llega a racional ni se humaniza. En todo caso requiere que de fuera se le transmita, se le inocule la racionalidad y el humanismo. Factores ambos que determinan la ubicación y orientación, positiva o negativa, de la persona en el mundo.

Conceder que el rector quiso decir que leer abona la racionalidad y humanismo revela desconocimiento que nadie nace racional ni humano y que son artificialidades con las que se debe modificar o reformar en forma consciente y orientada a los congéneres. (Algo de lo que debe estar consciente y en el centro de la atención de un jerarca de la educación). Una cosa es agregar y otra quitar. Creer que la animalidad se quita es opuesto a cargar, abastecer, poner cosas que no estaban. Error que evita llegar a la pertinencia de los contenidos. Lo que hace parecer que leer o enseñar cualquier cosa produce los mismos resultados.

Otro soslayo conceptual es la conveniencia o inconveniencia de la racionalidad. Sólo una mínima minimorum fracción del infinito de posibilidades es conveniente para la vida y las insuficiencias e imperfecciones en la artificialización del hombre actúan contra los fines de la misma. En la racionalidad no hay medias tintas, sino un nivel, un cierto grado de racionalidad a partir del cual, las conclusiones de la racionalidad empiezan a converger en forma natural, a preservar la vida y propiciar el bienestar y prosperidad material de todos los hombres, pero bajo ese nivel trabaja contra la verdadera inteligencia. Como egoísmo de gangrena, que mata al huésped y muere con él. Nivel que pocos alcanzan y que es complicado por la mutilación y diáspora conceptual consecuente de la especialización.

La especialización extrema disloca al especialista de la sociedad al borrar y olvidar a los demás, al medio y a todo lo que no es interno en su exclusivismo. Gente cuya concentración de atención hace trivial e irrelevante a los otros y lo particular, del aquí y ahora, en una visión “desligada” de quien es, que hace, quien paga sus gastos y para quien trabaja, todo suplido con fantasías. Lo que lo hace un ser insociable, irracional e inhumano. Condición de “genio” al que las imperfecciones en su racionalidad (especialista de especialista), lo hacen insociable e inhumano, lo que a su vez lo hacen inconveniente para la sociedad.

Un libro de un ‘distinguido y connotado’ investigador de un instituto de ingeniería, del área de Ingeniería civil: El rompecabezas de la ingeniería, Por qué y cómo se transforma el mundo, (FCE ISBN 978-968-16-8444-0) consigna un vasto catálogo de sesgos conceptuales que hacen insociable e inhumano al portador. Y es donde le corresponde al rector poner su atención y donde más lograría.

.El mayor reconocimiento y jerarquía social debe corresponder al mayor mérito y parte del problema lo causa otorgar jerarquía y reconocimiento social a gente sin mérito o que abiertamente son lesivos para la sociedad. Entre los investigadores por lo menos me consta que existe un grupo que se dedica a sumar apoyos: como investigador de tiempo completo (24/7) en algún Instituto de Ingeniería, como académico de tiempo completo (24/7) en la facultad, como miembro (24/7) del Sistema Nacional de Investigadores y que en vez de desquitar los apoyos se dedican a buscar (24/7) contratos por fuera,  que son de venta de indulgencias para trapacerías de depredadores sociales en competencia desleal a los verdaderos Ingenieros Civiles.

Hecho que revela el desatino de la segunda aseveración “el compromiso de la UNAM (es) extender los beneficios de la cultura a toda la sociedad”. El primer error que porta es suponer que los beneficios de la cultura sentaron sus reales en el interior de la UNAM, en una situación inmejorable, por lo que solo falta sacar esos beneficios de la UNAM para derramarlos sobre toda la sociedad.

La UNAM es una herramienta que uno de sus objetivos es ese. Pero primero se debe verificar que la herramienta es y hace lo que debe. Y ese libro prueba que por lo menos un grupo de mimados en la UNAM no es ni hace lo que debe. Que se creen merecedores de todo por su genética y que la población abandonada, esta amolada, porque a los fregados así les gusta (¡¿?!).

La UNAM debe formar profesionales generalistas que no se extravíen en el detalle ni pierdan el sentido social de las prácticas profesionales. Parte del problema es el desplazamiento y cesión de la inteligencia social, de los profesionales, de los que estudian y se preparan, a los políticos, que ni estudian ni se preparan, más allá de mañas y ductilidad. Lo que crea problemas. Como quitar todo sentido a la necesidad de prepararse y superarse. ¿Para qué estudiar y superarse en un lugar donde los que deciden son los inpreparados empoderados?

El sinsentido reduce la preparación a la adquisición de prestigio (charlatán), que es lo que compran y pagan los políticos, como fundamento del aval para sus trapacerías. Y los investigadores cuentan con un enorme capital de ese tipo (gratuito de lugar común), sus presupuestos son favores políticos y la visión parcial de especialista los hace inconscientes e irresponsables, por lo que sirven a cualquier depredador social y bloquean a los auténticos factores sociales que pueden y deben rescatarla: los profesionales. Lo opuesto al objeto patente universitario y a la necesidad nacional.

Los investigadores se “igualan” a los del primer mundo, donde si desquitan lo que cuestan sin depender de presupuestos públicos a fondo perdido, sino actuando insertos en la vida económica del país, no son artificiales. Se “igualan” a pesar que no consta ninguna aportación que valga la pena de investigadores mexicanos del área de Ingeniería Civil. Sin embargo los “Institutos” de una indefinida Ingeniería (no civil, mecánica ni eléctrica) se reproducen como hongos que pican como gallinas en todos lados y en ninguno hacen hoyo. Lo que aparenta depósitos de sanguijuelas.

Casos hay para tirar para arriba. Esta el PUMA (Programa Universitario del Medio Ambiente) cuando el problema de los desequilibrios en el medio ambiente es inocultable en franca violación al Artículo 27 Constitucional. Los desequilibrios han hecho de la Cuenca de México el hoyo negro del país, cuyo desorden rebasa muchas capacidades de la Naturaleza. El primer recurso es el espacio y es inocultable que ya no cabemos, el primer recurso para la vida es el agua y el señor Ingeniero Civil Carlos Ramírez Sama en el libro “Problemas de la Cuenca de México” del Colegio Nacional, declaró que la capacidad hidráulica de la Cuenca se rebasó en 1964. Pero el PUMA es autista igual que el Programa Universitario de Estudios sobre la Ciudad. El concepto de ciudad es el de mercado. Una ciudad funciona cuando propicia el intercambio de bienes y personas. Y en una cuenca moribunda y una ciudad decadente actúan como depósitos de mirones de palo, que solo saben cobrar y callar. Y es que cobran por avalar los sinsentidos de los depredadores sociales que hunden al país.

Por el Artículo 134 Constitucional y un mínimo de ética se deben compara los costos con los beneficios que cada investigador y cada instituto o centro reditúa a cambio de lo que cuesta. Y no veo quien resista la comparación.

Nuestro país acumula en la mayoría de sus problemas un componente sustancial físico, una parte relevante material. Para los que no sirven las soluciones políticas. De las que se abusa al no conocer otra. La Ingeniería Civil es la práctica profesional específica para administrar la frontera de contacto de la sociedad con la Naturaleza. Una práctica profesional de contacto con el mundo real en el aquí y ahora, de la particularidad y el estudio de la casuística. Los investigadores, doctores, masters y académicos de tiempo completo son de otro mundo, del de lo teórico, del de lo abstracto, de lo valedero para todo en lo general pero excluyente de cualquiera en lo particular. Uno existe otro no. Uno es verdadero y otro una simple referencia.

Pues cuando más necesita el país a la Ingeniería Civil, es cuando más ataques recibe. Su práctica acostumbra ser violentada por políticos y depredadores sociales, por la enorme cantidad de recursos que se involucran en la práctica. Pero antes el impacto en la vida nacional de las insuficiencias, desviaciones y excesos en la administración del país, en parte lo absorbía y ocultaba la opulencia de los recursos nacionales, pero por la persistencia e incremento en los desequilibrios físicos, el país ya no aguanta más.

Desde 1929 han habido por lo menos cuatro intentos de auténticos Ingenieros Civiles, por insertar a la Ingeniería Civil en el lugar, con las facultades y la disposición necesaria para poder efectuar la racionalización de la vida material de la sociedad mexicana, mismos que fueron descarrilados por el poder político, que ve amenazada su hegemonía. Pero el último ataque es el más peligroso por mustio, el de los investigadores, que como no investigan y se han mal acostumbrado al dinero lo buscan suplantando a otra práctica profesional que desconocen. Un master, doctor o investigador no es un meta ingeniero sino lo opuesto, no es más capaz, sino incapaz como I.C.

