Insomnio

enero 2016

Mediocridad

Ni siquiera durante las festividades de fin de año nuestros “comunicadores” dejan de exhibir sus miserias. Me aleje de los medios y programas noticiosos de cartabón para solo sintonizar al último noticiero de Radio Red, el de 23:15 p.m. a 1:00 a.m., aunque no por sus contenidos.

Apagaba todo y prendía bajito el radio en sleep para arrullarme en lo que me dormía. Pero en más de una ocasión lo que escuchaba en vez de adormilarme me causaba insomnio

https://angelpujaltepineiro.com/ , Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

Estrabismo mental

julio 2013

Simplificación conceptual

Contuve la serie sobre China, por la pertinencia de los pronunciamientos que al respecto manifestaron: Macario Schettino, Luís Pazos y Sara Sefchovich.

Los tres absortos en verdades fragmentarias, generalizan parcialidades y soslayan primeras causas y fines últimos. Como si la foto de algo flotando en el vacío, fuera suficiente para saber si va en ascenso, caída libre o está suspendido en el aire. Despreciando origen, destino y motor. Lo que lo impulsa, lo que lo orienta y lo que busca.

La simplificación conceptual es una perversión conceptual actual, de la que los tres aprovecharon la sola presentación de la primera premisa, para darme la razón. Concluir de una sola premisa es uno de los problemas que incluye el tema de China. Que a su vez refleja una de tantas formas, de fanatismo conceptual.

La palabra faro y fanático, vienen de pháos, phaínein; luz, alumbrar, significa: el que se quedó encerrado en la luz o deslumbrado. A Macario la exactitud de las cuentas económicas, no le permite ver que no toman en cuenta a la gente, Pazos compara en forma aislada un experimento fallido con un aparente éxito y Doña Sara solo ve lo malo que el hombre puede llegar a ser.

Ninguno de los tres levanta la mirada para ver el bosque, por estar absortos en una pequeña hoja que capta la totalidad de su atención. En una entrega posterior veremos la capacidad que la certeza de un detalle tiene para ocultar una verdad mayor. En otra ocasión porque de nuevo, el irredento, el que no pesca nada de razón y que ni siquiera roza un adarme de verdad, demanda en ésta entrega, otra urgente e irrevocable aclaración: me refiero al inefable: José Carreño Carlón.

No lo hago por desengañar al desahuciado, sino por los ingenuos a los que puede confundir el desplante dogmático y aparente seriedad y formalidad con que viste su columna. Y no lo postergo o procrastino, como diría Jairo Calixto Albarrán, para que no pierdan frescura las frivolidades que desnudo.

En su entrega “Las presidencias: ¿Púlpitos o sitios de conversación?”, en El Universal el 24 de julio de 2013, José Carreño Carlón equipara lo que, según el New York Times, le pasa a Obama, que no puede hacer avanzar sus reformas económicas porque “lo desvían su agenda controversial, sus adversarios republicanos y los eventos mundiales”, con la situación de Peña Nieto.

Según Carreño Carlón: Peña Nieto con el anuncio del Programa para la Formalización de Empleo 2013, trata de “retomar la conversación pública sobre las reformas faltantes, significativamente la hacendaria, sobreponiéndose a las demoras impuestas también en el Congreso de acá por los jaloneos dentro de los partidos asociados en el Pacto por México, así como por las resistencias al cambio de los grupos de interés sindicales y empresariales”.

Esta falseando todo. No hay relación entre echar a andar un Programa de trabajo, una tarea incluida en las responsabilidades y atribuciones, con sobreponerse a demoras impuestas en el Congreso. Tampoco entre operar y “retomar la conversación pública” y tampoco entre “retomar la conversación pública” con impulsar reformas faltantes. Y menos es cierto que los jaloneos como llama a las estridencias mediáticas, sean resistencias que han impuesto demoras. Porque lo cierto es que el programa de Peña Nieto está en curso y tiempo.

Carreño Carlón ignora que las iniciativas a las que se refiere están programadas para presentarse en la ordinaria, en septiembre. Es un comentarista político que se va con las fintas y se traga regateos de legisladores con sus propios partidos políticos. Al solo percibir ruidos que no sabe interpretar, muestra un conocimiento limitado de la política mexicana, lo que explica que solo vea películas de espantos. Así, se ostenta como comentarista de un juego del que desconoce todo.

La primera incongruencia es comparar la política mexicana con la gringa. La americana es mucho más compleja y de otro nivel. Entre las dos existen diferencias cualitativas insoslayables. Pero para el que solo ve sombras, todo le parece igual. Y cree que su desconocimiento de la política mexicana lo puede esconder padroteando la opinión de un extranjero sobre un problema también extranjero.

El de Michael D. Shear, corresponsal del Times en la Casa Blanca que opina sobre lo poco que “puede hacer un presidente estadounidense para cambiar la trayectoria de la economía del país”. Cuando la primer diferencia que hace incomparables los sistemas, es que allá el presidente hace lo que ordena el Departamento de Estado, que es el que administra la planeación nacional.

