Ingenieros auténticos

Me preguntan el significado del postulado «Por la resurrección de la Ingeniería Civil», como si la ingeniería no existiera y no hubieran «ingenieros».

La mejor forma de responder es con la minuta de la reunión del «Comité de Estudios» del «Colegio de Ingenieros Civiles de México», de mayo del 2003, cuyo tema fue contrastar el cambio de mentalidad y nivel que había en el XIV Congreso de Ingeniería Civil, de Diciembre de 1994, con la del 2003. .

De 1994 a 2003 el cambio ya era dramático. Pero nunca creímos que llegaría la situación actual. El 1994 los ingenieros tenían estatura y visión amplia y profunda. De aquellos ingenieros todavía en 2003 quedaban algunos en el Comité de Estudios del CICM. Hoy ya no queda ni el recuerdo, de ellos, de la auténtica Ingeniería Civil ni de la responsabilidad social de las profesiones.

Y si no juzguen Ustedes. El que vea que mire y el que oiga que escuche.

3a. entrega                                                                          mayo de 2003.

 Referencia, XIV Congreso de Ingeniería Civil

Diciembre de 1994.

                                                                                Organización social

 La estructura del mecanismo político del poder, centralizado en el Valle de México, ha provocado en los diversos asentamientos humanos del país que los flujos financieros y de información no se realicen en forma paulatina de abajo hacia arriba, de acuerdo con los canales establecidos por el plan de organización social que es la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos,

 La falta de información y de recursos financieros en el ámbito municipal provoca la disolución de las responsabilidades del gobierno municipal hacia los ciudadanos. No se responde en forma natural más que hacia quien proporciona los recursos financieros en forma directa. La falta de información también rompe el proceso directivo a nivel municipal, inhibiendo la posibilidad de conocer los efectos de las resoluciones adoptadas.

 La responsabilidad municipal y estatal se orienta hacia el Gobierno Federal, ya que de éste recibe los recursos y es a éste a quien debe responder por el uso de los mismos. Quizá la consecuencia más grave de la situación que se observa sea la pérdida de la noción de la ciudadanía por parte de los habitantes de la población. Noción de ciudadanía que no puede rescatarse sin restablecer la relación ciudadano-autoridad electa, y la conciencia ciudadana de contribuir mediante el pago de impuestos y de servicios al mejoramiento de la calidad de vida de la población que habita.

 Esto también se llama confianza pública, que no es sino la manifestación cuantitativa de que la sociedad ha recibido los servicios por los que ha pagado, ya sea moral o materialmente. La falta de autonomía municipal y del concepto de ciudadanía no solamente impide a las poblaciones hacerse autoresponsables de su propio desarrollo, sino que además nos hace considerar la cuestión de que si las ciudades en México pueden recibir el nombre de ciudades en el sentido real de la palabra, o solamente podemos calificarlas como conglomerados humanos, donde probablemente dominen los intereses personales sin tomar en cuenta los intereses de la comunidad.

Estrategia general de desarrollo de ciudades

  1. Examinar el cuadro jurídico o institucional como factor causal de los problemas de la ciudad,
  1. Necesidad de modificar ese factor para alcanzar los resultados apetecidos, ya que no es un presupuesto natural, sino fruto de la convención, resultado de decisiones contingentes y siempre revisable por el legislador.
  1. Los flujos financieros y de información para el desarrollo de la ciudad se deben realizar en forma paulatina, de abajo hacia arriba, y siguiendo los canales establecidos por el plan de organización social que es la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

 Lo anterior significa modificar la actitud del poder político, que tiende a lo hegemónico, de manera que, estableciéndose un orden social que restituya el pacto ciudadano, haga del municipio la piedra angular de los sistemas políticos, jurídicos, sociales y de finanzas públicas. Lo anterior conducirá a una estrategia de desarrollo nacional equilibrado, basado en la autonomía municipal (el municipio libre), la urbanización rural y la agrupación de los municipios en estados libres y soberanos. Se pretende modificar el patrón de organización hegemónica, sustituyéndolo por un patrón de organización equística, en el que cada asentamiento humano se desarrolle por sus méritos y con sus particularidades de riqueza natural. Las relaciones de asociación sustituirían la relación de dominación, a fin de llegar a la utilización común y ordenada de todos los medios materiales e intelectuales con que se cuenta. 

  1. Restituir la confianza pública mediante el restablecimiento de la relación directa ciudadano-autoridad electa. Esto solamente podrá lograrse fortaleciendo la autoridad municipal y canalizando las contribuciones ciudadanas a través de la tesorería municipal. La restitución de la confianza pública que se lograría a nivel municipal será también una contribución importante en el proceso de lograr la identidad ciudadana y nacional.
  1. Cambiar el modelo de desarrollo basado en el concepto de polos de desarrollo por el de modelos de desarrollo distributivo, orientado al fortalecimiento de los mercados internos regionales mediante el aprovechamiento de los recursos naturales en el sitio que éstos se encuentren.

 Lo anterior implica el desarrollo equístico de la red de transporte, tanto en el plano citadino como en los planos estatal y nacional. 

  1. La ley general de asentamientos humanos puede ser un instrumento poderoso para lograr el restablecimiento del orden constitucional en el país. Sugerimos que en la ley mencionada se enfaticen los conceptos de municipio libre, urbanización rural, desarrollo armónico, condición ciudadana (relación ciudadano-autoridad electa) y confianza pública.
  1. Consecuentemente con lo anterior se recomienda dar plena vigencia a las leyes y códigos de los estados.
  1. El crecimiento acelerado de las grandes ciudades debido básicamente al establecimiento de colonias precaristas que forman cinturones de miseria, encuentran su explicación en la falta de trabajo y de servicios urbanos en los municipios rurales. Esta situación obliga a la población rural acercarse en búsqueda de empleos y servicios a los principales nścleos poblacionales. Desde este punto de vista, el problema de la ciudad es el problema del campo y sólo podrá solucionarse con una estrategia de desarrollo basada en la autonomía municipal y la urbanización rural. También la diferencia de salarios entre ciudad y campo (…) (son mayores los de las ciudades) ha sido un factor muy influyente en este fenómeno. El flujo migratorio también puede cambiarse estableciendo en el campo salarios mayores a los de la ciudad.

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La «K» invertida

nov 2018

La “K” invertida no es una sola falla, sino un cúmulo de errores. Expone la falta de inteligencia, de nivel profesional y de principios que existe en la CONAGUA. Coronando y enterrando a la corrupción que pueda existir solo hay pura estupidez.

Lo primero que no puedo entender es para que sirve la famosa “K”, que no es otra cosa más que un cuello de botella. ¿Que hace un cuello de botella entre dos tuberías? Los flujos de dos tuberías de tres metros de diámetro chocan en una reducción a un solo tubo de tres metros, para después regresar a dos tubos de tres metros. La “K” que podía ser invertida o no o una “X”, en cualquier caso es una reducción o complicación en el flujo, que es un medio tapón que crea turbulencia e incrementa las perdidas de energía, a la que no le encuentro el sentido.

Es como si dos vialidades paralelas, de cuatro carriles cada una, de repente se las hace pasar por una reducción a solo cuatro carriles, para después regresar a los ocho carriles en dos vialidades. La reducción va a crear un enorme embotellamiento en las dos vialidades, sin que esté clara la razón para complicar el flujo del agua e incrementar el costo del bombeo. Ni de que sea una “K” invertida o no o una “X”.

Parece es que se les dio a rústicos la capacidad para disponer de 500 millones de pesos y hacer tonterías que perjudican a millones de personas. Desconozco el proyecto y la razón de lo poco que se ha publicado. Pero creo que es suficiente para darse cuenta que no tienen idea de lo que hacen. No veo ingeniería por ningún lado. En un proyecto de ese tipo bien hecho, intervienen varias áreas de ingeniería, por lo menos: hidráulica, estructuras y geotecnia. Y no se ven evidencias de ninguna de ellas en ninguna parte de lo publicado.

La ingeniería hidráulica indica facilitar el flujo del agua dentro de la tubería y sabe que cualquier vuelta, válvula, cambio de diámetro, rugosidad e imperfección dentro del tubo representa pérdidas de energía que hace necesario incrementar la potencia de bombeo para hacer que fluya el agua dentro de la tubería. Los errores y deficiencias en el diseño incluso pueden crear problemas de cavitación, los que pueden terminar destruyendo la tubería. La hidráulica no es para improvisados.

Pero además un proyecto de tal dimensión también requiere ingeniería de estructuras. La tubería se debe calcular de acuerdo al área del calculo estructural que se conoce como de estructuras especiales.

La tubería necesita una resistencia cuando el fluido fluye a presión pero en forma uniforme y otra cuando la tubería cambia de dirección, hay una válvula o cambia el diámetro de la tubería. Dudo que se haya calculado la resistencia de la “K”, de la tubería antes de la “K” ni de las uniones de los tubos. Mucha de la presión de bombeo, de las dos tuberías se va a concentrar en el cuello de botella, imponiéndole en forma incomprensible enormes esfuerzos a la “K”, a las uniones de las tuberías en el arribo a la “K” y a los tramos de tuberías al arribar a la “K”.

Después de la “K” se va a caer la presión en el flujo. Y si la capacidad de las bombas era la suficiente para dar la presión necesaria para empujar el agua por todo lo largo y cambios de nivel de la tubería, para subirla a la Cuenca, la “K” va a hacer necesaria incrementar la capacidad de bombeo y resistencia de la tubería, accesorios e instalaciones. Léase costos.

A lo anterior debe agregarse la ingeniería de geotecnia o mecánica de suelos. Ya que la tubería debe fijarse al suelo, debe diseñarse la cimentación de la tubería que no solo la cargue sino que resista las fuerzas que le transmite la inercia de lo que fluye dentro de la tubería. En todo cambio de dirección la inercia del fluido golpea la pared externa la empuja hacia afuera. El caso más típico es el llamado “golpe de ariete” que da un fluido cuando en una presa se cierra demasiado rápido una válvula. Lo que puede romper la tubería y llevarse la válvula de frente.

Lo que hace necesario calcular cimentaciones que no solo resistan fuerzas verticales sino horizontales y momentos, en los cambios de dirección, en las válvulas y en los cambios de diámetro de la tubería. Nada de lo cual creo que se hizo. Es más lo que dejan ver lleva a creer que ni siquiera saben toda la ingeniería que implican los proyectos que creen que manejan y que son su responsabilidad.

Y no duden que estén titulados y tengan muchos años trabajando en la CONAGUA. Pero son burócratas que se atrofiaron poniendo sellos y tramitando papeles, que avanzaron en el escalafón no por capacidad y conocimiento, por crecimiento profesional, sino por dóciles y mansos, por ser serviciales y ganarse la confianza de los jefes.

Son evidencia de la razón por la que brego por “la resurrección de la Ingeniería Civil” y los que no me entienden vean a que me refiero. No tenemos Ingenieros auténticos, con la estatura y capacidad de los que pusieron el nombre de la Ingeniería Civil Mexicana en el plano mundial en la primera mitad del siglo pasado.  De los que cimentaron el progreso y bienestar social que disfrutó el país hasta mediados de los 70’s del siglo pasado.

Para poder sacar al país del bache y hacerlo avanzar en una dinámica distributiva de riqueza y oportunidades y abrir la movilidad social es necesaria la participación de las prácticas profesionales. En especial de la Ingeniería Civil.

El la CONAGUA ni siquiera existe la ética, el valor civil ni el sentido de la responsabilidad. Ya todas las “cabezas” se lavaron las manos. Alegan que “Eso lo hicieron solitos lo de la gerencia regional” y no le pidieron permiso a nadie. Es increíble que un trabajo de esa importancia y de más de 500 millones de pesos, no lo haya revisado nadie. Pero la responsabilidad no se delega, sino que se comparte.

Tan culpable es el de arriba como el de abajo, al menos culpable que van a linchar en la plaza pública para calmar a la chusma. No es posible que un proyecto de tal dimensión, de tan alto costo, que afecta a tanta gente y que según ellos mismos, tiene más de quien sabe cuantos años que lo están pensando, que no lo hayan revisado veinte veces, varios ingenieros “de a deveras”, con capacidad, conocimiento y experiencia suficiente.

Es increíble que la CONAGUA no tenga un departamento con el personal de la estatura profesional suficiente especializado en revisar la ingeniería de todo lo que se va a hacer y de mejorar todo lo hecho. No de políticos, burócratas ni cuates, sino de auténticos Ingenieros.

Ya un noticiero reportó un palo de ciego, que lo que falta es «embeber a la «K» dentro de un dadote, grandote, toscote, feote y malote». Pero nadie habla de un proceso de ingeniería, de análisis basado en números, de revisar la ingeniería en las memorias de cálculo, de un trabajo profesional.

