Desconocimiento de la planeación

mayo 2013

Totalmente despistado

La columna “Plan Nacional de Desarrollo” de Macario Schettino, del 21 de mayo en El Universal, es ilustrativa y esclarecedora. Reniega de la planeación, con argumentos que demuestran que no sabe lo que dice. Y exhibe las miserias de los teóricos puros, de los esquizofrénicos de gabinete, de los improvisados improvisadores, de la peor forma de ignorancia: la de los que desconocen sus propias limitaciones y con la fortuna de “chivo en cristalería” se meten en cosas que ignoran.

Y cuando nada les resulta, echan la culpa a otra parte que no son ellos, “los perfectos”. El ignorante desconoce su propia ignorancia y cree que sabe todo lo conocible, que sus limitaciones son las de todos y que lo que a él no le resulta es porque no funciona, como planear. Como un tonto que cree que de nada sirve pensar, porque a él nunca le funciona. Nunca atina.

Soberbia prepotente del que ignora sus alcances. Con lo que confirma que el problema nunca está en ser tonto, sino en creerse listo. El que conoce sus límites nunca se equivoca. Actitud que exhibe y pone en ridículo a más de uno en éste pobre maltratado país. Y pregunto ¿cual es la diferencia del hombre con los animales? Según yo es planear. Pero Schettino sale todos los días a ver que se encuentra y evita planear nada, ni el mandado, porque a él no le funciona.

Su desconocimiento del tema, lo hace confundir la gimnasia con la magnesia. El ingenuo se trago completo el anzuelo de la denominación, y confunde el alias de “Plan Nacional de Desarrollo” con una verdadera planeación. Una seria, Una profesional. En lo que más allá del apelativo, no comparten nada más.

Después de confundir, por la denominación, un galimatías con una planeación seria, saca conclusiones: “planear con todo detalle lo que se hará, es muy mala idea”. Y abunda: “Yo mismo tuve la oportunidad de construir un plan de desarrollo, a nivel local, para el gobierno de la ciudad de México (97 – 00)”.

El uso de la palabra “construir”, es un lapsus que dice mucho, porque la planeación no “se construye”, sino que se admite, se acepta lo real. Una planeación seria se compone de tres partes fundamentales e imprescindibles. La primera parte es descifrar la peculiaridad de la situación en el mundo real. El punto de arranque, la salida.

La segunda parte es descifrar las posibilidades reales, también en el mundo verdadero. Y esta es la parte que los ingenuos suplantan con cartitas a Santa Claus. No con lo que es posible, sino con “lo deseado”, lo ansiado, lo que sería muy bueno que pasara, como lo confirma más adelante: “y logré, como ocurre en todos los casos, trasladar al blanco y negro las ideas del gobierno, en grandes objetivos, en objetivos específicos, líneas de acción, estrategias y todo tipo de programas, indicadores y demás”. Lo que lo aterriza, lo que lo hace verdadero es lo especifico.

Y concluye confirmando el sesgo de su extravío, su torcida realidad: “Es un trabajo muy interesante, que ayuda a comprender mejor el funcionamiento del gobierno y los intereses y objetivos de los que están en ese momento en la administración. Pero hasta allí llega el ejercicio”.

Con lo que deja ver que su idea de “planear” se reduce a recabar (construir) una relación de los intereses y objetivos (ansias) de impreparados que también desconocen al mundo real. Es decir elaborar con ansias y deseos una cartita a Santa Claus. Y lo digo con pleno conocimiento de causa, porque si contratan a ignorantes para efectuar labores tan delicadas y serias, y aquél acepta el encargo, pues confirman que no saben lo que hacen. Ni el contratante ni el contratado.

Y deja ver que los cerebros tiernos tampoco alcanzan la tercera parte de una planeación: la relación de sacrificios actuales que son necesarios efectuar a cambio de los beneficios a futuro que se pretenden lograr. Y esto es lo que nunca vamos a encontrar en una “proclama política”. Confusión que tiene detenido o desordenado a gran parte de las actividades del país.

Toda la colección de pifias lo lleva a concluir tarugadas: “Los planes de desarrollo, como los planes estratégicos de las empresas, no tienen mucha utilidad en la vida real”. Como no lo sabe, se lo voy a aclarar. La diferencia entre el tercer mundo y el primero, entre el fracaso y el éxito está en la racionalización de su desarrollo, en la administración de las fronteras de contacto con la Naturaleza. Y las cuatro partes de la receta de la administración, son: planeación, programación, ejecución y control.

En una columna anterior Macario se quejaba de la falta de reconocimiento que padecía como maestro de negocios. Y ¿pregunto, cuantos ha hecho? Porque el contradictorio gordo Slim (por fin, es gordo o slim) no se queja de falta de reconocimiento, porque le sobra el reconocimiento que busca cualquiera que hace negocios. Porque “el contradictorio” no es un teórico de probeta, aula, laboratorio o gabinete. No es académico de tiempo completo o investigador de tiempo completo sino administrador de una frontera de contacto con el mundo real.

Así el problema de Macario no se encuentra en planear, sino en hacerlo en ausencia de un ingrediente imprescindible para el propósito: pensar. La mayoría de la gente confunde creer con pensar. Pero el pensar se distingue por una característica fundamental: que consiste en descifrar al mundo real. Creer no se compromete con lo real. Por eso cualquiera puede creer lo que quiera. Es al gusto de la ignorancia de cada quién.

Así Macario continua desbarrando con lo que no es una verdadera planeación sino una forma de esquizofrenia. Como el abuso soviético que pretendía irrealidades: “acabar con el mercado requería alguna otra forma de ordenar la producción”. Y como en el billar: lo que bien se tira no se falla. Y todo lo mal hecho fracasa. Pero no porque no sea posible lograrse, sino porque lo que se hizo, el camino que se siguió, no conducía a donde se pretendía llegar. Los medios no conducían a los fines. Por confundir una costra porosa.

De los excesos soviéticos brinca a una de sus versiones, el plan sexenal. El que de ninguna forma es un plan. Sino otra vacilada de mal intencionados. Para aclararlo a continuación presento parte de los hechos que expone el libro “A donde vamos, México, fe de erratas del desarrollo nacional”, para exhibir la dirección y distancia del extravío de Macario.

“Este análisis de la racionalidad en la conducción del país inicia en 1924 con la reforma fiscal que implantó el impuesto sobre la renta, un gravamen sobre el consumo de gasolina y la reforma bancaria que implantó el Banco Único de Emisión al que se refiere el artículo 28 Constitucional y la fracción X del 73 que no se habían cumplido. Según Pani “el programa hacendario comprendía propósitos tan trascendentales como el de construcción, por el Estado, de las obras materiales más capacitadas para acelerar el desarrollo de nuestra economía”, lo que se consideraban a las carreteras y aprovechamiento hidráulico. Resuelta la disposición de recursos se crearon la Comisión Nacional de Caminos y la de Irrigación, ambas compuestas de tres miembros, de los que uno representaba a las Secretarías interesadas; de Comunicaciones y Agricultura y en ambas la de Hacienda. A la Comisión Nacional de Caminos se le dio forma en la Ley fiscal del impuesto sobre el consumo de gasolina cuyo producto debía ser aplicado por dicha Comisión en la construcción de carreteras. Esta ley se promulgó en uso de las facultades extraordinarias de que el Ejecutivo estaba investido en el Ramo de Hacienda y la Comisión inició operaciones en 1925. La Comisión Nacional de Irrigación inició operaciones hasta 1926. Dado que según la Ley de Secretarías y Departamentos de Estado la Comisión era jurisdicción de la de Agricultura por lo que su ley constitutiva debía ser aprobada por el Congreso. Ambas ejemplifican la planeación tipo pirata: primero ver que botín se consigue y después averiguar como gastarlo. La atención al crear ambas comisiones se centraba en gastar, no en averiguar antes la mejor forma de hacerlo.

Llaman la atención intentos insuficientes, aislados, incoherentes y limitados para racionalizar la situación económica, lo que exhibe desconocimiento en la materia. Así en 1928 se crearon el Consejo Nacional de Estadística y el Consejo Nacional Económico”.

Planeación General de la República

En este tenor, el 12 de diciembre de 1929, el señor ingeniero Don Javier Sánchez Mejorada, Secretario de Comunicaciones y Obras Públicas, muy posiblemente influenciado por su experiencia en la Comisión de Caminos de la que conoció como Secretario de Comunicaciones, dirigió el siguiente comunicado a la Secretaría de Gobernación.

Sr. Lic. Felipe Canales,                                                                          Subsecretario de Gobernación,                                                                  Encargado del Despacho,                                                                           Ciudad.

“El crecimiento y desarrollo de las poblaciones del país se ha realizado sin un plan preconcebido. Los intereses de particulares y la acción esporádica de las autoridades han sido la única guía que han tenido la ubicación de los fraccionamientos, la urbanización y las construcciones de edificios”.

Esta denuncia tiene más de 80 (ochenta) años. Y por no atenderla hoy esta peor la situación física nacional, se agotan márgenes de maniobra y recursos, mientras seguimos sin darnos cuenta de nada. Y continúa:

“La República carece de planes generales para determinar las zonas destinadas a reservas forestales, a parques nacionales, a refugios de la fauna silvestre, a espacios libres, a puertos aéreos, a vías generales de comunicación, a reservas de recursos naturales y a otras muchas materias que la previsión y la prudencia aconsejan estudiar y realizar metódica y perseverantemente”.

Destaco que las materias que refiere que la previsión, prudencia y el Artículo 27 Constitucional aconsejan estudiar, se circunscriben al mundo material. Casi un siglo después continuamos manejando el patrimonio común sin previsión ni prudencia, lo que ha complicado la situación, agravado los problemas, mermado recursos y cancelado posibilidades, pero seguimos sin asumir en forma madura y racional a la relación de nuestra sociedad con el mundo real y sin cumplir el mandato del artículo 27 Constitucional. Denomina previsión y prudencia a la racionalidad.

“No existe legislación que permita la formulación de planes generales de desarrollo del país y que haga obligatorios éstos una vez decididos o, cuando menos, que impidan desarrollos aislados contrarios al desarrollo de los intereses generales del país”.

Planes de los aspectos tangibles de la vida, de las cosas del mundo material en que vivimos inmersos, del orbe físico, no cartas a Santa Claus, dioramas oníricos, visiones de ansias fantásticas ni de buenos deseos. Sino de verdades iguales para cualquier ideología. Previsiones cuyas consecuencias, condiciones, necesidades y obligatoriedad general no procede de ideologías, creencias caprichosas ni leyes, acuerdos o creencias de hombres, sino de leyes superiores de la Naturaleza, que alcanzan a todo. Las únicas no discutibles ni negociables para ninguna persona, ideología, cultura ni civilización.

“Para lograr que la previsión, que la técnica, que el estudio cuidadoso de las necesidades del país en todos los órdenes presidan su desarrollo armonioso; para evitar que se sigan cometiendo errores y abusos por parte de particulares, empresas privadas y autoridades ignorantes de sus obligaciones y de lo que son los intereses más altos del país, así como para establecer los derechos y obligaciones de los habitantes del mismo en esta materia, es de urgente necesidad la expedición de una ley de planeación general de la República, para lograr lo cual a la brevedad posible, es muy conveniente obtener del H. Congreso de la Unión una ley que dé facultades al Ejecutivo para formularla”.

Con “previsión, técnica y estudio cuidadoso” expresa trabajar por un futuro convencional racionalizado para mejorar la vida de los habitantes. Y por “en todos los órdenes” se refiere principalmente a los órdenes materiales. A los órdenes que rigen a la Naturaleza en la frontera de contacto con el hombre. Y por “en esta materia” se refiere a la relación del hombre con la Naturaleza. Y hoy seguimos ignorando nuestros derechos y obligaciones con la Naturaleza (no con el hombre, que se rige con leyes convencionales), los “intereses más altos del país” y las autoridades sus obligaciones.

“Con tal objeto, me permito suplicar a usted de la manera más atenta se sirva promover ante el H. Congreso de la Unión la expedición de la siguiente ley:

«Art. l/o. Se faculta al Ejecutivo de la Unión para que dentro del término de seis meses, expida la Ley sobre Planeación General de la República.

Art. 2/0. El Ejecutivo de la Unión dará cuenta al Congreso de las facultades que el uso de la presente ley le confieren.

Anticipo a usted las gracias por la atención que estoy seguro se servirá prestar a éste asunto, por ser de capital importancia, y aprovecho la oportunidad para reiterar a usted las seguridades de mi consideración atenta y distinguida.

SUFRAGIO EFECTIVO. NO REELECCIÓN

México D.F., diciembre 12, 1929

J, Sánchez Mejorada,

Secretario de Comunicaciones y Obras Públicas.

         Muy revelador. Sánchez Mejorada, muestra lo que es pensar, tener contacto con el mundo real y la ingeniería civil. Ortega lo llamaría un “Olmedo” Mexicano, banquero, hombre de mundo, inteligente y no es intelectual, sabe de libros como un intelectual; pero no lo sabe en intelectual, sino en hombre de mundo. (Ver La solución de Olmedo en Ingeniería mental). Prueba la existencia de gente inteligente y bien intencionada que impulsaba la racionalización de la vida social vía la ingeniería civil. También evidencia la relevancia que la frontera de contacto material de la sociedad con la Naturaleza tiene para alguien consciente. Reconoce que la jerarquía de la relación del hombre con la Naturaleza esta muy por encima de la relación entre los hombres.

Sigue el acuerdo del Oficial Mayor con el que el subsecretario encargado del despacho de la Secretaría de Gobernación lo envió al Congreso de la Unión.

“A los CC.

Secretarios de la H. Cámara de Diputados del Congreso de la Unión,

Presentes.

