Inmadura organización social

marzo 2013

“Madurez social”

7ª. Relación de “pifias” que nublan el entendimiento: político, económico y social. Inicié recordando que la “sociedad” más igualitaria es la de cazadores y recolectores. Que la inteligencia y sensibilidad en tribus cazadoras y recolectoras es mayor que en las “civilizaciones” “avanzadas”. Que toda diferencia entre los hombres la determina la ECOM (estructura conceptual organizacional del mundo) y que la “civilización” ha fracasado en la transmisión y administración de la ECOM y en fomentar el desarrollo de las facultades mentales. Señalé la confusión entre riqueza y recursos naturales. Destaque que el subdesarrollo abandona a la mayoría de su población en la banca, mientras un muy reducido grupo usufructúa los recursos de todos. Aclaré que la inmovilidad social manifiesta fracaso social educativo y cultural. Y que movilidad social, justicia social e igualdad de oportunidades, son lo mismo.

Hoy cambio el punto de vista acostumbrado o la cara que habitualmente se identifica con el avance o atraso en el orden social, transmutando agente y escala, para relacionar esa elevación con el nivel de racionalidad presente en una sociedad. Jared Diamond distingue cuatro tipos o formas de organización social.

El más básico es la banda. Que son docenas de personas emparentadas. Toda la humanidad vivió en bandas hasta hace 40,000 años y la mayoría hasta hace 11,000 años. Hoy todavía hay bandas de Pigmeos, Bushmans, Esquimales, aborígenes australianos y en regiones aisladas. Además de nuestros primos: gorilas, chimpancés y bonobos.

Sin lugar permanente de residencia, todo el grupo usufructúa el territorio sin que nadie se apropie nada. Sin especialización fuera de la determinada por limitaciones de edad y sexo; todos los aptos buscan comida. Carecen de instituciones formales, como leyes, policía o tratados para resolver conflictos internos y entre bandas.

Es una forma de organización considerada igualitaria, por su ausencia de estratificación social formal en clases altas o bajas, de liderazgo formal o hereditario, de monopolio formal de la información o de la toma de decisiones. Sin que signifique igualdad en prestigio o en la toma de decisiones. Sino que el liderazgo es informal y se gana con cualidades personales.

El siguiente nivel organizativo es la tribu. La que agrupa a cientos de personas en vez de docenas y tienen asentamientos establecidos, aunque también las hay de pastores trashumantes. Se distingue de la banda en que las parentelas se dividen en clanes y el territorio pertenece a determinado clan y no a toda la tribu.

El aumento en el número de miembros aún permite que todos se conozcan, sepan como se llaman y relacionan entre si. Lo que admite resolver los conflictos internos sin policía, leyes ni instituciones específicas para solucionar problemas. Mismas que son necesarias en grupos grandes, donde no todos se conocen, están emparentados o relacionados.

Sin burocracia, policía ni impuestos, su economía se basa en intercambios recíprocos entre individuos o clanes y no en redistribución del tributo pagado a una autoridad central. Carecen de especialización por lo que todos los aptos, incluyendo al “gran hombre” participan en el cultivo, recolección o caza de comida. Ningún miembro puede volverse desproporcionadamente rico por esfuerzo propio o ajeno, ya que todos tienen deudas y compromisos con los demás.

Igual que las bandas, tienen un sistema igualitario de gobierno en el que la información y toma de decisiones es comunitaria y un sistema social igualitario carente de linajes y clases. Las hay con patriarca, gran hombre o de mayor influencia, sin que sea un puesto formal o con poder limitado. Ya que carece de autoridad para decidir en forma independiente y el estatus no es hereditario. Todavía no se puede distinguir al “gran hombre” por su aspecto, ya que vive en el mismo tipo de choza, usa los mismos ornamentos y viste o esta igual de desnudo que los demás.

El siguiente nivel de organización es el cacicazgo. Que agrupa a miles de personas, lo que dificulta conocer y saber el nombre de la vasta mayoría que no es pariente ni esta relacionada, lo que a su vez introduce a la organización la novedosa necesidad de aprender conceptos y conductas artificiales, como es encontrar extraños sin tratar de matarlos y aceptar principios generales. A partir de éste nivel organizativo, parte del problema de la violencia lo asume el cacique al acaparar el monopolio del uso de la fuerza.

Es una autoridad centralizada que toma todas las decisiones significativas y monopoliza la información crítica. Aparece una incipiente burocracia de uno o dos niveles que transmiten las órdenes, muchos de los cuales pueden a su vez ser caciques de nivel inferior. La burocracia aparece en calidad de embrión que exhibe su inmadurez en su improvisación y falta de preparación. No se especializan y eligen a capricho.

El cacique establece diferencias con distintivos notables Ya que se reserva para si los bienes lujosos, artesanías y objetos raros obtenidos por intercambios lejanos y la arquitectura ostentosa. Tiene una sede donde despacha y que ocupa por derecho de herencia.

Al igual que las tribus, el cacicazgo conserva linajes hereditarios. Pero los linajes en las tribus son clanes a un mismo nivel, y en un cacicazgo los clanes se acomodan en múltiples gradaciones jerárquicas, además de haber una gran distinción entre los caciques y los comuneros, una mayor retención de tributos por parte de los caciques y una arquitectura pública ostentosa.

El nivel organizativo social más avanzado es el estado. En el que se incrementan y profesionalizan los niveles administrativos. La proliferación de los niveles verticales de burocracia se incrementa por especializaciones horizontales. Se organiza sobre líneas racionales, políticas y territoriales y no como las bandas, tribus y cacicazgos en base a líneas de parentesco o relación y capricho.

El confiar los asuntos a quien mejor puede resolverlo es ya un acto totalmente racional. La sofisticación más significativa es que a los burócratas de un estado no se les escoge en base a parentesco y relación, como en el cacicazgo, sino que son profesionales escogidos en base a su entrenamiento y habilidad. En base a los resultados que promete para el conjunto.

Es claro que el orden social manifiesta etapas del camino que ha recorrido la racionalidad. El viaje de evolución, que viene del que podemos considerar el pre orden social o pre racionalidad, el original o anterior, el más ceñido, simple, burdo y sencillo, el que compartimos con nuestros primos primates y va a uno que es más extenso, complejo, sofisticado y refinado, que no se basa en una adaptación sometida e incondicional a las condiciones de la Naturaleza, sino en cargarle los dados, lo que es una insubordinación que carece de antecedentes en la historia. El atrevimiento a la racionalidad. Cada forma de organización social expresa un ensayo de racionalidad.

Cambia la forma de organización como consecuencia de un cambio en la racionalidad, la visión del mundo, la explicación, el entendimiento de las cosas. Cambia porque en la medida en que la explicación es simple encarece el sacrificio y empobrece los resultados que se pueden obtener con ella. Y la humanidad ocupa mejores resultados.

Las explicaciones primitivas calman mejor las emociones, que resuelven problemas del mundo real. Y en la medida en que la explicación descifra al mundo real, se hace extensa, compleja, sofisticada y refinada, pero facilita, incrementa y mejora la calidad de los resultados que se logren con ella. Porque señala con mayor precisión y exactitud la verdad del mundo real y las posibles formas de asumir esa verdad.