El ridículo es mayor y la falta de vergüenza peor. Pero es otro hecho más que demuestra mi punto, lo que quiere decir el postulado: “Por la resurrección de la Ingeniería Civil” y el de «Que en todo en lo que deba haber ingeniería, la haya y que a todo a lo que se le llame ingeniería, lo sea»

Sigo trabajando en el libro “Ley de Obras Públicas, fundamentos y complementos”. El análisis de una ley que funciona como herramienta predilecta de corrupción, por su impunidad y la cuantía de los recursos que permite desviar.

https://angelpujaltepineiro.com/ , autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: Ley de Obras Públicas, fundamentos y complementos, El descalabro de la razón y Geopolítica, la hermana perversa de la Ingeniería Civil.

https://grillaenelpoder.com/31/index.php/columnas/columnistas/2278-consecuencias-de-la-k-invertida-conlleva-un-cumulo-costosos-y-estupidos-errores

Desaparecer a los inspectores

oct 2018

La idea de terminar con la corrupción desapareciendo a los inspectores es muy simple para un problema que es mucho más complejo.

Es ingenuo creer que por confiar en la gente, esta se va a portar bien. Si el problema se redujera a uno de falta de confianza, antes de confiar en la gente se debe penalizar la mentira. No es lo mismo la mentira aquí que en USA. Allá les ha costado el puesto a dos presidentes. Y aquí es tan aceptable mentir, que hasta el ex presidente “Fanfarrón” cuando le preguntaron la razón por la que había mentido, contesto con todo cinismo que si no hubiera mentido no hubiera llegado a la presidencia. Y no pasó nada ni nadie se molestó.

Por eso antes de confiar en nadie se debe penalizar fuertemente y estigmatizar socialmente la mentira y a todos los delitos que la implican. En un país de mentirosos donde mentir es aceptable y no tiene consecuencias legales ni sociales no se puede confiar en la palabra de nadie. Empezando por los políticos, en el terreno público no existen las mentiras blancas.

En los giros comerciales van a proliferar los kilos de 800 gramos y los metros de 90 centímetros. Y otra prueba de la complicidad o inutilidad de los inspectores, son los litros incompletos de las gasolineras. De las que ya estamos acostumbrados a las reiteradas e infructuosas promesas de que «ahora si» los van a meter en cintura. Y el de las gasolineras es un impune fraude millonario.

En otro orden de ideas, es claro e indudable que existe una gran corrupción entre los inspectores de todas las ramas del gobierno. En vez de que su actuación sirva para encarrilar las actividades por el camino más conveniente para la sociedad y el bien común, los inspectores buscan cualquier pretexto que no cumpla con la normatividad, que es la referencia para dimensionar el tamaño de la mordida. Lo que significa que mientras menos se cumpla con las normas, mayor sea el monto de la extorsión. De donde se puede calcular el punto donde se cruzan las graficas del costo de cumplir la normatividad con la de pagar por no hacerlo. Lo que sitúa el costo mínimo, que es la elección más económica, porque los inspectores se encargan de que siempre se tenga que pagar algo.

El problema es tan añejo y esta tan arraigado que su inercia tiene una fuerza considerable que debe tomarse en cuenta y conocer sus alcances, implicaciones y raíces. Por un lado la mayoría de los ciudadanos que deberían de cumplir una normatividad en el desarrollo de sus actividades, ni siquiera conoce dicha normatividad. Y no interesan las normas, porque no tiene sentido hacerlo. Porque de una forma u otra, los “servidores públicos” van a buscar la forma de cobrar una “cuota” por abajo de la mesa. Por lo que la experiencia enseña que en vez de perder el tiempo y esfuerzo haciéndole al cuento intentando cumplir la normatividad, es preferible dejarse de rodeos y hablar claro poniendo las cartas sobre la mesa, para arreglarse con los servidores públicos a los que les corresponde cuidar “el cumplimiento” de la ley.

Un fuerte componente de la inercia, es que las burocracias cuentan con esos ingresos extras. Una gran cantidad de “servidores públicos” no “trabaja” por el sueldo nominal, sino por los ingresos extras, que normalmente son mucho más jugosos, que los oficiales. Y esos ingresos extras ya se encuentran perfectamente determinados y repartidos. En un acomodo en el que el inspector no es el que se queda con el dinero, sino solo el que lo recolecta. La punta del iceberg.

Cuando anduve de contratista de obra en la Delegación Cuauhtemoc, en el comedero alternaba con unos inspectores de vía pública. Y en una ocasión vacilando con ellos, les dije que si me prestaban su “charola”, que yo en medio día juntaría el doble que ellos y que con eso los iba a invitar a almorzar en el “Tijuana” en vez de en una fonda rascuache.

De lo que se rieron y me aclararon que eso no era posible, por varias razones. La primera es que toda la vía pública ya está perfectamente medida, fraccionada, valuada y contabilizada. Por lo que toda la labor del inspector se reduce a recolectar la cantidad de dinero que ya está perfectamente determinada. El inspector no puede recolectar más ni tampoco menos.

Ellos también me aclararon que tampoco se quedan con lo que recolectan, ya que todo lo tienen que “pasar para arriba” y dependiendo de varias cosas, a veces algo le regresan. Lo suyo, lo que les toca, se lo tienen que regresar “de arriba”. El inspector no puede “tomar su parte” ni subir las cuotas. Porque según me explicaron, si ellos se quedan con algo, al entregar cuentas les preguntan por lo faltante y si culpan a alguien que no pagó. En ese momento, mandan a la camioneta a “levantar” al moroso con todo y su puesto y mercancía. Y al llegar el “moroso” a la Delegación va a protestar y al aclararle que lo levantaron por no pagar, él va a contestar que si pagó y que le dio su cuota completa al que dice que no la recibió. Lo que le revierte el problema al inspector.

Tampoco puede aumentar las cuotas, porque todo esta ya perfectamente determinado, establecido y acordado. El tamaño y forma del espacio por el que se paga, el monto que se debe pagar el día y hora en la que se debe pagar. Por lo que si al “inspector” se le ocurre incrementar la más minima cantidad a la cuota. Las victimas van a protestar porque se les quiera cobrar más de lo acordado. Con lo que es otra forma en la que al final el problema se le revierte al eslabón más débil, el inspector.

Los inspectores son la parte visible pero la menos importante y culpable del problema. El núcleo de la corrupción se aloja escondido en el interior de las instituciones públicas. Donde constituyen verdaderas mafias de crimen organizado dedicadas a administrar como negocio particular los mismos asuntos públicos que en teoría, deben controlar y regular. Lo opuesto para los que la sociedad los contrato y les paga

Catervas de perniciosos “servidores públicos”, que ocasionan un daño doble, ya que por un lado cobran cuotas que son una forma de impuestos que nunca ingresan a las arcas públicas. Que es una manera de robar recursos a la sociedad y desorganizar el orden social. Recursos que se los apropian lacras sociales que perjudican a la sociedad, en vez de que se destinen a obras y servicios que beneficien a la sociedad. Nadie de la informalidad deja de pagar una extorsión o especie de impuesto que no ingresa a las arcas públicas. Esta intermediación y escamoteo de recursos es un procedimiento normal de una mafia y es crimen organizado.

Toda mafia implica complicidad de los servidores públicos que deben controlar una actividad lucrativa y en muchas actividades toda la mafia esta inserta en el gobierno, llegando a ser la totalidad de la gente que debería evitarlo. Aunque existen servidores públicos honesto y bien intencionados se reconocen porque son los que menos poder e influencia tienen.

Por otra parte las actividades lucrativas que son extorsionadas no enfrentan regulaciones racionales que busquen dar certeza a la práctica y normalizar la calidad del servicio o producto para beneficiar los intereses del usuario final. Sino normas tortuosas, complicadas y sin sentido, que no garantizan nada ni mejoran la actividad, el servicio o producto ni benefician al usuario ni a la sociedad y en vez de ello perjudican al orden social al no controlar con sentido social a las actividades que extorsionan. Los “servidores públicos” corruptos impulsan y propician este tipo de normas que benefician su actividad informal.

Esta apropiación del sistema por parte de los “servidores públicos” corruptos, deforma con toda premeditación y alevosía el sistema legal, para propiciar el desquiciamiento del orden social. Los “servidores públicos” corruptos se reparten el sistema legal de acuerdo a su jerarquía y la cantidad de recursos que concurran en las actividades que les compete controlar. Los funcionarios corruptos usufructúan la aplicación de las leyes y los burócratas corruptos la de los reglamentos. En ambas canchas hay actividades por las que pasa mucho dinero, que tienen mucha carne y otras por las que pasa poco, tienen poca carne. Las hay federales, estatales y otras locales.

Por lo que a los daños o deformaciones de las conductas y de la organización social, que causa la venta del incumplimiento de las normas, se debe agregar la deformación interesada del sistema legal, del manual de organización y procedimientos de la sociedad. Que puede incluir lagunas normativas, leyes y reglamentos de difícil, complicado o francamente imposible cumplimiento. Por lo que antes de corregir las conductas desviadas se deben llenar los vacíos normativos, limpiarlo de normas tramposas y mañosas y estructurar el sistema legal en forma coherente con el bien común.

Todo lo anterior es lo teórico simple y fácil. Lo difícil y complicado va a ser cambiar todo lo que prácticamente se ha hecho una forma de vida que se basa en sus propias reglas y conforma otro sistema económico inserto dentro de la sociedad. Que es todo un mundo dentro de otro mundo. Como un tumor dentro de otro organismo del que como todo parasito se nutre y al que enferma.

De momento dejo a un lado a los “servidores públicos”, a la mafia o crimen organizado, a los hipócritas traidores “servidores públicos” que forman la quinta columna de la corrupción, para enfocar la parte de la sociedad que son los cómplices, súbditos o victimas, de los servidores públicos corruptos, de aquellos habitantes cuya forma de vida e ingresos dependen del desorden y la ilegalidad. Los que no son empleados de gobierno sino civiles y cuyo número es mucho mayor que el de los mafiosos incrustados en el interior del servicio público y de la economía formal.

Una proporción de ellos forman parte de la economía formal, son semi delincuentes de cuello blanco. Pero otra parte son los de la abierta economía informal. Y en este país la economía informal es más grande que la formal. Y en ese mundo under ground o paralelo y oculto, conviven toda clase de personas. Desde las que han encontrado en la ilegalidad un negocio multimillonario hasta los que apenas sobreviven al día. Y abarcan todo el espectro de impactos de la criminalidad. Desde el extremo más negro, el de los cárteles de droga, homicidio, secuestro, chantaje, extorsión, fraude, robo, y pasando en el medio por la evasión fiscal, hasta llegar al otro extremo, al de los vendedores de dulces en la vía pública.

Todos los que en conjunto forman un problema que no se resuelve corriendo o inmovilizando a los inspectores ni prohibiendo la mentira, sino que se debe cambiar formas de vida y actividades lucrativas completas. Pero que es algo que se debe hacer si se quiere sacar al país del subdesarrollo y que en él exista la justicia social, el reparto equitativo de oportunidades y apertura de la movilidad social.

Lo que implica cambiar mentalidades y la forma de ver muchas cosas que hoy se ven como normales. Donde el factor común es el servicio público. Todos los cambios tocan al gobierno. En los servidores públicos esta la clave del problema. La manera de enderezar y encausar a la sociedad es cambiar la forma de pensar e interpretar al mundo de los servidores públicos que se creen depredadores de la sociedad y que los ciudadanos son su coto de caza.

En el primer mundo cuando pescan a un informal o evasor fiscal no lo satanizan ni amenazan con enviarlo al infierno, sino que le mandan a un asesor para que estudie su negocio y le enseñe a trabajar y a sacarle el mayor jugo posible a su negocio, adicionalmente le enseñan a declarar para no pagar de más, sino una parte que le permite ganancias. Me constan varios casos de sorprendidos con negocios que no cumplían las normas o no pagaban impuestos, que terminaron agradecidos con el gobierno que les enseño a trabajar y a cumplir, no solo por vivir tranquilos sino porque gracias a lo que les enseñaron, les va mejor que cuando eran informales o no pagaban impuestos.

Ese no es un gobierno bueno sino inteligente y honesto. Porque al país no le sirve tener una población que no sabe ganarse la vida en una forma útil y valiosa para la sociedad y que solo puede sobrevivir en la ilegalidad de la economía informal como esclavo de una mafia de “servidores públicos” corruptos.

Esa sería una gran cuarta transformación que debe iniciar en dos frentes: en uno se debe arreglar el sistema legal y en el otro a los servidores públicos mal acostumbrados. Y en vez de inmovilizar a los inspectores hacerlos agentes del cambio, que reeduquen a la población informal para integrarlas a la formalidad. (¿Y quien los educa a ellos? ¿Y quien diseña el nuevo orden legal? ¿Y quien amarra al tigre?)

Si todos pagan impuestos se pueden bajar a niveles decentes y si todos reman, en país no solo flota sino navega.

