Luces de sabiduría China

junio 2013

Perversidad IV

En la Perversidad III aclaré que China no tiene mentalidad de compadre y ahora aclaro la verdad del sinocentrismo. Lo creen parecido al eurocentrismo, pero chino. Lo definen como la perspectiva de los chinos que consideran a China el centro del mundo y a los demás periferia. Lo que es decir nada, ya que es normal ver al terruño como el centro desde el que se ve al resto del mundo.

La explicación de interés es la que afirma, que antes China se veía a sí misma como la única civilización en el mundo y consideraba bárbaros a los extranjeros. Y que padecer el imperialismo europeo y japonés, redujo esta consideración a la búsqueda de la supremacía china frente a otras naciones.

Lo cual solo es cierto en parte, ya que es una visión superficial ciega al fondo, limitada a apariencias. Las definiciones que son útiles, son las funcionales. Las que explican la naturaleza interna de la cosa, la necesidad que genera las apariencias, que no son más que simples relaciones de adaptación al medio. Lo importante es saber lo que se adapta y lo que lo mueve.

Al no penetrar la superficie pierde lo relevante y trascendente, que en éste caso es la razón por la que China se consideraba la única nación civilizada, lo que la hizo aislarse y lo que ahora busca en su interacción con las demás naciones del mundo.

Aclarar la necesidad interna permite entender el carácter, fondo y naturaleza del asunto. Aquí hurgo la razón por la que China se consideraba la única civilizada del mundo y en entregas posteriores explicaré lo que la hizo cambiar y lo que hoy mueve a China.

La necesidad interna de una sociedad no se puede atisbar en insustanciales subproductos externos y detalles materiales superficiales, sino que solo se puede entender viéndola en la intimidad de la mente de los hombres que forman esa sociedad. En su cultura, en la que se debe percibir las leyes del espíritu que orientan su sistema de ideas y comportamientos.

Lo que no es posible con una limitada y superficial, material, llana y comercial, forma de ver a la cultura, como folklorismo o subproductos tradicionales y autóctonos o cuentos y novelas. Menos como la acumulación de conocimientos que más allá de epatar, a todavía más ignorantes, carece de utilidad práctica social. Lo normal entre advenedizos y vividores. Te lo digo a ti: José Carreño Carlón, para que lo oigas tú: Rafael Tovar y de Teresa. Y para que el Secretario de Educación y el de Gobernación, se den cuenta de lo faltante, que impide obtener lo que deben lograr.

Similar a la paideia griega, que les hacía ver a los extranjeros como bárbaros, palabra que ellos acuñaron, la cultura china fue la que hizo que los chinos se vieran a si mismos como los únicos civilizados en el mundo y les hacía ver a los extranjeros, de la misma forma en la que los veían los griegos, como bárbaros. Y hasta allí la analogía. Y como el significado usual de la palabra civilización, no aclara el fondo del asunto ni la diferencia radical que existía entre los chinos y los extranjeros, a partir de aquí uso la palabra cultura.

Una verdadera cultura abarca todo incorporando al idealismo y al realismo a ras de suelo, dándole ritmo y unidad conceptual a la interdependencia de todas las cosas y forma a la acción cotidiana. Una verdadera cultura tiene una base filosófica, intelectual y moral. La cultura china se asienta en las enseñanzas de dos maestros: Laotsé y el Maestro de Lu.

Una caló en las clases altas y la otra en el pueblo, pero las dos van al interior del hombre.

Laotsé dice:

“Tened cuidado, de no interferir en la natural bondad del corazón. El corazón del hombre puede ser forzado a bajar o a elevarse. En cada caso, el resultado es fatal. Con bondad, el corazón más duro puede ser ablandado. Pero si tratáis de cortarlo o pulirlo, abrasará como el fuego o se hará frío como el hielo. En un abrir y cerrar de ojos, pasará los límites de los Cuatro Mares. En reposo, está profundamente tranquilo; en movimiento, vuela hasta el mismo cielo. Es como un caballo nervioso y no hay modo de gobernarlo. Así es el corazón humano”.

La economía y política actuales desbocan a muchos caballos, inutilizándolos para montar en ellos una naturaleza, función y fines de vida humana. La falta de una filosofía del hombre, la ausencia de humanismo, lleva a la bancarrota espiritual y eliminación del factor humano. El economista con sus estadísticas, la ciencia con su conocimiento objetivo exacto, las técnicas, utensilios y herramientas con su sensación de poder, la innovación con su apariencia de mejora y la actuación de acuerdo al principio de oportunismo y sacrificio de principios, elevan el nivel de vida de unos cuantos a costa de deshumanizar a todos.

Tres repugnancias esclarecen la distancia entre la antigua cultura china y la occidental actual: la repugnancia al soldado, al policía y al abogado. Gracia a esas repugnancias China vivió 4,000 años sin policías, abogados y despreciando al soldado. Llevando una forma de vida poco exacta y despreciando la forma exacta de pensar.

Los chinos creían que donde hay demasiados policías no puede haber libertad individual, que donde hay demasiados abogados no puede haber justicia y que donde hay demasiados soldados no puede haber paz.

Que la verdadera justicia se obtiene por arreglos al margen de los tribunales y la verdadera paz cuando los soldados son invisibles, inaudibles y desconocidos. El problema de la armonía en las relaciones sociales lo hacían descansar en la educación general, en los buenos modales y en la música. De acuerdo a la enseñanza del Confusionismo, cuyo sentido común funde los problemas políticos y morales en uno solo, haciendo depender el orden del decoro y del respeto del individuo.

Según Confucio: “Cuando el de arriba sea ilustrado, se hará afable y cuando el hombre del pueblo sea ilustrado, se someterá voluntariamente a la disciplina”. No creo necesario recordar la mala cultura de los de arriba, que han echado a perder a la que tenía nuestro pueblo.