Otra diferencia es que la política de aquí es burda y corriente. Allá también rigen los intereses, pero sobre una racionalidad mínima. Tienen mayor sentido del bien común y nadie le apuesta a hundir el barco. Las discusiones son sobre fregar mucho o poco alguien mas no sobre darse o no un tiro en un pie, como dirían ellos.

En cambio la mayoría de las discusiones de acá son regateos por intereses particulares de la clase política o de sus clientes, en los que pinta muy poco el bien común o la sociedad. O problemas artificiales creados por mercenarios del conflicto, cuyos espectáculos no pasan de viles y vulgares pujas en subastas, que se resuelven de formas impresentables.

Sobre esas asimetrías Carreño concluye. “aquí podríamos reflexionar sobre el hecho de que las presidencias mexicanas han visto desvanecerse desde los años 90 el monopolio que ejercían en la definición primaria de la agenda de las conversaciones y el debate público, a través de una fuerte relación con medios, más orientados, históricamente, a servir al Estado que a ganarse el mercado de las informaciones”.

Con lo que reduce el complejo juego de estrategias encontradas que es la política, similar a uno de ajedrez, que rebaja a uno de habladas, en el que, para acabarla de amolar, no percibe el enfoque de los lobos engatusadores, sino que solo distingue el de las gallinas manipuladas. En el que sostiene que la gallina que más cacarea es la que gana el juego.

Tampoco el monopolio del que habla, definía las conversaciones y debate público, en el sentido que le quiere dar. Porque los medios estaban pagados y censurados, como todo mundo y él muy bien lo sabe, por haber sido el chayotero de Salinas. Los engaños y mentiras que divulgaban los chayoteros como Carreño Carlón y los periodistas vendidos, únicamente definían las conversaciones y el debate público en el sentido de encontrar entre líneas la verdad que desmentía las bolas de humo del gobierno, porque los ciudadanos no somos tan tarugos como Carreño Carlón calcula. ¿O de veras cree que cuando anunciaban que no iba a haber devaluación alguien lo creía?

Los únicos tarugos que no se han dado cuenta de su propio desprestigio, son los comunicadores del pasado que no acaban de morir. Que en vez de meter la cara al excusado de vergüenza, como si no existiera el karma público, ahora pretenden engañar a la sociedad con pose de profesional serio y formal. Olvidando que la mayoría de los ciudadanos no nacimos ayer y que actuaron en contra del interés público y que lo que hoy presume, es pago de su estigma.

Otra falsedad es que la prostitución y censura de los medios no servía al Estado, que somos todos, sino a la gavilla de facinerosos en turno en el gobierno. Porque si esa manipulación hubiera servido al bien común, no estaríamos en la situación en la que nos encontramos. Servía para simular buenas intenciones, en lo que saqueaban al país. El error de diciembre fue la cruda de la borrachera que se tiraron a lo largo de todo el sexenio anterior y ni fue error ni se cometió en diciembre. Así como un bebé no se engendra en el parto, sino nueve meses antes.

Y otra pifia esta en creer que el problema para impulsar la economía se reduce a definir las conversaciones y el debate público. La política es un juego mucho más complicado que lo que Carreño Carlón puede darse cuenta. Como ya aclaré el programa de Peña Nieto está en curso y en tiempo. No se ha atrasado ni desviado y lo que si esta por verse son los alcances de las reformas.

Porque por un lado, administrar en forma inteligente un país se parece a resolver un examen, en que primero se debe resolver las preguntas para las que se tiene solución y dejar para después las que van a costar trabajo. Porque por perder el tiempo con las difíciles, tampoco se resuelven las fáciles.

El punto dos del Pacto, los acuerdos para el crecimiento económico, el empleo y la competitividad incluye once propósitos. De los cuales, el 2.5, la reforma energética, es solamente uno de todos. Y ese mismo punto incluye temas de diferente complicación. El más complicado es PEMEX, seguido de la CFE.

Con absurdos como que a la minería nadie la pela y no se sabe cuanto se extrae para no hablar de todo lo que las mineras deberían de pagarle al país. Chile y los otros países mineros reciben un porcentaje de las utilidades de lo que se extrae. Aquí a la mejor ni mordida dejan.

Por otra parte en el corto y mediano plazo es mucho más importante encontrar con que se va a suplir ese 40 % de ingresos y las divisas que proveía PEMEX, para pagar todo lo que nuestra improductividad nos obliga a importar, que resolver el problema de PEMEX. Porque en el corto plazo PEMEX no tiene esperanza.

Carreño Carlón ignora que aunque hoy se apruebe de PEMEX todo lo que guste y mande, y se encuentren soluciones mágicas, los resultados no se van a dar en el corto plazo, léase este sexenio y quizás ni en el que viene. Solo el que ve películas de espantos, cree que los cambios legislativos producen resultados automáticos e instantáneos.

