Captura corporativa de la gobernanza global: el acuerdo con el Foro Económico Mundial (WEF) es una peligrosa amenaza para el sistema ONU

Carta abierta a António Guterres, Secretario  General de las Naciones Unidas

Las organizaciones abajo firmantes le pedimos que ponga fin al acuerdo de asociación estratégica recientemente firmado entre las Naciones Unidas (ONU) y el Foro Económico Mundial (FEM).

Estamos muy preocupados de que este acuerdo FEM-ONU deslegitimará a las Naciones Unidas y proporcionará a las empresas transnacionales un acceso preferencial y deferente al sistema de las Naciones Unidas. Este sistema ya se encuentra bajo una gran amenaza por parte del Gobierno de los Estados Unidos y de aquellos que cuestionan un mundo multilateral democrático. Sin embargo, esta corporatización de las Naciones Unidas plantea una amenaza mucho más profunda a largo plazo, ya que reducirá el apoyo público a la ONU en el Sur y en el Norte.

Estamos firmemente convencidos de que este acuerdo está fundamentalmente en contradicción con la Carta de las Naciones Unidas y con las decisiones intergubernamentales sobre el desarrollo sostenible, la emergencia climática y la erradicación de la pobreza y el hambre.  Esta asociación público-privada relacionará permanentemente a la ONU con las empresas transnacionales, algunas de cuyas actividades esenciales han causado o empeorado las crisis sociales y ambientales a las que se enfrenta el planeta. Sabemos bien que los agronegocios destruyen la biodiversidad y los sistemas alimentarios sostenibles y justos, que las empresas petroleras y de gas ponen en peligro el clima mundial, que las grandes farmacéuticas debilitan el acceso a los medicamentos esenciales, que las empresas extractivas dejan un daño duradero a las ecologías y los pueblos de los países, y que los fabricantes de armas se benefician de las guerras locales y regionales, así como de la represión de los movimientos sociales. Todos estos sectores son actores importantes dentro del FEM.

Las disposiciones de la asociación estratégica establecen efectivamente que los líderes corporativos se convertirán en asesores de los jefes de los departamentos del sistema de las Naciones Unidas, utilizando su acceso privado para abogar por «soluciones» con fines de lucro basadas en el mercado para los problemas mundiales, a la vez que socavan las soluciones reales arraigadas en el interés público y los procedimientos democráticos transparentes. El acuerdo del WEF con la ONU, y todas las demás formas de captura corporativa, socava gravemente el mandato de la ONU, así como la independencia, imparcialidad y eficacia de este organismo multilateral, particularmente en relación con la protección y promoción de los derechos humanos. Por ejemplo, en las discusiones actuales sobre un Tratado para regular las actividades de las empresas, la captura corporativa de la ONU, o la interferencia indebida de las corporaciones en la ONU, se está debilitando y comprometiendo su capacidad como organismo de gobierno multilateral para hacer que las empresas rindan cuentas. Del mismo modo, las empresas cada vez más amenazan financieramente a los gobiernos y a la ONU cuando trabajan sobre responsabilidad corporativa, el mandato del ACNUDH de la base de datos de la ONU sobre negocios en / con asentamientos israelíes es un ejemplo.

La aceptación por parte de la ONU de este acuerdo mueve al mundo hacia las aspiraciones del FEM de que el ‘multistakeholderismo’ se convierta en el reemplazo efectivo del multilateralismo. El FEM en su Iniciativa de Rediseño Global (GRI) de 2010 argumentó que el primer paso hacia su visión de gobernanza global es «redefinir el sistema internacional como un sistema más amplio y multifacético de cooperación global en el que los marcos jurídicos y las instituciones intergubernamentales están integrados como un componente central, pero no único y a veces no el más crucial». El objetivo era debilitar el papel de los Estados en la toma de decisiones a nivel mundial y elevar el papel de un nuevo conjunto de «partes interesadas» (stakeholders), convirtiendo nuestro sistema multilateral en un sistema de multistakeholder, en el cual las empresas son parte de los mecanismos de gobierno. Esto reuniría a las empresas transnacionales, a determinados representantes de la sociedad civil, a los Estados y a otros actores no estatales para tomar decisiones globales, descartando o ignorando las preocupaciones críticas en torno a los conflictos de intereses, la rendición de cuentas y la democracia.

Al contrario de esto, pedimos que se fortalezca la soberanía de los pueblos, se profundice el multilateralismo democrático y se contrarreste la mayor expansión del multistakeholderismo. Las organizaciones de la sociedad civil y los movimientos sociales han desempeñado un papel crucial en el desarrollo de posiciones intergubernamentales sobre una amplia gama de asuntos relacionados con las crisis mundiales en los últimos 75 años. Para fortalecer el apoyo público al sistema de las Naciones Unidas en sus próximos 75 años, creemos que su oficina, así como las oficinas ejecutivas de los organismos especializados, deberían celebrar consultas públicas sobre el futuro papel institucional y el mecanismo de participación con las comunidades y organizaciones más afectadas del pueblo, incluidas, entre otras, las mujeres, les trabajadores, les campesinos, les pescadores, los pueblos indígenas, les defensores de los derechos humanos, les educadores, les jóvenes, les LGBTQ y les académicos.  Estas comunidades, y no las corporaciones multinacionales, están comprometidas a construir un sistema de gobierno internacional más fuerte, independiente y democrático.

La ONU debería adoptar mecanismos efectivos que puedan prevenir casos de conflicto de intereses de manera consistente en todo el sistema. Cualquier política a este respecto debe tener en cuenta los diferentes roles del interés privado y de los titulares de derechos que se ocupan de los bienes y beneficios comunes. Aquellos intereses privados cuyas actividades están en conflicto con las metas y objetivos de las Naciones Unidas no deben participar en los organismos intergubernamentales o en la Secretaría, cuyo enfoque debe estar siempre en la protección de los bienes comunes y en proporcionar beneficios públicos globales.

Señor Secretario General, la elección de construir una alianza entre la Secretaría y las empresas transnacionales para salvar al sistema de las Naciones Unidas de la disminución de la financiación pública y de quienes son hostiles al multilateralismo, destruirá al sistema de las Naciones Unidas, no lo salvará.

Copiado al Presidente de la Asamblea General, al Presidente del Consejo de Seguridad y al Presidente del Grupo de los 77, con la solicitud de que la presente carta se distribuya a todos los gobiernos como documento oficial.

Notes:
• The full letter and signatures can be found in EnglishSpanish and French.
• For media enquiries, please contact: diaz(at)fian.org

Ciudadanos y esclavos

enero 2016

Puntos ciegos

Una cosa es el fin y otra los medios. Aunque parece clara la relación de muchos efectos con sus causas, no lo es. La opacidad de la relación entre lo que se busca y la forma de lograrlo, la oscura  correspondencia entre causa y efecto, lo trae a colación las luchas sociales que por perseguir espejismos, se malgastan en agitación ciega, en vez de producir acciones objetivas efectivas.

Un error común de muchos movimientos es pretender convencer a servidores públicos con argumentos lógicos, éticos o emocionales. Inconscientes que aunque los “empleados” los entiendan, para ellos son palabras huecas. Porque ningún servidor público esta facultado para decidir el deber ser, el que, ni el como.

Creer que los servidores públicos tienen libre albedrío es un disparate inducido que tergiversa los roles y reglas del juego social. Propiciado por un punto ciego que oculta la diferencia entre esclavo, hombre libre y empleado. Distinguir estas diferencias aclara el error. Todo mundo conoce el postulado del derecho que lo que no esta prohibido esta permitido. Pero pocos que esta libertad solo la pueden ejercer los hombres libres y no los empleados.

Los servidores públicos no tienen libertad para hacer lo que no esta prohibido. Porque como cualquier empleado deben concretarse a cumplir las instrucciones escritas que la sociedad les gira en el Derecho Público.

Parte medular del problema es que los servidores públicos descontrolados se apropian de los recursos e instrumentos sociales que la sociedad les confía para que cumplan su cometido social y lo administran como su propiedad privada. Esta perversión del servicio público se evidencia en el grado y nivel de distorsión que tenga el manual de organización y procedimientos del sector público (el Derecho Público), que deforman conceptual e instrumentalmente para que en vez que sea un mandato que norme y delimite su comportamiento, los libere y autorice a actuar a capricho y para que acote las libertades de los ciudadanos. Para que los empleados hagan su voluntad y someta a los patrones. Lo que es absurdo y un contrasentido total.

El objeto del Derecho Público es amarrarle las manos a los que pueden abusar de facultades y recursos que no son suyos, sino de la sociedad, que se los confía como medio para que trabajen a favor del bien común. Para que los ocupen en propiciar el bienestar y prosperidad material de los habitantes.

Lo que deja ver lo absurdo que es que los ciudadanos o “patrones”, traten de convencer a empleados descontrolados que carecen de libre albedrío, que ni siquiera se someten y limitan a cumplir los pocos mandatos legales, que no han deformado, mutilado o incapacitado. Por lo que lo primero para meter orden en el sector público debe ser corregir las instrucciones o mandatos legales deformes y completar los insuficientes y faltantes, para que una vez logrado esto, cuidar que los “empleados” cumplan las instrucciones como es debido.

La aclaración anterior trasluce otro error de procedimiento: el del empeño de convencer a algún miembro del poder ejecutivo. Porque el Poder Ejecutivo es el que en el reparto de responsabilidades públicas solo le corresponde “ejecutar” las instrucciones que la sociedad le gira mediante leyes escritas.

Y el Poder cuya responsabilidad es plasmar la voluntad soberana del Pueblo (o sociedad) en Leyes escritas que normen el comportamiento del sector público, es el Poder Legislativo. Por lo que es el poder mediante el cual la sociedad debe corregir todas las desviaciones conductuales de los servidores públicos.