Ya corrieron de la facultad a los auténticos Ingenieros Civiles que de la trinchera iban a dar su visión del mundo real en una clase, para cambiarlos por esquizofrénicos (sin contacto con el mundo real), por gente que vive en el mundo de la fantasía de lo abstracto, que cree que “la teoría” es la forma suprema de conocimiento, cuando una teoría es lo único que se tiene cuando no se tiene seguridad de lo que se tiene enfrente.

Por eso, señor rector, si quiere hacer algo por la sociedad no derrame sobre la sociedad la esquizofrenia que desborda algunos investigadores, sino mejor sáquela de la facultad de ingeniería y restablezca a la auténtica Ingeniería Civil para que ésta a su vez pueda derramar sobre la población sus aportaciones privativas: preservar la vida y propiciar el bienestar y prosperidad material de la población.

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón y La hermana perversa de la Ingeniería Civil.

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Asociación perversa

4 octubre 2010

“Cambio climático, abuso, nula inteligencia y mala fe”

La menospreciada Naturaleza con saña de despechada cobra en la población las facturas por el menosprecio, incuria y abuso gubernamental. Las “autoridades” no aciertan a donde echar la culpa, cómo desviar la atención o esconder sus culpas, errores y abandonos. El “pobre gobierno” lejos de darse cuenta que es el principal causante de todos los problemas de la población, se siente víctima del enojo de dioses malos, que lo hacen ver mal.

Las inundaciones, deslaves y manifestaciones de la Naturaleza que cobran vidas humanas, bienes patrimoniales y bienestar de la población son consecuencia de soslayar la primera responsabilidad de todo gobierno, que es cuidar la vida y propiedad de los pobladores. Compromiso que no es ideal abstracto sino obligación material establecida en claras instrucciones constitucionales, desatendidas.

El Artículo 27 Constitucional manda: “(…) (1) regular, en beneficio social, el aprovechamiento de los elementos naturales (…), hacer una (2) distribución equitativa de la riqueza pública, cuidar de su (3) conservación, lograr el (4) desarrollo equilibrado del país y el (5) mejoramiento de las condiciones de vida de la población rural y urbana. En consecuencia se dictarán las medidas para (6) ordenar los asentamientos humanos y (7) establecer adecuadas provisiones, usos, reservas y destinos de tierras, aguas y bosques, a (8) efecto de ejecutar obras públicas y de (9) planear y regular la fundación, conservación, mejoramiento y crecimiento de los centros de población; (…) y para (10) evitar la destrucción de los elementos naturales y los daños que la propiedad pueda sufrir en (11) perjuicio de la sociedad (…)”.

Once instrucciones más claras que agua. Pero la costumbre gubernamental es hacerse tonto, desacatar la Constitución, toda lógica elemental, sentido de auto conservación, derechos humanos y echar por la borda la calidad de vida de la población, el futuro del país y sólo atender a beneficios particulares, de grupo y momento. Y en vez de inteligencia desarrollar labia y disimulo.

Primero, nunca ha regulado el aprovechamiento de los elementos naturales, menos en beneficio social. La constante es el abandono y saqueo irresponsable e irracional de lo que se encuentre a mano en la superficie.

Segundo, tampoco ha hecho una distribución equitativa de la riqueza pública, la forma de materializar este mandato es distribuir coherente con las posibilidades materiales y equitativamente entre los habitantes la llave que abre y hace accesibles los recursos naturales: infraestructura física.

Tercero, no ha cuidado la conservación de nada, todo el país se encuentra al garete.

Cuarto, no hay desarrollo equilibrado del país. Lo certifica la desequilibrada vida artificial de la moribunda Cuenca de México, su agotamiento de recursos naturales, su exceso de infraestructura sobre los recursos naturales y de estructura sobre infraestructura (desequilibrio extremo). Por eso concentra al 25 % de la población (otro desequilibrio). Y la falta de infraestructura en el resto de la república donde hay recursos naturales es otro desequilibrio más. Es más no hay desarrollo, solo ensanchamiento de la misma infraestructura que dejaron los coloniales. Crecimiento sin desarrollo.

Quinto, en consecuencia no se han mejorado las condiciones de vida de la población rural y urbana. Al contrario, declina como consecuencia natural del irracional manejo del país.

Sexto, tampoco hay medidas para ordenar los asentamientos humanos. Al contrario el centralismo político y económico desordena y desorganiza una evolución coherente, racional y equilibrada con las posibilidades materiales del territorio.

Séptimo, no se han establecido adecuadas provisiones, usos, reservas y destinos de tierras, aguas y bosques. Todo al garete. Lo de adecuado quiere decir de acuerdo a sus posibilidades y potenciales físicos. De acuerdo a lo que tiene y puede tener cada lugar. No al capricho y contentillo de ignorantes, ni abandonado al azar.

Octavo, se debe hacer todo lo anterior previo a la ejecución de obras públicas. Es decir primero se debe revisar con que se cuenta, después pensar y al último actuar. El gobierno lo hace al revés.

Noveno, como base de la planeación y regulación de la fundación, conservación, mejoramiento y crecimiento de los centros de población; La base es primero ver que se tiene, para qué sirve y hasta donde es prudente usar y después hacer valer la razón de la Naturaleza. La “planeación” nacional es un absurdo y alienado reparto tipo pirata de recursos que ven como botín político y que disfrazan denominándola democrática. Un indefendible, vergonzoso y lesivo instrumento político y no uno racional.

Décimo, para así evitar (en forma coherente y racional) la destrucción de los elementos naturales y los daños que la propiedad pueda sufrir. No manda nada absurdo. Ordena racionalizar el desarrollo. Si se piensa y hace lo correcto no se desforesta ni destruye la vegetación. Al no deforestar ni destruir la vegetación, el subsuelo almacena más agua de la que llueve y la vegetación evapotranspira una cantidad considerable de lo que llueve regulando el clima, lo que hace más habitable el lugar, para personas, animales y plantas, adicionalmente al escurrir mucho menos agua se evitan avenidas destructivas, que además arrastran sedimentos o fertilidad que debería quedar en sus lugares de origen. Si además se evita poblar los cauces, lagunas de inundación, cañadas y laderas, pues se impide…

Onceavo perjuicio de la sociedad.

Pero no todo es culpa de los políticos. Este mandato constitucional da entrada y pie a la Ingeniería Civil y de 1929 a la fecha ha habido cuatro intentos para racionalizar el desarrollo físico nacional, que han sido derrotados por políticos. Actualmente confundir mansedumbre y docilidad con disciplina y orden, además del escamoteo de responsabilidades y funciones, de incomprensión, menosprecio y desplazamiento, la paga el gremio de ingenieros con grotesca suplantación por ignorantes e incompetentes. Como patéticos ecologistas, “Tartufos” investigadores alienados ratones de laboratorio al servicio del mejor postor y trasnochados rescatistas que por denominarse “protección civil” pretenden lograr lo que solo los profesionales de la administración física del territorio, los auténticos Ingenieros Civiles pueden: predecir el futuro material para administrar la frontera de la sociedad con la Naturaleza.

 

Autor de: La infracultura, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas y ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional!

 

 

Ambiente obesigénico

31 mayo 2010

“Grasa corporal y cerebral”

La convocatoria del 26 de abril de 2010 a un foro de “organizaciones de consumidores, legisladores y especialistas” dice:

México presenta la mayor incidencia mundial en sobrepeso y obesidad infantil, y es el país con el mayor incremento en este fenómeno en los últimos años. El estado (gobierno) no cuenta con los recursos (mentales) para enfrentar esta epidemia que, por primera vez amenaza con disminuir la esperanza de vida de la población mexicana.

            La Organización Mundial de la Salud señala que la obesidad, en su dimensión de epidemia, es el resultado de un ambiente que la promueve, uno al que los “expertos” han dado en llamar “ambiente obesigénico”.

            Varias naciones del mundo han implementado diversas regulaciones para modificar ese ambiente obesigénico en algunas áreas que han sido identificadas (¿dónde?) como factores determinantes: los alimentos y bebidas en las escuelas, la publicidad de alimentos y bebidas, dirigida a la infancia y el etiquetado de los alimentos.

Ahora nuestras “malinchistas” autoridades aplican la receta de la OMS, que consiste en “regulaciones” (para lo que aquí sirven) y una campaña de “nuevos hábitos y cultura alimentaría”. El sinsentido exhibe la insuficiencia y extravío de nuestras autoridades que en forma ciega aceptan diagnósticos y soluciones ajenas, que resultan incongruentes con nuestra realidad. Contemplamos el nacimiento de otra pifia gubernamental, en la que van a importar regulación y despilfarrar recursos en una campaña que es más ruido que objetiva efectiva, que no va a obtener ningún resultado positivo para la población, pero a ellos les sirve para escurrir el golpe, simular que hacen y a nosotros para mostrar una radiografías de la insuficiencia gubernamental, de su subdesarrollo.