No solo eso, el despiste de Carreño Carlón alcanza la dimensión de creer que el crecimiento económico de los gringos nos va a volver a jalar de moscas. Ignorando que parte de su reactivación económica la impulsará su autosuficiencia petrolera, que en cinco años empezará a tener excedentes, los que ofertarán para su venta y peor, bajarán los precios.

Pero Carreño Carlón afirma que “no solo es aquí mucho menor que en Estados Unidos el margen de acción presidencial para incidir en la ruta de la economía, sino que en gran medida ese margen mexicano está supeditado a lo poco que a su vez puede hacer el gobierno estadounidense (…) para reactivar la economía en su propio país y, con ella, la de sus socios más cercanos”.

Cuando en verdad de nuestro lado se acaba la extracción barata de petróleo. Circunstancias que echan abajo las cuentas alegres que vamos a seguir pagando a seis el barril y vendiéndolo a 100. Y peor aún, nadie nos va a comprar petróleo crudo, suponiendo que tengamos porque no tenemos capacidad para extraerlo y tampoco para procesarlo ni industria química petrolífera.

Lo que hace que el problema de fondo sea adelantarse al momento en que nadie nos compre petróleo, porque nuestro principal cliente se hizo autosuficiente y vendedor de petróleo, gas, gasolina y petroquímicos, mientras nosotros tengamos que importar todo lo que debería proveer PEMEX, sin tener con que pagarlo. Y todas esas respuestas las tenemos que buscar en los otros diez puntos del acuerdo para el crecimiento económico, el empleo y la competitividad.

Por lo que hay que voltear a otros lados, como que si no nos volvemos autosuficientes en la producción de alimentos, tampoco vamos a tener con que importarlos. Ni siquiera vamos a poder vender ceniceros de barro y ojitos de dios, porque hasta en eso los chinos nos están comiendo el mandado.

El problema de fondo es si las reformas son para resolver el problema del gobierno o el de la sociedad. Ya no podemos seguir siendo un país pobre con un gobierno rico. Ya no resiste que coma la burocracia del gobierno y que no coma la sociedad. Ya no puede ser un gobierno acaparador y distribuidor, un gobierno clientelar.

La única solución de fondo esta en echar a andar el país. En poner a trabajar a todos para que nadie mantenga a nadie sino que todos se paren sobre sus propios pies. Para que todos salgan adelante con sus propios pies.

Pero eso implica otros cambios serios y profundos. Como la de llevar la reforma educativa a los contenidos y alcances de la educación. Los contenidos parejos no resuelven los problemas ni hacen avanzar a un país disparejo. Y la educación solo debe llegar hasta el nivel de secundaria.

Falta una ley de las actividades que distinga las actividades lícitas no lucrativas de las actividades lícitas lucrativas. Tanto las actividades lucrativas como las no lucrativas son muy importantes en el sano desarrollo del individuo y en el sano desarrollo social.

No se va a poder organizar ni profesionalizar al país, mientras las preparatorias, universidades y tecnológicos los rija la Ley de Educación. Porque carecemos de una ley de profesiones seria. A una que distinga al profesional del profesionista, y a estos del técnico y al técnico del práctico, y a los anteriores, del artesano y a los artesanos de los artistas.

Una ley que diferencie, oriente y le de su lugar a cada distinta categoría de las actividades productivas. Que reconozca los méritos individuales necesarios para lograr cada nivel, como los méritos sociales que cada practicante deberá aportar al país.

Gracias al desorden en las actividades unos esquizofrénicos, como los investigadores científicos, exigen reconocimiento y trato de elefantes blancos. Derechos a cambio de ninguna obligación. Y los de los Institutos de Ingeniería se han apropiado de los espacios y han cambiado los planes de estudios de la Ingeniería Civil. De la que desconocen todo y hasta el tamaño y las consecuencias sociales de su abuso.

Para poder echar a andar el país y equilibrarlo es fundamental la Ingeniería Civil. De la que se están muriendo los últimos que existían. De haber habido Ingenieros Civiles no tendríamos la crisis habitacional y la crisis de los mercenarios de la construcción de conejeras y palomares evidencia que no son Ingenieros civiles.

Se requiere Ingeniería Civil para cumplir el 99.99 % de los propósitos del Pacto y de las acciones necesarias para echar a andar el país con sus propios pies. Y sigan dando palos de ciego que yo aquí con la verdad en la mano, espero a que la realidad los desengañe.

La última entrega de José Carreño Carlón es muy esclarecedora del extravío: ¿Último round en seguridad y plan energético? En El Universal el 31 de julio de 2013. En ella afirma que huele a último round. El último round es el que más feo huele. Concentra los humores de los boxeadores y del público.