Para los efectos legales correspondientes, me permito transcribir a ustedes el memorándum que la 0ecretaría de Comunicaciones y Obras Públicas elevó al C. Presidente de la República, con fecha 12 del actual:”

«En el acuerdo de hoy pensaba hablar a usted de la conveniencia de pedir facultades al H. Congreso de la Unión para expedir 1a ley general de planeación de la República Mexicana a que me he referido algunas veces en las conversaciones que he tenido con usted. No fue posible celebrar acuerdo y corno hay poco tiempo de que disponer para presentar la iniciativa objeto del presente memorándum, me tomo la libertad de tratar este asunto por escrito.- Usted, como todos los hombres de buena voluntad y altos propósitos que han tenido la responsabilidad enorme de la administración pública de la Nación, se ha dado cuenta de la cantidad grandísima de trabajo ordenado que hay que hacer para convertir al país en una unidad económica, política y étnica, es decir, en una unidad social y nacional homogénea.-

Los pocos que se preocupan, hace parecer escasísimos a los hombres de buena voluntad y altos propósitos. Pero toca la vena medular del desorden. Y destaco que el propósito era convertir al país en una unidad homogénea económica, política y étnica. Aclara que el objeto de una parte del gobierno era construir y tutelar al país como una unidad social y nacional homogénea. Lo que implica homogeneizar intangibles y tangibles en la población.

“El desorden, la anarquía algunas veces, que ha habido en las actividades administrativas del país, han traído como consecuencia enormes desperdicios de esfuerzos. Urge remediar ese estado de cosas.- No quiero hacer una pintura siniestra de las condiciones del país ni de los resultados mezquinos a que ha dado lugar nuestra política de imprevisión y de improvisación”.

Perogrulladas añejas pero contundentes y vigentes. El desorden, anarquía, políticas de imprevisión e improvisación, como los planes de Macario desperdician esfuerzo y conducen a condiciones siniestras y resultados mezquinos. Parece necedad repetirlo, pero hoy día sigue sin entenderse nuestras condiciones siniestras y resultados mezquinos y por ende sin enfrentarse. El diagnóstico es certero. El problema principal es el desorden y desorganización.

“Y no quiero hacerlo, porque, a pesar de todas nuestras experiencias adversas, soy optimista. Siento pulsar con fuerza las energías de México, su afán de vivir, el deseo de acometer con todo brío, con toda energía y con toda entereza las más difíciles tareas de la revolución constructiva iniciada ya;”

No es falta de brío, energía, entereza ni ganas, sino inteligencia. No falla la potencia sino la dirección. No es desperfecto de calibre sino de puntería. De apuntar antes de disparar no al revés. No se trata de anticipar vísperas sino de acertar.

“tengo fé inquebrantable en el porvenir de México; pero creo, que para llegar a la meta de grandeza a que aspiramos es preciso trabajar muy enérgicamente y también muy ordenadamente.– Estas son las razones que he tenido para proponer el proyecto de iniciativa que deseo someter a la sanción de usted, para que, si a bien lo tiene y si le parece conveniente, se sirva darle su aprobación y enviarlo a quien corresponde, para sus efectos.- Reitero a usted las seguridades de mi consideración distinguida y respetuosa.”

Adelante el cerebro guiando y que el músculo lo siga, no al revés, como es costumbre. La transcripción abunda material sobre el pensamiento del señor ingeniero Don Javier Sánchez Mejorada.

“En vista de lo anterior, me permito remitir a ustedes, original, el oficio número 2247 que en 12 del actual dirige a esta Secretarla la de Comunicaciones y Obras Públicas, en el cual aparece la iniciativa de ley a que se hace referencia en la anterior inserción.

Reitero a ustedes mi atenta consideración.

Sufragio Efectivo. No reelección,

México, D.F., diciembre 24 de 1929,

  1. Ac. DEL SUBSECRETARIO ENC. DEL. DESPACHO

El Oficial Mayor

  1. Collado”

 

El Diario Oficial de la Federación publicó el 12 de julio de 1930 la Ley sobre Planeación General de la República, expedida por el siguiente presidente, Pascual Ortiz Rubio, en uso de la facultad que por decreto de 13 de enero de 1930 había conferido el H. Congreso de la Unión. Inconveniente ya que gracias a eso esta Ley (y quien sabe cuantas) no pasó por trabajo legislativo, lo que hubiera sido valioso.

“LEY SOBRE PLANEACIÓN GENERAL DE LA REPÚBLICA»

CAPITULO I

De la Planeación

Artículo 1º.- La planeación de los Estados Unidos Mexicanos tiene por objeto coordinar y encauzar las actividades de las distintas dependencias del gobierno para conseguir el desarrollo material y constructivo del país, a fin de realizarlo en una forma ordenada y armónica, de acuerdo con su topografía, su clima, su población, su historia y tradición, su vida funcional, social y las necesidades presentes y futuras”.

Faltó considerar lo más importante, la disponibilidad de recursos bióticos y abióticos. Pero relaciona aspectos materiales y no ideologías. Hasta aquí no hay nada de izquierda, centro o derecha sino de ordenar y armonizar la situación de acuerdo a las condiciones físicas del territorio y culturales de la población. También aclara que es para coordinar y encauzar las actividades de las distintas dependencias del gobierno, no de la población. Es lo que debe hacer el gobierno, no la población.

La declaración de un connotado economista nacional en la que afirma que (esta ley) “se ocupa más de cuestiones geográficas, de urbanismo, de comunicaciones, de bosques, que tratar elementos económicos”, exhibe que el conocimiento que denomina “economía”, es ciego a la relación entre la geografía, el urbanismo, las comunicaciones y bosques con la prosperidad material de la población y por supuesto con su bienestar y desarrollo personal.

Pero no es toda la distorsión que expuso Sánchez Mejorada. Lejos de convocar a la racionalidad logró lo opuesto, llamar la atención y dar ideas a políticos. Que se especializan en secuestrar con desplantes ideas ajenas como la planeación, lo que perciben o les llama la atención y abandonan lo que no captan, que normalmente es lo rescatable. Lo fascinante de la idea de modificar el futuro lo secuestran del concepto de planeación para adaptarlo a sus propios fines. Inconscientes que al manipular la opinión de los hombres caricaturizando una herramienta profesional seria y poderosa, la desprestigian con la ignorancia de su vindicación y al final con los resultados que dan ellos pero que acrediten a la herramienta y a la otra actividad, lo que complica a la actividad auténtica y obstaculiza el sano desarrollo de la racionalidad, profesional y social. Despilfarran recursos y prestigio ajeno privilegiando propósitos emotivos de corto plazo a costa de cancelar beneficios objetivos de mediano y largo plazo y complicar y engrandecer los problemas.

Esta ley estuvo vigente hasta el 3 de febrero de 1983 que se publicó la actual, sin embargo en sus 53 años de vigencia no se le dio la importancia debida. Los representantes de la ingeniería civil no reconocieron lo que esta ley representaba para la ingeniería civil y el desarrollo del país. Nadie la resguardó y el abandono permitió que la suplantara un “plan” subjetivo o político robándole atención, impulso y respeto.

Primer Plan Sexenal

En 1933, la Comisión de Programa designada por el Comité Ejecutivo Nacional del Partido Nacional Revolucionario elaboro el “Primer Plan Sexenal” para el periodo del presidente Cárdenas. Con la presunción de ser:

“un plan de gobierno que constituya un solemne compromiso ante la Nación de desarrollar una política social, económica y administrativa, capaz de traducir en hechos los postulados que se proclamaron en los años de la lucha armada, y de encauzar las corrientes renovadoras que, dentro y fuera del país, engendra el afán de las colectividades contemporáneas por hacer justa la vida de relación entre los hombres”.

Al despiezar el contenido del mensaje aflora:

un solemne compromiso                                                        A comprobar

desarrollar política social, económica y administrativa, ¿Una panacea?

traducir en hechos los postulados que se proclamaron ¿Cuáles y cómo?

encauzar las corrientes renovadoras                                  otra indefinición

hacer justa la vida entre los hombres”.                                 Deseable ¿pero?

Al contrastar los contenidos de este “plan” político, con los de uno auténtico de ingeniería civil, lo notable de las diferencias hace parecer difícil confundirlas. Sin embargo la falta de distinción de los profanos, como Macario, hace que confundan a catálogos de buenos deseos, con proyectos objetivos y realizables por la sencilla razón que los llaman “planes” y que la inconsistencia y desprestigio de los incoherentes e irracionales “planes” de políticos se le acredite a los profesionales.

El propósito manifiesto del “plan” era:

“enmarcar sistemáticamente la política del Partido en programas meditados a conciencia, elaborados con sereno conocimiento de las realidades nacionales y llevados hasta la extensión que señalen la posibilidad de acción de los gobernantes y las finalidades concretas y medios que deban inspirar la obra de los miembros de la Institución”.

Constaba de quince rubros que daban aparente relevancia al sector primario, en especial la cuestión agraria; la educación y la nacionalización de los recursos en manos extranjeras. Pero carecía de prioridades claras, metas definidas y cuantificables y no aclaraba medios financieros ni plazos.

Según Plutarco Elías Calles «. . . ya es hora de formar un programa minucioso de acción que cubra los seis años del próximo período presidencial, programa que debe estar basado en el cálculo, en la estadística, en las lecciones de la experiencia»; y agregando después: «. . . debemos estudiar lo que podemos alcanzar, dadas las posibilidades de nuestro presupuestos y las realidades nuestras                  

Tan cierto que sigue teniendo vigencia y su necesidad cada día se hace más evidente. Pero al leer entre líneas las explicaciones del plan, asoman dos cargas no manifiestas en forma patente. Una es querer decirle a otro que hacer. Los políticos entienden en poder como hacer que los congéneres hagan lo que ellos quieren. El del ingeniero civil es sobre la Naturaleza. Alguien que se supera para dominar a la Naturaleza desprecia a los que no trascienden la opinión ajena y peor los de mala fe.

 “En nuestro país, la voluntad de mantener en el poder al Partido Nacional Revolucionario, nace del impulso constante del pueblo por realizar las trasformaciones sociales y económicas que establezcan progresivamente planos más altos, mejores y más amplios en la vida nacional. Mientras exista un Partido Revolucionario que garantice al pueblo el ejercicio del gobierno, la revolución se realizará en la forma pacífica y creadora de la acción política. Cuando no exista ese Partido, la revolución volverá a manifestarse, por medio de la violencia, en la guerra civil”.

Es claro el interés de mantener al partido en el poder. Para lo cual amenaza que mientras el PNR mantenga el poder “la revolución se realizará en la forma pacífica y creadora de la acción política”. Es una clara y directa advertencia que si el PNR pierde el poder, el país pierde la paz y orden.

”Ahora bien, el centro vital de todo buen régimen de gobierno es un programa común, porque establece los compromisos del Partido con el pueblo y las responsabilidades de los gobernantes ante la Nación y ante su partido, compromisos y responsabilidades que se traducen en nexos de solidaridad, en puntos de colaboración, cuando, como ocurre con el Partido Nacional Revolucionario, los hombres que integran los órganos del poder lo ejercitan para satisfacer las grandes aspiraciones de las colectividades”.

En una mezcla de aspectos objetivos con subjetivos empaca mensajes sumergidos. Presentan una verdad inobjetable como dependiente de un absurdo inadmisible. Lo cierto se utiliza como caballo de Troya para que porte ocultos los verdaderos propósitos del instrumento. El mensaje deseable esconde la maniobra ilegítima de poner por encima de la sociedad y el gobierno, a un grupo que oculto controla el partido político y ante los cuales deben responder los gobernantes. La “familia revolucionaria” transformada en oligarquía de una sociedad anónima disfrazada de partido político, en el que se reparten el país como botín. No todo el partido lo compone gente de mala fe, pero no todos tienen el mismo peso en las decisiones. La gente de buena fe es utilizada como escenografía presentable ya que lo decisivo es impresentable.

la tesis en que debe fundarse el plan de gobierno que va a ocupar vuestra atención, es, unánimemente, la de que el Estado mexicano habrá de asumir y mantener una política reguladora de las actividades económicas de la vida nacional; es decir: franca y decididamente se declara que en el concepto mexicano revolucionario, el Estado es un agente activo de gestión y ordenación de los fenómenos vitales del país; no un mero custodio de la integridad nacional, de la paz y el orden públicos”.

No busca la mejor manera de servir a la población, sino reclama atribuciones sin condiciones. Dice que el gobierno no es exclusivamente policial. En lo que tiene razón. Todo gobierno (no Estado) tiene compromisos claros y diferenciados en el quehacer social, con los que propicia la vida, el bienestar y la prosperidad material de la población, sin molestar, estorbar ni complicar a nadie.

 “En opinión de la Comisión Dictaminadora, la doctrina en que se apoya el Plan es justa, como interpretación de la historia de nuestras instituciones revolucionarias; es lógica, conforme al sentido profundo de nuestro Derecho Político, y es coherente con las necesidades reales de nuestra estructura económica y de nuestro pueblo”.

 No es un instrumento objetivo, sino un intento de materializar una doctrina sin bases reales, Su lógica no es objetiva y verdadera, sino “la del sentido profundo de nuestro Derecho Público” (¿?), su justicia es como interpretación histórica de instituciones (¿?) y su coherencia no es con el mundo real.

”La Comisión Dictaminadora, es consecuencia, espera que la conciencia revolucionaria de esta Asamblea aprobará el criterio que preside el contenido ideológico del Plan Sexenal”.

No todo es engaño, acepta que el contenido del plan es ideológico, es decir subjetivo y no objetivo. Es un instrumento presidido por contenido emotivo y no racional.

”Es justo, en el criterio de la Comisión, el concepto de las funciones del Estado que se consigna en el Plan Sexenal, como interpretación de la historia de nuestras instituciones públicas actuales, porque éstas, según nuestro entender, descansan en tres realidades concordantes: la Revolución, el Partido y el Gobierno”.