Un dialogo muestra lo diferente de sus prioridades: “Tsekung pregunto sobre el Gobierno y Confucio contestó: “El pueblo tiene que tener lo suficiente para comer; tiene que haber un ejercito bastante; y ha de existir fe en la nación”. “Y si hubiera que prescindir de uno de estos tres factores, ¿de cuál nos desprenderíamos?”, preguntó Tsekung. Confucio dijo: “Andaría primero sin ejército”. “Y si te vieras obligado a prescindir de uno de los dos factores que quedan, ¿de cual preferirías desprenderte?”, preguntó Tsekung de nuevo. “Andaría sin suficiente alimento. Siempre ha habido muertes en cada generación, pero una nación sin fe no puede subsistir”.

Confucio no se refería a la fe en ningún dios, religión o clero, sino en ellos mismos, en su propia sociedad. En nuestro caso: ¿Alguien le cree a los políticos? ¿Alguien confía en los Senadores y Diputados? ¿Alguien se sorprende de los escándalos de corrupción? ¿Asombra la corrupción? O hasta la acostumbrada mueca de asombro, es luido gesto intrascendente en nuestra cotidianidad.

En nuestra cultura es normal ver a la política y a la economía como un asunto aparte de la población, como problemas estrictamente limitados a mecanismos de administración ajenos a la población e independientes de la moral. En la cultura china la Gran Armonía (tashung) no es la ausencia de conflictos sino la saludable resultante de cierto número de fuerzas culturales. Para Confucio el gobierno es solo uno de cuatro factores que producen el orden social, “ritos, música, castigo y administración”.

Cuatro factores del orden social que colaboran en un fin común: “Li (ritos), música, castigos y administración tienen una finalidad común, consistente en lograr la unidad en los corazones del pueblo y aplicar los principios del orden político”.

Esta fantástica teoría del gobierno por medio de la música explica la repugnancia por la solución puramente política o económica. El concepto de la armonía social es algo más que la mecánica de tener a los buenos fuera de la cárcel y a los malos dentro de ella; se relaciona con la naturaleza humana y con la salud social y nacional, por lo cual la música parece el culto más natural. En ésta lógica el disfrute de la música provee de propósito, finalidad y razón de ser de la cultura misma.

Sobre esas bases concebían la naturaleza y función del gobierno y la naturaleza de la armonía doméstica y nacional. Así: “gobernar sin Li (los ritos y el principio de un orden moral) es como cultivar un terreno sin arado. Observar los Li sin basarse en las normas de lo justo es como cultivar un campo y olvidarse de sembrar. Tratar de hacer el bien sin el estudio y aumento en el conocimiento es como sembrar sin quitar la cizaña. Estudiar sin volver al propósito de la verdadera naturaleza humana es como quitar la cizaña y no recoger la cosecha. Y llegar al propósito de la naturaleza humana sin acabar en el disfrute de la música es como hacer la recolección y olvidarse de comer la cosecha. Disfrutar de la naturaleza humana por medio de la música y no llegar a una completa armonía con la naturaleza es como comer y no llegar a estar bien alimentado y sano”.

“(…) Cuando los cuatro miembros están bien desarrollados nos hallamos ante la salud del cuerpo. Cuando los padres y los hijos se demuestran afecto, cuando los hermanos son buenos entre si y cuando marido y mujer viven en armonía, nos hallamos ante la salud de la familia.

Cuando los altos funcionarios se atienen a la ley y los funcionarios modestos son honrados, cuando los oficiales tienen funciones reguladas y bien definidas y el rey y los ministros se ayudan entre si por el camino de la rectitud, nos hallamos ante la salud de la nación.

Cuando el Emperador va en el carruaje de la Virtud, con la música como conductor; cuando los distintos gobernantes se entrevistan con cortesía; cuando los funcionarios se relacionan entre si bajo la ley, cuando los estudiosos se estimulan mutuamente con el modelo de la honradez; y cuando el pueblo está unido en la paz, nos hallamos ante la salud del mundo”. Esto es a lo que llamaban la Gran Armonía (tashung).

Los ritos y la música contribuyen a lograr la armonía social, al establecer los gustos y desagrados naturales o lo que llaman el buen gusto del pueblo. El caos social y político procede de ciertos deseos irrefrenados. En última instancia, solo puede haber paz cuando hay paz en el corazón humano; no es cosa que pueda imponerse desde fuera.

“La naturaleza del hombre es por lo general tranquila, pero cuando queda afectada por el mundo exterior, comienza a tener deseos. Cuando la mente pensante va haciéndose consciente del impacto del mundo material, comenzamos a tener gustos y desagrados. Cuando los gustos y desagrados no están debidamente dominados y nuestros espíritus quedan distraídos por el mundo exterior, perdemos nuestro verdadero ser, y el principio de la Razón en la naturaleza se destruye. Cuando el hombre queda constantemente expuesto a las cosas del mundo exterior que le afectan y no domina sus gustos y desagrados, resulta arrollado por la realidad material y se hace deshumano y materialista. Cuando el hombre se hace deshumano y materialista, el principio de la Razón en la naturaleza acaba destruido y el hombre se sumerge en sus propios deseos. De aquí nacen la rebelión, la desobediencia, la astucia, el engaño y la inmoralidad general. Entonces tenemos un cuadro en que el fuerte maltrata al débil, la mayoría persigue a la minoría, el físicamente poderoso recurre a la violencia, los enfermos e inválidos son abandonados y nadie cuida de los ancianos, de los niños y de los sin defensa. Este es el camino del caos.

En consecuencia, el pueblo es gobernado por medio de los ritos y la música instituidos por los antiguos reyes (…) los ritos regulan los sentimientos del pueblo; la música establece armonía en los ruidos del país; la administración dirige la marcha del mismo y los castigos evitan el crimen. Cuando ritos, música, castigos y administración están todos en orden, los principios del orden político están completos”.