Pero con eso demuestra que no ve los que pasa y que su percepción se limita a los olores. (¡Que profundidad y perspicacia!) A los que también confunde, porque no es el olor del último round, lo que sería algo muy bueno. Querría decir que termina la pelea y vamos a pasar a otra cosa. Pero el problema es que lo que huele feo no es el final de algo sino lo que se nos viene encima. Lo que huele feo es que el destino nos esta alcanzando y ya no podemos andar con titubeos ni parches.

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

Líderes de opinión

junio 2013

Perversidad III

Destapar el collage de engaños, que José Carreño Carlón incluye en su entrega “China en México: entre vencer y venderle al gigante” en El Universal el 5 de junio de 2013, requirió una serie de entregas que denomino “Perversidad”. En la Perversidad I desenmascaro que el “error de diciembre”, es un subterfugio del ejecutivo federal saliente para echarle su basura al entrante. En la Perversidad II descubro que José Carreño Carlón es un malinchista que en forma mañosa hace ver al nacionalismo como xenofobia.

En esta ocasión desnudó dos últimas pifias de cartabón de José Carreño Carlón e inicio la exposición de detalles cardinales para entender a China, que soslayan los que desconocen a la hermana perversa de la ingeniería civil: la geopolítica. El penúltimo dislate de José Carreño Carlón que desnudo en ese artículo, consiste en respaldar sus asertos en “encuestas de opinión” entre legos, las que además, son fáciles de sesgar en cualquier sentido deseado.

“Y solo fue hasta hace dos décadas que el proceso de discusión que condujo al TLC logró invertir la relación: de 70% de rechazo y 30% de aceptación a la apertura con Estados Unidos en 1990, a 70% de aceptación y 30% de rechazo en 1994”.

Otro engaño lo hace al denominar “proceso de discusión” a lo que en verdad es campaña publicitaria y no oculta su parcialidad en su continúo remachamiento de la campaña publicitaria con que busca esconder las culpas de su verdadero patrón:

“Y pese al colapso nacional de 1995, con su gestión política basada en la satanización del pasado inmediato”. El mensaje encubierto es que pensó mal de su inefable jefe, no por las malas cuentas que entregó, sino por una campaña publicitaria y como prueba de la injusticia cometida con el inefable, lo que “presume” a continuación, se lo acredita a él:

“aquél paso disparó las energías nacionales y los cambios de mentalidad que hicieron del México de hoy el primer exportador de América Latina, el décimo a escala mundial”. Como vimos en la Perversidad II, la ubicación geográfica (logística), con oferta de mano de obra y materias primas baratas aderezadas con facilidades fiscales, condiciones de las que oculta la necesidad de abaratarlas más de lo necesario, por las malas condiciones en que dejó al país y sobre ese ocultamiento presume que la mala posición de negociación nos transformó en asilo de fábricas y maquiladoras extranjeras. No en productores de plusvalor, que termina saliendo del país a donde están los verdaderos dueños.

Y remata con un augurio de dudoso valor: “ y en seis años, de acuerdo a The Economist, otra vez el primer exportador a EU, sobre China y Canadá”. Lo que no dice es que China y Canadá exportan productos de fábricas que son de ellos, que no solo ocupan su propia materia prima y mano de obra barata, sino que también y más importante: sus propias patentes, por lo que el plusvalor, que es lo valioso de las fabricas y maquilas, se queda en esos países y no vuelan a quien sabe donde.

O que esa posibilidad la generan impíos empresarios golondrinos que migran sus negocios de acuerdo a donde encuentren costos más baratos, (suma del costo de la mano de obra, materias primas, fiscales y logística o suma total de costos de transporte. En cuya mira están además de México, los pobres de Asia y África. Y que siempre escogen al más barato, al que más se ponga de pechito. Lo que siempre será un muy cuestionable beneficio de corto plazo ya que se logra a costa de fastidiar a la clase media, cadenas productivas nacionales y mercado interno. De incrementar la pobreza y desarticulación de la sociedad.

Continúa descubriendo la solidez de sus fuentes: “de acuerdo con una encuesta de ayer en Reforma entre “lideres de opinión””. ¿Serán los del Tercer Legrado, a los que Telerisa, la fábrica de fantasías, transforma a lectores de noticias, en analistas políticos?

Noten que su mundo es el de las opiniones, no el de los hechos. En el que parece creer que si nos convence que algo es bueno, entonces va a dar buenos resultados, porque esa “buena vibra” va a: disparar las energías nacionales y los cambios de mentalidad que van a hacer de México, lo que augura una manipulable encuesta entre muy cuestionables “lideres de opinión”.

Con la ventaja que no tenemos que tomarnos de la mano ni concentrarnos en desearlo, todos a la misma hora, como proclama la campaña en radio, que afirma que así se conjunta la “energía del corazón y la fuerza del pensamiento” de todos.

Y remata: “La clave parece estar en ver a los gigantes menos como amenaza invasora y más como mercados prometedores. Y en ver la prosperidad china menos como objeto de recelo y más como un atendible exportador de inversiones y tecnología”.