Otra evidencia del desorden es que el poder legislativo resulta que de todos es el que se encuentra más lejos de la sociedad y que los legisladores solo reciben ordenes de los partidos políticos y solo aprueban las reformas y leyes que promueve el poder ejecutivo.

Pero son las condiciones de las que se debe partir y si el Poder Legislativo no atiende a la sociedad, desconoce su soberanía, pues menos se puede obtener del que solo recibe ordenes por escrito en leyes. Rogarle a un ejecutivo es caer en el perverso juego de los servidores descontrolados y sublevados.

Es prioritario que la sociedad recupere el control del poder legislativo. Que en vez de ser un “poder” sometido a las oligarquías de los partidos y al ejecutivo, se sometan al bien común. Que dejen de ser levanta dedos que solo procesen las iniciativas que promuevan los partidos o mande el ejecutivo. Que es la causa que seamos un país de perros amarrados con longaniza.

La insubordinación de los empleados y sometimiento de los patrones revela a un ingrediente imprescindible en la zozobra social. El desconocimiento de la diferencia entre esclavo y hombre libre o ciudadano. Es común confundir ciudadano con habitante y hombre libre con esclavo.

En la Grecia clásica nació y había democracia gracias a que tenían claras estas diferencias y su desconocimiento bloquea la democracia. El conocer estas diferencias hizo que en la Grecia clásica hubiera dos clases de habitantes, los que hacían lo que querían y los que no hacían lo que querían.

Es interesante preguntar a los coetáneos, quienes creen que eran los que hacían lo que querían y quienes no hacían lo que querían. Porque la respuesta revela la perversión conceptual y si el que responde es esclavo u hombre libre, si es habitante o ciudadano. Porque la respuesta correcta es que el esclavo es el que hacia lo que quería y el hombre libre no hacía lo que quería.

https://angelpujaltepineiro.com/ , Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

Opaca manipulación en la Cámara de Diputados

noviembre 2013

Increíble democracia en la «casa del pueblo»

Igual que lo había hecho muchas veces. El miércoles 20 de noviembre me apersoné en la puerta uno de la cámara de diputados para entrar a entregar correspondencia a varias comisiones. Y uno de los trajeados de la entrada, me “instruyó” que debía entregar toda la correspondencia en la Oficialía de Partes, que “casualmente” está del otro lado de la cámara, en la puerta siete.

Me molestó la ligereza con la que alteran la vida ajena, al cambiar sin previo aviso lo establecido con anterioridad, pero me regocijó la idea de entregar toda la correspondencia en un solo lugar y ahorrarme la peregrinación por interminables pasillos de montones de edificios, para entregar cada documento en cada comisión a la que corresponde.

Con esa ilusión me consolaba mientras, sorteaba barricadas y caminaba en el rayo del sol para dar la vuelta hasta el otro extremo de la “accesible” camarita. Para llegar y enterarme que en efecto, allí hay una Oficialía de Partes. Pero no es una Oficialía de Partes de la “Cámara de Diputados”. La que al parecer carece de una propia y de todos. Sino que se trata de una Oficialía de Partes que es exclusiva del Partido Revolucionario Institucional y el Club de Toby. Y que también tanto el PAN como el PRD, cada quién tiene su propia y exclusiva Oficialía de Partes.

No sé porque creía que la cámara era de todos. Que lo de los partidos políticos era una moda que solo existía en época de elecciones, ya que esas distinciones pierden todo sentido cuando se trabaja por el bien común, por la sociedad. Como debe hacerlo un servidor público, que no cobra por atender intereses particulares, como los de un partido, grupo, mafia o club.

Como también creía que toda dependencia de gobierno debe tener una oficina abierta y accesible las 24 horas de los 365 días del año, para recibir documentación y correspondencia. Pero parece que tampoco es cierto. Regresé a la puerta uno a intentar entrar a entregar papel por papel en comisión por comisión y tampoco se pudo.

Por una comparecencia no se podía entrar a entregar correspondencia a las comisiones. (No encuentro la relación, pero las comparecencias inmovilizan a la correspondencia). (¿Y viceversa?) Que “regrese el viernes a ver si hay suerte, porque el jueves seguro tampoco se va a poder” (pasar y por lo mismo no se puede entregar correspondencia).

No soy ingenuo. El problema de la comunicación con el gobierno no nace ni muere con que se limpien la cola con la correspondencia, eso es posterior al triunfo que es necesario para entregarla. Pero no se espanten porque es apenas un pequeño atisbo al subdesarrollo. Al ridículo de la formalidad tercermundista.

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

Fuera máscaras

7 octubre 2012

El transcurso de eventos cambia fines y medios. A las elecciones sigue el tiempo de preparar el cambio de jugadores. Sin pistas “duras” del por venir, lo relevante y trascendente esta por verse. Más allá del relevo de individuos, que solo tiene significado para cómplices, parientes, compadres y cuates, lo que se debe atisbar es el cambio en el rumbo y operación del país. La seriedad de la oferta electoral, el cambio que alentó esperanzas.

Pero es hora de olvidar las promesas de campaña. Porque ése cuento ya es otro. La prosperidad del cinismo la exhibió el ex presidente “Fanfarrón”, al defender sus falsedades con el argumento “que si no hubiera mentido, no hubiera llegado a la presidencia”. Hecho del que lo grotesco, es que no acabó en la cárcel y siga abriendo la boca.

Pero el no estar en periodo electoral no inmuniza contra la mala fe, ya que la falsedad verbal no cambia, sino que aparece otra variedad que no es del tipo verbal, sino en la operación, en el sentido de los actos, el que sin duda descubre a la verdadera perspectiva, hermenéutica, interés e intención de los operadores. Midiendo así la distancia entre la palabra y la acción.

Las protagonistas en la escena actual son las iniciativas preferentes, que tiñeron la transición con un desplante prometedor. Que hace “parecer”, porque son “una mueca o finta”, que se van a corregir deformaciones monstruosas en la organización política. Como es el secuestro de torales espacios funcionales del país que usufructúan depredadores sociales, como los tiranos sindicales. Por la simple y sencilla razón que esas deformaciones y excesos tuercen y lastran el desarrollo del país.

Para democratizar (que el gobierno trabaje para la sociedad) o racionalizar la operación del país, es imprescindible eliminar los tentáculos que al descabezar al pulpo tomaron vida propia. Los ex agentes del control corporativo que implantó Cárdenas, que se emanciparon gracias al poder clientelar y económico que acumularon en el “arcaic régimen”.

Gracias a lo cual venden sus servicios al mejor postor, como sin empacho mostró Elba. Pero lo que antes se pudo considerar una mala solución, por sesgada, abusiva y arbitraria, pero que algo podía alegar de buena fe. Finalmente era la solución de un militar, al que se le puede aceptar sin conceder, que era la única forma que conocía de organizar nada. Lo que deja ver su distancia para estadista.

Mientras no se enderece lo torcido, el país no va a poder erguirse, andar derecho, ni a buen paso. El valor del lance es que va a aclarar, si en la administración que va a iniciar se van a corregir problemas de fondo o nos vamos a seguir haciendo tontos con muecas marginales y cosméticas. Con puro flato sonoris y resoplido. Cambiando y cambiando la superficie para no cambiar el fondo. Si las promesas de campaña tenían algo de verdad. Si existe voluntad de hacer algo por la sociedad a cambio de todo lo que se llevan.

Si no se corrige a los monopolios y mafias que secuestran al país, se va a lograr muy poco, más allá del ridículo acostumbrado. Porque las condiciones del país y el mundo no son las que veía Cárdenas. No es posible, ni correcto, que ninguna sociedad trate de avanzar con un pie y una mano amarradas a la espalda y lastrada por infinidad de parásitos.

Y esa es la aclaración que se debe observar en este momento. Lo que se legisle, lo que se cambie y lo que se deje igual, desde ahora y en forma independiente de lo que digan, juren y perjuren, va a descubrir cómo será todo el sexenio. Obras son amores y no buenas razones o promesas y el caminar se demuestra andando no hablando.

Así, antes de tomar posesión los actores van a enseñar su verdadera faz y después de ello, que nadie se dé por engañado.

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

http://www.grillaenelpoder.com.mx/edicion/index.php?option=com_content&view=article&id=12062:sapere-aude-angel-pujalte-pineiro&catid=46:columna&Itemid=68

Duelo de confusiones

13 agosto 2012

“Semillas de confusión”

En El Universal el 10 de agosto de 2012, Jorge Pinto reconoce la devaluación de las palabras, pero la reduce a las de AMLO. Un beneficiario de la descomposición social, que explota una forma pragmática de aprovecharla, como surfista que se equilibra sobre olas que no genera ni gobierna, sino que solo se sirve de ellas sin preocuparle a donde lo lleven, ni lo que haga para no caer.

Pinto critica las acciones mediáticas anecdóticas y de escaso valor legal, que perjudican a todos (partido y país) con su amenaza a la tranquilidad y seguridad, corrupción de la tranquilidad, seguridad y clima social y daño a la economía y bienestar. Denuncia la inmadurez de atentar contra el estado de derecho en vez de salvaguardar y fortalecer las instituciones y el marco legal.

Recuerda que hay fascismo de derecha, (alemán e italiano) y de izquierda, (Mao), para probar que la esencia del fascismo no radica en la ideología sino en sus métodos. Pues en forma independiente de la filiación política y los argumentos, se reconoce en menospreciar y atacar al estado de derecho y burlarse de la democracia cuando no los favorece.

