Obama, indocumentados y esclavitud

febrero 2015

Permítanme respaldar mi queja de falta de inteligencia y exceso de lorolalia que no abona al entendimiento. La interpretación de muchos opinadores de la suspensión temporal que un Juez Federal de Texas mandó a las medidas ejecutivas ordenadas por el presidente Obama para regularizar a unos cinco millones de indocumentados son repeticiones de rancias explicaciones triviales que desinforman.

El fallo del juez instruye la causa por la demanda presentada por 26 Estados -24 republicanos y dos demócratas- contra las acciones ejecutivas, bajo el argumento que no frenarlas produciría un “daño irreparable”, por lo cual concedió «un mandato judicial temporal» para suspender la aplicación de las medidas mientras se sustancie el proceso o hasta «una orden ulterior de este tribunal”.

Algunos nimios valúan el daño que la regularización puede causar a cada Estado que suscribió la demanda, en forma directa y proporcional con el número de indocumentados que hay en cada Estado. Comparación de la que concluyen que es poco el daño que pueden sufrir muchos de los Estados que apoyaron la demanda por el reducido número de indocumentados que tienen. Lo que exhibe visión estrecha y corta.

La comparación es tan simple que ni siquiera considera, ya por ese camino, el análisis del instituto demoscópico Pew Research Center, según el cual menos de la mitad de los 2,3 millones de indocumentados que regularizarían las medidas de Obama, viven en alguno de los Estados que interpusieron la demanda. Pero ese no es el problema de fondo, sino otra deficiencia de los simples.

Unos loros repiten el añejo y ciego argumento que los gringos no reconocen que los indocumentados lejos de perjudicar a la economía la benefician al aceptar trabajos que nadie más hace. Otro ángulo de este reiterado canto canoro, es que con su trabajo contribuyen a engrandecer la economía americana. Ambos argumentos son tradicionales y rozan tangencialmente la superficie de la verdad de la que se alejan perdiendo el meollo del asunto.

Encarar la verdad más seria y poderosa requiere desnudar la cruda realidad de la manera en que los indocumentados han contribuido a la economía americana desde el final de la guerra de secesión y el peso y valor que han tenido en los estados fronterizos y el que actualmente tienen en esos y muchos del centro y norte de la Unión.

Otros despistados ven el problema como vendetta política Republicana. Otros como un coletazo de racismo, que después de la abolición de la esclavitud en 1865, se implantó legalmente como segregación racial hasta que en 1964 la Ley de Derechos Civiles prohibiera la desigualdad de requisitos de registro de votantes y la segregación racial en las escuelas, en el lugar de trabajo e instalaciones que sirvan al público en general y en 1965 la Ley de derecho de voto.

Historia que demuestra que los EEUU es una nación de WASP (White, Anglo, Saxon, Protestant) en la que los diferentes no cuentan y en hechos tienen menos respeto, valor, reconocimiento y derechos. La cacareada democracia, igualdad, libertad y justicia se limita a los WASP. Y no alcanza a los afroamericanos ni a los de ascendencia en otras latitudes y longitudes del planeta.

Los mismos afroamericanos ilusamente creían que Obama iba a borrar diferencias, pero hasta él mismo ha sido discriminado, como lo prueban muchos desacuerdos políticos que han perjudicado a toda la nación. Que es WASP o de nadie. No olvidar que J.P. Morgan aclaró que todo tiene una buena razón y una verdadera. Los tontos pretenden que creyendo la buena razón se hace verdad y que soslayar la verdadera la desaparece.

El caso de los indocumentados es más complejo que uno de segregación racial, ya que en verdad son una forma moderna de esclavitud. Regularizarlos en realidad viene a ser la abolición de esa forma moderna de esclavitud. La que suplió a la de los afroamericanos liberados. Una más conveniente y mustia. Porque en la esclavitud reconocida el amo debía pagar el alojamiento, la comida, el vestido, doctores y medicinas de sus esclavos.

La esclavitud disfrazada de indocumentados es mucho más barata y conveniente que la de la esclavitud reconocida. Porque lejos de mantenerlos y encargarse de ellos se les paga una miseria, no cuestan seguridad social, no se les reconoce ningún derecho y cuando ya no se les necesita se les manda a volar sin que puedan reclamar o demandar nada o se les denuncia a la migra para que se deshaga de ellos.

De allí que el daño que regularizarlos puede causar a la economía de muchos estados no radica en su productividad. Sino en la distribución de la riqueza. El ingreso per cápita y la rentabilidad de muchos productores y empresarios que hoy presumen muchos Estados es la que se va a afectar cuando tengan que reconocer y pagar costos y derechos laborales verdaderos. Los ingresos de quien sabe cuantos productores y empresarios que hoy en verdad se deben a explotación humana: al pago de mano de obra barata y ahorro de gastos como la seguridad social y pago de impuestos.

El incremento de costos y/o reducción de competitividad, es el daño que tratan de evitar los WASP esclavistas. De lo que al tenerlas ocultas por impresentables, ya que las verdaderas razones casi nunca son buenas, quizá ni ellos tengan idea de la proporción en que va a afectar la economía de también quien sabe cuantos estados esclavistas. Pero de lo que están seguros es que les va a pegar y duro. Y en el momento actual el horno gringo no está para bollos.

La economía apenas parece que se recupera y un avance de la igualdad y justicia, un reparto más equitativo de ingresos y reconocimiento de derechos, perjudica los ingresos y privilegios de los malacostumbrados WASP. Como se puede ver al levantar la mirada y abrir el panorama, es un capítulo de una historia que viene de lejos y que la ha recrudecido la paulatina desaparición de equilibrios que mantuvo mucho tiempo el juego a favor de los WASP.

Después de los parteaguas de 1865 y 1965, la lucha por la democracia, igualdad y justicia en el seno de la “insincera” sociedad americana (por decirlo de la manera más amable), cambia de miras, frentes y protagonistas. Mucho de la “desorganización” que se ha interpretado como “decadencia” lo ha causado el cambio de pesos y contrapesos, paradigmas y formas, que ha sufrido la organización de la sociedad americana. En un camino que no tiene vuelta atrás, los americanos se han enredado en su propia lengua y arbitrariedades, tarde que temprano, ojala antes de 2065, tendrán que pagar una a una todas las facturas y deudas que hasta ahora no reconocen.