Las limitantes de nuestras autoridades no permiten resolver problemas sino capotear los síntomas, simular que algo hacen y ser victimas fáciles de manipulaciones externas por fuerzas que ya les tomaron la medida. (¿Nosotros cuando?) La CEE denunció la forzada e innecesaria compra de laboratorios y vacunas impuesta con premeditación alevosía y ventaja, en abuso de la ignorancia extrema, usando como petate de muerto el cuestionado pronóstico de una pandemia de influenza. La condición de nuestras “autoridades” no permite, en un ataque foráneo, interesado o no, defenderse ellos, a nuestros recursos y al derecho a decidir nuestra conveniencia. Lo único que hacen es poner cara de “what”, balbucear incoherencias y acatar dócilmente las instrucciones que les giran sus manipuladores. Uno con la exageración de su malinchismo perjudico seriamente a los locales. Y todos acusan estar totalmente desarmados, sin información ni inteligencia. La información es control y el control poder. Sin información no se tiene control y sin control no se puede tener poder.

El caso es similar. La alarma no la dan nuestras “responsables y alertas” autoridades, ni es exigencia de la sociedad y menos sesuda recomendación de “expertos” (sea eso lo que sea), sino la Organización Mundial de la Salud advierte que somos: primer lugar mundial en sobrepeso y obesidad infantil, primer lugar mundial en incremento del fenómeno en los últimos años y segundo lugar mundial con 70 % de sobrepeso y obesidad en adultos. El “kit” Incluye diagnóstico y receta que reduce el problema a: la tienda escolar, publicidad y etiquetado de botanas. Peor que auto medicarse es usar una receta ajena (le funcionó a la comadre). No se necesita ser médico para ver lo garrafal del error. Cualquier médico serio y responsable solo admite le digan los síntomas para que él los interprete y rechaza por improcedentes diagnósticos, pronósticos y recetas ajenas. ¿Estarán conscientes de su ridículo profesional?

La OMS acierta al señalar que: la obesidad, en su dimensión de epidemia, es el resultado de un ambiente que la promueve. Pero es incongruente aceptar a la botana escolar como “ambiente” y causa principal, determinante y casi única, lo que descarta otros ambientes y causas, y reduce el panorama al desechar a los adultos (¿ellos por qué engordan?). Aun con la falta de información con que “opera” nuestro “gobierno” se distingue que el problema es familiar. La causa de fondo es la degeneración en la forma de vida (o sobrevivencia) familiar, como reflejo por necesidad de la degeneración del medio físico en el que vive nuestra población. El medio material moldea lo posible.

El problema está mal planteado y diagnosticado; no es la botana infantil, sino la forma de vida de la población. El sesgo lo causa que la “atención al problema” obedezca a presión externa. Que en el mejor de los casos da la alarma por el incremento en apenas un indicador, el peso de los niños. En forma ciega a otros fenómenos e indicadores locales en los niños, adultos, en aspectos sociales, culturales, deportivos, económicos, recreativos, laborales y en las condiciones materiales generales de vida de la población, donde se deben buscar las verdaderas causas de fondo. Aspectos todos que “casualmente” corresponde monitorear y administrar a las autoridades. Adicionalmente si conocieran nuestra situación y problemas, darían resultados, no los espantarían con el petate del muerto ni harían el ridículo internacional.

La causa no radica en las personas ni es problema cultural sino del ambiente material en que el autismo gubernamental hace vivir a la población. En la degradación y envilecimiento general en la forma de vida de la población. Es absurdo e irresponsable que en vez de asumir en serio el problema, lo minimicen presentándolo como un aumento de peso infantil que flota en el vacío, no guarda relación con nada y solo afecta al recreo escolar. Nuestro gobierno es hoja seca al viento por no recabar ni procesar información útil sobre nosotros mismos.

¿Cuándo y cómo empezó el problema? ¿En zonas urbanas o rurales? ¿En qué ciudades y en cuales no? ¿Norte, sur, este u oeste? ¿Nivel socioeconómico? ¿Qué comía la familia antes y que ahora? ¿Cuáles son los cambios en el estilo de vida familiar? ¿Cuál es la actividad económica? ¿Qué esfuerzo les toma y cuanto les rinde? ¿Cómo viven? ¿Qué actividades extra laborales (escolares) desarrolla cada miembro y la familia? ¿Saben las autoridades lo que es bienestar de la población? ¿Les importa? ¿Se refieren a algún concepto? ¿Lo monitorean?

En ausencia de información oficial (la OMS no profundizó y a nuestras “autoridades” les vale o son un cero a la izquierda), uso la de mi último libro, en base a la cual resulta un problema físico urbano de las urbes. Y es problema de ingeniería civil.

La OMS acierta al diagnosticar que el problema no es individual sino ambiental, pero yerra al considerarlo del ambiente cultural, ya que lo imponen las condiciones materiales. El problema cultural se reduce al de nuestras autoridades. Cuya falta de contacto con el mundo verdadero, en especial con la situación de la población, caracteriza su esquizofrenia. Es demencial confundir un problema físico con uno cultural. Pero es apenas uno de tantos problemas sociales serios, graves, profundos y acumulativos que por falta de ingeniería civil y médicos sociales, que no se reconocen ni asumen.

La ingeniería civil administra la planeación física del territorio. Con objeto de hacer de los asentamientos herramientas de bienestar y prosperidad material para los habitantes. Los asentamientos pueden funcionar como instrumento de bienestar y prosperidad material o de degradación y tormento para los habitantes. La diferencia la establece la Ingeniería Civil.

Adicionalmente la OMS define la salud como el estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de infecciones o enfermedades. En 1992 un investigador agregó «y en armonía con el medio ambiente«. (¿Físico o cultural?)

Atacar efectos y no causas es de una estulticia enorme. Analizar efectos aislados es peor. Pretender corregir el ambiente cultural sin corregir el material es inútil. El medio material determina el cultural y el cultural influye y retroalimenta pero no determina el material. La insuficiencia objetiva y conceptual del propósito lo hace otro montaje de nuestras patéticas autoridades con que pretenden no contrariar al extranjero simulando que algo hacen.

Pretenden enseñar a comer a los niños. Para que ellos eduquen a los padres y les exijan que ya no los alimenten con basura, sino que solo les den lenguas de colibrí y sesos de canario, soslayando la situación material de los padres, la familiar, la local donde habitan y del país.

La Ingeniería Civil sabe que los individuos no solo requieren alimento y gimnasia. La calidad de vida la determina la forma en que se satisfagan esas y otras necesidades complementarias como: interacción, salud, descanso, abastecimiento, trabajo, vivienda, recreación, actividad social, cultural y deportiva. Lo cual requiere infraestructura específica, tiempo y recursos. La familia incrementa las necesidades anteriores con nuevas y diferenciadas, originadas en las demandas específicas de los críos, en nuevos abastecimientos e instalaciones (escuelas). La actividad recreativa, social, cultural y deportiva también cambia.

Algunos tipos de infraestructura física necesaria para satisfacer las necesidades de la población son: escuelas, bibliotecas, teatros, cines, parques, jardines, centros deportivos, estadios, trabajo (oficina, taller, industria), comercios. Las distancias entre orígenes y destinos, entre el hogar y donde debe llegar para satisfacer sus necesidades, determina el tiempo, esfuerzo físico y costo material de satisfacer cada necesidad.

El nivel de vida en la década de los 60s era superior. La comida familiar era como los vestigios que sobreviven en las fondas: Sopa, arroz, guisado, frijoles, postre y agua de fruta. La mayoría de la infraestructura física necesaria para satisfacer las necesidades humanas que existe en la actualidad es de aquella época. De allí para el real solo se ha construido vivienda, sin la infraestructura que civiliza, humaniza, da calidad de vida y prosperidad material. La licencia de construcción, que se condicionaba a la existencia de recursos e infraestructura local se prostituyo al hacerla indiscriminada ventanilla de ingresos.