A la banda la hace igualitaria su bajo nivel de distinción, porque no percibe diferencias y tampoco las hay, ya que todos saben y hacen lo mismo. Pero la relación sacrificios/beneficio que logran con sus explicaciones y actividades es muy pobre. La forma de incrementar resultados y reducir el esfuerzo necesario para lograrlos, es fraccionar las tareas y encargarlas a gente preparada. Complicaciones que se van haciendo necesarias en la medida en que crece el número de habitantes, se reducen los recursos del territorio o ambos.

La inmadurez, imperfección o irracionalidad del primer intento organizativo, la tribu, la dejan ver las mafias familiares que aparecen bajo la forma de clan. Y la arbitrariedad de empezar a apropiarse territorios que son la fuente de alimento y riqueza de todos. Con lo que aparece el abuso y la cleptocracia. Sin instituciones todo es discrecional en base a amistad, confianza o parentesco.

El segundo intento organizativo, el cacicazgo, es más complejo pero sigue siendo primitivo, ilegitimo, inacabado, irracional e injusto, al seguirse fundamentándose en líneas de parentesco o relación. Lo que lo hace una mafia más grande y enredada, pero aún abuso de cuates, socios y parientes.

No rige la eficacia y eficiencia de los resultados en bienestar y prosperidad material para toda la sociedad, para todo el grupo, sino solo los de una parte. De allí la importancia de la confianza, para mantener los privilegios del cacique y favorecidos.

Los linajes, clases sociales o clanes, no existen en las bandas, aparecen al mismo nivel en las tribus. Y la relación mafiosa, basada en parentesco o complicidad, continúa en el cacicazgo. Por lo que los beneficios, provechos y puntos de vista que privan son los de una parte en detrimento del resto de la sociedad.

Hasta aquí las figuras administrativas han sido tanteos imperfectos, intentos inmaduros o ensayos a medio camino en una senda de evolución que busca formas más perfectas de administrar las relaciones internas y externas de una sociedad. Evolución cuyo motor es la racionalidad. La imperfección de las primeras etapas se la deben a irracionalidades como encomendar asuntos delicados a gente improvisada pero de confianza, abuso necesario cuando la burocracia se apropia de los asuntos e instrumentos que la sociedad le confía para que cumpla su función.

Lo que claramente descubre que la profesionalización de las personas a las que se les encomienda administrar asuntos sociales es la disposición que establece la diferencia entre justicia e injusticia, entre bienestar y penuria, entre buscar provechos para todos o restringir los beneficios a una parte a costa de abandonar al resto.

El que solo se encomiende administrar asuntos generales a gente sean bien intencionada y además de capacitados los mejor preparados de todos es lo que se conoce como meritocracia. Los que por su biografía pueden ofrecer los mejores resultados para la mayoría y no solo para un reducido grupo de cómplices.

Es racional que la forma de organización social más evolucionada, la más perfeccionada, no se estructura en base a caprichos, sino sobre líneas políticas y territoriales, no encomienda los asuntos generales a parientes y cómplices, sino a gente apta, capaz y competente, a los que prometen los mejores resultados para la sociedad en conjunto. No garantías de fracaso.

Llamo la atención a que hasta aquí no hemos encontrado el sentido, valor y necesidad de las ideologías. En una sociedad bien administrada no existe la izquierda, centro, derecha o cualquier otro fanatismo político. Es decir emotivo. Las ideologías no son posturas racionales.

Son banderas y consignas antisociales e irracionales. Las ideologías aparecen como parejas enfrentadas y sirven para alinear equipos. Es normal que una prometa beneficiar a pocos a costa de perjudicar a muchos y la encontrada prometa beneficiar a muchos a costa de perjudicar a pocos. Y ninguna resuelve el problema y las dos estorban y sesgan un verdadero orden racional.

No es estable ni conveniente que el beneficio de unos se finque en el perjuicio de otros. Como hasta ahora ha sido. La solución social radica en una administración racional de los asuntos generales. Una que logre que al que se porte bien le vaya bien y que al que se porte mal le vaya mal. Una que premie lo conveniente y castigue lo inconveniente o dicho de otra manera: aliente los comportamientos convenientes para la sociedad y desaliente los comportamientos inconvenientes para la sociedad.

Lo que es requisito imprescindible para superar el orden social. No como actualmente sucede en este maltratado país, cuyo 98 % de impunidad aclara por qué en éste país al que se porta mal le va bien y al que se porta bien le va mal.

La sociedad debe alentar los comportamientos convenientes que la llevan a su propia superación y desalentar los comportamientos inconvenientes que impiden avanzar o infringen retrocesos.

Es relevante darse cuenta que la racionalidad no es consecuencia de cambios en el hombre, sino que han sido cambios en las condiciones materiales, las que han impuesto la necesidad de obtener mejores resultados, de pensar. El principal es el número. El aumento en el número de miembros o disminución de recursos en el territorio o ambos.

Es reveladora la causa que le hizo al hombre inventar y aprender una “nueva” forma de ser, de ver las cosas y comportarse: la de no reaccionar en forma violenta ante un extraño. Como los miembros de bandas y tribus no están acostumbrados a los extraños, reaccionan violentamente ante uno.

Es artificial la respuesta conceptual y conductual, que impone el aumento de miembros. La que a su vez trae aparejadas otras artificialidades que también son ideas, manejos y conductas que son extrañas en la Naturaleza, a nosotros y a nuestros primos primates: un nada natural o artificial sistema convencional para solucionar conflictos, Leyes, normas, policía y jueces.

Pero la única y verdadera artificialidad que las circunstancias han hecho necesaria, la madre de todas las artificialidades, la única y verdadera invención del hombre, aunque todavía no es totalmente reconocida ni conocida, es la racionalidad. La mayoría de los cambios que sufre la organización social son efecto de racionalizar las actividades que antes eran naturales, instintivas.

Para actuar de la forma que mejores resultados ofrece al hombre. Pero el tercer punto comentado en esta serie, no se ha podido lograr y es el principal obstáculo para racionalizar a la vida social: la “civilización” ha fracasado en la transmisión y administración de la ECOM y en fomentar el desarrollo de las facultades mentales.

Recuerden que el hombre no es animal racional ni ser humano. Sino simio bípedo sin rabo con potencial racional y humanizable. Y no cualquier bestia peluda por el simple hecho de nacer homínido llega a racional o se humaniza. Es algo que terceros deben hacer.

El óbice de la racionalidad y de su secuela de civilización, bienestar y prosperidad consiste en transmitir una Estructura Conceptual Organizacional del Mundo (ECOM) que sea útil para entender al mundo actual, comunicarse, ponerse de acuerdo e integrarse y enseñar administrarla para acrecentarla y evitar su degradación. Lo que no se ha logrado.

El hombre nace con el cerebro vacío y los que lo reciben deben transmitirle, inocularle o cargarle el cerebro con una explicación del mundo que le sirva para adaptarse a él y la enseñanza y entrenamiento de la forma de engrandecer, fortalecer y darle mantenimiento a esa pobre referencia caricaturesca del mundo. De esa burda herramienta de adaptación.

Las sociedades avanzan en la medida en que se organizan y retroceden en la que se desorganizan. Un requisito imprescindible para organizar grupos de personas es la comunicación. Y un requisito imprescindible para que la gente se comunique es compartir un mínimo de subestructuras en la ECOM, un mínimo de afinidad mental.

Cada diferente forma de organización social es producida por una diferente estructura conceptual organizacional del mundo y las diferencias en la ECOM son diferencias en la visión del mundo, conceptos y semiótica. Lo que evita que sean traducibles los símbolos entre niveles.