«Sería imposible volver a meter al genio de nuevo en la botella», ha subrayado Hanen, que dice coincidir con los demandantes en que la legalización de millones de inmigrantes indocumentados es una acción «virtualmente irreversible”.

https://angelpujaltepineiro.com/ , Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

http://www.grillaenelpoder.com.mx/news/index.php/columnas/columnistas/7633-obama-angel-pujalte-pineiro

Importancia de la clase media

febrero 2015

La parte determinante de la dinámica social, subsiste aletargada u extraviada en la opacidad del sector que en forma vaga se denomina “clase media”. Gran parte del estancamiento y retroceso de una sociedad es acreditable a la dormancia de sus facultades para impulsarla y perfeccionarla. La que además del desenvolvimiento, determina la salud de toda la sociedad. Es el más omnipotente: motor, semillero y timón social. Pero también es la porción más desconocida e incomprendida y por lo mismo, la más desairada, maltratada y desperdiciada.

No consiste simplemente en la franja de población que se encuentra entre la clase baja y alta, ni despliega sus capacidades o aporta sus beneficios potenciales por la simple denominación o acomodo en la escala social. Sino que para que opere como factor de cambio social con dinámica de superación y conforme a una sociedad sana, sus integrantes deben haber sido sometidos a un proceso artificial de crecimiento y superación.

A una artificialización que los racionalice y humanice. Sin la cual no es posible que nadie actúe como detonante de una sociedad en constante auto superación. No olvidar que el hombre no es un animal racional ni ser humano. Sino simio bípedo sin rabo, con potencial racional y humanizable.  Y que no cualquier bestia, por el simple hecho de nacer homínido llega a racional ni se humaniza solo, ya que la racionalidad y humanización son cualidades positivas que se deben transmitir de fuera.

Son dos artificialidades para las que la clase media es el terreno más propicio donde sembrarlas, en el que mejor germinan, crecen, se reproducen y la mejor posición para que irradie y esparza su contagio al resto del cuerpo social. También es la mayor productora de “células madres” de talento, intelectualidad e innovación. Por lo que debe ser la parte a la que se debe atender y cuidar más, ya que de esa manera optimiza el adelantamiento social y perfeccionamiento de la especie.

El fin trascendental del hombre no es comercial, sino crear una sociedad sana enfocada al perfeccionamiento de la especie, mediante la superación de sus integrantes. Lo que implica erigir un orden que se sobreponga al natural en el sentido de propiciar que los habitantes desarrollen todas sus posibilidades hasta sus últimas fronteras potenciales y en la que todos vivan con un mínimo de dignidad y decoro. Una sociedad sana es en la que no hay nada que la avergüence.

Una en la que valga la pena nacer y vivir, porque brinda a todos sus miembros igualdad de oportunidades y libertad para decidir el nivel y forma de vida que desea. En la que los que quieran y estén dispuestos a sufragar el esfuerzo de autosuperación, pueden desarrollar sus potenciales individuales hasta donde y como se les antoje. Y en la que los no quieran empeñarse en desplegar sus facultades a sus últimas posibilidades, puedan vivir con un mínimo de dignidad, con solo cumplir una jornada de trabajo. Ya que sin importar el tipo ni nivel de ocupación, una jornada de ocho horas, por humilde que sea, basta para satisfacer las necesidades fundamentales de una familia.

Un ambiente que con toda intención esta adulterado para humanizar y racionalizar la relación del hombre con el hombre y con el medio. El abandono del ambiente social al garete o dejar que evolucione a lo silvestre, es lo que enferma a una sociedad, es lo que la hace un conglomerado hostil y salvaje en el que rige la ley de la selva y una bestial selección natural, en la que cada quien por su cuenta enfrenta circunstancias adversas y solo mínimas fracciones las evitan, porque las ventajas o desventajas están determinadas por la familia en que se nace y el grupo social al que se pertenece. Y en la que nadie cuida ninguna frontera de contacto del hombre con la naturaleza.

Igual que a las personas se les debe inocular de fuera la racionalidad y humanización, la salud social no sucede en forma natural ni espontánea, sino que es consecuencia de artificializar el contexto y realidad de la colectividad. De introducir y establecer condiciones racionales y humanas de vida para los pobladores y el medio.

La responsabilidad de modificar en forma consciente e intencional el mundo, no puede ser individual sino colectiva. Es la principal responsabilidad de un Estado racional y humano. Para lo cual debe insertar modificaciones de índoles cultural y material, intencionales y orientadas a propiciar y encausar a la población al bien común. Alteraciones que deben partir y evolucionar en base a un entendimiento serio y profundo del hombre y sus construcciones culturales y materiales, del territorio y la Naturaleza.

La táctica fundamental se reduce a implantar los procesos de un proyecto cuya única meta es transformar a los habitantes de animales irracionales a racionales y de inhumanos a humanos, para remontarlos a la categoría de semidioses. Lo cual se logra en la medida en que determinen su propio destino.

Los procedimientos sociales fundamentales son una generalización y una particularización. Lo que se debe generalizar es la igualdad de oportunidades para todos los habitantes y lo que se debe particularizar es que la distribución de los premios y las ventajas sociales asociadas que la sociedad otorgue deben ser equivalentes con las aportaciones al bien común coligadas al mérito del esfuerzo individual.

Una cosa es que todos los hombres seamos iguales y que todos por ser de la misma especie merecemos un mínimo de dignidad y otra es que todos tengan para la sociedad los mismos meritos y aporten igual. El no reconocer la igualdad denigra, pero no distinguir las diferencias desalienta los méritos y aportaciones al bien común. Y crea un río revuelto que estimula a perjudicar a la sociedad, en vez de a beneficiarla.

La generalización es indispensable para multiplicar en forma geométrica el número de participantes en los asuntos comunitarios y la particularización para acrecentar el nivel y valor de las aportaciones individuales al bien común. Cambios en el orden que además de mayor justicia buscan superar el estancamiento de las sociedades silvestres causado por no estimular la participación y superación de la especie.