El salario mínimo era más remunerador. El padre comía en casa y regresaba al trabajo. Ahora trabajan los dos y no les alcanza el tiempo ni el dinero. Viven en ciudades dormitorio, lejanas, congestionadas, sin infraestructura física necesaria para satisfacer las necesidades humanas de los pobladores, ya que solo sirven para dormir y bañarse. Las cuatro horas de ida, ocho en el trabajo y cuatro de regreso, les dejan ocho para dormir y satisfacer sus necesidades personales, lo que deben hacer, las que puedan, al vuelo y a la pasada. De deporte, cultura, sociedad, interacción o descanso reparador ni hablar. ¿Cómo influye esa forma de vida?

También inciden efectos de relaciones espaciales insoslayables descontroladas en nuestros centros urbanos como: la densidad de personas, inmuebles, actividades y empresas, que nuestras urbes tienen rebasadas por mucho sus posibilidades físicas. El ingeniero Carlos Ramírez Sama, en “Problemas de la Cuenca de México”, (Colegio Nacional), alerto que la Cuenca de México solo tiene capacidad para 8.45 millones de habitantes. Cifra que se alcanzó y rebasó en 1964.

A partir de esa fecha el país dejo de desarrollarse e inicio su implosión. Inició el sembrado de infraestructura por encima de los recursos naturales disponibles y la aglomeración de gente por encima de la infraestructura disponible. Lo que hizo de la Cuenca de México un hoyo negro que periclita a los factores materiales que inciden en el bienestar y prosperidad material de todo el país. Lo que a su vez causó que los resultados sociales menguaran a partir de 1964 y lo que sustenta a una punta es el hundimiento de la otra. ¿Cuándo y cómo se agudiza la mala distribución del ingreso? ¿Cuánto se ha devaluado el poder adquisitivo del salario?

El concepto de ciudad es el de mercado, funciona en la medida que propicia el intercambio de bienes y personas. La densidad descontrolada de personas e inmuebles complica los intercambios de bienes y personas y hace que la zona urbana funcione como ciudad amurallada. De lo que se hacía antes, hoy se debe escoger que hacer y que no, porque no da tiempo. Todo lo cual encarece y denigra la calidad vida a nivel de sobrevivencia inhumana. Pero nuestras autoridades solo piensan hacer lo mínimo para sacudirse la presión foránea y vender la mueca como favor.

Pero de qué nos sorprendemos, Es la ruin y baja receta política tradicional de culpar a la víctima. Diagnosticar el problema como cultural, lo hace un problema de la persona, que está mal porque quiere, porque no “ve” las cosas “como debe”, porque “no sabe”, lo que en todo caso, es a los individuos a los que les falta algo. Asumiendo que todo lo material que el gobierno debe proporcionar, lo tiene a la mano. Podría echar cascarita en los paraderos en lo que hace cola, ir leyendo en el transporte, pedir la guajolota sin que le frían el tamal y tantas otras formas de darse calidad de vida… solo, porque por lo visto, el gobierno no va a hacer nada. Más allá de flato sonoris y resoplido mediático, y esto a petición foránea.

Resolverlo no es asunto médico, pero si reportar la degradación en la forma de vida. Acciones como esta exhiben el nacimiento, desarrollo y vida en nuestro gobierno de la insuficiencia del subdesarrollo.

Autor de: La infracultura, La anomia, Disección de la LOPySR y ¿A dónde vamos, México? ¡Fe de erratas del desarrollo nacional!

Subdesarrollo gubernamental

Loca academia en gobernación

Llaman la atención detalles significativos en el evento en Lomas de Salvarcar por la masacre de inocentes. Como que el presidente mande sin protección al Secretario de Gobernación a atender a una chusma eufórica que vocifera improperios fuera de la reunión sanitizada. El imprudente secretario salió a mezclarse con alarifes enmascarados que le escupían, daban “sopes” en la nuca y desaforados le gritaban: ¡aaaaseeeesiiinoooo!, mientras él con condescendiente parsimonia infructuosamente los conminaba a dialogar, para rematar sus intentos preguntando al viento: ¿Qué clase de diálogo es este? Muy mediático, peligroso y poco efectivo para encausar el problema de fondo.

Alarma ver al irreflexivo secretario pasearse entre la multitud sin protección. Pensé que el presidente mejor debía despedirlo, en vez de mandarlo a ver si le pasa lo mismo que a Colosio y así ahorrarse la liquidación… de compromisos adquiridos que apareja ese hueso.

En segundo plano queda la incapacidad de la multitud que malbarata la oportunidad de tener en frente y atento a un personaje con poder para hacer verdaderos cambios de fondo. Despilfarran la ocasión en estériles estridencias y vanos desplantes. En una deplorable manifestación de incapacidad para definir y expresar su problema. En impotencia para comunicarse. Lo que descubre un nivel insuficiente de desarrollo de la racionalidad (léase deficiente educación). El primer motivo social para educar es no tener que tratar con salvajes. Evitar el penoso episodio entre el secretario de gobernación y la chusma.

Otros ingredientes podrían jugar en el estado de ánimo de la masa. Como que hayan sido parientes directos de los difuntos. Golpeadores profesionales contratados específicamente para reventar el evento. O abandonados de la mano de dios y del país que aprovechan la ocasión para expresar su secular angustia y desesperación por habitar un mundo sin caminos ni salidas. También el nivel de la política nacional remite al mismo problema. Demasiada gente solo apta para expresar emociones con expresiones guturales estertóreas, sin sentido, lógica, respaldo conceptual ni lenguaje verbal articulado. Compatriotas a los que la “sociedad” ha dejado fuera del desarrollo. Quizás era el rostro de los “ninis”, que se saben victimas, pero que no distinguen las razones. Que perciben su malestar pero sus limitaciones no permiten aprehender su injusticia y menos exponerla.

Después un particular foráneo, en un evento privado, en que como cualquier individuo, expresa su personal opinión. En la que conmina al gobierno a que elabore un plan al que USA se anexe, “para evitar malos entendidos y herir susceptibilidades”. Una propuesta en apariencia conciliatoria y razonable, que admite muchas lecturas y significados.

Uno es que le bajen a su prepotencia y abran la puerta para dialogar como iguales. O están cansados que solo creemos problemas y que solo participemos ujieres y quieren que aportemos ideas y nos responsabilicemos más. O que presentemos como propuestas nuestras las imposiciones de ellos. O solo es lo que piensa cualquiera no comprometido con la política oficial de nuestros vecinos. O que alguien desautorizado promueve lo que proponen en reuniones bilaterales y nuestras autoridades no entienden o atienden y por eso lo publican. O no es nada.

Nuestros vecinos no son hermanas de la caridad ni tienen por qué serlo. Sus planteamientos como cualquier carambola de tres bandas, llevan mucha jiribilla. Pero eso no es malo sino algo que debemos aceptar y acostumbrarnos. Tenemos que aprender a dejarle al adversario las bolas lo más complicadas posibles para que su tiro falle y además las deje acomodadas para facilitar el nuestro. Esa es la esencia del juego. Pero el mensaje no es el tema, sino la actuación.

Su primer error es meter su cuchara en cazuelas ajenas. Demuestra que el secretario de gobernación desconoce su ámbito de competencia. Es ministro del interior que debe limitarse a administrar las relaciones internas entre las instituciones gubernamentales. Los empleados públicos no pueden hacer lo que quieran ni les está permitido lo que no esta prohibido. Esa es prerrogativa de los particulares. Todos los empleados deben limitarse a cumplir las instrucciones que su patrón les gira. La sociedad instruye a sus servidores públicos por escrito en el Derecho Público. Otra es que burócratas desaforados intentan ocultar su incapacidad para cumplir las responsabilidades del puesto que usufructúan, metiéndose en otros asuntos, que tampoco entienden, pero donde creen que simulan “hacer como que hacen”. O es puro desgarriate.

Otro vicio de empleado de gobierno desbordado son los histriones que ante un cacarizo (micrófono) pierden compostura y exhiben desmedidas ansias de comérselo a besos. Lo que es un desorden que potencia y genera más desorden. Es parte sustancial de la perversa espiral desordenadora bifactorial que abate en el caos a nuestro sector público. La Dra. Piñeiro sentenció que “El problema nunca radica en ser tonto, sino en creerse listo” y remató: “todo el que conoce sus límites, no se equivoca”. También sentenció que “Jefe no es que da órdenes, sino el que ve que se cumplan”. Una parte del problema son los tontos que se creen listos y otro la falta de jefe.

Como tercera pata figura la respuesta en la que en vez de mostrar seriedad, madurez o como quiera que se simule la figura de un secretario de gobernación. No sé como deba ser pero no puede serlo estallar en la misma impotente respuesta irracional que padeció (y ¿aprendió?) en Villas de Salvarcar. (Los simios aprenden por imitación). En vez de un control inteligente de emociones expone descontrol y falta de inteligencia.