La consigna de interpretación y entendimiento recalcan la relación entre la revolución, el partido y el gobierno. Para lo cual define revolución.

”La Revolución es el fenómeno histórico que consiste en el hecho de que el pueblo asuma activamente la empresa de realizar una nueva concepción de la vida en sociedad, transformando las instituciones públicas y el régimen de la producción”.

El pueblo asume la realización de una nueva concepción de la vida en sociedad. En un “activamente” de “político”, que consiste en no hacer nada y entregar todo incondicionalmente. Donde:

 “El Partido es el órgano mediante el cual la Revolución se manifiesta en acción política y social, para asumir el poder público y mantenerse en él mediante su actuación en la lucha democrática, y para transformar el régimen de convivencia social”.

El partido en nombre y representación del pueblo se encarga de todo y lo que sigue es muy esclarecedor.

Y el Gobierno, mientras se halle en manos del Partido Revolucionario, es el órgano de gestión pública a través del cual la Revolución realiza sus finalidades”.

Cada explicación descubre una tortuosidad del instrumento. El gobierno en manos de un órgano anónimo de gestión externo (¿?).

 “(…) Estima la Comisión que el intervencionismo del Estado que se adopta como doctrina en el Plan Sexenal, es lógico conforme al sentido profundo de nuestro Derecho Político, porque la Constitución de 1917 quitó al Estado el carácter de institución puramente política y lo orientó hacia la acción reguladora de los fenómenos vitales del país, adelantándose en este camino a las más modernas teorías y a las más progresistas naciones”.

No aclara si el concepto anterior de gobierno era policial o referí político, pero prueba desconocer la acción reguladora de fenómenos materiales y culturales, que le competen atender a todo gobierno, racional y demócrata.

“La Constitución de 1917 mantiene, sin embargo, el respeto a los derechos e iniciativas individuales, para no establecer un régimen de absorción y nulificación del individuo por el Estado; pero abandona definitivamente, por contraria a los intereses colectivos, la organización jurídica anterior, en la cual, por defecto y abuso en los medios de la acción gubernativa, se creó una situación de privilegio para las minorías poseedoras de la riqueza, con grave daño de las grandes masas de población, relegadas a una condición de miseria y servidumbre”.

De acuerdo que un problema lo causan las situaciones de privilegio. Pero acreditar toda la culpa a mala voluntad de las minorías poseedoras de riqueza, es concepto marxiano. Allí nació el ataque a los empresarios que hoy se pretende revertir. No perciben a la deficiente y mala distribución de superestructura e infraestructura estatal como parte del problema y consecuencia de la deficiente y abusiva acción gubernativa.

“Por último, la Comisión Dictaminadora afirma que la doctrina intervencionista es coherente con las condiciones reales de nuestra estructura económica y con las necesidades del país, puesto que en ella se concretan claramente las dos grandes normas que han de subordinar, durante el desarrollo del Plan Sexenal, la acción reguladora del Estado; por una parte, la norma jurídica, ya que la intervención estatal se efectuará en todos los casos conforme a derecho y a los principios de equidad establecidos; y por la otra, la norma técnica, en atención a que el Estado actuará en todo momento en la medida en que lo reclamen las necesidades inexcusables de la sociedad, y de acuerdo, salvo en casos notorios de rebeldía o incomprensión, con los elementos a los que afecte la intervención”.

Nótese que “lo coherente” con las “condiciones reales y estructura económica” consiste en que se concretan dos normas: la jurídica y la técnica (¿?). Valida lo natural con lo artificial. Dice que lo objetivo lo respalda lo subjetivo. El respaldo no son las posibilidades y necesidades Naturales sino las de la sociedad que el partido determina. No entiendo el acuerdo “con los elementos que afecte” (¿?).

“Atendiendo a nuestra realidad política, la Comisión no considera que el Plan Sexenal sea un programa que hombres de gabinete presentan al pueblo, sino que, de modo inverso, es el pueblo, ejercitado ya en el uso de sus derechos, el que ha venido ofreciendo al Partido de la Revolución un abundante material de observaciones, un cuadro completo de anhelos y necesidades, que los redactores del Plan organizaron, coordinaron y, a veces, tuvieron que encauzar”.

El partido es el órgano receptor, acaparador y garante de los anhelos y necesidades del pueblo, como premio a lo ejercitado y grandecito que esta en el uso de sus derechos (¿?). En típico argumento de político, que por hábiles se los quitan. Es decir, el crecimiento político del pueblo lo atrofia y vuelve un inútil que debe delegar su representación a un tutor que es el partido. Absurdo. Como el pueblo cambio de voz le quitan su derecho a hablar. El partido no solo es el jefe del Presidente sino de los diputados, senadores y jueces. Y dueño de la flora y fauna.

El problema de fondo es la forma de demencia, del tonto que se cree listo. Macario es expresión actual de una de esas formas: la de los teóricos puros. Actualmente parte del problema son los esquizofrénicos que se creen superresabios. Al parecer en una forma moderna de la “planeación soviética”, le pareció factible estabular macheteros memorizando teorías. Sin darse cuenta que especializarlos en fantasías los divorciaba del mundo real.

Incontables generaciones recabaron y refinaron conocimientos mediante el ensayo y error directamente en la frontera de contacto con el mundo real. Pero los estabulados que machetean teorías y conocimientos sistematizados y documentados eluden el mundo real. Y confunden con lo real, a las fantasías que son las teorías.

Encima padecen los mismos defectos que los alumnos de primaria. Que el contenido pedagógico es la repetición y el alambrismo en el mundo de fantasía de las teorías y no el de entender. Porque entender se limita al mundo real y “entender” teorías sin conocer su relación con el mundo real no lo es, sino solo creer.

De allí que parte del problema actual sea bajar de la palestra a los extraviados, los académicos de tiempo completo e investigadores, doctores y masters, que parte de su extravío consiste en creerse superresabios autorizados para meterse a hablar de y manipular precisamente de lo que ignoran: el mundo real.

Impreparados que como Macario desconocen todo sobre planeación (pensar) y confunden una relación de problemas, un sondeo de la percepción de la población o ideas del gobierno, que es a lo que se reduce la “planeación democrática”, con un proyecto ejecutable. Que como lo confiesa, comete la garrafal torpeza de tratar de extraer objetividades de subjetividades. De hacer ejecutables las cartas a Santa Claus.

Pensar o planear no es asunto de improvisados. Recuerden que la improvisación en la manera más eficaz y eficiente de desordenar cualquier cosa. Un problema grave actual son los mares de burros sabios, inteligentes de probeta, esquizofrénicos de gabinete y laboratorio, que ignorando sus propios límites y creyéndose plenipotenciarios bloquean y obstruyen la razón y el entendimiento.

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

http://www.grillaenelpoder.com.mx/edicion/index.php?option=com_content&view=article&id=16566:extravio-angel-pujalte-pineiro&catid=46:columna&Itemid=68

http://www.grillaenelpoder.com.mx/edicion/index.php?option=com_content&view=article&id=16638:extravio-ii-angel-pujalte-pineiro-&catid=46:columna&Itemid=68

Tiempos de burros sabios

noviembre 2014

Metiches

Los burros sabios desorientan y coartan el debate público. Los histriones que hablan de todo a la ligera, los que simplifican el análisis con generalizaciones, los que no salen de los lugares comunes, los que con desplante autoritario y actitud dogmática sentencian clichés concluyentes y los que creen que saber de una cosa los autoriza a hablar de otra, todos los metiches que con habladas sobre asuntos que desconocen asfixian y extravían el debate público.

Los “expertos” que sin saber nada se dan taco con la indefinida denominación y los especialistas que creen que saber de algo los autoriza a hablar de todo. Toda especialización deforma la estructura conceptual organizacional del mundo (ECOM). Porque concentrar la atención implica relegar el panorama, lo que produce estructuras mentales ceñidas a espacios de conocimiento mermados.

Toda especialización reduce el campo del conocimiento. Profundizar cuesta abandonar el conocimiento de las relaciones de en lo que se ahonda con lo que se relaciona en forma directa, con las otras partes que integran el organismo del que forma parte y con las relaciones directas e indirectas que mantiene el organismo del que forma parte. Y más allá de las relaciones cercanas están las remotas en el ambiente en que opera el organismo del que forma parte y las relaciones entre el ambiente con el resto del mundo.

Un ejemplo de especialista extraviado son los “investigadores científicos” de los institutos de ingeniería, que afortunadamente ya no opinan de proyectos de ingeniería ni de obras. Se hicieron ojo de hormiga en la L-12 y el proyecto del nuevo aeropuerto. Como que ya algo aprendieron. Solo falta que devuelvan las cátedras que escamotearon a los verdaderos profesionales de la ingeniería, para que la UNAM pueda volver a formar los profesionales que requiere el país para salir del subdesarrollo.

Otro tipo de especialista sesgador son como José Ramón Cossio, que el 28 de octubre en El Universal, proclamó como un gran descubrimiento, que una cosa es la corrupción y otra la incompetencia. Lo que es una distinción cierta de toda certeza, pero que es una distinción bizantina que no aporta nada a la solución del problema y solo distrae.

De nada sirve distinguir las diferencias entre los síntomas de la misma enfermedad. Porque tanto la corrupción como la incompetencia son indicios del mismo problema y las resuelve la misma solución. Ambas al igual que la impunidad son consecuencias de que los méritos requeridos para asumir un cargo determinante en el servicio público no sean honestidad ni capacidad para que el desempeñó del cargo sirva a la sociedad, sino a los caprichos de un autócrata.

Otros desviadores son como Ana María Salazar que creen que estudiar derecho gringo y una carrera trunca en el extranjero, autoriza a hablar de lo que acontece en el país. Se ostenta como experta en seguridad y en El Primer Café” en el canal 40,  no aporta nada relevante a los problemas de seguridad y hace el ridículo cada vez que abre la boca. Al grado que a cada rato Raimundo Rivapalacio la tiene que corregir al aire.

Otro vector desviador es la pretensión de los políticos de calmar con declaraciones que no van al grano de los problemas, con lo que prueban que su reino no es del mundo en el que vive la sociedad. Se han especializado en pactos, arreglos y acuerdos que solo benefician a ellos mismos o a su grupo y en declaraciones que buscan efectos en la opinión pública y que son impotentes en el mundo real.

El presidente Enrique Peña Nieto convoca a un pacto por la seguridad. ¿De que puede servir un acuerdo entre los que no cumplen el juramento de cumplir y hacer cumplir la Ley?  Otra cosa sería si se tratara de desmantelar la discrecionalidad en el servicio público. Lo que podría comenzar por la promulgación de una verdadera Ley de la Planeación Física del Territorio.

Para que el estudio de los proyectos y el análisis de las obras necesarias se efectúen por profesionales y el propósito que prive sea que los recursos que se destinen a la obra pública retribuyan a la sociedad propiciando su bienestar y prosperidad material. En vez que se decidan por motivos políticos y resulten despilfarros que en vez de beneficiar perjudican a la sociedad.

Pero para ello necesitamos que los políticos se den cuenta que la capacidad que tenia la forma tradicional de hacer las cosas ha sido rebasada por la realidad. La habilidad para sortear y ocultar los problemas con la que contaba la forma tradicional de nuestra política ha dejado crecer los problemas en número y dimensión a un grado que ya no puede esconder ni resolver. Ya no se puede cambiar para seguir igual.

Es necesario un cambio en el orden social que propicie el desarrollo de la clase trabajadora. Uno que favorezca el progreso de las actividades lucrativas de la clase media. De todos los que no son ni obreros ni campesinos. De los que son el verdadero núcleo de la sociedad, del que surgen los individuos no subordinados que con su inteligencia y trabajo crean riqueza, los prestadores de servicios profesionales y los empresarios creadores de empleos.

Todos los que hasta ahora la revolución obrera y campesina ha menospreciado y desatendido. Sin darse cuenta que ello le ha impedido un desarrollo equilibrado y crear un mercado, la riqueza y el ahorro interno, que libere al país de la dependencia a los avatares extranjeros.

Lo inédito de la situación impone abrir nuevas rutas por rumbos nuevos, lo que hace necesario innovar la visión, las creencias, los usos y costumbres. Para lo cual falta la luz que ilumine el nuevo camino que saque al país del atolladero en que se encuentra.

Pero en vez de pensadores serios vemos el florecimiento de burros sabios con su consecuente derrama de economía conceptual, reiteración de clichés, lugares comunes y argumentos de autoridad, evidenciando la carencia de verdaderos pensadores. Pensar se distingue porque es indefinible y solo reconocible por sus efectos, que es encontrar la luz por caminos nuevos.

Los burros sabios siempre siguen los mismos caminos para errar de la misma manera, apagan la originalidad con erudición rebuscada. Pierden de vista la singularidad de los problemas por centrar la atención en soluciones agotadas que comentan y discuten sin término. Su cerrazón torna las discusiones agresivas y en las que solo alcanzan nimiedades, logrando hacer alambicada e insustancial la dialéctica que debería beneficiarse de las polémicas.

Análisis de José Ramón Cossío D. sobre “Corrupción e incompetencia”.

http://www.eluniversalmas.com.mx/editoriales/2014/10/73043.php

https://angelpujaltepineiro.com/ , Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

http://www.grillaenelpoder.com.mx/news/index.php/columnas/columnistas/6127-metiches-angel-pujalte-pineiro

Iniciativa de Ley de Profesiones que pone la iglesia en manos de Lutero

marzo 2014

La columna de la Senadora Arely Gómez González el 26 de febrero, la del Senador Miguel Romo Medina el 5 de marzo, ambas en Grilla en el Poder y la del ministro de la Suprema Corte José Ramón Cossio Díaz del 4 de marzo en El Universal, exponen serio desconocimiento de las actividades lucrativas no subordinadas y del papel que tienen en la evolución social, la manera en que benefician o perjudican a la sociedad plural.

