Educación del subdesarrollo

20 noviembre 2012

Relación de “errores” que sesgan el análisis: político, económico y social. Hace 5 semanas: que la “sociedad” más igualitaria es la de cazadores y recolectores. Hace 4, que la inteligencia y sensibilidad en tribus cazadoras y recolectoras es mayor que en “civilizaciones” “avanzadas”. Hace 3: que toda diferencia entre los hombres radica en la ECOM (estructura conceptual organizacional del mundo) y que la “civilización” ha fracasado en la transmisión y administración de las ECOM y en fomentar el desarrollo de las facultades mentales. Hace 2 la confusión entre riqueza y recursos naturales. La semana pasada: que el subdesarrollo consiste en mantener a la mayoría de la población en la banca, mientras un muy reducido grupo usufructúa los recursos de todos.

Ahora reviso el fracaso de la educación. Que inicia en la confusión sobre la educación. Una aclaración muy necesaria y urgente. Ya que es una palabra de la que todo mundo tiene su propia idea, la mayoría sesgada, como secuela de confundirla con el engaño en la propia experiencia, por lo que en verdad muy pocos tienen una idea seria y la mayoría esta extraviada.

No es educación adoctrinar en dogmas de corte político e ideológico para sustentar un régimen o una postura política. La principal patología de lo que se acostumbra llamar “educación” es el desconocimiento e incomprensión sobre lo qué es, en qué consiste, cómo se hace, qué busca, qué aporta, qué evita, qué gana, qué puede y se le debe y qué no se le puede pedir. Y sin determinar lo anterior, ¿cómo orientarla y medirla?

Gracias a su indeterminación la suplen con cualquier cosa, según Manuel Gil Antón, en “Educación: el reino de lo aparente”, en El Universal, 24/11/12, se ha “subordinado la educación al plato de lentejas de la política de milimétrico plazo, y aglomerando acciones imprecisas y aisladas”.

También Gil Antón, el 10/11/12 en “El rompecabezas y la SEP”, caricaturiza a la SEP que cree y anuncia que está armando un rompecabezas, el de la educación que requiere nuestro país, cuando en realidad juega con hojuelas de maíz, a las que confunde con piezas de rompecabezas, con las que trata de armar la figura de la caja, la del tigre Toño.

Pero la demoledora ridiculización se queda corta en dimensionar las consecuencias del extravío. De la responsabilidad que encima, es una de las dos principales de cualquier sociedad. De una relevancia tal, que me atrevo a afirmar que resolver el problema educativo resuelve la mayoría de todos los demás conflictos del corte y naturaleza que gusten y manden: políticos, económicos, sociales, etc., y que la sociedad que no asuma su responsabilidad educativa, tampoco va a poder resolver todos sus demás problemas, que por su falta de atención, seguirán creciendo y complicando. Ya que la educación incide en el 99.99 % de los conflictos y desencuentros sociales.

A lo anterior hay que agregar que una secuela de la mala educación o su suplantación con cualquier mueca, es no conocerla y desconocer sus efectos, por lo que silvestres, derrapados y deformados (echados a perder) se auto consideren “educados”. Muchos la confunden con la amabilidad. Engaño que evita que se dispare la alarma, para que se revise y corrija lo corregible.

Una mayoría la confunde con aprender a leer, escribir y hacer cuentas. Y si, en efecto, saber leer, escribir y hacer cuentas es parte de los resultados esperados, pero son actos marginales, insignificantes y no fundamentales ni imprescindibles en la educación.

No se debe confundir los medios con los fines. Y leer, escribir y hacer cuentas son medios y ninguno en sí, es un fin. Herramientas sin sentido, que carecen de orientación y propósito. Como una brújula sin puntos cardinales. A lo que se debe agregar el haber puesto la iglesia en manos del útero. En el más malo de todos, en uno político. A eso se refiere Gil Antón con “subordinar lo educativo al plato de lentejas de la política”.