A ver si ahora si puedo seguir trabajando en el libro “Ley de Obras Públicas, fundamentos y complementos”. El análisis de una ley que funciona como herramienta predilecta de corrupción, por su impunidad y la cuantía de los recursos que permite desviar.

 

https://angelpujaltepineiro.com/ , Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: Ley de Obras Públicas, fundamentos y complementos, El descalabro de la razón y Geopolítica, la hermana perversa de la Ingeniería Civil.

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Entre tecnócratas y opinócratas

oct 2018

Quien puede decidir

La consulta del aeropuerto saca a la luz una confusión que nace de un concepto indefinido, que desorienta y enturbia los debates, desorden que además es abonado por la precariedad conceptual de los opinadores. Los que con desplantes de filósofos exponen su desconocimiento, superficialidad y falta de seriedad, cuando aparentan “pensar” a que disciplina le compete decidir la ubicación del NAICM, si a los tecnócratas o a los políticos. Pantomima en la que tratan de elucidar cuales decisiones le competen a los políticos y cuales a los tecnócratas.

En enredo no es simple, sino una amalgama de varios errores conceptuales. La primer mancha oscura es el indefinido y ambiguo término “tecnócrata”, que se ha popularizado y ampliado su contenido a muchas actividades que se cubren con un velo de misterio. El término original según una definición significa dos cosas:

  1. La persona que desempeña una función de dirección como técnico o especialista en una materia.
  2. La persona que es partidario de la tecnocracia.

Delimitaciones que solo aclaran parte de la confusión. Según la primera definición es alguien que ocupa un puesto directivo por poseer un conocimiento o capacidad privativa, por ser un técnico o especialista en algo en base a lo cual desempeña la función de dirección. Lo que por un lado descubre que ciertas funciones de dirección se han establecido como un nicho de exclusividad laboral. Lo que en todo caso, aclarar las funciones de dirección aclara los méritos que deben tener los aspirantes para ser miembros de ese exclusivo nicho laboral. Conocer las funciones descifra lo que se espera del que las desempeña.

Sin embargo, en la vulgarización del término no se aclara el campo ni la naturaleza del opaco espacio, materia o especialidad en la que se debe ser técnico o especialista, ni los méritos que hacen de alguien un técnico o especialista, ni los resultados que promete ni los compromisos que asume. Lo que se presta a que cualquier oportunista sorprenda ostentándose como algo indefinido que da una especie de status gratuito, en el que no se asume ningún compromiso ni obligación.

Es oportuno aclarar que una cosa es un técnico y otra un profesional. El técnico es un individuo que tiene la disciplina y el orden para ejecutar con todo rigor un procedimiento, sin agregar ni cambiar nada. Por lo que tienen prohibido pensar. Igual que los insectos. En el momento en la que una abeja piense y altere el comportamiento invariable de su rol en la especie, desgracia a la colmena. En el momento en que un laboratorista altere el procedimiento de las pruebas que efectúa, ya no se sabe que prueba efectúa. Los técnicos son principalmente proveedores de información para alguien más que posee el conocimiento para interpretar los resultados y sacar conclusiones.

Sin embargo en la discusión pública no se habla de un profesional. El profesional es una persona que tiene una preparación formal para predecir el futuro en una frontera de contacto del hombre con la Naturaleza. Un ejemplo, para no usar el de la desprestigiada y venida a menos Ingeniería Civil, es el de un Médico. Que tiene que diagnosticar, pronosticar y curar. Y en las profesiones no hay concesiones, si no cumple, no es médico, aunque use bata blanca, esté titulado y hable mucho, es charlatán. El profesionista es otra línea de la actividad lucrativa, que no viene al caso.

En la confusión resulta que la totalidad de los que aceptan que se les denomine o se autodenominan tecnócratas, no son profesionales. Unos porque su mundo no es el material y otros porque son una especie de charlatanes que viven del argüende parapetados tras el mito. El origen de la palabra son los funcionarios que se preparan en una universidad extranjera. En fiel cumplimiento a la recomendación de un ex presidente gringo que dijo que la mejor forma de controlar a un país subdesarrollado era educar a sus dirigentes en las escuelas de ellos.

Lo que aclara otra arista del significado original de la palabra tecnócrata, que es alguien que estudió en el extranjero algo de la dirección de un país, por lo que “en ese algo” porta los conocimientos y el punto de vista foráneo, que en el tercer mundo se ha vendido como superiores a los locales. Después de aclarar lo anterior procede esclarecer la materia en la que son “tecnócratas”, lo que estudian. Porque no estudian una ciencia, un conocimiento que permite repetir y controlar los fenómenos que se estudian, sino algo que esta entre recetas de cocina y superstición. Por eso tampoco son científicos, sino tecnócratas. Por el estado incipiente e insipiente, en el que se encuentra el conocimiento que estudian, que es la macro economía. Que es la materia que estudian los tecnócratas originales y por la que reclaman el derecho a dirigir al país, sin dar explicaciones… ni tampoco comprometerse a ningún resultado.

Quizá porque las técnicas y recetas no alcanzan a descifrar las causas del comportamiento de los fenómenos en los que se enfocan, sino solo expresan los efectos con palabras misteriosas, como que la economía se calienta, ralentiza o que el comportamiento es “cíclico”. Pero claramente no conocen la razón por la que se calienta ni la de los ciclos. Y al no conocerlas en vez de incidir en las causas aplican recetas para paliar los efectos o sintomas, como las de una abuela. Una razón para solo estudiar la superficie y no profundizar a las entrañas de los fenómenos, es la complejidad de las relaciones, la descomunal cantidad de variables que intervienen y la enorme amplitud en la que fluctua el estado en el que se encuentre cada variable, de la economía de cada país.

Cuando lo racional es que en vez de limitarse a una manera muy superficial de medir las variables y aplicar recetas demasiado generales, lo procedente es que cada nación estudie su propia realidad desde todos los puntos de vista de todas las disciplinas profesionales. La auténtica ingeniería civil explica las razones físicas del subdesarrollo y la forma de superarlas, de impulsar la economía, ampliar la distribución de la riqueza, abrir los canales de movilidad social y propiciar el bienestar y prosperidad material de la población, en formas que no solo son lógicas y cualquiera entiende, sino que prometen resultados medibles y palpables para todos. Aunque las desconozcan los economistas, tecnócratas, especialistas y por supuesto los políticos.

Pero en vez de racionalizar y profesionalizar el análisis de los problemas, el nicho de los “tecnócratas y especialistas” ha crecido y gracias a su opacidad no se ha mantenido como un apelativo exclusivo de los que estudiaron macroeconomía en el extranjero, sino que se ha popularizado convirtiéndose en un club de charlatanes que incluye a toda clase de vividores que con un conocimiento precario y formación deficiente, en cualquier materia exótica o sibilina, se ostenta como alguien con un conocimiento superior y mágico. Es decir, el termino “tecnócrata y especialista” ya lo usan los chamanes, adivinos y magos contemporáneos de cualquier campo.

Después de aclarar lo anterior regreso y reformulo la pregunta original: ¿En que debe decidir cada disciplina?, hasta donde llegan los alcances de los tecnócratas y hasta donde los de los políticos. Y me parece que los únicos tecnócratas que tienen mérito probado son los del Banco de México. Cuya única misión es mantener estable la moneda. Para lo cual no ha sido necesario estudiar materias enigmáticas en el extranjero, sino mantener una disciplina que conoce cualquier ama de casa responsable. No gastar más de lo que se tiene, ni imprimir dinero sin respaldo real. Y por mi parte agrego la duda de la necesidad del déficit y la de endeudarse.

Los otros “tecnócratas”, los que trabajan fuera del Banco de México no veo que hayan hecho gran cosa. Fuera de aprovechar los altos cargos para enriquecerse desproporcionadamente o conseguir altas chambas en grandes empresas extranjeras, no veo los beneficios para el país. Lo impresentable de un raquítico crecimiento anual de la economía del 2 %, el colapso de la clase media y la mala distribución de la riqueza y oportunidades, no me deja mentir ni da lugar a discusiones.

Por lo que saco de la discusión a los tecnócratas y replanteo la confronta con otro participante: los profesionales.  Lo que pone la disyuntiva en: ¿En que debe decidir cada disciplina?, ¿hasta donde llegan los alcances de los profesionales y hasta donde los de los políticos? Vuelvo a aclarar que un profesional no es un profesionista, un técnico, un especialista en ninguna rama ni un investigador, sino un generalista. Alguien con visión de conjunto y no de microscopio. Con mirada de águila, amplia y profunda. Que se da cuenta que el aeropuerto no es lo que esta saturado sino la megalópolis y la Cuenca de México. De los que había a mediados del siglo pasado y que desbastaron los investigadores. De los que es muy necesario que resurjan para equilibrar e impulsar el desarrollo nacional. Dicho lo cual, la cuestión la aclara el campo de competencia y los alcances reales de cada cual.

El profesional es el que se prepara para administrar una frontera de contacto de la sociedad con la Naturaleza. Mientras que el político carece de preparación formal, como desde seis siglos entes de Cristo lo notó el hijo de picapedrero: Que para zapatero se requería un conocimiento y preparación formal y para político nada.

La razón es muy sencilla y clara. El profesional debe conocer muy bien la frontera de la sociedad con la Naturaleza, para poder administrar las relaciones con ella, porque en toda la frontera de contacto del hombre con la Naturaleza la única opinión, reglas y normas que rigen son las de la Naturaleza. Y la Naturaleza no condesciende, olvida ni perdona nada. Y nunca deja de cobrar venganza.

Mientras que el político carece de ciencia, técnica, metodología, procedimientos y recetas porque la materia en la que trabaja es en la opinión ajena. Su campo es el estado de ánimo de la población. No tiene alcance en la opinión ni el estado de ánimo de la Naturaleza. El mejor rol que puede desarrollar un político en una sociedad es mantener el buen talante de la población para que las relaciones interpersonales y grupales en la sociedad sean armoniosas y fluyan suavemente mientras todos jalan para el mismo lado.

Para lo cual no debe de optar por la salida más fácil. Beneficiar a unos y engañar con falsas esperanzas a otros. Eso no lo hace un auténtico político sino un charlatán oportunista de la política. Tampoco es alguien que se lava las manos sometiendo todo lo que requiere un conocimiento serio a votación, para responsabilizar a las posibles victimas de los resultados. Eso lo hace un irresponsable al que no le importan lo que resulte ni a quien perjudique.

Otra parte de la confusión la crea que en la ubicación del NAICM no se oye ninguna voz de profesionales. Se oye a puros especialistas, híper especialistas y actores con conflicto de interés. Todos con la misma visión de “monóculo ingles”, la misma que un oficial chino le manifestó a Ernest Hemingway, a su regreso de China: “¿Sabe por qué el inglés usa monóculo? Porque así, con un ojo ve lo que quiere ver y con el otro no ve lo que no quiere ver”.

No son serios, responsables ni profesionales los que solo ven para arriba y pretenden que la viabilidad del espacio aéreo sea la principal razón que determine la ubicación del NAICM. Tampoco lo son los mercenarios de la construcción que solo ven un jugoso negocio y no ven las consecuencias de ir contra la Naturaleza para el país y la Cuenca, ni las políticas, económicas ni sociales. Menos los mercaderes que solo ven el lucro indiscriminadamente.

Lo que nadie ha expuesto es el problema de ahondar el desequilibrio del desarrollo nacional, agravar el centralismo político, económico y social en la Cuenca de México. Agrandar un asentamiento urbano decadente y agravar los daños de una cuenca moribunda. Que además va a hacer que más gente se venga a asentar a un territorio aglomerado que tiene agotados sus recursos naturales.

La propaganda repite hasta el cansancio que es un gran negocio sin que nadie mencione la tasa interna de retorno de la inversión del NAICM. Una cifra fundamental para valuar los beneficios de cualquier proyecto. Pero ninguno de los defensores a ultranza puede darla, porque como no le preocupa a los intereses parciales, no se ha calculado o no es conveniente mencionarla. Porque como en vez de iniciar la obra con un proyecto ejecutivo, se arrancaron los trabajos con la imagen computarizada de un sueño. Una fantasía. Sin ninguna exploración, estudio, determinación ni calculo de nada. Solo la emoción de una aventura en la que filibusteros duermen a la audiencia con promesas del paraíso, mientra ellos se llenan los bolsillos.

Como en toda aventura en la que se sale a ver que se encuentra y la forma de aprovechar lo que aparezca, no existe certeza de la fecha de terminación ni del costo final de la obra. Como van por un porcentaje, mientras más crezca mejor. Total que al final mientras la obra apantalle y no se caiga en lo que acaban de cobrar, lo que pase después ya no importa. Ya se habrán llenado los bolsillos. Y si hay que meterle más dinero a la obra, pues será más chamba. Y mientras mayor sean los costos de operación y de mantenimiento, mayor será la tajada que se pueda sacar de ellos. Ningún proyecto serio se basa en promesas de cosas deseables pero indefinidas. En puras medias verdades… o grandes mentiras.

