Punto ciego

15 octubre 2012

Las columnas Desigualdad y pobreza y ¿Pobres pero iguales?, en El Universal del 4 y 11 del actual, ambas de Macario Schettino, descubren un punto ciego. No por aclarar el o la solución del problema económico de las sociedades, sino porque precisamente aclaran en qué consiste y el lugar de la teoría económica donde hay un punto ciego. Que atora al esconder cosas fundamentales con lo que evita se consideren y resuelvan y así el avance de la teoría económica y el orden social.

Una primera pifia es considerar a pobreza y desigualdad como causas y no como efectos. Como algo autónomo e insoluble. Lo primero que se debe determinar ante cualquier problema, es la naturaleza del problema y su cadena de causalidad. Es decir, si los fenómenos que se consideran son causas o efectos y como causas ¿que producen? y como efectos ¿que los causa? Sin aclarar esto es temerario e irresponsable apostar la vida de todos a escala natural jugando con lo desconocido. Como acostumbran los “economistas”.

El punto ciego refiere la desigualdad y pobreza, interpretadas como protagonistas principales en un juego cuyo objeto o propósito es encontrar la forma de igualar los beneficios de la producción con los habitantes. Lo que denominan la oferta con la demanda. No la justicia o corrección en la distribución de los beneficios sociales. Noten que llaman equilibrio a una versión de la ley de la selva. El que tenga recursos que coma y el que no, que se chupe el dedo.

En un arreglo carente de un plan o un propósito ulterior. Todo lo reduce a justificar un reparto injustificable. Justificación que no existe porque al dejar libre el mercado se mueve sobre los mismos principios que ocasionaron las revoluciones sociales. El acaparamiento, asimetría y abuso.

Ese punto de vista no reconoce diferencias entre los individuos, sino es uno en el que todos somos iguales. Con lo que “parece” que no importa quien reciba satisfactores y quién no. Y finca las diferencias en un terreno ajeno al individuo y a la sociedad: en los recursos económicos. Sin distinción de si se obtuvieron en forma legítima o no, en forma legal o no, en forma conveniente para la sociedad o en forma antisocial y si se utilizan para beneficiar a la sociedad o para perjudicarla.

Pero resulta que el fin supremo social es muy diferente a distribuir riqueza en forma ciega, porque sobre eso está el de su propia superación, proyecto en el que la economía debe ser una herramienta de la sociedad y no una ciega secuestradora de ella. Como resulta. Así, la mayor “justicia” que aspiran lograr los “economistas” es a que la distribución de satisfactores se pliegue a la cartera de cada quien. Favoreciendo a los que más tienen y propiciando el acaparamiento y concentración de recursos en pocas manos, a los delincuentes de cuello blanco, gris y negro, a los depredadores sociales y eventualmente una revolución irracional, para cerrar el ciclo.

Sorprendentemente los “economistas” esperan el milagro (o se resignan a fallar): que sin que se haga nada, sin que sea algo que haya sucedido antes, ni aclarar la causa o razón por la que va a suceder (como Marx), eventualmente en forma inexplicable, el mercado va a encontrar la distribución que equilibre, en forma ciega a si conviene o no a la sociedad. Un equilibrio que sin objeto ni referencias no se sabe que equilibra, que propicia ni a quien conviene, lo que beneficia a los depredadores sociales

Por buen gusto no expreso mi opinión al respecto del pasmo en el que un “mecanismo compensatorio de la mala nivelación” resulta la caridad. Dar algo a cambio de nada. Que es un inconveniente curita para la consciencia pública y veneno puro para la evolución social. Regalar pescados evitando enseñar a pescar.

La simpleza de la interpretación saca a muchos elementos de la ecuación de una verdadera justicia social. Una que finque un código de justicia social, que no es penal ni civil, sino de prosperidad social. Y no me refiero a la prosperidad individual, sino la de toda la sociedad. El asunto es más extenso y enredado que complicado. Con calma lo entiende cualquiera, pero no puedo, ni conviene, aclarar todas las confusiones en una entrega.