Alteraciones que sofistican el orden silvestre en beneficio de una superación supranatural de la especie que debe abatir los monopolios de ideas, de la toma de decisiones, de la determinación de lo conveniente, del conocimiento, la cultura y de las probabilidades lucrativas.

El integrar al mayor número posible de habitantes al debate social y la productividad económica habilitará un potencial desaprovechado, lo que hará que la sociedad alcance niveles de bienestar y prosperidad material que hasta ahora desconoce la humanidad. Y que no solo beneficiaría a la clase media, sino también a la alta y la baja. Incluyendo a los políticos que desconocen su responsabilidad en el estancamiento y prefieren ser polisones de ratón en vez de cabeza de león.

Estas no son verdades ni ideas novedosas y menos ocurrencias personales, sino aclaraciones y concepciones de grandes pensadores de la Ilustración, el Renacimiento y promotores de cambios sociales exitosos. Aunque a pesar de ellos ninguna sociedad ha logrado una perfección mediana, es inocultable que la diferencia en el avance de las sociedades estriba en la racionalidad que han aplicado en fracciones de sus contactos con la Naturaleza (hombre y territorio).

Como también es innegable el estancamiento, retroceso y auto degradación que padecen grupos sociales que han dejado su destino en manos, de lo que Leibniz llamó: el azar ciego de los Epicúreos. Espíritus que al no alcanzar a ver la capacidad de elección que tiene la voluntad en muchos fenómenos que a la Naturaleza le son indiferentes, viven persuadidos que su suerte la determina fuerzas sobrenaturales, ella misma o que nada la motiva. Lo que distingue a los animales racionales de los irracionales, es la planeación, el grado en que prevea y acomode a su favor el futuro.

Los descubrimientos y perfeccionamiento alcanzado por el conocimiento y entendimiento le ha permitido al espíritu humano reducir a leyes generales gran parte de los fenómenos relacionados con la vida del hombre y permiten prever aquellos otros que deben producirse en ciertas circunstancias, lo que ha puesto al hombre en condiciones de abarcar en las mismas expresiones analíticas los estados pasados y futuros del sistema del mundo. De planear.

La humanidad ya cuenta con la inteligencia suficiente para conocer en un momento determinado la situación de las fuerzas que animan a la naturaleza, así como de los seres que la componen. Lo que posibilita que el hombre determine su destino inventando nuevas formas de vida que sean favorables a la humanidad, en la que el mayor número posible de habitantes alcance niveles de bienestar, prosperidad cultural y material decorosas, gracias a domar, racionalizar y humanizar las salvajes y aleatorias leyes de la Naturaleza. En la que la humanidad viva con ánimo de colaboración, como una gran familia.

El avance social ya no depende ni requiere descubrir más conocimientos de detalles, sino de armar la dinámica del sistema del mundo para calibrar el funcionamiento de las partes para optimizar para el hombre los resultados de todo el sistema social. Con lo que se corregiría el orden actual en el que se han calibrado fracciones para optimizar el resultado de unas pocas y pequeñas partes, en perjuicio de los resultados de todo el sistema. Por lo que el beneficio de unos pocos es aq costa del perjuicio de la mayoría.

Pero el avance de la racionalización y humanización del hombre ha topado con barreras mustias franqueables. El hombre tiene frente a sí mucho tramo despejado y a su alcance. Pero no avanza, porque el mismo resulta ser su propio y peor obstáculo. Para que nada le resulte incierto y tanto el pasado como todas las posibilidades del futuro estén presentes ante sus ojos, requiere que en vez de atrofiar o reducir la Estructura Conceptual Organizacional del Mundo (ECOM) la amplíe lo suficiente como para someter a análisis la cantidad necesaria y suficiente de datos, tal que permita abarcar en una sola formula la dinámica del mundo (territorio y habitantes). En otras palabras dar un paso al frente en la perfección del espíritu humano ampliándolo.

El propósito de perfeccionar el espíritu humano ampliándolo en todo sentido, tampoco es ocurrencia personal ni novedad. Fue el paradigma del Renacimiento. Que buscaba que el hombre no se atrofiara ni constriñera a adquirir una sola habilidad ni desarrollar uno solo de sus potenciales, sino que expandiera todas sus capacidades latentes hasta sus últimas fronteras, que explorara y desplegara todos sus potenciales en todos sentidos.

El ejercicio profesional en la primera mitad del siglo pasado todavía conservó resabios de estos principios. Lejos de la cómoda constricción y atrofia de la especialización, los profesionales que llegaron a ser grandes y cimentaron la prosperidad y avance social que el país conoció hasta su parteaguas en los años 70s del siglo pasado, es porque eran generalistas. Después de ellos aparecieron las diferentes versiones de tecnócratas: especialistas, expertos, doctores, masteres, investigadores, académicos. Y con ellos la decadencia.

La cosa esta clara, pero nadie hace nada porque la cómoda constricción y atrofia del espíritu humano es muy socorrida. Por la gratificante ley del menor esfuerzo y la comodidad de repetir rutinas de movimientos repetitivos en estado sonambúlico, que se solaza en un sistema educativo que aspira a una anémica racionalización y la manía de claudicar del desarrollo mental o el suicidio intelectual que comete la mayoría al alcanzar alguna meta parcial. Por competir con otros en vez de contra si mismo.

Nefastas tendencias primitivas para las que la especialización representa una escapatoria hacia una ansiada atrofia con visos de decoro y conspicuidad, que le quedan como anillo al dedo. Al grado que el interés en un solo campo de conocimiento es una deletérea patología que ha sido perversamente prestigiada por espíritus inapetentes, que lo han impuesto como paradigma de moda. Pregúntenle a los Institutos de Ingeniería o al CONACYT.

Parte del problema son que los que buscan descollar con solo profundizar en el conocimiento de una pequeña fracción de un fenómeno a costa de abandonar conocer las relaciones del mismo con su inmediatez y conexos. La moda es que en vez de buscar entender y saber de más cosas de más fenómenos del mundo y sus relaciones, sea saber cada vez más de cada vez menos. Y mientras menos saben y entienden del mundo, más jerarquía y reconocimientos reclaman. Y los atrofiados e ignorantes les creen.