“La música unifica, mientras que los ritos diferencian. Por medio de la unión, las gentes son amables entre sí y, por medio de la diferenciación las gentes aprenden a respetarse. Si la música predomina, la estructura social se hace demasiado amorfa y si predominan los ritos, la vida social se hace demasiado rígida. La función de los ritos y la música consiste en equilibrar los sentimientos internos del pueblo y su conducta externa. El establecimiento de los ritos proporciona un sentido bien definido de orden y disciplina, mientras que una extensión general de la música y los cantos establece una atmósfera general de paz entre las gentes. Cuando se distingue el buen gusto del mal gusto, cuando tenemos los medios de distinguir a los buenos de los malos, cuando la violencia se ve impedida por la ley contra el crimen y cuando los buenos son elegidos para los cargos públicos el Gobierno se hace estable y ordenado. Con la doctrina del amor para enseñar los efectos y la doctrina del deber para enseñar la rectitud, el pueblo habrá aprendido a vivir en un orden moral”.

Filosofía de un orden interno que me atrevo a opinar que fue la que inspiró el espíritu Dionisiaco de Friedrich. La naturaleza interna que brotaba de la parte más profunda del hombre y lo hacía sentirse dios.

“La gran música verdadera participa del principio de armonía con el universo y el verdadero gran ritual participa del principio de distinciones con el universo”. “La música expresa la armonía del universo mientras que el ritual expresa el orden del universo. Por medio de la armonía, todas las cosas quedan influidas y por medio del orden, todas las cosas están en su lugar adecuado”. “El cielo representa el principio del movimiento, mientras que la tierra representa el principio de quietud”.

“En consecuencia, el hombre superior trata de crear armonía en el corazón humano por un nuevo descubrimiento de la naturaleza humana y trata de fomentar la música como un medio de perfeccionar la cultura humana”.

Lo posible, necesario y urgente es crear armonía en el corazón humano, por un nuevo descubrimiento de la naturaleza humana, que lleve a perfeccionar la cultura humana. Así era China.

Sé lo que muchos van a decir, pero destaco el valor que para la organización social tiene la armonización de un orden que implica lo interno y lo externo. A los habitantes con la política y la economía. Y que la ausencia de ese orden interno en armonía con lo externo, ese abandono de la cultura, ese olvido del hombre, explica el desorden e inestabilidad social.

El tema da para mucho y mis musas quieren volar en todas direcciones para flagelar con el fuete de la cultura china a multitud de demonios actuales, pero me extendería demasiado y el punto era o es, mostrar la diferencia que hacía que los chinos vieran a los extranjeros, en el mejor de los casos como bárbaros, como algo intermedio entre salvaje y civilizado, cuando no francamente como Zetas o Caballeros Templarios.

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

Cordero… de dios

abril 2013

Un noticiero estelar nocturno de la semana pasada presentó la más desagradable cara de Cordero, despotricando algo así como que: el PAN se sumó al Pacto bajo la condición de correr (o echar a la calle) a los maestros que reprueben el examen.

No sé lo que el barbaján cree que esta haciendo y es lo de menos, yo rescato lo que descubre, la exhibición del tercermundismo o subdesarrollo de algunos de nuestros “políticos”. Su deplorable calidad humana, política y su nula racionalidad y moral

Esa actuación lleva a preguntar la consistencia de Cordero: ¿quien es y que es? Y lo único claro es que es un PANISTA. Aquellos tontos y despistados con complejo de listos y decentes que resultaron peor que los demás. Anquilosados en pose de simulación de decencia y prudencia.

Lo que a Cordero no le importa. Él no finge inteligencia, decencia y menos prudencia. ¿Es acaso la nueva cara del PAN? Pues estamos fregados, porque no los corrieron por inteligentes, decentes y menos por prudentes. Sino por ser de la triple “I”, ineficaces, incompetentes e ineptos, además de corruptos y lo que parece que si es exclusivo de ellos: tontos, insensibles e imprudentes.

Vamos por partes: la historia de la filosofía del derecho es nítida. La versión más primitiva, más bestial, más salvaje del derecho es la venganza. Que es lo que reclama Cordero. El que falle que se amuele. Con desarrollo mental de la época de Hammuravi, en el que no hay salidas ni soluciones positivas, sino que las alternativas se restringen entre malo y peor.

La filosofía avanzada del derecho no busca la venganza, castigar o hacer sufrir, sino reprogramar. Es una visión inteligente y humana que busca la causa de los problemas afuera de las personas y lo hace para corregir las razones externas que desvían las conductas, para rehabilitar así a la persona y recuperarla, como un elemento útil y valioso para la sociedad. No descalifica ni descarta a las personas como productos defectuosos e irrecuperables, sino que busca corregir los factores y elementos que deformaron el sistema cultural y de comportamientos. Nuestro sistema penitenciario es el mejor testimonio de lo lejos que estamos de ese nivel filosófico.

El objeto de un examen inteligente y decente no es descartar a nadie, sino determinar el lugar donde se encuentra el examinado, la que en relacion con el lugar donde “debe” estar, nos da la: dirección, sentido y distancia, que el examinado debe recorrer para llegar al lugar donde le corresponde. Eso es lo racional y decente. Y si alguien vuela, cualquiera vuela.

Contraste que deja ver el salvajismo, inhumanidad y pocas luces del Hammuravi Cordero. Claro que habrá quién lo defienda alegando que es su forma de “hacer política”. Así como el concepto de justicia de Cordero tiene 4000 años, su idea de la política, también es de por aquellas épocas.

Y lo digo con coraje, porque al representar a la acepción más baja y ruin de “la política” perjudica a todo el país. En su reacción de escuincle malcriado que se erige en ángel vengador que regatea el sabotaje al bien común, por beneficios para su mafia. A Cordero le importa más problematizar y estorbar la administración actual, que las consecuencias perjudiciales que su felonía acarree a toda la sociedad.

Lo cual es no tener madre, corazón ni cerebro, en un grado que si es delincuencial y demencial. No le importa hundir el barco mientras su mafia de PANISTAS se cuelguen de lo que sobresalga del mástil. Se debe reconocer al acto de jugarle contras al país, como lo que es: traición a la patria. A lo que hay que agregar que culpar a las victimas es falta de cerebro y moral

Todos los damnificados del problema magisterial: maestros y alumnos, son víctimas. Son los habitantes de grandes regiones del país que hemos dejado abandonados. Abandono que los ha hecho irracionales con notable salvajismo. Lo que es la natural consecuencia de todo lo que se deja crecer silvestre, a la buena de dios. Pero todos son mexicanos, todos son compatriotas, todos son hermanos nuestros. Y todos son personas a las que si reprogramamos bien, serán útiles y valiosos para la sociedad mexicana.