Lo que deja ver que el problema de la educación es que la han deformado y cosificado como baluarte monopólico privado, para que sirva de demasiadas formas a demasiados amos, a los que no les interesa educar o el futuro de la sociedad. En éste país la educación es herramienta al servicio de políticos, economistas, guerrilleros, resentidos sociales, filósofos imberbes y redentores extraviados. De todo lo que gusten y manden excepto de su fin supremo: que es: integrar, racionalizar y humanizar al cuerpo social.

La verdadera educación se expresa en dos parámetros medibles: la cohesión y movilidad social. Ambos parámetros momificados en nuestro país. El factor cohesionante es el conflicto, en vez del entendimiento y la solución. En hordas beligerantes en vez de colaboracionistas. Y son inocultables 400 años de inmovilidad social. De una atrofia social generada por la confusión educativa, que impide el desarrollo equilibrado del país y la justicia social.

Pruebas como ENLACE carecen de ambición y no evalúa el objeto supremo de la educación que es: civilizar, racionalizar y humanizar. Y no a efectuar actos que pueden realizar animales como loros, perros y caballos, como contar, relacionar objetos y repetir ruidos. La educación debe ser para enseñarle al hombre a hacer lo que no se le pueden enseñar a los animales: a pensar.

Todos y cada uno de los mexicanos que nace es una semilla, una esperanza con un enorme potencial. Una sociedad optimiza sus posibilidades dando a todas sus semillas la oportunidad de desarrollar a toda su capacidad, todos sus potenciales, hasta su última frontera. La principal beneficiaria de ello es la misma sociedad. Que al desarrollar hasta la última frontera de sus posibilidades a todos sus miembros y confiar las responsabilidades generales a los mejor preparados, (otro nivel al actual) por necesidad va a obtener los mejores resultados

Problema que no es exclusivo nuestro. Un cálculo conservador ubica arriba del 80 % a los habitantes del planeta que viven fuera de la civilización. (No en, sino fuera de, gente incivilizada que vive en zonas urbanas, gente a la que la sociedad “a la que pertenece” no les arma el cerebro con educación ni herramientas para ubicarse, integrarse y salir adelante en la sociedad).

Donde repito, que el principal problema es la indefinición o desconocimiento del objeto supremo y consistencia de la misma educación. Qué es, en qué consiste, con qué se come, como se da. A estas alturas del partido (400 años después) todavía no hemos resuelto lo primero que se debió aclarar: los fines y medios. Tener claro el objeto y los medios, los resultados que se buscan, los contenidos con los que se va a buscar ese fin y la forma de hacerlo.

A lo anterior lo complica que cualquier baboso distingue cuando una máquina no funciona o cuando alguien está enfermo. Pero olvidan o ignoran que para arreglar la máquina se debe saber mecánica y para curar al enfermo se debe saber medicina. Ese dislate produce el efecto que cualquier ignorante, por distinguir el mal funcionamiento ya se cree autorizado y capacitado para proponer sus ocurrencias como soluciones.

Hay asuntos que competen a la democracia y otros que son temas de equidad. Parte del desorden actual es el tratar de extender los conceptos de democracia y equidad fuera de su ámbito legítimo. En asuntos de conocimiento y capacidad no existe la democracia ni la equidad. Ámbito en el que los ignorantes y silvestres no deben meterse, para no enturbiar ni complicar la discusión.

Otro problema es la confusión de la democracia (secuela de la ignorancia). Que de procedimiento político que busca lograr que los servidores públicos trabajen a favor de la sociedad, se le quiera extender para dirimir cualquier problema. Y existen problemas que puede resolver la opinión de la mayoría, otros que es mejor resolverlos a volados, pero los problemas de razón y conocimiento solo los pueden resolver gente racionalizada, con conocimiento y buena fe. Precisamente lo que falta, y la consecuencia “por necesidad” de suplantarlas es que la solución resulte peor que el problema.

