Principios o éxito

 mayo 2019

Lo primero que encontró mi estudio sobre los aspectos profesionales es que el estado de cosas obliga al que quiera tener éxito en la práctica profesional a deshacerse de los principios y valores. No es un problema de las personas, sino de las reglas de juego vigentes.

Al respecto me acaba de llegar un correo electrónico de un colega novato que desesperado expone la disyuntiva que lo obliga a escoger entre dos caminos: actuar con arreglo a valores o actuar con arreglo al éxito. Si actúa con arreglo a valores no tiene éxito y si quiere tener éxito, debe olvidarse de los valores. Así opera el sistema que a todos mete en cintura obligándolos a comportarse mal o lo saca del juego.

A continuación transcribo el correo de mi colega, que como esta joven y empezando, todavía no se le anestesia la moral:

Estimado colega:

   Lamentablemente no he leído su trabajo, por eso me he atrevido a contactarlo, con la finalidad de obtener sus libros y leerlos. Llegué a Usted después de leer en un foro Virtual comentarios sobre la manera en que describe la situación actual de la Industria; de inmediato visité su página web y de ahi es que obtuve su información de contacto y más aun me interesó leer sus libros. Los títulos que al momento han llamado sobremanera mi atención son: «Infracultura de la Construcción» y la «Disección de la Ley de Obras Públicas y Servicios relativos a las mismas».

    Creo, en mi «corta» experiencia en la construcción, que nuestra Industria se ha viciado hasta el tuétano por una terrible corrupción y avaricia que no permite la sana competencia y, mucho menos, el correcto ejercicio del Ingeniero Civil y sobretodo de los Empresarios de la Construcción.

    La historia completa de cómo me he encontrado con Usted se remite a que, pretendiendo buscar un «diferencial» entre el gran gremio y la empresa de reciente creación que hemos conformado un par de amigos y su servidor, pretendí buscar «problemas en la Industria de la Construcción» en Google con la finalidad de tratar de reconocer un «nicho» de acción, un problema frecuente al cual pueda ofrecer una solución; sin embargo, creo que el gran problema es que se exigen Trabajos de Primer Mundo, Requisitos de Seguridad en Obra de Primer Mundo, Personal Altamente Capacitado, en fin, EJECUCIÓN de Primer Mundo pero se desea pagar como en el Tercer Mundo (bueno ahora países en vías de desarrollo) en el que nos encontramos, provocando que  los Empresarios coloquen sus «ahorros» en el eslabón más débil pero, al mismo tiempo, el más importante: el trabajador, pagando salarios inhumanos o bien no pagando al cien por ciento las prestaciones correspondientes, incluso dejando sin pago bajo la promesa de más trabajo.

   Y no pretendo sonar Socialista. Me interesa hacer dinero en la Construcción que, además, me apasiona. Pero Insisto, en esa vorágine de Mercado es muy difícil para nosotros, como nueva empresa, comenzar siquiera a solicitar oportunidades porque evidentemente analizamos los Costos Reales de ejecución con salarios Standar de Mercado y considerando las diferentes variables (IMSS, INFONAVIT, ISR, ISN) y resulta que somos «caros» y ahi lo único que me queda como defensa es la Verdad: Nosotros SI consideramos TODAS las prestaciones, TODOS los impuestos que, como empresa estamos obligados a pagar así que creo nuestro principal diferencial es la HONESTIDAD y lo ÉTICAMENTE CORRECTO. Para nuestra desgracia, estos dos conceptos están tan devaluados que los clientes no lo creen porque hay alguien más que sí hace el trabajo incluso por mucho menos. Quizá aqui intervenga nuestra falta de experiencia y no conocer cómo es el proceder (correcto o no) de otras empresas que si dan los precios buscados por el cliente.

  Por otro lado, en el tema de Obras Públicas, pues, el secreto a voces: si no conocemos al «adecuado» pues raramente podríamos tener la oportunidad de llegar a ganar una oportunidad y además, si uno revisa el tema de los precios establecidos en los  Catálogos Gubernamentales sobre los cuales se rigen dichos concursos pues volvemos al tema de que las exigencias sobrepasan el Precio Real.

    Quizá, insisto, se trate de un tema de experiencia administrativa-constructiva de su servidor. Lo admito. Sin embargo, me interesa conocer su Estudio, su opinión e incluso su experiencia con la finalidad de aprender, de encontrar una luz que me oriente en cosas que tengo fuertes dudas.

    Agradeceré mucho me pudiese proporcionar la forma de comprarle sus libros y las vías por las cuales obtenerlos (Transferencia Electrónica, Envío por paquetería, acudir a algún sitio a recogerlos, etc.).

   Quedo gustoso de haberlo leido y de seguir en contacto con Usted. Le envío un abrazo afectuoso.

Desgraciadamente no existen las soluciones mágicas ni la súper eficiencia administrativa, se engaña al cliente, se simula la calidad, se explota al personal, se sortean las obligaciones fiscales y legales. En resumen el que quiera sobrevivir se debe volver experto en corrupción, chapuza, fraude, estafa, robo, etcetera

La «K» invertida

nov 2018

La “K” invertida no es una sola falla, sino un cúmulo de errores. Expone la falta de inteligencia, de nivel profesional y de principios que existe en la CONAGUA. Coronando y enterrando a la corrupción que pueda existir solo hay pura estupidez.

Lo primero que no puedo entender es para que sirve la famosa “K”, que no es otra cosa más que un cuello de botella. ¿Que hace un cuello de botella entre dos tuberías? Los flujos de dos tuberías de tres metros de diámetro chocan en una reducción a un solo tubo de tres metros, para después regresar a dos tubos de tres metros. La “K” que podía ser invertida o no o una “X”, en cualquier caso es una reducción o complicación en el flujo, que es un medio tapón que crea turbulencia e incrementa las perdidas de energía, a la que no le encuentro el sentido.

Es como si dos vialidades paralelas, de cuatro carriles cada una, de repente se las hace pasar por una reducción a solo cuatro carriles, para después regresar a los ocho carriles en dos vialidades. La reducción va a crear un enorme embotellamiento en las dos vialidades, sin que esté clara la razón para complicar el flujo del agua e incrementar el costo del bombeo. Ni de que sea una “K” invertida o no o una “X”.

Parece es que se les dio a rústicos la capacidad para disponer de 500 millones de pesos y hacer tonterías que perjudican a millones de personas. Desconozco el proyecto y la razón de lo poco que se ha publicado. Pero creo que es suficiente para darse cuenta que no tienen idea de lo que hacen. No veo ingeniería por ningún lado. En un proyecto de ese tipo bien hecho, intervienen varias áreas de ingeniería, por lo menos: hidráulica, estructuras y geotecnia. Y no se ven evidencias de ninguna de ellas en ninguna parte de lo publicado.