Si están como están, hay más culpa de nuestro lado que del de ellos. Tiene más culpa el preparado que el ignorante. Tiene más culpa el favorecido que el desfavorecido. Por eso merecen que se les haga la prueba. Pero no el examen sino el intento. La prueba de ver que pasa si les damos educación, cultura e infraestructura física y los apoyamos e integramos a la vida nacional, con dignidad y decoro. Todo mundo merece una oportunidad. Más a los que no se les ha dado ninguna.

El que no se merece ninguna y si que se le aplique a él mismo, la misma obtusa receta que quiere que se les aplique a los demás, es al infame Cordero. Él se supone que si estudió, que hasta pisó una Universidad (eso presume), se supone que recibió educación, que tiene principios y valores, que se le armó para la vida, que se le cargó el cerebro y siempre ha gravitado en supuestos “buenos ambientes”. Cordero no es producto de la vida que les hemos dado ni del ambiente en que hemos dejado siglos a esas regiones. No hay justificación.

Cordero es el único del que está claro que no tiene remedio, ya se le hizo la lucha y vean los resultados, por lo que es al único al que hay que desechar por insalvable. Ni modo de regresarlo a estudiar todo de nuevo. Y menos podemos dejarlo donde ataque al bien común. Hay evidencias que esta galvanizado contra la artificialización positiva. Y así no es útil para la sociedad, sino pernicioso.

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

http://www.grillaenelpoder.com.mx/edicion/index.php?option=com_content&view=article&id=15761:lo-malo-del-pan-angel-pujalte-pineiro-&catid=46:columna&Itemid=68

Inmadura organización social

marzo 2013

“Madurez social”

7ª. Relación de “pifias” que nublan el entendimiento: político, económico y social. Inicié recordando que la “sociedad” más igualitaria es la de cazadores y recolectores. Que la inteligencia y sensibilidad en tribus cazadoras y recolectoras es mayor que en las “civilizaciones” “avanzadas”. Que toda diferencia entre los hombres la determina la ECOM (estructura conceptual organizacional del mundo) y que la “civilización” ha fracasado en la transmisión y administración de la ECOM y en fomentar el desarrollo de las facultades mentales. Señalé la confusión entre riqueza y recursos naturales. Destaque que el subdesarrollo abandona a la mayoría de su población en la banca, mientras un muy reducido grupo usufructúa los recursos de todos. Aclaré que la inmovilidad social manifiesta fracaso social educativo y cultural. Y que movilidad social, justicia social e igualdad de oportunidades, son lo mismo.

Hoy cambio el punto de vista acostumbrado o la cara que habitualmente se identifica con el avance o atraso en el orden social, transmutando agente y escala, para relacionar esa elevación con el nivel de racionalidad presente en una sociedad. Jared Diamond distingue cuatro tipos o formas de organización social.

El más básico es la banda. Que son docenas de personas emparentadas. Toda la humanidad vivió en bandas hasta hace 40,000 años y la mayoría hasta hace 11,000 años. Hoy todavía hay bandas de Pigmeos, Bushmans, Esquimales, aborígenes australianos y en regiones aisladas. Además de nuestros primos: gorilas, chimpancés y bonobos.

Sin lugar permanente de residencia, todo el grupo usufructúa el territorio sin que nadie se apropie nada. Sin especialización fuera de la determinada por limitaciones de edad y sexo; todos los aptos buscan comida. Carecen de instituciones formales, como leyes, policía o tratados para resolver conflictos internos y entre bandas.

Es una forma de organización considerada igualitaria, por su ausencia de estratificación social formal en clases altas o bajas, de liderazgo formal o hereditario, de monopolio formal de la información o de la toma de decisiones. Sin que signifique igualdad en prestigio o en la toma de decisiones. Sino que el liderazgo es informal y se gana con cualidades personales.

El siguiente nivel organizativo es la tribu. La que agrupa a cientos de personas en vez de docenas y tienen asentamientos establecidos, aunque también las hay de pastores trashumantes. Se distingue de la banda en que las parentelas se dividen en clanes y el territorio pertenece a determinado clan y no a toda la tribu.

El aumento en el número de miembros aún permite que todos se conozcan, sepan como se llaman y relacionan entre si. Lo que admite resolver los conflictos internos sin policía, leyes ni instituciones específicas para solucionar problemas. Mismas que son necesarias en grupos grandes, donde no todos se conocen, están emparentados o relacionados.

Sin burocracia, policía ni impuestos, su economía se basa en intercambios recíprocos entre individuos o clanes y no en redistribución del tributo pagado a una autoridad central. Carecen de especialización por lo que todos los aptos, incluyendo al “gran hombre” participan en el cultivo, recolección o caza de comida. Ningún miembro puede volverse desproporcionadamente rico por esfuerzo propio o ajeno, ya que todos tienen deudas y compromisos con los demás.

Igual que las bandas, tienen un sistema igualitario de gobierno en el que la información y toma de decisiones es comunitaria y un sistema social igualitario carente de linajes y clases. Las hay con patriarca, gran hombre o de mayor influencia, sin que sea un puesto formal o con poder limitado. Ya que carece de autoridad para decidir en forma independiente y el estatus no es hereditario. Todavía no se puede distinguir al “gran hombre” por su aspecto, ya que vive en el mismo tipo de choza, usa los mismos ornamentos y viste o esta igual de desnudo que los demás.

El siguiente nivel de organización es el cacicazgo. Que agrupa a miles de personas, lo que dificulta conocer y saber el nombre de la vasta mayoría que no es pariente ni esta relacionada, lo que a su vez introduce a la organización la novedosa necesidad de aprender conceptos y conductas artificiales, como es encontrar extraños sin tratar de matarlos y aceptar principios generales. A partir de éste nivel organizativo, parte del problema de la violencia lo asume el cacique al acaparar el monopolio del uso de la fuerza.