Llama la atención lo que otro día alguien me argumentaba: que el problema de la educación está sobre diagnosticado. Que ya lo dijo la ONU, el santo Papa, la OCDE y todos los organismos nacionales e internacionales que gusten y manden. Lo interesante del argumento es que pretende que como ya lo ha dicho medio mundo, lo procedente es hacerlo a un lado y buscar otra cosa en otra parte.

El problema de la educación es prioridad social sobre los asuntos políticos, económicos y sociales, al grado que con educación esos problemas cambian de nivel y naturaleza. Y aquí se le da la vuelta por temor a un millón de extraviados que tienen secuestradas instituciones. Es muy torpe e injusto que para que medio coma una gavilla de facinerosos, por numerosa que sea (un melón), condene al atraso, ignominia y miseria a 60 millones, que es la verdad y abajo y atrás hay 16 millones de indígenas. Pero en nuestra democracia pesa más un sexenio que 400 años y un millón más que 16 o 60 millones.

No existe la educación masiva ni en serie, toda debe personalizarse. Se debe reconocer la importancia de adecuar los contenidos educativos a los que cada quien requiere, de acuerdo a su propia ECOM. Cada persona, de acuerdo al nivel de evolución del grupo al que pertenece (prehistoria, precortesiano, colonial, renacentista, decimonónico, moderno, etc.) requiere diferentes contenidos.

No son los mismos contenidos los necesarios para crecer: de una mentalidad prehistórica a una civilizada, de una mentalidad precortesiana a una colonial, de una mentalidad colonial a una decimonónica, de una mentalidad decimonónica a una moderna y hasta podría perfilarse la mentalidad parangón en el futuro (racional y humana).

Los maestros deben ser como médicos que deben diagnosticar a cada paciente para hacerle su tratamiento adecuado como traje a la medida, de acuerdo a la situación y potenciales de la estructura mental de cada quien. Lo que es diseñar su programa personalizado de entrenamiento. Para finalizar implementándolo y ajustándolo de acuerdo a los avances y ralentizaciones, facilidades y dificultades de cada quien.

El maestro no puede ser un animal de circo, en cuyas funciones repite en forma ciega rutinas de movimientos repetitivos. Intrascendentes e inconsecuentes con la situación de todos y cada uno de los alumnos. Ni la educación es para producir animales de circo expertos en repetir rutinas de movimientos repetitivos, que incluyen hacer pequeñas cuentas y relacionar objetos, como algunos loros y perros, esos sí, bien entrenados.

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

http://www.grillaenelpoder.com.mx/edicion/index.php?option=com_content&view=article&id=13074:sapere-aude-angel-pujalte-pineiro&catid=46:columna&Itemid=68

Medias verdades

20 noviembre 2012

Relación de “simplificaciones” de “teóricos y especialistas” (doctores, masters, investigadores y opinadores), que sesgan el cálculo político, económico y social por soslayar aspectos torales.

Hace 4 semanas aclaré que la “sociedad” más igualitaria es la de cazadores y recolectores. Hace 3, que la inteligencia y sensibilidad en tribus cazadoras y recolectoras es mayor que en “civilizaciones” “avanzadas”. Hace 2: que toda diferencia entre los hombres la establece la ECOM (estructura conceptual organizacional del mundo) y que la “civilización” ha fracasado en la transmisión y administración de las ECOM y en fomentar la eclosión, ejercicio y desarrollo de las facultades mentales. La semana pasada aclaré la confusión entre riqueza y recursos naturales.

Ahora reviso el incremento en la producción y la reiteración de la cantaleta, que “teóricos” remachan en el sentido que hoy día la gente tiene acceso a más y mejores alimentos, productos y servicios. Donde la discrepancia entre pregón y realidad muestra que es otro error garrafal, entre tantos, que es falacia principal necesaria en el engaño (o extravío) político-económico-social actual.

Macario Schettino en su “Economía Informal” del jueves 25 de octubre afirma una verdad irrebatible: “lo más importante para resolver un problema es plantearlo correctamente”. y a continuación expone su lógica con el aserto: “!Por el lado de alimentos, le recuerdo que hoy tenemos más comida disponible por ser humano de la que hemos tenido en toda nuestra historia, a pesar de ser hoy muchos humanos. Y en energía, ya hemos comentado aquí la gran revolución energética que apunta a que tenemos energía abundante, barata y limpia para los próximos cien o doscientos años”.