Clamó con furia: “Necesitamos que asuman la vergüenza de estar reuniendo las armas con las que se asesina a Mexicanos en este país, y la factura de que es su dinero, el de su mercado de consumo, el que fomenta e incentiva la acción de la violencia en México”. Exabrupto que gracias a su posición se inmortalizó en las primeras planas.

El respeto nunca es hacia los demás, sino siempre hacia uno mismo. Así hay quien se respeta a sí mismo y quién no. Quienes con su comportamiento se dan a respetar o no. Ese es un aspecto. Sin embargo una figura pública como un secretario de gobierno aunque no se respete a si mismo, aunque carezca de amor propio, debe cuidar su comportamiento en público, ya que su personalidad pasa a segundo término al recubrirla la imagen del cargo que desempeña. Fernando ignora que ya no es Gómez Mont sino el secretario de gobernación, del que los espectadores interpretan el conjunto y los detalles de sus apariciones públicas como actos de gobierno. Cada movimiento, gesto y detalle en sus actuaciones públicas están convertidos en instrucciones o referencias para la población.

En una comunicación compuesta por muchos lenguajes que participan junto con el verbal en la construcción de mensajes intencionales y coherentes que son el objeto en los eventos públicos en los que participa un funcionario de gobierno. Mensajes en las que las otras formas de comunicación son imprescindibles e incluso llegar a tener mayor peso que la verbal.

Esta pifia muestra dos líneas de análisis (es una al cuadrado): El comportamiento como persona y como funcionario. Como persona Fernando puede ser muy honesto y sincero y para que nadie se de por engañado, exhibe sus miserias personales al público. O quiere desengañar a los lambiscones que lo abruman con elogios y halagos que en su fuero interno sabe inmerecidos. Lo cual es otra inocentada, los lambiscones están conscientes y dirigen sus serviles adulaciones a manipular las debilidades de los demasiado humanos servidores públicos. De esto se desengañan todos al otro día de entregar el poder, ya tarde.

Como persona no actuó como un adulto serio, formal y racional, como alguien que se da a respetar. Adolece de las mismas deficiencias que los manifestantes de Salvarcar. Incapacidad para reconocer, definir y exponer su problema en forma coherente. Quizás solo es un mañoso jugando a las contras. Si le plantean incoherencias conmina a la razón, y si le hablan coherentemente entonces responde incoherencias. En todo caso no cuido su imagen exhibiendo su imprudencia, incoherencia e irracionalidad. No quiere respeto.

Como funcionario tampoco actúa en forma premeditada para expresar mensajes a la población y articular una respuesta social coordinada, intencional y necesaria en el desarrollo de su labor en el sistema gubernamental. Este otro manejo de imagen no corresponde con el propio de: modelos, artistas y los de tipo mercadotécnico o comercial. En otra confusión en otro rubro en el que la política se encuentra suplantada por la mercadotecnia. El político es un manejo consciente e intencional de un lenguaje compuesto que tiene mucho que ver con la semiótica y en el que se integran los actos, gestos, lenguaje corporal, participantes, procedimientos, pasos, desplantes y parlamentos, en la formación y transmisión de ideas más complejas que las que significa la expresión verbal. Un conjunto de tenues símbolos que integran un sutil pronunciamiento coherente y descifrable para los espectadores.

Exactamente a lo que se refería Reyes Heroles cuando aclaró que en la política la forma es fondo. De allí que los funcionarios deben cuidar sus discursos, gestos, desplantes, movimientos, ademanes, participantes, partes, secuenciación y todos los detalles en sus presentaciones en público. Este lenguaje social se conoce desde la prehistoria cuando lo manejaban los chamanes (muchos de nuestros políticos actuales saben menos que los prehistóricos), conocimiento que heredaron y siguieron desarrollando los sacerdotes y políticos en la historia de la civilización. Pieza crucial de la política que en la alternancia se perdió y del que ya nadie se acuerda.

Al revisar la aplicación de lo anterior a los eventos públicos de nuestro gobierno no podemos menos que aceptar que no tienen la menor idea de esto. El caso más emblemático es la reunión de gabinete en Michoacán en la que el ejecutivo federal y su secretario de gobernación no cruzaron palabra ni miradas, la reunión fue para difundir un ostentoso berrinche de dos escuincles mal criados y que nos dieramos cuenta quienes están entronados en posiciones relevantes.

El deficiente manejo de esta herramienta fundamental de la política, explica porque nuestros dirigentes como dicen una cosa dicen otra, se comportan en forma incoherente y les aclara a ellos una de tantas razones por la que según ellos hacen mucho y nadie aprecia su esfuerzo. Porque son villanos chimoltrufios y reventones.

Autor de: La infracultura, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas y ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional!

El miedo en burro

Gran revuelo causó la entrevista de Scherer al “Mayo”. Crítican lo “correcto” de visitar, entrevistar, prestar atención o espacio a un capo y muchos consideran a foto y reunión como burla al presidente, ejército, policía y cruzada contra el crimen organizado. Pero admite otra interpretación.

Llama la atención la aceptación del capo a exponerse, cuando la secresía, anonimato y bajo perfil son precauciones torales para sobrevivir en esa clandestina forma de vida. Sin embargo aunque no permitió preguntas ni respondió lo que no quiso, promovió reunión y fotos. Luego entonces lo que expresó puede contener un mensaje cifrado que debe traducirse. Donde solo hay dos temas principales. Su miedo y el desgastado sempiterno argumento (¿esperanza?) sobre la inutilidad de combatir la delincuencia.

Su miedo externo a la justicia y competidores o a una traición interna y la consecuente forma de vida a salto de mata son confesiones que traicionan el supuesto interés del capo, que imagino es desalentar la lucha contra el crimen organizado o su persona. Sin embargo al aceptar que vive a salto de mata y que “me agarran si me estoy quieto o descuido”, explica y justifica la estrategia de retenes. Deja ver que unos lo sacan de su madriguera y otros lo “pescan” en sus traslados. También aceptó que ha estado varias veces a punto de ser capturado y que en ese sentido el “Chapo” la pasa peor. Confesó que cuatro veces ha sentido tan cerca al ejercito como ”arriba sobre mi cabeza” (¿helicóptero, paracaidistas, túnel o sótano?).

Todas cándidas confesiones que descubren que la corrupción no mancha a todos los políticos, militares, policías ni población. Reconoce a los mexicanos que no se han dejado seducir por la criminalidad, lo que en tiempos de confusión es importante destacar y divulgar. Demuestra que la mayoría de los mexicanos somos gente honesta y bien intencionada y que el desorden lo causa una minoría de manzanas podridas. La ilusión de mayoría y dimensión de desorden la causa que esos pocos están mejor organizados que los honestos y a que corrompen posiciones clave en las instituciones públicas y privadas. El poder no corrompe, sino atrae a los corruptos donde se juntan. Por lo que sanear posiciones cruciales sanea al país.

Al meterle el capo el pie a su causa, desvanece el argumento de la inutilidad de la lucha al crimen organizado. No es tan inteligente. No coincido en que el Zorro plateado desperdició la oportunidad. Más bien creo que cuando puso el tema del primogénito preso en la mesa, sacó de balance y aplastó el propósito del delincuente. Quien quizás pretendía ganar simpatías o dar lástima pero termina contradiciendo su interés por desalentar su persecución (si ese era). Según él cortarle una cabeza a la Hidra solo consigue que aparezca otra, que ya esta preparada. Sabe que el gobierno tiene la obligación de desalentar las conductas antisociales y alentar las sociales. Y aunque el alma de la bestia es pura, es una perfecta mala persona y antisocial deletéreo. El gobierno en forma ineludible debe mostrar la inaceptabilidad de su camino.

La sustitución no resulta igual. Cualquier cambio pierde conocimiento, experiencia y contactos del pillo de siete suelas. No es igual el de siete que el que solo ha gastado una. En un “negocio” en el que lo relevante no es la inteligencia sino el conocimiento especializado, experiencia y contactos. Mismos que la organización pierde con cada capo que cae. Recuerden el dicho: padre rey, hijo caballero y nieto limosnero. El suplente novato es más vulnerable, torpe e ingenuo que alguien con más de 40 años recorriendo las atarjeas de América. Llama la atención que en su balandronada de pachá (una esposa, cinco amantes, quince nietos y un bisnieto) no menciona a sus hijos. (Scherer) Porque esos son sus herederos naturales en los que diversifica, completa y agranda su participación personal en la estructura del “negocio”. Y esos no han de estar escondidos en la sierra, como él, sino infiltrados en diversas posiciones públicas y privadas de la sociedad, agazapados para apoyar y realizar desde allí tareas de “cuello blanco o negro” accesorias y complementarias del “negocio” familiar.