Es una autoridad centralizada que toma todas las decisiones significativas y monopoliza la información crítica. Aparece una incipiente burocracia de uno o dos niveles que transmiten las órdenes, muchos de los cuales pueden a su vez ser caciques de nivel inferior. La burocracia aparece en calidad de embrión que exhibe su inmadurez en su improvisación y falta de preparación. No se especializan y eligen a capricho.

El cacique establece diferencias con distintivos notables Ya que se reserva para si los bienes lujosos, artesanías y objetos raros obtenidos por intercambios lejanos y la arquitectura ostentosa. Tiene una sede donde despacha y que ocupa por derecho de herencia.

Al igual que las tribus, el cacicazgo conserva linajes hereditarios. Pero los linajes en las tribus son clanes a un mismo nivel, y en un cacicazgo los clanes se acomodan en múltiples gradaciones jerárquicas, además de haber una gran distinción entre los caciques y los comuneros, una mayor retención de tributos por parte de los caciques y una arquitectura pública ostentosa.

El nivel organizativo social más avanzado es el estado. En el que se incrementan y profesionalizan los niveles administrativos. La proliferación de los niveles verticales de burocracia se incrementa por especializaciones horizontales. Se organiza sobre líneas racionales, políticas y territoriales y no como las bandas, tribus y cacicazgos en base a líneas de parentesco o relación y capricho.

El confiar los asuntos a quien mejor puede resolverlo es ya un acto totalmente racional. La sofisticación más significativa es que a los burócratas de un estado no se les escoge en base a parentesco y relación, como en el cacicazgo, sino que son profesionales escogidos en base a su entrenamiento y habilidad. En base a los resultados que promete para el conjunto.

Es claro que el orden social manifiesta etapas del camino que ha recorrido la racionalidad. El viaje de evolución, que viene del que podemos considerar el pre orden social o pre racionalidad, el original o anterior, el más ceñido, simple, burdo y sencillo, el que compartimos con nuestros primos primates y va a uno que es más extenso, complejo, sofisticado y refinado, que no se basa en una adaptación sometida e incondicional a las condiciones de la Naturaleza, sino en cargarle los dados, lo que es una insubordinación que carece de antecedentes en la historia. El atrevimiento a la racionalidad. Cada forma de organización social expresa un ensayo de racionalidad.

Cambia la forma de organización como consecuencia de un cambio en la racionalidad, la visión del mundo, la explicación, el entendimiento de las cosas. Cambia porque en la medida en que la explicación es simple encarece el sacrificio y empobrece los resultados que se pueden obtener con ella. Y la humanidad ocupa mejores resultados.

Las explicaciones primitivas calman mejor las emociones, que resuelven problemas del mundo real. Y en la medida en que la explicación descifra al mundo real, se hace extensa, compleja, sofisticada y refinada, pero facilita, incrementa y mejora la calidad de los resultados que se logren con ella. Porque señala con mayor precisión y exactitud la verdad del mundo real y las posibles formas de asumir esa verdad.

A la banda la hace igualitaria su bajo nivel de distinción, porque no percibe diferencias y tampoco las hay, ya que todos saben y hacen lo mismo. Pero la relación sacrificios/beneficio que logran con sus explicaciones y actividades es muy pobre. La forma de incrementar resultados y reducir el esfuerzo necesario para lograrlos, es fraccionar las tareas y encargarlas a gente preparada. Complicaciones que se van haciendo necesarias en la medida en que crece el número de habitantes, se reducen los recursos del territorio o ambos.

La inmadurez, imperfección o irracionalidad del primer intento organizativo, la tribu, la dejan ver las mafias familiares que aparecen bajo la forma de clan. Y la arbitrariedad de empezar a apropiarse territorios que son la fuente de alimento y riqueza de todos. Con lo que aparece el abuso y la cleptocracia. Sin instituciones todo es discrecional en base a amistad, confianza o parentesco.

El segundo intento organizativo, el cacicazgo, es más complejo pero sigue siendo primitivo, ilegitimo, inacabado, irracional e injusto, al seguirse fundamentándose en líneas de parentesco o relación. Lo que lo hace una mafia más grande y enredada, pero aún abuso de cuates, socios y parientes.

No rige la eficacia y eficiencia de los resultados en bienestar y prosperidad material para toda la sociedad, para todo el grupo, sino solo los de una parte. De allí la importancia de la confianza, para mantener los privilegios del cacique y favorecidos.

Los linajes, clases sociales o clanes, no existen en las bandas, aparecen al mismo nivel en las tribus. Y la relación mafiosa, basada en parentesco o complicidad, continúa en el cacicazgo. Por lo que los beneficios, provechos y puntos de vista que privan son los de una parte en detrimento del resto de la sociedad.

Hasta aquí las figuras administrativas han sido tanteos imperfectos, intentos inmaduros o ensayos a medio camino en una senda de evolución que busca formas más perfectas de administrar las relaciones internas y externas de una sociedad. Evolución cuyo motor es la racionalidad. La imperfección de las primeras etapas se la deben a irracionalidades como encomendar asuntos delicados a gente improvisada pero de confianza, abuso necesario cuando la burocracia se apropia de los asuntos e instrumentos que la sociedad le confía para que cumpla su función.

Lo que claramente descubre que la profesionalización de las personas a las que se les encomienda administrar asuntos sociales es la disposición que establece la diferencia entre justicia e injusticia, entre bienestar y penuria, entre buscar provechos para todos o restringir los beneficios a una parte a costa de abandonar al resto.

El que solo se encomiende administrar asuntos generales a gente sean bien intencionada y además de capacitados los mejor preparados de todos es lo que se conoce como meritocracia. Los que por su biografía pueden ofrecer los mejores resultados para la mayoría y no solo para un reducido grupo de cómplices.

Es racional que la forma de organización social más evolucionada, la más perfeccionada, no se estructura en base a caprichos, sino sobre líneas políticas y territoriales, no encomienda los asuntos generales a parientes y cómplices, sino a gente apta, capaz y competente, a los que prometen los mejores resultados para la sociedad en conjunto. No garantías de fracaso.