Noten que “recuerda”. Con lo que aparenta que todos pueden y deben traer del fondo de su memoria, lo que con maña presenta como hecho incontrovertible. La misma trampa del “traje invisible” es la que autentifica el garlito político-económico-social. La verdad o falsedad la establece el hecho de que el que no “recuerda” es por deficiencia de la memoria del que no recuerda y no del hecho, que así no se discute. Mentira que además apoya su autentificación en su mustia reiteración.

Como lo hace en su “Economía Informal” del 26 de octubre: “Hoy hay más comida disponible por persona que en cualquier época anterior, a pesar de que somos hoy 7 mil millones de seres humanos”. Todo lo que pone sobre la mesa es cierto, pero los detalles reveladores, los que cambian el sentido o la interpretación del hecho, se ocultan bajo el mantel.

El desliz” en la “Economía Informal” del 4 de octubre expone el sinsentido: “Eso pensaba Malthus cuando había mil millones de seres humanos en el mundo. Hoy hay siete mil millones, y cada uno de ellos come más que hace doscientos años”.

Es incontrovertible que en el planeta, hoy día por habitante se produce una cantidad mucho mayor, de mejores alimentos y energía, que en la prehistoria. Y que más de la mitad de la población mundial tercermundista no está integrada a la civilización y muere de hambre. Y un detalle que nadie dice, considera o recuerda (uno que por su relevancia, efectivamente nadie debiera olvidar) es que “las medias verdades son grandes mentiras” El innombrable (CSG).

Hace 10,000 años, en la prehistoria, en la época de los cazadores y recolectores, si había mucho menos gente y el planeta producía muchísimo menos alimentos que actualmente. Pero el detalle que cambia de valor y sentido de la producción de alimentos y energía actuales, es que en la prehistoria no existía la propiedad privada y hoy todo tiene dueño.

Muchas consignas que acríticamente repite Macario, son bases falsas del engaño o error en la concepción de la “economía”, “progreso” y “bienestar” social actual. En la prehistoria había muchísima menos gente y alimentos, pero todo era de todos. En la sociedad igualitaria no existía el acaparamiento ni la acumulación, porque no tenía ningún sentido.

Cuando cazaban un animal grande o recolectaban mucho alimento, todo lo tenían que compartir o abandonar. Y es que sin rejas ni refrigeradores, no podía ser de otra forma. Lo que no se podía aprovechar en el momento había que dejarlo para los demás y lo que los demás no aprovechaban, quedaba para las fieras, insectos y microbios.

Hoy nadie puede ir a BACHOCO a cazar unos pollos o recolectar unos huevos, tampoco puede ir a SUCARNE a capturar unas reces ni a MASECA por unos costales de harina de maíz. Y a ver que le pasa al que pretenda recolectar algo en la Central de Abastos. Antes el sol salía para todos y cualquiera prendía una fogata, y si hoy alguien quiere luz, potencia o calor debe pagar por ella. Donde el problema es ¿con que?

Porque solo una mínima parte de la población esta adaptada al mundo actual, al mundo civilizado. Solo una mínima parte se sabe mover, defender y salir adelante. Otra parte esta atrofiada a medio camino, quedando para el servicio y la mayoría no sabe moverse, defenderse ni salir adelante en el “mundo civilizado”. No tienen forma de conseguir lo que se requiere (dinero) para comprar alimentos y los productos, que en el mundo civilizado tienen dueño y no se pueden cazar ni recolectar.

Cuando la Naturaleza controlaba la evolución no había desequilibrios ni injusticias. Pero la imperfección de la civilización, la artificialización defectuosa de la vida social, trae aparejados sesgos, desequilibrios e injusticias, que generan los problemas actuales. La civilización, la artificialización de la vida, es un producto del hombre. 100 % artificial, lo que lo hace 100 % responsable, de lo que en ningún caso va a poder escapar de las consecuencias, buenas o malas.

