Terca e inocultable realidad política

octubre 2014

Una tara mental inducida interpreta la cruda realidad como un cambio en el país, como un hecho puntual, un suceso extraño. Generada por las falsedades y fantasías con las que los políticos contra toda lógica y realidad, quieren hacer creer que trabajan en crear un país tranquilo, ordenado que propicie la prosperidad material y superación personal de los habitantes.

La situación del país no resulta de un tropiezo súbito e imprevisible, de algo fuera de lugar. Ernesto López Portillo lo aclara solo con el título de su artículo en El Universal del día 28: “Nada se pudre en 5 minutos”. Tampoco es un detalle aislado de un sector. El escándalo es apenas un viseo que permite una rasgadura de la cortina tras la que los administradores públicos esconden la verdad. Y la acumulación de lo oculto rebaso la dimensión de lo enmascarable, por lo que los desmentidos son cada día más frecuentes y no hay desodorante que tape el hedor.

Chapotear en problemas desatendidos es el resultado de que el gobierno en vez de tomar la realidad por los cuernos, invoque fantasías, como si enunciar lo deseable poseyera un poder místico misterioso que lo materializa y que no reconocer los problemas, evita sus malos resultados.

Para el nivel que la descomposición ha alcanzado, el control de daños gubernamental sería de risa, de no ser de espanto. No tuvo madre querer calmar alegando que los cadáveres encontrados en las primeras fosas descubiertas no eran de estudiantes. ¿Cómo sabía? ¿Eran cadáveres suyos? ¿Cree que eso calma? En todo caso dejó ver que sabe más de lo que dice.

Tampoco tiene madre poner por encima de la situación en que viven los nacionales la opinión de inversionistas extranjeros. Demostrando que no les preocupan los nacionales, sino que los que nunca se paran en el país no dejen de mandar dinero, que hasta la fecha no ha servido para mejorar la situación de la mayoría de los habitantes.

También hay análisis serios. En El Universal el 26 de octubre, Ricardo Alemán retrató a nuestros políticos en un recuento de hechos de ineptitud, incompetencia, inmoralidad, corrupción y deshonestidad que salieron a flote (¿cuanto no?) y por los que lejos de castigarlos como merecían, que es lo correcto, justo y necesario, continúan su carrera y cinismo en ascenso, como lo acaba de demostrar uno con curriculum de chamuscada tras chamuscada, que con toda desfachatez se desresponsabiliza del cochinero de la Línea 12 alegando que no es “correcto” echar por la borda un “prestigio” de treinta años.

Cinismo y desvergüenza del que la única culpable es la sociedad que no castiga a todos los culpables, que se conforma con chivos expiatorios y permite que la distraigan con escándalos de ocasión y fantasías dignas de Walt Disney.

Tampoco ayuda el histrionismo perogrullesco de comentaristas que roban cámara cayendo en lugares comunes. El domingo Jorge Islas acredita el problema a “debilidad institucional”. Lo que dice mucho y nada. Y Francisco Valdés Ugalde también apela a lo mucho y nada de otro lugar común, el del “divorcio de la clase política y la sociedad”. Inconscientes a que estas vaguedades preparan el camino a lambiscones que desorientan la lógica decretando que “es necesario un ejecutivo fuerte para recuperar la institucionalidad”.

Palabras que suenan bonito pero que en su ambigüedad son incongruentes e inconvenientes para el país. Ya que abarcan dos formas de organización que son diametrales y excluyentes entre si. Una es institucionalizar la autocracia y otra es la de instituciones que funcionen en forma independiente de las personas que ocupen los cargos.

La institucionalización de la autocracia hace depender el funcionamiento del país del carácter y talante del jerarca en turno. Lo que deja a la sociedad al capricho de individuos, sanos o enfermos. La institucionalización orgánica hace depender el funcionamiento del país del manual de organización y procedimientos que debe ser la ley. Para que el país funcione en forma independiente de quienes ocupen los cargos.

No tenemos ese manual de organización y procedimientos por la falta de un autentico Poder Legislativo que en vez de aprobar lo que le mande el Ejecutivo debería construirlo y perfeccionarlo estudiando en los resultados, las desviaciones en el funcionamiento de la sociedad, para promulgar las leyes que las corrijan.

El 28 en El Universal, José Ramón Cossio D. publicó una reflexión que tituló “Corrupción e incompetencia”. En la que aclara que no es lo mismo la corrupción que la incompetencia. Distingue la insuficiencia de combatir la corrupción, ya que además se debe exigir capacidad a los servidores públicos.

El análisis es interesante. Ya que tanto la corrupción como la ineptitud son vicios del sistema político nacional de institucionalizar la autocracia, como resultado de requerir para que le sirvan al autócrata, colocar en los cargos a lambiscones subordinados, disciplinados y de confianza. En vez de gente apta, competente y capaz para desarrollar las tareas y funciones que requiere el cargo, para servir a la sociedad.

Ernesto López Portillo lo dice claro en el último párrafo de su: “Nada se pudre en 5 minutos”: “Los gobernantes cocinaron la receta original: lealtad política a cambio de impunidad. Los hechos de Iguala enseñan cuán putrefacto está el preparado. Los gobiernos quisieron, quieren y tal vez querrán una policía a su servicio, no al de la gente, por eso su debilidad funcional ha sido siempre funcional. La putrefacción de la policía fluye desde la putrefacción del ejercicio de gobierno. La policía abraza el crimen cuando los responsables políticos de ella hacen lo mismo, o bien no hacen nada para evitarlo. La policía será otra cuando las y los políticos sean otros. Nada se pudre en 5 minutos”.

La lealtad no es gratuita, se debe pagar con impunidad. La gente preparada y decente no ocupa impunidad. Porque la gente preparada y decente es leal al compromiso social del cargo, no a mafiosos. Tenemos los resultados de un gobierno que se depura en base a la necesidad de impunidad.

Análisis de Ricardo Alemán sobre los méritos en la currícula de nuestros “políticos”.    http://www.eluniversalmas.com.mx/columnas/2014/10/109459.php

Análisis de José Ramón Cossío D. sobre “Corrupción e incompetencia”. http://www.eluniversalmas.com.mx/editoriales/2014/10/73043.php

Análisis de Ernesto López Portillo sobre que “Nada se pudre en 5 minutos” http://www.eluniversalmas.com.mx/editoriales/2014/10/73042.php

https://angelpujaltepineiro.com/ , Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

http://www.grillaenelpoder.com.mx/news/index.php/columnas/columnistas/6006-putrefaccion-angel-pujalte-pineiro