La simplificación conceptual exagerada de la iniciativa de Ley General del Ejercicio Profesional Sujeto a Colegiación, reglamentaria del artículo 5 y 121 de la Constitución, hace que de ser expedida, empeore el estado de cosas y ponga a la iglesia en manos de Lutero.

Desconozco la iniciativa y solo la precariedad conceptual y frivolidad de los comentarios panegiristas anodinos del ministro y los Senadores. Sus declaraciones irresponsables y desplantes políticos reflejan un histrionismo que busca satisfacer una necesidad de aparecer en público, sin importar desviar la atención y resultar ajenos y perjudiciales para el entendimiento del problema al reducirlo a una estrecha visión trivial.

El conocimiento y comprensión lo suplen con buenos deseos y buenas intenciones, que nunca corrigen a un mal planteamiento, un análisis sesgado y una mala solución. Desconocen el complejo y extenso problema que significa para el país, la anarquía teórica y práctica que priva en las actividades lucrativas no subordinadas.

Ni los Senadores ni el ministro ven las diferencias entre operar con leyes de la Naturaleza, como en la medicina o ingeniería, con operar leyes convencionales del hombre, como el derecho. Ni entre operar leyes naturales o humanas, con someterse a métodos. Son ajenos a la extensión, complejidad, sofisticación y refinamiento de las actividades.

La naturaleza, propósitos superiores y posibilidades de cada actividad lucrativa no subordinada, determinan los méritos que cada una debe a la sociedad, promete al cliente y los necesarios para su ejercicio. El asunto es amplio, pero no tan complicado, aunque el espacio solo permite destacar algunos detalles y diferencias de fondo y forma que no toman en cuenta.

Ninguno considera los efectos en la evolución social y los frutos sociales que cada actividad produce gracias a su diferente naturaleza. Escotoma que impide darse cuenta que los efectos sociales privan sobre los individuales ni del peso y valor de cada actividad en el desarrollo social. De la necesidad de cada una para la salud de la evolución social.

El ministro de la Suprema Corte de Justicia, ignora o se rehúsa a ver, la culpa que tiene el gremio del derecho en la impunidad que impera en el país. Y la forma en que esa irresponsabilidad afecta a la cotidianidad y convivencia social. La manera en que el gremio del Derecho, determina la seguridad en todo sentido: político, económico, salud, bienestar y prosperidad material de la población. Y que la culpa de la deficiente aplicación del Derecho la comparten todos los que forman parte de esa comunidad, todo el gremio, en forma independiente del campo y nivel en que participen.

De coyotes, catedráticos, litigantes, ministerios públicos, jueces y ministros de la Suprema Corte de Justicia, todos son culpables. Por voltear a otro lado y acotar su responsabilidad en el 98 % de impunidad y desorden legal imperante, porque aun sin ser protagonista directo, son los únicos comprometidos con la materia y con saber lo que pasa con ella.

Ellos y solo ellos, son los que mejor conocen o deberían conocer mejor su propia disciplina y los intríngulis de su ejercicio y son los que podrían y deberían señalar y exhibir a los que se portan mal y aclarar la forma en que lo hacen, para depurar a su propio gremio para que ofrezca a la sociedad el mejor ejercicio del Derecho posible. Lo que es lograr que al que se porte mal le vaya mal y al que se porte bien le vaya bien. Que es el objeto fundamental del Derecho.

Es inaudito tener que explicar la forma, magnitud y sentido en que cambiaría la convivencia social y el rumbo de la evolución del país, con la justicia. Y no tienen pretexto, porque en la jurisprudencia cuentan con un mecanismo de ajuste y corrección de las normas. Y no lo han hecho y en vez de elaborar y aplicar leyes verdaderas, que en verdad orienten el rumbo del país a su propia superación, el ministro aplaude la ingenua vacilada de tratar de lograr con códigos de ética lo que no han podido o querido hacer con el derecho.

Es absurdo y ridículo que un ministro de la Suprema Corte de Justicia suscriba que la forma de corregir las conductas desviadas en las prácticas lucrativas sea con códigos de ética. Ya que de existir la justicia en el país, no existirían el 80 % de las conductas desviadas en las prácticas lucrativas, porque son delitos tipificados en el derecho público y privado.

La ética se circunscribe al ámbito personal. Depende de la educación y moral individual. Por lo que es incompetente para normar las conductas en una actividad con consecuencias colectivas, que afectan a un gremio o comunidad y mucho menos para las que afectan a toda la sociedad plural. Para eso existe el Derecho.

Que un ministro de la suprema corte de justicia ratifique que lo que no logran códigos de a de veras, como el penal, lo van a hacer códigos de juguete. Que es a lo que se reducen los códigos de ética en el estado de derecho que mantiene en el país el gremio del “derecho”. Los códigos de ética nunca han faltado en ningún colegio, lo que falta es que se aplique la ley.

Códigos de ética que además los diseñan los que se especializan en delinquir en nombre y representación de la actividad. Por los mismos que llaman ingeniería a lo que en verdad son robos, fraudes y estafas. Antisociales y antigremiales conductas desviadas que están reconocidas y tipificadas en el derecho.

Que no se cumple por culpa de los que llaman justicia a lo que en verdad es subastar la injusticia al mejor postor. Comportamientos que no manchar ni denigrar a la disciplina en sí, sino a ellos mismos, al gremio y al país. La ingeniería y el derecho están incólumes, inmaculados, sin mancha, porque no tienen nada que ver, no guardan ninguna relación ni tienen ninguna culpa con lo que en su nombre y representación se hace.

La “Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas” exhibe lo torcido de una ley propuesta por la mafia del colegio, por los “representantes oficiales” de la actividad, cuya utilidad práctica es lavar dinero, que solo sirve para que un servidor público pueda entregar recursos a un cómplice externo y en forma independiente de los resultados, nadie resulte responsable o culpable de nada.

Gracia a esa ley actualmente se desconoce lo que van a tardar las obras, lo que van a costar y lo que van a entregar las constructoras. Y que los presupuestos de obra pública no sean más que puro despilfarro, en porquerías innecesarias e inútiles, que son más problema que solución. Más perjuicio que beneficio. Lo que para ministro y senadores no afecta al desarrollo y prosperidad material de la sociedad, porque su visión de microscopio solo ve lo individual.

Los tres dejan ver que la iniciativa, solo distingue aspectos individuales, culpas y beneficios. Y además de rehuir la relación de las actividades lucrativas con la evolución de la sociedad plural, soslayan la responsabilidad colectiva del gremio en el nivel y calidad con que se ejerce la actividad.

Responsabilidad colectiva que reducen a la elaboración de un limitado código de “ética” y a una “certificación”, con lo que abonan al desorden y premian a las mafias que usufructúan a los “colegios” haciendo obligatoria la colegiación o mejor dicho el pago de cuotas.

Soslayan que los “colegios” actuales son parte incoativa y concomitante del desorden y perversión que priva en las prácticas lucrativas no subordinadas. Desbarajuste gremial que solo puede corregir la creación de un completo orden profesional nuevo en su orientación, principios, bases y todos sus órganos y funciones.

Una nueva, verdadera y auténtica Ley de Profesiones que comience por distinguir las diferentes naturalezas y tipos de las actividades lucrativas no subordinadas. Que primero delimite y caracterice al profesional, profesionista, técnico, artesano, artista, práctico, etc. Para después sobre esa base precisar sus propósitos superiores y objetivos mediatos e inmediatos, alcances y medios. De lo cual ya se pueden desprender los méritos que la práctica debe a la sociedad plural, al cliente y los necesarios para su ejercicio.

Sin ese fundamental marco de referencia, todo intento es absurdo y ridículo. El ministro y senadores aciertan en acreditar a los gremios la responsabilidad de la calidad de las prácticas. Pero no aclaran que es una responsabilidad colectiva y no individual. El libro “La anomia” documenta lo que es un gremio y lo que debe ser un colegio. Los objetivos que debe tener, los principios que debe cumplir y las bases en las que debe asentarse. La forma en que debe organizarse y operar. Incluye un breviario sobre actos previstos para la producción del derecho de la práctica. Normas verdaderas y no códigos de ética,

Una actividad culminante del Ingeniero Civil es el diseño de especificaciones: generales y particulares, de proyecto, taller y obra. Gracias a lo cual diseñar especificaciones de actos previstos no reviste ningún problema. El operar leyes de la Naturaleza es más extenso, complejo, sofisticado y refinado que operar leyes convencionales de hombres. Por lo visto los Senadores y el gremio del derecho carecen de alcances para normar otras prácticas. Para que la cuña apriete debe ser del mismo palo.

Es ingenuo creer que la solución para un problema tan serio como el desorden en las prácticas es “la colegiación y la certificación”. Exhibe el vicio de legislador de buscar panaceas, de creer que soluciones simples y sencillas pueden resolver problemas serios con torcidas raíces profundas y extensas. No sé, si por corrupción o ingenua irresponsabilidad. Por creer que la responsabilidad que no atienden ellos, por pura bondad la va a atender alguien más. Que además es parte esencial del problema. La responsabilidad no se delega, se comparte.

Los colegios son protagonistas principales en la perversión de las prácticas lucrativas no subordinadas. No conozco a todos, pero si la historia del colegio de ingenieros. Que es un tentáculo del antiguo régimen político corporativista, que se niega a morir. Un “colegio” que nunca fue una organización puesta para cumplir los fines de la actividad, para conducir a la actividad hacia su propia superación ni para beneficiar a los agremiados, sino como sustento y complemento en calidad de adorno y justificación del régimen político.

Institución, actividades, agremiados y colegiación eran simulados. Cada evento político que involucraba a la actividad o para “elegir” a los jerarcas del colegio, las Secretarías del ramo mandaban camiones repletos de acarreados, con los que también llenaban las listas de asistencia a los eventos del colegio, la agremiación y votación. También el pago de cuotas se cubría con cargo al presupuesto de las secretarías del ramo. Hasta que Zedillo, quizás como beneficio del “error de diciembre”, lo suspendió o prohibió.

Con lo que empezaron los problemas de los colegios. Que se conservan como membretes y centros de negocios chuecos, especializados en el chalaneo de los valores profesionales. Del colegio de ingenieros es fácil constatar el número de miembros del “cuadro de honor”, que son delincuentes reconocidos y certificados. Hazaña difícil de lograr en el desorden imperante.

Lo interesante es que el colegio, después de Zedillo, lejos de volverse un gremio auténtico, preocupado por prestigiar la práctica para ganar el aprecio de la sociedad plural y ofrecer a los agremiados orientación, servicios y respaldos necesarios para que cada quien supere y dignifique su práctica, en vez de lo cual, se volvió (o desenmascaró como) un centro de negocios cupulares y sindicato de mafias.

Porque sin el subsidio gubernamental disfrazado de cuotas gremiales y sin aportar nada positivo a la sociedad ni a la actividad, no pueden captar una verdadera agremiación, lo que los deja sin el dinero de las cuotas para pagar los gastos de mantener el cascarón, la estructura del membrete, la parte física de la simulación.

Por lo que a partir de esa fecha el colegio se oferta y “compra” el mejor postor. Alguna empresota de la mafia de la construcción, con el suficiente poder económico para asumir el costo de mantener el membrete como inversión para hacer negocios y recuperarla con creces.

Pero como todo negocio tiene formas de optimizarse. Y la manera de optimizar las utilidades de los usufructuarios del membrete gremial, es incrementar los ingresos aumentando el número de cuotas, lo fácil no es beneficiar a la sociedad o al gremio, sino haciendo obligatoria la colegiación y vendiendo “cursos” como requisitos para certificaciones, también obligatorias.

Lo que vienen a ser otros “impuestos”, otras sangrías sin aportación de beneficios reales, ni para la sociedad plural ni para las victimas cautivas. En otra versión de la nueva moda legislativa, de moderna “visión de negocios”, de “primer mundo”, que la tecnocracia del neoliberalismo esta imponiendo.

Una aberración que evidencia este tipo de perversión gremial son los Directores Responsables de Obra (DRO). Fraude gracias al cual cualquier ignorante, incompetente e inepto, por muy precarios que sean sus conocimientos y formación, supera sus carencias y limitaciones haciéndose Director Responsable de Obra.

Sin importar que no sepa nada de ingeniería, con inscribirse en un curso para DRO y recitar como loro el reglamento de las construcciones, aunque no entienda lo que reza, lo “certifican como DRO”. Lo que reduce, vulgariza y acorrienta a memorizar un momificado reglamento, la noble práctica profesional, que diseñó Napoleón Bonaparte para construir la revolución Francesa, para materializar el movimiento social que es una revolución. Algo que falta en nuestro país y que no puede ningún DRO.

Esta perversión de conductas y las del: gerente de proyecto, consultoría, supervisión, constructor, las documenta “La infracultura en la construcción”. El DRO aparece como parte de la consultoría. Y la historia de la Ingeniería Civil se encuentra en ¿A donde vamos, México?

Los legisladores manifiestan incomprensión del problema y bajo nivel de miras. La Senadora acredita todo el problema a mala fe y de solo una parte: “que algún profesionista o alguien que ejerza una actividad profesional le haya tomado el pelo, haya abusado”.

Y abunda: ”Pongámonos en el terreno de los hechos diarios y cotidianos, todos hemos tenido alguna mala experiencia; todos hemos sufrido de algunos cobros excesivos; todos hemos sufrido en temas en que quizás no son ciertas las consecuencias que nos ponen (…) y la persona (…) está metiendo dinero y dinero, y se pierden hasta los patrimonios”.