Los reducidos bastiones de “sacerdotes” que pregonan que poseen un poder que obtienen de monopolizar una minúscula fracción de “conocimiento, arte o cultura”, para demandar usufructuar recursos públicos, en realidad son onerosas e improductivas mafias de parásitos sociales que más perjudican que benefician al desarrollo social.

Como lo prueban los Investigadores de los Institutos de Ingeniería que por codiciar la nómina, desplazaron de la cátedra a los auténticos Ingenieros Civiles, a los generalistas, para suplantarlos con ciegos e incompetentes especialistas de especialistas, investigadores y doctores. Que fuera del detalle que dominan a profundidad, desconocen todo de la Ingeniería Civil, del país y el mundo.

El avance social no lo pueden lograr ni debe quedar en manos de reducidos grupos de escotomizados por monopolizar una minucia de una fracción de una especialidad: políticos, expertos, científicos, investigadores, doctores, masters, etc., sino que es una responsabilidad que se debe resolver en debates cotidianos de los asuntos comunitarios en los que participen, involucren y comprometan el mayor número posible de Sísifos atañidos instruidos. El mayor número posible de ciudadanos ilustrados y renacentistas.

Ser fecundo en ciudadanía auténtica es otro subproducto social positivo que caracteriza a una clase media adecuada. Las características del grupo más fértil y de mayor potencial social son inapreciables a simple vista, inadvertidas para los displicentes y consideradas defectos por los agrestes.

El desinterés y confusión sobre la clase media lo demuestra la opacidad de las diferentes versiones o creencias que existen sobre ella, la distancia que hay entre lo que es para unos con lo que debería ser y lo que creen que es, los que se consideran parte de ella.

Como vimos desde el principio, por la simple denominación es la franja de población que se ubica entre la clase alta y la baja. Lo cual no dice ni aclara nada ya que las fronteras entre las tres clases sociales no están establecidas. Tampoco las clases están caracterizadas en forma clara. La mayoría no la analiza y menos busca sus cauisas.

Para algunos la diferencia de clases reside en los recursos económicos, para otros en el nivel educativo y cultural y para otros en los principios y valores. En lo único en lo que la mayoría coincide es que la clase baja es la que carece de recursos económicos, educación, cultura y moral. Es decir: la clase baja es aquella formada por los que la sociedad mantiene en el estado más natural, son los menos artificializados, los más rústicos.

La verdad más poderosa es que la clase baja es un depósito de segregados sociales. A los que la sociedad no ha considerado ni les ha cumplido derechos constitucionales. En muchos sentidos son victimas de la mayor y más grave violación de derechos humanos. Que no solo los perjudica a ellos sino a toda la sociedad. No solo les desgracia la vida a ellos sino lastra y deriva el avance social.

Es la parte social a la que el gobierno no ha provisto de las herramientas mínimas para enfrentar la vida en forma útil y valiosa para la sociedad. Es en la que se ve el incumplimiento de la igualdad de oportunidades. La igualdad de oportunidades implica que cada habitante cuente con la infraestructura física y mental suficiente para contar con la libertad de criterio para decidir el rumbo y destino de su vida.

El libro “¿A Donde Vamos, México? Fe de erratas del desarrollo nacional” muestra la incuria en la infraestructura física nacional, por lo que aquí me limito a la educación. El primer objetivo de la educación es evitar la necesidad de tratar con salvajes. La segunda es proveer herramientas para interactuar en la sociedad. La tercera es proporcionar medios para ganarse la vida en forma útil y valiosa para la sociedad.

Por el infausto manejo de la educación nacional, al utilizar los contenidos como medio de propaganda ideológica del régimen y a los maestros como clientela administrada por una burocracia pervertida y corrupta. Gran parte de la población carece de las más elementales Sub estructuras Conceptuales Organizacionales del Mundo, lo que las hace victimas fáciles de ideas y creencias ya superadas en el mundo.

Por lo que convivimos con compatriotas con mentalidad atrofiada en una revoltura de cavernícola, medieval y oscurantista. Lo que en un principio facilitó que los manipularan y controlaran los dirigentes, caciques, señores feudales y clérigos, que en un principio estaban asociados en la federación de dirigentes y políticos nacionales.

Sin prever que la hegemonía se iba a perder al multiplicarse las clientelas y reducirse la riqueza explotable y por otro al crecer el número de dirigentes, caciques y señores feudales que compiten por controlar parte de las incrementadas e insatisfechas clientelas por la degradación de las condiciones de vida. Lo que ha hecho florecer como negocio político de moda el usufructo de conflictos.

El problema es mayusculo. No solo consiste en corregir los contenidos de la educación, sino en revertir el manejo político de los maestros,

Parte de la confusión la crea llamar clase media a franjas de población por la simple ubicación en la escala social y por que los gobiernos en vez de subir el nivel de la población bajan las fronteras de las categorias.

La primera precondición para ser candidato para formar parte de la clase media adecuada es tener satisfechas las necesidades fundamentales. Tanto en lo personal como familiar. Para poder interesarse y contar con la atención, concentración y tiempo necesarios y suficientes para autosuperarse y atender los asuntos comunitarios, es necesario tener un horizonte que se encuentre por encima de las necesidades fundamentales.

Y por necesidades fundamentales relaciono el bienestar, prosperidad material y la humanización. Yodas personales y familiares.

Es necesario y de justicia elemental sacar de la oscuridad al ejercicio de todas aquellas actividades que no son ni obreras ni campesinas. Donde se crea el 80 % del PIB y son todas aquellas son las que desarrollan y de las que viven el grueso de las personas que forman la clase media actual y entre los cuales se encuentran los candidatos a formar la clase media adecuada para la superación social.

El acto de justicia elemental que es la jerarquización fundamental de los méritos individuales debe tener como base la correlación entre los méritos de cada actividad, con la jerarquía y reconocimiento que la sociedad le debe a cada actividad lucrativa.

La segunda precondición es la de materializar las promesas de la educación.

https://angelpujaltepineiro.com/ , Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

Artificialidad y silvestrismo

5 noviembre 2012

Hace dos semanas comenté que Jared Diamond descubrió que la sociedad más igualitaria que ha existido, es la de cazadores y recolectores. La anterior, que también descubrió que la inteligencia promedio de los miembros de tribus cazadoras y recolectoras es mayor que la de los habitantes de civilizaciones “avanzadas” y además que entienden y son sensibles a los problemas y necesidades ajenas, en contraste con la mayoría de los “civilizados”. Ahora reviso en que consisten las diferencias entre los hombres.