La ingeniería hidráulica indica facilitar el flujo del agua dentro de la tubería y sabe que cualquier vuelta, válvula, cambio de diámetro, rugosidad e imperfección dentro del tubo representa pérdidas de energía que hace necesario incrementar la potencia de bombeo para hacer que fluya el agua dentro de la tubería. Los errores y deficiencias en el diseño incluso pueden crear problemas de cavitación, los que pueden terminar destruyendo la tubería. La hidráulica no es para improvisados.

Pero además un proyecto de tal dimensión también requiere ingeniería de estructuras. La tubería se debe calcular de acuerdo al área del calculo estructural que se conoce como de estructuras especiales.

La tubería necesita una resistencia cuando el fluido fluye a presión pero en forma uniforme y otra cuando la tubería cambia de dirección, hay una válvula o cambia el diámetro de la tubería. Dudo que se haya calculado la resistencia de la “K”, de la tubería antes de la “K” ni de las uniones de los tubos. Mucha de la presión de bombeo, de las dos tuberías se va a concentrar en el cuello de botella, imponiéndole en forma incomprensible enormes esfuerzos a la “K”, a las uniones de las tuberías en el arribo a la “K” y a los tramos de tuberías al arribar a la “K”.

Después de la “K” se va a caer la presión en el flujo. Y si la capacidad de las bombas era la suficiente para dar la presión necesaria para empujar el agua por todo lo largo y cambios de nivel de la tubería, para subirla a la Cuenca, la “K” va a hacer necesaria incrementar la capacidad de bombeo y resistencia de la tubería, accesorios e instalaciones. Léase costos.

A lo anterior debe agregarse la ingeniería de geotecnia o mecánica de suelos. Ya que la tubería debe fijarse al suelo, debe diseñarse la cimentación de la tubería que no solo la cargue sino que resista las fuerzas que le transmite la inercia de lo que fluye dentro de la tubería. En todo cambio de dirección la inercia del fluido golpea la pared externa la empuja hacia afuera. El caso más típico es el llamado “golpe de ariete” que da un fluido cuando en una presa se cierra demasiado rápido una válvula. Lo que puede romper la tubería y llevarse la válvula de frente.

Lo que hace necesario calcular cimentaciones que no solo resistan fuerzas verticales sino horizontales y momentos, en los cambios de dirección, en las válvulas y en los cambios de diámetro de la tubería. Nada de lo cual creo que se hizo. Es más lo que dejan ver lleva a creer que ni siquiera saben toda la ingeniería que implican los proyectos que creen que manejan y que son su responsabilidad.

Y no duden que estén titulados y tengan muchos años trabajando en la CONAGUA. Pero son burócratas que se atrofiaron poniendo sellos y tramitando papeles, que avanzaron en el escalafón no por capacidad y conocimiento, por crecimiento profesional, sino por dóciles y mansos, por ser serviciales y ganarse la confianza de los jefes.

Son evidencia de la razón por la que brego por “la resurrección de la Ingeniería Civil” y los que no me entienden vean a que me refiero. No tenemos Ingenieros auténticos, con la estatura y capacidad de los que pusieron el nombre de la Ingeniería Civil Mexicana en el plano mundial en la primera mitad del siglo pasado.  De los que cimentaron el progreso y bienestar social que disfrutó el país hasta mediados de los 70’s del siglo pasado.

Para poder sacar al país del bache y hacerlo avanzar en una dinámica distributiva de riqueza y oportunidades y abrir la movilidad social es necesaria la participación de las prácticas profesionales. En especial de la Ingeniería Civil.

El la CONAGUA ni siquiera existe la ética, el valor civil ni el sentido de la responsabilidad. Ya todas las “cabezas” se lavaron las manos. Alegan que “Eso lo hicieron solitos lo de la gerencia regional” y no le pidieron permiso a nadie. Es increíble que un trabajo de esa importancia y de más de 500 millones de pesos, no lo haya revisado nadie. Pero la responsabilidad no se delega, sino que se comparte.

Tan culpable es el de arriba como el de abajo, al menos culpable que van a linchar en la plaza pública para calmar a la chusma. No es posible que un proyecto de tal dimensión, de tan alto costo, que afecta a tanta gente y que según ellos mismos, tiene más de quien sabe cuantos años que lo están pensando, que no lo hayan revisado veinte veces, varios ingenieros “de a deveras”, con capacidad, conocimiento y experiencia suficiente.

Es increíble que la CONAGUA no tenga un departamento con el personal de la estatura profesional suficiente especializado en revisar la ingeniería de todo lo que se va a hacer y de mejorar todo lo hecho. No de políticos, burócratas ni cuates, sino de auténticos Ingenieros.

Ya un noticiero reportó un palo de ciego, que lo que falta es «embeber a la «K» dentro de un dadote, grandote, toscote, feote y malote». Pero nadie habla de un proceso de ingeniería, de análisis basado en números, de revisar la ingeniería en las memorias de cálculo, de un trabajo profesional.

El ridículo es mayor y la falta de vergüenza peor. Pero es otro hecho más que demuestra mi punto, lo que quiere decir el postulado: “Por la resurrección de la Ingeniería Civil” y el de «Que en todo en lo que deba haber ingeniería, la haya y que a todo a lo que se le llame ingeniería, lo sea»

Sigo trabajando en el libro “Ley de Obras Públicas, fundamentos y complementos”. El análisis de una ley que funciona como herramienta predilecta de corrupción, por su impunidad y la cuantía de los recursos que permite desviar.

https://angelpujaltepineiro.com/ , autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: Ley de Obras Públicas, fundamentos y complementos, El descalabro de la razón y Geopolítica, la hermana perversa de la Ingeniería Civil.

https://grillaenelpoder.com/31/index.php/columnas/columnistas/2278-consecuencias-de-la-k-invertida-conlleva-un-cumulo-costosos-y-estupidos-errores

Desaparecer a los inspectores

oct 2018

La idea de terminar con la corrupción desapareciendo a los inspectores es muy simple para un problema que es mucho más complejo.

Es ingenuo creer que por confiar en la gente, esta se va a portar bien. Si el problema se redujera a uno de falta de confianza, antes de confiar en la gente se debe penalizar la mentira. No es lo mismo la mentira aquí que en USA. Allá les ha costado el puesto a dos presidentes. Y aquí es tan aceptable mentir, que hasta el ex presidente “Fanfarrón” cuando le preguntaron la razón por la que había mentido, contesto con todo cinismo que si no hubiera mentido no hubiera llegado a la presidencia. Y no pasó nada ni nadie se molestó.