El argumento que “no pasa nada si agarran a un capo” lo tira la evolución del cartel de Sinaloa. Desde 1920 existen narcos en el estado. Pero los únicos productos eran la marihuana y adormidera, los involucrados eran los menos y conformaban una mafia de tipo personal y agrícola que sembraba en las partes inaccesibles de la sierra y vendía directamente. Salpicaban sangre pero muchísima menos, no existía la competencia por las rutas, espacios y mercados, ya que solo eran campesinos que sembraban y vendían a clientes que los buscaban en sus lugares o en Baja California, no envenenaban a compatriotas ni “redondeaban” el negocio con secuestro o extorsión. Eran apenas un solo eslabón y así funcionó más o menos hasta la década de los cuarentas.

Después la complacencia permitió que el “negocio” se diversificara con productos nuevos como cocaína, drogas artificiales y la participación en el negocio creció al agregarle eslabones a la cadena como: compra de drogas, precursores, equipo y material foráneos, traslados hacia México y a sus mercados, procesamiento y producción en laboratorios, el crecimiento del negocio y la problemática agrícola bajo al narco agrícola de la sierra a los valles y muchos eslabones invadieron ciudades clave e hizo necesario el control de rutas, espacios y cruces fronterizos, el incremento en sus nóminas los empuja a completarla depredando a la población: como robo, secuestro, extorsión o enviciándola para someterla y lucrar de ella. El crecimiento de miembros en las bandas, +/- treinta hijos que Zambada quizás tiene con sus seis mujeres, le permiten y obligan a expandirse y diversificarse. Y como ya todo “el territorio” está ocupado pues hay que pelearlo a sangre y fuego. La asimetría entre los que quieren participar y los que pueden causa la violencia actual.

De actividad individual agrícola se ha transformado en oligopolio de empresas multinacionales con gerencias muy especializadas con cuellos de todo color. Proveeduría, producción, almacenaje, traslados, entregas, pagos, cobros, lavado de dinero, sicarios, fachadas, negocios colaterales (y que sé yo). Abonar el crecimiento del “negocio” con tolerancia de las autoridades logró que creciera la competencia, que en el nivel de desarrollo alcanzado solo puede traducirse en salvajes conflictos en los que bestias disputan lo único que conocen del mundo. Todo lo cual lo propició esa tolerancia que “extraña” y propone en forma mustia, el retorno a esa misma complacencia que ha logrado que cada día que pasa la relación del “narco” con el resto de la sociedad ni sea igual ni dé lo mismo. El “Mayo” es un sobreviviente que ha vivido y nutrido de la evolución que ha contemplado, en la que ha visto el crecimiento e implementación de diversificaciones y refinamiento del “negocio”, ensayos y errores, propios y ajenos. Ha vivido acciones exitosas y fracasos rotundos propios y de colegas. Eso es escuela.

Sin embargo mi interés no se detiene en deleznables argumentos y no puedo apagar una alarma que insistentemente encandila mi cerebro: ¿Qué sacó al capo de su escondite? ¿Cuál fue su necesidad de arriesgarse? La posibilidad de tomarse una foto para fanfarronear es de una estulticia enorme. No son inteligentes, sino de mala fe, que es otra cosa, pero el camino andado “casi” descarta dicha burrada. ¿Envidiaría la fama del “Chapo”? ¿Quiere salir en Forbes o en Hola?

Mejor especulo. Al ubicar el hecho en la arena política y casar tiempos encuentro la posibilidad que la entrevista la haya precipitado el momento político en el estado de Sinaloa. En la elección de gobernador quizás vislumbra la posibilidad que el “gallo” con que esta arreglado pueda perder. Y quizás contra alguien comprometido a atacarlos, arreglado con otro cartel o sin arreglo y con marcaje personal. En este momento y con la información con que cuento es imposible saber, recuerde que en el narco se comenta lo que se dice y los hechos se callan.

Puede ser tiro al aire, pero yo cuidaría la elección y sobre todo a los candidatos, no sea que se repita lo que a Rodolfo T. Loaiza, antes o después de las elecciones.

Autor de: La infracultura, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas y ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional!

El problema del ambulantaje

Alejandra Barrios tiene razón. Mientras el país no genere empleos dignos y remunerados, no será posible retirar el comercio de las calles ni frenar la emigración a estados esclavistas. Ambulantes y emigrantes son los “otros”, los ajenos a la infraestructura y recursos del país, a los que tanto en sus lugares de origen, como aquí y acullá, se les niega apoyo, derechos y reconocimiento. Allende la frontera sustentan el mito de prosperidad de la economía confederada y aquí la economía informal. Consecuencia del pésimo manejo crónico del “Cuerno de la abundancia”.

El problema de fondo es que la sociedad sea un mito. Que no existan en hechos los compromisos y responsabilidades de las partes que sean la razón de ser de asociación de todos los pobladores. La riqueza del territorio ha permitido no honrar la asociación y estancarnos en la costumbre de exprimir 500 años la misma naranja. Que llega a su límite. Después de 500 años en los que lo único que ha evolucionado para mejorar es el exprimidor. Mientras se deja que una gran cantidad de naranjas se pudran, por no poder bajarlas del árbol, por falta de infraestructura física.

La gente sobrevive, sin menoscabo de lo peligroso, ilegal o inconveniente de las opciones que se les deje. No por capricho sino instinto de supervivencia. No tenemos 50 millones de pobres, sino infraestructura para sustentar a cuando mucho 30 millones de habitantes. Otro mito político es la existencia de “indios” y una vergüenza la ley de cultura indígena. La existencia de compatriotas que no hablan español y tienen visión precolombina, demuestra que lo único que saben, se lo han enseñado ellos, a ellos mismos. Lo que exhibe que el gobierno no ha cumplido el Artículo 3º Constitucional. Que en 500 años no hemos sido capaces de enseñarles español, a manejar herramientas y ganarse la vida en forma útil y valiosa para la unión. Tampoco hemos montado infraestructura a sus tierras, en las que sub viven peor que cuando Cortes.

Por eso vienen a sobrevivir explotando la única infraestructura a la que tienen acceso de este lado del río: la vía pública. Aunque sea, peligroso, ilegal o indigno. Y otros prefieren venderse como esclavos y aceptar maltratos, a cambio de aprovechar, aun en forma marginada la infraestructura del vecino. Del que su gobierno si hizo su parte.

Antes de la independencia se sabía donde terminaba la riqueza que producía el país. Después el país ha cambiado de manos con la única diferencia que los coloniales sembraron infraestructura adecuada para explotar nuestro territorio desde su punto de vista y los subsecuentes no.

Sin considerar el bienestar de los pobladores, no fundaron ciudades, sino beneficios mineros y estructuraron el país como mina. Lo que causa problemas. Los metales pesados se encuentran en partes altas y el agua de los 1000 MSNMM. para bajo. Lo que limita el número de habitantes que sustenta cada ex beneficio minero, que la ignorancia y abulia, transforma en ciudad. Segundo, las minas por cuestiones de control solo pueden tener un acceso. La que tiene más de un acceso no se controla. Por eso todos los caminos son radiales de un centro de control, en el peor lugar, la Cuenca de México. Tercero la minería creo caminos para mercancías de alto flete económico.

Tenemos 200 años sin percatarnos de lo determinante de las condiciones físicas, para controlar una mina o atrofiar la evolución de la población. Es irrelevante la riqueza de un territorio al que no se le siembra infraestructura adecuada para abril y hacer accesible sus recursos a la población. La que queda como perro de carnicería. Por eso emigra.

Agrava el problema el centralismo político. Parte principal de la clientela de los ambulantes, es burocracia federal. En un país que entrega certificados de estudio a cambio de tiempo parcial de reclusión y después el gobierno paga enormes nominas a cambio de tiempo parcial de reclusión. Lo mejor que se puede hacer con los depósitos de gente desperdiciada, es desconcentrarlos. A ciudades nuevas en lugares propicios con recursos vírgenes. No a lugares coloniales. El mejor servicio que pueden prestar al país es de población ancla en la formación de poblaciones nuevas en logares con futuro.

Muchos ambulantes y emigrantes van a seguirlos. Y es manera positiva y humana de sacaros de la vía pública e ignominia y de destrabar la evolución del país. Mientras no cambiemos de naranjas y exprimidores, el país seguirá condenado a una creciente falta de jugo y creciente degradación de la calidad de vida. Irónicamente gratuita situación de rico país poblado con perros de carnicería y pocos carniceros.