Reduce el problema de las prácticas lucrativas no subordinadas a no cumplir lo prometido. Para lo cual cualquier cobro es excesivo y esta penado por la ley. El problema es mucho más grave y complicado que el de estafadores que embaucan con falsas expectativas.

Y empobrece su estrecha concepción, delineando una solución que ni siquiera abarca a todos los practicantes, sino solo a una parte de los mismos: “donde (…) está en juego la vida, la libertad de la persona, el patrimonio”. Expone hemianopsia en lo que no oculta su escotoma profundo, por lo que divide a una práctica en dos campos: en uno en que no importa lo que se haga y otro en que si, por poner en juego la vida, libertad o patrimonio.

Y corona los desatinos superándolos: “la solución es la colegiación y la certificación”. “Esto servirá para un control de la profesión (…) desde dos puntos de vista, un control ético”. Y continúa sin darse cuenta de lo que dice: “ya que tendrán su código de ética; y donde esté este código de ética, en la ley, se ponen mínimos que deben respetarse y también organismos disciplinarios para quién no cumplen con esto. Esto es la colegiación en sí”.

Lo complejo de su enredo obliga a desanudar primero los cordones de errores y después desenmarañar los errores de cada cordón. En otra comprobación que cualquiera se da cuenta cuando alguien está enfermo, como las prácticas profesionales. Pero no cualquiera diagnostica la enfermedad y menos receta la curación.

Una familia de errores reduce el problema a mala fe del practicante. El desorden en todas las prácticas lucrativas, subordinadas y no, nace en las primarias. El primer eslabón son los que pasan a la secundaria sin saber: leer, escribir, hacer cuentas, comunicarse ni ponerse de acuerdo. De responsabilidad ni hablar. Sin las herramientas mínimas necesarias para funcionar en la sociedad.

Lo que no aprenden en la primaria menos lo aprenden en la secundaria, donde a cambio de tenacidad, los vuelven a estafar con otro certificado igual de fraudulento que el de primaria.

Y así en cada subsiguiente nivel, lo único que cambia es que los alumnos tienen la calavera más calcificada y están más atrofiados. Así de primaria a profesional, se embauca a ellos y a la sociedad, con certificados que documentan más perseverancia que adquisición de capacidades y competencias. Más por tiempo parcial de reclusión que por superación. Lo que no es un fraude que cometan los alumnos, sino un fraude que el “sistema” le comete a toda la población, a los alumnos y a la sociedad que los padece.

Explicaciones hay muchas y ninguna válida. “Que todos tiene derecho”. Pero a que los artificialicen, a que los superen, a que los eduquen y formen, no a que los dejen silvestres y estafen con certificados fraudulentos. Haciéndoles creer que ya son, cuando ni siquiera parecen. Incumpliendo el derecho de todos a recibir verdaderas herramientas de superación, integración productiva y desenvolvimiento social. El derecho a ser dotado para que solo con esfuerzo, se pueda ocupar el lugar social, útil, valioso y digno, que cada quien quiera.

“Cobardía e ineptitud de las autoridades educativas y formativas”. Que es tal el número de ayunos que pasan de nivel a nivel, que los dejan pasar para eludir problemas. Un gobierno irresponsable traiciona la verdad y oculta consecuencias. “Ya tantos tienen primaria, tantos secundaria, tantos el nivel medio y tantos nivel profesional”.

Mentiras que no falsean lo real. Porque los “engañados” con un poco de cerebro y vergüenza o sin palancas, terminan manejando un taxi y destilando amargura sin atinar a quien dirigirla: “Soy licenciado en esto o aquello y por falta de trabajo vea donde ando”. Cuando el problema no es la “falta de trabajo”, sino la ineptitud e incompetencia del sistema que no capacita a la población ni para crear fuentes de trabajo y cadenas productivas.

Las capacidades que desarrollan de esta forma, solo sirven para ocupar una plaza en el sector público, donde impunemente pagan por tiempo parcial de reclusión. (Que casualidad). Y el que no encuentra asilo en una burocracia gubernamental, solo le queda el taxi o si es muy inconsciente ejercer, esperando aprender con la práctica.

Lo que no es posible y en vez de “aprender” se vuelvan cínicos honestos o expertos en corrupción. Que es el único camino exitoso para los estafados por el sistema. Lo que explica junto con la falta de gremios o colegios auténticos, el alto nivel de ineptitud y corrupción en las prácticas y gran parte del desorden social. Pero repito, el engaño mayor no lo cometen los que perdieron el tiempo y recibieron documentos balines, sino el que les hizo perder el tiempo y después los certifica en falso. El mayor Santo Domingo es el sistema.

Y más grave que la falta de herramientas para integrarse y funcionar en la sociedad, es la torcida relación causa-efecto que el procedimiento moldea en el cerebro de los “alumnos”. La certeza que no es necesario esforzarse y menos auto superarse para salir adelante, hacerse un lugar en la sociedad y progresar. Que no necesitan cumplir ni ser formales.

El siguiente desatino de la Senadora Arely Gómez González es creer que una parte de una práctica profesional importa y otra no. Que hay una en la que la ineptitud del practicante no tiene consecuencias, porque “no pone en juego vida, libertad ni patrimonio”. Lo que es una visión estrecha, corta y abatida, insuficiente para darse cuenta de los productos que los profesionales deben aportar a la convivencia y desenvolvimiento social.

Las prácticas profesionales son las que racionalizan la cotidianidad social. Sea en el terreno y el campo donde sea. Somos un país subdesarrollado por soslayar la inteligencia, predicibilidad y transparencia que debería existir en toda práctica lucrativa no subordinada. En toda actividad lucrativa debe haber un grupo de personas que cultive el conocimiento serio de la actividad y desarrollen facultades de raciocinio específicas para llevar la actividad a su propia superación. Para optimizarla, para ofrecer a la sociedad los mejores frutos posibles.

Lo que deriva en una sociedad en constante superación, gracias a que en todas las actividades lucrativas hay un gremio cuidando que a los practicantes que se portan bien les vaya bien y que a los practicantes que se portan mal les vaya mal. Que el camino del éxito en esa actividad sea el del buen comportamiento y que ese camino este abierto para todo el que quiera asumir el esfuerzo de superarse y que la forma de superarse sea accesible y clara.

O ¿creen los que se portan mal lo hacen por gusto? O por elegir la conducta exitosa. No digo que esté bien, pero es lo que pasa en un país donde al que se porta mal le va bien y al que se porta bien le va mal. La regla opuesta a la que debe imperar en toda actividad de todo tipo y nivel. Y conste que mientras más elevada es la actividad, mientras más visible es, se incrementa la responsabilidad de portarse bien. Para actuar como ejemplo, para mostrar el camino y guiar al resto del gremio y de la sociedad.

No solo los abogados, médicos, ingenieros y contadores afectan la vida, libertad o patrimonio de ellos mismos, clientes y sociedad. Todas las prácticas lucrativas afectan la vida, libertad y patrimonio de los que las ejercen, de sus clientes y de la convivencia de toda la sociedad. Por lo que todas deben ser guiadas y tuteladas por una parte de la práctica que cultive el conocimiento y raciocinio de la actividad y se ocupe de llevarla a su propia superación para ofrecer sus mejores posibilidades a la sociedad.

Y ninguna tiene campos de ejercicio inocuo, intrascendente o irrelevante. Hasta el licenciado taxista pone en peligro su vida, la de peatones, otros automovilistas y pasajeros. Ninguna práctica lucrativa, ni siquiera de nivel práctico, es ajena a la vida, libertad o patrimonio, propio y ajeno.

Hasta los fracasados que terminan de maestros o académicos de tiempo completo, por su ineptitud para desarrollar la actividad que dicen enseñar, desgracian la vida de sus alumnos frustrando su futuro, su libertad de ser lo que quieran o por terminar en la cárcel y por no poder construir su patrimonio en forma legítima, porque un inepto les transmitió su propia incapacidad, ineptitud e incompetencia.

Mi cruzada por una auténtica ley de profesiones inició en 1994, y Zedillo derivó mi petición a la Consejería Jurídica del Ejecutivo Federal, donde el Dr. Javier Laynes Potisek la canalizó a la Dirección de Profesiones de la SEP, donde la Lic. Diana Cecilia Ortega Amieva, aceptó que la Ley de Profesiones “ha quedado rebasada por la realidad” y prometió “hacer una propuesta”.

Después de 20 años de estudiar el problema e insistir que se resuelva y pitorrearse de mis peticiones, aparecen histriones actuando el choteado papel de “ahora si, ya vamos a resolver el problema”. Es decir prometer una cosa y hacer lo opuesto, con una solución que ostensiblemente no pasa de una improvisada fachada, un argüende imprevisto, una botarga impensada, sin contenido serio, formalidad ni profundidad, un simulacro sin respeto ni consideración para el propósito ni para la sociedad, sin escrúpulos.

Una simulación propia y esquematizante del subdesarrollo, que resulta no solo estéril sino perjudicial para la causa que enarbolan como bandera.

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

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Ingeniería de la Tijuana-Ensenada

enero 2014

Yo rehabilité la Tijuana Ensenada en 1983 o 1984. Hablo de hace 30 años por lo que no me consta lo último que haya pasado. Pero en aquélla época el problema de la panorámica no era de ingeniería civil sino político. El primer inconveniente es la razón por la que la carretera esta en una zona de riesgo. Y es que se privilegió al paisaje sobre la seguridad. Lo que no es una decisión de Ingeniería Civil. Los políticos creen que los ingenieros civiles deben hacer posibles sus fantasías (algunas delíricas).

El segundo problema tampoco es de Ingeniería Civil sino también de naturaleza política y gremial. La península de Baja California es un batolito fallado y girado. La falla explica lo plano y empinado hacia el golfo de Cortes. Y al girar o ladearse hacia el pacifico inclinó los estratos del suelo. Por las características de los materiales y la pendiente, el incremento de humedad interna (presión de poro), lubrica la superficie de contacto entre las capas y la inclinación produce el deslizamiento.

La Ingeniería Civil tiene forma de estabilizar el terreno pero no de controlar a los políticos ni a la corrupción. Que no siguen los planes ni le dan continuidad a las obras ajenas por un irracional afán de diferenciarse del anterior, al que desprestigian y abandonan su herencia y tratar de cubrirla con obras diferentes de las que se pregona que son mejores. Así el beneficio de muchos presupuestos no se calcula en función de la sociedad sino del capricho de un político.

Lo que pasó varias veces en esa carretera. Que la estabilizada duraba hasta el próximo cambio de administración. Ya que la tradición nacional instruye cancelar todos los contratos viejos, para dárselos a sus contratistas “nuevos”. (En más de un sentido).

Eso si, todos con título de ingeniero, pero que no distinguen la “o” ni por lo redonda y con merecimiento de un cero trazado con compás. Con un montaje muestran “capacidad” y justifican los nuevos gastos. Con la audacia que solo la ignorancia brinda, se desmarcan de los anteriores y demuestran su valía y que son “otros”, “totalmente diferentes y mejores”, “más modernos”, “más shidos liros” despotrican de lo que hizo el anterior y con desplante de total seguridad, deshacen lo que haya hecho e inventan ocurrencias novedosas. Con el único resultado posible que la carretera se volvía a desestabilizar y entonces se tenía que volver a contratar a un Ingeniero Civil auténtico para volver a estabilizarla.

En ésta ocasión el problema parece ser de corrupción. Olvídense de la falla de San Andrés y de los temblores como diagnostican ignorantes como el gobernador, el bolero del palacio municipal o el ignorante jarocho que maneja la corrupción en ese lugar. Ya desde hace más de 30 años el Ingeniero Rico había instruido que la construcción de ese tramo se hiciera por partes. Y en la poca información que se puede recabar, hay una foto de un tractor recortando la base del cerro a todo lo largo del tramo. Con lo que le quitó sustentación en la base. La constructora debió ganar mucho haciendo porquerías y le compartió a la supervisora para que se hiciera tonta y esta es la consecuencia.

Pero lo más interesante de la carretera o su mensaje más serio es que al ser “panorámica” no se ha podido ocultar todo su desgarriate. Porque existe un incalculable despilfarro escondido. La falta de cumplimiento de los planes, el abandono de los controles de los proyectos, la mala construcción de las obras, el nulo mantenimiento de las obras y la corrupción en todo el proceso, hace incalculables los recursos que el país dilapida, al permitir que muchas decisiones que son propias de gente con facultades privativas de raciocinio, de profesionales en la materia, las toman o después las echan a perder gente impreparada.

Por otro lado se acaba de caer una cimbra de una obra de la CFE matando a una víctima. Y todo mundo se lava las manos. Lo que allí pasó lo documenté desde el siglo pasado en mis libros “La infracultura en la construcción” y “La disección de la Ley de Obras Públicas y Servicios Relacionados con las Mismas”. El problema de fondo es que tanto el Reglamento de la Construcción como la Ley de Obras Públicas y servicios Relacionados, son sendas muecas que no sirven para nada, lo que deja a la administración física del territorio, de la infraestructura y la estructura, al garete. Y colgados de la brocha a los que si se prepararon para hacer algo útil y valioso para el país.

Tanto la ley como el reglamento están pervertidos para lavar dinero. Para que un servidor público entregue recursos públicos a un cómplice externo y en forma independiente a los resultados, no exista responsable ni culpable de nada. Son listados de muecas y procedimientos intrascendentes e inconsecuentes ajenos a los resultados, pero que se cumplen para purificar el saqueo.

Las cimbras también deben de calcularse. Pero como lo acostumbrado es cargarle los muertos al que menos se pueda defender, es posible que se lo achaquen a un maestro u oficial carpintero. Los que no tienen compromiso de calcular nada sino de cumplir los planos que el ingeniero le entregue. Solo deben saber leer planos, manejar metro, serrucho, martillo y clavos.