Como hemos visto, el hombre no es animal racional ni ser humano, sino un simio bípedo sin rabo con potencial racional y humanizable. Y no cualquier bestia peluda por el simple hecho de nacer homínido llega a ser racional ni se humaniza. Todo individuo requiere que de fuera se le abastezca, arme y configure su estructura mental. Se le suministren las armas para salir adelante en la vida.

Diamond analiza la evolución del hombre desde hace 10,000 años, en la prehistoria, en la edad de piedra, ya que fue cuando todos los hombres eran iguales y compartían la misma situación. Desde el inicio común, Diamond busca las razones (conceptuales) y causas (materiales) por las que algunos grupos de hombres han modificado tanto su comportamiento y han dilatado sus capacidades, que operan empresas transnacionales, mientras otros siguen viviendo en la edad de piedra.

Lo que es una divergencia de situaciones de una magnitud tal, que el hombre fuera de pequeños grupos locales, no se reconoce ni identifica. Esa diversidad es lo que finca la pregunta que se hace Diamond: ¿por que unos grupos avanzaron y otros permanecen estancados en la forma de vida que fue “normal” hace 10,000 años? ¿Y porque hay un reguero de gente en las formas de vida que se han sucedido a lo largo de esos dos extremos?

Diamond encuentra las causas del avance de unos, el atraso y el estancamiento de otros, en las variables físicas del territorio que cada grupo, por suerte, le tocó ocupar. La invención o creación y evolución de todos los pilares y elementos de la civilización “avanzada” los explica en base a puras situaciones físicas del territorio. Encontrando que el hombre le debe a la configuración física del territorio, la domesticación de plantas y animales, escritura, metalurgia, armas e inventiva de herramientas y tecnología moderna.

De allí la relevancia social de la Ingeniería Civil, por ser la práctica profesional enfocada a la planeación física del territorio, para abrir y hacer accesibles sus recursos naturales a la población para que ésta con su inteligencia y trabajo, cree la riqueza que sustente su bienestar y prosperidad material. La riqueza no existe, lo que hay son recursos naturales que el hombre con su inteligencia y trabajo transforma en riqueza.

Que es para lo que se deben destinar los recursos naturales. Para que los locales, los dueños legítimos del territorio, sean los que transformen su materia prima en productos elaborados. No solo para ganar dinero, sino fundamentalmente para adquirir conocimientos, capacidades y habilidades. Y no para suplicar y agradecer que se les permita participar como mano de obra barata.

Pero la falta de educación y de Ingeniería Civil no da margen de maniobra. Lo único que puede abrir la cancha para poner a jugar a los mexicanos, es, repito: educación e Ingeniería Civil. Es lo que determina el planteamiento del juego y su desarrollo la organización social. Las sociedades avanzan en la medida en la que se organizan y retroceden en la que se desorganizan.

Y ojo, noten que no incluí a la racionalidad en la lista de desarrollos que se deben agradecer a la civilización. Porque en ese sentido espero que no haya habido cambios en 10,000 años. Porque de haberlos son en sentido contrario. No nos engañemos, lo que ha crecido enormidades es el conocimiento y las herramientas. De lo que, uno de sus efectos es que ya muy pocos acostumbren usar el cerebro.

Mientras más vacío se encuentra más se mueve el individuo por instinto en forma reactiva. Una proporción considerable desarrolla en forma incipiente e insipiente la racionalidad, pero en algún momento la echa por la borda. Las expresiones: “cuando estudiaba o cuando estudié” son confesiones que después de culminar un nivel de estudio nunca volvieron a agarrar un libro y a partir de allí su vida ha sido repetir rutinas de movimientos repetitivos. Con un cerebro aletargado por la falta de estímulo y reto. (Sonambúlico diría Ortega).

Por eso no sería raro que el avance de la civilización haya sido a costa de un retroceso o estancamiento en la evolución de las capacidades cerebrales. Antes todos ejercitaban las facultades mentales a toda su capacidad o se los chupaba la bruja. Ahora una mínima cantidad no se deja atrofiar por la rutina y mantiene despierto, fortalecido, ágil y fluido su cerebro. Mientras la mayoría deja que se le calcifique la calavera al no estimular su dormido cerebro de ninguna manera. Y una mayoría todavía más grande, ni siquiera inicia el desarrollo de su racionalidad de ninguna manera.

La racionalidad por un lado la desarrolló las demandas de conocimiento e interpretación que todos requerían y por otro lado el permanente estado de atención y vigilia que imponía la vida de cazador recolector. En la que la precariedad de herramientas, impuso el desarrollo de la herramienta principal (si no es que la única): el cerebro.

En contraposición, la vida civilizada ha fracasado en la transmisión de subestructuras conceptuales y en fomentar el ejercicio y desarrollo de las facultades mentales, sino al contrario. Lo cual es muy trascendente, ya que quiere decir que la herramienta de procesamiento de información es la misma en Wall Street que en la tribu “más atrasada” del planeta y que las diferencias están en otro lado. En la transmisión y administración de las estructuras mentales.

Jared demuestra que las diferencias que propiciaron la evolución no radican en los hombres sino en la configuración física del territorio en que por pura suerte, a cada quién le tocó vivir. Gracias al azar, hoy día alguien es ejecutivo en una empresa transnacional y otro cazador recolector en un territorio yelmo o miembro de una sociedad subdesarrollada. Fueron características físicas del territorio las que determinaron la domesticación de plantas y animales, la escritura, metalurgia e inventos modernos.

Es decir, la configuración física del territorio es la promotora del proceso auto catalizante de evolución del hombre, que ya agotó sus posibilidades incoativas y concomitantes naturales de evolución de los pobladores. De allí la necesidad de ayudar al proceso interviniendo artificialmente el territorio para auxiliar a la Naturaleza a fin que incremente, en la medida de lo prudente y seguro, su capacidad de respaldo al bienestar, prosperidad material de los pobladores y de evolución social.