Llamo la atención a que hasta aquí no hemos encontrado el sentido, valor y necesidad de las ideologías. En una sociedad bien administrada no existe la izquierda, centro, derecha o cualquier otro fanatismo político. Es decir emotivo. Las ideologías no son posturas racionales.

Son banderas y consignas antisociales e irracionales. Las ideologías aparecen como parejas enfrentadas y sirven para alinear equipos. Es normal que una prometa beneficiar a pocos a costa de perjudicar a muchos y la encontrada prometa beneficiar a muchos a costa de perjudicar a pocos. Y ninguna resuelve el problema y las dos estorban y sesgan un verdadero orden racional.

No es estable ni conveniente que el beneficio de unos se finque en el perjuicio de otros. Como hasta ahora ha sido. La solución social radica en una administración racional de los asuntos generales. Una que logre que al que se porte bien le vaya bien y que al que se porte mal le vaya mal. Una que premie lo conveniente y castigue lo inconveniente o dicho de otra manera: aliente los comportamientos convenientes para la sociedad y desaliente los comportamientos inconvenientes para la sociedad.

Lo que es requisito imprescindible para superar el orden social. No como actualmente sucede en este maltratado país, cuyo 98 % de impunidad aclara por qué en éste país al que se porta mal le va bien y al que se porta bien le va mal.

La sociedad debe alentar los comportamientos convenientes que la llevan a su propia superación y desalentar los comportamientos inconvenientes que impiden avanzar o infringen retrocesos.

Es relevante darse cuenta que la racionalidad no es consecuencia de cambios en el hombre, sino que han sido cambios en las condiciones materiales, las que han impuesto la necesidad de obtener mejores resultados, de pensar. El principal es el número. El aumento en el número de miembros o disminución de recursos en el territorio o ambos.

Es reveladora la causa que le hizo al hombre inventar y aprender una “nueva” forma de ser, de ver las cosas y comportarse: la de no reaccionar en forma violenta ante un extraño. Como los miembros de bandas y tribus no están acostumbrados a los extraños, reaccionan violentamente ante uno.

Es artificial la respuesta conceptual y conductual, que impone el aumento de miembros. La que a su vez trae aparejadas otras artificialidades que también son ideas, manejos y conductas que son extrañas en la Naturaleza, a nosotros y a nuestros primos primates: un nada natural o artificial sistema convencional para solucionar conflictos, Leyes, normas, policía y jueces.

Pero la única y verdadera artificialidad que las circunstancias han hecho necesaria, la madre de todas las artificialidades, la única y verdadera invención del hombre, aunque todavía no es totalmente reconocida ni conocida, es la racionalidad. La mayoría de los cambios que sufre la organización social son efecto de racionalizar las actividades que antes eran naturales, instintivas.

Para actuar de la forma que mejores resultados ofrece al hombre. Pero el tercer punto comentado en esta serie, no se ha podido lograr y es el principal obstáculo para racionalizar a la vida social: la “civilización” ha fracasado en la transmisión y administración de la ECOM y en fomentar el desarrollo de las facultades mentales.

Recuerden que el hombre no es animal racional ni ser humano. Sino simio bípedo sin rabo con potencial racional y humanizable. Y no cualquier bestia peluda por el simple hecho de nacer homínido llega a racional o se humaniza. Es algo que terceros deben hacer.

El óbice de la racionalidad y de su secuela de civilización, bienestar y prosperidad consiste en transmitir una Estructura Conceptual Organizacional del Mundo (ECOM) que sea útil para entender al mundo actual, comunicarse, ponerse de acuerdo e integrarse y enseñar administrarla para acrecentarla y evitar su degradación. Lo que no se ha logrado.

El hombre nace con el cerebro vacío y los que lo reciben deben transmitirle, inocularle o cargarle el cerebro con una explicación del mundo que le sirva para adaptarse a él y la enseñanza y entrenamiento de la forma de engrandecer, fortalecer y darle mantenimiento a esa pobre referencia caricaturesca del mundo. De esa burda herramienta de adaptación.

Las sociedades avanzan en la medida en que se organizan y retroceden en la que se desorganizan. Un requisito imprescindible para organizar grupos de personas es la comunicación. Y un requisito imprescindible para que la gente se comunique es compartir un mínimo de subestructuras en la ECOM, un mínimo de afinidad mental.

Cada diferente forma de organización social es producida por una diferente estructura conceptual organizacional del mundo y las diferencias en la ECOM son diferencias en la visión del mundo, conceptos y semiótica. Lo que evita que sean traducibles los símbolos entre niveles.

Es un hecho que una mentalidad de estado medio entiende a una de cacique. Y que una mentalidad de cacique medio entiende a una mentalidad tribal. Y que una mentalidad tribal medio entiende a una de banda. Por la sencilla razón que la mentalidad superior contiene a la inferior. Para llegar a la mentalidad de arriba, se tiene que pasar y superar por todas las anteriores.

Lo que al revés es imposible. Nunca una mentalidad de banda va a poder entender a una tribal. Y nunca una mentalidad tribal podrá entender a una caciquil. Y nunca una mentalidad caciquil podrá entender a una de estado. Porque a la estructura mental de nivel inferior le faltan pedazos completos. Lo que solo permite adivinar y confiar.

La homogeneidad social no existe. Es normal la variedad. No existe ninguna forma de organización social en que la totalidad de la población este igual de avanzada o que comparta la misma mentalidad, lo que aúna, cohesiona y aporta entendimiento social, sino que lo normal es encontrar a la población distribuida en un continuo a lo largo de una especie de embarrada, (spread) que inicia en la banda o manada (punto de origen), pasa por el primer intento organizativo o tribu (infancia) y por el siguiente intento organizativo, el cacicazgo (adolescencia) y llega hasta el nivel que no termina de eclosionar, el estado (adultez social).