Un ingeniero es el que puede y debe calcular la cimbra, dibujar los planos, formular sus especificaciones particulares de obra y vigilar que sus instrucciones se cumplan. Jefe no es el que da órdenes, sino el que ve que se cumplan. Por lo que si no existe memoria de cálculo de la cimbra, menos planos ni especificaciones particulares, en cuyo caso hay que ir a la cabeza. Y si el residente no estaba porque tenía que mantener al supervisor en la cantina para que no se diera cuenta de las porquerías…

El más responsable de todos es la CFE que no se fija a quien encarga las cosas y no los vigila. Y de allí para abajo. El sentido correcto para deslindar responsabilidades siempre debe ser de arriba para abajo. Y no como es la tradición nacional de buscar de abajo para arriba y así fregar al que menos responsabilidades y culpas tiene, el más jodido.

No (o si) podemos seguir haciéndonos tarugos creyendo que sin subir el tren a las vías y meter orden o con esquizofrénicos como los investigadores, vamos a poder sacar al país del bache. Todos estos llamados de atención dan la razón a mí cruzada por leyes auténticas necesarias para la resurrección de la Ingeniería Civil en éste mal tratado país (que no pobre): Ley de la Planeación física del Territorio, Ley de Profesiones, Reglamentos de la Construcción y Ley de Obras Públicas.

Las leyes y normas perversas no propician el avance.

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

http://www.grillaenelpoder.com.mx/news/index.php/columnas/columnistas/92-angel-pujalte-pineiro

La brújula extraviada del subdesarrollo

octubre 2013

Res publica II

Mi entrega anterior denunció a la res pública como el principal problema de gobierno. Los asuntos que son responsabilidad de los adultos. Que en vez de ser algo determinado, claro y atinado, son la cosa más vaga, confusa, incierta y no comprobada. Lo que en cualquier sociedad debe ser lo más claro, definido, certero y seguro o comprobado, en el subdesarrollo concentra confusión e irracionalidad.

Errores de origen multifactorial y efectos múltiples, de los que reviso dos tipos. Uno es la familia de errores que resulta de considerar al hombre animal racional, ser humano y consentido de la creación y otros son los errores que resultan de pretender resolver con la democracia todos los dilemas del hombre.

Para captar la génesis y evolución de muchas familias de falsedades que complican la res pública, debemos remontarnos a la prehistoria. A la época en la que la humanidad fue más igualitaria.

La república, res pública o res púbica, nace como un concepto para diferenciar a los niños de los adultos y a los asuntos que les competen. Antes de la pubertad la persona pertenecía al padre y la pubertad anuncia que el individuo ya puede reproducirse, ya puede ser padre. Lo que altera radicalmente toda la situación, porque el hecho que alguien ya es capaz de engendrar, impone la necesidad de hacerse responsable y asumir todos los compromisos y obligaciones que la adultez conlleva, como ir a la guerra.

Distingue a los asuntos privados o que son competencia exclusiva de alguien y nadie más, de los asuntos que no son competencia de nadie en lo particular, sino de todos. Los asuntos que no son de nadie pero afectan a todos los miembros de la sociedad, son los que atañen a los adultos.

No son temas aptos para cualquier miembro del grupo. Sino que para poder cumplir la obligación de participar es necesario cumplir determinados requisitos. Que en aquél principio de la aventura del hombre, consistía en haber alcanzado un nivel mínimo de desarrollo biológico. El de alcanzar la adultez, el de tener capacidad de reproducirse.

Aquí es oportuno recordar que la principal razón por la que las sociedades eran igualitarias era porque todo mundo sabía lo mismo. Todos eran maestros y alumnos de un mismo conocimiento o materia, que podríamos llamar: supervivencia. El saber necesario para la supervivencia, del territorio y las cualidades benéficas, útiles, peligrosas o perjudiciales de su contenido biótico y abiótico: de sus minerales, vegetales y animales.

Conocimiento que aunque primario, no era fácil, simple ni reducido. De entrada son enormes las cantidades de plantas, animales y espacios que era necesario conocer, además de los medios y procedimientos más o menos complicados para alcanzar determinados fines. Pero como la vida de cada quien dependía totalmente de dominar ese conocimiento, se puede decir que todos los vivos sabian lo suficiente.

Pero hete aquí que 10,000 años de probar y acumular conocimientos impuso la necesidad de dividirlo en familias y la extensión, complejidad, sofisticación y refinamiento del respaldo teórico de muchas actividades, impusó la necesidad de especializar a los ejecutantes. La relación entre el tamaño de los conocimientos y la capacidad de un cerebro complica el desarrollo de personas con conocimiento generalista del mundo, los que contemplan un amplio panorama gracias a saber de todo, para suplantarlos con los que solamente tiene un pedazo del rompecabezas.

La única forma de incrementar la precisión y exactitud en una fracción es reducir el campo de observación. Son antagónicas el rasgo y el conjunto. Lo que se gana en uno se pierde en lo otro. Se incrementa el detalle relativo de un rasgo en el campo de observación, pero a costa de perder la ubicación del campo de observación y sus relaciones con el resto del contexto. Se gana una cosa a costa de perder otra. Y es esta ceguera, la de especialista, la que actualmente afecta de varias formas, la inteligencia social en la res pública.

La condición para elegir con libre albedrío es saber o estar consciente de lo que se escoge con todas sus consecuencias. En las determinaciones de los adultos prehistoricos existia el libre albedrío, porque todos compartían más o menos el mismo conocimiento. Todos sabían lo mismo. La única diferencia la establecía la experiencia. Que era lo que diferenciaba al patriarca del nuevo adulto.

No solo eso, en aquellas épocas tampoco existía confusión sobre el bien común. El bien común era común. Estaba muy claro lo que le convenía a todos.

No existe libre albedrío donde cada quien escoge a partir de bases diferentes, sobre un conocimiento diverso e información distinta. Por lo que cada quién tiene su propia visión particular del mundo y las cosas, en la que además busca sus propios propósitos.

De allí que se complique hasta ponerse de acuerdo en la res pública. En lo que es o no es y en lo que debería ser. Nótese que actualmente no se habla del bién común sino de beneficios de grupo o sector. El problema consecuente es que la política ya no es para acordar el bien común, la res pública, sino para encausar y compaginar a grupos de interés o poder, lo que es la res privada.

Nadie nace sabiendo nada. En la prehistoria todos transmitían, corregían y dominaban el que era un único y mismo conocimiento. Actualmente una mayoría es más ignorante que el hombre prehistórico. El crecimiento del conocimiento ha obligado a subdividirlo más en por lo menos tres campos: educación, formación y cultura.

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

Desconocimiento y mala interpretación de los hechos

agosto 2013

Ignorancia de la discriminación y segregación

Una peculiaridad del subdesarrollo es la artificialidad. En el las plantas en vez de ser vegetales son de plástico y los instrumentos sociales los suplantan caricaturas o malas imitaciones de los que emulan del primer mundo. Lo que explica muchos obstáculos invisibles que se resisten a ser superados y los malos resultados crónicos en el tercermundo y su distancia al primero.

Cómplices de éste autoengaño son el anesteciamiento de la consciencia producto del inconsciente acostumbramiento a ver como normal lo anormal, irracional, absurdo y perjudicial. La abulia sonambúlica, por la que como animales de circo se repite en forma ciega rutinas de movimientos repetitivos, sin cuestionar lo que se hace, por qué o para qué se hace, lo que logra ni a donde conduce. La cobardía de callar sin percatarse que se encubre el daño propio. Y la impotencia del resignado, que es la complicidad del sometido.

Es subdesarrollado otorgar el premio nacional al “artículo de fondo” a un servil superficial que sin ningún pudor pretende exonerar a uno de sus impresentables patrones: al ten percent. José Carreño Carlón en su columna del 14 de agosto de 2013 en El Universal, “Energía: una reforma y muchas pruebas”. Distrae mezclando reformas constitucionales con la liberación de Caro Quintero para esconder su infame afirmación que “Desde teorías interesantemente conspirativas se ha pretendido encontrar una constante de impunidad (…) como la liberación de Raúl Salinas, la liberación de Florence Casses y la absolución de los generales”. Afirmando que es conspirativo ver impunidad en la liberación de Raúl Salinas.

En su desdoro niega lo innegable, oculta lo inocultable y equipara casos disímbolos. El desproporcionado enriquecimiento que le cacharon a Raúl Salinas de Gortari es inexplicable (o muy explicable) aquí y en China, y solo los delincuentes tienen varias personalidades para esconder sus trapacerías con documentación falsa, como la que también le encontraron, tampoco existe duda de la flagrancia en la que arrestaron a Florence y si existen mucha falta de evidencias en el montaje a los generales. Pero José Carreño Carlón continua en su incoherente encargo: “Pero un análisis más apegado a hechos comprobables encontraría en estas coincidencias otro denominador común: el de la práctica (…) de inculpar en los medios a quienes señalan como autores de delitos y exculparlos, en los hechos”. Ni el dinero (auténtico) ni las credenciales (falsas) prueban nada.

Absurdo con el que pretende presentar al hermano de su amo como una pobre víctima “del tribunal mediático montado hace 18 años contra el expresidente Salinas y su familia”. Por lo que le deben regresar además de su desacreditado prestigio, sus credenciales falsas y su inexplicable fortuna, ya que lo duro de las evidencias no prueba nada malo sino: “desafecto (…) de tribunales paralelos”. A tan cínica desvergüenza se le llama ser caradura y sometido a innobles compromisos. Pero en fin cada quien vive de vender lo que puede.

Por otro lado, en su entrega del 28 de agosto en El Universal, “Marchas sobre México; el poder de la palabra” el pretenso sicario de la razón exhibe ignorancia y superficialidad al presentar el discurso de Luther King como “activismo de la retórica llevado a cumbres de belleza y eficacia”. Con lo que reduce la profundidad y pertinencia del discurso a la pura forma y soslaya el contexto.

Noten la fatua percepción: “En este legendario mensaje (…) cada parte embona con la otra a la perfección, la construcción verbal, la voz, el ademán, la mirada, el lenguaje facial, el escenario”. Lo que deja ver que José Carreño Carlón vive en una película del cine mudo. En la que todo se limita a la mímica. Ya como segunda parte y complemento, casi como adorno agrega: “Y están también, por supuesto, las cargas narrativas, dramática y argumental”, la forma en que se cuente el cuento, no las razones de fondo sino la impostación y modulación de la voz, el tono y lo creíble del cuento. Con lo que confirma su visión sofista.

El divorcio de la realidad lo confirma al aseverar: “portadoras de causas inobjetables”, es decir de argumentos imbatibles pero generales, no de lo que los protagonistas padecen y sufren, sino de lo que convence a ajenos por ser absolutos para los que no hay objeción (lo bonito, lo bueno, lo correcto). Lo que lo hace un asunto de sofistas que buscan sorprender y no de filósofos que buscan la verdad. Un problema del tercer mundo es su incapacidad para definir y por tanto expresar y entender su particularidad, para especificar la funcionalidad de su problemática, sin lo cual no se puede resolver, por lo que la argumentación vacua se atora atrapada en la vaguedad de absolutos. Como Carreño Carlón.

Y continua relacionando lo que cree que eran los propósitos del discurso del sueño de Luther King: derechos civiles para todos, igualdad racial, paz interior de la nación, junto a la paz universal que entonces significaba el fin de la agresión de su país al diezmado y heroico pueblo de Vietnam”. Con lo que demuestra su ignorancia, falta de seriedad y profesionalismo, que no le alcanza para revisar el discurso del que perora. Porque ese discurso no toca a Vietnam ni a Luther King en ese momento le importaban los vietnamitas. Y suple la verdad con valores ambiguos inatacables: paz interior, paz universal, agresión, diezmado y heroico. Puro pedo y resoplido.

José Carreño Carlón es un sofista limitado a hablar bonito de cosas que ignora y no se preocupa por averiguar. Martin Luther King, quien fue bautizado como Michael y se cambio el nombre en honor de Martín Lutero, luchaba por el derecho al voto y terminar con la discriminación y segregación de los afroamericanos. Porque era el problema principal que sufrían todos los días. Ya que los afroamericanos no votaban y no tenían permitido acceder a autobuses, restaurantes, escuelas, trabajo y lugares públicos y privados de blancos. Luchaba contra el apartheid gringo.

El discurso del que habla José Carreño Carlón lo pronuncio Luther King en “La marcha sobre Washington por el trabajo y la libertad”. Y el propósito patente de esa marcha era terminar con la segregación racial en las escuelas públicas; una legislación sobre los derechos civiles de los afroamericanos, en especial prohibir la discriminación racial a los afroamericanos en el trabajo; proteger de la violencia policial a los activistas de los derechos civiles de los afroamericanos; un salario mínimo de 2 dólares para todos los trabajadores sin distinción de raza (afroamericanos).

Los siguientes fragmentos del discurso aclaran su contenido:

“Hace cien años, un gran estadounidense, cuya simbólica sombra nos cobija hoy, firmó la Proclama de la emancipación. Este trascendental decreto significó como un gran rayo de luz y de esperanza para millones de esclavos negros, chamuscados en las llamas de una marchita injusticia. Llegó como un precioso amanecer al final de una larga noche de cautiverio. Pero, cien años después, el negro aún no es libre; cien años después, la vida del negro es aún tristemente lacerada por las esposas de la segregación y las cadenas de la discriminación; cien años después, el negro vive en una isla solitaria en medio de un inmenso océano de prosperidad material; cien años después, el negro todavía languidece en las esquinas de la sociedad estadounidense y se encuentra desterrado en su propia tierra (…) (Ojo, habla de los afroamericanos gringos de aquella época, no de los segregados sociales mexicanos actuales)

“Hoy les digo a ustedes, amigos míos, que a pesar de las dificultades del momento, yo aún tengo un sueño. Es un sueño profundamente arraigado en el sueño «americano».