Es un hecho que una mentalidad de estado medio entiende a una de cacique. Y que una mentalidad de cacique medio entiende a una mentalidad tribal. Y que una mentalidad tribal medio entiende a una de banda. Por la sencilla razón que la mentalidad superior contiene a la inferior. Para llegar a la mentalidad de arriba, se tiene que pasar y superar por todas las anteriores.

Lo que al revés es imposible. Nunca una mentalidad de banda va a poder entender a una tribal. Y nunca una mentalidad tribal podrá entender a una caciquil. Y nunca una mentalidad caciquil podrá entender a una de estado. Porque a la estructura mental de nivel inferior le faltan pedazos completos. Lo que solo permite adivinar y confiar.

La homogeneidad social no existe. Es normal la variedad. No existe ninguna forma de organización social en que la totalidad de la población este igual de avanzada o que comparta la misma mentalidad, lo que aúna, cohesiona y aporta entendimiento social, sino que lo normal es encontrar a la población distribuida en un continuo a lo largo de una especie de embarrada, (spread) que inicia en la banda o manada (punto de origen), pasa por el primer intento organizativo o tribu (infancia) y por el siguiente intento organizativo, el cacicazgo (adolescencia) y llega hasta el nivel que no termina de eclosionar, el estado (adultez social).

No existe una sociedad uniforme, una que no este plagada de heterogeneidades e incongruencias. Una que si haya podido asimilar y modernizar o por lo menos compatibilizar la evolución mental de todos sus miembros, grupos y sectores y los mantenga dentro de una cierta homogeneidad cultural. Por lo que parte de la gente de cualquier sociedad conserva mentalidad y comportamientos propios de banda, tribu o cacicazgo.

Todos los “estados” incluyendo a los más avanzados tienen quebrantada su estructura organizativa con formas primitivas. Con franjas e ínsulas de habitantes que conservan mentalidad y comportamientos que son propios de otro nivel de evolución de la organización social.

El “éxito relativo” (que no absoluto) del primer mundo se lo debe a que está más logrado, al mayor nivel de homogeneidad en la mentalidad de su población. Tiene población con mentalidad primitiva de banda, tribu o cacicazgo, pero en proporción menor que el tercer mundo. Lo que facilita el entendimiento, acuerdo y colaboración de la mayoría racional y el convencimiento o arrastre de la minoría irracional. En cambio, en el tercer mundo la visión del mundo y metas de la población, es más heterogénea, dispersa, incongruente y hasta antagónica.

El primer mundo mantiene una inercia cultural propia, desarrollada y pulida a lo largo de innumerables generaciones. El tercer mundo carece de una cultura útil, de herramienta de adaptación funcional. Porque la cultura nativa era primitiva, de la edad de piedra y fue arrollada por otra más avanzada, de la edad del hierro y pólvora.

Por lo que la más atrasada dejo de funcionar, dejo de explicar, dejó de servir y su inutilidad la perdió. Pero en su lugar a los nativos no se les recargó el cerebro con otra cultura que funcione, explique y sirva con coherencia al mundo actual. Con una actualizada. El que era el compromiso de la puta de Babilonia.

En consecuencia el tercer mundo tiene demasiada población con el cerebro vacío o silvestres, a los que se les apabullo su herramienta de adaptación al mundo y en su lugar no se les transmitió ninguna otra cultura que fuera útil. Desculturización o desadaptación al medio que los deja como forasteros en su propio terruño o como animalitos de su propio territorio, como inadaptados sin herramientas para comunicarse, descifrar, entender e integrarse al mundo y participar.

Antes de Colón, las explicaciones y herramientas funcionaban en un contexto coherente. Con la llegada de los europeos dejaron de funcionar las explicaciones y herramientas locales y se perdió toda coherencia con el contexto. Y ante la indiferencia gubernamental muchos padres solo han podido heredar a su descendencia lo mismo que a ellos les dejaron los suyos: cultura de banda, que no entiende nada ni a nadie, tribal que tampoco entiende al mundo ni a los caciques y de estado, o de cacique que tampoco adapta al medio ni sirve para entender a la mentalidad de estado o racional.

Es muy difícil poner de acuerdo y organizar a una población aislada y abandonada en algún paraje de la senda cultural, en la que en vez de visiones compatibles, conviven cerebros vacíos o silvestres, que lo único que se les han transmitido son puntos de vista e ideas discordantes, antagónicas y algunas irreconciliables.

El problema es educativo y cultural. Y noten el absurdo. Un país con un grave y fundamental problema cultural mantiene un CONACULTA que no percibe a la cultura como herramienta de evolución y cohesión social ni se percata de su potencial, por lo que mejor se dedica a deleitar elites.

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

Medias verdades

20 noviembre 2012

Relación de “simplificaciones” de “teóricos y especialistas” (doctores, masters, investigadores y opinadores), que sesgan el cálculo político, económico y social por soslayar aspectos torales.

Hace 4 semanas aclaré que la “sociedad” más igualitaria es la de cazadores y recolectores. Hace 3, que la inteligencia y sensibilidad en tribus cazadoras y recolectoras es mayor que en “civilizaciones” “avanzadas”. Hace 2: que toda diferencia entre los hombres la establece la ECOM (estructura conceptual organizacional del mundo) y que la “civilización” ha fracasado en la transmisión y administración de las ECOM y en fomentar la eclosión, ejercicio y desarrollo de las facultades mentales. La semana pasada aclaré la confusión entre riqueza y recursos naturales.

Ahora reviso el incremento en la producción y la reiteración de la cantaleta, que “teóricos” remachan en el sentido que hoy día la gente tiene acceso a más y mejores alimentos, productos y servicios. Donde la discrepancia entre pregón y realidad muestra que es otro error garrafal, entre tantos, que es falacia principal necesaria en el engaño (o extravío) político-económico-social actual.

Macario Schettino en su “Economía Informal” del jueves 25 de octubre afirma una verdad irrebatible: “lo más importante para resolver un problema es plantearlo correctamente”. y a continuación expone su lógica con el aserto: “!Por el lado de alimentos, le recuerdo que hoy tenemos más comida disponible por ser humano de la que hemos tenido en toda nuestra historia, a pesar de ser hoy muchos humanos. Y en energía, ya hemos comentado aquí la gran revolución energética que apunta a que tenemos energía abundante, barata y limpia para los próximos cien o doscientos años”.

Noten que “recuerda”. Con lo que aparenta que todos pueden y deben traer del fondo de su memoria, lo que con maña presenta como hecho incontrovertible. La misma trampa del “traje invisible” es la que autentifica el garlito político-económico-social. La verdad o falsedad la establece el hecho de que el que no “recuerda” es por deficiencia de la memoria del que no recuerda y no del hecho, que así no se discute. Mentira que además apoya su autentificación en su mustia reiteración.

Como lo hace en su “Economía Informal” del 26 de octubre: “Hoy hay más comida disponible por persona que en cualquier época anterior, a pesar de que somos hoy 7 mil millones de seres humanos”. Todo lo que pone sobre la mesa es cierto, pero los detalles reveladores, los que cambian el sentido o la interpretación del hecho, se ocultan bajo el mantel.

El desliz” en la “Economía Informal” del 4 de octubre expone el sinsentido: “Eso pensaba Malthus cuando había mil millones de seres humanos en el mundo. Hoy hay siete mil millones, y cada uno de ellos come más que hace doscientos años”.