Después de comentar el valor que tiene la opinión de los parciales y mercenarios, toca aclarar los alcances de los políticos en las decisiones de aspectos materiales. Para lo cual considero suficiente aclarar la razón por la que es necesario construir un nuevo aeropuerto. Y la razón es muy sencilla: por una serie de malas decisiones de políticos. Que son los que no ven más allá de su nariz ni del momento. Por lo que toman decisiones solo para salir del paso que causan mucho daño a futuro.

El aeropuerto no esta saturado sino estrangulado porque políticos de visión corta y estrecha invadieron los espacios que tenía reservados para poder crecer y satisfacer el aumento de la demanda. Ciegos, ignorantes e inconscientes políticos, han puesto en el espacio de reserva del aeropuerto una unidad habitacional para damnificados del temblor del 85 y hasta un basurero. Se creen genios que encuentran espacios desperdiciados, cuando el desproporcionado costo del NAICM lo único que mide con precisión es el tamaño del error de aquellos políticos. Si no se hubiera invadido la reserva del aeropuerto. Se hubieran podido construir todas las nuevas pistas y terminales necesarias en los terrenos del mismo aeropuerto.

Otra, acabo de ver en Milenio que “la falta de subsidio ahorco al aeropuerto de Toluca”. Lo que es una mentira de político. Lo que tiene ahorcado al aeropuerto de Toluca es que también, políticos “genios”, invadieron los terrenos del aeropuerto para otros usos cuyos beneficios resultan insignificantes frente a lo que va a costar resolver los problemas que causaron.

Otra más, ahora andan de habladores presumiendo al “nuevo puerto de Veracruz”. Y ¿saben cual es la razón por la que fue necesario gastar todo el dineral que se tuvo que gastar para construir un nuevo puerto? ¡Exacto! Adivinaron. Porque políticos genios se apropiaron de los terrenos que eran la reserva del puerto para crecer y les cambiaron el uso de suelo de portuario a habitacional. Por lo que donde debería haber instalaciones portuarias hay casas.

Otra, la Cuenca de México también se encuentra contra la pared por innumerables malas y torpes decisiones de políticos “genios”. La lista de errores en la cuenca es tan grande que solo les digo que pueden encontrar un pequeño resumen en el libro ¿A Donde Vamos, México? ¡Fe de erratas del desarrollo nacional!

Es un error que los políticos decidan en asuntos del mundo material, porque son competencia de una práctica profesional (no de tecnócrata, técnico, especialista, híper especialista, experto, mercenario ni  mercader) y porque resultan negocios checos o errores garrafales que en todo caso perjudican a la sociedad en forma desproporcionadamente mayor a los ínfimos y estrechos beneficios de poco alcance y corto plazo que buscan.

Lo que afirmo, como todo en el mundo material, es verificable. Me consta la situación de los aeropuertos, de cuando andaba proyectando pavimentos de aeropuertos, en mi etapa de geotecnista y lo del puerto de Veracruz lo pueden ver en el libro “El Desarrollo Costero de México” del Ingeniero Roberto Bustamante Ahumada. Y demasiados errores políticos en la Cuenca de México y la situación física nacional los encuentran en el libro ¿A Donde Vamos, México? ¡Fe de erratas del desarrollo nacional!

Zapatero a tus zapatos. Y los zapatos de los políticos no son el mundo material ni la frontera de contacto de la sociedad con la Naturaleza. El país mantiene Universidades e instituciones de educación superior y anualmente oleadas de jóvenes se “preparan” en una formación profesional, en la que buscan adquirir conocimientos privativos, para terminar integrándose a un grupo de personas que ni puede desarrollar todas sus capacidades ni llevar sus conocimientos hasta sus ultimas posibilidades, porque los limitan a calcular y materializar los delirios que conciben legos, ni aportar al país los beneficios de orientar el rumbo sobre el discernimiento y la razón, ni siquiera obtener una retribución decorosa por su esfuerzo, porque las decisiones las toman los menos preparados, los que menos saben y que a la mejor… a los que menos les importa.

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Sigo trabajando en el libro “Ley de Obras Públicas, fundamentos y complementos”. El análisis de una ley que funciona como herramienta predilecta de corrupción, por su impunidad y la cuantía de los recursos que permite desviar. Por lo que he dejado pasar muchas cosas, pero no podía dejar pasar esto.

https://angelpujaltepineiro.com/ , Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: Ley de Obras Públicas, fundamentos y complementos, El descalabro de la razón y Geopolítica, la hermana perversa de la Ingeniería Civil.

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Punto crucial de AMLO

oct 2018

¿Con quién va a quedar bién?

Va a estar interesante averiguar que va hacer el presidente electo Andrés Manuel López Obrador. Después de hacer lo fácil, que fue ganar la presidencia de la Republica, ahora viene lo difícil, que va a ser cruzar los seis años de su sexenio sin que se le haga bolas el engrudo.

Como con gran claridad dijo Slim, no es lo mismo ser borracho que cantinero. Y es problemático materializar en el mundo real muchas de las propuestas de campaña. Ya encontró conflictos con la idea del perdón. Los parientes de las victimas reclaman que antes del perdón debe haber justicia. Lo que es incontestable.

Un detalle que el presidente electo debe tomar en cuenta es que una gran parte de la gente que cruzo su nombre en las boletas electorales, en realidad no votaron por él ni por sus propuestas. Sino que votaron en contra del PRI, PAN y PRD. Lo que quiere decir que esta sentado en un polvorín.

En una esquina están los que si votaron por él, con la esperanza de que cumpliera sus propuestas de campaña. De las que muchas son impracticables. Como bajar el costo de las gasolinas, regresar al ejército a los cuarteles o pacificar al país y bajar la delincuencia con pura buena voluntad. Otros votaron por él porque esperan beneficios personales. Estos que son su verdadera base corren el peligro de desencantarse. Y puede que reaccionen peor que contra el PRI, PAN y PRD, porque esos por conocidos se puede decir que no engañaban a nadie.

En otra esquina están los que cruzaron su nombre pero que no votaron por él ni por sus propuestas. Estos que son un grupo que los relaciona estar en franca rebeldía. No se puede creer que se contenten y calmen con haber sacado de la cancha a los tres que ya eran insufribles. Lo más probable es que después de probar sangre y haberse deshecho de los villanos tradicionales, estan muy susceptibles y van a tratar de ejercer su nuevo poder para desquitar el más mínimo disgusto con el nuevo.

Lo que asombra es la clarividencia de López Obrador. Que advirtió que si soltaban el tigre a ver quien lo vuelve a amarrar, porque él ya no iba a volver a amarrarlo. Yo creo que esperaba que alguien más ganara y le tocara a otro amarrarlo. Y que nunca se esperó que él fuera el que soltara al tigre y que él fuera el que debía amarrarlo.

Yo admiraba la inteligencia de AMLO que había encontrado un nicho en el que tenía muchos derechos y casi ninguna obligación. Quizá no tomó en cuenta la involuntaria colaboración de los adversarios y el hartazgo de la sociedad. Y ahora debe resolver el lance con un equipo variopinto que incluye descartes, impresentables, oportunistas y vivales. Una forma de desordenar una organización es hacerla crecer muy rápido. Y Morena creció vertiginosamente.

El problema es que las consecuencias de todos los pollos que no se le cocinen las va a pagar, como siempre, la sociedad.

Sigo trabajando en el libro “Ley de Obras Públicas, fundamentos y complementos”. El análisis de una ley que funciona como herramienta predilecta de corrupción, por su impunidad y la cuantía de los recursos que permite desviar. Por lo que he dejado pasar muchas cosas, pero no podía dejar pasar esto.

https://angelpujaltepineiro.com/ , Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: Ley de Obras Públicas, fundamentos y complementos, El descalabro de la razón y Geopolítica, la hermana perversa de la Ingeniería Civil.

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Descentralizar al país

Para que el país avance es necesario taparle el paso a los charlatanes, incompetentes, y mercenarios que se ostentan como profesionales y que desprestigian a las prácticas y desgracian a la sociedad.

Para impulsar el desarrollo del país ya no se debe permitir la intervención de charlatanes, ineptos, claques, vasallos y mercenarios que se ostentan como ingenieros y se prestan a materializar los delirios de políticos y empresarios mareados que despilfarran muchos recursos en elefantes blancos que dan resultados desastrosos para toda la sociedad. La labor del ingeniero no es materializar los delirios de legos, sino señalar la relación optima en la frontera de contacto de la sociedad con la Naturaleza.

Lo que viene a colación porque el presidente electo Andrés Manuel López Obrador anunció que va a mudar a varias oficinas del gobierno federal de la ciudad de México a otras ciudades de la república. Y el 5 de noviembre en el periódico Excelsior, en la columna “Opinión del experto nacional”, (en la que publican quienes se ostentan o aceptan que se les declare de la indefinida y carente de respaldo, certificación ni responsabilidad de ningún tipo, categoría de “expertos”), Demian Sánchez Yeskett, quien además se presenta como “Coordinador de asesores de Margarita Zavala”, afirma que mudar al gobierno federal es mala idea.

Para él lo único positivo sería reducir el tráfico y la contaminación en la Ciudad de México y eso, a costa de causar tres problemas: El primero es el costo y la dificultad de traslado. El segundo el costo humano, que aclara es el de las familias en las que uno es empleado del gobierno y el otro no. Y el tercer problema, es afectar la economía de la CDMX, en lo que afirma que no le parece justo generar actividad económica en el resto de la república a costa de destruir fuentes de ingreso de la CDMX.

Este “experto” muestra una visión estrecha y tan corta, que no ve más allá de su nariz. Ignora que el centralismo político y económico es la principal causa del desequilibrado desarrollo del país y lo que obstaculiza el progreso, la equidad y la justicia social. Son mucho mayores los costos para el país de no equilibrar el desarrollo y no distribuir oportunidades en todo el territorio nacional, que lo que cueste corregir los desequilibrios nacionales. Siempre es mejor recuperar la salud al costo que sea, que por no pagar la medicina, no atacar una enfermedad crónica que empeora, día a día.

Llama “problemas del tráfico y la contaminación” a los que en realidad no son problemas verdaderos, sino síntomas, apenas efectos superficiales, lo más notable y palpable, pero que solo son parte de las consecuencias de los verdaderos problemas de fondo, de las causas verdaderas. Para modificar un efecto se debe actuar en las causas. Para corregir los problemas de tráfico y contaminación y otros más graves, se deben corregir las causas seminales que los producen. Al caso, entre los efectos finales y las primeras causas se encuentra un efecto intermedio, que es el responsable directo de los únicos efectos que el “experto” Demian Sánchez Yeskett percibe.

El efecto intermedio es la aglomeración irracional de población en un espacio reducido, agotado e inconveniente. El territorio nacional tiene alrededor de 2 millones de km2. y la Cuenca de México solo 9600 km2. Por lo que la Cuenca es apenas un 0.48 % del territorio. Ni la mitad de un uno por ciento.

Y es irracional aglomerar al 25 % de la población en un espacio menor al medio por ciento del territorio nacional. Donde según el Ingeniero Carlos Ramírez Sama, en el libro “Problemas de la Cuenca de México” editado por “El Colegio Nacional”, en 1964 la cantidad de población rebaso la cantidad de recursos naturales disponibles. Razones por las que, como se le vea, es un error garrafal y un problema enorme.

Cada unidad orgánica territorial o cuenca, cuenta con espacio y recursos naturales limitados. Pero el país cuenta en todas sus unidades orgánicas territoriales, con espacio y recursos naturales para sustentar la vida de 500 millones de habitantes. Por lo que si se distribuye a la población en espacios apropiados en los que se monte la infraestructura física adecuada y sin rebasar las capacidades espaciales y de disponibilidad de recursos naturales de la unidad orgánica territorial, el efecto inmediato será la distribución de oportunidades, el propiciar el bienestar y prosperidad material de la población y una mucho mejor calidad de vida para todos.

En vez de ello el país no solo amontona a la gente en el peor lugar de toda la república y en las peores condiciones. El fango del fondo de los ex lagos de una cuenca endorreica no es buen lugar para edificar nada ni para vivir y es un error que además viola todos los mandatos del tercer párrafo del Artículo 27 Constitucional, el cual instruye:

“(…) hacer una distribución equitativa de la riqueza pública, cuidar de su conservación, lograr el desarrollo equilibrado del país y el mejoramiento de las condiciones de vida de la población (…) ordenar los asentamientos humanos y establecer adecuadas provisiones, usos, reservas y destinos de tierras, aguas y bosques, (…) planear y regular la fundación, conservación, mejoramiento y crecimiento de los centros de población; para preservar y restaurar el equilibrio ecológico”.