Yo tengo un sueño: que un día esta nación se pondrá de pie y realizará el verdadero significado de su credo: «Sostenemos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales».

Yo tengo un sueño: que un día sobre las colinas rojas de Georgia los hijos de quienes fueron esclavos y los hijos de quienes fueron propietarios de esclavos serán capaces de sentarse juntos en la mesa de la fraternidad.

Yo tengo un sueño: que un día incluso el estado de Mississippi, un estado desértico, sofocante por el calor de la injusticia y la opresión, se transformará en un oasis de libertad y justicia.

Yo tengo un sueño: que mis cuatro hijos vivirán un día en una nación en la que no serán juzgados por el color de su piel sino por el contenido de su carácter”.

Como se puede ver en los fragmentos y constatar en el discurso completo, no habla nada de Vietnam. Fue hasta el 4 de abril de 1967 que pronunció su discurso “Más allá de Vietnam, el momento de romper el silencio”. En el que denunció que Estados Unidos estaba ocupando Vietnam como una colonia estadounidense y llamaba al gobierno estadounidense “el más grande proveedor de violencia en el mundo de hoy”. E insistía, en que el país tenía necesidad de un gran cambio moral. Además, cuestionó “nuestra alianza con los terratenientes de América latina” y se preguntó por qué los Estados Unidos reprimían en lugar de apoyar las revoluciones de los “pueblos descalzos y descamisados” del tercer mundo.

Un fragmento de ese discurso es muy revelador:

“la verdadera compasión es más que dar una limosna a un mendigo; permite ver que un edificio que produce mendigos tiene necesidad de una reestructuración. […] de Vietnam a África del Sur pasando por América latina, los Estados Unidos están en el lado malo de la revolución mundial”.

Noten que la analogía del edificio productor de mendigos también es aplicable a nuestro país desde Cortés a la fecha.

Pero en fin, ese discurso fue consecuencia en parte a que en sus últimos años se afilió al progresista Highlander Research and Education Center, pero la evolución y crecimiento del pensamiento de Luther King, se debe a que nunca dejo de cultivarse y que desde joven estudió a pensadores como Henry David Thoreau, del que era alumno.

Henry David Thoreau también es maestro de Gandhi y el creador de la resistencia pacífica, que no consistía en bloquear calles ni molestar a nadie y menos en buscar beneficios personales y de grupo. Henry David Thoreau debería ser reconocido como un héroe nacional mexicano, ya que protestó por la hipocresía americana que en su constitución declara a todos los hombres iguales y libres mientras en hechos se toleraba la esclavitud, la expoliación y genocidio del indio americano y el robo de la mitad del territorio a México. Noten que de él salieron muchas semillas del pensamiento de Gandhí y Luther King.

Y vean el contraste: Henry David Thoreau y Martin Luther King no eran merolicos sino gente seria, culta y preparada, que abogaron por resolver problemas reales que afectaban a su convivencia social, por lo que lograron cristalizar cambios verdaderos, mientras en el tercer mundo ignorantes rebuznan estupideces, hablan engoladamente de grandes causas y valores intangibles, simulan seriedad y cultura para aparentar preeminencia, desde la cual pretender exonerar a delincuentes impresentables y lavarle la cara a gente muy manchada, ridículo que capitalizan con la dirección del Fondo de Cultura Económica. Lo que solo es posible en el subdesarrollo.

Todo lo cual viene a cuento ya que el trance en el que se encuentra el país es crucial. Parte de lo que se juega en las calles y el Congreso es la permanencia en el mundo de fantasía del subdesarrollo o avanzar a un mundo coherente, serio, maduro y racional. Noten que mucho del discurso de Luther King es aplicable a la situación de muchos mexicanos y la lucha Henry David Thoreau para acabar con la incoherencia normativa, el doble discurso y la doble moral, no ha perdido vigencia en nuestro país y el mundo.

Avanzar requiere gente con toda la barba, inteligente, decidida y seria que asuma sus compromisos en forma responsable y actúe en beneficio del bien común en el largo plazo. Que abandone la simulación y las posturas acomodaticias, de beneficio anémico y corto plazo. En todo caso, se acaba el tiempo y el camino fácil.

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

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Desinformación política

julio 2013

Apéndices mamarios viperinos

Esta semana no pensaba escribir para la Grilla, pero José Carreño Carlón no para de dar material críticable. Su entrega ““Z-40”: ideología y ecosistema informativo” expone una patología actual en la información pública, que es importante desnudar.

Inicia con afirmaciones que aparentan comparaciones incongruentes. Pregunta-afirmación: “¿Es ‘de derecha’ la siembra de miedos en la sociedad (…) exaltando la percepción del poder criminal (…) para magnificar la valentía y arrojo (…) de acuerdo con el marqueting (…) de Calderón (…)” y prosigue con otra pregunta-afirmación: “O ¿Es ‘de centro’ la estrategia de sosiego (…) (del) gobierno priista de Peña Nieto?”

Una no tiene relación con la otra. Perfectamente pueden coexistir, porque ni se implican ni se excluyen. Ambas son autónomas e independientes. Y remata su comparación de preguntas-afirmaciones con otra pregunta, también colgada de la brocha: “¿Sobreviven o no las ideologías en las estrategias en pugna de comunicación política del México de hoy?”

A lo que falta que aclare a que llama ideología, a que estrategia y a que comunicación política. Porque si entendemos por ideología al sistema de ideas fundamentales, la estrategia es producto de ella al igual que la comunicación, que materializa ambas. Pero Carreño Carlón distingue una comunicación política de ‘Otras’, sin aclarar si lo que quiere decir es engaño o manipulación.

En el siguiente párrafo afirma que es probable que lo de Calderón obedezca a la “necesidad de representar una causa heroica”, mientras que lo de Peña Nieto responde a “un reclamo de tranquilidad social”. Es la visión de un mundo de habladas: “Pero de que las ideologías subsisten (…) con tanta carga ideológica (…) como el de Calderón (…) con un mensaje más religioso de combate al mal y sus aliados” y prosigue con lo único coherente de todo: “que con una propuesta de una política pública de seguridad para la gente”.

En efecto, el problema de fondo es encontrar la manera de darle seguridad a la población. En cuestiones de seguridad no existen las ideologías y menos políticas, no existe una seguridad de derecha, ni de izquierda y menos de centro. Hay o no. La seguridad no se puede basar en la mejor hablada, la que más tranquilice o mejor engañe a la gente o haga que acepte la situación como está. En cuestiones de seguridad, en cualquier sistema político, hay eficacia o no hay seguridad.

Y después de presumir que se va a reunir con otros trasnochados extranjeros (malinchista que no conoce a dios y a cualquier barbón se le hinca) remata afirmando algo inclasificable: que Peña Nieto equilibra su ideología y es de centro por lo incluyente del Pacto. Noten su falta de rigor y disciplina mental. ¿Que tiene que ver el pacto con la eficacia policiaca?

Después cuestiona la efectividad de las ideologías de izquierda y derecha por las protestas sociales en Brasil, de izquierda y en Chile, de derecha. Y lo denomina un enigma. Pobrecito trasnochado, pero eso le pasa por fumar lo que quiere vender Fox.

Un problema del subdesarrollo son los trasnochados, que hacen de la vida pública un Teatro Fantástico, plagado de Fanfarrones como Vicente Fox o Carreño Carlón, que solo abren la boca para decir tarugadas con las que distraen y desorientan a la gente con puras incoherencias.

Los problemas en los que basa sus alucinaciones son mucho más sencillos, pueriles y graves. Mi interpretación de la guerra contra el narco de Calderón es que le pasó lo mismo que a todos los incompetentes que asumen compromisos para los que no están preparados y se vuelven fácil victima de cualquier estafador, que les promete que se van a encargar de todo y a resolverle todos sus problemas.

En el caso de Calderón los gringos le prometieron que ellos se iban a encargar de acabar con los narcos y él iba a quedar como héroe y el inepto se lo creyó. La prueba es el ridículo con el escándalo del espionaje gringo. Que todos los paises protestan y se hacen la victima y en nuestro caso resulta que hasta los contratamos y les pusimos oficina y empleados pagados con nuestros impuestos.

Por eso requerimos un poco de nacionalismo, que no xenofobia ni fanatismo, sino pensar con nuestro cerebro y resolver nuestros problemas con nuestros recursos y posibilidades. Para que no nos roben el mandado de las manos. Lo opuesto a entregarnos a gandayas y mal intencionados. Porque no duden que el desgarriate lo armaron los gringos con toda premeditación y alevosía.

Si recordamos que lo último que hizo Calderón fue encarcelar a generales a los que no se les pudo probar nada, solo la mala intención de desprestigiar al Ejercito Mexicano. Da a pensar que la siguiente maniobra gringa, en caso que hubiera vuelto a ganar el PAN, era meter al ejército gringo como el único capaz de meter orden. Como hicieron el Colombia.

Donde no terminaron con el narcotráfico, sino se apoderaron del control del negocio a costa de partir al país en dos. La zona de los naturales no narcos y la zona de los gringos y narcos. Y todos contentos.

Y el caso de las protestas en Brasil y Chile tampoco lo veo como un enigma. Sino como que la gente ya se cansó de habladas. Ya se cansó de engaños y habladores como Carreño Carlón y sus cuates, los “especialistas argentinos” Mario Riorda y Natalia Arugueta y Franklin Martins ex vocero de Lula, el que los convenció que todo iba muy bien, que son las economías que van en punta, las primeras en america latina, mientras la población se da cuenta que para ellos nada ha cambiado.

Que si tanto han progresado y tanto ha crecido la economía y las ganancias, se dan cuenta que a ellos no les ha tocado nada y siguen viviendo igual o peor que antes. No se puede vivir de puras habladas ni se puede engañar eternamente a la gente. Llega un punto en el que se debe dar resultados palpables.

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

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Deforme comunicación política

junio 2013

Perversidad II

En la entrega anterior desnudé la falacia del “error de diciembre”. Engaño que encubre el rompimiento de la regla de juego político no escrita, de guardar en la entrega un mínimo de principios. Por el que el presidente anterior junto con el dinero se llevaba su basura. Por eso devaluaban y reventaban sus ampollas más purulentas antes de entregar. Mientras que el “Error de diciembre” es un subterfugio del saliente para echarle su basura al que entraba.

Se necesita ser muy ingenuo y supersticioso, para creer que las cuentas de un país dependen de palabras cabalísticas. Obras son amores y no buenas razones. Núñez exhibe a Granier para no asumir sus culpas, lo que no hizo Zedillo y gracias a lo cual el goebbelito de Salinas, repite como loro el engaño. Pero espero que gracias a la alternancia, se entreguen buenas cuentas, so pena de ser exhibido y castigado, se haga costumbre, lo que será un necesario freno a la hasta ahora impune trapacería de los políticos, fruto palpable de la democracia.

Ahora continúo exponiendo la siguiente dupla de abocardamientos conceptuales con los que Carreño Carlón construye la continuación de su collage de engaños, que tituló “China en México: entre vencer y venderle al gigante” en El Universal el 5 de junio de 2013.

El segundo párrafo dice: “Por generaciones nos ha dominado en México una historia de pueblo invadido, victimado militar y/o económicamente, primero por españoles, luego por franceses, más tarde por los estadounidenses y recientemente por los chinos”. De ésta mañosa presentación de hechos, como si fueran fantasías alejadas de la verdad (nadie nos robó la mitad del territorio).

La que completa con: “La narrativa nacionalista nos ha construido como una nación sucesivamente ocupada, conquistada, penetrada, violentada, colonizada y preponderantemente vencida (…)”.El revuelto cerebro de José Carreño Carlón, parece que quiere decir, que lo que somos no lo han construido los aciertos y errores que hemos cometidos en nuestra actuación, en hechos.

Según un José Carreño Carlón, si los mexicas hubieran contado con cuenta cuentos como él, hubieran derrotado a los españoles e invadido y conquistado a Europa, nosotros hubiéramos saqueado y explotado al viejo mundo. En el mismo orden de ideas, lo que le faltó a Santa Anna para apropiarse de lo que había de USA y hasta de Canadá, era un cuenta cuentos como José Carreño Carlón. Los habladores como él, sirven para dominar al mundo. Lo hemos desperdiciado.

Pero no se si por ignorante o de mala fe, tuerce el otro concepto con que construye su artificio: el nacionalismo, No sé como interpretar “La narrativa nacionalista”. Porque al desmantelar y retirar la idea que “la narrativa” es la que construye el mundo real, queda el adjetivo nacionalista colgado de la brocha y con una fuerte carga negativa. Quien sabe que sea, pero es malo.

El nacionalismo consiste en resolver nuestros problemas con nuestros propios recursos. Pensar con nuestros cerebros, trabajar con nuestras manos, caminar con nuestros pies y procesar nuestros recursos naturales. Lo cual es necesario si queremos construir una estructura social piramidal, tridimensional continua y estable, en vez de una plataforma plana con picos. Sin dirigentes ni clase media.

Y repito, que no sé si Carreño Carlón tuerce el significado de la palabra “nacionalista” por ignorante o de mala fe. Porque aunque significa lo opuesto al malinchismo, no le da el significado que presento en el párrafo anterior, sino el de xenofobia. Que es otra cosa muy diferente.

Darle a la palabra nacionalista el significado de xenofobia, es de un malinchismo muy perverso. Creer que los extranjeros vienen a ayudarnos y a resolver nuestros problemas es de retrasados mentales. Y mucho de lo que ha evitado que nos levantemos en la historia del país han sido los malinchistas que propugnan porque venga un emperador, rey, inversionista o empresario extranjero a salvarnos.