Haberse atrevido a la audacia de la civilización, de artificializar la vida, le impone al hombre la responsabilidad de artificializar al mundo de la mejor manera posible. (Ver “Esquema del mundo” en “¿A donde vamos, México?) Donde muestro que los únicos órdenes verdaderos son el hombre y el territorio. Y que todas las actividades de la civilización: política, economía, cultura, deporte, etc. resultan de la interacción de esos dos órdenes verdaderos. Interacción en la que lo que determina el resultado es el grado, dirección y sentido de artificialización de los órdenes verdaderos: territorio y hombre.

Administrar la artificialización del territorio es la responsabilidad de la Ingeniería Civil. En lo que estamos en pañales (ver “Esquema del mundo” en “¿A donde vamos, México?), gracias a que políticos frustraron tres intentos por erigirla en el país. Y para acabarla de amolar, actualmente con la complicidad de la SEP, CONACULTA y FCE, un grupo de investigadores extraviados desmantelan sus resabios por codiciar su nómina.

Otra es la artificialización del hombre. Los grupos de cazadores recolectores eran eficientes en cargarles el cerebro a todos los miembros nuevos con todos los conocimientos y habilidades necesarias para vivir y sobrevivir. Lo que es el rotundo fracaso de “la civilización”, que la descubre como el orden (o desorden) más torpe, salvaje e hipócrita que el prehistórico, al no poder recibir, preparar y capacitar a los nuevos miembros.

En éste país, un mínimo porcentaje medio piensa, son tuertos en país de ciegos. Un porcentaje mayor al anterior son los derrapados. Los que iniciaron y en alguna parte del camino abandonaron su racionalización. Gente que entiende instrucciones pero no piensa. Y la gran mayoría ni siquiera hizo la lucha por construirse una ECOM coherente y funcional. Gente que se orienta con una guía (ECOM) incipiente, pobre, falaz, desaseada y supersticiosa. (Cerebro vacío de verdades y lleno de fantasía).

El desequilibrio e injusticia de la civilización esta en la mala transmisión y administración de las ECOM, de las estructuras mentales en la población. En la transmisión a los nuevos (recién nacidos) de los conocimientos y habilidades necesarios para vivir y sobrevivir en forma decorosa. En las claves y herramientas necesarias para poder integrarse y participar en la vida social en forma activa, útil y valiosa para la sociedad. Y ¿que se puede hacer con un 3 % que medio piensa, un 30 % de siervos y un 60 % de echados a perder por abandono?

Según Washington, el primer objeto de la educación es evitar tratar con salvajes. Y agrego, que también hacerlos útiles y valiosos para la sociedad. Las sociedades avanzan en la medida en que se organizan y retroceden en la que se desorganizan. Y en cualquier organización es imprescindible la comunicación y el entendimiento. Y después de comunicarse y entender lo que pasa y de lo que se trata, hace falta saber hacer cosas útiles y valiosas que los demás aprecien, para así participar y ganarse la vida en forma honesta y legítima.

El punto de vista del 70 %, al que se les llena el estomago y viste sin formarle las estructuras mentales, es que aparecen en un mundo ajeno e indescifrable. En el que no se sabe qué pasa, ni por qué y en el que ya todo tiene dueño y ellos además de no saber ni entender nada, tampoco poseen nada ni participan en nada. No saben poner en orden ni pueden expresar sus ideas y tampoco saben ni tienen desarrolladas capacidades y habilidades para enfrentar y salir adelante en la vida.

Con lo que resulta que una mínima minimorum parte de la “sociedad” (3 %) se mueve y utiliza en su exclusivo provecho la infraestructura, estructura física y los recursos naturales que pertenecen a todos. El 30 % de derrapados se resigna al servicio como la forma de vida que le da de comer y le permite formar parte de algo. Y el 60 % solo sirve para trabajos muy burdos, pero a los que hay que cuidar mucho, porque muy fácilmente se van chueco.

¿Pero que no todo es de todos? y entonces ¿Por qué una mínima parte usufructúa lo que es de todos, mientras la gran mayoría es exiliada en su propia tierra? La propuesta del primer “salario mínimo” en el mundo era que los que usufructuaban la propiedad de todos, (recursos naturales e infraestructura) debían compensar a los otros, que también son dueños, pero que por diversas razones, no lo están aprovechando. Posteriormente se centro y fijo en lo laboral.

Quizás por lo impráctico e inconveniente que en los hechos resulta tratar de resolver de esa forma el desequilibrio e injusticia social que causa la mala transmisión y administración de las ECOM (educación y cultura). Tan mala o peor que la de remediar la “pobreza alimentaria” regalando alimentos, la “pobreza de capacidades” regalando ¿Qué? (porque las capacidades son un derecho que se les debe dar a todos los mexicanos a partir de su nacimiento) (la pobreza de capacidades es pobreza gubernamental) y la “pobreza patrimonial” regalando dinero.

¿Porque en vez de armar y preparar a la gente, para hacerla útil y valiosa para ellos mismos y los demás?, se les echa a perder abandonándolos y ya inutilizados se simula una especie de mustia e hipócrita “adopción social” que los mal acostumbra y peor mantiene y que bloquea, lastra y sesga la evolución de toda la sociedad.

Abandonar el subdesarrollo por necesidad implica resolver el problema de la disgregación social que causa la atomización educativa y cultural de la población (por no llamarlo abandono o franca malformación). Mientras la población no comparta un conocimiento común, una base conceptual común, unas subestructuras conceptuales organizacionales del mundo que permitan la comunicación, un traslape conceptual que permita a todos los compatriotas: intercambiar ideas y ponerse de acuerdo, entender, integrarse y participar en la vida social y ganarse la vida en forma útil y valiosa para la sociedad, todo lo cual permita ocupar un lugar digno y decoroso en el cuerpo social.

La equidad, justicia y el humanismo requiere armar a cada miembro nuevo de la sociedad con las herramientas necesarias para integrarse a la sociedad y defenderse en la vida en forma digna y decorosa. Después de no hacerlo en su momento oportuno (infancia), nada podrá suplirla. Lograr integrar a la vida social al 60 % segregado, los integra al sector productivo resolviendo ipso facto los problemas de competitividad y productividad del país. Gente que en vez de costar van a aportar, que en vez de lastrar van a remar.

De desigualdad y movilidad social mejor ni hablamos. Los tres grupos en los que de acuerdo a la ECOM divido a la población (no sociedad), tienen por lo menos 400 años de estabilidad. Es decir, 400 años en los que los miembros de cada grupo son los mismos (o los parientes o herederos de los mismos). Mostrando que el nacimiento es el principal factor que determina el futuro de los mexicanos y que la SEP, CONACULTA y FCE se roban lo que le cuestan a la sociedad.

En su “Economía Informal” del 30 de octubre, respecto a la igualdad y desigualdad, Macario afirma “La diferencia entre ambas cosas no es nada sencilla de establecer. Cuando una familia tiene más ingresos, tiene también otras cosas que van junto con los ingresos: una casa en mejor colonia, conocidos en mejores posiciones, incluso contactos en otros países. Y eso no esta fácil de corregir mediante políticas públicas: ¿cómo se distribuyen los conocidos?

Macario aclara varias cosas. La primera es que él mismo exhibe una mentalidad en un grado mafiosa. La casa importa por los vecinos que conoces y los otros dos factores son tener conocidos y contactos. Con lo que expone la forma en la que se perpetúa y valida, consciente o inconscientemente una tara nacional: el influyentismo. Ahorita se critica el amiguismo del político saliente como un factor de su fracaso, mientras otros no se enteran y quizás inconscientemente lo convalidad.

Una sociedad subdesarrollada no se organiza en forma racional sino primitiva (ciega, torpe y mafiosa). Una sociedad racional y humana iguala las oportunidades y abre los canales de movilidad social para que cada quien se acomode en el lugar y nivel donde mejor le plazca. Y de esa forma cada quien ofrezca a la sociedad lo mejor de si mismo. Una sociedad mafiosa o tonta, es la que permite que sus espacios los secuestren vividores, que evitar perder el control bloqueando los accesos y la movilidad, para pasarse de mano en mano o heredar el control de espacios, que en verdad son públicos.

Pequeñas minorías que bloquean el desarrollo social con su apropiación de espacios públicos para usufructuarlo como su patrimonio particular. Que la regalada vida de opulencia que se dan depende de mantener segregados en la miseria e ignorancia al grueso de la sociedad.

Llama la atención que sobre estas bases, sin poder explicar el por que ni como, exista quien promete que el mundo va a cambiar, va a dar una vuelta de campana, sin que tengamos que hacer nada, sin que debamos organizarnos mejor, sin artificializar al hombre y al territorio, sin infraestructura física, sin Ingeniería Civil y sin educar ni culturizar a la población, simplemente por que ya nos toca. Porque el progreso y bienestar es cuestión de turnos que se sortean fuera y lejos.

Tanto peca el que mata la vaca como el que le agarra la pata. Los opinadores que pregonan que ven una luz mágica en el fondo del túnel. Que anuncian que nos “debe” ir bien porque a USA y China les va a ir mal y tarugadas foráneas que soslayan la problemática nacional, para buscar la “esperanza” en otra parte, funcionan como distraidores que logran calmar a la gente, para que no se atienda lo urgente y prioritario en nuestra propia situación interna y así se frieguen mejor. (400 años de atraso en la artificialización del hombre y territorio).

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

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Igualdad-desigualdad

7 octubre 2012

En la entrega anterior presenté la ecuación de Durkheim que relaciona los méritos sociales con la jerarquía y reconocimiento social. Ahora reviso la igualdad y desigualdad entre los hombres.

Jared Diamond en su libro Armas, gérmenes y acero descubre los hechos determinantes en la evolución del hombre o de la civilización. Encontró que la forma de asociación más igualitaria, es la de cazadores y recolectores. Y que la inteligencia promedio de los habitantes de tribus cazadoras y recolectoras es mayor que la de los habitantes de civilizaciones “avanzadas”.

Más que revelaciones suenan a cachetadas. Son afirmaciones provocativas para los que creen que somos lo más avanzado en un desarrollo positivo, orgánico y evolucionista del hombre y sus formas de vida. Para los que en vez de pensar sueñan y anhelan un mundo idílico. Pero la evidencia científica (comprobada) apunta en otra dirección.

La sociedad o agrupación de cazadores y recolectores es más igualitaria, porque los miembros son más iguales. Lo que los hace iguales es que todos saben lo mismo. Todos con pequeñas variaciones, construyen en su cerebro la misma Estructura Conceptual Organizacional del Mundo (ECOM), la misma estructura mental, el mismo conocimiento, las mismas explicaciones.

Es así ya que la vida de todos y cada uno de los miembros de una tribu de cazadores y recolectores, depende de poseer ese mismo conocimiento del mundo. Del territorio, las plantas y animales locales. En lo que deben distinguir: lo apreciable de lo despreciable, lo útil de lo inútil, lo comestible de lo indigerible, lo medicinal de lo venenoso, lo inocuo de lo peligroso. No es un conocimiento para la supervivencia de la comunidad sino para la del individuo.

Sin una verdadera organización, no existen jerarquías. Todos son iguales y ninguno esta sobre otro. Nadie manda ni obedece. Las diferencias entre los individuos son de forma o estilo en efectuar las mismas actividades que desarrollan todos y en ningún caso de fondo. La diferencia es cazar o recolectar más o mejor, en una misma actividad, en la que el tullido vuela.

La “civilización” diversifica y multiplica el número de actividades que se deben desarrollar, para sostener la nueva, compleja, sofisticada y refinada forma de vida, del nuevo organismo social. El mundo deja de ser único y natural, que todos deben conocer a fondo para sobrevivir, al transformarse en uno artificial con múltiples caras o máscaras y dimensiones, que recuerdan poco a la Naturaleza. El avance del conocimiento ha abierto multitud de campos en los que cada día descubre y acumula más verdades, con las que también ha creado nuevas actividades que le permiten a la gente ganarse la vida, haciendo cosas útiles y valiosas para los demás.

Pero (siempre hay un pero en la sopa), el “sistema” no funciona bien, sino mal, por varios problemas que el hombre debe resolver, para que la “civilización” siga su marcha. Dos fundamentales son la transmisión y administración de conocimientos. Recuerden que el hombre nace con el cerebro vacío, al no ser animal racional ni ser humano, sino simio bípedo sin rabo, al que si no se le inocula la racionalidad e humanidad, no llega a serlo por generación espontánea.

Por eso a cada ser nuevo se le debe cargar el cerebro con los conocimientos que lo hagan racional, humano y útil y valioso para la sociedad. Pero cada carga es ocasión de error y desviación. Y los archivos cerebrales también se degradan. La fidelidad impone la necesidad toral de darle mantenimiento rutinario a la ECOM, para restaurar lo degradado, corregir lo mal puesto y completar lo faltante.

La racionalidad es responsabilidad principal de la civilización. En la que la capacidad de adaptación del hombre, que es la sustancia de la racionalidad, se atrofia al dejar de adaptarse. Cuando deja de retar al cerebro. Lo que en una sociedad que no aprecia la razón e inteligencia, muchos apuran, aún antes de empezar a cargar el cerebro.

A esto hay que agregar contenidos educativos diseñados para respaldar a un régimen político y no para racionalizar, ubicar en el mundo al individuo o hacerlo útil y valiosos para la sociedad. Y que el ente que controla al sistema educativo es otra instancia política en vez de pedagógica. Lo cual parece no importar ya que el objetivo no es que la sociedad se levante, sino mantener en la ignorancia, incultura y atraso a la mayoría de la población.

Para que no se de cuenta que el país es de todos y que lo secuestra una gavilla de facinerosos, formada de empleados que lo usufructúan como su propiedad privada. La ineptitud no importa a una sociedad salvaje por lo que otorga jerarquías y reconocimientos sociales en base a compromisos mafiosos y no a méritos racionales.

Una civilización deficiente permite vivir y sobrevivir a mucha gente sin desarrollar facultades de raciocinio. Sin capacidad ni entrenamiento en nada. Lo cual no sería ningún problema si se respetara la ecuación de Durkheim. Es decir, si las responsabilidades sociales se le confían a gente de buena fe con las capacidades y habilidades para honrarlas. Y no a compadres y cómplices. Otro problema de una civilización salvaje es la vigencia de la mala fe.

La pobreza no es física, alimentaria o de piso de cemento sino solo una: mental. No tenemos 60 millones de pobres sino de ignorantes, a los que no se les ha enseñado a integrarse y a participar en la sociedad en una forma útil y valiosa para todos.

Esos sesenta millones ¿saben más o menos que un miembro de una tribu prehistórica de cazadores y recolectores? ¿Son más o menos útiles para el grupo? ¿Qué saben hacer? ¿Para que sirven? Pero, ojo ¿la culpa de quien es, a quien le interesa? O le debe interesar.

Y un sistema educativo y cultural más deficiente que el de una prehistórica tribu de cazadores y recolectores, produce gente más ignorante, más inadaptada al mundo que tribus prehistóricas, propiciando que los más ignorantes y salvajes, más que los prehistóricos, en base a número y mala fe, que no razón, se apoderen de lo único que distinguen: el poder y lo que brilla.

Lo que han descubierto gentes como Jared Diamond, es que todos los hombres somos iguales, no hay diferencia genéticas ni de ningún otro tipo, sino que todas las diferencias entre los hombres, las determina el desarrollo del cerebro, que es una labor social fundamental que se opone a los intereses de los depredadores sociales.

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

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