Es incontrovertible que en el planeta, hoy día por habitante se produce una cantidad mucho mayor, de mejores alimentos y energía, que en la prehistoria. Y que más de la mitad de la población mundial tercermundista no está integrada a la civilización y muere de hambre. Y un detalle que nadie dice, considera o recuerda (uno que por su relevancia, efectivamente nadie debiera olvidar) es que “las medias verdades son grandes mentiras” El innombrable (CSG).

Hace 10,000 años, en la prehistoria, en la época de los cazadores y recolectores, si había mucho menos gente y el planeta producía muchísimo menos alimentos que actualmente. Pero el detalle que cambia de valor y sentido de la producción de alimentos y energía actuales, es que en la prehistoria no existía la propiedad privada y hoy todo tiene dueño.

Muchas consignas que acríticamente repite Macario, son bases falsas del engaño o error en la concepción de la “economía”, “progreso” y “bienestar” social actual. En la prehistoria había muchísima menos gente y alimentos, pero todo era de todos. En la sociedad igualitaria no existía el acaparamiento ni la acumulación, porque no tenía ningún sentido.

Cuando cazaban un animal grande o recolectaban mucho alimento, todo lo tenían que compartir o abandonar. Y es que sin rejas ni refrigeradores, no podía ser de otra forma. Lo que no se podía aprovechar en el momento había que dejarlo para los demás y lo que los demás no aprovechaban, quedaba para las fieras, insectos y microbios.

Hoy nadie puede ir a BACHOCO a cazar unos pollos o recolectar unos huevos, tampoco puede ir a SUCARNE a capturar unas reces ni a MASECA por unos costales de harina de maíz. Y a ver que le pasa al que pretenda recolectar algo en la Central de Abastos. Antes el sol salía para todos y cualquiera prendía una fogata, y si hoy alguien quiere luz, potencia o calor debe pagar por ella. Donde el problema es ¿con que?

Porque solo una mínima parte de la población esta adaptada al mundo actual, al mundo civilizado. Solo una mínima parte se sabe mover, defender y salir adelante. Otra parte esta atrofiada a medio camino, quedando para el servicio y la mayoría no sabe moverse, defenderse ni salir adelante en el “mundo civilizado”. No tienen forma de conseguir lo que se requiere (dinero) para comprar alimentos y los productos, que en el mundo civilizado tienen dueño y no se pueden cazar ni recolectar.

Cuando la Naturaleza controlaba la evolución no había desequilibrios ni injusticias. Pero la imperfección de la civilización, la artificialización defectuosa de la vida social, trae aparejados sesgos, desequilibrios e injusticias, que generan los problemas actuales. La civilización, la artificialización de la vida, es un producto del hombre. 100 % artificial, lo que lo hace 100 % responsable, de lo que en ningún caso va a poder escapar de las consecuencias, buenas o malas.

Haberse atrevido a la audacia de la civilización, de artificializar la vida, le impone al hombre la responsabilidad de artificializar al mundo de la mejor manera posible. (Ver “Esquema del mundo” en “¿A donde vamos, México?) Donde muestro que los únicos órdenes verdaderos son el hombre y el territorio. Y que todas las actividades de la civilización: política, economía, cultura, deporte, etc. resultan de la interacción de esos dos órdenes verdaderos. Interacción en la que lo que determina el resultado es el grado, dirección y sentido de artificialización de los órdenes verdaderos: territorio y hombre.

Administrar la artificialización del territorio es la responsabilidad de la Ingeniería Civil. En lo que estamos en pañales (ver “Esquema del mundo” en “¿A donde vamos, México?), gracias a que políticos frustraron tres intentos por erigirla en el país. Y para acabarla de amolar, actualmente con la complicidad de la SEP, CONACULTA y FCE, un grupo de investigadores extraviados desmantelan sus resabios por codiciar su nómina.

Otra es la artificialización del hombre. Los grupos de cazadores recolectores eran eficientes en cargarles el cerebro a todos los miembros nuevos con todos los conocimientos y habilidades necesarias para vivir y sobrevivir. Lo que es el rotundo fracaso de “la civilización”, que la descubre como el orden (o desorden) más torpe, salvaje e hipócrita que el prehistórico, al no poder recibir, preparar y capacitar a los nuevos miembros.

En éste país, un mínimo porcentaje medio piensa, son tuertos en país de ciegos. Un porcentaje mayor al anterior son los derrapados. Los que iniciaron y en alguna parte del camino abandonaron su racionalización. Gente que entiende instrucciones pero no piensa. Y la gran mayoría ni siquiera hizo la lucha por construirse una ECOM coherente y funcional. Gente que se orienta con una guía (ECOM) incipiente, pobre, falaz, desaseada y supersticiosa. (Cerebro vacío de verdades y lleno de fantasía).

El desequilibrio e injusticia de la civilización esta en la mala transmisión y administración de las ECOM, de las estructuras mentales en la población. En la transmisión a los nuevos (recién nacidos) de los conocimientos y habilidades necesarios para vivir y sobrevivir en forma decorosa. En las claves y herramientas necesarias para poder integrarse y participar en la vida social en forma activa, útil y valiosa para la sociedad. Y ¿que se puede hacer con un 3 % que medio piensa, un 30 % de siervos y un 60 % de echados a perder por abandono?

Según Washington, el primer objeto de la educación es evitar tratar con salvajes. Y agrego, que también hacerlos útiles y valiosos para la sociedad. Las sociedades avanzan en la medida en que se organizan y retroceden en la que se desorganizan. Y en cualquier organización es imprescindible la comunicación y el entendimiento. Y después de comunicarse y entender lo que pasa y de lo que se trata, hace falta saber hacer cosas útiles y valiosas que los demás aprecien, para así participar y ganarse la vida en forma honesta y legítima.

El punto de vista del 70 %, al que se les llena el estomago y viste sin formarle las estructuras mentales, es que aparecen en un mundo ajeno e indescifrable. En el que no se sabe qué pasa, ni por qué y en el que ya todo tiene dueño y ellos además de no saber ni entender nada, tampoco poseen nada ni participan en nada. No saben poner en orden ni pueden expresar sus ideas y tampoco saben ni tienen desarrolladas capacidades y habilidades para enfrentar y salir adelante en la vida.

Con lo que resulta que una mínima minimorum parte de la “sociedad” (3 %) se mueve y utiliza en su exclusivo provecho la infraestructura, estructura física y los recursos naturales que pertenecen a todos. El 30 % de derrapados se resigna al servicio como la forma de vida que le da de comer y le permite formar parte de algo. Y el 60 % solo sirve para trabajos muy burdos, pero a los que hay que cuidar mucho, porque muy fácilmente se van chueco.

¿Pero que no todo es de todos? y entonces ¿Por qué una mínima parte usufructúa lo que es de todos, mientras la gran mayoría es exiliada en su propia tierra? La propuesta del primer “salario mínimo” en el mundo era que los que usufructuaban la propiedad de todos, (recursos naturales e infraestructura) debían compensar a los otros, que también son dueños, pero que por diversas razones, no lo están aprovechando. Posteriormente se centro y fijo en lo laboral.

Quizás por lo impráctico e inconveniente que en los hechos resulta tratar de resolver de esa forma el desequilibrio e injusticia social que causa la mala transmisión y administración de las ECOM (educación y cultura). Tan mala o peor que la de remediar la “pobreza alimentaria” regalando alimentos, la “pobreza de capacidades” regalando ¿Qué? (porque las capacidades son un derecho que se les debe dar a todos los mexicanos a partir de su nacimiento) (la pobreza de capacidades es pobreza gubernamental) y la “pobreza patrimonial” regalando dinero.