Aquí empiezo recordando a un amigo llamado Emile Durkheim. Quien en 1892 explico el suicidio mediante la anomia (sin ley, sin norma). En 1930 Robert K. Merton explicó a los gángsters de Chicago con su versión de la misma. Y en el 2000 publique la distinción entre ambas y mi propia versión de anomia, para explicar la decadencia profesional, en especial la de la Ingeniería Civil en nuestro país.

La ecuación de Durkheim relaciona a los méritos de un lado con la jerarquía y los reconocimientos ($) del otro lado. Meritos = Jerarquía + Reconocimientos. M=J+R. Según Durkheim los méritos sociales deben equilibrarse con la jerarquía y reconocimientos sociales. Dicho de otra forma: la manera correcta de lograr jerarquía y reconocimiento sociales debe ser mediante los méritos que el individuo aporte a la sociedad. Mediante lo que personalmente contribuya al bien común.

Gratificar el acaparamiento y acumulación de recursos tuerce la evolución social al premiar a individuos con mérito social dudoso, cuando no francamente perjudicial para la sociedad. El mercado es un juez más ciego que la justicia, al favorecer a los menos sin considerar el beneficio o perjuicio social que aporten.

Permítanme por problemas de espacio de momento dejar el punto como esta, consciente que falta aclarar los méritos sociales. Pero antes, la semana que entra veremos que fácil resuelve Jared Diamond la igualdad y desigualdad.

Con calma y buena letra, que hacerlo bien importa más que hacerlo; Machado

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

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Encadenamiento de pifias

31 abril 2012

“Extravío de fines y medios”

¿Recuerdan el chiste del que había perdido una moneda en otra parte, pero la buscaba bajo un farol: “porque allí hay más luz”?

Multitud de articulistas e investigadores remiten a ese chiste. Como la columna Economía informal en El Universal, el 17 de abril de 2012, donde al autor se le extravían las cabras. Por buscar luz en un libro que no es aplicable y que expresamente manifiesta que es sobre “economías avanzadas” (Future of work in advanced economies). Lo que el articulista traduce como “trabajo en la nueva economía”. Tal vez, creyendo que si no lo ve no existe o que todo el mundo sigue un mismo camino, por lo que esa “nueva economía” (avanzada) va a llegar sola a todo el mundo. Lo que es creer que evolución, progreso, desarrollo y avance son lo mismo y suceden “per se”, que todos siguen un mismo camino y de la misma forma, sin que importen las diferencias materiales, culturales y organizativas de cada nación. Confusión que deja ver al soslayar la aclaración que el estudio es sobre cinco tendencias en la composición del empleo en las economías avanzadas. No en la de aquí, ni en la de ninguna del resto del tercer mundo.

Según ese libro las tendencias (en el primer mundo) son: el impacto de la tecnología, la brecha entre las habilidades ofertadas y las demandadas, la disparidad geográfica entre oferta y demanda de mano de obra, el crecimiento de grupos sin acceso a empleo y la ampliación de la desigualdad en el ingreso. En una generalización que aún en el primer mundo pierde toda particularidad, rasurando la casuística y las diferencias particulares de cada país.

Así, revuelve el río mezclando el crecimiento del empleo relacionado con interacción humana, en USA; los empleos parciales y temporales, en Francia; el crecimiento del desempleo relacionado con el nivel educativo, en España, Alemania, Canadá, Reino Unido y USA; la dificultad en Europa y Japón para encontrar “talento”, (que no es de artista sino) de “técnicos e ingenieros” (¿?). Y el crecimiento en la composición de los que tienen título universitario y el déficit de ellos en USA y Francia.

Para concluir que “las cifras son claras. La ‘economía actual’ requiere personas con calificaciones” (ya no avanzada ni nueva, sino la “economía actual”, que recuerdo es la de esos países, no la de aquí, pero con actual parece generalizarla), para concluir: “que si alguien espera tener empleo en el futuro, debe estudiar” (que el bracero del futuro debe prepararse). Y remata con algo muy grave:”un joven mexicano (a) que hable bien ingles y sea (x, y o z) tiene asegurado un empleo en Estados Unidos”.

