En el aire

A la memoria de la Mich, a seis meses

Tú aportaste mucho y cambiaste mucho de mí. Con lo que armaste un nuevo mundo nuestro, más grande, rotundo y luminoso. Pero al irte te llevaste mucho de lo tuyo y de lo mío. Y lo que dejaste no embona.

Perdiendo la razón

 A la memoria de la Mich en su cumpleaños

Yo era una persona a la que se le podía considerar cuerda. No estaba de acuerdo con gran parte de las cosas fuera de mí, como la situación de la profesión y del país. Pero se podía decir que mi interior estaba más o menos adaptado al mundo exterior. La relación se desarrollaba dentro de ciertos límites y de una cierta normalidad. Un equilibrio en el que hasta lo inaceptable era algo aceptado. Todo formaba parte de un estado de cosas conocido del mundo.

Hasta que llegó a mi vida una extraña persona. Una mujer que me enseño cosas que no sabía y que desconocía que existían. Me enseño lo que es la convivencia y lo que es el cariño. Hasta que viví con ella supe lo que es el cariño. Había vivido toda una vida y conocido a muchas mujeres y hasta llegue a creer que ya sabía todo de la vida y que el mundo ya no tenía secretos para mi, y en eso fue cuando ella me enseño que no sabía nada y que había estado perdiendo el tiempo. Que a lo que le daba importancia no la tenía y que lo que en verdad importa, ni siquiera sabía que existía, que no lo conocía.

Y hete aquí, que así de improviso como llegó, también se fue. A donde ya no va a volver a enseñarme nada más. Y me dejo en un mundo que sin ella no tiene sentido. Pero del que tampoco puedo regresar a donde ella me encontró y de donde me sacó.

Me dejó atrapado en un mundo sin razón, haciendo cosas sin sentido.