A las cosas hay que verlas como son y llamarlas por su nombre. Por mucho que veamos a nuestros coetáneos con buenos ojos, nadie va a dejar de cuidar sus propios intereses, para favorecer los de ingenuos que pretenden defenderse solo con “buenos ojos”. Y no encuentro razón para ver con recelo la prosperidad de nadie más. Al revés, lo que debemos ver con recelo es la falta de prosperidad entre nosotros. Los únicos que podemos atender y cuidar nuestros intereses somos nosotros mismos y si a nosotros no nos interesa, a los demás menos. Por muy buenos ojos que echemos o peor, que volteemos a otra parte.

Es claro que José Carreño Carlón no cree que sea un asunto de inteligencia sino de opiniones. Cuando todos tengamos el cerebro lavado con una “buena opinión” de las trampas a donde nos lleva nuestra mala situación, se van a “disparar las energías nacionales” y los “cambios de mentalidad” que por si mismos, nos van a poner por encima de China y Canadá, no en bienestar y nivel de vida de la población, sino como receptores de inversiones y tecnología ajena.

Que es lo que crea la ilusión de incremento en el PIB, sin aclarar el monto que termina en el extranjero, lo que desenmascara la mala distribución del mismo, el aumento en el número de pobres y reducción de la clase media. Por lo pronto, allí dejo el desgrane de pifias que hay en la columna: “China en México: entre vencer y venderle al gigante” de José Carreño Carlón, que no dejan de ser del mismo tipo y forma de engaño, para iniciar algo más interesante, una revisión de China que nos permita ver mejor la razón de lo que esta pasando.

Inicio introduciendo una particularidad de China que la hace muy diferente a nosotros y que muy pocos entienden y toman en cuenta. En contraposición con occidente, China posee una cultura muy sofisticada y refinada. La que la hace incomprensible para una cultura simple y burda.

Hay quien cree que los chinos son muy pacientes y aguantadores. Lo que no es cierto. Los chinos no son pacientes ni aguantadores, sino inteligentes, que es otra cosa. No inician nada que no garantice llegar a donde ellos quieren, por lo que no actúan hasta que sean seguros los resultados.

Es importante darse cuenta que los chinos no se manejan por la química sanguínea, sino por las neuronas. Aclaro la diferencia con el típico ejemplo de los compadres. –Un señor en su casa encuentra a su compadre durmiendo con su mujer. Por lo que se dan de golpes, hasta que con el ejercicio el hígado metaboliza la adrenalina, que el coraje inyecto al torrente sanguíneo, logrado lo cual, se toman una cerveza y continúan su amistad, como si nada hubiera pasado-.

Esto es así, porque ese par de compadres orientan su comportamiento con la química sanguínea. La que determina que estén de buenas o malas, contentos, tristes o enojados, entusiasmados o deprimidos. Y ese “químico” estado de ánimo, a su vez determina el comportamiento.

Por eso los publicistas de los malos políticos, como José Carreño Carlón, no se meten con problemas de lógica ni revisan hechos verdaderos, sino que en vez de ello buscan inducir un buen estado de ánimo que pinte al mundo de rosa. Que haga ver a todo bueno y bonito. Conscientes que cuando se descubra el engaño, el coraje y resentimiento durará lo que tarde el hígado en metabolizar la adrenalina.

Los chinos no son así, no se orientan con la química sanguínea, sino que con las neuronas estructuran hechos y posibilidades reales, para entender al mundo y buscar su conveniencia. No son pacientes, que hay quien traduce como aguantadores, sino fríos y calculadores. Tampoco estoy diciendo que sean malos. Porque los viscerales ven como malos a los racionales.

Dejo aquí ésta revisión, para entrar de lleno en la siguiente entrega de la serie “Perversidad”, al recuento de los aspectos de la cultura china, que deben ser tomados en cuenta en la relación de México con China. Y que las libélulas, que rozan sin tocar la superficie, como Carreño Carlón, no toman en cuenta en sus entusiastas arengas y campañas publicitarias.

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

http://www.grillaenelpoder.com.mx/edicion/index.php?option=com_content&view=article&id=17163:perversidad-iii-angel-pujalte-pineiro&catid=46:columna&Itemid=68

Comunicación política versus hechos

mayo 2013

¿Para quien escribe?

José Carreño Carlón publicó el 22 de mayo en el Universal la columna “Dos historias en pugna: Peña, PAN y Pacto”.

La que atenta contra la inteligencia de los ciudadanos. De hecho, no escribe para los ciudadanos, sino para quién sabe quien. Su mensaje no es para la población, para la audiencia como él la llama, sino para alguien o algún grupo, al que con sus fantasías le ve la cara. Para los que se tragan sus cuentos. Me explico:

La posición que asume en sus escritos es la de cronista de una competencia entre lobos, por el mejor cuento, el que engatuse mejor a las gallinas (la ciudadanía) y las haga ir y meterse dócilmente en su cueva, para que el lobo ganador, como premio se las coma.