Aglomerar al 25% de la población en una unidad orgánica territorial o cuenca, que tiene sus recursos naturales agotados, que es el 0.48% del territorio, incumple todos estos mandatos constitucionales.

¿Y cuál es la causa, motivo o razón por la que el 25 % de la población se aglomera en ese espacio tan reducido, agotado e inconveniente? Pues muy sencillo, el centralismo político y económico. El que el sistema político conserve intacta la planeación física del territorio que hicieron los coloniales, que veían al país como mina, por lo que lo diseñaron para controlar la explotación de todo el país, desde la Cuenca de México.

Configuración de la infraestructura física que también encontró funcional el control político centralizado, lo que a su vez ocasiona el acaparamiento y concentración de las probabilidades lucrativas y oportunidades de desarrollo en la Cuenca de México. Abuso que hasta ahora a nadie le ha importado que sea a costa de relegar y desalentar el desarrollo del resto del territorio nacional. La desastrosa situación la exhibe claramente los análisis cuantitativos y cualitativos, en el capítulo “Esquema del Mundo” del libro ¿A Dónde Vamos, México? ¡Fe de erratas del desarrollo nacional!

La gente emigra a la Cuenca huyendo de la falta de oportunidades, de probabilidades lucrativas y a últimas fechas, de la inseguridad, que es lo único que florece en sus lugares de origen. La causa de la creciente inseguridad también es física. “El milagro mexicano”, la prosperidad, desarrollo y vanguardismo de la CDMX es un vergonzoso montaje, pagado con la ruina del resto de la república.

En la Cuenca no se fabrica nada que se pueda vender, no se crea riqueza de ninguna manera. El mentado enorme PIB que se pregona que se produce en la Cuenca es una manipulación de la forma de contabilizar la economía del país. De presentar como utilidades lo que en realidad son gastos.

Para cualquier empresa el salario de los empleados es parte del costo. Pero la contabilidad gubernamental presenta como utilidades o parte del PIB, al sueldo de los servidores públicos. Otro engaño es que como en la cuenca se encuentran las oficinas centrales o corporativas, se facture en la cuenca la riqueza que se crea en otras partes de la república. Cuando lo correcto y trasparente, es que la riqueza y los costos se facturen en el lugar donde se crean. Para reconocer la verdad.

Otro mito es la riqueza que producen las empresas que se encuentran dentro de la Cuenca de México. Porque la distorsiona no tomar en cuenta el costo del despilfarro de recursos en el acarreo de recursos y el subsidio a los servicios.

Los elevados costos de la electricidad y el agua no son inevitables, sino consecuencia de la ineptitud, incompetencia, ineficacia e irresponsabilidad del ciego e irracional afán del gobierno por mantener los sobre costos del centralismo. La electricidad se acarrea desde Chiapas y el agua se expolia de cuencas vecinas o se sobreexplota el acuífero. Los causa el afán de dilapidar enormes cantidades de recursos en el acarreo de recursos que se saquean de donde pertenecen o se crean, para sustentar la vida artificial de la Cuenca.

Por esta necedad política y ataraxia gubernamental, se le roba la vida a los lugares que tienen esperanza para mantener la vida artificial del que no tiene ninguna. Lo que es igual a sacarle la sangre a infantes para sostener la vida artificial de un viejo decadente y decrepito. En vez de construir la infraestructura física en los lugares propicios para favorecer el bienestar, prosperidad material y calidad de vida de los habitantes, el país permanece estancado en la misma infraestructura de la colonia.

Los análisis cuantitativos y cualitativos en el capítulo “Esquema del Mundo” del libro ¿A Dónde Vamos, México?, ¡Fe de erratas del desarrollo nacional!, demuestran que somos subdesarrollados porque contamos con menos del 4.3 % de la infraestructura física con la que cuentan los países del primer mundo. Los países del primer mundo cuentan con un kilómetro de carretera por cada kilómetro cuadrado de territorio.

Los 86 mil km. de carreteras pavimentadas que tenemos son apenas el 4.3% de lo que deberíamos tener para los 2 millones de km2. que tiene el territorio. Las carreteras pavimentadas son las únicas que deben contar. Pero aun tomando en cuenta las veredas de los venados la cifra solo sube a 300 mil km. de caminos, lo que aun resulta en un insuficiente 15% de las carreteras con las que cuenta un país desarrollado.

Esos análisis comparativos dejan claras las consecuencias de permanecer 500 años creciendo en los mismos lugares, solo ensanchando la misma infraestructura que dejaron los coloniales, por lo que después de 500 años de crecer en los mismos lugares, donde hay infraestructura ya no hay recursos naturales y donde hay recursos naturales no hay infraestructura.

Por otra parte, el tamaño si importa. Además, que desde 1964 el número de habitantes rebasó a los que pueden sustentar los recursos naturales de la cuenca, el número de habitantes y la dimensión de la mancha urbana de la megalópolis rebasa por mucho los rangos manejables y convenientes para un asentamiento urbano. Según una gráfica que el Ingeniero Jaime Luna Traill presentó en su ingreso a la Academia de Geografía, el número de habitantes para los que es mínimo el costo de la prestación adecuada de servicios urbanos se encuentra entre uno y cinco millones de habitantes.

Para menos de un millón o más de cinco millones de habitantes, los costos se incrementan en forma desproporcionada. La grafica multiplica por diez el costo para 15 millones de habitantes y para 20 millones la proyección del costo lo encarece alrededor de 20 veces. Lo que es una flagrante violación a los mandatos del Artículo 134 Constitucional.

Lo que es otra violación a otro mandato Constitucional. Ningún buen gobierno paga sobrecosto por prestar malos servicios. Todo sobrecosto viola el mandato Constitucional de administrar los recursos de la sociedad con eficiencia, eficacia y honradez y en todo caso los objetivos a los que debe destinarlos es beneficiar a la sociedad, mejorar las condiciones de vida de la población. No sostener una irreflexiva costumbre o un necio capricho político.

Encima en nuestro caso se deben considerar varios asegunes: El primero es que la gráfica se refiere a prestar los servicios en forma adecuada, no como se prestan en la CDMX. Donde existe más infraestructura que recursos naturales y más estructura que infraestructura. Es la única ciudad del mundo que necesitó terminar un acuaférico para enterarse que no tenía agua para usarlo. Donde existe más tubería que agua y más alambrado que electricidad.

Pero también existen más viviendas que tubería de agua o de drenaje, que distribución de electricidad, iluminación, banquetas, pavimento, transporte. Una gran cantidad de habitantes carece de todos los servicios y otros los reciben en forma esporádica y deficiente.

La gráfica se refiere a asentamientos en los que todos los habitantes cuenten con la infraestructura física necesaria para propiciar su bienestar y prosperidad material. Que todos cuenten con una vivienda digna, con agua potable, drenaje, electricidad y varias vías para llegar o salir o meter y sacar por varios caminos, lo que haga falta, con varios medios de transporte y de comunicación.

Una ciudad funciona en la medida en que propicia el intercambio de bienes y personas. Y la CDMX ya es una ciudad congestionada, isquémica, en la que se pierde más tiempo en los traslados que en las actividades lucrativas. Déficit de tiempo que va en detrimento de las actividades no lucrativas, las personales o familiares de los habitantes. Que son las que lo humanizan y le dan sentido a su vida.

El diseño de mina, el control centralizado de la explotación del país le vino como anillo al dedo al control político y monopolio hegemónico centralizado, lo que a su vez derivó en complacencia y ataraxia gubernamental. Una configuración que es opuesta a la republicana, al federalismo y la democracia. El principal freno que impide liberar al país del centralismo es que el sistema político no quiere soltar la concentración de la hegemonía central.

En vez de eso, la profundizan. La última Ley de la Planeación “Democrática” es una aberración conceptual, que por beneficiar anémicos y mezquinos intereses políticos, complica y agrava los desequilibrios del país. Al otorgar más recursos a donde existan más clientelas, en vez de invertirlos en desarrollar los espacios físicos con más posibilidades y que prometan más para más gente.

Esa ley promociona las acciones clientelares de políticos que atraigan más población a su territorio o telaraña, al ser el incremento de población una forma en la que los políticos reciban más recursos, sin considerar la aglomeración de personas, el agotamiento de los recursos naturales locales, la inconveniencia de los espacios físicos, las malas condiciones de vida y la falta de expectativas, a la que someten a sus clientelas, a las víctimas que atraen. Las que mientras más amoladas mejor. Más dóciles y manejables.

Desconcentrar y equilibrar el desarrollo del país reduce los costos de prestar los servicios públicos e incrementa el control sobre las variables que benefician a la sociedad y cuya administración son responsabilidad del gobierno. Incrementaría la recaudación de contribuciones, reduciría la informalidad y mejoraría la seguridad.

La población viviría en mejores condiciones, con un mejor reparto de la riqueza, con más y mayores oportunidades y canales más abiertos de movilidad social, lo que favorece el bienestar, la prosperidad material y calidad de vida de los habitantes.

En otro orden de ideas, mientras más pequeño es algo es más fácil organizarlo, manejarlo, controlarlo y reorganizarlo cuando se desordena o desvía. Mientras más grande es más difícil organizarlo, manejarlo, controlarlo y reorganizarlo cuando se desordena o desvía.

El costo de prestar los servicios públicos es óptimo cuando el tamaño del asentamiento se encuentra entre uno y cinco millones de habitantes. En ese mismo rango de habitantes la extensión territorial también permanece dentro de dimensiones humanas y manejables.

El superávit gubernamental que surja de reducir los costos de administrar los malos y deficientes servicios en las megalopolis, se deben usar para dotar a la población de nuevos lugares propicios, no solo de servicios básicos, sino también de la infraestructura que se encuentra rebasada en la Cuenca y sin forma de dotarlas. Clínicas, hospitales, escuelas, bibliotecas, mercados, centros culturales, recreativos y sociales, parques, paseos, campos deportivos y zonas verdes, todos bien distribuidos y cercanos a las viviendas. Lo que favorece las actividades no lucrativas, personales y familiares que humanizan y le dan sentido y calidad a la vida de los habitantes.

Las malas condiciones en las que vive gran parte de la población de la Cuenca de México no se reducen a las condiciones físicas de las viviendas. También en tener que gastar más tiempo y recursos en traslados que en lo que son propiamente las actividades lucrativas. Y que los traslados y actividades lucrativas no le dejen tiempo para actividades no lucrativas. Como convivir con su familia y amigos, desarrollar actividades sociales, recreativas, culturales, deportivas o de ocio. Lo que deja ver la carencia de sentido que tiene el “costo humano” que el “experto” considera como el segundo problema de mudar al gobierno federal de la Cuenca de México.

Según una definición de “humano”, en la que es el que entiende los problemas y necesidades ajenos, este “experto” no es humano, porque desconoce cómo se vive en la cuenca, los problemas, necesidades y calidad de vida de una gran cantidad de habitantes de la Cuenca de México y del resto del país y lo que humaniza a las personas.

Respecto a que el “experto” considera como tercer problema, que “no le parece justo generar actividad económica en el resto de la república a costa de destruir fuentes de ingreso en la Ciudad de México”. Además, que es de inteligencia y justicia elemental destruir las fuentes de ingreso que se sustentan sobre bases ficticias o perniciosas, como es expoliar la riqueza creada en otra parte, se debe pensar en lo que es mejor para todo el país. El beneficio sería mucho mayor para un mucho más grande número de personas y se dejaría de perjudicar a un desproporcionado número mayor de personas, que a las que se perjudicaría de forma momentánea.

El desconcentrar al país y equilibrar el desarrollo no solo mejora las condiciones de vida de la población, sino que reduce costos y destraba el avance social. El país tiene un crecimiento económico mediocre, a la vez que se degradan las condiciones de vida de la población dentro y fuera de la Cuenca, porque la infraestructura física colonial opera como una faja que estrangula el desarrollo nacional. Causa esclerosis y retroceso social.

El rebase de los recursos espaciales y naturales de las principales ciudades limita, complica y encarece la administración de los asentamientos y las actividades lucrativas y no lucrativas de la población.

Dejar de dilapidar esfuerzo y recursos en empeños irracionales y desesperanzados, que sacrifican esperanzas donde las hay, expolian y acarrean recursos, naturales y de capital, para mantener la vida artificial de ciudades decadentes en cuencas moribundas, es lo que hace falta para destrabar el desarrollo político, económico y social del país.

Según el “experto”, el equipo de Margarita Zavala buscó alrededor del mundo ejemplos exitosos de descentralización de oficinas federales y no pudieron encontrar uno. Que al contrario, en el mundo se ha privilegiado la idea de concentrar las oficinas de gobierno en un solo lugar. Lo interesante es el primer ejemplo que da: Brasilia. Ya que hasta 1960, la capital de Brasil era Río de Janeiro y Brasilia se empezó a construir en 1956 y se inauguró en 1960.