¿Porque en vez de armar y preparar a la gente, para hacerla útil y valiosa para ellos mismos y los demás?, se les echa a perder abandonándolos y ya inutilizados se simula una especie de mustia e hipócrita “adopción social” que los mal acostumbra y peor mantiene y que bloquea, lastra y sesga la evolución de toda la sociedad.

Abandonar el subdesarrollo por necesidad implica resolver el problema de la disgregación social que causa la atomización educativa y cultural de la población (por no llamarlo abandono o franca malformación). Mientras la población no comparta un conocimiento común, una base conceptual común, unas subestructuras conceptuales organizacionales del mundo que permitan la comunicación, un traslape conceptual que permita a todos los compatriotas: intercambiar ideas y ponerse de acuerdo, entender, integrarse y participar en la vida social y ganarse la vida en forma útil y valiosa para la sociedad, todo lo cual permita ocupar un lugar digno y decoroso en el cuerpo social.

La equidad, justicia y el humanismo requiere armar a cada miembro nuevo de la sociedad con las herramientas necesarias para integrarse a la sociedad y defenderse en la vida en forma digna y decorosa. Después de no hacerlo en su momento oportuno (infancia), nada podrá suplirla. Lograr integrar a la vida social al 60 % segregado, los integra al sector productivo resolviendo ipso facto los problemas de competitividad y productividad del país. Gente que en vez de costar van a aportar, que en vez de lastrar van a remar.

De desigualdad y movilidad social mejor ni hablamos. Los tres grupos en los que de acuerdo a la ECOM divido a la población (no sociedad), tienen por lo menos 400 años de estabilidad. Es decir, 400 años en los que los miembros de cada grupo son los mismos (o los parientes o herederos de los mismos). Mostrando que el nacimiento es el principal factor que determina el futuro de los mexicanos y que la SEP, CONACULTA y FCE se roban lo que le cuestan a la sociedad.

En su “Economía Informal” del 30 de octubre, respecto a la igualdad y desigualdad, Macario afirma “La diferencia entre ambas cosas no es nada sencilla de establecer. Cuando una familia tiene más ingresos, tiene también otras cosas que van junto con los ingresos: una casa en mejor colonia, conocidos en mejores posiciones, incluso contactos en otros países. Y eso no esta fácil de corregir mediante políticas públicas: ¿cómo se distribuyen los conocidos?

Macario aclara varias cosas. La primera es que él mismo exhibe una mentalidad en un grado mafiosa. La casa importa por los vecinos que conoces y los otros dos factores son tener conocidos y contactos. Con lo que expone la forma en la que se perpetúa y valida, consciente o inconscientemente una tara nacional: el influyentismo. Ahorita se critica el amiguismo del político saliente como un factor de su fracaso, mientras otros no se enteran y quizás inconscientemente lo convalidad.

Una sociedad subdesarrollada no se organiza en forma racional sino primitiva (ciega, torpe y mafiosa). Una sociedad racional y humana iguala las oportunidades y abre los canales de movilidad social para que cada quien se acomode en el lugar y nivel donde mejor le plazca. Y de esa forma cada quien ofrezca a la sociedad lo mejor de si mismo. Una sociedad mafiosa o tonta, es la que permite que sus espacios los secuestren vividores, que evitar perder el control bloqueando los accesos y la movilidad, para pasarse de mano en mano o heredar el control de espacios, que en verdad son públicos.

Pequeñas minorías que bloquean el desarrollo social con su apropiación de espacios públicos para usufructuarlo como su patrimonio particular. Que la regalada vida de opulencia que se dan depende de mantener segregados en la miseria e ignorancia al grueso de la sociedad.

Llama la atención que sobre estas bases, sin poder explicar el por que ni como, exista quien promete que el mundo va a cambiar, va a dar una vuelta de campana, sin que tengamos que hacer nada, sin que debamos organizarnos mejor, sin artificializar al hombre y al territorio, sin infraestructura física, sin Ingeniería Civil y sin educar ni culturizar a la población, simplemente por que ya nos toca. Porque el progreso y bienestar es cuestión de turnos que se sortean fuera y lejos.

Tanto peca el que mata la vaca como el que le agarra la pata. Los opinadores que pregonan que ven una luz mágica en el fondo del túnel. Que anuncian que nos “debe” ir bien porque a USA y China les va a ir mal y tarugadas foráneas que soslayan la problemática nacional, para buscar la “esperanza” en otra parte, funcionan como distraidores que logran calmar a la gente, para que no se atienda lo urgente y prioritario en nuestra propia situación interna y así se frieguen mejor. (400 años de atraso en la artificialización del hombre y territorio).

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

http://www.grillaenelpoder.com.mx/edicion/index.php?option=com_content&view=article&id=12956:sapere-aude-angel-pujalte-pineiro&catid=46:columna&Itemid=68

Riqueza y recursos naturales

5 noviembre 2012

Relación de “simplificaciones” que soslayan aspectos torales, que sesgan el cálculo de “teóricos y especialistas”: políticos, económicos, sociales, doctores, masteres e investigadores.

Hace tres semanas aclaré que la “sociedad” más igualitaria es la de cazadores y recolectores. Hace dos, que la inteligencia y sensibilidad en tribus cazadoras y recolectoras es mayor” que en “civilizaciones” “avanzadas”. La semana pasada: que toda diferencia entre los hombres la establece la ECOM (estructura conceptual organizacional del mundo) y que la “civilización” ha fracasado en la transmisión y administración de las ECOM y en fomentar la eclosión, ejercicio y desarrollo de las facultades mentales.

Ahora reviso la confusión entre riqueza y recursos naturales. Distinción relevante al ser común confundir riqueza con recursos naturales. Y la diferencia muestra el camino al bienestar y prosperidad material y evita la miseria y desesperanza.

El hombre obtiene del territorio todos los recursos materiales de que dispone. Todo territorio tiene dos tipos de contenidos: bióticos y abióticos (vivos y muertos) (Ver “Esquema del mundo” en “¿A Donde Vamos, México?”). A esos recursos naturales son a los que el hombre, con su inteligencia y trabajo, transforma en riqueza. Lo que produce la riqueza es convertir con inteligencia y trabajo a los recursos naturales en objetos apreciados, útiles y valiosos.

La riqueza no existe en los recursos naturales sino en su certera modificación a producto elaborado útil y valioso. Transmutación cuyos ingredientes imprescindibles son: la inteligencia y el trabajo. La riqueza no preexiste en los componentes sino que solo aparece en los resultados acertados. Fórmula en la que los ingredientes no comparten la misma importancia. La primordial en grado imprescindible es la inteligencia. Mérito por el que más derechos y beneficios se acredita por derecho propio.

La respuesta a la pregunta de Macario: ¿Cómo repartir la riqueza con su escasez? son otras dos preguntas: ¿a que le llama riqueza y a que escasez? y ¿porque busca una fórmula ciega para repartir en forma equitativa? Con equidad de madre de familia, sin ninguna distinción, lo que no es racional ni conveniente para la evolución social.

El primer medio necesario para transformar materia prima en productos elaborados o crear riqueza, es un proyecto. Haber establecido una meta y un camino para alcanzarla. El proyecto debe ser producto de la inteligencia en dos niveles: el del proyectista y el del ejecutor. La inteligencia que piensa el objeto y la inteligencia que piensa la forma de materializarlo. Son diferentes inteligencias.

El que intelige el proyecto, descubre algo nuevo o inventa un nuevo producto, forzosamente tiene que ser alguien que piense. Alguien con un solidó respaldo teórico pero principalmente un profundo conocimiento del mundo verdadero. Porque el meollo del asunto no es idolatrar fantasías o momias (teorías que son lo mismo), sino descifrar al mundo real, con una precisión (agente) y exactitud (monto) tal, que permita aprovechar con seguridad, las particularidades de la casuística, a favor de la vida y el hombre.

La otra inteligencia es la de ejecutor. Es mucho menor y más común que la del que con su pensamiento escudriña y descifra lo desconocido de la Naturaleza. Este no escudriña ni descifra a la Naturaleza sino apareja las instrucciones y deseos del proyectista con las posibilidades reales del caso. En vez del conocimiento profundo del orden superior que rige la Naturaleza, requiere saber interpretar las instrucciones del proyectista y conocer las características de materiales artificiales, a los que se les cambió el comportamiento natural, por uno uniforme convencional. Por lo que requiere muchísimos menos conocimientos y habilidades, pero cuyo dominio de normas, reglas, convenciones, estándares y procedimientos aceptados, sigue siendo imprescindible para obtener buenos resultados.

El tercero en jerarquía, importancia y valía, es el trabajo físico. Es la labor que más subutiliza el potencial racional del hombre al solo aprovechar su capacidad de aprender y repetir rutinas de movimientos repetitivos. La rutina del obrero o burócrata trasforman a las personas en especies de máquinas automáticas vivas e irracionales. Potencial de valor menor, ya que cualquier bestia aprende rutinas, en contraposición a que no cualquiera piensa.

El circo explota la facilidad de las bestias para aprender y repetir rutinas de movimientos repetitivos. En una labor mecánica cuya lógica no radica en el acto sino en otra parte. Cuya carencia de sentido, significado y coherencia para el ejecutante se desparrama y contamina el resto de la ya de por si precaria ECOM.

El último insumo, el de menor jerarquía, importancia y valía son los recursos naturales. Como lo prueba el hecho que la mayoría de los países de primer mundo carecen de recursos naturales pero tienen mejor educada y capacitada a su población. Y la mayoría de los países de tercer mundo o subdesarrollados cuentan con abundantes recursos naturales, pero su población carece de educación, cultura y capacitación.

No olvidar que la diferencia en la evolución de las sociedades la establece la diferencia en inteligencia que cada una ha aplicado en sus diversos contactos con la Naturaleza. Y parece que la posesión de recursos naturales más propicia el atraso, abulia y adinamismo, que el avance. (La necesidad pinta en los albores).

Lo que centra el primer punto a considerar: la riqueza no existe per se y alguien la tiene que crear. Lo que quiere decir que la riqueza tiene dueño. El que la crea es su legítimo dueño. Lo que a su vez trae otra pregunta aparejada: ¿Con que derecho creen los economistas que se debe repartir? ¿A falta de creación de riqueza, que reparten?

Cuando un economista habla de la “riqueza creada”, “valor agregado” o “ingresos” en realidad se refieren a las entradas del gobierno. De las que hacen una nivelación simple, llana y directa con un ambiguo gasto. Mientras no se aclare de donde viene el dinero y en qué debe de invertir un gobierno y en que no, el tercer mundo seguirá malbaratando recursos en gastos inútiles, cuando no lesivos y hundiendo más al país en la incapacidad y dependencia.

Pero es todavía más interesante revisar, a la luz de las aclaraciones anteriores, la idea de escasez. Porque es un error muy esclarecedor. El problema del subdesarrollo es la exigua creación de riqueza, lo que se expresa en su escasez. Tal que se le llama así a otras cosas que no lo son, como a la materia prima. Error grave y de graves consecuencias, porque la mejor definición funcional comparativa del subdesarrollo con el primer mundo, la que destaca la diferencia fundamental, es que el primer mundo crea riqueza y el tercero o subdesarrollado no. Cumple con la definición de proletario: que solo sirve para producir prole (mano de obra barata).

En la mano de obra barata y la venta de materias primas no hay creación de riqueza sino al contrario. De hecho al remate de ambas, se le debería considerar una grave traición al futuro de la sociedad. Porque equivale a vender o comerse la semilla que la sociedad debe sembrar para fincar su futuro.

Las materias primas mexicanas deben servir para que sean los mexicanos los que la transformen para crear la riqueza que sea la fuente de bienestar y prosperidad material de los mexicanos. Y no para malbaratar esos recursos para que sea otra la sociedad, que con nuestra semilla, cree su riqueza, a costa del sometimiento, atraso, miseria y desesperanza de los mexicanos.

La ganancia potencial en la materia prima, no se reduce a la monetaria, que es la de menor valor para una sociedad. Porque el principal provecho que deja crear riqueza es el conocimiento y desarrollo de capacidades y habilidades que brinda al que afronta y asume los riesgos de la transformación. El siguiente provecho es enseñar a trabajar a gente que forme cadenas productivas en la que trabajen y se ganen la vida mexicanos. Y el siguiente es la formación del mercado interno nacional.

La principal ganancia que genera la aventura de transformar materias primas en productos elaborados, es el aprender a pensar y el conocimiento que se gana. Antes de inteligir se debe saber. El desarrollo de la inteligencia se debe recorrer a pie, erguido y atento, no en forma subordinada y aprendiendo movimientos cuya incomprensión hace incoherentes.

La importación de conocimientos y tecnologías avanzadas respecto al conocimiento local, en vez de operar como aliciente para la inteligencia, actúa en sentido contrario, al ser demasiada la diferencia en extensión, sofisticación y refinamiento de la ECOM del que inteligió respecto a la del que trata de elucidar, la aplasta y desalienta.

La siguiente ganancia después de aprender a pensar es aprender a trabajar. El que piensa funge como el vértice de una pirámide, que es la organización para materializar las ideas del vértice y cuyo cuerpo lo forma gente organizada. Entre el vértice y la base se debe establecer una gradación de niveles de inteligencia y capacidad: mando superior, intermedio y operadores. Así se abre una escuela y laboratorio, que instruye y abre campos de desarrollo a todas las jerarquías y niveles que requiere un desarrollo social equilibrado.

Cambiar mano de obra barata y materias primas por dinero es la forma moderna de cambiar diamantes por cuentas de colores y de condenar a la ignorancia, miseria y desesperanza a la sociedad.

Al revisar la “industria” nacional se ve que es un engaño, porque las instalaciones están aquí por conveniencia de los verdaderos dueños, para eliminar fletes ya que aquí obtienen la mano de obra barata y la materia prima (también barata), pero la inteligencia y sus ganancias están fuera del país. Los mandos superiores e intermedios que deben pensar, los conservan y solo sueltan los puestos rutinarios o metodológicos de medio pelo.

¿Qué porcentaje del precio final de un automóvil creen que vale el material y la mano de obra y cuanto la inteligencia? La tajada del león se la lleva el verdadero dueño de “nuestra industria automotriz”.

Los Astilleros Unidos de Veracruz y la compra de floteles extranjeros son otro caso. En el que la propia mala leche de PEMEX tiene culpa. Pero no por lo que parece sino por lo que esta en el fondo del asunto. Existen varias versiones del hecho, yo presento lo verosímil.

Un problema o vicio es que siempre fue paraestatal. Primero perteneció a Ferrocarriles Nacionales, después se integro a la Armada, después quedo en manos de entes financieras del gobierno federal y al fin en manos de la paraestatal Astilleros Unidos S.A. (AUSA), de la que el Srio. de Marina presidía el consejo de administración.

El primer intento de erigir la industria Naval en el país se da en las postrimerías revolucionarias (1935-1936) cuando el General Lázaro Cárdenas autoriza a la Secretaría de Guerra y Marina contratar en España transferencia de tecnología y asistencia técnica para fabricar barcos aquí y también se mandaron a tres oficiales a la Universidad Complutense a cursar la carrera de Ingeniería Naval y a un grupo de oficiales de cubierta y de máquina a entrenarse en las instalaciones en la construcción de barcos. Esfuerzo que interrumpió la guerra civil Española.

El siguiente intento fue entre 1952-1958. Cuando la Secretaría de Marina compró a la empresa paraestatal italiana de construcción naval, los planos y la asistencia técnica para construir buques de carga general de 500 TRB, de los que se construyeron dos.

El tercer intento se dio en 1975-1976 cuando se constituye AUSA. La que primero fracaso en asociarse con italianos y después de restablecerse las relaciones con España, se asoció con Astilleros Españoles (AESA) a los que les compró tecnología para desarrollar las instalaciones de los astilleros de Veracruz y Mazatlán, transferencia de tecnología, asistencia técnica, instrucción, capacitación y entrenamiento de personal.

Hoy los astilleros son chinos. Terminaron en esas manos porque de acuerdo a la versión que tengo PEMEX solo encargó dos barcos, rescindió en contrato del tercero y cuarto y ya no encargó más.

Una versión no autorizada dice que el problema de PEMEX es que debía dinero y tenía miedo que en alta mar le embargaran los barcos si eran propios, por lo que era preferible rentarlos.

La versión “oficial” dice que los dos primeros barcos se atrasaron +/- un 20 % y que el tercero y cuarto +/- un 50 %, por lo que PEMEX les rescindió el contrato.

¿Cuál es la verdad? Quien sabe, pero no importa. Porque lo relevante no cambia. Nuestro mismo gobierno no le apuesta a los mexicanos. Tenemos que encargar al extranjero porque no hemos pagado los costos en recursos y fracasos que cuesta aprender.

El inicio de una industria siempre implica errores y fracasos. Japón y China lo certifican. Son parte del tequio que se debe pagar si se quiere madurar.

Nos hubiera convenido muchísimo más aguantarlos, junto con las cadenas productivas y asociadas, de connacionales que si generan riqueza al transformar nuestros propios recursos naturales. Es decir creación de riqueza nuestra, organización económica social nuestra y desarrollo de facultades mentales (posibilidad de buques pensados por mexicanos) y de gente de todo nivel que sabe trabajar.

No son admisibles los retrasos ni la mala calidad. Pero si no se enfrenta y superan como una etapa por la que necesariamente debemos pasar. Pues entonces nuca dejaremos de ser perico perros, una sociedad proveedora de materia prima y mano de obra barata, subdesarrollados pues.

Y cabe la posibilidad que haya sido por soberbia y simplismo o corrupción (AUSA no daba mordida y los arrendadores si).

En la misma situación de extravío y desperdicio se encuentra la Ingeniería Civil Mexicana que la desmantelan investigadores para su inepta suplantación.

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

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Igualdad-desigualdad

7 octubre 2012

En la entrega anterior presenté la ecuación de Durkheim que relaciona los méritos sociales con la jerarquía y reconocimiento social. Ahora reviso la igualdad y desigualdad entre los hombres.

Jared Diamond en su libro Armas, gérmenes y acero descubre los hechos determinantes en la evolución del hombre o de la civilización. Encontró que la forma de asociación más igualitaria, es la de cazadores y recolectores. Y que la inteligencia promedio de los habitantes de tribus cazadoras y recolectoras es mayor que la de los habitantes de civilizaciones “avanzadas”.

Más que revelaciones suenan a cachetadas. Son afirmaciones provocativas para los que creen que somos lo más avanzado en un desarrollo positivo, orgánico y evolucionista del hombre y sus formas de vida. Para los que en vez de pensar sueñan y anhelan un mundo idílico. Pero la evidencia científica (comprobada) apunta en otra dirección.

La sociedad o agrupación de cazadores y recolectores es más igualitaria, porque los miembros son más iguales. Lo que los hace iguales es que todos saben lo mismo. Todos con pequeñas variaciones, construyen en su cerebro la misma Estructura Conceptual Organizacional del Mundo (ECOM), la misma estructura mental, el mismo conocimiento, las mismas explicaciones.

Es así ya que la vida de todos y cada uno de los miembros de una tribu de cazadores y recolectores, depende de poseer ese mismo conocimiento del mundo. Del territorio, las plantas y animales locales. En lo que deben distinguir: lo apreciable de lo despreciable, lo útil de lo inútil, lo comestible de lo indigerible, lo medicinal de lo venenoso, lo inocuo de lo peligroso. No es un conocimiento para la supervivencia de la comunidad sino para la del individuo.

Sin una verdadera organización, no existen jerarquías. Todos son iguales y ninguno esta sobre otro. Nadie manda ni obedece. Las diferencias entre los individuos son de forma o estilo en efectuar las mismas actividades que desarrollan todos y en ningún caso de fondo. La diferencia es cazar o recolectar más o mejor, en una misma actividad, en la que el tullido vuela.

La “civilización” diversifica y multiplica el número de actividades que se deben desarrollar, para sostener la nueva, compleja, sofisticada y refinada forma de vida, del nuevo organismo social. El mundo deja de ser único y natural, que todos deben conocer a fondo para sobrevivir, al transformarse en uno artificial con múltiples caras o máscaras y dimensiones, que recuerdan poco a la Naturaleza. El avance del conocimiento ha abierto multitud de campos en los que cada día descubre y acumula más verdades, con las que también ha creado nuevas actividades que le permiten a la gente ganarse la vida, haciendo cosas útiles y valiosas para los demás.

Pero (siempre hay un pero en la sopa), el “sistema” no funciona bien, sino mal, por varios problemas que el hombre debe resolver, para que la “civilización” siga su marcha. Dos fundamentales son la transmisión y administración de conocimientos. Recuerden que el hombre nace con el cerebro vacío, al no ser animal racional ni ser humano, sino simio bípedo sin rabo, al que si no se le inocula la racionalidad e humanidad, no llega a serlo por generación espontánea.

Por eso a cada ser nuevo se le debe cargar el cerebro con los conocimientos que lo hagan racional, humano y útil y valioso para la sociedad. Pero cada carga es ocasión de error y desviación. Y los archivos cerebrales también se degradan. La fidelidad impone la necesidad toral de darle mantenimiento rutinario a la ECOM, para restaurar lo degradado, corregir lo mal puesto y completar lo faltante.

La racionalidad es responsabilidad principal de la civilización. En la que la capacidad de adaptación del hombre, que es la sustancia de la racionalidad, se atrofia al dejar de adaptarse. Cuando deja de retar al cerebro. Lo que en una sociedad que no aprecia la razón e inteligencia, muchos apuran, aún antes de empezar a cargar el cerebro.

A esto hay que agregar contenidos educativos diseñados para respaldar a un régimen político y no para racionalizar, ubicar en el mundo al individuo o hacerlo útil y valiosos para la sociedad. Y que el ente que controla al sistema educativo es otra instancia política en vez de pedagógica. Lo cual parece no importar ya que el objetivo no es que la sociedad se levante, sino mantener en la ignorancia, incultura y atraso a la mayoría de la población.

Para que no se de cuenta que el país es de todos y que lo secuestra una gavilla de facinerosos, formada de empleados que lo usufructúan como su propiedad privada. La ineptitud no importa a una sociedad salvaje por lo que otorga jerarquías y reconocimientos sociales en base a compromisos mafiosos y no a méritos racionales.

Una civilización deficiente permite vivir y sobrevivir a mucha gente sin desarrollar facultades de raciocinio. Sin capacidad ni entrenamiento en nada. Lo cual no sería ningún problema si se respetara la ecuación de Durkheim. Es decir, si las responsabilidades sociales se le confían a gente de buena fe con las capacidades y habilidades para honrarlas. Y no a compadres y cómplices. Otro problema de una civilización salvaje es la vigencia de la mala fe.

La pobreza no es física, alimentaria o de piso de cemento sino solo una: mental. No tenemos 60 millones de pobres sino de ignorantes, a los que no se les ha enseñado a integrarse y a participar en la sociedad en una forma útil y valiosa para todos.

Esos sesenta millones ¿saben más o menos que un miembro de una tribu prehistórica de cazadores y recolectores? ¿Son más o menos útiles para el grupo? ¿Qué saben hacer? ¿Para que sirven? Pero, ojo ¿la culpa de quien es, a quien le interesa? O le debe interesar.

Y un sistema educativo y cultural más deficiente que el de una prehistórica tribu de cazadores y recolectores, produce gente más ignorante, más inadaptada al mundo que tribus prehistóricas, propiciando que los más ignorantes y salvajes, más que los prehistóricos, en base a número y mala fe, que no razón, se apoderen de lo único que distinguen: el poder y lo que brilla.

Lo que han descubierto gentes como Jared Diamond, es que todos los hombres somos iguales, no hay diferencia genéticas ni de ningún otro tipo, sino que todas las diferencias entre los hombres, las determina el desarrollo del cerebro, que es una labor social fundamental que se opone a los intereses de los depredadores sociales.

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

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Punto ciego

15 octubre 2012

Las columnas Desigualdad y pobreza y ¿Pobres pero iguales?, en El Universal del 4 y 11 del actual, ambas de Macario Schettino, descubren un punto ciego. No por aclarar el o la solución del problema económico de las sociedades, sino porque precisamente aclaran en qué consiste y el lugar de la teoría económica donde hay un punto ciego. Que atora al esconder cosas fundamentales con lo que evita se consideren y resuelvan y así el avance de la teoría económica y el orden social.

Una primera pifia es considerar a pobreza y desigualdad como causas y no como efectos. Como algo autónomo e insoluble. Lo primero que se debe determinar ante cualquier problema, es la naturaleza del problema y su cadena de causalidad. Es decir, si los fenómenos que se consideran son causas o efectos y como causas ¿que producen? y como efectos ¿que los causa? Sin aclarar esto es temerario e irresponsable apostar la vida de todos a escala natural jugando con lo desconocido. Como acostumbran los “economistas”.

El punto ciego refiere la desigualdad y pobreza, interpretadas como protagonistas principales en un juego cuyo objeto o propósito es encontrar la forma de igualar los beneficios de la producción con los habitantes. Lo que denominan la oferta con la demanda. No la justicia o corrección en la distribución de los beneficios sociales. Noten que llaman equilibrio a una versión de la ley de la selva. El que tenga recursos que coma y el que no, que se chupe el dedo.

En un arreglo carente de un plan o un propósito ulterior. Todo lo reduce a justificar un reparto injustificable. Justificación que no existe porque al dejar libre el mercado se mueve sobre los mismos principios que ocasionaron las revoluciones sociales. El acaparamiento, asimetría y abuso.

Ese punto de vista no reconoce diferencias entre los individuos, sino es uno en el que todos somos iguales. Con lo que “parece” que no importa quien reciba satisfactores y quién no. Y finca las diferencias en un terreno ajeno al individuo y a la sociedad: en los recursos económicos. Sin distinción de si se obtuvieron en forma legítima o no, en forma legal o no, en forma conveniente para la sociedad o en forma antisocial y si se utilizan para beneficiar a la sociedad o para perjudicarla.

Pero resulta que el fin supremo social es muy diferente a distribuir riqueza en forma ciega, porque sobre eso está el de su propia superación, proyecto en el que la economía debe ser una herramienta de la sociedad y no una ciega secuestradora de ella. Como resulta. Así, la mayor “justicia” que aspiran lograr los “economistas” es a que la distribución de satisfactores se pliegue a la cartera de cada quien. Favoreciendo a los que más tienen y propiciando el acaparamiento y concentración de recursos en pocas manos, a los delincuentes de cuello blanco, gris y negro, a los depredadores sociales y eventualmente una revolución irracional, para cerrar el ciclo.

Sorprendentemente los “economistas” esperan el milagro (o se resignan a fallar): que sin que se haga nada, sin que sea algo que haya sucedido antes, ni aclarar la causa o razón por la que va a suceder (como Marx), eventualmente en forma inexplicable, el mercado va a encontrar la distribución que equilibre, en forma ciega a si conviene o no a la sociedad. Un equilibrio que sin objeto ni referencias no se sabe que equilibra, que propicia ni a quien conviene, lo que beneficia a los depredadores sociales

Por buen gusto no expreso mi opinión al respecto del pasmo en el que un “mecanismo compensatorio de la mala nivelación” resulta la caridad. Dar algo a cambio de nada. Que es un inconveniente curita para la consciencia pública y veneno puro para la evolución social. Regalar pescados evitando enseñar a pescar.

La simpleza de la interpretación saca a muchos elementos de la ecuación de una verdadera justicia social. Una que finque un código de justicia social, que no es penal ni civil, sino de prosperidad social. Y no me refiero a la prosperidad individual, sino la de toda la sociedad. El asunto es más extenso y enredado que complicado. Con calma lo entiende cualquiera, pero no puedo, ni conviene, aclarar todas las confusiones en una entrega.

Aquí empiezo recordando a un amigo llamado Emile Durkheim. Quien en 1892 explico el suicidio mediante la anomia (sin ley, sin norma). En 1930 Robert K. Merton explicó a los gángsters de Chicago con su versión de la misma. Y en el 2000 publique la distinción entre ambas y mi propia versión de anomia, para explicar la decadencia profesional, en especial la de la Ingeniería Civil en nuestro país.

La ecuación de Durkheim relaciona a los méritos de un lado con la jerarquía y los reconocimientos ($) del otro lado. Meritos = Jerarquía + Reconocimientos. M=J+R. Según Durkheim los méritos sociales deben equilibrarse con la jerarquía y reconocimientos sociales. Dicho de otra forma: la manera correcta de lograr jerarquía y reconocimiento sociales debe ser mediante los méritos que el individuo aporte a la sociedad. Mediante lo que personalmente contribuya al bien común.

Gratificar el acaparamiento y acumulación de recursos tuerce la evolución social al premiar a individuos con mérito social dudoso, cuando no francamente perjudicial para la sociedad. El mercado es un juez más ciego que la justicia, al favorecer a los menos sin considerar el beneficio o perjuicio social que aporten.

Permítanme por problemas de espacio de momento dejar el punto como esta, consciente que falta aclarar los méritos sociales. Pero antes, la semana que entra veremos que fácil resuelve Jared Diamond la igualdad y desigualdad.

Con calma y buena letra, que hacerlo bien importa más que hacerlo; Machado

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

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