Con lo que prepara otro saqueo, que dirá que con labia va a transformar en éxito. O más bien hará lo que todos los habladores, que cuando caen sus mentiras se esconden y hacen guaje. Y por ahora allí dejo el desgrane de ese artículo que como ven, palabra por palabra, como material didáctico, no tiene desperdicio.

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

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Desarrollo y TLC

junio 2013

Perversidad

Todo tiene tanto de bueno como de malo y lo inteligente consiste en encontrar lo aprovechable. Sobre esa base fructifico la infamia de José Carreño Carlón para exponer el principal óbice en que recala el desarrollo nacional. En especial el bienestar, la prosperidad material y el desarrollo armónico de las facultades positivas de la población.

Su columna “China en México: entre vencer y venderle al gigante”, lejos de ser un análisis serio que revele y oriente, es un apendejante. Un claro ejemplo de los mensajes con los que lo peor de la política buscan manipular desorientar y hacer bolas a la población. Lo complementario de la inepta educación con la que se derrota a la democracia y al progreso.

La entrega es un collage de mitos y engaños encubiertos en un galimatías disfrazado de análisis de la evolución de la percepción de la ciudadanía, cuando precisamente es a la que pretende extraviar. A la percepción de una ciudadanía a la que insiste en considerar retrazada mental.

La primer falacia: “Cuando el TLC detonó las exportaciones mexicanas a EU y permitió una rápida recuperación del colapso de 1995 que siguió al “error de diciembre” de 1994”. El error de diciembre es un cuento para chupadedos. Presupone que la economía de un país depende, como la brujería y magia, de pronunciar las palabras adecuadas en el momento adecuado. Lo que es una superstición.

Tan solo vean como el principal defecto de Agustín Carstens es la comunicación y lo desafortunado de sus ocurrencias (catarrito, bache). Pero él puede decir lo que quiera, ya que lo que diga no importa, porque en los hechos da buenos resultados. Al grado de mostrar la diferencia entre los habladores, limitados a divulgar delirios, como José Carreño Carlón y un profesional que en verdad administra una frontera de contacto de la sociedad con el mundo real. Alguien que opera en el mundo verdadero y que en vez de habladas da resultados verdaderos, palpables, medibles y pesables. Creiques y penseques contra resultados. Ruido contra hechos.

El verdadero “error de aquél diciembre” fue el no destapar la cloaca que puso al borde del precipicio al país. No revelar que en diciembre explotó una bomba que se armó y cebó a todo lo largo del sexenio anterior. Otra parte de la artimaña, es el TLC que opero como pajarito distractor para que la población no vea lo que el mago se echa a la bolsa con la otra mano y quizás hasta como justificación al desmedido saqueo de los recursos que sufrió la sociedad.

O habrá quien crea que el tonto de Granier invento lo que hizo o lo aprendió de inefables como el verdadero patrón de Carlón. Las crudas económicas sexenales se arraigaron a partir de Echeverría. Parte por malversar y parte por saquear los recursos.

Pero lo que potenció la cruda económica del sexenio de Salinas y Carreño Carlón, fue un triple saqueo. En que además de vaciar las arcas, también se carrancearon las empresas productivas del gobierno. La única que les faltó fue PEMEX. Y el tamaño del hoyo que dejaron se palpa con que uno de los agraciados con un monopolio, es hoy el hombre más rico del mundo.

Se robaron los recursos que acostumbraban robarse, privatizaron empresas que en forma ineficaz, incompetente e inepta metían algo de dinero al gobierno, lo que fue otra merma y también se robaron el producto de la venta de esas empresas. El error de diciembre no fue unas palabras cabalísticas mal pronunciadas sino encontrar, como Núñez en Tabasco, las arcas vacías y todo empeñado.

Y lo que salvó al país no fue el TLC, sino la capacidad de Zedillo y la generosidad de Clinton, que de su caja chica le tiró una cuerda salvavidas. (Lo que tenía para chicles). El TLC es otro fraude. De entrada ¿que mercancías mexicanas teníamos y hasta la fecha tenemos para vender al exterior?: ojitos de dios, ceniceros de barro, baleros y trompos de madera.

Las industrias automotriz y de pantallas planas son otro engaño de mitómanos estafadores de la sociedad, como José Carreño Carlón, que viven de desorientar a la sociedad. Los goebbelitos propalan que son industria mexicana porque las plantas están en nuestro territorio. Gracias a que a los verdaderos dueños les conviene ponerlas cerca de la mano de obra y materias primas baratas. Que es lo que, además de ubicación geográfica, aportamos. Están aquí por logística y evitar contaminar su territorio.

Pero el plusvalor de esos productos de esa “industria mexicana”, las ganancias, que es lo gordo y lo valioso de una industria, la tajada del león se va a donde están los verdaderos dueños, que no son mexicanos. Por eso el TLC en vez de propiciar el desarrollo armónico de la estructura económica y social nacional, decapitó a los empresarios y descubridores nacionales. Y fastidió a la clase media.

A propósito no utilizo la palabra “investigadores” porque se la han apropiado una mafia de parásitos caviar. Que sin empacho son limosneros de recursos públicos, a pesar que la mayoría de las patentes de lo que fabrica nuestra mano de obra se va al extranjero. Y lo lógico es o pagar patentes foráneas o mantener parásitos internos, que van para treinta años viviendo de la promesa que van a evitarlo.

El fraude de los “no descubridores”, que viven de investigar sin descubrir nada y de los empresarios artificiales, que dependen de monopolios, cuyas ganancias les permitiría jalar a toda la economía nacional. Lo demuestra que no hacen nada por el país, porque en vez de empresarios de verdad son apostadores y rentistas, que despluman a la sociedad y en vez de invertir sus desproporcionadas utilidades en industria pesada, con que jalar cadenas productivas nacionales, lo hacen en negocios de viuda (cafeterías y tiendas de fayuca).

El artículo da para más, noten que aquí apenas desgranamos una oración, pero en esta entrega allí lo dejo, para seguir desmenuzando pifias y falacias del resto de la columna “China en México: entre vencer y venderle al gigante”, en entregas posteriores. Lo que haré con especial interés, ya que el “chivo en cristalería” se metió a mi cancha: la geopolítica. Precisamente “La hermana perversa de la ingeniería civil” es la geopolítica. El conocimiento base de la ingeniería militar, la civil y la geopolítica es el mismo. La hermana mayor es la ingeniería militar, que hace por la fortificación, lo mismo que la civil debe hacer por los asentamientos y la geopolítica es la hermana perversa porque mientras la militar y la civil buscan beneficiar a la fortificación o al asentamiento, la geopolítica busca perjudicar al que estudia.

Por lo mismo agradezco a Carreño Carlón la invaluable oportunidad para exponer el verdadero fondo, serio y profesional de las cosas, ya que en nuestro país se desconoce la ingeniería militar, los investigadores desvirtuaron y extraviaron a la ingeniería civil, en su desmedido afán de apropiarse territorios presupuestales, por lo que ya tampoco existe ni su recuerdo y se confunde con limitadas especialidades.

Y la geopolítica, sin el conocimiento de las auténticas ingenierías y por el escotoma de atrofiados fraccionarios, que por el nombre la creen competencia de la ciencia política, pues hace que haya mucho que aclarar y ventilar en público.

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

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Pelicula de «espantos»

abril 2013

José Carreño Carlón no deja de asombrar. En su columna “El Pacto hoy: rendimientos bajo tormenta” en El Universal el 24 de abril, se descubre como un pueblerino aficionado a las “películas de espantos”. La palabra no existe, es nacada provinciana, pero esclarece lo que destaco.

El pobre vive angustiado por los ruidos que produce el movimiento: “Cada situación conflictiva es vista por una parte de los medios (él) como la prueba final de la viabilidad o inviabilidad de las ambiciosas reformas alcanzadas –y las anunciadas, en estos primeros meses del nuevo gobierno- dentro del Pacto por México”.

Y abunda: “Esta fórmula tremendista que plantea de manera reiterativa la inminencia del final del Pacto (…)” y relaciona una serie de conflictos actuales que todos conocemos. Con lo que deja ver una estructura mental configurada para vivir en un panteón. Esta adaptado a una circunstancia estéril en la que nada se mueve ni cambia y que por lo mismo no hay ruido.

Pero se expresa mal, ya que por ruido se refiere a problemas. Y enternecen las vidas tan agraciadas, tan afortunadas, que no permiten conocer problemas y en vez de desarrollar habilidad para resolverlos, cultivar una aversión a los conflictos, o tan ingratas que en los conflictos que los que se han visto involucrados siempre han salido bailando. Perdidos arriba o abajo.

Una característica de gallo nunca jugado, es que no descifran al mundo real. Carreño como buen supersticioso de la política y la vida nacional, se espanta de cualquier ruido, movimiento o acción, porque no distingue nada. Es incapaz de saber si significa algo bueno o malo, si precede o anuncia algo bueno o malo. Mal adaptado y mal preparado.

Pero para hacer una tortilla de huevos se deben romper algunos. Y los vientos que espantan a los improvisados, son oro molido para un marinero diestro. No sufra ni se acongoje, como pasajero que nunca sube a cubierta, porque la comprobación del cambio, la prueba de que ya no se está haciendo lo mismo, la esperanza de un futuro mejor esta precisamente, en lo que espanta a Carreño.

Y pobrecito, porque se van a oír muchos más ruidos y a ver mucho más movimiento. Pero no son “tremendos planteamientos de la inminencia del final” o del regreso a la dinámica de las momias o de oscuras, inasibles y desconocidas fuerzas sobrenaturales, sino la consecuencia normal del movimiento, del cambio, del dinamismo de la vida. Sólo lo vivo se mueve y hace ruido.

Pero no se preocupabilice, no descifras lo que pasa y abajo de tu cama los ruidos en la calle suenan muy feo pero tranquilízate, por fin, después de muchos intentos traemos capitán y una tripulación más avezada que las que hemos conocido. Una para la que los conflictos son una oportunidad y no una desgracia.

Es normal para un superficial, para una libélula, el milenario símbolo de la superficialidad, que roza sin tocar la superficie, que al no penetrar la cáscara, no distingue que cualquier sacudida o cambio trae perjuicios, pero también beneficios. De lo cual lo único que se debe cuidar es que el cambio beneficie a la mayoría y solo de momento, perjudique a una minoría. No hay remedio.

Una resistencia al cambio la causa la atrofia de la gente. El hombre no es un animal racional sino racionalizable. Y se atrofia cuando deja de cultivar su racionalidad, a partir de lo cual opera como animal de circo, repitiendo rutinas de movimientos repetitivos. Los atrofiados se creen animales de usos y costumbres. A estos la aparición de beneficios termina de convencerlos aunque no les guste abandonar su ataúd, ni un momentito.

Otra es la de los que se apropiaron de algo que no les pertenece, corresponde ni desquitan. El caso de los maestros que sin escuelas ni alumnos debían ser contratados. (¿Cuántos están en esta situación?) Y sobran las lacras que creen que la sociedad debe mantenerlos sin que ellos aporten ni hagan nada (solo por su linda cara) o es la única forma que tienen de salir adelante. Los que sentían que ya tenían resuelta la vida y parte del cambio es que tienen que trabajar, que tienen que desquitar lo que recibían gratis. Algo para lo que no se prepararon ni material ni mentalmente.

Pues pobrecitos y peor el que creyendo que nunca daría clases se “preparo” de noche. Pero el que no sirve para una cosa sirve para otra. Por eso es bueno en principio dejar de mantener parásitos. Para que dejen el camino del antisocial y busquen su lugar en actividades apreciadas, útiles y valiosas para la sociedad. ¿Cuantos de los que deberían colaborar en la estructura económica local, como eslabón en una cadena productiva, no lo hace porque se atrofiaron al colgarse de una aviaduría? Cuando lo justo es que el que no reme al agua.

Y también están los usufructuadores de conflictos. Aquellos a los que no les importa el bien común sino los mezquinos beneficios marginales que obtienen precisamente de espantar a espíritus miedosos y débiles, que como Carreño y el pavo real de Almafuerte: “amaina su plumaje al primer ruido”. Pero el país ni ninguna sociedad puede permitirse tolerar chantajes ni premiar al que se porta mal porque le da miedo el ruido o los conflictos. Para así resolver otro problema local enquistado, y que es de los que el Preciso trata de corregir y Carreño de perpetuar: el de que al que se porta bien le va mal y al que se porta mal le va bien.

Y del Fondo ya mejor ni hablamos. Mejor mando fragmentos de la visión del mundo que requerimos.

Son mi música mejor aquilones,
el estrépito y temblor

de los cables sacudidos,
del negro mar los bramidos
y el rugir de mis cañones.

Y del trueno al son violento,
y del viento al rebramar,
yo me duermo sosegado,
arrullado por el mar.

José de Espronceda

 

Y Monelle dijo: Te hablaré de las cosas muertas.

Quema cuidadosamente a los muertos, y desparrama sus cenizas a los cuatro vientos del cielo.

Quema cuidadosamente las acciones pasadas, y apisona las cenizas; pues el fénix que renacería de ellas sería el mismo. No juegues con los muertos y no acaricies sus rostros. No te rías de ellos y no llores sobre ellos: olvídalos.

No te fíes de las cosas pasadas. No te ocupes para nada en construir bellos ataúdes para los momentos pasados: piensa en matar los momentos porvenir.

Desconfía de todos los cadáveres.

No abraces a los muertos: ellos asfixian a los vivos.

Consagra a las cosas muertas el respeto que se debe a las piedras de construcción.

No manches tus manos en la extensión de las líneas gastadas. Purifica tus dedos en aguas nuevas.

Respira el hálito de tu boca y no aspires los alientos muertos.

No contemples las vidas pasadas más que tu vida pasada. No colecciones sobres vacíos.

No lleves en ti ningún cementerio. Los muertos producen pestilencia

Marcell Schwob

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

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