Lugar donde en efecto, se encuentran los tres poderes, pero lo interesante son dos detalles que se deben aclarar. El primero es que lo que requiere el país no es fragmentar y separar al gobierno. No se trata de castigar a escuincles mal portados, apartándolos y parando a cada uno viendo al rincón en una esquina diferente del salón.

El problema no es desmembrar y alejar a las partes del gobierno, sino desconcentrar la Cuenca de México. No perder de vista que el problema de fondo es resolver la aglomeración de población en una ciudad decadente en una cuenca moribunda.

Y estamos de acuerdo en que es una mala idea mudar a partes del gobierno federal a ciudades coloniales. Porque lo que hace falta no es dar un brinco de sapo, que siempre caen en el mismo lugar, sino construir ciudades nuevas en sitios nuevos, en lugares que cuenten con espacio, recursos naturales, morfología y condiciones propicias para establecer asentamientos urbanos que favorezcan el bienestar, prosperidad material y calidad de vida de los habitantes.

No otra ciudad nueva, sino varias ciudades nuevas, para descongestionar a todas las que ya tienen rebasadas sus capacidades físicas naturales.

Lo que requiere el país es una nueva planeación física del territorio, una racionalización del uso del territorio hecha desde un punto de vista distinto y con objetivos diferentes, de los que tuvo la planeación colonial.

Una planeación física del territorio pensada para propiciar el bienestar, prosperidad material y calidad de vida de la población. Una que cumpla con los mandatos del tercer párrafo del Artículo 27 Constitucional y los del Artículo 134 Constitucional.

Otra arista del problema es la cantidad de personas, que actualmente “trabajan” en la administración pública federal y que según el “experto” son 1.7 millones. Lo que saca a la superficie otro problema gubernamental que debe resolverse: la obesidad e ineficiencia gubernamental.

No es inteligente dejar intacto y menos mudar al gobierno junto con todas sus enfermedades y taras. Sino que lo racional es aprovechar el lance para hacer una reingeniería del gobierno federal en todos sentidos. Para mudar solamente al personal que si es necesario y que si trabaja, que si devenga el salario.

Lo que evoca a la tan cacareada a la vez que soslayada, “obesidad gubernamental” y la expone como parte sustancial del problema, aunque no expresada de los compromisos de campaña.

La austeridad gubernamental es una fracción del compromiso que tiene todo el que maneja dinero ajeno de no dilapidarlo. Que es lo que hace un gobierno que mantiene más personal del estrictamente necesario o que no retribuye lo que cobra. En la nómina gubernamental existe gran cantidad de personal que cobra por desarrollar tareas innecesarias o a cambio de tiempo parcial de reclusión, además de los que sin ambages son “aviadores”.

Los gobiernos “revolucionarios” opinaban que “donde come uno comen dos” y tenían la idea que el presupuesto gubernamental es inagotable. Y en una clara demostración que no sabían en que gastarlo, que era lo que más beneficiaba a la sociedad, creyeron que aumentar la planta laboral gubernamental era una forma de crear empleos y distribuir riqueza. Sin darse cuenta que lastraban y entorpecían la labor gubernamental y paradójicamente la creación de riqueza y el desarrollo del país. Por lo que la principal medida de austeridad debe ser reducir la planta laboral gubernamental a la real dimensión de los que si son necesarios y si desquitan lo que cuestan. Lo que además es otra forma de cumplir con el Artículo 134 Constitucional.

Reducción de personal que además facilita la desconcentración gubernamental, porque si consideramos a cuatro personas por familia de una planta laboral de 1.7 millones, estaríamos hablando de una población de 6.8 millones de personas. Lo cual, solo con los empleados del gobierno se rebasa el límite superior de la cantidad de población para la que es óptimo el costo de administrar un asentamiento y la prestación adecuada de los servicios públicos. Y falta considerar a todo el resto de habitantes que suministren productos o preste servicios a los servidores públicos.

Adicionalmente, no hace mucho se cacareó la hechura de un “presupuesto base cero” que tal parece que resultó el pregón de otro salto de sapo. La “Cuarta Transformación” puede adquirir la profundidad de un verdadero cambio de fondo si se reevalúan todos los programas y gastos del gobierno, para hacerlo eficaz y eficiente, es decir, para que cumpla en todos sentidos con el Artículo 134 Constitucional.

El exceso de personal no solo encarece la labor gubernamental, sino que la entorpece y complica y duplicar tareas o gastar en labores o cosas innecesarias es un despilfarro de recursos que se deben usar en fines que den mejores resultados.

Es mejor contar con menos empleados, solo los necesarios y bien pagados, que muchos mal pagados, que se estorban y enredan mutuamente y solo hacer lo que si funciona y dé los mejores resultados.

El problema es que hacer con los que sobran y están mal acostumbrados. Pero siempre es mejor enfrentar y resolver un problema lo antes posible, que dejarlo crecer y complicar.

La dimensión del problema aflora al revisar los números de Washington, D.C., la capital de USA, según la Oficina del Censo de los Estados Unidos, en 2013, la población del Distrito de Columbia era 646 449 habitantes y la población del área metropolitana que forma junto a Baltimore excede los 8 millones.

Como se ve rebasa los 5 millones para los que el costo de administrar y prestar servicios es óptimo, pero es menos de la mitad de los 20 millones de habitantes.

Con todo y que allí junto a las oficinas del país más poderosos del mundo se encuentran las sedes del Banco Mundial, el FMI, la OEA, el BID y otras instituciones nacionales e internacionales, además de asociaciones profesionales y sindicatos, el complejo de museos más grande del mundo, con el Instituto Smithsoniano, galerías de arte, universidades, catedrales, centros e instituciones de arte dramático y escenarios de música.

Otros números reveladores son que en comparación con el resto del país, tomando a Washington D. C. como estado, esta en último lugar en cuanto a superficie, pero con tres ríos, penúltimo en cuanto a población y primero en densidad de población. Pero de todas las cifras la que más llama la atención, es que la capital de los USA se encuentra en el lugar número 35 de 50, en cuanto a producto interno bruto.

USA es poderoso y una potencia porque su producto interno bruto no se produce en la capital. ¿Otra contabilidad? Entre las funciones de una capital no está crear plusvalor. Al comparar a un país con un barco, uno es el cuarto de máquinas y otra la cabina de mando. Y cuando se tienen claras las diferencias y cada parte cumple su función, el barco no solo flota, sino que además navega. Aquí nos conformamos con que flote, aunque no navegue.

Otra cifra interesante es que a Brasilia la construyeron en cuatro años. Aquí ni siquiera podemos construir un aeropuerto en ese tiempo. Y no duden que al final vaya a costar más que la ciudad de Brasilia. Por la simple y sencilla necedad de construirlo en el peor lugar del país. Por el irracional afán de ir contra la Naturaleza. El otro día en un noticiero escuche a un bárbaro, que no vale la pena identificar, que muy orondo presumía de conocedor diciendo que el suelo donde se construye en NAICM “es jaboncillo”.

Lo que exhibe su ignorancia. Los suelos en todo el mundo se clasifican con el Sistema Unificado de Clasificación de Suelos (SUCS). Los que denominan en forma ocurrente, que no significan ni caracterizan nada, son salvajes ignorantes. Habrá que avisarle que no intente bañarse con la arcilla del ex lago de Texcoco. Aunque quien sabe, a lo mejor lo acostumbra.

Pues este bruto, después de presumir su ignorancia con lo del “jaboncillo”, argumento a favor de ubicar el NAICM en Texcoco, sacando el pecho que para eso “contamos con los mejores ingenieros del mundo”. Con lo que comprueba, que los ignorantes más brutos creen que la labor de los ingenieros es hacer que vuelen los aviones que ellos inventan. Y los mejores médicos son los que firman las recetas que ellos redactan.

Por qué creen que la Línea Dorada costó lo que costó, tardó lo que tardó y opera como opera. Una definición de ingeniero dice que es el que hace con un peso lo que un ignorante hace con dos.

Aquí los insubordinados, lambiscones y mercenarios se ostentan como ingenieros y se prestan a materializar los delirios de políticos y empresarios mareados que dilapida muchos recursos en dar resultados desastrosos para todos. La labor del ingeniero no es materializar delirios de legos sino señalar  cual es la relación optima en la frontera de contacto de la sociedad con la Naturaleza.

Y en el caso de la infraestructura y la obra pública el verdadero cliente no es el político que contrata y pide caprichos sino la sociedad a la que finalmente servimos o deberíamos servir todos. Este país tiene un enorme déficit de profesionales con capacidad y principios. Inteligencia, dignidad, ética y valores. Necesita la resurrección de la autentica Ingeniería Civil y de las profesiones libres.

Liga de dos artículos anteriores sobre el NAICM y uno complementario sobre la calidad de los ingenieros

http://grillaenelpoder.com/31/index.php/columnas/columnistas/1669-polemica-por-angel-pujalte-pineiro-la-inteligencia-nacional

http://grillaenelpoder.com/31/index.php/columnas/columnistas/1443-rechazo-por-angel-pujalte-pineiro

Liga del artículo sobre el intento del colegio para impulsar una ley de profesiones a modo.

http://www.grillaenelpoder.com.mx/news/index.php/columnas/columnistas/1519-inviable-iniciativa-de-ley-de-profesiones-que-pone-la-iglesia-en-manos-de-lutero

Sigo trabajando en el libro “Ley de Obras Públicas, fundamentos y complementos”. El análisis de una ley que funciona como herramienta predilecta de corrupción, por su impunidad y la cuantía de los recursos que permite desviar. Por lo que he dejado pasar muchas cosas, pero no podía dejar pasar esto.

https://angelpujaltepineiro.com/ , Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: Ley de Obras Públicas, fundamentos y complementos, El descalabro de la razón y Geopolítica, la hermana perversa de la Ingeniería Civil.

http://grillaenelpoder.com/31/index.php/columnas/columnistas/1843-ya-se-debe-tapar-el-paso-a-los-lambiscones-y-mercenarios-que-se-ostentan-como-ingenieros

 

El aeropuerto expone la inteligencia nacional

La descalificación del ingeniero Javier Jiménez Espriu al “dictamen” del “Colegio de Ingenieros Civiles de México”, de que es más caro construir el aeropuerto en Sta. Lucia que en Texcoco desconcierta a los que saben que en el mundo físico solo hay una verdad y creían que los expertos, especialistas y profesionales la conocen y se apegan a ella.

La falta de aplomo y turbación de la respuesta del colegio a la descalificación revela, contra toda lógica, que existen dictámenes y decisiones públicas que corresponden al ámbito objetivo, que se respaldan en criterios de valor, en vez de en el conocimiento y la inteligencia. El desencuentro en forma directa expone al colegio de ingenieros, a la situación de la profesión de la ingeniería civil y a la cuestión de fondo de la obra pública. Y en forma indirecta cuestiona la seriedad y solidez de los estudios y dictámenes que avalan y sustentan el proyecto del nuevo aeropuerto. Lo que fortalece la duda que vaya a enriquecer a la sociedad y la forma en la que va a transformar a la capital de la República

Desde marzo de 2014, en este mismo espacio, expuse la falta de profesionalismo de los que detentan la representación profesional, al criticar una iniciativa de Ley de Profesiones que impulsaba el colegio. Y ahora, este desacuerdo saca a la luz otra arista del problema profesional, al exponer otros descarríos profesionales y sus consecuencias negativas para la sociedad y el país.

En la crítica de 2014 destaco que el colegio nació como comparsa del poder político y acostumbrado a mantenerse de los recursos públicos. Pero gracias a la crisis del 94-95 el poder político lo desahució y su problema actual es que en su orfandad no ha podido encontrar la función que cumple una profesión libre para la sociedad ni el papel y los compromisos de un gremio. Por lo que desconocen las responsabilidades y obligaciones que el colegio siempre debió haber asumido con los profesionales, con la práctica profesional, con la profesión y con la sociedad. Desconoce a qué y a quienes se deben.

En este desencuentro, el ingeniero Jiménez Espriu agarra mal paradas a las claques y las exhibe. La afirmación de que es más barato construir en el estrato más potente del chicloso fango del fondo del ex lago de Texcoco, que sobre un suelo más sólido y estable, es insostenible.  No se lo traga ni un niño de 10 años. Lo cuestionable de lo que afirman deja ver que los del colegio ya perdieron totalmente la dimensión de las cosas. Supera por mucho lo que se puede considerar ignorancia, cinismo y descaro. Es mucho más que cara dura. Los promotores más prudentes evitan hablar de  los aspectos físicos del terreno, para mejor argumentar sobre el espacio aéreo o promesas subjetivas, como la suntuosidad y magnificencia. O promesas de las que no dan cifras, como las utilidades que van a quedar después de descontar los costos de mantenimiento y operación.