Con lo que conmina a estudiar lo que los imperialistas requieren con una total desesperanza por este país. El planteamiento es de los caminos y puertas para escapar de México y entrar al mercado laboral del imperio. Que aquí se eduquen y formen para irse a trabajar y a engrandecer a otro país. Abandono del propósito de hacer algo por éste país que ya de por si es grave y que remacha analizando con óptica de “espalda mojada” la composición de los que aquí estudian lo que demanda el primer mundo según cifras nacionales, de la ANUIES.

Al ver ese artículo fríamente se distingue que no porta una única cabra extraviada, sino un rebaño completo. Lo más grave es haber perdido el propósito de hacer algo por este país. Los que estudian los documentos de economía que se producen en el primer mundo tienden a olvidar varias cosas: la primera es que son documentos elaborados en otro país, que se refieren a otra civilización, otra cultura y otra situación material. Por lo que no sirven para diagnosticar los problemas del tercer mundo ni para piratearse soluciones. Problemas diferentes requieren soluciones diferentes.

Se requiere manejar información, planteamientos y soluciones diferentes adecuadas a la problemática particular de cada sociedad, por lo tanto distintas a las del primer mundo. Pero como aquí no se genera la información, los conocimientos ni la inteligencia que requiere nuestra situación, lo fácil es escudriñar la que generan otros. Pero espiar por la ventana a los vecinos ricos con la ingenua fantasía de remedarlos, sirve para darse taco y apantallar ingenuos sentenciando engoladas conclusiones ajenas e imitando apariencias, a costa de proponer incongruencias que soslayan los fondos y son inaplicables.

Y como la pretensión se agota en solo “parecer”, sin alcanzar a tratar de “ser”, no se recaba nuestra propia información pertinente sobre nuestros propios problemas ni tampoco desarrollamos el conocimiento que requerimos ni formamos la inteligencia apropiada para procesarla y así no buscamos nuestro propio y verdadero camino que nos saque del subdesarrollo. Lo que nos hunde más y facilita la explotación imperialista.

Otra perversión conceptual que expone ese artículo es no ver a la “economía” como un asunto que forma parte de la organización social de una nación, sino como un problema individual. Visión en la que tampoco el individuo se prepara para ser una “cabeza” social en algo, que cultiva y desarrolla facultades de raciocinio en un campo necesario para la evolución positiva del país, para aportar capacidades privativas a la superación de nuestra sociedad, sino que en vez de eso, para hacerse empleado o sirviente de cuello blanco, pero sirviente al fin, de otra organización social foránea. Lo que quiere decir que ya no se aspira a ser cabeza de ratón, sino cola de león.

Más allá de la falta de amor propio y de la ceguera social por la que se gastan recursos en educar y formar gente para que enriquezca y engrandezca a otro país, traspié al que antes se le reconocía lo torpe y pernicioso que es, denominándolo “fuga de cerebros”, concepto al que parece que el eufemístico pero aún nefando significado de fuga, se ha deslavado junto con toda dignidad y lo suplanta una especie de ceguera, que declara con todo cinismo que busca escapar de nuestros problemas y abandonar al resto de la sociedad a su suerte.

En una visión propia, nuestro principal problema es integrar a la sociedad y al trabajo productivo a los sesenta millones de compatriotas segregados por un abandono de 500 años, problema para el que no vamos a encontrar luz en la vanguardia del primer mundo, sino apenas una orientación en lo que ese primer mundo hizo hace 200 años, que fue cuando cimentó lo que son ahora.

Pero el no agarrar al toro por los cuernos, meter la cabeza en un hoyo en el suelo, el querer escabullirse al frente de la cola, el buscar brincar etapas mediante atajos o robarse recetas ajenas para no pagar doctor, son otros desesperanzados y torpes vicios muy ignorantes y de subdesarrollo.