El asumir que los ciudadanos somos retrasados mentales manipulables con cuentos infantiles y falacias, es lo que, en primera instancia, me hace insoportable los retrógrados escritos de éste dinosaurio sobreviviente de un pasado que no acaba de morir. Es su falta de capacidad para darse cuenta que son otros tiempos y que el país y el mundo cambiaron, en tratar de hacer de forma más racional y congruente, todas las cosas.

Y que oculto tras el menosprecio aparente a la inteligencia de la ciudadanía, que no es tal ya que no escribe para la ciudadanía, sino que la consideración que la ciudadanía es retrazada mental, va dirigida a quién sabe quién o quiénes, que es o son, los verdaderos retrazados mentales a los que les da por su lado, les dice lo que quieren oír, que a la ciudadanía no se le sirve, sino se le embauca, se le engaña con fantasías, por eso son los resabios de un pasado impresentable los que se creen las fantasías que inventa José Carreño Carlón y hasta se las pagan. No puede negar la cruz de su parroquia de la que ha vivido toda su vida.

Según él: “Desde la perspectiva de la comunicación política, la verdadera pugna de ésta agitada semana se está dando entre dos historias en busca de la atención, la retención y la aceptación de las audiencias”. Traducción: Dos lobos, cada cual con su propio cuento compiten por engatusar y llevar a su cueva a las gallinas (las audiencias o ciudadanía).

Y noten la denigrada que le da a la “comunicación política”, dejándola como un acto sin principios, valores ni decoro. Para José Carreño Carlón, la comunicación política es asunto de embaucadores, tramposos, timadores, estafadores y mitómanos, en el que todo se reduce a mala fe y al éxito momentáneo. De allí la continua necesidad de renovar los cuentos.

Flaco favor le hace al Precidente al darle a sus mensajes la categoría de cuento: “(…) hay un relato de construcción de consensos para sacar adelante un inesperado programa de reformas”. En principio no se ve mal, pero lo remata: “Pero esa historia provoca el malestar de los autores de la otra historia, la que apuesta a perpetuar la incredulidad”. Con lo que reduce el asunto al de dos timadores: uno trata de hacer creer a la gente que el éxito es posible y otro que no lo es.

Para Carreño Carlón no existe el mundo de los hechos, solo uno sonoro de cuenta cuentos, que viven divorciados del mundo de los hechos. Del mundo real. La audiencia no tiene memoria o desconoce las malas experiencias, nunca la han engañado y tampoco le ha ido mal. Si desconfía o esta molesta se debe a un lavado de cerebro y no a experiencia.

Continúa: “(…) (El Precidente) amplió la narrativa de la primera historia (…) con un mensaje fundacional a partir de la construcción de un cuerpo de nuevas creencias e imágenes de optimismo”. Y remata: “Un mensaje, éste, de inoculación frente a los estereotipos narrativos usados contra los gobiernos priistas”.

Y como nadie puede brincar fuera de su sombra, además de la visión torcida del mundo exhibe ignorancia: Inocular es: Introducir una sustancia en un organismo: inocular un veneno; Transmitir por medios artificiales una enfermedad contagiosa; Pervertir, contaminar: inocular ideas peligrosas. Creo que lo que quiso decir fue de vacunación.

Como sea, acorrienta y minimiza la labor del presidente: que su esfuerzo por hacer bien las cosas lo reduce a un engaño para neutralizar la mala fama ganada a pulso por lacras de las que esperamos no volver a saber y por la forma cínica y delincuencial, que por acostumbramiento, se confundía con las de la verdadera política. Con las de una actividad seria y formal

Yo no creo que Enrique Peña Nieto sea un embaucador, que solo pretenda manipular la opinión ajena sin corregir nada en el mundo de los hechos. El entusiasmo y credibilidad que tiene lo ha ganado por acompañar a su discurso con acciones evidentes y palpables con las que busca lograr los cambios que promete. A tirones y empujones pero es mucho mayor el cambio que ha efectuado en el mundo de los hechos que en el sonoro.

Lo que se puede constatar en el hecho que hay muchos cambios positivos logrados, que son muy importantes y que no los ha cantado el Presidente. Como que le preocupan más los resultados que “encantar” con promesas. Y esos resultados no presumidos son los que, los de la “comunicación política” deberían divulgar, como una mejor forma de aportar y respaldar al esfuerzo de la política, ya vista ésta, como un asunto que es competencia de todos los habitantes y no como competencia de intrigas y habladas de unos cuantos.

En vez de eso, fantasea más adelante: “La otra historia, (…) que (…) por remover a Ernesto Cordero (…) vio (…) en ese escenario de unidad y corresponsabilidad (…) un riesgo de convertir a los partidos suscriptores del Pacto por México en satélites del PRI”. ¿Y que esperaba José Carreño Carlón que hagan y digan los ineptos anacrónicos, a los que el cambio de fondo y formas en la manera de hacer política, deja fuera de la jugada? A los que se quedaron atrapados en el pasado que se trata de superar. Como Cordero, que no es más que el can Cervero (¿cordero cervero?) de alguien que pretende perpetuar su apropiación de espacios, instituciones y presupuestos, que son de todos.