El que se discuta el mejor lugar para un aeropuerto, evidencia la falta de nivel de los que detentan la representación profesional. Porque los ingenieros civiles son los que deben tener la palabra y tienen el compromiso de dilucidar en la frontera de contacto del hombre con la Naturaleza lo que es mejor para la sociedad y el país. Si en verdad los “representantes” fueran ingenieros aptos, capaces y competentes, que representan a una profesión digna y decorosa, como es la verdadera Ingeniería Civil y estuvieran pensando en lo que es mejor para la sociedad y el país, la nación no tendría los problemas que tiene ni presenciaríamos los tristes espectáculos que dan los “representantes profesionales” cuando aparecen los problemas que no se pueden ocultar en las obras públicas, que de una forma u otra, avalan o permiten, y que en todo caso exponen falta de ingeniería, de profesionalidad y de principios. Ante los cuales los “representantes” se vuelven ojo de hormiga o tratan de ocultar su irresponsabilidad, ineptitud e incompetencia pretextando la aparición de fenómenos desconocidos e impredecibles, sin mostrar vergüenza o dignidad por ningún lado ni para nada. Por pena no enlisto la luenga lista de los últimos casos.

La profundidad, seriedad y enfoque de la discusión del aeropuerto es la misma que la de los ciegos del cuento, que tocan a un elefante y a todos les parece algo diferente. Al que toco el costado le parece una pared, al que toco una pata, una columna y al que tocó la trompa, una serpiente. Y como ninguno palpó al animal completo, ninguno se percata del elefante en medio de la sala y tampoco se podían poner de acuerdo. Y cada quien quería imponer a los otros su propia idea, con la “certeza” que era la verdad absoluta. Con la ubicación del aeropuerto pasa lo mismo. Los argumentos de cada parte son parciales y ninguno comprende a todo el problema ni ve el panorama completo, ni al elefante en medio de la sala, ni se interesa por lo mejor para la sociedad y el país.

El argumento parcial al que se le da mayor valor es al del espacio aéreo. El que puede ser muy sólido, pero en todo caso una cualidad insuficiente y subordinada a que antes se cumplan otras condiciones más relevantes y trascendentes para determinar la ubicación de un aeropuerto. Antes de estudiar al espacio aéreo se deben considerar las condiciones físicas del terreno y las consecuencias para la sociedad. Pero en el aeropuerto a lo que debe ser lo principal no se considera y lo que debe ser lo último es lo único que se valora y a lo que se le da más peso.

De un lado están los que impugnan el proyecto, motivados por verdades parciales y razones subjetivas, que son más emocionales que racionales y no encuentran argumentos objetivos suficientes. Representan el drama del ciego que por razones equivocadas se enreda en un asunto en el que en el fondo tienen la razón, pero no la capacidad para impulsarla y defenderla y termina desprestigiándola y desgraciando el intento.

Del otro lado, están los taimados beneficiarios e implicados, que defienden con estridencias, cabildeos y maiceo, un jugoso negocio que no quieren perder. Con argumentos superficiales como la modernidad, la grandiosidad, la excelsitud, la suntuosidad y apantalle al resto del mundo y el prestigio de contar con el primer, segundo o tercer lugar en el mundo en algo, que a la mayoría no le importa y que en verdad, al aquilatar fríamente los beneficios prometidos frente a los sacrificios de una sociedad cuya situación reclama una jerarquización en la que no figuren esas promesas ni competir en ese tipo de concursos. Tampoco aclaran si la riqueza que proclama va a crear es para todos o solo para unos cuantos ni a costa de qué, se va a crear esa “riqueza”.

En la algarabía, agitan las aguas, los opinadores, ingenuos e interesados, que enredan y enturbian la cuestión. Unos que sin tener idea del asunto, en vez de callarse, se cuelgan del veredicto parcial de alguno de los ciegos que les “parece” “bueno”, por el pueril interés de parecer conocedores, maduros o quizá sensatos. Entre ellos se mezclan las claques, que enarbolan argumentos, también parciales y que desconocen y no les importan, pero por los que cobran o esperan beneficios. Y así cada bando con sus medias verdades o grandes mentiras, como diría el innombrable, busca acallar a los contarios para convencer a la mayoría e inclinar la balanza.

Una línea de argumentación corre en el sentido que como ya se le ha metido mucho dinero no se puede recular. Lo cual es una estupidez. Si algo esta mal y en vez de beneficiar va a perjudicar al país, es mejor perder lo que se ha gastado y lo que se tenga que gastar para salir del brete, que por necedad, cobardía o agarrado, seguir echándole dinero bueno al malo. Hay que aprender de la lagartija, que prefiere perder la cola para salvar la vida.

El persistir hundiéndose en un problema del que no se sale “por lo que se le ha metido”, es no tener la inteligencia ni el carácter para asumir los costos en el corto plazo de librarse de una mala situación creciente, para volver a empezar en una situación favorable en el mediano y largo plazo. El cambiar sacrificios actuales por beneficios a futuro es una demostración de inteligencia.

Pero para este país persistir en el error es una estupidez crónica. Por eso misma la sociedad se ha acostumbrado a ver normal padecer incontables e inconmensurables problemas que empeoran día a día o se repiten cada año acrecentados y agravados. Por lo mismo, incontables veces en toda su historia, por lo menos cada 30 años, se ha planteado reubicar a la ciudad de México fuera del fango de los ex lagos de la Cuenca de México. Incluso Felipe II giro órdenes directas de sacar a la ciudad del fango y llevarla al lomerío. Pero siempre el argumento de “lo mucho que ya se le ha metido” ha derrotado a la cordura y por eso en vez de resolver los problemas estos se profundizan, agrandan y agravan.

Otro argumento de los beneficiarios e implicados es que además de los “aptos, capaces y competentes” del colegio, a ellos además los respaldan indeterminados “expertos y especialistas”, entre los que no podían faltar los “investigadores científicos”. Cuya “capacidad, aptitud, competencia y seriedad” la han demostrado y documentado varias veces. Casualmente las primeras 180 hojas del libro “¿A Donde Vamos, México? ¡Fe de erratas del desarrollo nacional!, son el análisis del trabajo que con el titulo “Evaluación ambiental comparativa para ubicar un nuevo aeropuerto de la ciudad de México” elaboraron ochenta investigadores de veintidós institutos de ingeniería para justificar ubicar a un aeropuerto en Atenco, a un lado del actual.

El resultado de desnudar lo que hicieron da pena ajena. Se exhiben como peces fuera del agua. Que no tienen idea de adonde voltear ni que ver. Como son ratones de biblioteca, gabinete y laboratorio, desconocen todo fuera del mundo teórico y de los muros de los institutos. Que están totalmente extraviados en el mundo real. Es innegable que sufren y se sacrifican mucho para jerarquizarse entre ellos, pero esos sufrimientos y sacrificios no les aportan ninguna capacidad ni habilidad para lidiar con el mundo verdadero.

El mundo real, del que forma parte la frontera de contacto de la sociedad con la Naturaleza es competencia exclusiva de los profesionales. De los que se preparan y capacitan para estudiar la casuística para preveer el futuro y administrar en el aquí y ahora un ámbito de la frontera de contacto del hombre con el mundo material. Pero los profesionales en nuestro país están desvastados, porque por un lado híper especialistas los expulsaron de los recintos académicos por el mesquino interés de apropiarse de sus estipendios. Y por otro lado, el extravió de la representación profesional impide la formación de un verdadero gremio, de una organización puesta para cuidar los fines de la profesión y no los de los que la usufructúan como membrete de su propiedad.

Sin embargo en el intento del 2001-2002 de poner el aeropuerto en el fango del fondo de un ex lago, un grupo de ingenieros civiles, auténticos y honestos, en forma generosa, con el único interés de dar la cara por la Ingeniería Civil y el bien común, se constituyeron en un Comité de Estudios, que contaba con todas las especialidades y se abocaron a estudiar el problema. Donde encontraron que no eran convenientes para el país ubicarlo en Texcoco ni en Tizayuca.

Se revisaron todas las aristas del problema y a cada una se le dio el lugar que le corresponde cuando se jerarquiza desde el punto de vista de lo mejor para la sociedad. En el que lo más importante es determinar las aportaciones y perjuicios que cada posibilidad le va a acarrear a la sociedad. Y por sociedad me refiero a toda la sociedad y no a un barrio o poblado, a los “inversionistas” que ya compraron por centavos terrenos estratégicos en los alrededores, a los empleos de bajo salario o a los precaristas que lleguen a buscar sobrevivir en la informalidad en los alrededores del polígono.

La revisión de la situación y consecuencias para toda la sociedad de todo el país, nubla todas las consideraciones que se debaten actualmente. El asunto principal no considerado, es la aglomeración y desequilibrios en la Cuenca de México. El ingeniero Carlos Ramírez Sama en el libro “Problemas de la Cuenca de México” editado por “El Colegio Nacional”, alerta que la Cuenca de México solo cuenta con recursos naturales para sustentar la vida de 8.45 millones de personas y que esta cifra, que nunca se debió rebasar, se alcanzó en 1964. Y a partir de esa fecha se debieron prohibir todas las licencias de construcción y desalentar que más gente venga a asentarse a la Cuenca.

Por el centralismo político y económico en la Cuenca de México, cuyos 9000 km2. solo son el 0.45 % (ni la mitad de un uno por ciento) de los 2 millones de km2. que tiene el territorio nacional, se aglomera el 25 % de la población nacional. Lo cual es un desequilibrio totalmente irracional que además viola mandatos constitucionales. El tercer párrafo del Artículo 27 Constitucional, entre otras cosas instruye:

“(…) hacer una distribución equitativa de la riqueza pública, cuidar de su conservación, lograr el desarrollo equilibrado del país y el mejoramiento de las condiciones de vida de la población (…) ordenar los asentamientos humanos y establecer adecuadas provisiones, usos, reservas y destinos de tierras, aguas y bosques, (…) planear y regular la fundación, conservación, mejoramiento y crecimiento de los centros de población; para preservar y restaurar el equilibrio ecológico”

Nada de lo cual se cumple ni se ha considerado en el proyecto del NAICM. La construcción de más infraestructura y alentar la construcción dentro de la Cuenca de México logra que más gente se venga a asentar en la Cuenca. Cuando ya es una Cuenca que tiene sus recursos naturales agotados. Que en forma inconcebible tiene más infraestructura que recursos naturales y más estructura que infraestructura. La cuenca debe vaciarse por las buenas o tarde que temprano se hará por las malas. Una tragedia o una epidemia.

En la megalópolis un porcentaje significativo de los habitantes carece de los servicios públicos elementales y otros cada año se inundan de aguas negras. Y junto con los problemas sanitarios, crecen los problemas de inseguridad y de inmovilidad. Suponiendo sin conceder, que después de salir de la Ciudad de México y cruzar la zona conurbada, al principio sea fácil moverse para llegar o salir del aeropuerto. El problema sigue siendo cruzar la ciudad y la insegura zona conurbada. Hasta que también se saturen los accesos al aeropuerto y se iguale la inmovilidad en todo el trayecto. A los de la zona conurbada les queda cerca, pero no viajan en avión y llegar desde Santa Fe, Las Lomas o Polanco será un triunfo.

Sin contar que los problemas de mecánica de suelos y de hidrología van a incrementar en forma prohibitiva los costos de mantenimiento y operación. Nadie habla de los sobre costos de operación y mantenimiento que van a ocasionar la necesidad constante de renivelar las pistas. Lo que en el aeropuerto actual hace que sea una mentira que cuenta con dos pistas. Ya que cuando una esta en operación la otra tiene que estar en mantenimiento y cuando la que sale de mantenimiento entra a operar, la que operaba tiene que entrar a mantenimiento. Y esta en un estrato menos potente y con algo de consolidación.

Estas cuentas no las presentan y quizá sea porque no se han hecho. Un proyecto serio tiene que calcular tanto lo bueno como lo malo y de ambos sacar la cuenta final. Y aquí solo vemos puros argumentos de vendedor. Que solo presentan lo bueno exagerado y se oculta lo malo. Pero lo más importante es el efecto que va a causar para toda la sociedad, para todo el país. Va a complicar y agravar los problemas de la megalópolis y de la Cuenca de México. De la ciudad decadente y de la cuenca moribunda, que son el óbice del desarrollo nacional.

El centralismo político y económico concentra las probabilidades lucrativas en la Cuenca de México y es lo que ocasiona la aglomeración de habitantes y el desequilibrio en el desarrollo nacional. La única posibilidad racional es vaciar a la Cuenca de México hasta niveles sustentables y hacer de la Ciudad de México una ciudad museo. Evitar expoliar a cuencas vecinas y que se sobreexplote el acuífero para que no se siga hundiendo y deformando la superficie. Con sus consecuentes agrietamientos, asentamientos diferenciales y eventual demolición de edificios. De seguir la tendencia actual se van a perder todos los tesoros nacionales del centro histórico.