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

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Leer o no leer

13 febrero 2012

*Exhiben el analfabetismo

A partir del resbalón, que en primera instancia exhibió el analfabetismo funcional de políticos y en segunda el desconocimiento sobre la razón formativa de inteligencia de la lectura, por lo que fuera de lugares comunes (bonito, bueno) con carga estética, más que razones prácticas, no se distinguen las consecuencias y problemas cotidianos con grado de normalidad, que evita una correcta artificialización del hombre.

A pesar que “la educación” (en forma genérica, vaga y ambigua) forma parte de todas las plataformas electorales. Por lo que sin aclarar el término cabe preguntar: ¿Qué es lo que prometen los candidatos? y ¿Qué es lo que piden o eligen los electores?

Lo primero es aclarar que: el hombre no es un animal racional ni humano. Es un simio bípedo sin rabo con potencial racional y humanizable.

Ningún bípedo sin rabo solo por nacer homínido llega en forma espontánea o natural a racional ni humano, sino requiere que esas dos cualidades no esenciales, se le transmitan o inoculen de fuera.

El hombre nace con el cerebro vacío y a partir de su nacimiento lo abastece con la información, usos, formas, modos y estilos que imita y copia de los que lo reciben en éste mundo y con los que convive.

La primera Estructura Conceptual Organizacional del Mundo (ECOM), es la más deforme y defectuosa de todas. Todo individuo forma su primera estructura mental cachando lo que recibe como lo recibe y lo amontona como cae.

Resultando que lo que forma, no está bien ubicado, ordenado, relacionado, ni incluye suficiente información: solo lo necesario para explicar y manejar la cotidianidad normal del grupo y para hacerlo de la misma manera o en una forma pervertida por la ley del menor esfuerzo o el egoísmo, que degrada la manera en la que el grupo transmisor acostumbre ver, manejar y resolver las cosas y asuntos.  Ninguna ECOM llega a ser copia perfecta del mundo real, cuando mucho una caricatura, pero hay de caricaturas a caricaturas. El hiper desarrollo de una facultad de la capacidad de adaptación, es el que construye la herramienta referencial con que descifrar y relacionarse con el mundo en que “aparece”.

A partir del momento en el que un individuo se considera adaptado, deja de cultivar su ECOM, de aumentarla y corregirla, se le calcifica el cráneo y opera en modo de operación mecánico, en el que “parece” que piensa, cuando solo elige en menús preestablecidos de valores culturales efímeros e intrascendentes (color de corbata o platos en restauran) y para todo lo demás solo efectúa una sola forma y manera de actuar y responder (rutinas de movimientos repetitivos, como animal de circo).

Son varias las tareas en el cultivo de una ECOM para hacerla fiel y fluida y mantenerla vigente. Primero se debe demoler la ECOM original casi en su totalidad, para reconstruirla en base a una verificación de cada parte con el mundo real. La demolición y reconstrucción de elementos y orden de la ECOM debe corregir además de lo que se acomodó mal en un principio, como a lo que estaba bien pero se degradó y a lo que parecía bien, pero que nuevo conocimiento descubre erróneo. El camino para hacerse inteligente es el de la demolición y reconstrucción de la ECOM. En la medida en la que un individuo practica este ejercicio es en la que se hace inteligente.

Otra tarea fundamental es incrementar la base de datos, la información del mundo. La inteligencia es una forma de recombinar la información. Y un hábil con tres canicas, logra menos que un tonto con muchas.

Y otra tarea fundamental emparejada a la información e inteligencia es el orden. Una estructura es elementos y orden. El orden relaciona y vincula los elementos de la estructura, le da la forma.

Al incrementar su base de datos y de relaciones, el individuo sofistica y refina sus explicaciones, con lo que disminuye los costos o sacrificios de la acción y maximiza resultados.

En contraposición con las explicaciones burdas de mentes simples que tranquilizan o resignan a la bestia, pero no disminuye los sacrificios ni mejora los resultados.

Así todas las ECOM inician con contenidos en cantidad y campos diversos y sufren diverso cultivo y mantenimiento, logrando que en cada cabeza se forme un mundo diferente, a pesar que el mundo real es uno solo, por lo que la perfección de la estructura produce su necesaria convergencia (+/- en la misma caricatura).