Visto así, el subdesarrollo es la situación de grupos (sociedades) que permanecen atadas a las posibilidades naturales del territorio que ocupan, sin una auténtica adaptación de los individuos ni del territorio que permita el aprovechamiento de la situación y posibilidades potenciales del territorio y la sociedad. Por lo que, como lo demuestra el “Esquema del mundo”, en “¿A dónde vamos, México?”, las mejores armas de una sociedad contra el subdesarrollo son la Ingeniería Civil (planeación física del territorio) y la educación (artificialización del hombre).

Por el lado de la Ingeniería Civil, un grupo de Investigadores de algunos de los profusos y estériles Institutos de Ingeniería y CONACyT, tienen décadas desmantelándola para su torpe e inepta suplantación. Y como los empleados de la SEP (del Subsecretario de Educación Superior para abajo) desconocen lo que es la educación, que el Artículo 3º. Constitucional establece los criterios que en éste país debe cumplir la educación y que la importancia de la educación radica en que termina manifestándose en el comportamiento e idiosincrasia personal. Para acabarla de amolar CONACULTA desconoce lo que es el hombre, sus construcciones culturales y las consecuencias de éstas. Pero esa es otra historia que retomare en otra ocasión.

Decía que las diferencias actuales entre los hombres las determina la estructura conceptual organizacional del mundo (estructura mental) que cada quién porta: su mentalidad o idiosincrasia cultural. Cuyas diferencias se pueden graficar sobre un eje, en cuyo extremo avanzado se encuentran las ECOM más extensas, complejas, sofisticadas y refinadas y en el extremo atrasado las ECOM más simples.

Recuerden que el hombre nace con el cerebro vacío y a partir del nacimiento lo empieza a cargar con la información que le transmiten la gente que lo recibe en éste mundo y continúa enriqueciéndola con su propia experiencia del mundo en que vive. Por eso Julián Marías define al hombre como animal biográfico. Porque la biografía expresa las posibilidades a las que el individuo se ha expuesto y posiblemente adaptado. (Aunque existen cerebros de teflón).

Es cierto que cada cabeza es un mundo, lo que es sano y correcto, pero unificar y organizar a la sociedad requiere un grado mínimo de coherencia y unión, lo que a su vez necesita una base común. Una solapa que opere como gozne y amarre. No digo, ni es posible que todos los ciudadanos deban tener la misma e igual ECOM. Sino que todos los miembros de una sociedad deben compartir un mínimo de sub estructuras imprescindibles para el encuentro, el acuerdo y la asociación. Porque de otra forma se llama “sociedad” a lo que en realidad es un conglomerado atomizado de grupos diferentes, que no se conocen, ni se reconocen y menos se identifican entre si. Por lo que tampoco cooperan, confían ni compiten en sana competencia, sino se menosprecian y luchan entre si. Lo que imposibilita la asociación y colaboración. La base de cualquier relación social sana.

Todo lo cual no es otra cosa que una mala herramienta de adaptación al mundo, una mala percepción e interpretación del mundo. Principalmente por falta o incongruencia en la información y conocimientos.

De lo cual, el principal problema, repito, esta en la transmisión de conocimientos. Por un lado, a más de la mitad de la población las gentes que las reciben les dan de comer y las visten (y a unas muy mal), pero no le alimentan el cerebro, al que solo le transmiten fantasías, errores y conceptos desviados. Supercherías, supersticiones o el cultivo de la mala fe. Estas limitaciones no permiten integrarse en forma útil y valiosa a la sociedad, sino en forma perniciosa.

Es el grupo mayoritario en el tercer mundo y aunque cuenta con algunos hijos de ricos educados por las sirvientas (a las que después los irresponsables y animales padres enseñan a odiar, aumentando su confusión), la mayoría es gente con el cerebro vacío. Sin herramientas mentales para reconocer a los demás. Sin herramientas mentales para comunicarse, para darse a entender y ponerse de acuerdo. Sin herramientas mentales para insertarse en la sociedad y participar en forma activa y relevante en la vida política, económica y social. Sin herramientas mentales para asumir un lugar digno y decoroso en la estructura social. Sin herramientas mentales para ganarse la vida en forma útil y valiosa para la sociedad. Sin herramientas mentales para ser apreciado y reconocido.

El estigma de este grupo social es la marginación. No son culpables sino víctimas. Prácticamente son extranjeros en su propia tierra. En un mundo que les es ajeno, lejano, extraño e indescifrable. En los que siembra rencor la hipócrita actitud de que en vez de integrarlos y darles un lugar digno en la sociedad, se les considere inútiles y regale dinero, porque la caridad frustra toda dignidad y es mala justificación.

El cambio con mayor potencial es integrar a la sociedad a la mitad marginada. Si al lastre lo hacemos socio productivo, si al estorbo lo ponemos a remar, si se logra que todos se mantengan con el fruto de su trabajo, digno y decoroso para él y útil y valioso para la sociedad. Que lejos de costar aporte al PIB, pague impuestos y participe y enriquezca los debates e idiosincrasia cultural de la vida comunitaria con su visión e ideas.

La transmisión y administración de las estructuras mentales es un problema educativo social que afecta seriamente el terreno económico, político y administrativo, pero que principalmente es moral. No es conveniente ese abandono social que a los únicos que beneficia es a los depredadores sociales nacionales e internacionales. La vida de todos sería mucho más fácil en todo sentido si todos participaran y colaboraran en todos los aspectos de la vida social. Pero lo más grave, lo más vergonzoso, lo impresentable es la vida miserable e indigna, aún para animales irracionales, que les imponemos a todos los compatriotas que nacieron en lugares y familias marginados, por no cumplir el compromiso que tiene el adelantado de ayudar a avanzar a los atrasados. Como los alpinistas, que el de arriba le echa la cuerda a los de abajo. Y no hacerlo no le permite avanzar. Como no califican para formar un mercado interno, tenemos medio mercado.

Otro grupo, de un porcentaje menor, es el del medio pelo. Son los hijos de familia, de familias decentes. Porque las hay indecentes, que no se ocupan de los hijos o les deforman el cerebro con enseñanzas antisociales e inhumanas. Pero los padres que se preocupan y ocupan de alimentar el cerebro de sus hijos, producen buenos hijos y los buenos hijos devienen en buenos padres y los buenos padres también son buenos ciudadanos (Maestro de Lu).