Como publiqué la semana pasada: los salvadores con promesas ilimitadas, profetas, mesías, caudillos, apóstoles, gurus y los delirios que los acompañan, son manifestaciones de una forma de demencia social generada por la desesperanza e ignorancia.

El mismo día en el mismo diario, José Fernández Santillán explica el momento político con la dicotomía entre gobierno de leyes con gobierno de hombres (Bobbio), o entre orden racional no arbitrario con el arbitrario (Weber). Continua recordando nuestros antecedentes de regímenes de caudillos que lo más que han permitido es la institucionalización autoritaria de las relaciones de poder y afirma que estamos en el trance de la construcción de una institucionalidad democrática. (que quizás, a la mejor podemos construir una institucionalidad democrática verdadera).

Para terminar denunciando el neopopulismo que acarrea el liderazgo carismático de AMLO que en vez de dirigir sus embates contra un partido o candidato lo hace contra la institucionalidad democrática, en busca de doblegar a las instituciones de la República para ponerlas a los pies de un caudillo. Lo que no deja duda del talante fascista de su acometida.

Casualmente también ese mismo día y periódico, Macario Schettino encuentra inadecuada la interpretación geométrica entre izquierda y derecha, para explicar lo que ocurre en el mundo y México. Pero encuentra coincidencia entre lo que él llama pasado y lo que se acostumbra llamar izquierda y entre lo que interpreta como modernidad y suele calificarse como derecha. Aunque aclara que el “punto fino” es que la coincidencia no es exacta. (Por fin, ¿coincide o no? ¿Es fina por burda?).

Coincidencia que lo hace percibir a la “coalición de izquierda” como un aglutinamiento alrededor de la idea del nacionalismo revolucionario y ver al PRIAN o la derecha como una potencial coalición modernizadora. Para señalar que “las ideas” de izquierda y derecha ”ya no explican mucho”.

Repasa los significados de la palabra “izquierda” para mostrar su extravío actual. Empieza recordando el sentido liberal que la “izquierda” tenía en la Asamblea Francesa, de donde nace la “definición geométrica”. O el sentido conservador de la derecha, cuando en México lo “conservable” (lo anterior) es el “régimen de la revolución”, que enarbola AMLO. No se puede conservar lo que nunca se ha tenido.

De donde concluye que la división entre izquierdas y derechas es un sinsentido absoluto, que es necesario resolver porque cree que “las decisiones que se deben tomar” van a “tratar de interpretarse en esta dimensión geométrica” (SIC) que no tiene sentido. Y enlista absurdos que no se pueden considerar de izquierda o derecha, como las restricciones al mercado energético, el populismo fiscal o el capitalismo de compadrazgo. Para concluir que el dilema mexicano es dejar atrás el “nacionalismo revolucionario” o seguirlo arrastrando.

Así, los tres ven diferente lo mismo, por lo que interpretan y dan diferente significado, a lo mismo. Es así porque todos tienen construida una Estructura Conceptual Organizacional del Mundo (ECOM) diferente. Por lo que cada cual descifra lo que ve comparándolo con una estructura diferente, que le explica lo mismo, de diferente forma.

De todo lo dicho lo más certero es la frase con que empieza Jorge Pinto: “la devaluación de las palabras”. Aunque la echa a perder al reducirla exclusivamente a las de AMLO, cuando el problema trasciende al de un solo hablador.

Parte toral del problema es el diferente significado que las mismas palabras tienen para cada quién, por lo que al dialogar o acordar, en realidad se expresan o comprometen diferentes cosas. Es en hechos la Torre de Babel. Y al no coincidir el significado de los signos lingüísticos, es más remota la coincidencia en las relaciones entre los significados que se acuerdan o intentan fijar.

Pinto y Santillana coinciden en concluir que el comportamiento es fascista. Es una explicación certera pero insuficiente. Ya que el fascismo es solo una forma de irracionalidad. Una de sus presentaciones. Por lo que el eje de lo racional-irracional da una visión más general e incluyente del problema, al grado que aclara a todos los puntos de vista.

Para Pinto son fascistas los que atacan al estado de derecho y se burlan de la democracia. Para Santillana lo son porque el embate no es contra un partido o un candidato, sino contra la institucionalidad democrática en su conjunto. Pero como escribí la semana pasada, el fascismo, mesianismo, caudillismo y todo salvador semi sobrenatural manifiestan una demencia social generada por la desesperanza e ignorancia, descomposición social.

Desde la perspectiva del eje racionalidad-irracionalidad lo que observamos es una lucha entre la racionalidad contra la irracionalidad. Recuerden que el hombre no es un animal racional ni ser humano, sino simio bípedo sin rabo con potencial racional y humanizable. Y al que no se le inocula la racionalidad y humanismo no puede hacerse solo racional ni humano.

Así, el fascismo, mesianismo, caudillismo, profetas, gurus y todo salvador mágico en realidad son diferentes versiones de lo mismo. Machos alfa que buscan a cualquier costo ser el líder de la manada. Es la “inmadurez”, de un acto irracional, de bajos instintos, en el que la oportunidad determina las apariencias, formas y argumentos con que justifican romper el orden, la disciplina y perjudicar la convivencia social.

Los binomios antípodas de gobierno de leyes contra gobierno de hombres; de gobierno de leyes contra gobierno arbitrario; de orden racional no arbitrario contra orden arbitrario; de régimen de instituciones contra régimen de caudillo; de institucionalidad contra populismo; de institucionalización de las relaciones de poder o institucionalidad autoritaria, en realidad consignan los resultados del avance social en el terreno educativo y cultural. El adelanto y homogeneidad lograda en el cuerpo social.

La explicación que más llama la atención es la “geométrica”. Tanto Pinto como Santillana comparten una subestructura en la ECOM que los hace coincidir más o menos en sus conclusiones. Saben que el fascista no respeta a las instituciones ni a los demás y hacen ver las analogías entre las características del fascista y el comportamiento del mesías tropical.

Pero el tercero se orienta o explica, con una referencia “geométrica”. Con una orientación que no orienta o una explicación que no explica nada. Y es aquí donde se puede ver claramente como una simple definición expone nivel, virtudes y deficiencias de la ECOM del portador. La mejor definición de cualquier cosa es la funcional. Aquélla que refiere y caracteriza el funcionamiento y efectos.

Al revisar la “definición geométrica” nos percatamos que no explica, aclara ni ubica nada. Y menos esta amarrada a nada. Por eso se presta a un juego de confusiones, que se dá de acuerdo a la forma en la que cada quien interiorizo cada cosa. La gente establece el significado de las palabras de acuerdo a los gestos y expresiones de los que le explican o rodean al momento de integrar la palabra al vocabulario, el concepto a la ECOM o interiorizarlo.

Esa insuficiencia permite relacionar y confundir conceptos tan disímbolos como izquierda con pasado, populismo y nacionalismo revolucionario o de derecha con modernidad y conservadurismo. Ni siquiera ubica entre si a dos cosas cualesquiera, porque lo de izquierda o derecha depende de la posición del observador. De allí que el problema sea pedirle a una definición más de lo que expresa.

Y la confusión de significados propicia anatemizar algunos. Como otorgar una connotación negativa a las palabras “nacionalismo revolucionario” al identificar con ellas a los abusos del viejo régimen. Grave, ya que lo que nos falta es una revolución, no una insurrección, desorden, rebelión, guerra ni lucha armada, que son otros significados de esa palabra. El significado que nos hace falta es el de: cambio, giro, transformación, movimiento. No podemos seguir actuando en la forma que nos trajo y mantiene en el subdesarrollo.

Y también por esa misma opacidad y confusión, a ultranza se le da connotación negativa a la palabra nacionalismo. Cuando también nos falta un poco de amor propio, de atención a los asuntos comunitarios y solidaridad con nuestros connacionales. Pero la indefinición de la definición o la opacidad de la referencia, permite poner en el mismo lugar a palabras que en el diccionario tienen significados disímbolos.

Como confundir al revolucionario, que es el que busca un cambio profundo, cambiar de bases y procedimientos;

Con el de izquierda, que es un segmento del espectro político que considera prioritario el progresismo y la consecución de la igualdad social por medio de los derechos colectivos (sociales) circunstancialmente denominados derechos civiles, frente a intereses netamente individuales (privados) y a una visión tradicional o conservadora de la sociedad, representados por la derecha política;

Con el liberalismo, que es un sistema filosófico, económico y político, que promueve las libertades civiles y se opone a cualquier forma de despotismo, absolutismo y arbitrariedad, apelando a los principios republicanos y siendo la corriente que fundamenta el estado de derecho, la democracia representativa y división de poderes;

Con el pasado, que todavía no hemos aclarado, resuelto ni digerido y en lo que nos falta trabajar mucho para poner todo en el lugar que le corresponde; o

Con el populismo, que designa corrientes heterogéneas caracterizadas por su aversión discursiva o real a las élites económicas e intelectuales, su rechazo de los partidos tradicionales (institucionales e ideológicas), su denuncia de la corrupción política por parte de las clases privilegiadas y su constante apelación al «pueblo» como fuente del poder. Los populistas se caracterizan por afirmar enfocarse en el pueblo y velar por este.

Lo que demuestra que la confusión viene desde el significado ambiguo de palabras que no profundizan ni caracterizan adecuadamente. Lo que se debe resolver antes de poder discutir los conceptos y relaciones que se construyen con esas palabras.

Y sí, es una inmadurez, la de la Estructura Conceptual Organizacional del Mundo (ECOM) o de la estructura mental. La que tiene de problema, que es una inmadurez que no sana sola con el paso del tiempo. El hombre envejece hasta sin quererlo pero para lograr madurar la mentalidad se requiere mucho trabajo acertado y bien hecho. Construir, pulir y mantener con atingencia la ECOM.

Por lo que antes de hablar de política se debe resolver la semántica.

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

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Irresponsable manipulación política

6 agosto 2012

“Radiografía de oscurantismo”

Linchan a una empresa particular (SORIANA) y ante su legítima defensa, los manipuladores se laven las manos y avienten las culpas a otra parte. Dejando ver una insondable irresponsabilidad de ciertos “políticos”, que por llamar la atención y calentar la olla, no consideran o no les importan, las consecuencias para sus victimas particulares y el orden social.

La acusación es tan irracional, que en esa línea de pensamiento el IFE debe incluir en la investigación: a las empresas particulares CEMEX, TOLTECA y APASCO, porque con sus bultos de cemento compraron votos; a quien sabe cuantas casas de materiales, las que sus láminas de cartón sirvieron para comprar votos; a quien sabe cuantas tiendas de abarrotes, que con sus despensas compraron votos; y por supuesto al Banco de México, porque con sus billetes compraron votos.

En un absurdo inducido por la ignorancia de significativos sectores de la sociedad, que se agrega a la de algunos manipuladores, también de la ignorancia. Extravío por el que sustraen a la lucha política de su ámbito legítimo para llevarla a satanizan a ajenos a la contienda del sector privado. En el mismo tenor se ubica el afán de “democratizar” negocios particulares, como los medios de información. Terreno en el que lo único que se puede y debe hacer, es terminar con los monopolios, que es otro problema, que ese si, es un pendiente que en verdad distorsiona el funcionamiento de toda la sociedad y que esa si es una responsabilidad que le urge al país. Y me refiero a acabar con todos los monopolios, no solo con los particulares, sino incluyendo a los del mismo gobierno, sindicatos y grupos de poder.

Los ingredientes del deletéreo cóctel que es la demencia social, son la ignorancia y el deterioro de las condiciones de vida de la población. Sin menospreciar a los mitos y leyendas específicos de cada superstición, son similares las condiciones prácticas y mundanas que propician la aparición de salvadores con esperanzadoras promesas ilimitadas, efectuadas con desmedida convicción profética de ser los encargados personales de la extraordinaria misión de llevar la historia a una consumación predeterminada, solo condicionada por la purificación de las brujas, diablos y fuerzas del mal que se oponen a ella. Como en su oportunidad hicieron: Leyden, Muntzer, Menahem, Bar Kochva, Yali, Lenin, Hitler y Mussolini.

A la ignorancia, inseguridad, depauperación, endemoniamiento y hechizamiento de la masa, el guru, mesía o profeta salvador le promete la redención, salvación y realización a escala cósmica. En una promesa no definida que no sólo alude a mejorar la propia existencia, sino que por encima de ella brinda la oportunidad de participar en una misión de “importancia única y maravillosa”, de salvar al país.

Los gurus sociales no pretenden organizar y superar al país, sino que luchan por el poder sin importarles que lo desordenan más, al aumentar la confusión popular en cuanto a la forma en la que es factible reducir las injusticias y explotación y formar una sociedad racional y humana.

La intensificación de la confusión, la involución psíquica y la amoralidad que sintetiza la demencial superstición, aporta el desprecio de: la razón, la evidencia y la objetividad a la que suplantan con la superconsciencia y la embriagadora libertad de creencias.

Aquí el debate político no es de ideas ni de hechos, sino lucha de fantasmas y cazafantasmas. La arena se divide entre los que si ven a los fantasmas que denuncia el guru y los que no. La comprobación no radica en la evidencia sino en el número de creyentes, en el fervor con el que crean y la capacidad de estorbar y presionar. A la razón y objetividad la suplanta el número y la necedad. Los fraudes, inequidades y engaños reclamados no pueden ser racionales ni objetivos al no ser demostrables ni comprobables, sino fuerzas del mal que viven en mundos paralelos en los que solo se pueden percibir e intervenir con dotes sobrenaturales.

Según la antropología, la demencia social era cotidiana en Palestina en las épocas griega y romana y en la Europa de los siglos XIII al XVII. Lo que siempre ha convivido con la ignorancia. Pero el estudio de esos períodos ha encontrado que lo que da pie al fervor irracional (mesías, profetas, brujos y chamanes) era la desesperanza de la población ante “el monopolio de poder y riqueza que acaparaba la clase gobernante”.

La brujería medieval es un caso especial de manejo de demencia social, que según Marvín Harris, fue un desvarío creado y aprovechado por las clases gobernantes, para suprimir las protestas de los mesías emergentes y acreditar las injusticias sociales y económicas a “otras fuerzas” ajenas al gobierno e iglesia. Con lo que los abusivos se desentendían de los problemas de la población y retomaban la simulación del papel de padres defensores de la sociedad, favorecidos de dios.

La manipulación social es un tema interesante y oportuno, pero aquí solo llamo la atención a que en la ecuación de Harris falta una variable toral en la relación entre las injusticias sociales y las respuestas sociales demenciales, de tipo mágico, sobrenatural o esotérico, y esa variable es: la ignorancia.

A la ecuación de Harris le falta el principal responsable de producir resultados demenciales, por lo que no descifró la dinámica de la dupla de factores que se coordinan en una actuación en la que una cacha lo que la otra picha y las dos se respaldan y contestan. Una es la mala situación, los malos resultados, la mala realidad y la otra es la pobreza de la Estructura Conceptual Organizacional del Mundo (ECOM) (o si prefieren el nivel de ignorancia), que produce mentes incompetentes para explicar la mala situación o cambiar los malos resultados e inaceptable realidad.

La mayoría de la gente no ambiciona gran cosa, se conforma con comer tres veces al día y llevar una vida promedio en el conjunto social. El problema empieza con la dificultad para alimentar a la familia y que las cuentas no cuadren, porque por mucho que se esfuerce no se logra mejorar la situación ni las condiciones de vida.

Circunstancia que empujan al individuo a buscar nuevas explicaciones y caminos. Y las explicaciones no esperanzadoras o no aceptables, propician que se apueste a promesas que pueden “parecer” descabelladas, pero que “por lo menos” suenan esperanzadoras o no tan malas. En una diferenciación de la población en la que la educación y cultura de cada quien, hace que una idea o promesa a alguien le parezca viable y a otro un absurdo.

Por eso, la única palanca de cambio que puede lograr que el país abandone el extravío en el oscurantismo: es la artificialización positiva de la población, su educación y culturización. Los malos “políticos” que creyeron que la ignorancia hacía manejable a la sociedad, no calcularon que cualquier payaso iluminado con fantasías que suenen “deseables” podía escamotear el control de la masa o que propicia baja productividad y que otro país aproveche nuestros recursos naturales.

La masa actualmente atrapada en demencia social es insuficiente para tomar el control del país, pero suficiente para estorbar y complicar la vida de los demás. Y el país ya no puede perder el tiempo esperando que nos salve algo “que suceda solo, que no cueste mucho y no moleste a nadie”. Resolver el problema educativo soluciona la mitad de nuestros problemas políticos, económicos y sociales y resolver la relación material de la sociedad con la Naturaleza, los problemas de Ingeniería Civil, soluciona la otra mitad de nuestros problemas políticos, económicos y sociales.

En cualquiera de los dos pendientes, subir el tren en las vías va a costar mucho y después se debe esperar un buen avance para empezar a ver resultados. Y como dicen los chinos: todo empieza con un primer paso. Mismo que no se dio en el siglo pasado ni en lo que va de éste, a ver si ahora si.

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

http://www.grillaenelpoder.com.mx/edicion/index.php?option=com_content&view=article&id=10738:demencia-social-angel-pujalte-pineiro&catid=46:columna&Itemid=68

Libre albedrío II

31 abril 2012

“Etimología política”

Regresando al libre albedrío, recuerdo que interpretado como “hacer lo que se quiere” lleva a aceptar la irracional e inconveniente actuación a capricho y la interpretación de “hacer lo que se piensa” tiene otros inconvenientes.

El primero es que muy poca gente piensa. Al traducir la palabra pensar como descifrar al mundo verdadero, se ve que muy poca gente alcanza ese nivel de desarrollo, muy poca gente piensa. En todo, como en política, muy poca gente sabe de lo que habla, las reglas de juego o lo que se mueve bajo la mesa y tras bambalinas. En vez, la mayoría de la gente cree, lo que es algo que no se compromete con lo verdadero, por lo que cualquiera puede “creer” cualquier ocurrencia o figuración.

Entonces ¿Tendrá libre albedrío el que cree que piensa?, no por creer sobre bases falsas y relaciones equivocadas. En los hechos creer tiene de malo que al que cree rara vez le resultan las cuentas u obtiene buenos resultados, y casi siempre se topa con lo que no buscaba. ¿Es eso libre albedrío? En teoría sí. Porque suponemos que decidió sin presión externa sino exclusivamente sobre sus propias cuentas.

Pero decidir engañado no puede considerarse libre albedrío. Entonces el libre albedrío requiere además de libertad total, un conocimiento serio y profundo o por lo menos suficiente, sobre lo que se calcula. Para que la decisión no sea manipulada, presionada ni por engaño. Capacidad necesaria en el elector que nos remite a un nivel y calidad de artificialización mínima necesaria en la población para lograr implementar la democracia. A un nivel educativo y cultural indispensable.

Lo que descubre que el fondo del problema político o de nuestra democracia, no es de riguroso corte político o de implantación de una teoría (la democracia) sino principal de la formación o artificialización de la población. Donde encontramos un problema mayúsculo, que se refleja e incide en el desorden y desorganización de herramientas sociales, como el lenguaje.

Las palabras son símbolos que deben tener un significado claro y único, o por lo menos similar, para que todos los que las utilizan se refieran o acerquen a lo mismo. La pérdida de sentido de las palabras habla más del extravío de distinciones, de la pérdida de detalles, del cambio de cualidades y características que enriquecen o empobrecen al signo lingüístico como tal. Lo que ejemplifico con un grupo de palabras que en sus orígenes tenían un significado esclarecedor de lo esencial o funcional, que las hizo útiles herramientas de la política y convivencia y que actualmente han caído al nivel de irracionales insultos. Palabras que en la actualidad poco ayudan al solo significar animadversión personal, sin explicar nada y menos lo funcional.

Idiota, viene de idio = propio, privado, (idiosincrasia, idioma) es el que solo se dedica y le preocupan sus asuntos propios.

Esta etimología trasluce el peso y valor que para los griegos tenían los asuntos comunitarios. Para ellos el idiota, aquel al que solo le preocupan sus asuntos particulares y se desentiende de lo comunitario es una actitud inconveniente para la comunidad. El idiota no tiene libre albedrío al desconocer y por lo mismo despreciar lo que mayor influencia tiene en sus asuntos particulares.

Estúpido, viene de estupere = asombrarse, (estupefacto, estupor), es el que se queda congelado, el que pone cara de juat, el conejo lampareado.

Es el que carece de estructuras y subestructuras o dicho de otra forma de explicaciones para lo que enfrenta. El que en su cerebro no tiene antecedentes ni nada con que comparar o relacionar el fenómeno que observa. Es la manifestación de la nada conveniente ignorancia y por lo mismo fueron los mismos romanos los que le dieron connotación negativa a la palabra. Este obviamente tampoco tiene libre albedrío.

Mentecato, viene de mente y captus (tomar, coger, capturar), quiere decir tomado de la mente, privado de la mente, capturado de la mente.

Es aquél con un lavado de cerebro que le hace creer fervorosamente en algo que no es cierto. El que esta convencido a ultranza de algo. Algo así como un fanático, alguien encerrado en la luz, alguien con un deslumbramiento tal que lo ciega totalmente y solo puede ver el reflejo de la imagen que se le quedó grabada en el cerebro antes de enceguecer. Parte del voto duro es de estos tipos de electores y los deslumbrados con fantasmas y supersticiones.

Imbécil, viene de im = sin y becillis, baculum, bellum, baktron, bastón, sin bastón, los que no tienen experiencia, los que se chupan el dedo.

Esta etimología es controvertida entre si es griega o romana y si quería decir inútil o capaz. (Que se recarga en los demás o incompetente para la guerra). Por mi parte recuerdo que la situación de los viejos ha cambiado y que antes se reconocía el valor de la experiencia. La sabiduría se asociaba a la vejez y se la representaba con un anciano con bastón. Por lo que interpreto que el que no tiene bastón no tiene sabiduría. Así el imbécil es el que no tiene colmillo, el que carece de experiencia, el que no tiene sabiduría. Como los “ternuritas”, diria yo. Solo el que tiene bastón o sabiduría, tiene libre albedrío.

¿Qué se puede hacer con una sociedad plagada de idiotas, estúpidos, mentecatos e imbeciles? Con muy poca gente con bastón, con el conocimiento y experiencia necesarios para participar en la vida comunitaria.

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

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Libre albedrío

31 abril 2012

“El imperativo de la democracia”

Nuestra democracia no sale de gritos y sombrerazos, porque los electores: “venden su voto o votan engañados”. Y aunque todos los contendientes son iguales, expertos en juego sucio, no les gusta perder, por lo que si pierden reclaman como si jugaran limpio o fueran diferentes de aquellos a los que acusan.

El problema medular en todo lo denunciado se reduce a lo mismo, la falta de libre albedrío en los electores. ¿Y que es el libre albedrío? Una definición es: la realización de una acción por un agente no-condicionado íntegramente ligado por factores precedentes y subjetivos en el cual la percepción de la acción del agente fue inducida por su propia voluntad. Otra es la relación entre lo que pensamos y hacemos. Una lo condiciona a que el agente no este condicionado y que decida la voluntad, la otra a hacer lo que se piensa.

Para una es hacer lo que se quiere y para otra lo que se piensa. Lo que no nos saca de la indeterminación, por los cabos sueltos que hay en la relación entre lo que se quiere, se piensa y se hace. El “hacer lo que se quiere”, tiene de problema que libera de compromisos y responsabilidades con los demás y con el futuro, se desentiende de cualquier ética, lo que lleva a un individualismo egoísta inconveniente para la sociedad.

Un alegato afirma que si no se hubiera sobornado a la gente ni los medios hubieran creado una fantasía, la gente hubiera “votado en consciencia”. ¿Y que es eso de conciencia? Porque hasta donde yo sé, la conciencia es el archivo de adaptación a las condiciones prácticas y mundanas. Una consciencia desconectada de las condiciones prácticas y mundanas es brujería.

Lo que distingue por lo menos tres grupos, favorecidos, clase media y segregados sociales. La modificación de la conciencia para modificar así las condiciones materiales es posible, pero de acuerdo y limitada por el nivel y tipo de artificialización del individuo. Donde a los favorecidos no les interesa el cambio y la conciencia que han aprendido los segregados es muy precaria para provocar nada racional. Lo que solo deja como elemento útil a la parte de la clase media que haya desarrollado su racionalidad y actua de buena fe.

Lo cierto es que la gente siempre hace lo que cree que “es mejor”. El problema esta en lo que determina ese “mejor”. Y es clara la falta de libre albedrío al elegir el mal menor (copelas o cuelo, o confesar bajo tortura). Porque el libre albedrío requiere elegir en libertad, sin presión.

La miseria e ignorancia son potentes factores que impiden el libre albedrío. Por los que no se puede decir que la gente que muere de hambre o carezca de educación y cultura (60%) tenga libre albedrío ante una torta, bulto de cemento, láminas de cartón y ni siquiera que tenga idea del significado del acto político, comunitario e individual que significan las elecciones. Como también es cierto que a cualquiera que les ofrezca algo, le van a decir lo que quiera oír con tal de conseguirlo.

Pero si todos los candidatos visitan y sobornan a todos los habitantes y todos se dejan sobornar, entonces la contienda estaría en igualdad de condiciones. Y como ya todo mundo sabe y propaga: “agarren lo que les den, pero voten en consciencia”. Lo que habría que averiguar es si al final los sobornados votan por los mejores sobornos, cuentos o simpatías personales. En un arreglo en el que no hay democracia, libre albedrío ni racionalidad.

Por otro lado, al considerar al libre albedrío como la capacidad para decidir lo mejor, lo más conveniente, lleva al significado a saber distinguir lo mejor, lo más conveniente y decidir por ello. Lo que no es fácil y es el meollo del problema político, económico y social. Porque a la imprescindible libertad de acción la debe acompañar la capacidad de distinguir lo bueno de lo malo, que es donde está el detalle.

En esa misteriosa capacidad para distinguir lo bueno de lo malo es en la que radica el problema. Porque todos tienen claro un “bueno” y un “malo”, pero ninguno coincide. Cada quien tiene su bueno diferente del de los demás y también su malo, también diferente del de los demás. Porque cada quien tiene su propia visión del mundo que es distinta de la de los demás y encima cada quien en su propia visión diferente busca objetivos que también son distintos de los que buscan los demás. Lo que es agravado por el desorden que causa que unos piensan y otros creen.

Porque no cualquiera piensa. Pensar no es tener creencias, ocurrencias ni figuraciones, que es lo que los simples confunden con pensar. Al pensar lo distingue su característica privativa, la cualidad que le da su valor y diferencia radicalmente de creencias, ocurrencias y figuraciones. Pensar consiste en descifrar al mundo real. Descubrir la verdad de lo que pasa, de lo que sucede. Y el mundo verdadero es uno solo y la verdad es única.

Cualquiera puede creer lo que quiera, porque creer no tiene ningún compromiso con lo real, con lo verdadero. También por lo mismo no se puede pensar lo que se quiera, porque pensar se compromete a descifrar el mundo verdadero, debe acertar a la verdad. Que es una sola.

La mayoría de la gente no piensa, parece que lo hace cuando decide de entre patrones culturales preestablecidos, como platos de menús o combina ropa, lo que reduce su actividad a repetir rutinas de movimientos repetitivos en forma semi inconsciente, sonambúlica, diría Ortega.

Lo que lo complica que la mayoría de la gente se concentra en sus asuntos particulares y no dedica tiempo a estudiar y seguir a los asuntos comunitarios. La falta de transparencia no se reduce a esconder las francas trapacerías de los servidores públicos, sino alcanza al grueso de la actividad gubernamental. Muy poca gente se interesa y entera de la forma en que funcionan las instituciones públicas, los derechos y obligaciones de los servidores públicos y de la población, la razón de las decisiones y actuaciones gubernamentales.

Y otra complicación es la falta de buena “política” en la heterogeneidad cultural. La heterogeneidad cultural no es problema cuando existe política de la buena (arte de ponerse de acuerdo), sino cuando hay anti política (desazón y confrontación). El problema es que la “buena política” tiene un grado de incompatibilidad con la heterogeneidad cultural y no me refiero a que toda la población tenga el mismo nivel cultural, sino que una cosa es que todos tengan un nivel diferente de la misma cultura y otra que tenga niveles diferentes de culturas incompatibles. Formando una comunidad con nivel cultural bajo en la que conviven multitud de creencias dispares, de las que muchas son incompatibles entre si.

Al ya de por si deletéreo caldo de cultivo, lo completa la mala situación. La combinación de ignorancia y disgregación social con mala situación de la población, abona la aparición de elementos disociativos que exacerban la desorganización y el desorden social. Me refiero a la superstición y los brujos, chamanes, apóstoles, mesías y predicadores.

Cuando la gente no encuentra explicación y solución satisfactoria para su situación, busca respuestas en lo sobrenatural, en lo fuera de lo común, lo que incluye a salvadores de todo tipo, hasta mesías. Lo que expresa la desesperación de apostarle a cualquiera que les de las explicaciones y esperanzas que no les han dado, aunque no sean factibles ni coherentes.

Lo que entonces reduce el problema a: ¿buscar la forma de democracia que funcione en nuestro desgarriate? No porque esa democracia no existe. Si nos ponemos a buscar los procedimientos y la normatividad que en el estado en que se encuentra nuestra sociedad logre elecciones sin problemas, que deje a todos contentos, la única forma sería que todos ganaran, que tengamos tres o cuatro presidentes y aún así garantizo que los problemas seguirían, porque no son de tipo político, sino de inmadurez, ignorancia y mala fe. De la participación de viejos escuincles malcriados, que rechazan lo que no les gusta.

Lo que descubre que el problema actual de nuestra democracia es el mismo que el de la educación. Carecemos de cultura democrática y de educación elemental. No la académica (matemáticas, biología, etc.) sino de la que se mama. Es claro que demasiados padres a sus hijos les dieron la vida, les llenaron la panza y cobijaron, sin alimentarles el cerebro con subestructuras positivas.

Por ejemplo es responsabilidad de los padres introducir a los hijos a la frustración. Y esta claro que los padres de muchos políticos no prepararon a sus hijos en ese sentido. Los padres que no corrigen a sus hijos y todo les toleran, normalmente porque ni caso les hacen, echan a perder a sus hijos en este sentido. “Pero al que no lo educan en su casa lo educan en la calle”, Y así debería ser. Para eso son las leyes, para corregir a los que no los educaron en su casa ni en la escuela.

Ikram Antaki, antes de morir denuncio y protesto la cobardía e ilegalidad de no poner en su lugar al candidato al gobierno del D.F. que no cumplía con el requisito de residencia, vaticinando los problemas que hoy presenciamos. Vemos las consecuencias de caprichos tolerados en el pasado.

También es responsabilidad de los padres enseñar a considerar a los demás. Los hijos cuyos padres no los consideraron a ellos, no consideran a los demás. Al que no lo han considerado no considera a los demás. Este también es un factor del desorden educativo.

Toda la gente con deficiencias educativas elementales como las anteriores, no debería participar en contiendas políticas ni ser servidor público, por los sesgos inconvenientes que sus deficiencias educativas introducen en los asuntos en los que participe, lo que los invalida para el servicio público.

Este tipo de deficiencias educativas se podrán corregir a partir que se reconozcan y tipifiquen sus formas en la vida pública, por lo menos las más burdas y deletéreas. Lo que también es necesario para engrasar la convivencia social.

Pero el otro tipo de deficiencia educativa, que no es generada por deficiencias familiares sino por el desconocimiento de la democracia causado por su inexistencia, solo hay una forma de superarla y es la modificación de la situación material y de la consciencia, poco a poco, paso a paso, moviendo un poco una y seguirla con a otra en un ejercicio de acompañamiento en el ensayo y error.

El ciudadano debe descubrir y aprender el papel y responsabilidad suya y de los políticos y servidores públicos, en la vida comunitaria. Así no son malos sino necesarios los errores y traspiés si son parte de un proceso de aprendizaje, si son la ineludible novatada del que ingresa en terreno nuevo.

La población para hacerse ciudadanía debe aprender a distinguir en los políticos: la mentira de la verdad, el capricho y necedad de la seriedad y formalidad, la hipocresía de la honestidad, el cinismo de la sinceridad, lo maduro y serio de lo informal. Son interesantes las razones por las que no es clara la distinción, pero no corresponde a éste espacio.

Tenemos una alternancia seguida de doce años de dudas y persistencia en lo acostumbrado con visión entumecida. En los que, quizás por estupefacción, desconocimiento e inexperiencia, no se corrigió todo lo que se debía o se pudo haber corregido. Pero por eso perdieron, es bueno castigar los errores y sesgos. Estamos en la segunda alternancia y es de esperar que en la sociedad se empiece a erguir una curva de aprendizaje que refleje los titubeantes primeros pasos en espera que con la práctica se llegue a dominar el arte de controlar a los servidores públicos para que trabajen a favor de la sociedad, es decir llegar a la verdadera democracia, porque los habitantes aprendieron a ser ciudadanos.

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

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Tópicos del fraude

16 julio 2012

“Mala fe vs orden”

No salimos de los mismos exabruptos que exhiben lo imperfecto de nuestra democracia o participantes, los que mueven a tirios y troyanos a buscar la legislación que logre la “democracia perfecta”, una que no deje dudas en las elecciones, en la que nadie haga trampa y la que deje a todos contentos.

Para lo cual antes hay que recordar que las elecciones no son la democracia sino un medio, una herramienta de ella. La democracia consiste en lograr que los servidores públicos trabajen a favor de la sociedad y no de ellos mismos. Lo que la descubre como una responsabilidad que la ciudadanía debe asumir todos los días y no únicamente en las elecciones para desatender los asuntos comunitarios entre ellas.

Lo que deja ver que falta mucho para lograrla ya que apenas estamos en la etapa de tratar de conocer, entender e implementar a una de sus herramientas: las elecciones. Las que no pueden deshacerse de airados reclamos al procedimiento y de acusaciones a los adversarios, haciendo evidente que algo: esta mal, sobra o falta. Pero ¿que es lo que esta mal, sobra o falta, para efectuar elecciones sin problemas y poder así darle vuelta a esa hoja para pasar a poner atención en otros pendientes de la democracia, política y situación nacional?

El diagnóstico es sencillo pero de solución difícil. Lo faltante es buena fe. La que falta no solo en esto sino en casi todo. Somos una sociedad disociada e irracional, por falta de buena fe. La buena fe es un ingrediente indispensable para la racionalidad y asociación y por supuesto para la democracia, las elecciones, la política y casi todos los aspectos de la convivencia.

La penetración de mala fe e ignorancia en todo ámbito y nivel, explica la mayoría de la problemática actual nacional. Por la combinación de ignorancia y mala fe somos un país rico y opulento que no da bienestar ni prosperidad material a su población, ni siquiera seguridad.

Pero junto con todos nuestros males, también tenemos lo que había en el fondo de la caja de Pandora. Lo que equilibra a todos los males. Y que también podemos encontrar en la pobre evolución de nuestras maltrechas y remendadas elecciones. En el magro y lento avance que acusa.

En lo externo (medio) esta el nivel de descomposición que ha alcanzado la situación política, económica y social nacional y en lo interno (agente) esta el nivel de ignorancia y abandono que acumula una parte significativa de la población.

La mala situación del país y el bajo nivel político-económico-social-cultural propician la aparición de supersticiones y mesías. Si alguien creyó en mantener a la gente ignorante para manipularla con facilidad, no consideró la facilidad que con cuentos novedosos le pueden escamotear el rebaño para utilizarlos en la causa de otra superstición o mesías.

Inconveniencia que sufre nuestra aún incipiente e insipiente democracia. Y que hace ver lo peligroso e inconveniente, que resulta mantener la ignorancia del pueblo. Por lo que, quizás ahora si se haga un verdadero esfuerzo por educar a la gente, por racionalizarla y humanizarla, por artificializarla en forma conveniente para la convivencia social.

Mientras tanto lo que se ve como el problema principal es la compra del voto o la forma de convencer a los electores. Porque la relación del político con el elector siempre es comprarle su confianza o convencerlo para que voten por él. La que según parece se puede comprar con promesas y medios intangibles, aunque sean mentiras y engaños, pero no se puede dar nada material.

No vale la pena especular con la compra directa de votos al ser una práctica en la que inciden todos. Las tarjetas de adultos mayores y madres solteras no les piden nada a otras. El bajo nivel de nuestra política lo acusa que nadie se puede lavar las manos de procedimientos incorrectos. Porque la piedra angular de nuestra “política” es la compra de conciencias mediante la promesa o pago de beneficios particulares, diferidos o no, personales o de grupo, todo en detrimento del bien común. Lo que nos hace un mercado de puja de minorías al que no le preocupa la mayoría. Por lo que para subir al país a las vías, el tapete de debates debe reencontrar a la mayoría,

Pero la esperanza esta en que la compra directa del voto ya no alcanza al equilibrarse los marchantes. Porque si los “programas sociales” no son los que más conciencias compran, si son los más visibles que actúan con mayor cinismo y descaro, pero afortunadamente ya no sirven para ganar elecciones. Los que más tenían en éste sentido, perdieron.

Su inutilidad y dificultad de comprobación hace oportuno revisar el asunto desde otra perspectiva: la de revisar de donde salen los recursos para comprar votos y la razón por la que la sociedad le confía instrumentos y recursos sociales a los políticos. La respuesta correcta es para que ellos se los regresen a la sociedad, pero el punto fino esta en la forma correcta en la que los políticos deben utilizar los instrumentos y devolver a la sociedad los recursos que reciben de ella.

La forma totalmente inadmisible es la caridad. Entregar algo a cambio de nada. O de una aparente nada. La mayoría de los “Programas sociales” y “contra la pobreza” son de éste tipo. En lo que es de simpleza extrema creer que la falta de posesiones materiales es lo que hace a la gente pobre. Lo que aparentemente se soluciona dándoles lo que les falta sin pedir nada a cambio.

En el primer mundo tienen claro los peligros e inconveniencias de la caridad, por lo que nada es gratuito, ni la ayuda. Para no ayudar en un sentido y perjudicar en otro. Para no volver atenida e inútil a la gente y mantener intacta su dignidad. También se debe cuidar lo que se enseña con lo que se hace.

La caridad gubernamental compra consciencias un sexenio y al siguiente se vuelve un problema al ser un presupuesto que no aporta al desarrollo sino un gasto que se pelea como derecho personal. Encima esos programas se prestan para desviar recursos. Dicen que la mitad del padrón de viejitos se destina al equipo de campaña sexenal de AMLO. Al no convenir al desarrollo social ningún centavo se debe usar para beneficio directo de individuos o grupos sino de la mayoría.

El tamaño del desorden lo acusa la revoltura de asuntos que resultan involucrados en los problemas. En la compra de votos lo que se debe resolver es el uso de recursos públicos. Evitar la extracción y desviación de recursos de los fines para los que la sociedad los confía.

Porque resulta que la compra de votos es apenas una minucia del desorden y abuso que se hace de los instrumentos y recursos sociales. De lo que me atrevo a decir que lo que se destina a compra de votos es lo menos de lo perdido y tiene de bueno que “algo” regresa a una mínima parte de la población. Lo malo esta en todos los recursos que se pierden y que no aparecen ni se sabe a donde van a parar.

Y es allí donde la ciudadanía debe poner su atención. Las sociedades avanzan en la medida en la que se organizan y retroceden en la que se desorganizan. El orden requiere prever y planear el futuro y que los planes se cumplan. El problema es que los planes solo sean pretextos para apartar recursos y que la acción se resuelva a capricho improvisando. Porque la improvisación es la manera más eficaz y eficiente de desordenar cualquier cosa, también de enturbiar y esconder cualquier cosa y de echar a perder todo.

Lo que deja ver que el problema de la transparencia en las elecciones no es de las elecciones sino de la transparencia en el gobierno, en el ejercicio del poder y aplicación de recursos. El problema de la compra de votos es consecuente y mínimo junto al de robo y desviación de recursos.

Entonces para evitar la compra de votos en las elecciones se debe evitar el robo de recursos públicos en la actividad cuando no hay elecciones. Y eso desalentaría en mucho los conflictos postelectorales. Porque cuando se tenga que saber, se tenga que trabajar, se tenga que rendir cuentas y ya no se pueda robar tan fácil ni gratuitamente, ya no va a ser tan atractivo ser político y la sociedad avanzaría dejando atrás los niveles de fácil manipulación, miseria y atraso.

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

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Vislumbres de fraude

9 julio 2012

“Del aprendizaje necesario”

He señalado la inmadurez democrática de nuestra sociedad. Una no relacionada con el paso del tiempo, como la evolución orgánica natural en los seres vivos. Etapa que trae la simple marcha del tiempo y confunde con la errónea creencia que cualquier cosa madura sola en forma indefectible y a pesar de todos los apesares. Pero no envejece igual lo artificial que lo natural.

La madurez democrática, como la emotiva y racional, son estados de desarrollo de artificialidades, de postizos, de cualidades que no se insertan, desarrollan, sofistican y refinan en forma espontánea ni automática, que son modificaciones que no obedecen a cambios naturales ni son innatos del hombre, sino que son consecuencia de ordenadas alteraciones externas artificiales. De las que hay un infinito de posibilidades inconvenientes y un mínimo mínimorum convenientes.

Al no ser el hombre animal racional, ser humano ni democrático, sino un simio bípedo sin rabo con potencial racional, humanizable y democratizable, se le deben inocular de fuera los contenidos y relaciones de la racionalidad, el humanismo y la democracia, sin los cuales ningún simio, por muy homínido que nazca, llega a ser un animal racional, humano ni demócrata.

Por nacer con el cerebro vacío, no se puede artificializar de la mejor manera solo. Cada quien construye su propia referencia del mundo, su Estructura Conceptual Organizacional del Mundo (ECOM), con lo que puede, con lo que encuentra a su alrededor a su alcance. Si nadie lo recibe, introduce, orienta y adapta al mundo, pues la ECOM que resulte será muy deficiente; si se alimenta su cerebro con basura, construirá su ECOM con basura; si se le forma con buenos elementos, construirá una buena herramienta.

La ECOM del ciudadano debe incluir estructuras y subestructuras necesarias para ser racional, humano y demócrata. La ECOM es la explicación del mundo que cada quien desde que nace, con ayuda o sin ella y de acuerdo con el tipo y la calidad de la ayuda que reciba, construye en su cerebro como su referencia personal del mundo, su herramienta de adaptación al lugar donde se encuentra.

Esta es una labor principal de las gentes que reciben a los nuevos pobladores. Y nadie puede dar más de lo que tiene. Los hijos de gente silvestre, cuyos padres les dieron alimento, abrigo y cobijo, pero no les formaron el cerebro, no les transmitieron la información y herramientas necesarias, recibirán alimento, abrigo y cobijo, sin que los que los reciben les puedan formar el cerebro, al no poder transmitirles la información y herramientas indispensables para hacerse racional, humano y demócrata, por carecer de ella.

Esta labor es una responsabilidad principal familiar. Pero el número significativo de población silvestre obliga a buscar otras formas de apoyar la racionalización, humanización y democratización de los habitantes, de las que hay dos formas: la educación formal y las reglas de juego con vigencia fáctica en la cotidianidad social.

Lo que destaca la importancia de la educación formal en el desarrollo social. Y la necesidad de revisar sus formas y contenidos para cuidar que propicien conocer y respetar las reglas mínimas de convivencia, que inculquen la sociabilidad, que enseñen a apostar a la sociedad, a la unión de todos y confiar en las posibilidades del hombre. Recuerden que el primer objeto de la educación es evitar tratar con salvajes. La descomposición social actual constata consecuencias de equivocar los contenidos de la educación.

En todo caso, cualquier individuo carece de explicaciones para las cosas que nadie le ha enseñado y a las que nunca se ha expuesto. En nuestro caso una consecuencia del abuso político, además del atraso e injusticia social, es que la “democracia” sea una de esas cosas para las que la mayoría de la población carece de explicaciones y desconoce sus formas y relaciones, externas e internas. Algo que ignora porque nadie les ha enseñado su teoría y también por falta de contacto, nunca la han visto ni conocido de primera mano.

La sociedad mexicana necesita conocer e ilustrarse en todo aquello que desconoce, por haber estado aislada de ello. La ingenuidad política la expone la creencia que con la sola alternancia se desemboca en la democracia.

Afortunadamente, el intento oportunista que pretende capitalizar atraso y confusión, se puede aprovechar como un pedagógico ejercicio práctico. La estrategia regresiva de descalificar las elecciones es excelente para contrastar actos de buena y mala fe.

Una parte importante a diferenciar son las relaciones entre agente y medio. El agente es el político y el medio la sociedad. El medio no es homogéneo sino heterogéneo y abigarrado. Con tres partes más o menos proporcionales que son acríticas o fanáticas y una cuarta parte crítica o no fanática de ninguna franquicia política. Otras partes se consideran marginales y se sacan del presente análisis.

La falta de filosofías, ideologías o plataformas políticas racionales que diferencien y delimiten en forma lógica a una postura política de otra, hace que las preferencias por las ofertas no sea racional, sino puramente emotiva, por simpatía, (por carisma diría Weber). Lo que a su vez hace que la compatibilidad cultural sea factor de afinidad entre la gente y las franquicias políticas.

El hombre tiende a confiar en las personas con similar nivel cultural y sentido común. La gente es proclive a confiar en las personas que se expresan como ellos y dan explicaciones que les parecen plausibles, por similitud y afinidad de las ECOM. Los silvestres confían en los silvestres y los artificializados en los artificializados, y en la medida en que las estructuras se aproximan, crean en los “otros” la apariencia de predecibilidad, por la que se ven como iguales.

Las preferencias políticas terciadas delatan a una sociedad no homogénea, sino heterogénea. Lo cual en principio, no es malo. El eufemismo de “riqueza cultural”, también es “pobreza cultural”. Es riqueza en la medida que enriquece el análisis con diferentes puntos de vista. Pero es pobreza en la medida en que falta un nivel cultural mínimo que sustente el debate, la verdad y la convivencia social civilizada, desorden del que resulta un invalidante caos.

El problema no es que todos seamos diferentes y pensemos distinto, sino la falta de reglas de juego civilizadas, lo que elude buscar y acordar lo mejor para la mayoría y solo permite la imposición irracional en base a fuerza o número. Lo que impide la asociación en base a colaboración en la búsqueda de beneficios mutuos y lo único que rige es doblegar y someter a los demás, que se ven como enemigos.

Un nivel mínimo de educación ciudadana para la convivencia social implica no mentir ni engañar. Lo opuesto a nuestra normal cultura de montajes, públicos y privados.

Igual que nunca se demostró el fraude de 2006, tampoco se demostrará el de 2012. Cuya inconsistencia de ambos reclamos alcanza la forma y sustancia, que los deja como “fraudes” sin pies ni cabeza. El fraude esta en el reclamo, es el reclamo, que se empieza a desmoronar al revisar sus partes. El reclamo mezcla dos de sus formas posibles: de percepción y operación.

Llamo fraude de percepción al que deforma la apariencia propia o de los adversarios. Y en esto ningún político del mundo tiene nada que reclamar. Porque el material de trabajo del político es la percepción. Precisamente la labor del político es que la gente perciba algo de una forma o de otra. Que le de un peso o valor a algo y no otro. Por lo que es ridículo que un político se queje que le cambien la percepción a la gente, porque ese es precisamente su trabajo. Como que un futbolista se queje de que le quitan el balón.

El reclamo contra los medios es taimado ya que todas las franquicias políticas tienen sus propios medios y opinadores incondicionales. Y los medios son iniciativa privada y el objeto del derecho público es meter en cintura a los servidores públicos y no a los particulares.

La consistencia del político la determina si trabaja a favor de toda la sociedad, de una parte o solo suyo o de sus cómplices. Político es el que trabaja para la sociedad, el que trabaja para un grupo es mafioso y el que trabaja para si es un oportunista (idiota según los griegos). Alterar el estado de animo de la gente y azuzarla para buscar provechos propios o de grupo es inmoral y lo opuesto al buen político. Con lo que ya llevamos dos deficiencias de “político”: quejarse que sus adversarios le cambian la percepción a la gente y que desazona a sus seguidores para presionar y extorsionar con el estado de ánimo descontrolado.

El tema y materia de trabajo del político es el estado de ánimo de la población. El buen político es el que cuida el talante de la gente para propiciar los acuerdos de la mejor manera posible y la aceptación de los sacrificios (responsabilidades) necesarios a cambio de las promesas (derechos) que a cada quien le corresponde asumir. El mal político es el que desazona el estado de ánimo de la gente para utilizarla como amague o lanzarla contra los opositores para lograr sus fines aviesos, lo que cambia el juego de buscar lo mejor para todos a lo menos malo, al mal menor.

La falla principal de los que ahora se echan fuera, es que no eran políticos. Por eso hasta sus adversarios dicen que “hasta lo que hicieron bien, les salió mal”. Mucho hicieron bien y mal, pero lo que peor hicieron fue el manejo de imagen (de percepción) y estado de ánimo de la población. Es decir lo que es medular en la política, porque no eran políticos ni idea tenían de la política.

Lo que no es poca cosa, ya que lo que determina que la diversidad cultural en la población sea riqueza o pobreza, es la calidad de la política. El nivel con el que podamos confrontar ideas, ponernos de acuerdo y se respeten los acuerdos. Lo que los hechos demuestran por los suelos. Previo a cada contienda se acuerdan las reglas del juego, mismas que con las primeras señales se desconocen y en éste caso se empezaron a socavar y a descalificar desde antes que iniciara la contienda.

Un componente del confuso reclamo de “fraude”, es el operativo. Que la población vote por uno y otro aparezca como ganador. Ya sea por contar mal o cambiar el contenido de las urnas. Fraude que ya es inviable. Y el que lo declara ataca a los únicos inatacables en la contienda: a los ciudadanos que prestan su tiempo para prepararse, montar las casillas, organizar la votación, hacer el conteo y formalizar el acto, junto con todos los observadores.

El reclamo de voto por voto y casilla por casilla y ataques para desprestigiar a la autoridad electoral va en éste sentido. Y es donde se nota más claramente que el reclamo es un necio capricho. Pero la novedad de la democracia impide distinguir lo procedente de lo improcedente, lo correcto de lo incorrecto. Y es en este tipo de detalles donde debe haber aprendizaje de la sociedad mexicana.

Para que cada vez distinga mejor los absurdos y aporías, como buscar las fallas en las urnas. Si a la gente le “lavan el cerebro”, va a votar de acuerdo al lavado de cerebro. En cuyo caso no tiene sentido recontar las urnas, porque solo comprobaría que la votación no se altero. Al descartar la participación ciudadana en las elecciones la manipulación de las urnas y los manejos fantasiosos como el hildebrando y los algoritmos que transforman a referencias accesorias e irrelevantes como es el PREP, en regidoras principales, solo dejan como terreno posible de fraude la compra del voto.

Lo que nos lleva a un terreno espinoso y con muchas aristas. Para empezar habría que distinguir donde empieza la compra-venta del voto aceptable y donde la inaceptable. Porque la mentada actividad política al final es la negociación de una oferta y la aceptación o rechazo de la misma. Lo que cambia es el tipo de oferta y su perfeccionamiento: que puede ser de tutela del bien común de toda la sociedad o de beneficios particulares individuales o comunitarios.

Una oferta de beneficio para la comunidad es: una carretera, pavimento, drenaje, agua potable, una escuela, etc. La oferta de beneficio individual puede ser: una despensa, bulto de cemento, láminas de cartón o hasta dinero en efectivo o tarjetas de débito. Respecto al perfeccionamiento mientras más personales sean los beneficios es más inmediata la recepción de los beneficios, pero en todo caso el cumplimiento del compromiso es diferido (al día de la votación) y no comprobable (votación secreta).

En las ofertas particulares comunitarias se difieren tanto la entrega de la oferta como del pago y en cierta medida quedan condicionados. Si el político que prometió algo gana, puede que cumpla su promesa. Y la oferta menos directa y más abstracta es la de tutelar el bien común. Sin embargo es la que debe prevalecer y las otras dos deben desaparecer.

Cada una se apareja a un nivel cultural y en la medida que el nivel cultural de la población se eleve, se irán abandonando los procedimientos inconvenientes, perfeccionando la democracia y notando el bienestar y prosperidad material de la población. Lo explica la etimología de la palabra idiota. Para los griegos, idiota es el egoísta al que solo le interesan sus propios asuntos y se desentiende de los demás y de los asuntos comunitarios. (Idio=privado, particular).

Un habitante mientras más idiota sea, más ve lo suyo inmediato y menos a los demás y nada el conjunto. La población más idiota es la que acepta la despensa, bulto de cemento, láminas de cartón, efectivo o tarjetas de débito. Lo que no quiere decir que después cumpla, que vote por el que lo “compro”.

Lo interesante es la relación cultural con la forma de compra-venta política. Las personas más segregadas y abandonadas, las de formación política y educativa más precaria, prefieren lo palpable, inmediato y personal. En la medida que mejora la formación política y educativa se prefiere sobre lo inmediato personal, mejor venderse a cambio de beneficios para la comunidad. Y los de mayor formación venderán su voto a la oferta de mayor alcance para toda la sociedad.

No creo necesario aclarar que la mejor oferta, la que mayores beneficios derrama sobre la sociedad toda es la de mayor nivel, la de tutelar el bien común. Las que menos aportan son las de beneficios para la comunidad y la más mala de todas es la de beneficios inmediatos personales. Las de beneficios para la comunidad tienen de malo que normalmente son caprichos de legos, que no es raro que en el mediano plazo se vuelvan problemas.

La construcción de obras debe obedecer a una planeación profesional que contemple en el largo plazo todos los aspectos, relaciones y equilibrios materiales involucrados y la construcción de obras determinadas por políticos, empresarios o habitantes sin formación profesional, desorganiza al territorio. Si hubiera una organización profesional seria de la Ingeniería Civil, una de sus tareas sería evitar este tipo de ofertas políticas y vigilar que todo se planee, que lo que se construya sea lo planeado y que se construya como se planeó.

Además de cuidar que a todo a lo que se llame Ingeniería Civil lo sea y que en todo en donde deba haber Ingeniería Civil, la haya. Por descuidar esto es que aquí al empezar la obra no se sabe lo que va a costar ni a tardar la obra y ni siquiera lo que van a entregar al final. En contraposición a cuando teníamos Ingeniería Civil, que se sabía lo que iba a costar y durar la obra y lo que se iba a entregar.

Y la peor oferta de compra-venta política: la de pagar con beneficios palpables, inmediatos y personales, no solo es la que menos beneficia a la sociedad, a la comunidad y al individuo que se vende, sino que es la más corriente y la que más desvirtúa la actividad política. La que en vez de un acto racional de intercambio de ideas para ponerse de acuerdo, la transforma en un asunto comercial en el que tanto las personas como los compromisos se reducen a mercancías, en un acuerdo en el que todos se engañan y todos se devalúan.

Pero es un manejo que va aparejado al nivel cultural del vendedor y comprador, por lo que su existencia y vigencia entre todos los partidos políticos señala al abandono de la educación que instruye el Artículo 3º Constitucional como al de la educación política. Al respecto la sociedad entrega a los partidos políticos apoyos financieros para que desarrollen una auténtica labor política, que implica su instrucción. Y el atraso en cultura política indica que se han robado el dinero sin desarrollar esa labor política que consiste en instruir a la población al respecto. Pobre sociedad a la que nadie enseña lo que debería y en vez desorienta.

La sociedad entrega enormes recursos a los políticos, como gobierno o partidos, que en ningún caso son para que se los robe, los malbarate, utilice para simular su labor o todo junto, se robe una parte, malbarate otra y otra la gaste en propaganda comercial y compra de conciencias. Los recursos que la sociedad confía a los servidores públicos no son para que ellos a su vez los repartan entre grupos o personas sino para sembrar el futuro de todo el país. Donde no es solo un detalle el que esta fuera de lugar en la actividad política en el país, sino que hay muchas cosas que se deben corregir para que la política medio funcione como debiera. Pero, sin políticos ¿cómo?

La población debe palpar el cambio en el ambiente en que vive. Por eso debe prohibirse la publicidad y propaganda en medios masivos de comunicación, para obligar a los “políticos” a bajarse de su pedestal para ir a tocar puertas y darse baños de pueblo. Para que así los “representantes” traten de primera mano a la gente a la que se supone que representan y que no es raro que no conozcan y que sepan cómo viven y los problemas y necesidades tienen, lo que es la otra cosa, que no es raro que tampoco conozcan.

Si hay un verdadero fraude que esta en toda la actividad política y en todos los políticos y no nada más en un suceso por actos perversos que todos acostumbran. El ejemplo en los libros de psicología de la reacción de la cola cuando alguien se mete es esclarecedor. Según la psicología, cuando alguien se mete al frente de la cola, la gente protesta: a) porque el que se metió hace mal o b) porque el que se metió no fue él.

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

http://www.grillaenelpoder.com.mx/edicion/index.php?option=com_content&view=article&id=10211:fraude-a-la-vista-angel-pujalte&catid=46:columna&Itemid=68