No existe una sociedad uniforme, una que no este plagada de heterogeneidades e incongruencias. Una que si haya podido asimilar y modernizar o por lo menos compatibilizar la evolución mental de todos sus miembros, grupos y sectores y los mantenga dentro de una cierta homogeneidad cultural. Por lo que parte de la gente de cualquier sociedad conserva mentalidad y comportamientos propios de banda, tribu o cacicazgo.

Todos los “estados” incluyendo a los más avanzados tienen quebrantada su estructura organizativa con formas primitivas. Con franjas e ínsulas de habitantes que conservan mentalidad y comportamientos que son propios de otro nivel de evolución de la organización social.

El “éxito relativo” (que no absoluto) del primer mundo se lo debe a que está más logrado, al mayor nivel de homogeneidad en la mentalidad de su población. Tiene población con mentalidad primitiva de banda, tribu o cacicazgo, pero en proporción menor que el tercer mundo. Lo que facilita el entendimiento, acuerdo y colaboración de la mayoría racional y el convencimiento o arrastre de la minoría irracional. En cambio, en el tercer mundo la visión del mundo y metas de la población, es más heterogénea, dispersa, incongruente y hasta antagónica.

El primer mundo mantiene una inercia cultural propia, desarrollada y pulida a lo largo de innumerables generaciones. El tercer mundo carece de una cultura útil, de herramienta de adaptación funcional. Porque la cultura nativa era primitiva, de la edad de piedra y fue arrollada por otra más avanzada, de la edad del hierro y pólvora.

Por lo que la más atrasada dejo de funcionar, dejo de explicar, dejó de servir y su inutilidad la perdió. Pero en su lugar a los nativos no se les recargó el cerebro con otra cultura que funcione, explique y sirva con coherencia al mundo actual. Con una actualizada. El que era el compromiso de la puta de Babilonia.

En consecuencia el tercer mundo tiene demasiada población con el cerebro vacío o silvestres, a los que se les apabullo su herramienta de adaptación al mundo y en su lugar no se les transmitió ninguna otra cultura que fuera útil. Desculturización o desadaptación al medio que los deja como forasteros en su propio terruño o como animalitos de su propio territorio, como inadaptados sin herramientas para comunicarse, descifrar, entender e integrarse al mundo y participar.

Antes de Colón, las explicaciones y herramientas funcionaban en un contexto coherente. Con la llegada de los europeos dejaron de funcionar las explicaciones y herramientas locales y se perdió toda coherencia con el contexto. Y ante la indiferencia gubernamental muchos padres solo han podido heredar a su descendencia lo mismo que a ellos les dejaron los suyos: cultura de banda, que no entiende nada ni a nadie, tribal que tampoco entiende al mundo ni a los caciques y de estado, o de cacique que tampoco adapta al medio ni sirve para entender a la mentalidad de estado o racional.

Es muy difícil poner de acuerdo y organizar a una población aislada y abandonada en algún paraje de la senda cultural, en la que en vez de visiones compatibles, conviven cerebros vacíos o silvestres, que lo único que se les han transmitido son puntos de vista e ideas discordantes, antagónicas y algunas irreconciliables.

El problema es educativo y cultural. Y noten el absurdo. Un país con un grave y fundamental problema cultural mantiene un CONACULTA que no percibe a la cultura como herramienta de evolución y cohesión social ni se percata de su potencial, por lo que mejor se dedica a deleitar elites.

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

Movilidad social

10 diciembre 2012

 6ª. Relación de “errores” que sesgan el análisis: político, económico y social. Hace 6 semanas: que la “sociedad” más igualitaria es la de cazadores y recolectores. Hace 5, que la inteligencia y sensibilidad en tribus cazadoras y recolectoras es mayor que en “civilizaciones” “avanzadas”. Hace 4: que toda diferencia entre los hombres radica en la ECOM (estructura conceptual organizacional del mundo) y que la “civilización” ha fracasado en la transmisión y administración de las ECOM y en fomentar el desarrollo de las facultades mentales. Hace 3 la confusión entre riqueza y recursos naturales. Hace 2: que el subdesarrollo mantiene a la mayoría de la población en la banca, mientras un muy reducido grupo usufructúa los recursos de todos. La semana pasada: que la inmovilidad social evidencia fracaso en educación.

Ahora reviso la movilidad social. Movilidad y justicia social son dos aspectos de lo mismo. Una cara de la justicia social es la movilidad social o la inmovilidad social es injusticia social.

A su vez, la justicia y movilidad social, tienen otro semblante: la igualdad de oportunidades. Es decir, socialmente hablando, lo más justo es la igualdad de oportunidades, la que se deja ver en la movilidad social y lo más injusto para la sociedad es la desigualdad de oportunidades, que se traduce en inmovilidad social.

Habrá justicia social cuando haya igualdad de oportunidades y se comprobará en movilidad social. La movilidad social evidencia la igualdad de oportunidades y la igualdad de oportunidades evidencia la que es la justicia suprema social. La que en lo individual reconoce a todos los habitantes los mismos derechos, valor y dignidad y la que mejores resultados ofrece a la sociedad en conjunto.

La igualdad de oportunidades es la que abre los canales de movilidad social, materializando la justicia suprema social, la igualdad de oportunidades. Y al decir justicia social me refiero a justicia para la misma sociedad, por sobre la de ningún individuo o grupo. Porque lo más justo para la sociedad es que de entre toda la población, se le confíen las responsabilidades sociales, a quién mejor pueda asumirlas. En beneficio de la misma sociedad, que por eso llegará más lejos y de forma mejor para todos.

Lo justo y correcto es que todos los “ciudadanos” que se interesen en cambiar de ubicación, en lo vertical u horizontal, en la pirámide social, que puedan hacerlo por su propio esfuerzo. Y que la única limitante para que cualquier ciudadano pueda hacerlo, solo sea la adquisición de los méritos personales necesarios para hacer un buen papel.