Pero el abandono educativo y cultural imperante hace que el esfuerzo educativo familiar sea un acto aislado, que por lo mismo, solo cubierto con barniz de buena fe, corre en todas direcciones. Como efecto de que cada familia este por su cuenta, como lo prueba la enorme disparidad conceptual que priva en esa clase o clasificación social. (¿Es media que?) Un error típico de los ignorantes de buena fe es confundir la educación con amabilidad y otra es la falsa dignidad que denunció Ikram Antaki.

El último grupo, el de los favorecidos, lo forman los que están mejor armados o adaptados al mundo actual. Que no siempre es el mejor. Bueno o malo, obtienen mejores resultados. Son a los que se les dio una mejor transmisión y construcción de su ECOM. A los que mejor se les adaptó al mundo al que llegaron. En muchos casos sin principios morales o con principios inmorales o amorales. Así que muchos tienen el inconveniente, que los que los recibieron abiertamente los formaron como depredadores sociales.

Visto así, el subdesarrollo es un problema educativo-cultural de toda la población. En la que cada clase social padece un tipo de problema que se debe corregir como requisito imprescindible para formar una verdadera sociedad. El desorden conceptual es normal donde no ha pasado la ilustración, donde no se han materializado las demandas de los mexicanos que lucharon por que se eduque a todos los habitantes. Como tampoco se han materializado las demandas de los mexicanos que lucharon por implementar la Ingeniería Civil en el país como la herramienta mancuerna idónea de desarrollo.

La civilización creó un mundo artificial, con formas y reglas de juego también artificiales, que no son evidentes ni de fácil desciframiento, que cada día crece, enreda, sofistica y refina, por lo que para poder adaptarse a él se requiere una capacitación y entrenamiento que no se les está dando a los nuevos miembros. Y no me refiero a educación tecnológica o formar sirvientes de máquinas y no seres pensantes, lo que es inconveniente. Y esa es la verdadera tarea (abandonada) de la SEP, CONACULTA, FCE, UNAM, etc., etc. (Depósitos de inútiles).

Este punto de vista deja ver que las “capacidades” de Amarya Sen: de pobreza alimentaria, de salud y de patrimonio, eluden la razón de fondo y que la “pobreza de capacidades” pone en el mismo nivel a la causa con sus efectos. La pobreza que se ve es la de esa definición para entender el problema y buscar soluciones. Es una relación, que solo es de efectos y de una simpleza tal, que conduce a los cerebros simples a la respuesta fácil: padece (o parece) pobreza alimentaria, entonces hay que darle de comer, lo que es darle un pez en vez de enseñarlo a pescar.

Pero hay que empezar por revisar a que se le llama educación. Porque la educación debe ser para adaptar al individuo al mundo y darle herramientas para salir adelante. No para sustentar un régimen político o mantener una mafia político electoral.

Con educación e Ingeniería Civil la gente se levanta sola.

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

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Razón y evolución

7 octubre 2012

En la entrega anterior presente uno de los descubrimientos de Jared Diamond: que la sociedad más igualitaria que ha existido, es la de cazadores y recolectores. Ahora toca a otro descubrimiento: que la inteligencia promedio de los habitantes de tribus cazadoras y recolectoras es mayor que la de los habitantes de civilizaciones “avanzadas”. Y que entienden mejor los problemas y necesidades ajenos, que los “civilizados”.

Con lo que resulta que la vida prehistórica es más racional y humana que la sobrevaluada “civilizada”. Es así ya que la vida en una tribu de cazadores y recolectores propicia la unión y racionalidad, mientras que la “civilizada” propicia la disgregación social y la dormancia o hibernación mental.

La civilización en vez de unir disgrega y desalienta la racionalidad al no cargar los cerebros de los habitantes con los contenidos artificiales necesarios para integrar una realidad que forme un conjunto armónico que permita a los miembros de la sociedad operar como sistema y que propicia el suicidio mental de los pocos que “algo” formaron en su cerebro. Dejando la operación de la vida social en modo mecánico, automático o como lo dijo Ortega: sonambúlico.

El hombre desarrollo la racionalidad en la prehistoria, gracias a que la forma de vida de los grupos cazadores y recolectores, la propiciaba en todos los habitantes, mientras que la forma de vida en la “civilización” la atrofia en la mayoría. No existe un conocimiento para vivir en la civilización, que cualquiera pueda enseñar y corregir, sino enormidades perdidas, aisladas y autónomas.

Por un lado, el conocimiento ha crecido desproporcionadamente y por otro la civilización no ha encontrado la forma de transmitir y administrar el conocimiento que cada quien necesita para integrarse al conjunto en forma útil y valiosa. Por lo que un habitante promedio de una civilización carga un conocimiento del mundo de la civilización, mucho más pobre que el que un habitante de una tribu de cazadores y recolectores, tiene del suyo.

También la vida prehistórica es mucho más demandante de las funciones mentales que de la actividad física. El que la civilización facilita la vida es un mito. Un cazador-recolector trabaja ocho horas a la semana, pero debe despierto y atento todo momento, todo el día. Tampoco la vida en la civilización obliga a permanecer despierta y atenta a la gente. Más bien transforma a la gente en una especie de animal de circo, especializado en la repetición de rutinas de movimientos repetitivos, sin entender ni preocuparle su significado, como símbolo o como acto.

También los miembros de tribus cazadoras y recolectoras son más solidarios y humanos entre ellos. Las civilizaciones amontonan a desconocidos y extraños. Gente sin liga ni relación patente. Muy pocos se reconocen como iguales y menos como socios, por lo que dejan a “los demás”, a los diferentes, que son mayoría, fuera de toda consideración.

La racionalidad en las tribus de cazadores y recolectores la desarrollo el ejercicio que impone la necesidad de conocer y distinguir del territorio, plantas y animales locales: lo inocuo de lo peligroso, lo medicinal de lo venenoso, lo comestible de lo indigerible, lo apreciable de lo despreciable, lo útil de lo inútil. Todo lo cual en la civilización dejó de ser necesario.