 

Plan con maña

enero 2015

La minoría beneficiaria del statu quo, ansía que regrese la “la normalidad”. Les inquietan los riesgos a sus privilegios y lo que contraríe su visión del mundo. Añoran la fugacidad de los exabruptos, los escándalos que se apagan con desplantes, promesas ilusas, actuaciones patéticas, que pasan de “moda” o lo cubra otro evento, bueno o malo y se olvide. Ansían que todo pase sin que nada pase. Los cambios que dejan todo igual, en especial su nirvana personal.

Los políticos después de haber realizado los rituales de cartabón para calmar y volver a dormir a la población, los desconcierta no lograrlo. Y no saben que hacer ni se les ocurre nada para que dejen de brotar anomalías. Para que regrese aquella “normalidad” en la que “se ve” congruente lo exclusivo que saben hacer.

Necesitan que vuelva aquella “normalidad”, para que ellos puedan regresar a los únicos usos y costumbres que conocen. Inconscientes a que son los que han traído al país al nivel de descomposición, desorden y descontrol, que no pueden ver ni aceptar.

La mentalidad de los políticos se quedó congelada en una adaptada a una realidad que ya no existe. En una que en su momento tampoco pretendía corregir las circunstancias que desaparecieron, de haberlo hecho, no hubiéramos llegado a donde estamos. Una concepción que petrificó usos y costumbres que parecen convenir a los intereses particulares de ellos, pero que son ajenos a los de la sociedad y a la dinámica cambiante de las circunstancias.

Por lo que el mundo cambió mientras nuestros políticos se quedaron estancados en una forma de ver y actuar anquilosada que desde hace mucho dejo de corresponder a la realidad, pero que no pueden o quieren cambiar.

La desconexión con las circunstancias los hace ciegos a la situación de la población e incapacita para preveer las causas y consecuencias de los problemas que ante su mirada atónita padece. Atrofia gubernamental certificada por la solicitud de superar la “anormalidad”, de digerir la “inquietud”, de darle vuelta a la página. El divorcio del mundo real los incapacita para hacer algo acertado que regrese a la sociedad a aquella “normalidad”, calma, pasividad, aletargamiento o sueño, que se rehúsa a volver.

En su extravío no saben si el cambio: Lo causa el enojo de algún dios por falta de sacrificios. Disgusto no acreditable a la población, de la que nadie se puede quejar de falta de sacrificios. O si se trata de un ataque de oscuros intereses internacionales imperialistas, comunistas o de fanáticos religiosos o ideológicos.

No encuentran la razón porque no es única ni específica. Sino una colección de incurias y arbitrariedades de todo tipo y nivel acumuladas a lo largo de mucho tiempo. Y porque la buscan afuera y lejos de ellos y la circunscriben a una de naturaleza anímica, con lo que niegan toda posibilidad a las condiciones de vida en las que los usos y costumbres “normales” de los políticos han puesto a los habitantes.

Ni siquiera se dan cuenta que la momificada forma de ver, explicar y actuar atrofió su relación con el mundo real y les ha evitado darse cuenta de la dinámica de decadencia y degradación en la que manifiestamente entro la sociedad desde mediados del siglo pasado.  Anquilosamiento e insensibilidad que volvió incapaz a la federación de jerarcas y caciques, para dirimir el reparto de prebendas y cuotas de poder en forma civilizada, con lo que la oligarquía perdió la capacidad para encausar la disensión de facciones, lo que genero la progresiva fragmentación y formación de cuerpos aparte, que hoy disputan espacios en forma incivilizada. Como al principio.

La pérdida de rumbo y control político, cambió las reglas de juego. Que fue lo que en verdad produjo la alternancia y demolió tabúes políticos, como la prohibición no escrita de leerse la mano entre gitanos. La federación de jerarcas y caciques también era: escuela, escalera y tutora de la imagen corporativa. Lo que también se perdió. Por eso es falso el regreso del “viejo PRI”. Lo degradado se diseminó a la par que lo poco rescatable que tuvo se perdió.

El viejo PRI” no colocaba en puestos decisorios a novatos, improvisados, ineptos ni ignorantes. Y lo que más hace falta: inteligencia, conocimiento, capacidad y habilidad, es lo que menos hay. En la rebatinga actual solo vemos pose, prepotencia, ambición desmedida, cinismo y arrogancia. Los políticos actuales necesitan que la realidad se adapte a ellos en vez de que ellos se adapten a la realidad. Por eso dependen más del azar y la suerte que de la capacidad. Que durante su gestión por pura chiripa no aflore la realidad.

Mientras la sociedad ronda el límite de la paciencia, la frontera de la tolerancia. La acumulación de abandonos, errores y descarríos ha llegado demasiado lejos. La opulencia natural del país la superó el aumento de la población. Y el avance del desarrollo es menor que el del subdesarrollo. Y la acumulación de desequilibrios está a punto de hacer caer a la ola.

Como alma en pena, el país ha mantenido demasiado tiempo una marcha desnivelada, solapada por un sentimiento de esperanza indefinida y confianza gratuita de la sociedad. Anhelos que ha agotado el cúmulo de sinsentidos de la concepción desequilibrada y torcida de la sociedad. La evolución de la nación la torció una visión gubernamental parcial y sesgada de la sociedad, de los habitantes, de sus relaciones, en suma del divorcio secular del proyecto de gobierno con la realidad y la sociedad.

Lo que en América Latina no es nuevo ni exclusivo, sino el único resultado posible de un cambio social causado por una revuelta y no por una superación de la mentalidad, por una explosión emocional y no por un mejor entendimiento y racionalización de la administración social, por un alboroto y no una verdadera revolución. Ningún desorden corrige a otro.

Las revueltas son agitaciones irracionales protagonizadas por los que no tienen que perder, para los que cualquier resultado es una mejora y lo único malo es seguir en la misma situación, la que no aceptan pero que tampoco entienden.

Por lo que no buscan el desarrollo equilibrado de la sociedad, sino solo resolver sus problemas particulares y cuyo movimiento por la falta de visión, termina beneficiando a vivales que aprovechan su impulso e ingenuidad para encumbrarse, montando la ola.

Según J. P. Morgan, siempre hay dos razones para hacer cualquier cosa: “Una buena razón y la verdadera razón”. Muchas banderas e ideales “sociales” son solo pretextos justificatorios tendenciosos que complican equilibrar al todo. Un error común de los análisis sociales es no distinguir las buenas de las verdaderas razones y no darles seguimiento en los resultados para descubrir en los hechos el verdadero peso y valor que cada una tuvo y tiene. El comportamiento de los protagonistas descubre y distingue a los pretextos de las verdaderas razones y un corte de caja de los resultados prueba el peso que se le dio a cada una y la que privo sobre la otra.

En las revueltas muchos encubren sus verdaderas razones enarbolando versiones reducidas de ideales fabulosos formados con nociones simplistas, rudimentarias y grotescas de la sociedad, respaldadas por fantasmales expectativas de remediar confusas emociones y sensaciones incomprendidas.

A la formulación de un buen proyecto también lo complica que cualquiera reconoce la injusticia, pero no cualquiera descifra sus causas profundas y diseña un nuevo orden y un plan que las corrija beneficiando el funcionamiento de todo sin indeseables efectos colaterales. Sin los desequilibrios de una venganza o de favorecer más o menos a ninguna parte.

Sin meter orden. Sin determinar un lugar para cada cosa y poner a cada cosa en su lugar. Sin equilibrar la jerarquía y el reconocimiento social que le corresponde a cada actividad por los méritos y aportaciones con las que cada cual debe contribuir al todo, sino solo tratando de corregir y compensar injusticias, el abuso que una parte se ha arrogado o ha padecido.

Para que un cambio social se traduzca en un verdadero avance social debe partir de una racionalización del orden social que propicie lo benéfico y desaliente lo perjudicial y que incluya a todos los estratos y clases sociales. A todos los miembros de la sociedad y a todas las participaciones y aportaciones. Un arquetipo parcial y sesgado no endereza ni equilibra el funcionamiento del todo y por lo mismo el conjunto de la sociedad no avanza.

Cuando Huerta entregó el poder, los protagonistas de la lucha armada se encontraron ante el dilema de resolver lo procedente. Porque el Plan de Guadalupe solo buscaba arrebatarle el poder a Huerta. Y después de la claridad y certeza de tener identificado al enemigo y definido el propósito, descubrieron que al triunfo lo acompañaba la oscura indefinición de metas y procedimientos, de quien iba a ejercer el poder y para qué.

El criterio de J. P. Morgan desnuda la buena y la verdadera razón de algunos protagonistas de la Convención de Aguascalientes. En la que se pueden descubrir las que rigieron, las que se creyeron y las que siguen vigentes.