Pero para José Carreño Carlón se trata de una: “narrativa que estigmatizaba al PRI”. Lo que mancha el pasado no son cuentos. La forma en la que se manejó durante mucho tiempo al país no fue la mejor y se debe aceptar que se cometieron excesos y abusos, que no se puede ni se deben ocultar o negar, como pretende el que todo lo minimiza reduciéndolo a guerra de narrativas.

Con lo que José Carreño Carlón deja ver que no supera la etapa de negación. Habría que mandarlo a AA, para que le enseñen que mientras no se acepten y reconozcan los errores, no se pueden corregir. Y que negarlos los perpetúa.

Enrique Peña Nieto no ha ganado la aceptación que tiene negando lo inocultable ni embaucando con promesas falsas, sino con su congruencia, con sus actos que han demostrado su intención de hacer bien las cosas en el mundo de los hechos. Lo que tiene un peso y un valor que, los cronistas de lavadero no alcanzan a ver por estar concentrados en puros chismes y argüendes, que creen que es lo único que existe. A eso se reduce su mundo.

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

http://www.grillaenelpoder.com.mx/edicion/index.php?option=com_content&view=article&id=16664:animadversion-angel-pujalte-pineiro&catid=46:columna&Itemid=68

Diferente Mentalidad

La historia y su historia

En el artículo “103 días de Peña: ¿contar su historia es hacer historia? de José Carreño Carlón, la incongruencia en el orden de presentación genera muchas preguntas. ¿A que le llama “su historia”? ¿A su versión de los hechos, a su propia percepción, a la percepción ajena, a generar apariencias? Es decir, a subjetividades y no a hechos.

Y eso, de alguna manera, lo relaciona con la historia seria, la que aspira a ser objetiva. Por lo que el enfoque subjetivo reformula la pregunta: ¿Puede con subjetividades construirse objetividades? Lo que no es posible. Pero más adelante afirma que de acuerdo con la “comunicación contemporánea”, un “presidente exitoso” debe “erigirse en un buen contador de historias”.

Involucra a Obama en lo que parece dar a entender que el poder de los gringos no es real, sino consiste en ser buenos cuenta cuentos. Algo tiene de razón y en esa lógica Calderón falló porque escogió mal su fantasía. El cuento que contó. Porque el del “héroe que se atreve a declararle la guerra a las bandas criminales” resultó un cuento que “no dejaba margen para contar una historia victoriosa ni para acreditar heroísmo alguno”.

Así, el problema no lo causó la falta de inteligencia sino de labia. Subsumir el mundo verdadero al de las opiniones de legos es lo que no nos permite conocer el verdadero problema y confundir con soluciones lo que lo abona. Es la conclusión de un cerebro vacío, lineal y binario. Lo que deja ver que antes de resolver los problemas reales del mundo debemos resolver los problemas de ilógica. Y a estas alturas del partido, no podemos seguir cargando problemas de lógica.

En el desarrollo conceptual del comunicador lo que importa, lo relevante, lo trascendente es el rol, el papel, que “el personaje” para el que trabaja representa en el teatro de la opinión ajena, no en el de la vida. De allí resultan los héroes que no se sacrifican, que en los hechos no tienen ningún mérito, fuera de su experticia como cuenta cuentos, como relator de historias que no modifican de ninguna forma positiva al mundo real. 

Por falta de nivel de distinción mezcla cosas disímbolas. Una cosa es una buena comunicación y otra un buen producto. El producto es el origen y fin de la comunicación y la comunicación seria, honesta, legítima y sincera, depende totalmente de la fidelidad con la que refleje al producto. Vean las campañas publicitarias comerciales que alertan sobre las campañas engañosas, las fraudulentas. Mentiras que según el ex presidente Fox es legítimo y correcto en la política.

Toda comunicación que supera, deforma o falsea de alguna forma al producto es un engaño, un fraude. La calidad de la comunicación la mide el grado en que le hace justicia al producto. La precisión y exactitud con la que lo caracteriza y expone la verdad de sus bondades. Y engañar y falsar los hechos no puede ser la virtud de un buen comunicador.

La comunicación se parece a la oratoria, en que es más importante dominar el tema del que se habla, que los trucos y mañas de la oratoria. Un orador muy malo que domine el tema, trapea el piso con un experto en oratoria que lo desconozca. Y toda mentira y engaño, es una espada de Damocles.

Creer que es más importante la forma que el fondo, es una deformación causada por sobrevaluar la práctica. El señor Carlón es un comunicador que no toma en cuenta al producto. Por eso no le importa la relación que guarde el mensaje con lo real, la perfección de la forma con el fondo, sino que para él todo se agota en la forma.

Tiene algo de razón.