El orden de magnitud de los conocimientos que un cazador recolector debe poseer, lo determina que la mayoría de las 200,000 especies de plantas silvestres que dominan la superficie terrestre, no son comestibles ni útiles para el hombre. Por duras (madera) o producir semillas, fruto, hojas, tallos y raíces no comestibles. Solo unos pocos cientos son comestibles para el hombre e igual pasa con la utilidad de los otros contenidos de los vegetales: madera, fibra, aceite, etc.

En los animales, se reduce mucho el número que se debe conocer. Pero son otros los conocimientos y habilidades necesarios: para cazarlo, defenderse o esquivarlo, que debe dominar cualquiera que pretenda sobrevivir. Amén de la forma de preparar y aprovechar lo que les sea útil.

La civilización nace gracias a que la domesticación de plantas y animales logra producir mucho más alimentos, lo que permite sostener a una mayor cantidad de gente, de la que permite recolectar y cazar. Aunque todos recolecten y cacen con experticia, el limitado contenido biótico silvestre del territorio, restringe el número de habitantes que puede alimentar.

Marvin Harris acredita guerras y nomadismo de éstas tribus, a la necesidad de reducir el número de mantenidos a las posibilidades del contenido biótico silvestre del territorio que ocupan y por agotamiento explica el abandono de territorios e invasión de otros no agotados, ocupados o no.

El artificializar la producción de alimentos, con la domesticación de plantas y animales produce un superávit de alimento que permite sostener a personas que desarrollen otras actividades que no son recolectar y cazar. Escribanos, burocracias, milicias, artesanos y profesionales. Con lo que se crean actividades que no existían y con las que se empieza a erguir una estructura que deja de ser plana para intentar erigir una pirámide.

Cambio en la operación social que inventó la diferencia entre los individuos. La que al ser una diferencia artificial requiere a su vez una administración artificial. El estado natural de las cosas es el caos. En la Naturaleza todo se encuentra confuso y revuelto. Y “la inteligencia” consiste en distinguir las diferencias y el orden en separar lo diferente y reunir lo igual. Es decir en establecer un lugar para cada cosa y en poner a cada cosa en su lugar.

Con lo que el hombre creó a medias la racionalidad, la que a la fecha no ha logrado perfeccionar ni estabilizar, a lo que no es otra cosa que: visos de la sublimación de la capacidad de adaptación. Que en vez de conocer lo que esta fuera para avenirse a ello, cambia a conocer lo que esta fuera para modificarlo a fin de hacerlo más útil y valioso para la sociedad (el hombre).

La causa y efecto de crear nuevas actividades es superar en forma artificial la capacidad social. Recalco lo de artificial porque no se debe creer que el camino y las posibilidades de la vida sean únicos, evitando así darse cuenta de la posibilidad de errar y de que todas las responsabilidades (y consecuencias) de alterar las condiciones naturales, son del hombre. De algo con posibilidades infinitas y de las que solo una mínima minimorum fracción, propicia la vida y es conveniente para la especie humana.

Por eso artificializar la vida implica administrar su evolución. Para evitar que en vez de avance se impulsen retrocesos. Pero la verdad es que al ser un camino nuevo y artificial no sabemos a donde vamos o cual es el lugar correcto al que el hombre debe dirigirse. Lo que complica hacer un plan que todo mundo acepte.

El principal problema para lograr un acuerdo universal es otro subproducto de la civilización: la disgregación social. Cuyo principal componente es la heterogeneidad mental. Recuerden que el hombre no es un animal racional ni ser humano, sino simio bípedo sin rabo, que al que no se le inocula la racionalidad e humanidad, no llega a serlo por simple generación espontánea. Y es en la transmisión de conocimientos donde permanece una componente toral del problema de la civilización incompleta. Otro es el mantenimiento de la estructura mental y otro la mala fe.

Todos los integrantes en un grupo de cazadores y recolectores deben dominar el conocimiento y habilidades únicas que sirven para adaptar al individuo al mundo, para sobrevivir. En la civilización cada integrante debe dominar conocimientos y habilidades que además de artificiales son diferentes entre si, cuando no puramente convencionales y muy poca gente conoce y maneja como medio de control de los demás.

En un grupo de cazadores y recolectores todos los integrantes pueden enseñar y corregir al aprendiz gracias a que todos dominan el mismo conocimiento y habilidades. En el “mundo civilizado” la diversificación y crecimiento de conocimientos y formas de vida complica la transmisión de conocimientos pertinentes completos para que el individuo se adapte y sobreviva en el mundo civilizado.

Por lo que el “avance de la civilización” resulta el cambio en la forma de ver y asumir al mundo, por parte de un reducido grupo de personas que siendo las más adelantadas permanecen unidas a la prehistoria, por una larga y continua cadena de gente que aún hoy en día, como baliza de evolución histórica, sigue viviendo y marcando uno de los estadios que en 10,000 años ha recorrido la historia del hombre o de su mentalidad. El hombre no tiene historia, sino su mentalidad.

Todavía hoy existen tribus cazadoras y recolectoras revueltas con todas las mentalidades (formas de vida) que han existido (existen). Superadas o no, positivas o no. Por lo que conviven hombres medievales con renacentistas y decimonónicos y aquí aún vive gente igual o peor que antes que llegara Colón. Por eso el subdesarrollo es el abandono en estadios primitivos de evolución que una sociedad comete contra la mayoría de su población (50 % +1).

“El esquema del mundo” en “A Dónde vamos, México”, lo diseñé para hacer ver en forma gráfica que en el mundo solo existen dos órdenes verdaderos: hombre y territorio. Y que la civilización: política, economía, cultura, deporte y toda actividad de los pobladores, es efecto de la interacción de los dos órdenes verdaderos. Y el cambio en un orden verdadero radica en su artificialización, la que puede ser positiva o negativa.

La causa del subdesarrollo de una sociedad es la deficiente artificialización del hombre y territorio. Sin embargo por ceguera, muchas acciones que el hombre efectúa buscando corregir desviaciones en la evolución social, las realiza en los efectos (política, economía, cultura, deporte) y no en las causas (hombre y territorio), que es donde se puede lograr cambios.

Así para corregir problemas y desviaciones en las actividades públicas o privadas de una sociedad: política, economía, salud, cultura, etcétera, donde se debe actuar es en los órdenes verdaderos: hombre y territorio y no en lo que solo son efectos: política, economía, salud, cultura, etcétera.

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

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