Actualmente la falta de educación y cultura es la principal limitante de amplios sectores para participar positivamente en la vida nacional y evitar ser manipulados o hacer el ridículo. No resulta igual escoger al mejor de todos, que al de un muy reducido grupo de malacostumbrados que desconoce a los demás

La injusticia social que resulta de la mala artificialización de la población, de la mala educación, es que la sociedad no prepara a una enorme mayoría con imponderable potencial, por lo que termina confiando las responsabilidades sociales a desorientados, cuando no inhumanos e insociales. Los que en su inconsciencia, le infringen a toda la sociedad daños y perjuicios. La inteligencia de los ineptos son las buenas intenciones, de lo que esta pavimentado el camino al infierno.

Todos los hombres somos iguales, porque tenemos la misma fórmula, estamos hechos de los mismos ingredientes y lo que cambia son las cantidades. Esas diferentes cantidades de los mismos componentes, es lo que hace diferente a un individuo de otro, hecho por el que deja de ser individuo y lo hace persona. Lo personal es lo único e irrepetible que distingue a todos y cada uno de nosotros.

Todos somos iguales en lo general, pero diferentes en lo particular. Esas diferencias determinan intereses y facultades de la persona. A cada quien le llama la atención y por eso se le facilitan determinadas cosas. Por la propia disposición de la formula personal y experiencia. Lo otro que cambia, es la biografía (Julián Marías). Pero en todo caso: si alguien vuela, cualquiera vuela. Solo debe asumir los sacrificios de infringirse la artificialización necesaria.

Aunque a todo mundo se le enseñe lo mismo, a todos les va a llamar la atención y se les facilitarán unas cosas, más que otras. Y lo más conveniente para toda la sociedad, es que cada quién se dedique a lo que más le guste, llame la atención o se le facilite. Sobre la base que va a dar mejores resultados en lo que le guste, llame la atención o se le facilite, que alguien al que no le guste, no le llame la atención o no se le facilite, el tema o asunto.

Una ganancia para la gente es lograr que al que le guste la poesía, se dedique a ella. Que al que le guste una actividad manual (escultura o maquila) se dedique a eso. Que cada quien se dedique a lo que más le plazca, solo condicionado a que sean actividades útiles y valiosas para la sociedad. Porque de esa forma la persona se realiza al hacer lo que más le gusta, en lo que mejor esta dispuesto, en lo que mejores resultados da y en lo que los demás aprecian y agradecen. La sociedad se beneficia con los mejores resultados, que solo pueden ofrecer los que mejor conocen y dominan el tema y lo hacen con gusto, orgullo y dignidad.

Vista así, la justicia social no parece complicada. Pero una cosa es lo que parece y otra lo que es. Porque así como la racionalidad se cataliza a si misma, igual lo hace la ignorancia. Pero la ignorancia es mucho más contagiosa, cómoda y natural. No duele ni pesa. Mientras la racionalidad es un voluntario infierno artificial de Sísifo. Una forma de equilibrio difícil de erguir y mantener.

El principal obstáculo de la justicia social más fundamental o movilidad social, es su incomprensión y suplantación con un placebo. Se acostumbra relacionar a la movilidad social con el crecimiento económico y el empleo. Lo cual es falso de toda falsedad o una muy desafortunada simplificación o confusión.

Como señalé, la auténtica y legítima movilidad social consiste en que cualquier compatriota pueda aparecer en el mundo o nacer en el seno de cualquier familia, en cualquier grupo social, en cualquier lugar de la República Mexicana y que dependa de su libre albedrío el lugar en la pirámide social que se le antoje ocupar y que tenga los arrestos y desarrollo para hacerlo. Solo condicionado a los méritos racionales que quiere asumir y son necesarios. Méritos que permitan que cualquiera, exclusivamente con su voluntad, pueda materializar sus deseos. Sin requerir el respaldo de una previa posición política, económica ni social. Sino solo con su propio esfuerzo en su auto superación.

En una dinámica en la que cualquiera tenga la potestad para moverse en la pirámide social a la posición a la que aspire, guste y mande. Hasta ahora este país solo conoce a la suprema injusticia social: al abandono de la mayoría de la población en el silvestrísmo, lo que la segrega de la vida social, evita que aporten al todo y los condena a vivir en forma indigna para un ser vivo.

Cuenta le leyenda de un “indito”, que era pastor y que por azares del destino no lo crió su familia sino un cura y que por esa simple y sencilla “diferencia” llegó a presidente y a que le apoden “El Benemérito”. La fuerza de ese “indito” nació de haber conjugado la visión del mundo de su grupo social con enseñanzas profundas, serias y verdaderas. No comparten la misma visión del mundo favorecidos que desfavorecidos. Palpa una mayor realidad el desfavorecido, pero carece de herramientas para procesarla, expresarla y modificarla.

Relacionar la movilidad social con la situación económica, es un engaño que comete el error de trasvasar variables de una naturaleza a otra, de económicas al terreno social. El crecimiento de la actividad económica y el empleo aparenta una mejora en la situación social, sin cambiar la posición relativa de las personas ni su mentalidad. Y esto aceptando sin conceder una distribución aceptable de la riqueza, la que tampoco es presumible y cuya deficiencia es otro defecto de la misma muleta.

El bamboleo económico hace parecer que la pirámide social se mueve, cuando se expande y contrae. En un movimiento que emula especie de latidos, de sístoles y diástoles. La jauja crea la sensación de mejora social, de haber ascendido en la escala, de reacomodo. Pero las personas conservan la posición relativa. Siguen estando debajo y arriba de los mismos e igual de silvestres.

Por lo que cuando decae la economía, las personas regresan a la situación económica o de ingresos, que ocupaba antes, si no es que hasta rebotan a una posición peor. En “regateos” en los que la gran masa, siempre siente que se “mueve”, sin percatarse que siempre conserva la misma situación relativa respecto al todo de la sociedad. Esa no es la “movilidad social” que los economistas hacen creer a la población, ni es conveniente para la sociedad.

En otra confusión de la parte por el todo. Porque la auténtica y legítima movilidad social implica a cambios de situación social voluntarios y no circunstanciales, ajenos y algunos hasta remotos. (Aquí siempre esperamos que extraños hagan “algo que necesitamos”, fuera y lejos).

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.