Leer es el procedimiento más eficaz y eficiente para incrementar la base de datos o la información y contrastar ese conocimiento con el mundo real la forma para pulir el orden o las relaciones entre los elementos, arreglo que tampoco produce una sola mentalidad posible, sino una dispersión en que la regla es lo sesgado y la excepción lo acertado.

No hay una sola forma de inteligencia y no toda lectura hace inteligente al individuo, en lo mismo. Sino que cada tipo de lectura construye diverso diseño de ECOM o de entender y explicar al mundo. Unas más inconvenientes para la relación con el mundo real que otras.

Por lo mismo el grueso de chusma hizo leña alegando la peor explicación de la necesidad de lectura: que es bonito y bueno.

Una explicación de tipo estético sin relación con ninguna práctica. Sin relacionar la adquisición de capacidades conceptuales con los resultados de la interacción con el mundo real.

Un caso esclarecedor es el de Porfirio que recetó máximas de Plutarco a un “dirigente sin educación”. Se “luce” con fragmentos de aparente alto “nivel” pero poca pertinencia, como: “Es bajo el signo de la razón (logos) y no desde el deseo de gloria, dinero u honores que la política debe ser conducida para que –como quería Platón- el “bien en sí”, insumiso a cualquier otro apetito, sea el objetivo de la empresa”. ¿Quién dice que no es cierto? y ¿Quién que no es aplicable a todos? Empezando por el mismo Porfirio, porque él mismo no aplica ese consejo en su relación con nuestra normalidad política y en su propio actuar.

Es lo que pasa cuando se incrementa la base de datos pero no se la relaciona con el mundo real. Que olvida a 50 millones de jodidos y por lo mismo no busca la forma de integrarlos, ni los invoca en su discurso, aunque ahora milita en la izquierda zurda.

Otro ejemplo de estructura mental irreal, es la del escritor que alegó que los políticos deben leer para no quedar mal ante extranjeros. Exponiendo su desconocimiento de la situación del país. La estructura mental de novelista, es la de alguien que vive en un mundo de fantasía, que la inventa y recrea, a costa de no relacionarse con el mundo real.

En su mundo novelado no existen los jodidos y cuando los trata quizás cree que están como están y viven como viven, porque “ellos así les gusta, ellos así lo quieren”. El mundo del novelista no es el mundo de la sociedad mexicana. Con todo y lo remoto e impreciso es apreciable el esfuerzo que hace: declarando que “los problemas son muy grandes y los políticos chaparros”. En principio es cierto, pero tan vago, que solo queda en una estridencia intrascendente e inconsecuente.

Aclaro intelectual para distinguirlo de inteligente, con lo que mañosamente pugnan por confundirse. Un intelectual no hace esfuerzo físico. En rigor, el pájaro que da la suerte en la Alameda, es un intelectual. No hace esfuerzo físico sino escoge entre un montón de posibilidades. Los burócratas que ponen sellos, los que hacen oficios, y todos los animales de usos y costumbres que no leen, aunque no hagan esfuerzo físico, son seres que desarrollan un catálogo de rutinas de movimientos repetitivos, que aplican en una determinada actividad específica, con utilidad limitada para otra y que para lo que menos sirve es para administrar la relación de la sociedad con la Naturaleza, con el aquí y ahora. Los escritores de cuentos y novelas, en el mejor de los casos y aceptando sin conceder una especie de inteligencia, la desarrollan para vivir y desenvolverse en un mundo de fantasía, alejado del mundo que padece la sociedad, en especial la que no es extranjera ni poderosa, que es la única que le preocupa al escritor.