Por eso antes de confiar en nadie se debe penalizar fuertemente y estigmatizar socialmente la mentira y a todos los delitos que la implican. En un país de mentirosos donde mentir es aceptable y no tiene consecuencias legales ni sociales no se puede confiar en la palabra de nadie. Empezando por los políticos, en el terreno público no existen las mentiras blancas.

En los giros comerciales van a proliferar los kilos de 800 gramos y los metros de 90 centímetros. Y otra prueba de la complicidad o inutilidad de los inspectores, son los litros incompletos de las gasolineras. De las que ya estamos acostumbrados a las reiteradas e infructuosas promesas de que «ahora si» los van a meter en cintura. Y el de las gasolineras es un impune fraude millonario.

En otro orden de ideas, es claro e indudable que existe una gran corrupción entre los inspectores de todas las ramas del gobierno. En vez de que su actuación sirva para encarrilar las actividades por el camino más conveniente para la sociedad y el bien común, los inspectores buscan cualquier pretexto que no cumpla con la normatividad, que es la referencia para dimensionar el tamaño de la mordida. Lo que significa que mientras menos se cumpla con las normas, mayor sea el monto de la extorsión. De donde se puede calcular el punto donde se cruzan las graficas del costo de cumplir la normatividad con la de pagar por no hacerlo. Lo que sitúa el costo mínimo, que es la elección más económica, porque los inspectores se encargan de que siempre se tenga que pagar algo.

El problema es tan añejo y esta tan arraigado que su inercia tiene una fuerza considerable que debe tomarse en cuenta y conocer sus alcances, implicaciones y raíces. Por un lado la mayoría de los ciudadanos que deberían de cumplir una normatividad en el desarrollo de sus actividades, ni siquiera conoce dicha normatividad. Y no interesan las normas, porque no tiene sentido hacerlo. Porque de una forma u otra, los “servidores públicos” van a buscar la forma de cobrar una “cuota” por abajo de la mesa. Por lo que la experiencia enseña que en vez de perder el tiempo y esfuerzo haciéndole al cuento intentando cumplir la normatividad, es preferible dejarse de rodeos y hablar claro poniendo las cartas sobre la mesa, para arreglarse con los servidores públicos a los que les corresponde cuidar “el cumplimiento” de la ley.

Un fuerte componente de la inercia, es que las burocracias cuentan con esos ingresos extras. Una gran cantidad de “servidores públicos” no “trabaja” por el sueldo nominal, sino por los ingresos extras, que normalmente son mucho más jugosos, que los oficiales. Y esos ingresos extras ya se encuentran perfectamente determinados y repartidos. En un acomodo en el que el inspector no es el que se queda con el dinero, sino solo el que lo recolecta. La punta del iceberg.

Cuando anduve de contratista de obra en la Delegación Cuauhtemoc, en el comedero alternaba con unos inspectores de vía pública. Y en una ocasión vacilando con ellos, les dije que si me prestaban su “charola”, que yo en medio día juntaría el doble que ellos y que con eso los iba a invitar a almorzar en el “Tijuana” en vez de en una fonda rascuache.

De lo que se rieron y me aclararon que eso no era posible, por varias razones. La primera es que toda la vía pública ya está perfectamente medida, fraccionada, valuada y contabilizada. Por lo que toda la labor del inspector se reduce a recolectar la cantidad de dinero que ya está perfectamente determinada. El inspector no puede recolectar más ni tampoco menos.

Ellos también me aclararon que tampoco se quedan con lo que recolectan, ya que todo lo tienen que “pasar para arriba” y dependiendo de varias cosas, a veces algo le regresan. Lo suyo, lo que les toca, se lo tienen que regresar “de arriba”. El inspector no puede “tomar su parte” ni subir las cuotas. Porque según me explicaron, si ellos se quedan con algo, al entregar cuentas les preguntan por lo faltante y si culpan a alguien que no pagó. En ese momento, mandan a la camioneta a “levantar” al moroso con todo y su puesto y mercancía. Y al llegar el “moroso” a la Delegación va a protestar y al aclararle que lo levantaron por no pagar, él va a contestar que si pagó y que le dio su cuota completa al que dice que no la recibió. Lo que le revierte el problema al inspector.

Tampoco puede aumentar las cuotas, porque todo esta ya perfectamente determinado, establecido y acordado. El tamaño y forma del espacio por el que se paga, el monto que se debe pagar el día y hora en la que se debe pagar. Por lo que si al “inspector” se le ocurre incrementar la más minima cantidad a la cuota. Las victimas van a protestar porque se les quiera cobrar más de lo acordado. Con lo que es otra forma en la que al final el problema se le revierte al eslabón más débil, el inspector.

Los inspectores son la parte visible pero la menos importante y culpable del problema. El núcleo de la corrupción se aloja escondido en el interior de las instituciones públicas. Donde constituyen verdaderas mafias de crimen organizado dedicadas a administrar como negocio particular los mismos asuntos públicos que en teoría, deben controlar y regular. Lo opuesto para los que la sociedad los contrato y les paga

Catervas de perniciosos “servidores públicos”, que ocasionan un daño doble, ya que por un lado cobran cuotas que son una forma de impuestos que nunca ingresan a las arcas públicas. Que es una manera de robar recursos a la sociedad y desorganizar el orden social. Recursos que se los apropian lacras sociales que perjudican a la sociedad, en vez de que se destinen a obras y servicios que beneficien a la sociedad. Nadie de la informalidad deja de pagar una extorsión o especie de impuesto que no ingresa a las arcas públicas. Esta intermediación y escamoteo de recursos es un procedimiento normal de una mafia y es crimen organizado.

Toda mafia implica complicidad de los servidores públicos que deben controlar una actividad lucrativa y en muchas actividades toda la mafia esta inserta en el gobierno, llegando a ser la totalidad de la gente que debería evitarlo. Aunque existen servidores públicos honesto y bien intencionados se reconocen porque son los que menos poder e influencia tienen.

Por otra parte las actividades lucrativas que son extorsionadas no enfrentan regulaciones racionales que busquen dar certeza a la práctica y normalizar la calidad del servicio o producto para beneficiar los intereses del usuario final. Sino normas tortuosas, complicadas y sin sentido, que no garantizan nada ni mejoran la actividad, el servicio o producto ni benefician al usuario ni a la sociedad y en vez de ello perjudican al orden social al no controlar con sentido social a las actividades que extorsionan. Los “servidores públicos” corruptos impulsan y propician este tipo de normas que benefician su actividad informal.