La única virtud de un agua azucarada y pintada de negro que se vende charrísima, es la publicidad. Un refresco cuyo mayor contenido es de publicidad y a cuyo engaño y abuso le debemos problemas de obesigenia, diabetes, caries, etc. Pero la sociedad espera que sea un gobierno de nueces y no de puro ruido. Si hasta en el terreno comercial privado, los mismos de la publicidad reconocen los inconvenientes de la publicidad engañosa.

La promesa esperanzadora de que “no llega para administrar un estado de cosas (…) sino a mover a México (…) y a transformarlo”, la echa a perder al presentarla como un cuento: “empezó a contar la historia de un gobernante que no llegó…” Con lo que radica la virtud en el ruido y no en los hechos. En lo subjetivo y no en lo objetivo.

Estas inclinaciones, sesgos o desviaciones, parecen deformación profesional. Una que caracteriza al tipo y forma de comunicador que es el señor Carreño Carlón. Un total acrítico ensalzador y lanzador de fantasías deseables o loas y lisonjas.

En el último párrafo deja perfectamente claro que no abandona al mundo subjetivo, al aclarar las causas “por las que un buen contador de cuentos se puede quedar a la mitad del camino” (le da el mismo peso a lo subjetivo que a lo objetivo), “si además no es bueno también para hacer historia”.

Ojo chequen las variables que relaciona como las que hacen bueno para hacer historia: “una buena estrategia de comunicación política también es insuficiente si no va acompañada de una buena estrategia de operación política”.

Una es la comunicación y otra la labor política. La labor política es parte de la administración de una sociedad. Pero no es toda la actividad que debe efectuarse en una sociedad. Otra labor radical es la racionalización del mundo. La inteligencia social. La que debe orientar el rumbo y decidir lo: conveniente y óptimo.

La manipulación del mundo real es lo único que puede cambiar los resultados en el mundo real. La manipulación de la opinión ajena calma y gana tiempo, pero ante la falta de resultados reales invierte su sentido, transformando o descubriendo al fácil y cómodo cuento en agravio y otro problema más.

Es muy diferente en necesidad e importancia la comunicación de información seria sobre hechos reales, momentos y cambios en ritmo o rumbo. La expresión de cambios e instancias que el ejecutivo debe comunicar para que la sociedad se oriente y coordine con el todo. La comunicación de hechos reales es una necesidad muy seria, que por lo mismo no se puede (debe) chotear.

El señor Carreño exhibe que se ha especializado en un tipo de comunicación política. Lo cual es muy respetable. Como dice el artículo 5º Constitucional todo mundo puede dedicarse a lo que se le antoje… siempre que sea lícito. Como articulista y como director de la oficina presidencia de comunicación se le podrá calificar como bueno, regular o malo, pero en una posición correspondiente. El actor cumple los requerimientos del puesto.

El problema está en que ya no es periodista o dirige una oficina de comunicación política, sino que ahora es director del Fondo de Cultura Económica. Y el Fondo de Cultura Económica no es una oficina de comunicación política o de subjetividades, sino un supuesto promotor de la cultura. No de una cultura barata o cualquiera sino de una objetiva, la de la productividad material.

Y eso es a lo que debería dedicarse: a promover la cultura de la productividad material. Pero en su artículo del 10 de abril “Perder-perder: los maestros y las autodefensas” no exhibe idea política Y si una infra cultura inoportuna por su lógica de guerra.

Así escribe: “El grupo minoritario de maestro de Guerrero perdió la apuesta de llevar al paro (…), lo siguió un cinco por ciento (…) perdió la batalla de la opinión pública (…) nueve de cada diez no simpatiza con las demandas (…)”.

Con eso expone que en su versión de las cosas se cree un guerrero, un luchador que está librando una guerra, en el campo de la opinión pública. Cada quien es libre de creer lo que quiera exceptuando los que se contratan para otra cosa. Según tengo entendido el preciso ya instruyó salir de la lógica de guerra, del entendimiento de confrontación y se supone debe dirigir al FCE.

Y el FCE tiene muchos problemas causadoa por la manera excéntrica como lo han manejado. Hay constancia que publica salvajadas. De gente ignorante, antisocial e inhumanos. De anticultura. Quizás por querer hacerlo empresa comercial, que como una institución promotora de la cultura de la productividad. Y ahora parece que van a utilizar a la herramienta de culturización, para manipular a la opinión ajena.

Por eso el director del fondo centra su atención en la construcción de consensos y gestión de disensos. Lo que es pura política y cero cultura. Según Nietzsche un verdadero ególatra es el que se dedica a desarrollarse, fortalecerse y engrandecerse a sí mismo, sin importarle la opinión ajena y un falso ególatra es aquél que se dedica a cultivar la opinión ajena y deambula en el mundo con la calidad de un molde hueco.

*Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica. 

http://www.grillaenelpoder.com.mx/edicion/index.php?option=com_content&view=article&id=15572:isu-historia-angel-pujalte-pineiro&catid=46:columna&Itemid=68