Por último, judíos y protestantes se hacen más inteligentes por la religión. Que los hace leer desde chiquitos los documentos de su religión. Mientras la nuestra busca someternos haciéndonos a todos penitentes. Tampoco digo que leer documentos religiosos haga inteligente a nadie (personalmente creo lo opuesto), pero si inicia, enseña y práctica la lectura, lo que después propicia y permite leer otros documentos, que si aporten contacto con el mundo real (no novelas ni cuentos). Los judíos además viajan y relacionan con todo mundo en todo el mundo, lo que incrementa la base de datos y al conocer otras formas de ver, acomodar, interpretar y relacionar la información, a su vez extiende las posibilidades de uso y manejo de la ECOM.

Los atrofiados exigen que los políticos lean para que se corrijan, pero el problema no es que los políticos lean o no. El problema es social y tenemos a los políticos que merecemos. Es decir, la mayoría de nuestros políticos son ignorantes porque la mayoría de la sociedad lo es. Juárez le quitó la educación a la iglesia porque bajo su cuidado había un 98 % de analfabetas. La reducción de ese número resulta en una simulación fabricada por los grupos clerical o políticos, que creen en la conveniencia de una sociedad de penitentes. El problema no es leer sino hacerse inteligente.

Hay quien cree que mientras más rustica sea la sociedad mejor. Porque así mangonean mejor. Sin darse cuenta que así ponen al país de rodillas propiciando abusos foráneos y arriesgando hasta la situación de ellos y que todos podríamos vivir mejor en una situación más estable y decorosa, incluyéndolos hasta a ellos (mangonearían más, aunque todos vivan mejor) (que en vez de robar impunemente, algo desquiten).

*Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y El descalabro de la razón-

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Gangsters ingenuos

25 octubre 2010

“Obtusos políticos extraviados, malcriados y malacostumbrados”

Las grabaciones de conversaciones del capo “La Tuta” con un grotesco inconsciente descarriado vuelven a exhibir, una vez más, desviaciones conceptuales y conductuales endémicas de nuestra irredenta, impresentable e indefendible clase política.

La que con inocultable horror escandaliza por el espionaje y filtración de conversaciones, que al ser de honestos delincuentes con deshonestos e hipócritas “servidores públicos”, no pueden ser privadas. La privacidad corresponde a la vida intima de particulares, que no perjudica a nadie más. No a honestos o hipócritas depredadores sociales. Es absurda la pretensión de hacer ilegal espiar a servidores públicos o a hampones y menos publicar las conductas desviadas que perjudican a la sociedad.

Pero tratan de tapar lo objetivo real con el artificial objetivo jurídico. Cuando lo objetivo jurídico son reglas convencionales para que “técnicos” descifren lo objetivo real. Siempre la base y fondo racional es lo verdadero. Y la verdad auténtica es la objetiva y no la jurídica, que solo es una suplantación convencional establecida en reglas, que son momias alienadas del mundo real. Deficiencia de contacto con el mundo verdadero que se supone deben subsanar los jueces.

Sin embargo nuestro Derecho lo pervierte el afán de hacer ilegal lo verdadero, lo legítimo y legal falacias, lo ilegítimo. Para construir con un doble manejo del Derecho y moral un depravado limbo que ampare a los corruptos en una primera clase de puros derechos sin obligaciones y someta a la población en una segunda clase de puras obligaciones sin derechos.

Para eso deforman realidad y normas. Y pisotean las que no, en burdo y desaseado manejo. Se parapetan en una violación al Artículo 13. Constitucional (…) Ninguna persona o corporación puede tener fuero, (…) Y perfeccionaron el desacato constitucional representando una infortunada tragicomedia de la “Loca academia de legisladores contra la de policías”.

La justificación “teórica” del inconstitucional fuero es proteger, una insólita para nuestros “representantes”, lucha por el bien común. Pero su único uso práctico demostrado es brindar impunidad a notables lacras sociales. Mientras “representantes” legislan y pugnan para que los demás respeten y se sometan aquello que ellos no respetan y se regodean violando.

¿Por qué trogloditas se creen dueños del orden, país y verdad? ¿Por qué tontos con complejo de listos se apropian de las reglas del juego y bien común? ¿Porque nuestra política ostenta un nivel ínfimo de retraso mental y mala fe?

Autor de: La infracultura, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas y ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional!