Estrabismo mental

julio 2013

Simplificación conceptual

Contuve la serie sobre China, por la pertinencia de los pronunciamientos que al respecto manifestaron: Macario Schettino, Luís Pazos y Sara Sefchovich.

Los tres absortos en verdades fragmentarias, generalizan parcialidades y soslayan primeras causas y fines últimos. Como si la foto de algo flotando en el vacío, fuera suficiente para saber si va en ascenso, caída libre o está suspendido en el aire. Despreciando origen, destino y motor. Lo que lo impulsa, lo que lo orienta y lo que busca.

La simplificación conceptual es una perversión conceptual actual, de la que los tres aprovecharon la sola presentación de la primera premisa, para darme la razón. Concluir de una sola premisa es uno de los problemas que incluye el tema de China. Que a su vez refleja una de tantas formas, de fanatismo conceptual.

La palabra faro y fanático, vienen de pháos, phaínein; luz, alumbrar, significa: el que se quedó encerrado en la luz o deslumbrado. A Macario la exactitud de las cuentas económicas, no le permite ver que no toman en cuenta a la gente, Pazos compara en forma aislada un experimento fallido con un aparente éxito y Doña Sara solo ve lo malo que el hombre puede llegar a ser.

Ninguno de los tres levanta la mirada para ver el bosque, por estar absortos en una pequeña hoja que capta la totalidad de su atención. En una entrega posterior veremos la capacidad que la certeza de un detalle tiene para ocultar una verdad mayor. En otra ocasión porque de nuevo, el irredento, el que no pesca nada de razón y que ni siquiera roza un adarme de verdad, demanda en ésta entrega, otra urgente e irrevocable aclaración: me refiero al inefable: José Carreño Carlón.

No lo hago por desengañar al desahuciado, sino por los ingenuos a los que puede confundir el desplante dogmático y aparente seriedad y formalidad con que viste su columna. Y no lo postergo o procrastino, como diría Jairo Calixto Albarrán, para que no pierdan frescura las frivolidades que desnudo.

En su entrega “Las presidencias: ¿Púlpitos o sitios de conversación?”, en El Universal el 24 de julio de 2013, José Carreño Carlón equipara lo que, según el New York Times, le pasa a Obama, que no puede hacer avanzar sus reformas económicas porque “lo desvían su agenda controversial, sus adversarios republicanos y los eventos mundiales”, con la situación de Peña Nieto.

Según Carreño Carlón: Peña Nieto con el anuncio del Programa para la Formalización de Empleo 2013, trata de “retomar la conversación pública sobre las reformas faltantes, significativamente la hacendaria, sobreponiéndose a las demoras impuestas también en el Congreso de acá por los jaloneos dentro de los partidos asociados en el Pacto por México, así como por las resistencias al cambio de los grupos de interés sindicales y empresariales”.

Esta falseando todo. No hay relación entre echar a andar un Programa de trabajo, una tarea incluida en las responsabilidades y atribuciones, con sobreponerse a demoras impuestas en el Congreso. Tampoco entre operar y “retomar la conversación pública” y tampoco entre “retomar la conversación pública” con impulsar reformas faltantes. Y menos es cierto que los jaloneos como llama a las estridencias mediáticas, sean resistencias que han impuesto demoras. Porque lo cierto es que el programa de Peña Nieto está en curso y tiempo.

Carreño Carlón ignora que las iniciativas a las que se refiere están programadas para presentarse en la ordinaria, en septiembre. Es un comentarista político que se va con las fintas y se traga regateos de legisladores con sus propios partidos políticos. Al solo percibir ruidos que no sabe interpretar, muestra un conocimiento limitado de la política mexicana, lo que explica que solo vea películas de espantos. Así, se ostenta como comentarista de un juego del que desconoce todo.

La primera incongruencia es comparar la política mexicana con la gringa. La americana es mucho más compleja y de otro nivel. Entre las dos existen diferencias cualitativas insoslayables. Pero para el que solo ve sombras, todo le parece igual. Y cree que su desconocimiento de la política mexicana lo puede esconder padroteando la opinión de un extranjero sobre un problema también extranjero.

El de Michael D. Shear, corresponsal del Times en la Casa Blanca que opina sobre lo poco que “puede hacer un presidente estadounidense para cambiar la trayectoria de la economía del país”. Cuando la primer diferencia que hace incomparables los sistemas, es que allá el presidente hace lo que ordena el Departamento de Estado, que es el que administra la planeación nacional.

Otra diferencia es que la política de aquí es burda y corriente. Allá también rigen los intereses, pero sobre una racionalidad mínima. Tienen mayor sentido del bien común y nadie le apuesta a hundir el barco. Las discusiones son sobre fregar mucho o poco alguien mas no sobre darse o no un tiro en un pie, como dirían ellos.

En cambio la mayoría de las discusiones de acá son regateos por intereses particulares de la clase política o de sus clientes, en los que pinta muy poco el bien común o la sociedad. O problemas artificiales creados por mercenarios del conflicto, cuyos espectáculos no pasan de viles y vulgares pujas en subastas, que se resuelven de formas impresentables.

Sobre esas asimetrías Carreño concluye. “aquí podríamos reflexionar sobre el hecho de que las presidencias mexicanas han visto desvanecerse desde los años 90 el monopolio que ejercían en la definición primaria de la agenda de las conversaciones y el debate público, a través de una fuerte relación con medios, más orientados, históricamente, a servir al Estado que a ganarse el mercado de las informaciones”.

Con lo que reduce el complejo juego de estrategias encontradas que es la política, similar a uno de ajedrez, que rebaja a uno de habladas, en el que, para acabarla de amolar, no percibe el enfoque de los lobos engatusadores, sino que solo distingue el de las gallinas manipuladas. En el que sostiene que la gallina que más cacarea es la que gana el juego.

Tampoco el monopolio del que habla, definía las conversaciones y debate público, en el sentido que le quiere dar. Porque los medios estaban pagados y censurados, como todo mundo y él muy bien lo sabe, por haber sido el chayotero de Salinas. Los engaños y mentiras que divulgaban los chayoteros como Carreño Carlón y los periodistas vendidos, únicamente definían las conversaciones y el debate público en el sentido de encontrar entre líneas la verdad que desmentía las bolas de humo del gobierno, porque los ciudadanos no somos tan tarugos como Carreño Carlón calcula. ¿O de veras cree que cuando anunciaban que no iba a haber devaluación alguien lo creía?

Los únicos tarugos que no se han dado cuenta de su propio desprestigio, son los comunicadores del pasado que no acaban de morir. Que en vez de meter la cara al excusado de vergüenza, como si no existiera el karma público, ahora pretenden engañar a la sociedad con pose de profesional serio y formal. Olvidando que la mayoría de los ciudadanos no nacimos ayer y que actuaron en contra del interés público y que lo que hoy presume, es pago de su estigma.

Otra falsedad es que la prostitución y censura de los medios no servía al Estado, que somos todos, sino a la gavilla de facinerosos en turno en el gobierno. Porque si esa manipulación hubiera servido al bien común, no estaríamos en la situación en la que nos encontramos. Servía para simular buenas intenciones, en lo que saqueaban al país. El error de diciembre fue la cruda de la borrachera que se tiraron a lo largo de todo el sexenio anterior y ni fue error ni se cometió en diciembre. Así como un bebé no se engendra en el parto, sino nueve meses antes.

Y otra pifia esta en creer que el problema para impulsar la economía se reduce a definir las conversaciones y el debate público. La política es un juego mucho más complicado que lo que Carreño Carlón puede darse cuenta. Como ya aclaré el programa de Peña Nieto está en curso y en tiempo. No se ha atrasado ni desviado y lo que si esta por verse son los alcances de las reformas.

Porque por un lado, administrar en forma inteligente un país se parece a resolver un examen, en que primero se debe resolver las preguntas para las que se tiene solución y dejar para después las que van a costar trabajo. Porque por perder el tiempo con las difíciles, tampoco se resuelven las fáciles.

El punto dos del Pacto, los acuerdos para el crecimiento económico, el empleo y la competitividad incluye once propósitos. De los cuales, el 2.5, la reforma energética, es solamente uno de todos. Y ese mismo punto incluye temas de diferente complicación. El más complicado es PEMEX, seguido de la CFE.

Con absurdos como que a la minería nadie la pela y no se sabe cuanto se extrae para no hablar de todo lo que las mineras deberían de pagarle al país. Chile y los otros países mineros reciben un porcentaje de las utilidades de lo que se extrae. Aquí a la mejor ni mordida dejan.

Por otra parte en el corto y mediano plazo es mucho más importante encontrar con que se va a suplir ese 40 % de ingresos y las divisas que proveía PEMEX, para pagar todo lo que nuestra improductividad nos obliga a importar, que resolver el problema de PEMEX. Porque en el corto plazo PEMEX no tiene esperanza.

Carreño Carlón ignora que aunque hoy se apruebe de PEMEX todo lo que guste y mande, y se encuentren soluciones mágicas, los resultados no se van a dar en el corto plazo, léase este sexenio y quizás ni en el que viene. Solo el que ve películas de espantos, cree que los cambios legislativos producen resultados automáticos e instantáneos.

No solo eso, el despiste de Carreño Carlón alcanza la dimensión de creer que el crecimiento económico de los gringos nos va a volver a jalar de moscas. Ignorando que parte de su reactivación económica la impulsará su autosuficiencia petrolera, que en cinco años empezará a tener excedentes, los que ofertarán para su venta y peor, bajarán los precios.

Pero Carreño Carlón afirma que “no solo es aquí mucho menor que en Estados Unidos el margen de acción presidencial para incidir en la ruta de la economía, sino que en gran medida ese margen mexicano está supeditado a lo poco que a su vez puede hacer el gobierno estadounidense (…) para reactivar la economía en su propio país y, con ella, la de sus socios más cercanos”.

Cuando en verdad de nuestro lado se acaba la extracción barata de petróleo. Circunstancias que echan abajo las cuentas alegres que vamos a seguir pagando a seis el barril y vendiéndolo a 100. Y peor aún, nadie nos va a comprar petróleo crudo, suponiendo que tengamos porque no tenemos capacidad para extraerlo y tampoco para procesarlo ni industria química petrolífera.

Lo que hace que el problema de fondo sea adelantarse al momento en que nadie nos compre petróleo, porque nuestro principal cliente se hizo autosuficiente y vendedor de petróleo, gas, gasolina y petroquímicos, mientras nosotros tengamos que importar todo lo que debería proveer PEMEX, sin tener con que pagarlo. Y todas esas respuestas las tenemos que buscar en los otros diez puntos del acuerdo para el crecimiento económico, el empleo y la competitividad.

Por lo que hay que voltear a otros lados, como que si no nos volvemos autosuficientes en la producción de alimentos, tampoco vamos a tener con que importarlos. Ni siquiera vamos a poder vender ceniceros de barro y ojitos de dios, porque hasta en eso los chinos nos están comiendo el mandado.

El problema de fondo es si las reformas son para resolver el problema del gobierno o el de la sociedad. Ya no podemos seguir siendo un país pobre con un gobierno rico. Ya no resiste que coma la burocracia del gobierno y que no coma la sociedad. Ya no puede ser un gobierno acaparador y distribuidor, un gobierno clientelar.

La única solución de fondo esta en echar a andar el país. En poner a trabajar a todos para que nadie mantenga a nadie sino que todos se paren sobre sus propios pies. Para que todos salgan adelante con sus propios pies.

Pero eso implica otros cambios serios y profundos. Como la de llevar la reforma educativa a los contenidos y alcances de la educación. Los contenidos parejos no resuelven los problemas ni hacen avanzar a un país disparejo. Y la educación solo debe llegar hasta el nivel de secundaria.

Falta una ley de las actividades que distinga las actividades lícitas no lucrativas de las actividades lícitas lucrativas. Tanto las actividades lucrativas como las no lucrativas son muy importantes en el sano desarrollo del individuo y en el sano desarrollo social.

No se va a poder organizar ni profesionalizar al país, mientras las preparatorias, universidades y tecnológicos los rija la Ley de Educación. Porque carecemos de una ley de profesiones seria. A una que distinga al profesional del profesionista, y a estos del técnico y al técnico del práctico, y a los anteriores, del artesano y a los artesanos de los artistas.

Una ley que diferencie, oriente y le de su lugar a cada distinta categoría de las actividades productivas. Que reconozca los méritos individuales necesarios para lograr cada nivel, como los méritos sociales que cada practicante deberá aportar al país.

Gracias al desorden en las actividades unos esquizofrénicos, como los investigadores científicos, exigen reconocimiento y trato de elefantes blancos. Derechos a cambio de ninguna obligación. Y los de los Institutos de Ingeniería se han apropiado de los espacios y han cambiado los planes de estudios de la Ingeniería Civil. De la que desconocen todo y hasta el tamaño y las consecuencias sociales de su abuso.

Para poder echar a andar el país y equilibrarlo es fundamental la Ingeniería Civil. De la que se están muriendo los últimos que existían. De haber habido Ingenieros Civiles no tendríamos la crisis habitacional y la crisis de los mercenarios de la construcción de conejeras y palomares evidencia que no son Ingenieros civiles.

Se requiere Ingeniería Civil para cumplir el 99.99 % de los propósitos del Pacto y de las acciones necesarias para echar a andar el país con sus propios pies. Y sigan dando palos de ciego que yo aquí con la verdad en la mano, espero a que la realidad los desengañe.

La última entrega de José Carreño Carlón es muy esclarecedora del extravío: ¿Último round en seguridad y plan energético? En El Universal el 31 de julio de 2013. En ella afirma que huele a último round. El último round es el que más feo huele. Concentra los humores de los boxeadores y del público.

Pero con eso demuestra que no ve los que pasa y que su percepción se limita a los olores. (¡Que profundidad y perspicacia!) A los que también confunde, porque no es el olor del último round, lo que sería algo muy bueno. Querría decir que termina la pelea y vamos a pasar a otra cosa. Pero el problema es que lo que huele feo no es el final de algo sino lo que se nos viene encima. Lo que huele feo es que el destino nos esta alcanzando y ya no podemos andar con titubeos ni parches.

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

Desinformación política

julio 2013

Apéndices mamarios viperinos

Esta semana no pensaba escribir para la Grilla, pero José Carreño Carlón no para de dar material críticable. Su entrega ““Z-40”: ideología y ecosistema informativo” expone una patología actual en la información pública, que es importante desnudar.

Inicia con afirmaciones que aparentan comparaciones incongruentes. Pregunta-afirmación: “¿Es ‘de derecha’ la siembra de miedos en la sociedad (…) exaltando la percepción del poder criminal (…) para magnificar la valentía y arrojo (…) de acuerdo con el marqueting (…) de Calderón (…)” y prosigue con otra pregunta-afirmación: “O ¿Es ‘de centro’ la estrategia de sosiego (…) (del) gobierno priista de Peña Nieto?”

Una no tiene relación con la otra. Perfectamente pueden coexistir, porque ni se implican ni se excluyen. Ambas son autónomas e independientes. Y remata su comparación de preguntas-afirmaciones con otra pregunta, también colgada de la brocha: “¿Sobreviven o no las ideologías en las estrategias en pugna de comunicación política del México de hoy?”

A lo que falta que aclare a que llama ideología, a que estrategia y a que comunicación política. Porque si entendemos por ideología al sistema de ideas fundamentales, la estrategia es producto de ella al igual que la comunicación, que materializa ambas. Pero Carreño Carlón distingue una comunicación política de ‘Otras’, sin aclarar si lo que quiere decir es engaño o manipulación.

En el siguiente párrafo afirma que es probable que lo de Calderón obedezca a la “necesidad de representar una causa heroica”, mientras que lo de Peña Nieto responde a “un reclamo de tranquilidad social”. Es la visión de un mundo de habladas: “Pero de que las ideologías subsisten (…) con tanta carga ideológica (…) como el de Calderón (…) con un mensaje más religioso de combate al mal y sus aliados” y prosigue con lo único coherente de todo: “que con una propuesta de una política pública de seguridad para la gente”.

En efecto, el problema de fondo es encontrar la manera de darle seguridad a la población. En cuestiones de seguridad no existen las ideologías y menos políticas, no existe una seguridad de derecha, ni de izquierda y menos de centro. Hay o no. La seguridad no se puede basar en la mejor hablada, la que más tranquilice o mejor engañe a la gente o haga que acepte la situación como está. En cuestiones de seguridad, en cualquier sistema político, hay eficacia o no hay seguridad.

Y después de presumir que se va a reunir con otros trasnochados extranjeros (malinchista que no conoce a dios y a cualquier barbón se le hinca) remata afirmando algo inclasificable: que Peña Nieto equilibra su ideología y es de centro por lo incluyente del Pacto. Noten su falta de rigor y disciplina mental. ¿Que tiene que ver el pacto con la eficacia policiaca?

Después cuestiona la efectividad de las ideologías de izquierda y derecha por las protestas sociales en Brasil, de izquierda y en Chile, de derecha. Y lo denomina un enigma. Pobrecito trasnochado, pero eso le pasa por fumar lo que quiere vender Fox.

Un problema del subdesarrollo son los trasnochados, que hacen de la vida pública un Teatro Fantástico, plagado de Fanfarrones como Vicente Fox o Carreño Carlón, que solo abren la boca para decir tarugadas con las que distraen y desorientan a la gente con puras incoherencias.

Los problemas en los que basa sus alucinaciones son mucho más sencillos, pueriles y graves. Mi interpretación de la guerra contra el narco de Calderón es que le pasó lo mismo que a todos los incompetentes que asumen compromisos para los que no están preparados y se vuelven fácil victima de cualquier estafador, que les promete que se van a encargar de todo y a resolverle todos sus problemas.

En el caso de Calderón los gringos le prometieron que ellos se iban a encargar de acabar con los narcos y él iba a quedar como héroe y el inepto se lo creyó. La prueba es el ridículo con el escándalo del espionaje gringo. Que todos los paises protestan y se hacen la victima y en nuestro caso resulta que hasta los contratamos y les pusimos oficina y empleados pagados con nuestros impuestos.

Por eso requerimos un poco de nacionalismo, que no xenofobia ni fanatismo, sino pensar con nuestro cerebro y resolver nuestros problemas con nuestros recursos y posibilidades. Para que no nos roben el mandado de las manos. Lo opuesto a entregarnos a gandayas y mal intencionados. Porque no duden que el desgarriate lo armaron los gringos con toda premeditación y alevosía.

Si recordamos que lo último que hizo Calderón fue encarcelar a generales a los que no se les pudo probar nada, solo la mala intención de desprestigiar al Ejercito Mexicano. Da a pensar que la siguiente maniobra gringa, en caso que hubiera vuelto a ganar el PAN, era meter al ejército gringo como el único capaz de meter orden. Como hicieron el Colombia.

Donde no terminaron con el narcotráfico, sino se apoderaron del control del negocio a costa de partir al país en dos. La zona de los naturales no narcos y la zona de los gringos y narcos. Y todos contentos.

Y el caso de las protestas en Brasil y Chile tampoco lo veo como un enigma. Sino como que la gente ya se cansó de habladas. Ya se cansó de engaños y habladores como Carreño Carlón y sus cuates, los “especialistas argentinos” Mario Riorda y Natalia Arugueta y Franklin Martins ex vocero de Lula, el que los convenció que todo iba muy bien, que son las economías que van en punta, las primeras en america latina, mientras la población se da cuenta que para ellos nada ha cambiado.

Que si tanto han progresado y tanto ha crecido la economía y las ganancias, se dan cuenta que a ellos no les ha tocado nada y siguen viviendo igual o peor que antes. No se puede vivir de puras habladas ni se puede engañar eternamente a la gente. Llega un punto en el que se debe dar resultados palpables.

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

http://www.grillaenelpoder.com.mx/edicion/index.php?option=com_content&view=article&id=17744:trasnochado-angel-pujalte-pineiro-&catid=46:columna&Itemid=68

Líderes de opinión

junio 2013

Perversidad III

Destapar el collage de engaños, que José Carreño Carlón incluye en su entrega “China en México: entre vencer y venderle al gigante” en El Universal el 5 de junio de 2013, requirió una serie de entregas que denomino “Perversidad”. En la Perversidad I desenmascaro que el “error de diciembre”, es un subterfugio del ejecutivo federal saliente para echarle su basura al entrante. En la Perversidad II descubro que José Carreño Carlón es un malinchista que en forma mañosa hace ver al nacionalismo como xenofobia.

En esta ocasión desnudó dos últimas pifias de cartabón de José Carreño Carlón e inicio la exposición de detalles cardinales para entender a China, que soslayan los que desconocen a la hermana perversa de la ingeniería civil: la geopolítica. El penúltimo dislate de José Carreño Carlón que desnudo en ese artículo, consiste en respaldar sus asertos en “encuestas de opinión” entre legos, las que además, son fáciles de sesgar en cualquier sentido deseado.

“Y solo fue hasta hace dos décadas que el proceso de discusión que condujo al TLC logró invertir la relación: de 70% de rechazo y 30% de aceptación a la apertura con Estados Unidos en 1990, a 70% de aceptación y 30% de rechazo en 1994”.

Otro engaño lo hace al denominar “proceso de discusión” a lo que en verdad es campaña publicitaria y no oculta su parcialidad en su continúo remachamiento de la campaña publicitaria con que busca esconder las culpas de su verdadero patrón:

“Y pese al colapso nacional de 1995, con su gestión política basada en la satanización del pasado inmediato”. El mensaje encubierto es que pensó mal de su inefable jefe, no por las malas cuentas que entregó, sino por una campaña publicitaria y como prueba de la injusticia cometida con el inefable, lo que “presume” a continuación, se lo acredita a él:

“aquél paso disparó las energías nacionales y los cambios de mentalidad que hicieron del México de hoy el primer exportador de América Latina, el décimo a escala mundial”. Como vimos en la Perversidad II, la ubicación geográfica (logística), con oferta de mano de obra y materias primas baratas aderezadas con facilidades fiscales, condiciones de las que oculta la necesidad de abaratarlas más de lo necesario, por las malas condiciones en que dejó al país y sobre ese ocultamiento presume que la mala posición de negociación nos transformó en asilo de fábricas y maquiladoras extranjeras. No en productores de plusvalor, que termina saliendo del país a donde están los verdaderos dueños.

Y remata con un augurio de dudoso valor: “ y en seis años, de acuerdo a The Economist, otra vez el primer exportador a EU, sobre China y Canadá”. Lo que no dice es que China y Canadá exportan productos de fábricas que son de ellos, que no solo ocupan su propia materia prima y mano de obra barata, sino que también y más importante: sus propias patentes, por lo que el plusvalor, que es lo valioso de las fabricas y maquilas, se queda en esos países y no vuelan a quien sabe donde.

O que esa posibilidad la generan impíos empresarios golondrinos que migran sus negocios de acuerdo a donde encuentren costos más baratos, (suma del costo de la mano de obra, materias primas, fiscales y logística o suma total de costos de transporte. En cuya mira están además de México, los pobres de Asia y África. Y que siempre escogen al más barato, al que más se ponga de pechito. Lo que siempre será un muy cuestionable beneficio de corto plazo ya que se logra a costa de fastidiar a la clase media, cadenas productivas nacionales y mercado interno. De incrementar la pobreza y desarticulación de la sociedad.

Continúa descubriendo la solidez de sus fuentes: “de acuerdo con una encuesta de ayer en Reforma entre “lideres de opinión””. ¿Serán los del Tercer Legrado, a los que Telerisa, la fábrica de fantasías, transforma a lectores de noticias, en analistas políticos?

Noten que su mundo es el de las opiniones, no el de los hechos. En el que parece creer que si nos convence que algo es bueno, entonces va a dar buenos resultados, porque esa “buena vibra” va a: disparar las energías nacionales y los cambios de mentalidad que van a hacer de México, lo que augura una manipulable encuesta entre muy cuestionables “lideres de opinión”.

Con la ventaja que no tenemos que tomarnos de la mano ni concentrarnos en desearlo, todos a la misma hora, como proclama la campaña en radio, que afirma que así se conjunta la “energía del corazón y la fuerza del pensamiento” de todos.

Y remata: “La clave parece estar en ver a los gigantes menos como amenaza invasora y más como mercados prometedores. Y en ver la prosperidad china menos como objeto de recelo y más como un atendible exportador de inversiones y tecnología”.

A las cosas hay que verlas como son y llamarlas por su nombre. Por mucho que veamos a nuestros coetáneos con buenos ojos, nadie va a dejar de cuidar sus propios intereses, para favorecer los de ingenuos que pretenden defenderse solo con “buenos ojos”. Y no encuentro razón para ver con recelo la prosperidad de nadie más. Al revés, lo que debemos ver con recelo es la falta de prosperidad entre nosotros. Los únicos que podemos atender y cuidar nuestros intereses somos nosotros mismos y si a nosotros no nos interesa, a los demás menos. Por muy buenos ojos que echemos o peor, que volteemos a otra parte.

Es claro que José Carreño Carlón no cree que sea un asunto de inteligencia sino de opiniones. Cuando todos tengamos el cerebro lavado con una “buena opinión” de las trampas a donde nos lleva nuestra mala situación, se van a “disparar las energías nacionales” y los “cambios de mentalidad” que por si mismos, nos van a poner por encima de China y Canadá, no en bienestar y nivel de vida de la población, sino como receptores de inversiones y tecnología ajena.

Que es lo que crea la ilusión de incremento en el PIB, sin aclarar el monto que termina en el extranjero, lo que desenmascara la mala distribución del mismo, el aumento en el número de pobres y reducción de la clase media. Por lo pronto, allí dejo el desgrane de pifias que hay en la columna: “China en México: entre vencer y venderle al gigante” de José Carreño Carlón, que no dejan de ser del mismo tipo y forma de engaño, para iniciar algo más interesante, una revisión de China que nos permita ver mejor la razón de lo que esta pasando.

Inicio introduciendo una particularidad de China que la hace muy diferente a nosotros y que muy pocos entienden y toman en cuenta. En contraposición con occidente, China posee una cultura muy sofisticada y refinada. La que la hace incomprensible para una cultura simple y burda.

Hay quien cree que los chinos son muy pacientes y aguantadores. Lo que no es cierto. Los chinos no son pacientes ni aguantadores, sino inteligentes, que es otra cosa. No inician nada que no garantice llegar a donde ellos quieren, por lo que no actúan hasta que sean seguros los resultados.

Es importante darse cuenta que los chinos no se manejan por la química sanguínea, sino por las neuronas. Aclaro la diferencia con el típico ejemplo de los compadres. –Un señor en su casa encuentra a su compadre durmiendo con su mujer. Por lo que se dan de golpes, hasta que con el ejercicio el hígado metaboliza la adrenalina, que el coraje inyecto al torrente sanguíneo, logrado lo cual, se toman una cerveza y continúan su amistad, como si nada hubiera pasado-.

Esto es así, porque ese par de compadres orientan su comportamiento con la química sanguínea. La que determina que estén de buenas o malas, contentos, tristes o enojados, entusiasmados o deprimidos. Y ese “químico” estado de ánimo, a su vez determina el comportamiento.

Por eso los publicistas de los malos políticos, como José Carreño Carlón, no se meten con problemas de lógica ni revisan hechos verdaderos, sino que en vez de ello buscan inducir un buen estado de ánimo que pinte al mundo de rosa. Que haga ver a todo bueno y bonito. Conscientes que cuando se descubra el engaño, el coraje y resentimiento durará lo que tarde el hígado en metabolizar la adrenalina.

Los chinos no son así, no se orientan con la química sanguínea, sino que con las neuronas estructuran hechos y posibilidades reales, para entender al mundo y buscar su conveniencia. No son pacientes, que hay quien traduce como aguantadores, sino fríos y calculadores. Tampoco estoy diciendo que sean malos. Porque los viscerales ven como malos a los racionales.

Dejo aquí ésta revisión, para entrar de lleno en la siguiente entrega de la serie “Perversidad”, al recuento de los aspectos de la cultura china, que deben ser tomados en cuenta en la relación de México con China. Y que las libélulas, que rozan sin tocar la superficie, como Carreño Carlón, no toman en cuenta en sus entusiastas arengas y campañas publicitarias.

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

http://www.grillaenelpoder.com.mx/edicion/index.php?option=com_content&view=article&id=17163:perversidad-iii-angel-pujalte-pineiro&catid=46:columna&Itemid=68

Falsedad y subdesarrollo

junio 2013

Suplantar lo real

La columna: “Reforma en telecomunicaciones: el regreso del Estado” de José Carreño Carlón en El Universal el 12 de junio de 2013, es una invaluable especimen para explicar la falsedad que caracteriza al subdesarrollo. La trampa menos notable del subdesarrollo es la simulación de lo verdadero.

Suplantar lo real con cosas apócrifas que además de apariencias en el mundo real no pueden dar los resultados que busca lo que fingen. Como las plantas de plástico que no son comestibles ni descomponen el bióxido de carbono en oxigeno. Lo que es una simulación que bloquea el avance social. Una suplantación de las piezas que inmoviliza la máquina social.

Según José Carreño Carlón la promulgación del presidente Enrique Peña Nieto de la “reforma constitucional en materia de telecomunicaciones y competencia económica”, “pone a México en la frecuencia del debate internacional”. El primer engaño es que el debate no es sobre México, como maliciosamente hace creer.

El segundo engaño es que no es un debate sino un ensayo que sacó de un foro de estudiantes, la International Communication Association (ICA), que según José Carreño Carlón publicó la “reemergencia del Estado regulatorio, tras décadas de fobia antiestatal y antiregulatoria”. Conclusión basada en el “establecimiento de cuerpos súper – regulatorios como Ofcom en Gran Bretaña y otros países de Europa, para reemplazar, en el caso británico, a cinco órganos reguladores”. Nada que ver con México ni el tercer mundo.

José Carreño Carlón apantalla ingenuos con ensayos estudiantiles, en vez de trabajos profesionales. Los que como Procusto, adapta “a huevo”, soslayando diferencias de fondo con demenciales concesiones. Logrando una incongruencia que no distingue las abismales diferencias entre el primero y tercer mundo. Entre uno verdadero y uno ficticio. Totalmente ciego a las diferencias culturales que existen entre Gran Bretaña y USA (con todo y que son primos) y entre esas dos culturas y la infracultura tercermundista. Por lo que equipara países realistas con uno ficticio.

Para él la evolución en un país con una cultura más verdadera, como Gran Bretaña, anticipa lo que va a pasar en un país apócrifo como México. Exhibe su extravió igualando apariencias: Gran Bretaña reemplaza a cinco órganos reguladores y nosotros a la Cofetel, la Comisión Nacional de Competencia y la SCT. Sin considerar que las diferencias entre de los órganos de allá con los de acá, los hace incomparables. Ni siquiera iguala peras con manzanas, sino peras con piedras.

Según Carreño Carlón otra similitud en “este regreso del Estado a escala global”: es la “independencia de las nuevas autoridades regulatorias”. Concepto que dudo que incluya la tarea estudiantil en que se basa, porque allá la cultura es realista, donde se requiere un profesional, ponen a uno auténtico, pero no consideré necesario verificarlo.

Para mejor destacar que Carreño Carlón, cree que la corrupción en Gran Bretaña es del mismo tipo y nivel que la del tercer mundo. Con lo que exhibe ceguera a las diferencias culturales, que hacen que la corrupción en Gran Bretaña sea diferente a la que hay en USA y que la corrupción en países de primer mundo, es abismalmente diferente a la que se da en el subdesarrollo.

El director general del Fondo de Cultura Económica ignora que la cultura es el sistema de ideas y pensamientos. Y que el tipo y forma de corrupción cultural determina el tipo y forma de corrupción en los comportamientos. Y su precariedad conceptual y desorden conceptual, incluye falta de disciplina y rigor, que lo lleva a equiparar cosas distintas y a generalizar particularidades.

Hace “global” ese supuesto regreso del Estado y esa supuesta independencia de las autoridades regulatorias por el solo hecho que sucede en Gran Bretaña y de ese dislate concluye otra incongruencia: “ese regreso del Estado se plantea ya no en el esquema de concentración de poderes en el Ejecutivo, como ocurrió en el modelo histórico de México (…)”.

Primero afirma que lo que esta sucediendo en Gran Bretaña, por razones que elude, también va a pasar aquí, y lo respalda en similitudes aparentes y después de su disparatada igualada brinca a que nuestras diferencias inocultables no se prestan para que pase lo mismo que en Gran Bretaña. Por fin, si o no.

Así, enlista manifestaciones privativas del subdesarrollo que no excluye, por inocultables y haberse vuelto lugares comunes, gastados de tanto sobarlos, que no de resolverlas (otra particularidad del subdesarrollo que se conoce como “sobrediagnosticado”, que no “sobreresuelto”):

Ya que las leyes secundarias faltantes y la integración del nuevo cuerpo regulatorio dependen de un acuerdo en el Congreso “tan o más complicado que los que se presentan en cada caso en que hay que sustituir a un consejero del IFE”. Lo que es inimaginable en el primer mundo y que echa abajo sus primeros asertos.

Que: “el nuevo órgano de decisión quede atrapado y condicionado por los partidos, como terminó ocurriendo con el IFE”. Ni en Gran Bretaña ni en USA existe un IFE. No lo necesitan porque la necesidad del IFE la genera algo impensable en la cultura de esos países.

Que: “el órgano quede en manos de las empresas que debe regular, (…) como ocurrió en la Cofetel”. Idem a lo anterior. Continua con “unos y otros” que no aclara quienes son, pero por lo que hacen (su infracultura) me imagino que se refiere a franquicias políticas: “tratan de conjurar sus respectivos temores tratando de hacer realidad el temor del contrario, es decir, de controlar al órgano de autoridad para que no lo controle el otro”. Otra manifestación particular de nuestro primitivismo cultural que no tiene equivalencia en Gran Bretaña ni USA.

Una diferencia cultural radical es que en el primer mundo mentir es grave. Tanto que en USA le ha costado el puesto a dos presidentes, que fuera de eso eran de los mejores: Richard Nixon y Bill Clinton. El pecado de fondo de ambos no fue espiar ni andar de pitoloco, sino mentir. Y USA son unos patanes frente a Gran Bretaña.

Aquí cuando le preguntaron al fanfarrón de Vicente Fox Quesada, la razón por la que había mentido en su campaña presidencial, sin ningún empacho contestó que si no lo hubiera hecho no hubiera ganado la presidencia. Y nada pasó, nadie dijo nada y todo siguió como si nada. Se aceptó esa respuesta porque la infracultura de una mayoría ve normal mentir. Hasta hay quien pregona que es necesario, si no hasta mejor. Lo que es un penoso síntoma de nuestra infracultura y precariedad racional y moral. Hacer bien las cosas y portarse bien no es asunto de estética sino de resultados.

Más adelante encontramos que la estructura conceptual de José Carreño Carlón engloba incongruencias de otro tipo. “una legislación innovadora puede envejecer de inmediato por la cultura de políticos y empresarios que no terminan de percatarse de que las nuevas reglas se deben de aplicar en una cancha nueva”.

Lo que descubre que desconoce la eficacia y eficiencia legal y cree en su juventud y “envejecimiento”, lo que no es exclusividad suya. Tampoco el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, sabe de esa materia fundamental. Lo que los equipara con los Institutos de Ingeniería que son adornos que no sirven para nada. Los efectos verdaderos de dos son fundamentales para superar el subdesarrollo, pero los dos son elefantes blancos.

Otra incongruencia en la estructura mental de José Carreño Carlón, es la de creer que las leyes son llamadas a misa. Cuyo cumplimiento depende de ganas y buena voluntad. Las leyes bien hechas encomendadas a gobiernos no descontrolados, se cumplen porque no hacerlo acarrea al infractor más perjuicios que no hacerlo. Lo que es fundamental para el desarrollo ya que una sociedad se supera alentando las conductas convenientes y desalentando las inconvenientes. Aquí el 98 % de impunidad evita avanzar y nos lleva en retroceso.

La incoherencia anterior la completa otro disparate: “Hoy no hay condiciones para que el Ejecutivo imponga su voluntad”. Con lo que exhibe lo arcaico de su pensamiento que se quedó atrofiado en la época de tiranos y ucases. Y continúa con más barbaridades:

“ni para que la radio y la televisión obliguen al presidente” (a decretarles una reducción de impuestos), “Ni para que el monopolio de las telecomunicaciones maniate a las políticas públicas” y concluye sus atrocidades afirmando que: “De que todos se percaten de ello depende el éxito de la reforma”.

Cree que el orden social esta atenido a condiciones que no aclara o al contentillo de los que en verdad son delincuentes sociales a los que el orden legal debe controlar, que simulan ser políticos y empresarios. Muchos políticos en verdad son gangster, que lideran hordas delincuenciales y se dedican a depredar recursos sociales, algunos partidos políticos son verdaderas mafias que cambian protección por parte del botín y algunos empresarios dependen totalmente del respaldo de cómplices en la administración pública, que pagan bajo la mesa y por lo que no pagan arriba de la mesa (ni modo de duplicar gastos, o mochila o impuestos).

Y al revisar lo que José Carreño Carlón dice ser, encontramos que: Es licenciado en derecho por la UNAM. Así es, la UNAM tituló como licenciado en derecho a este bárbaro que cree que el derecho es a contentillo de los que debe controlar. ¿Alguien le encargaría un asunto legal? Uno legítimo, no una corruptela.

Su visión del derecho a contentillo me lleva a pensar que curso la carrera como esas mujeres que todo lo que buscan es casarse, gracias a relacionarse o darse taco sin ejercer. En su caso un hueso. Pero también exhibe el fraude educativo y universitario. Que cada cinco años titula a una generación de bancas. Produciendo otra artificialidad del subdesarrollo. Los profesionistas balines titulados que solo pueden ocultan su incompetencia y simular la práctica que desconocen refugiándose en la corrupción.

Tiene Master of Public International Law (derecho publico internacional). Lo cual vale lo que su distinción de las diferencias culturales entre los países. Inútil al desconocer la distancia que separa al primer y tercer mundo. Menos ha de conocer a Tucídides, padre de la escuela del realismo político, lo opuesto a la buena voluntad de las partes.

Y es Doctor en Comunicación Pública. Que es el diploma al que más jugo le ha sacado y quizás el que menos valor tiene. La trayectoria da a pensar que colecciona membretes fáciles para apantallar despistados. No olviden que hay maestrías y doctorados patito de tres y seis meses. Su desempeño no muestra evidencias de superación personal, como conocimiento realista, profundidad, seriedad, disciplina ni rigor.

Por lo que como licenciado en derecho es buen internacionalista, como internacionalista es buen comunicador, como comunicador es buen académico y como académico es buen político y como político es buen… (lo dicho). Pero sobre todo, es muy buen ejemplo de la simulación profesional que se da en el subdesarrollo.

Con ese desaseo conceptual. Con esa visión estrecha y torcida de las cosas. Con esa infracultura, es el director del Fondo de Cultura Económica. Su ridiculum lo hace ver como ajonjolí de infinidad de variopintos moles. A los que su desempeño real deja muy mal parados. Ya que demuestra nivel bajo o que todo lo ha logrado por relaciones políticas.

Y volviendo a la falsedad en el subdesarrollo. La simulación profesional es muy grave. Ningún país puede salir del subdesarrollo con mares de mediocres y analfabetas funcionales con complejo de profesionistas, que entierran y ahogan a los pocos, que como los deportistas, a pesar de todo y contra todo, se autosuperan. Y el problema nace desde la legislación.

Lo más necesario para superar el subdesarrollo es lo que no tenemos. Tengo 20 años peleando que se distinga a los investigadores, que a conveniencia se transforman en “ingenieros” a secas, de los ingenieros civiles y a principio de año me llamaron de la cámara de diputados para decirme que si quería cambiar algo, tenía que hacer toda una ley federal y que nadie sabe de profesiones.

Cuando yo solo quería cambiar un articulito, pero en fin, me fui a hacer la tarea para encontrar que no tenemos ley de profesiones. El artículo 5º Constitucional es otro mito del subdesarrollo. Mezcla de resabios mezclados de filosofía del derecho francés con ingles, puestas en un lugar que no corresponde a una ley de profesiones.

Confunde a reivindicaciones sociales de origen francés (todo mundo puede dedicarse a lo que quiera y nadie puede obligar a nadie), combinadas con fracciones de enfoque contractualista ingles (que busca controlar la actividad mediante el contrato, pacto o convenio). Y el objeto principal es antiesclavista. Y todo dentro del capítulo de las garantías individuales. En decir, como ley de profesiones, todo fuera de lugar, foco y realidad.

Después buscando el sustento de lo existente revisé el artículo 3º Constitucional para encontrar otro galimatías. Otro sofisma del subdesarrollo. Pero creo que tengo las puntas del desorden y una visión clara del proyecto necesario para encarrilar, tanto la educación como la actividad profesional en el país.

Por lo que agradezco al diputado que me abrió los ojos y mostró un panorama que no había contemplado y con el que redondeo 20 años de trabajo, que certifico con mis desarrollos conceptuales sobre el hombre y el mundo material, plasmados en mis cuatro libros publicados, pero lo mandé a volar porque cree que los ciudadanos somos limosneros o que les pedimos favores.

Lo que encontré es grande y muy valioso, tanto que es aplicable a todo el tercer mundo, por lo que no se lo puedo dar a quien no lo aprecie, ni se de cuenta de su valor. No es para sicofantes. Aquí presentaré algunas primicias y sobre todo evidencias de la falsedad o tercer mundismo o subdesarrollo de nuestros servidores públicos.

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

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Deforme comunicación política

junio 2013

Perversidad II

En la entrega anterior desnudé la falacia del “error de diciembre”. Engaño que encubre el rompimiento de la regla de juego político no escrita, de guardar en la entrega un mínimo de principios. Por el que el presidente anterior junto con el dinero se llevaba su basura. Por eso devaluaban y reventaban sus ampollas más purulentas antes de entregar. Mientras que el “Error de diciembre” es un subterfugio del saliente para echarle su basura al que entraba.

Se necesita ser muy ingenuo y supersticioso, para creer que las cuentas de un país dependen de palabras cabalísticas. Obras son amores y no buenas razones. Núñez exhibe a Granier para no asumir sus culpas, lo que no hizo Zedillo y gracias a lo cual el goebbelito de Salinas, repite como loro el engaño. Pero espero que gracias a la alternancia, se entreguen buenas cuentas, so pena de ser exhibido y castigado, se haga costumbre, lo que será un necesario freno a la hasta ahora impune trapacería de los políticos, fruto palpable de la democracia.

Ahora continúo exponiendo la siguiente dupla de abocardamientos conceptuales con los que Carreño Carlón construye la continuación de su collage de engaños, que tituló “China en México: entre vencer y venderle al gigante” en El Universal el 5 de junio de 2013.

El segundo párrafo dice: “Por generaciones nos ha dominado en México una historia de pueblo invadido, victimado militar y/o económicamente, primero por españoles, luego por franceses, más tarde por los estadounidenses y recientemente por los chinos”. De ésta mañosa presentación de hechos, como si fueran fantasías alejadas de la verdad (nadie nos robó la mitad del territorio).

La que completa con: “La narrativa nacionalista nos ha construido como una nación sucesivamente ocupada, conquistada, penetrada, violentada, colonizada y preponderantemente vencida (…)”.El revuelto cerebro de José Carreño Carlón, parece que quiere decir, que lo que somos no lo han construido los aciertos y errores que hemos cometidos en nuestra actuación, en hechos.

Según un José Carreño Carlón, si los mexicas hubieran contado con cuenta cuentos como él, hubieran derrotado a los españoles e invadido y conquistado a Europa, nosotros hubiéramos saqueado y explotado al viejo mundo. En el mismo orden de ideas, lo que le faltó a Santa Anna para apropiarse de lo que había de USA y hasta de Canadá, era un cuenta cuentos como José Carreño Carlón. Los habladores como él, sirven para dominar al mundo. Lo hemos desperdiciado.

Pero no se si por ignorante o de mala fe, tuerce el otro concepto con que construye su artificio: el nacionalismo, No sé como interpretar “La narrativa nacionalista”. Porque al desmantelar y retirar la idea que “la narrativa” es la que construye el mundo real, queda el adjetivo nacionalista colgado de la brocha y con una fuerte carga negativa. Quien sabe que sea, pero es malo.

El nacionalismo consiste en resolver nuestros problemas con nuestros propios recursos. Pensar con nuestros cerebros, trabajar con nuestras manos, caminar con nuestros pies y procesar nuestros recursos naturales. Lo cual es necesario si queremos construir una estructura social piramidal, tridimensional continua y estable, en vez de una plataforma plana con picos. Sin dirigentes ni clase media.

Y repito, que no sé si Carreño Carlón tuerce el significado de la palabra “nacionalista” por ignorante o de mala fe. Porque aunque significa lo opuesto al malinchismo, no le da el significado que presento en el párrafo anterior, sino el de xenofobia. Que es otra cosa muy diferente.

Darle a la palabra nacionalista el significado de xenofobia, es de un malinchismo muy perverso. Creer que los extranjeros vienen a ayudarnos y a resolver nuestros problemas es de retrasados mentales. Y mucho de lo que ha evitado que nos levantemos en la historia del país han sido los malinchistas que propugnan porque venga un emperador, rey, inversionista o empresario extranjero a salvarnos.

Con lo que prepara otro saqueo, que dirá que con labia va a transformar en éxito. O más bien hará lo que todos los habladores, que cuando caen sus mentiras se esconden y hacen guaje. Y por ahora allí dejo el desgrane de ese artículo que como ven, palabra por palabra, como material didáctico, no tiene desperdicio.

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

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Desarrollo y TLC

junio 2013

Perversidad

Todo tiene tanto de bueno como de malo y lo inteligente consiste en encontrar lo aprovechable. Sobre esa base fructifico la infamia de José Carreño Carlón para exponer el principal óbice en que recala el desarrollo nacional. En especial el bienestar, la prosperidad material y el desarrollo armónico de las facultades positivas de la población.

Su columna “China en México: entre vencer y venderle al gigante”, lejos de ser un análisis serio que revele y oriente, es un apendejante. Un claro ejemplo de los mensajes con los que lo peor de la política buscan manipular desorientar y hacer bolas a la población. Lo complementario de la inepta educación con la que se derrota a la democracia y al progreso.

La entrega es un collage de mitos y engaños encubiertos en un galimatías disfrazado de análisis de la evolución de la percepción de la ciudadanía, cuando precisamente es a la que pretende extraviar. A la percepción de una ciudadanía a la que insiste en considerar retrazada mental.

La primer falacia: “Cuando el TLC detonó las exportaciones mexicanas a EU y permitió una rápida recuperación del colapso de 1995 que siguió al “error de diciembre” de 1994”. El error de diciembre es un cuento para chupadedos. Presupone que la economía de un país depende, como la brujería y magia, de pronunciar las palabras adecuadas en el momento adecuado. Lo que es una superstición.

Tan solo vean como el principal defecto de Agustín Carstens es la comunicación y lo desafortunado de sus ocurrencias (catarrito, bache). Pero él puede decir lo que quiera, ya que lo que diga no importa, porque en los hechos da buenos resultados. Al grado de mostrar la diferencia entre los habladores, limitados a divulgar delirios, como José Carreño Carlón y un profesional que en verdad administra una frontera de contacto de la sociedad con el mundo real. Alguien que opera en el mundo verdadero y que en vez de habladas da resultados verdaderos, palpables, medibles y pesables. Creiques y penseques contra resultados. Ruido contra hechos.

El verdadero “error de aquél diciembre” fue el no destapar la cloaca que puso al borde del precipicio al país. No revelar que en diciembre explotó una bomba que se armó y cebó a todo lo largo del sexenio anterior. Otra parte de la artimaña, es el TLC que opero como pajarito distractor para que la población no vea lo que el mago se echa a la bolsa con la otra mano y quizás hasta como justificación al desmedido saqueo de los recursos que sufrió la sociedad.

O habrá quien crea que el tonto de Granier invento lo que hizo o lo aprendió de inefables como el verdadero patrón de Carlón. Las crudas económicas sexenales se arraigaron a partir de Echeverría. Parte por malversar y parte por saquear los recursos.

Pero lo que potenció la cruda económica del sexenio de Salinas y Carreño Carlón, fue un triple saqueo. En que además de vaciar las arcas, también se carrancearon las empresas productivas del gobierno. La única que les faltó fue PEMEX. Y el tamaño del hoyo que dejaron se palpa con que uno de los agraciados con un monopolio, es hoy el hombre más rico del mundo.

Se robaron los recursos que acostumbraban robarse, privatizaron empresas que en forma ineficaz, incompetente e inepta metían algo de dinero al gobierno, lo que fue otra merma y también se robaron el producto de la venta de esas empresas. El error de diciembre no fue unas palabras cabalísticas mal pronunciadas sino encontrar, como Núñez en Tabasco, las arcas vacías y todo empeñado.

Y lo que salvó al país no fue el TLC, sino la capacidad de Zedillo y la generosidad de Clinton, que de su caja chica le tiró una cuerda salvavidas. (Lo que tenía para chicles). El TLC es otro fraude. De entrada ¿que mercancías mexicanas teníamos y hasta la fecha tenemos para vender al exterior?: ojitos de dios, ceniceros de barro, baleros y trompos de madera.

Las industrias automotriz y de pantallas planas son otro engaño de mitómanos estafadores de la sociedad, como José Carreño Carlón, que viven de desorientar a la sociedad. Los goebbelitos propalan que son industria mexicana porque las plantas están en nuestro territorio. Gracias a que a los verdaderos dueños les conviene ponerlas cerca de la mano de obra y materias primas baratas. Que es lo que, además de ubicación geográfica, aportamos. Están aquí por logística y evitar contaminar su territorio.

Pero el plusvalor de esos productos de esa “industria mexicana”, las ganancias, que es lo gordo y lo valioso de una industria, la tajada del león se va a donde están los verdaderos dueños, que no son mexicanos. Por eso el TLC en vez de propiciar el desarrollo armónico de la estructura económica y social nacional, decapitó a los empresarios y descubridores nacionales. Y fastidió a la clase media.

A propósito no utilizo la palabra “investigadores” porque se la han apropiado una mafia de parásitos caviar. Que sin empacho son limosneros de recursos públicos, a pesar que la mayoría de las patentes de lo que fabrica nuestra mano de obra se va al extranjero. Y lo lógico es o pagar patentes foráneas o mantener parásitos internos, que van para treinta años viviendo de la promesa que van a evitarlo.

El fraude de los “no descubridores”, que viven de investigar sin descubrir nada y de los empresarios artificiales, que dependen de monopolios, cuyas ganancias les permitiría jalar a toda la economía nacional. Lo demuestra que no hacen nada por el país, porque en vez de empresarios de verdad son apostadores y rentistas, que despluman a la sociedad y en vez de invertir sus desproporcionadas utilidades en industria pesada, con que jalar cadenas productivas nacionales, lo hacen en negocios de viuda (cafeterías y tiendas de fayuca).

El artículo da para más, noten que aquí apenas desgranamos una oración, pero en esta entrega allí lo dejo, para seguir desmenuzando pifias y falacias del resto de la columna “China en México: entre vencer y venderle al gigante”, en entregas posteriores. Lo que haré con especial interés, ya que el “chivo en cristalería” se metió a mi cancha: la geopolítica. Precisamente “La hermana perversa de la ingeniería civil” es la geopolítica. El conocimiento base de la ingeniería militar, la civil y la geopolítica es el mismo. La hermana mayor es la ingeniería militar, que hace por la fortificación, lo mismo que la civil debe hacer por los asentamientos y la geopolítica es la hermana perversa porque mientras la militar y la civil buscan beneficiar a la fortificación o al asentamiento, la geopolítica busca perjudicar al que estudia.

Por lo mismo agradezco a Carreño Carlón la invaluable oportunidad para exponer el verdadero fondo, serio y profesional de las cosas, ya que en nuestro país se desconoce la ingeniería militar, los investigadores desvirtuaron y extraviaron a la ingeniería civil, en su desmedido afán de apropiarse territorios presupuestales, por lo que ya tampoco existe ni su recuerdo y se confunde con limitadas especialidades.

Y la geopolítica, sin el conocimiento de las auténticas ingenierías y por el escotoma de atrofiados fraccionarios, que por el nombre la creen competencia de la ciencia política, pues hace que haya mucho que aclarar y ventilar en público.

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

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Diferente Mentalidad

La historia y su historia

En el artículo “103 días de Peña: ¿contar su historia es hacer historia? de José Carreño Carlón, la incongruencia en el orden de presentación genera muchas preguntas. ¿A que le llama “su historia”? ¿A su versión de los hechos, a su propia percepción, a la percepción ajena, a generar apariencias? Es decir, a subjetividades y no a hechos.

Y eso, de alguna manera, lo relaciona con la historia seria, la que aspira a ser objetiva. Por lo que el enfoque subjetivo reformula la pregunta: ¿Puede con subjetividades construirse objetividades? Lo que no es posible. Pero más adelante afirma que de acuerdo con la “comunicación contemporánea”, un “presidente exitoso” debe “erigirse en un buen contador de historias”.

Involucra a Obama en lo que parece dar a entender que el poder de los gringos no es real, sino consiste en ser buenos cuenta cuentos. Algo tiene de razón y en esa lógica Calderón falló porque escogió mal su fantasía. El cuento que contó. Porque el del “héroe que se atreve a declararle la guerra a las bandas criminales” resultó un cuento que “no dejaba margen para contar una historia victoriosa ni para acreditar heroísmo alguno”.

Así, el problema no lo causó la falta de inteligencia sino de labia. Subsumir el mundo verdadero al de las opiniones de legos es lo que no nos permite conocer el verdadero problema y confundir con soluciones lo que lo abona. Es la conclusión de un cerebro vacío, lineal y binario. Lo que deja ver que antes de resolver los problemas reales del mundo debemos resolver los problemas de ilógica. Y a estas alturas del partido, no podemos seguir cargando problemas de lógica.

En el desarrollo conceptual del comunicador lo que importa, lo relevante, lo trascendente es el rol, el papel, que “el personaje” para el que trabaja representa en el teatro de la opinión ajena, no en el de la vida. De allí resultan los héroes que no se sacrifican, que en los hechos no tienen ningún mérito, fuera de su experticia como cuenta cuentos, como relator de historias que no modifican de ninguna forma positiva al mundo real. 

Por falta de nivel de distinción mezcla cosas disímbolas. Una cosa es una buena comunicación y otra un buen producto. El producto es el origen y fin de la comunicación y la comunicación seria, honesta, legítima y sincera, depende totalmente de la fidelidad con la que refleje al producto. Vean las campañas publicitarias comerciales que alertan sobre las campañas engañosas, las fraudulentas. Mentiras que según el ex presidente Fox es legítimo y correcto en la política.

Toda comunicación que supera, deforma o falsea de alguna forma al producto es un engaño, un fraude. La calidad de la comunicación la mide el grado en que le hace justicia al producto. La precisión y exactitud con la que lo caracteriza y expone la verdad de sus bondades. Y engañar y falsar los hechos no puede ser la virtud de un buen comunicador.

La comunicación se parece a la oratoria, en que es más importante dominar el tema del que se habla, que los trucos y mañas de la oratoria. Un orador muy malo que domine el tema, trapea el piso con un experto en oratoria que lo desconozca. Y toda mentira y engaño, es una espada de Damocles.

Creer que es más importante la forma que el fondo, es una deformación causada por sobrevaluar la práctica. El señor Carlón es un comunicador que no toma en cuenta al producto. Por eso no le importa la relación que guarde el mensaje con lo real, la perfección de la forma con el fondo, sino que para él todo se agota en la forma.

Tiene algo de razón.

La única virtud de un agua azucarada y pintada de negro que se vende charrísima, es la publicidad. Un refresco cuyo mayor contenido es de publicidad y a cuyo engaño y abuso le debemos problemas de obesigenia, diabetes, caries, etc. Pero la sociedad espera que sea un gobierno de nueces y no de puro ruido. Si hasta en el terreno comercial privado, los mismos de la publicidad reconocen los inconvenientes de la publicidad engañosa.

La promesa esperanzadora de que “no llega para administrar un estado de cosas (…) sino a mover a México (…) y a transformarlo”, la echa a perder al presentarla como un cuento: “empezó a contar la historia de un gobernante que no llegó…” Con lo que radica la virtud en el ruido y no en los hechos. En lo subjetivo y no en lo objetivo.

Estas inclinaciones, sesgos o desviaciones, parecen deformación profesional. Una que caracteriza al tipo y forma de comunicador que es el señor Carreño Carlón. Un total acrítico ensalzador y lanzador de fantasías deseables o loas y lisonjas.

En el último párrafo deja perfectamente claro que no abandona al mundo subjetivo, al aclarar las causas “por las que un buen contador de cuentos se puede quedar a la mitad del camino” (le da el mismo peso a lo subjetivo que a lo objetivo), “si además no es bueno también para hacer historia”.

Ojo chequen las variables que relaciona como las que hacen bueno para hacer historia: “una buena estrategia de comunicación política también es insuficiente si no va acompañada de una buena estrategia de operación política”.

Una es la comunicación y otra la labor política. La labor política es parte de la administración de una sociedad. Pero no es toda la actividad que debe efectuarse en una sociedad. Otra labor radical es la racionalización del mundo. La inteligencia social. La que debe orientar el rumbo y decidir lo: conveniente y óptimo.

La manipulación del mundo real es lo único que puede cambiar los resultados en el mundo real. La manipulación de la opinión ajena calma y gana tiempo, pero ante la falta de resultados reales invierte su sentido, transformando o descubriendo al fácil y cómodo cuento en agravio y otro problema más.

Es muy diferente en necesidad e importancia la comunicación de información seria sobre hechos reales, momentos y cambios en ritmo o rumbo. La expresión de cambios e instancias que el ejecutivo debe comunicar para que la sociedad se oriente y coordine con el todo. La comunicación de hechos reales es una necesidad muy seria, que por lo mismo no se puede (debe) chotear.

El señor Carreño exhibe que se ha especializado en un tipo de comunicación política. Lo cual es muy respetable. Como dice el artículo 5º Constitucional todo mundo puede dedicarse a lo que se le antoje… siempre que sea lícito. Como articulista y como director de la oficina presidencia de comunicación se le podrá calificar como bueno, regular o malo, pero en una posición correspondiente. El actor cumple los requerimientos del puesto.

El problema está en que ya no es periodista o dirige una oficina de comunicación política, sino que ahora es director del Fondo de Cultura Económica. Y el Fondo de Cultura Económica no es una oficina de comunicación política o de subjetividades, sino un supuesto promotor de la cultura. No de una cultura barata o cualquiera sino de una objetiva, la de la productividad material.

Y eso es a lo que debería dedicarse: a promover la cultura de la productividad material. Pero en su artículo del 10 de abril “Perder-perder: los maestros y las autodefensas” no exhibe idea política Y si una infra cultura inoportuna por su lógica de guerra.

Así escribe: “El grupo minoritario de maestro de Guerrero perdió la apuesta de llevar al paro (…), lo siguió un cinco por ciento (…) perdió la batalla de la opinión pública (…) nueve de cada diez no simpatiza con las demandas (…)”.

Con eso expone que en su versión de las cosas se cree un guerrero, un luchador que está librando una guerra, en el campo de la opinión pública. Cada quien es libre de creer lo que quiera exceptuando los que se contratan para otra cosa. Según tengo entendido el preciso ya instruyó salir de la lógica de guerra, del entendimiento de confrontación y se supone debe dirigir al FCE.

Y el FCE tiene muchos problemas causadoa por la manera excéntrica como lo han manejado. Hay constancia que publica salvajadas. De gente ignorante, antisocial e inhumanos. De anticultura. Quizás por querer hacerlo empresa comercial, que como una institución promotora de la cultura de la productividad. Y ahora parece que van a utilizar a la herramienta de culturización, para manipular a la opinión ajena.

Por eso el director del fondo centra su atención en la construcción de consensos y gestión de disensos. Lo que es pura política y cero cultura. Según Nietzsche un verdadero ególatra es el que se dedica a desarrollarse, fortalecerse y engrandecerse a sí mismo, sin importarle la opinión ajena y un falso ególatra es aquél que se dedica a cultivar la opinión ajena y deambula en el mundo con la calidad de un molde hueco.

*Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica. 

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