Esta apropiación del sistema por parte de los “servidores públicos” corruptos, deforma con toda premeditación y alevosía el sistema legal, para propiciar el desquiciamiento del orden social. Los “servidores públicos” corruptos se reparten el sistema legal de acuerdo a su jerarquía y la cantidad de recursos que concurran en las actividades que les compete controlar. Los funcionarios corruptos usufructúan la aplicación de las leyes y los burócratas corruptos la de los reglamentos. En ambas canchas hay actividades por las que pasa mucho dinero, que tienen mucha carne y otras por las que pasa poco, tienen poca carne. Las hay federales, estatales y otras locales.

Por lo que a los daños o deformaciones de las conductas y de la organización social, que causa la venta del incumplimiento de las normas, se debe agregar la deformación interesada del sistema legal, del manual de organización y procedimientos de la sociedad. Que puede incluir lagunas normativas, leyes y reglamentos de difícil, complicado o francamente imposible cumplimiento. Por lo que antes de corregir las conductas desviadas se deben llenar los vacíos normativos, limpiarlo de normas tramposas y mañosas y estructurar el sistema legal en forma coherente con el bien común.

Todo lo anterior es lo teórico simple y fácil. Lo difícil y complicado va a ser cambiar todo lo que prácticamente se ha hecho una forma de vida que se basa en sus propias reglas y conforma otro sistema económico inserto dentro de la sociedad. Que es todo un mundo dentro de otro mundo. Como un tumor dentro de otro organismo del que como todo parasito se nutre y al que enferma.

De momento dejo a un lado a los “servidores públicos”, a la mafia o crimen organizado, a los hipócritas traidores “servidores públicos” que forman la quinta columna de la corrupción, para enfocar la parte de la sociedad que son los cómplices, súbditos o victimas, de los servidores públicos corruptos, de aquellos habitantes cuya forma de vida e ingresos dependen del desorden y la ilegalidad. Los que no son empleados de gobierno sino civiles y cuyo número es mucho mayor que el de los mafiosos incrustados en el interior del servicio público y de la economía formal.

Una proporción de ellos forman parte de la economía formal, son semi delincuentes de cuello blanco. Pero otra parte son los de la abierta economía informal. Y en este país la economía informal es más grande que la formal. Y en ese mundo under ground o paralelo y oculto, conviven toda clase de personas. Desde las que han encontrado en la ilegalidad un negocio multimillonario hasta los que apenas sobreviven al día. Y abarcan todo el espectro de impactos de la criminalidad. Desde el extremo más negro, el de los cárteles de droga, homicidio, secuestro, chantaje, extorsión, fraude, robo, y pasando en el medio por la evasión fiscal, hasta llegar al otro extremo, al de los vendedores de dulces en la vía pública.

Todos los que en conjunto forman un problema que no se resuelve corriendo o inmovilizando a los inspectores ni prohibiendo la mentira, sino que se debe cambiar formas de vida y actividades lucrativas completas. Pero que es algo que se debe hacer si se quiere sacar al país del subdesarrollo y que en él exista la justicia social, el reparto equitativo de oportunidades y apertura de la movilidad social.

Lo que implica cambiar mentalidades y la forma de ver muchas cosas que hoy se ven como normales. Donde el factor común es el servicio público. Todos los cambios tocan al gobierno. En los servidores públicos esta la clave del problema. La manera de enderezar y encausar a la sociedad es cambiar la forma de pensar e interpretar al mundo de los servidores públicos que se creen depredadores de la sociedad y que los ciudadanos son su coto de caza.

En el primer mundo cuando pescan a un informal o evasor fiscal no lo satanizan ni amenazan con enviarlo al infierno, sino que le mandan a un asesor para que estudie su negocio y le enseñe a trabajar y a sacarle el mayor jugo posible a su negocio, adicionalmente le enseñan a declarar para no pagar de más, sino una parte que le permite ganancias. Me constan varios casos de sorprendidos con negocios que no cumplían las normas o no pagaban impuestos, que terminaron agradecidos con el gobierno que les enseño a trabajar y a cumplir, no solo por vivir tranquilos sino porque gracias a lo que les enseñaron, les va mejor que cuando eran informales o no pagaban impuestos.

Ese no es un gobierno bueno sino inteligente y honesto. Porque al país no le sirve tener una población que no sabe ganarse la vida en una forma útil y valiosa para la sociedad y que solo puede sobrevivir en la ilegalidad de la economía informal como esclavo de una mafia de “servidores públicos” corruptos.

Esa sería una gran cuarta transformación que debe iniciar en dos frentes: en uno se debe arreglar el sistema legal y en el otro a los servidores públicos mal acostumbrados. Y en vez de inmovilizar a los inspectores hacerlos agentes del cambio, que reeduquen a la población informal para integrarlas a la formalidad. (¿Y quien los educa a ellos? ¿Y quien diseña el nuevo orden legal? ¿Y quien amarra al tigre?)

Si todos pagan impuestos se pueden bajar a niveles decentes y si todos reman, en país no solo flota sino navega.

A ver si ahora si puedo seguir trabajando en el libro “Ley de Obras Públicas, fundamentos y complementos”. El análisis de una ley que funciona como herramienta predilecta de corrupción, por su impunidad y la cuantía de los recursos que permite desviar.

 

https://angelpujaltepineiro.com/ , Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: Ley de Obras Públicas, fundamentos y complementos, El descalabro de la razón y Geopolítica, la hermana perversa de la Ingeniería Civil.

https://grillaenelpoder.com/31/index.php/columnas/columnistas/2161-el-cinismo-y-la-mentira-es-otra-forma-de-corromper-el-sistema-politico-en-mexico

Demagogia legislativa

Nota publicada en Grilla en el Poder

EVIDENCIAS DE LA DEMAGOGIA CON QUE ESTÁN ENVUELTOS LOS LEGISLADORES DE TODOS LOS PARTIDOS

Escrito por Redacción el 13 Enero 2014. Publicado en Grageas Digeridas

El ex reportero del periódico Excélsior, Salvador Martínez, recibió hace algunos meses un juego de libros escritos por el ingeniero Ángel Pujalte Piñeiro…

La intención era que los entregara al senador Mario Delgado, de quien es jefe de prensa, para ilustrar la problemática hidráulica y urbana que vive la ciudad de México y los peligros de derrumbes, inundaciones y demás catástrofes en que está inmerso el DF… El asunto viene cuento, porque en esos libros vienen advertencias como el derrumbe que acaba de ocurrir en una obra de la Comisión Federal de Electricidad y como el senador Delgado no se cansa de hacer declaraciones relacionadas con la ciudad de México, por haber sido secretario de Finanzas con Marcelo Ebrard, pues debería tomar en cuenta lo que aporta el especialista… ¿No son pura demagogia las posturas y discursos de los integrantes del Congreso federal?… Que quede para la reflexión, porque se trata de un legislador perredista y confirma el reclamo popular de que todos son iguales, se pinten como se pinten… ¿O no?…

http://www.grillaenelpoder.com.mx/news/index.php/i-n-i-c-i-o/grageas-digeridas/216-evidencias-de-la-demagogia-con-que-estan-envueltos-los-legisladores-de-todos-los-partidos

Explotan la Cámara de Diputados

Articulo publicado en Grilla en el Poder

Desde hace más de 20 años vivales de un instituto de ingeniería explotan a la Cámara de Diputados

Escrito por Redacción el 30 Junio 2014. Publicado en Politica

El edificio de la Cámara de Diputados está plagado de problemas de diseño, construcción y operación, lo que el Instituto de Ingeniería, lejos de descifrar, aprovecha para obtener millonaria renta que usufructúa de 1990 a la fecha, y cuya necesidad la crea y respalda espantando al cliente con un petate del muerto.

Lo anterior está documentado en la página 27 del libro “Descalabro de la Razón”, del ingeniero Ángel Pujalte Piñeiro, donde el autor reseña que el estructurista, que trabajó años en el diseño de los edificios, aventó a debutar una subsidiaria suya en mecánica de suelos.

Pero cometió gran parte de los vicios que Pujalte Piñeiro consigna en otro libro que tituló “La infracultura en la construcción”, en el cual relata cómo hacer primero el diseño estructural y después la mecánica de suelos.

Ahí establece como economizar en el estudio y menospreciar el proyecto de cimentación y así fundamenta que la construcción del edificio que alberga a la Cámara de Diputados es muy cuestionable porque se hizo en poco tiempo y en base a tres PCA (pozos a cielo abierto) y tres tubos Shelby.

Esto es que para nueve edificios en 14 hectáreas en el fango del fondo del exlago “La Lagunilla”, resulta poco serio, profesional y muy imprudente e irracional.

Por el valor de la obra frente al costo del muestreo y exploración, se debió haber hecho más muestreo para cada edificio que las que hizo para todo el predio. Y debió haber tomado en serio el diseño de las cimentaciones y no improvisarlo o hacerlo a la ligera en base a un alienado y momificado reglamento, sostiene Pujalte Piñeiro.

Añade en su obra que el reglamento es el parapeto de los técnicos y solo referencia de un piso, que no base de un profesional auténtico. Otro notable problema de los edificios de esa Cámara es que los construyeron al ahí se va. Son un excelente ejemplo de casi todos los vicios de la práctica de la Ingeniería Civil en la construcción que consigna en su libro “La infracultura en la construcción”, el cual contiene todo lo que no se debe hacer en las obras.

Agrega que encima de los errores del proyecto, es inocultable el deficiente control de calidad de la obra. “Ya chulearon los elementos estructurales, pero los reportes de daños y defectos en la estructura, que hizo el mismo proyectista después del sismo, evidencian un deplorable control de calidad en el transporte, colocación, compactación y curado del concreto.

“El temblor agrietó y fracturo elementos estructurales evidenciando defectos de cimentación y calidad del concreto. Y que el mismo proyectista se piche, cache y batee solo, exhibe un deficiente manejo del cliente o corrupción. Si ya uno falló, o hay duda, pues se debe pedir una segunda y hasta tercera opinión y no dejar que el propio causante explique sus fallas, entierre sus errores y además todo lo cobre a precios inflados.

“Y el tercer problema presente en los resultados de esa mala construcción, es que si el proyectista diseñó para 100 kg/m2, los ocupantes ya montaron cisternas, imprentas, elevadores, bodegas y archivos (el papel es de lo más pesado) que no contemplaba el proyecto. Falta revisar las excentricidades de carga y sobrecargas en los edificios.

Y el cuarto problema es el mal mantenimiento, es normal que las cámaras de cimentación estén llenas de agua, cuando debían estar vacías y se carece de bitácoras. Tienen subestaciones eléctricas y plantas de emergencia que no se sabe cómo están.

Sobre estas bases, lo evidente es que todos los edificios están desplomados y con asentamientos diferenciales.

“Y el proyectista en 1988 dice que “debía” meter los edificios al nuevo reglamento. Lo que es una mentira que pretende ocultar algo. El sismo es el único autorizado para revisar las obras y se ve que al revisar los edificios encontró los problemas de cimentación, calidad de construcción y mal uso. Por lo que reprobó, marcó o fracturó elementos.

“La “metida” al nuevo reglamento se limitó a la reparación y reforzamiento de los elementos fallados en cimentación y estructura. Agregar pilotes y encamisar elementos. Dejando intactos los elementos que no presentaban problema.

“De haberse tratado de meter a los edificios al nuevo reglamento,  entonces se debieron reforzar todas sus partes para que todos subieran al nuevo “factor de miedo”. No se sabe qué tanto de los problemas de la estructura obedecen a deficiencias de la cimentación y que tanto a mala construcción. Pero el propósito parece que es enterrar las cosas. Tampoco se sabe quién pagó las reparaciones, pero lo del reglamento parece pretexto para cobrar los errores.

“En este tenor, en 1990 aparece el Instituto de Ingeniería para supuestamente estudiar el caso y desde entonces cobra por instrumentar el terreno, hacer pruebas, anotar los cambios y estudiar la documentación del proyecto comparándola con el reglamento, sin percatarse ni consignar ningún error de proyecto, construcción u operación.

“Simplemente viendo los problemas como si fueran naturales, espontáneos y tratando de averiguar a donde van sin importar de donde vienen y no hubiera culpables ni deficiencias y errores profesionales que se deben corregir. Pero eso sí, ya tienen 20 años metidos y cobrando por una actuación muy cuestionable, enfocados más que nada a la cimentación, la que después de 30 años ya debió de haber llegado a un estado de equilibrio y por otra parte, estudiando desplomes y asentamientos sin revisar la distribución de cargas.

“Se limita a revisar lo exterior sin percatarse que lo interior influye y da recomendaciones sin comprometerse a ningún resultado. Filtra el rumor de que si no se hace lo que dicen, el próximo temblor tirará los edificios y matará mucha gente.

“Esto es una mentira, pues los edificios están chuecos y torcidos, pero estables. Ya encontraron su equilibrio y se reforzó lo que el sismo detectó como insuficiente. Se pueden considerar probados por el sismo, autorización que vale más que la de cualquier supuesto ingeniero de cualquier Instituto.

“Otra inmoralidad es que el Instituto no trabaja en base a un contrato que defina compromisos serios, sino a convenios que no definen alcances, posibilidades ni resultados esperados. Un limbo de compromisos. Cobran por hacer pruebas, reportar resultados y hacer recomendaciones. Lo que es lo mismo que nada.

“No adquieren compromisos profesionales y solo propalan o se apoyan en rumores para aterrizar necesidades como recomendar y amenazar que una sola empresa constructora es la que puede hacer los trabajos que recomiendan.

“Por ello se recomendó a la Cámara de Diputados que comprometa a los ingenieros y les solicite que reporten por escrito lo que pasaría si no se cumplían sus recomendaciones, a lo que el Instituto de Ingeniería no tuvo más remedio que contestar que nada, que los edificios se seguirían deformando, desplomando y hundiendo en el mediano y largo plazo, pero sin aclarar que eso no va a pasar por inestabilidad de los edificios sino del subsuelo, mientras se siga sobreexplotando el acuífero.

“Es grave el problema cualitativo. El Instituto de Ingeniería es una estructura que la sociedad mantiene, le cuesta mucho sobre la creencia que se va a dedicar a crear ciencia y tecnología para la sociedad mexicana y no un grupo de oportunistas que se dedica a hacer competencia dumping a los profesionales.

“Un galimatías que desde un limbo gubernamental daña a la profesión vía perjudicar a los profesionales de la iniciativa privada, pues por un lado hace negocio al cobrar doble, porque la sociedad ya los mantiene y consiente vía los presupuestos de los Institutos (cobran como investigadores y académicos) y en el sistema Nacional de Investigadores.

“Por otro se involucran en asuntos que desconocen y hacen mal. Un investigador se capacita en una práctica muy diferente a la de un profesional. El conocimiento, preparación y habilidades que cada cual adquiere y desarrolla es muy diferente. No se equiparan.

“Además se distraen de lo que se supone que deberían hacer, que es crear conocimiento científico y técnico, nuevo, útil para el desarrollo nacional, vía el desarrollo de la Ingeniería Civil mexicana. Que en el caso de la Ingeniería Civil habría que revisar lo que han aportado y aportan contra lo que han costado y cuestan.

“Es decir, qué tanto de su presupuesto se despilfarra en investigaciones inútiles, simuladas o fuera de lugar y qué tanto cobran por dedicarse a otras cosas en las que no reditúan o peor, por ser perniciosos para el desarrollo profesional al que deberían aportar y para el del país.

“Como acaparan los puestos académicos, cuando su especialización los imposibilita para transmitir los conocimientos y habilidades profesionales de los que carecen. Que desquiten su costo, sueldo y gastos, haciendo cosas que sí reditúen a la profesión nacional y país, haciendo competencia dumping a los verdaderos profesionales o complicando su desarrollo amafiándose con políticos para sangrar presupuestos o someter otras especialidades.

“Como la creación de un Instituto de Seguridad Estructural solo para respaldar una maniobra política que permita apoderarse del control de las licencias de construcción, inflando costos creando nuevos trámites y necesidades innecesarias con sus consecuentes gastos.

“Como buscan y les otorgan premios por respaldar una maniobra política para culminar el negocio de la creación de un fraccionamiento VIP en la punta de los cerros del poniente. Que era zona de reserva por inaccesible. Otra entrada más para la mafia de ingenieros”.

Con todos estos fundamentos, el ingeniero Pujalte Piñeiro considera hacer un llamado urgente al Gobierno y al Poder Legislativo para acabar, de un vez por todas, con los millonarios negocios que explotan vivales de la ingeniería.

http://www.grillaenelpoder.com.mx/news/index.php/politica/3648-desde-hace-mas-de-20-anos-vivales-de-un-instituto-de-ingenieria-explotan-a-la-camara-de-diputados

 

Perniciosa codicia en la Cámara de Diputados

feb. 2018

Perniciosa codicia en la Cámara de Diputados

Horacio Jiménez y Suzzette Alcántara el 29 de enero de 2018, publicaron una columna en El Universal, que titularon: “Gastan 205 mdp para reparar edificios de la Cámara de Diputados dañados por sismos”. Y subtitulada: “Luego del 19-S, los edificios A, B y H del Palacio Legislativo, resultaron con graves afectaciones. Las obras de remodelación, concedidas vía adjudicación directa, concluirán en enero de 2019”.

Según lo cual los edificios tienen “graves afectaciones”, sin aclarar de que tipo ni la magnitud. La palabra “Grave” es un término subjetivo que en vez de aclarar confunde. No forma parte de un lenguaje profesional. Lo cierto es que un edificio con daños estructurales, del nivel que sean, no se remodela, se repara, rehabilita o reestructura. Lo que se remodela son los acabados. El lenguaje da que pensar. ¿Los despistados son los reporteros, los administradores o los contratistas? Y ¿que pretenden? Espantar a los legisladores o al público para justificar un gasto parasitario. Que quizás no solo es innecesario sino pernicioso.

El primer párrafo del artículo ya dice otra cosa: “La reparación y renivelación de los edificios (…) costará (…) 205 millones de pesos” Lo que siembra la duda de si las “graves afectaciones” consisten en la desnivelación de los edificios y que la reparación o “remodelación” consiste en renivelarlos.

Lo que aclara el segundo párrafo, que sin pudor declara: “De ese total, 187 millones 147 mil 276 pesos, corresponden al pago de la primera etapa de los trabajos de nivelación que contemplan los edificios que requieren atención prioritaria (…)” Después aclara que el resto es para pagar arrendamiento de oficinas y baños móviles.

Al respecto desde 2010 la administración de la Cámara me consulto sobre la situación de los edificios, y en términos generales reporte lo siguiente:

A: Que el proyecto tuvo una deficiente exploración y estudio de mecánica de suelos y un defectuoso diseño de la cimentación. Lo que consta en los documentos del proyecto. Lo que ocasionó que los sismos de septiembre de 1985 desnivelaran en distinto grado a todos los edificios de la Cámara. Falta ver si los desniveles son los mismos desde 1985 o se incrementaron por las causas que explico en el punto c:

B: El diseño estructural no esta tan mal. Pero el control de calidad en la construcción deja mucho que desear. Como la constata la mala compactación y segregación evidente en las trabes y columnas cercanas a las que el proyectista encamisó con placas de acero en el estacionamiento porque las dañaron los sismos. Sin conocerse el tipo ni la magnitud ya que el proyectista no reporto nada.

C: Los edificios están mal utilizados. Se diseñaron para cargar un cierto peso con una cierta distribución, la que no se esta respetando. Empezando por la imprenta que se montó en el estacionamiento, por la concentración de archivos en las oficinas y por mantener inundadas las cámaras de cimentación, lo que concentra carga en la parte más hundida.

A lo que recomendé:

Primero.- desaguar e instar un sistema automático de bombeo en las cámaras de cimentación para evitar seguir sobrecargando con agua infiltrada la parte más hundida. Lastrar la parte más elevada de las cámaras de cimentación para inducir a que el inmueble se nivele.

Segundo.- Hacer una bajada de cargas de todos los inmuebles para revisar sobrecargas y excentricidades. Para corregir sobrecargas y distribuir las cargas ubicando lo pesado en la parte elevada del inmueble y lo ligero en la parte hundida. Algo necesario ya que lo primero que hacen los legisladores al tomar posesión de los espacios que les corresponden es redistribuir, modificar y remodelar todo. Por lo que nadie sabe que tienen ni como cargan sus espacios.

A lo que se me aclaró que existía la complicación que los legisladores son muy celosos de quien entra en sus espacios, por los secretos que esconden. Pero que iban a tratar de hacerlo con personal de la Cámara del que no desconfiaran los legisladores.

Al parecer no hicieron nada de lo recomendado, con lo que quizá ya se hubieran renivelado los edificios o por lo menos evitado que se desnivelaran más, si es el caso. Porque no me extrañaría que siguieran igual. Y todo sea una genialidad para inventarse chamba.

Lo preocupante es que en aquella ocasión me llamaron porque alguien les dijo que yo era el único que podía pararle los tacos a un Instituto de Ingeniería que tenía muchos años estafando a la Cámara, con el cuento de que si no hacían lo que ellos decían y les seguían dando la mensualidad a la que estaban acostumbrados, el próximo temblor iba a tirar a la Cámara y matar mucha gente. Yo demostré que eran puros cuentos. Y este parece que va a ser de nuevo el caso.

Ya que el segunda párrafo dice que es el pago de la primera etapa de los trabajos de nivelación que contemplan los edificios que requieren atención prioritaria. Lo que como quien dice es apenas el enganche y después de estos tres edificios van a seguir colgados de las ubres del presupuesto de la Cámara con las “remodelaciones” de los demás edificios.

Pero lo peor es que tampoco aclaran el procedimiento con el que van a renivelar los edificios. Porque si van a seguir el mismo procedimiento con el que se renivelo la Catedral, habría que pensarlo dos veces. Ya que el extraer corazones de material bajo la cimentación de la parte elevada disgrega la integridad del subsuelo bajo la cimentación afectando el empotre de la cimentación, lo que puede hacer que la estructura en otro sismo se comporte en forma inconveniente. Y que lo que no fracturó ni tiró la Naturaleza lo fracturen y tiren los supergenios.

Al respecto ya había publicado un artículo sobre los daños de experimentar con la Catedral titulado “Jugosos negocios” Catedral desesperanzada, en el que me adelanté a los codiciosos. Aquí esta la liga para el que le interese.

http://lagrillaenelpoder.com.mx/columnistas/2017/octubre/catedral-desesperanzada.html

Sigo ausente trabajando en mi página WEB y en la “Actualización de la Disección de la Ley de Obras Públicas y SRCLM, con alcance ampliado a los fines y medios normativos”. El análisis de una herramienta predilecta de corrupción, por su impunidad y la cuantía de los recursos que permite desviar. Por lo que dejo pasar muchas cosas, pero esto no podía dejarlo pasar.

https://angelpujaltepineiro.com/ , Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: Actualización de la Disección de la LOPySRM, El descalabro de la razón y La hermana perversa de la Ingeniería Civil.

http://lagrillaenelpoder.com.mx/politica/2018/feberero/perniciosa-codicia-en-la-Camara-de-Diputados.html

Carta a la Comisión de Desarrollo Urbano y Ordenamiento Territorial en relación a la Ley de Obras Públicas

Después de confirmar que se desechaba la iniciativa «bodrio» de LOP, envié una carta a la Comisión del Senado que revisa las iniciativas de LOP, para documentar y hacer constar mis observaciones y los principales errores, deficiencias y sesgos de las iniciativas y legislación de Obra Pública.

Agosto 2017

Comisión de Desarrollo Urbano y Ordenación Territorial            LXIII Legislatura                                                                                 Senado de la República                                                                               P r e s e n t e

At’n. Lic. Fernando Cota Acuña

Secretario Técnico de la Comisión

 

En concordancia con nuestra conversación telefónica, me permito presentar mis comentarios generales a la iniciativa de Ley de Contrataciones de Obras Públicas.

Lo mas grave es que mantiene las deficiencias de fondo de la primera Ley de Obras Públicas y Servicios Relacionados con las Mismas, publicada el 4 de enero del 2000, de todas las reformas hasta la octava publicada el 11 de agosto del 2014. Las que solo han consistido en cambios de forma que han eludido las raíces y sustancias de los problemas.

La principal falla es la indefinición del objeto de la Obra Pública, que no resuelve la ley ni el cambio de denominación a Contrato. El objeto patente de la primera Ley de Obras Publicas era:

“regular las acciones relativas a la planeación, programación, presupuestación, contratación, gasto, ejecución y control de las obras públicas, así como de los servicios relacionados con las mismas”

Declaraciones que no respaldan el articulado de esa ley, como lo demuestra mi libro: “Disección de la Ley de Obras Públicas y Servicios Relacionados con las Mismas”. Cuyo contenido y conclusiones no pierden vigencia para ninguna de las ocho reformas publicadas, ni para las iniciativas no publicadas, incluyendo la actual.

La declaración del objeto incoherente con el contenido de la ley, se cambió en la quinta reforma, que se publicó el 28 de mayo de 2009, por otra declaración que tampoco la respalda el articulado de la ley.

El nuevo objeto declara que:

“tiene por objeto reglamentar la aplicación del artículo 134 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en materia de contrataciones de obras públicas, así como de los servicios relacionados con las mismas, que realicen”

 Lo que es un cambio de apariencia del objeto de la ley que no subsana la deficiencia de fondo, ya que el Artículo 134 Constitucional instruye:

 Articulo 134. Los recursos económicos de que dispongan el gobierno federal y el gobierno del distrito federal, así como sus respectivas administraciones públicas paraestatales, se administraran con eficiencia, eficacia y honradez para satisfacer los objetivos a los que estén destinados.

Y resulta que la eficiencia y la eficacia son dos condiciones que califican la forma en la que se alcance un objetivo. Por lo que si el objeto no esta clara, precisa y exactamente determinado. No es posible cumplir las condiciones de eficiencia y eficacia. No se puede ser eficaz ni eficiente para lograr algo impreciso.

La deficiencia de la indefinición del objeto sigue persistiendo en la última iniciativa, la de 2017. A la que se le cambia la denominación de “Ley de Obras Públicas y Servicios Relacionados con las Mismas”, por la de “Ley de Contrataciones de Obras Públicas” Y se mantiene intacto el primer artículo.

El capítulo de las obligaciones de la doctrina del Derecho, al que pertenecen los contratos, aclara que lo fundamental de cualquier contrato es tener determinado en forma clara y precisa el objeto del contrato. La consistencia de un contrato radica en la especificación de su objeto.

La definición del objeto de la obra permite saber cuando inician los trabajos, lo que va a costar la obra, el día y hora de la terminación de los trabajos y lo que se va a entregar. Mientras que gracias a la opacidad del objeto de la obra, se sabe cuando arrancan los trabajos, pero no se sabe lo que van a terminar costando, lo que va a tardar la obra, ni lo que van a entregar. La que indiscutiblemente es la situación actual.

Y repito que esta es apenas una deficiencia, que si bien es de un aspecto toral, no es la única. Pero en vez de distraer con enfoques de los vacíos y pifias de la ley e iniciativas, por la frivolidad e irresponsabilidad con la que se ha tratado, considero más importante llamar la atención a los alcances y consecuencias para el país y la sociedad, que tiene la normatividad en materia de obra pública.

La diferencia en el avance de las sociedades, la explica la diferente racionalidad que cada una ha aplicado en sus contactos con la Naturaleza. La infraestructura física es la interfase o aparato de adaptación de la civilización con la Naturaleza. La obra pública es el mecanismo con el que la sociedad debe administrar su frontera de contacto con la Naturaleza. Frontera a la que nuestro país no le presta la atención debida. Como lo comprueba el análisis cuantitativo, pág. 340 y el análisis cualitativo, pag. 345, en el capítulo “Esquema del Mundo”, de mi libro “¿A Dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional!

Esos análisis explican la razón física del subdesarrollo del país y del atraso social. Y exponen la barrera material que detiene el avance y el crecimiento económico. De la discriminación y segregación social. Y de estancamiento y regresión de las profesiones que cultivan el conocimiento de una frontera del hombre con el mundo material. Alcances que debieran ser suficientes para que a la normatividad relativa a la administración de la frontera de contacto físico de la sociedad con la Naturaleza se le preste el respeto y la atención debida.

Sin el único interés al que se le ha prestado en forma mustia en la ley es que cualquier dependencia con recursos públicos los pueda dilapidar en la forma que mejor plazca a funcionarios ignorantes en la materia. Lo que es una falta de respeto a la sociedad, a los recursos públicos, a las profesiones y a la inteligencia. Ejemplos sobran.

Normar la administración de la frontera física de la sociedad con la Naturaleza, es un problema de tal magnitud, que rebasa por mucho los alcances de una ley de obras públicas o de contrataciones. Antes de pensar en construir nada se debe racionalizar la situación física del territorio, para subsanar sus afectaciones y aprovechar sus potenciales.

La infraestructura es la llave que abre la Naturaleza y hace accesible al hombre los recursos naturales. Para que el hombre con su trabajo e inteligencia construya su bienestar y prosperidad material. Lo que hace una torpeza enorme construir más infraestructura física que los recursos naturales disponibles. Como también lo es construir más estructura que la infraestructura disponible.

Por eso antes de una ley de obras públicas se debe publicar una adecuada Ley de la Planeación Física del Territorio. Uno de cuyos productos serán las obras que deban construirse.  Las que prometan el mayor beneficio para la sociedad, para el mayor número de habitantes, en la mayor extensión territorial, durante el mayor tiempo.

Actualmente a los recursos que se pierden en obras mal manejadas, se le debe agregar el monto de los recursos que se distraen en obras que no benefician al país ni a nadie o que francamente son perjudiciales. De esto hay mucho que decir y ejemplos sobran a la vista de todos.

Ya después de determinar la obra que prometa el mayor beneficio a la sociedad se puede pensar en resolver la obra. Para lo cual se debe tener claro todas las ingenierías que intervienen. No es la misma ingeniería la de planeación, que la de proyecto, que la de construcción, ni las anteriores con la del control de calidad. Y en la planeación física del territorio deben participar otras culturas profesionales diferentes a las ingenierías (biólogos, botánicos, agrónomos, etc.)

Todos son conocimientos y capacidades diferentes. Y todas hacen falta para resolver de la mejor manera posible la necesidad, alcances y características de una obra, lo que hace necesario que la normatividad de la planeación física del territorio y la de obras públicas respalden y den seguridad al ejercicio de las disciplinas profesionales que debe involucrar cada una.

Lo que nos descubre otra cara del problema, que es una Ley de profesiones que equilibre los meritos de cada disciplina con la jerarquía y reconocimiento social y ponga a los colegios y asociaciones profesionales en su lugar y nivele los derechos y obligaciones de cada gremio para que reconozcan su obligación con el fin supremo de toda actividad, de superar la practica. Mi libro La anomia se dedica a este tema.

Ya teniendo resueltos estos preámbulos normar la obra pública resulta de lo más sencillo. Dado que solo consistirá en cuidar que se haga todo lo que deba hacerse, que participe todo el que deba hacerlo y que solo se le llame ingeniería a lo que en verdad lo sea. De forma que todo lo que deba calcularse este calculado y respaldado con la firma del profesional comprometido. Para que si algo falla se tengan responsables y culpables.

No como la situación actual, que gracias a lo que falta y a los galimatías existentes, la “obra pública”, por la magnitud de recursos que permite desviar y la impunidad que garantiza, se ha convertido en la herramienta de corrupción predilecta de los “servidores públicos” inmorales o amorales y un hoyo negro.

  A t e n t a m e n t e

http://www.senado.gob.mx/comisiones/desarrollo_urbano/docs/LCOP/ANGEL.pdf

Carta al Presidente por iniciativa de Ley de Obras Públicas

Se exhibe el poco interes por terminar con la corrupción. La Ley de Obras Públicas es la herramienta predilecta de corrupción, por los montos que permite desviar, la facilidad para hacerlo y la impunidad que garantiza.

A media revisión de la última iniciativa de Ley de Obras Públicas, renombrada como «Ley de Contratación de Obras Públicas», ya aprobada por la Cámara de Diputados y turnada al Senado para su aprobación y promulgación. Despues de reportar, conforme avanzaba y encontraba, las múlticidad de graves deficiencias y carencias de la última iniciativa, se me avisó que por lo mal que estaba la iniciativa, se iba a desechar y que el Ejecutivo Federal iba a mandar una nueva, que si estuviera bién hecha.

Razón por la que en aras de ahorrar tiempo y esfuerzo, mandé una carta al Ejecutivo Federal, para que me permitiera participar en la formación de la nueva iniciativa de Ley, desde el principio. Encontrando que todo era un engaño y que nadie estaba haciendo nada. Como que no se quiere que la LOP deje de ser herramienta de corrupción.

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