Un delegado comentó que en la Convención solo estaban representados ciento cincuenta mil de los quince millones de habitantes que tenía el país, (1 %) a lo que otro respondió: “Y que han hecho ellos por la revolución”. Lo que deja ver que algunos consideraban que los únicos que tenían derechos a beneficiarse de los resultados de la lucha armada, eran los que habían participado en ella. Que solo el uno por ciento de la sociedad tenía el derecho de determinar el futuro del otro noventa y nueve por ciento.

También es inocultable el interés de muchos por repartir y usufructuar el poder como botín de guerra. Interés incompatible con el general, que requiere reorganizar al país para beneficiar a la mayoría, aunque no haya participado en la lucha armada. El interés general no conviene al personal, ya que implica un arreglo y distribución de compromisos y responsabilidades para administrar en forma equilibrada al país, para beneficiar y hacer avanzar a todas las partes en conjunto, lo que requiere reconocer en su justa dimensión los meritos y aportaciones con los que cada sector debe contribuir al bien común, para armonizar en forma justa, racional e integral el avance del todo, para así estimular lo útil y valioso para la sociedad y desalentar lo perjudicial.

Lo que es muy diferente y más complicado que un simple reparto de beneficios y cotos de poder. Tan diferentes como los méritos del guerrero a los del ciudadano. Los resultados actuales prueban que el plan que prevaleció no fue el de beneficiar a la mayoría, a la que se castigó por no haber participado en la lucha armada, por no haber arriesgado la vida, y que en vez de eso se repartieron el país y sus productos entre los que se la rifaron.

Claro que ese plan es inconfesable. Los riesgos internos y externos de repartir abiertamente el país como botín, la entiende cualquiera. De allí que esa “verdadera razón” necesitó de una “buena razón” que la disfrazara e hiciera aceptable para propios y extraños.

Esa fue una de las razones de invitar a la Convención a Zapata. Además de completar la asistencia de todos los levantados en armas, porque el poder completo exige someter a todos, que todos se calmen, y porque su plan no se agotaba en la disputa por el poder. También es fácil ver como las “buenas razones” se utilizaron en la lucha por el poder como monedas de cambio y argumentos para desarmar de justificaciones y restar adeptos a los contendientes, más que como “verdaderas razones”.

Otras “buenas razones” además de las agraristas, se importaron del ideólogo europeo al que Nietzsche denominó “filosofo de la confrontación”, porque “buscaba convencer a todos que su vida había sido una injusticia para que se levantaran clamando venganza”, el que pretendió organizar una revuelta en Europa que no fructificó y que donde lo ha hecho ha encumbrado tiranías que han desgraciado el desarrollo social.

En Europa no cuajó la revuelta ni las ideas del “filosofo de la confrontación” gracias a que allá existía una verdadera clase pensante y a la Ilustración. Pero como en nuestro país no ha habido una ni otra, solo se impusieron dos “buenas razones” las que solo consideraron a dos sectores de la sociedad, que además tenían la conveniencia para la clase política, de ser cuantiosos pero marginales: el obrero y el campesino.

Por lo que a los obreros y campesinos se les utilizó como los soportes principales de la estructura política de la “federación de caciques y dirigentes”, que en su momento pacifico y administró la apropiación del país,. La CTM y la CNC. El resto de la sociedad, la que no se fue a dar de balazos ni representaba una masa manejable y que no era obrero ni campesino, termino arrumbada en la difusa, profusa, confusa y opaca CNOP.

La situación en la que se encuentran los obreros y campesinos del país después de 100 años de ser los consentidos de la Revolución y las estrellas centrales de los discursos políticos prueba que solo se les ha utilizado como pretexto y acarreados. Su ingenuidad y cantidad los hace propicios para que una burocracia pervertida y corrupta los manipule con fines políticos en beneficio de la oligarquía, como lo prueban los resultados.

Un proyecto social orientado en base a solo dos actividades lucrativas y que desconoce a todas las demás actividades lucrativas que existen en la sociedad, que excluye a todos los que no son campesinos ni obreros, es un plan social con enormes insuficiencias y desviaciones. Lo nutrido de los sectores campesino y obrero los hace atractivos para la manipulación política, pero están muy lejos de poder representar los derechos, intereses y necesidades de toda la sociedad.

Sin menospreciar su valor e importancia social, los obreros y campesinos están lejos de ser la mayoría y los centrales, en realidad son sectores marginales y dependientes cuando no accesorias, de otras actividades lucrativas de la sociedad. La porción medular de la sociedad en verdad es la clase media. La que no ocupa ninguno de los extremos y carga sobre sus hombros el peso de la mayor parte de las actividades lucrativas y no lucrativas de la sociedad. El 80 % del PIB.

Es un error muy grande poner como actividades centrales a dos que en realidad son marginales y olvidar o pretender desaparecer o minimizar actividades lucrativas que son determinantes en la evolución y avance de la sociedad. Negar o desconocer su valor no solo ha perjudicado la salud del todo sino inclusive a las mismas actividades campesina y obrera. Es un error equiparable a sobrevalorar a las cajas de las carretas y negar todo valor y borrar de un plumazo a los bueyes que deben jalarlas o a las ruedas que las cargan y sobre las que deben rodar.

La iniciativa de “ley de profesiones# de la Senadora Areli Gómez González, del Senador Miguel Romo Medina y el ministro de la Suprema Corte José Ramón Cossio Díaz es un palo de ciego que muestra el extravío y anquilosamiento conceptual de nuestros políticos en la pretensión de extender los mismos vicios del pasado a otros ámbitos y niveles.

Según estos despistados el objetivo del “nuevo ordenamiento es regular la colegiación y certificación obligatorias de quienes ejercen a actividades profesionales en materia de vida, salud, seguridad, libertad y patrimonio de las personas”. En lo que sospecho pretendían circunscribir a médicos (vida, salud), abogados (libertad) y quizás, ingenieros, contadores y administradores (patrimonio) y todos los que crean que ganan mucho dinero o requieran que apoyen sus desvaríos.

Para determinar quienes ejercen actividades profesionales en materia de vida, salud, seguridad, libertad y patrimonio de las personas, pretendían crear otra “conveniente” nueva burocracia: “Comisión Interinstitucional”, para que otros ignaros establezcan las actividades que deben sujetarse a colegiación obligatoria y certificación periódica.

Con lo que demuestran que ignoran que todas las actividades lucrativas legítimas, profesionales o no, guardan en mayor o menos grado relación con la: vida, salud, seguridad, libertad y patrimonio de sus clientes y la de todos los demás miembros de la sociedad. Aunque todas manejan diferente flujo de caja, que es otra cosa.

El propósito no era propiciar la superación de la actividad ni de los que la ejercen en beneficio de la sociedad plural, sino hacerles lo mismo que a los obreros y campesinos. Someterlos al control de una burocracia pervertida y corrupta para controlarlos, explotarlos y manipularlos políticamente. Con lo que iban a lograr la misma decadencia de la actividad y de los que la ejercen, que lograron con los campesinos y obreros.

Antes del “error de diciembre” los colegios profesionales tenían esa función en el sistema político, por lo que los mantenía el gobierno, que aportaba los fondos y acarreados. Gracias a que el presidente Ernesto Zedillo Ponce de León les levantó la canasta se quedaron sin colegiación, es decir sin dinero ni acarreados.

Lo que falta no es una ley de profesiones con obtusa visión política, dirigida a controlar, explotar y manipular política o económicamente a “prácticas rentables”, sino una que ordene a todas las prácticas lucrativas, profesionales o no, enfocada a propiciar la superación de las prácticas y de los practicantes en beneficio social. Que incluya a todas las prácticas lucrativas que no son obrera o campesina y que son las que ejerce la mayoría de las personas, que son gente trabajadora, padres de familia, ciudadanos y la parte medular de la sociedad. La clase media. La que crea la mayoría del PIB y sobre la que el Estado debería poner la mayor atención y cuidado, como requisito indispensable para lograr la salud social.

Sobre esto falta mucho que aclarar, empezando por señalar como en su ceguera el gobierno ve a la clase media como ganado al que debe explotar impíamente y la relación de la clase media con una verdadera ciudadanía: que participe, se involucre y comprometa en los asuntos comunitarios y con la falsa ciudadanía: la que nace en un lugar y es apática o clientela.

Respuesta en Grilla en el Poder a la Iniciativa de Ley de Profesiones de la Senadora Areli Gómez González, Senador Miguel Romo Medina y ministro de la Suprema Corte José Ramón Cossio Díaz.

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https://angelpujaltepineiro.com/ , Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

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