Por eso tanto Texcoco como Tizayuca son malas opciones, porque ambas se encuentran dentro de la Cuenca de México. Ambas siguen siendo parte del centralismo político y económico y ambas siguen ahondando y agravando los problemas de recursos naturales, de infraestructura, de estructura, ecológicos, de movilidad, de seguridad, de mala calidad de vida de los habitantes, de contaminación, de expoliación de las cuencas vecinas y varios largos etcéteras. Además ambas contradicen la intención del presidente electo de desconcentrar a varias dependencias de gobierno. Por un lado saca a unos y por otro mete a otros.

El Comité de Estudios revisó todas las aristas del problema desde todas las especialidades y algunas de las conclusiones se encuentran el libro “¿A donde vamos, México? ¡Fe de erratas del desarrollo nacional!, por lo que al ser aspectos secundarios no gastaré más tinta ni paciencia de los lectores en ellos y mejor expongo la conclusión del Comité.

El lugar que el Comité encontró que era el mejor para ubicar a un nuevo aeropuerto es el valle del Mezquital, por varias razones:

La primera es que se encuentra fuera de la Cuenca de México, por lo que sería un primer paso en la desconcentración de la Cuenca y descentralización del país.

La segunda es que se cuenta con el derecho de vía del antiguo ferrocarril México-Laredo. Lo que permite montar un ferrocarril rápido de pasajeros que comunique a la ciudad con el aeropuerto. Un tren rápido recorre los 60 km. que separan al Valle del Mezquital de la Ciudad de México en menos de 15 minutos.

La tercera es que el suelo del Valle de Mezquital es duro. En el que casi casi todo lo que se tiene que hacer es pintar las pistas en el piso. Lo que reduce enormemente los costos de construcción y de mantenimiento de las pistas.

La cuarta es que es una de las zonas más deprimidas del país. A la que el aeropuerto la sacaría del abandono y crearía un polo de desarrollo.

La quinta es que en esa cuenca sobra el agua.

La sexta es que por su ubicación el aeropuerto no solo comunicaría a la Ciudad de México, sino que también al mismo estado de Hidalgo (Pachuca), al Estado de México, Querétaro (Querétaro), Michoacán (Morelia), Guanajuato (Irapuato, León), Veracruz (Poza Rica).

Existen más razones, pero la principal es desconcentrar la Cuenca de México y descentralizar la república.

A continuación presento la liga del artículo sobre el intento del colegio para impulsar una ley de profesiones a modo.

http://www.grillaenelpoder.com.mx/news/index.php/columnas/columnistas/1519-inviable-iniciativa-de-ley-de-profesiones-que-pone-la-iglesia-en-manos-de-lutero

Sigo trabajando en el libro “Ley de Obras Públicas, fundamentos y complementos”. El análisis de una ley que funciona como herramienta predilecta de corrupción, por su impunidad y la cuantía de los recursos que permite desviar. Por lo que he dejado pasar muchas cosas, pero no podía dejar pasar esto. Ni la iniciativa de AMLO para desconcentrar la cuenca y descentrar al país, por lo que en la siguiente entrega voy a tratar el problema de la desconcentración de la cuenca y descentralización del país.

https://angelpujaltepineiro.com/ , Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: Ley de Obras Públicas, fundamentos y complementos, El descalabro de la razón y Geopolítica, la hermana perversa de la Ingeniería Civil.

http://grillaenelpoder.com/31/index.php/columnas/columnistas/1669-polemica-por-angel-pujalte-pineiro-la-inteligencia-nacional

El nuevo aeropuerto un hoyo negro

Según Salvador Garcia Soto, el ingeniero Carlos Slim confirma que el Nuevo Aeropuerto Internacional para la Ciudad de México, no es negocio. Es un barril sin fondo.

Salvador García Soto el 1 de septiembre publicó en su columna “Serpientes y escaleras”, en El Universal, con el titulo “Nuevo aeropuerto: Slim dijo no”, que AMLO les había ofrecido a los “empresarios y constructores más ricos del país”, que entiendo son los mismos que están engordando sus carteras con las obras en el NAICM, que continuaran y terminaran la obra y la operaran bajo el régimen de concesión. Es decir que ellos se encargaran de terminar de construir la obra con sus propios recursos y a cambio se podían quedar administrando el aeropuerto como una concesión. A lo que se negaron.

García Soto también publicó la razón, que los empresarios aclararon, sin pena ni pudor: “Que su mantenimiento será demasiado costoso”. Con lo que aceptan que el NAICM es un elefante blanco del tipo hoyo negro. Que el mantenimiento que va a necesitar para poder operar esta por encima de lo razonable. Que es demencial.

Una propaganda sostenía que el NAICM “va a ser” un gran negociazo para el país. Lo que según García Soto, Slim niega y reconoce que el gran negociazo es para los que lo están construyendo pero no para el cliente, la sociedad mexicana. Lo que lo hace negocio es la condición de que se construya con recursos públicos, porque con el dinero de ellos es incosteable.

Otra propaganda propaló que es una gran necesidad inevitable e impostergable. Como quien dice que no había de otra. Que a fuerzas teníamos que comprar un hoyo negro y meternos en un gran problema, porque si no nos empinábamos, nos iba a ir peor. Lo que exhibe que mientras no se solucione el problema de la inteligencia o moral de los que toman decisiones en este país, no vamos a poder salir del hoyo ni avanzar. Y vanos a tener que seguir chapoteando en problemas y complicaciones cada vez peores.

Según García Soto, esa negativa, o quizá mejor, lo que revela esa negativa, es la razón que motivo la “Consulta popular”. Lo que expone una situación muy interesante que va a revelar mucho del futuro presidente.

La decisión solo tiene dos posibilidades. Se continúa construyendo el hoyo negro y se asumen las consecuencias de operar un aeropuerto caro e incosteable. O se detiene la obra y se asumen los costos hechos y los de incumplir compromisos amarrados.

La decisión lógica se reduce a unas cuentas matemáticas. Ya que se puede calcular la fecha en la que se cruzan las curvas de los costos de las alternativas. Una resulta de tirar lo gastado hasta ahora y pagar parte de los compromisos incumplidos. Y la otra de seguir echándole dinero bueno al malo para construir un hoyo negro que ya terminado va a devorar recursos públicos en vez de retribuir y cuya suma de gastos, en el mediano plazo va a superar el costo de reconocer el error y recular, con el agravante de una renta que seguirá incrementando las perdidas para el país.

Pero lo interesante, es lo que AMLO haga, que va a exponer mucho de él. Por un lado su habilidad política y por otro su estatura como estadista. En cualquier caso el problema que le heredan o la trampa que le dejaron armada, esta bastante pesada.

Si maneja la situación de forma que el resultado de la consulta sea la mejor solución para el país y justificar políticamente el golpe a los oportunistas frustrados y contra la “mala opinión financiera internacional” o lo único que pretende con la consulta es lavarse las manos y dejar que pase lo que sea. Veremos.

Los que no tienen vergüenza son los oportunistas que sin pudor ni recato exhiben su falta de principios y su extravió de la proporción de las cosas. Cuando se trata de sacar les importa un bledo meter al país en un problema. ¿O debemos creer que apenas se dieron cuenta que están sacando provecho de construir un hoyo negro que va a perjudicar más que beneficiar al país?

En la historia han existido buenos empresarios, con vergüenza, ética y principios y otros que no les importan como acumulan su riqueza. La ambición es una condición humana, todo mundo tiene derecho a prosperar materialmente. Pero nadie tiene derecho a beneficiarse a costa de perjudicar a alguien más o peor a una sociedad. Esos son límites que en este país se han perdido. Toda sociedad necesita empresarios, pero buenos, decentes, que se enriquezcan de beneficiar al país y no a costa de dañarlo.

El problema del aeropuerto fundamentó en el intento de Fox, el libro ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! Donde se descarta tanto a Texcoco como a Tizayuca y se propone una alternativa mas viable y conveniente para el país. Allí se encuentra un análisis serio y profundo del problema hecho por ingenieros auténticos, honestos y desinteresados.

Columna de Salvador García Soto

http://www.eluniversal.com.mx/columna/salvador-garcia-soto/nacion/nuevo-aeropuerto-slim-dijo-no

Sigo ausente trabajando en mi página WEB y en la “Ley de Obras Públicas, fundamentos y complementos”. El análisis de una herramienta predilecta de corrupción, por su impunidad y la cuantía de los recursos que permite desviar. Por lo que he dejado pasar muchas cosas, pero esto viene a colación y no podía dejarlo pasar.

https://angelpujaltepineiro.com/ , Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: Actualización de la Disección de la LOPySRM, El descalabro de la razón y Geopolítica, la hermana perversa de la Ingeniería Civil.

http://grillaenelpoder.com/31/index.php/columnas/columnistas/1443-rechazo-por-angel-pujalte-pineiro

Ponencia en la Primera Conferencia Norte-Sur de Degrowth- Descrecimiento, México 2018

Dimensionar el descrecimiento

Es importante dimensionar el potencial de crecimiento para conocer la necesidad de descrecimiento. Situar en cifras comparables el estado y potencial de las cosas permite determinar y vigilar los límites de cada elemento del mundo material, para evitar sobrepasarlos. So pena de que en vez de propiciar la vida (toda) y el bienestar del hombre, se logre lo contrario. Propiciar la vida y el bienestar del hombre, deben ser los fines supremos de la humanidad.

Sin embargo, la reducción de la perspectiva y el extravío del rol del hombre en la evolución del mundo, priva en la consciencia del hombre. Lo que hace irracionales a muchas actividades, por no decir demenciales, inhumanas y antisociales.

Cada día es más importante que las actividades dejen de creerse ajenas a la vida y la humanidad. Dejen de enfrascarse en optimizar fines particulares. Dejen de olvidar que la sociedad debe actuar como un sistema.

Un sistema es un conjunto de componentes organizados para colaborar en la búsqueda de un propósito común. El del sistema y no el de ninguna de las partes. Para lo cual las partes se orientan y calibran de acuerdo a su participación en la búsqueda del propósito común y no propios. Así el funcionamiento óptimo de cada parte lo determina la medida en que colabora a que el sistema alcance sus fines y no suyos.

La búsqueda de fines propios se desentiende de los de la vida, de los del hombre y de los de la sociedad. Arropada en la creencia que es correcta e inocua, niega sus perjuicios y las búsquedas que no se engañan no les importa.

Inconscientes que desarticulan y complican la búsqueda de fines racionales superiores de vida, humanos y sociales. El calentamiento global, la polarización de la distribución de oportunidades y riqueza, el ensanchamiento de la brecha de bienestar y prosperidad, evidencian esta patología social.

Al jerarquizar racionalmente los motivos que deben orientar al hombre, esta en primer lugar la razón objetiva. No es posible sustraerse de las leyes de la Naturaleza. La que no olvida ni perdona. La vida depende de que sobrevivan las plantas y animales.

En segundo lugar están las razones de la humanidad. Por las que me refiero a las de la especie. Las que en principio se traslapan con las de la primera jerarquía, ya que la supervivencia del hombre depende de la del ecosistema. En un tercer nivel esta mejorar la forma o calidad de vida del hombre, de nuevo de la especie, de todos los congéneres y no de solo una parte.

Por ultimo en la cuarta jerarquía están las razones sociales. Las que son particulares al depender de la situación y posibilidades de cada comunidad y del territorio que ocupa. De los órdenes verdaderos de cada grupo social. Del estado en que se encuentren el hombre y el territorio.

Los órdenes verdaderos los aclara una herramienta gráfica denominada “Esquema del Mundo”, que hace evidente la relevancia y trascendencia del estado de artificialización que tenga el hombre y el territorio y más importante, distingue las que son causas, de los que son efectos.

Esquema del Mundo0002

El esquema consiste en tres franjas paralelas. La superior, EL QUIËN, representa al hombre, la familia y sociedad. La intermedia EL QUE, significa a todas las actividades públicas y privadas, lucrativas y no lucrativas, que el hombre desarrolla. Y la inferior, EL DONDE, simboliza al espacio físico, el territorio en el que el hombre desarrolla todas las actividades que realiza.

En este punto recuerdo algo esencial que se olvida. Que el hombre no es un animal racional ni ser humano. Sino un simio bípedo sin rabo, con potencial de que lo racionalicen y humanicen. Y que no cualquier bestia peluda, por el simple hecho de nacer homínido, le brota sola de su interior, la racionalidad y humanidad. Sino que estas dos posibilidades del hombre se le deben trasmitir de fuera. Se le deben contagiar.

Con estas aclaraciones reviso diversas combinaciones de las variables del Esquema del Mundo. Al suponer a un hombre sin artificializar en un territorio sin artificializar, resulta un simio en la selva. Situación en la que todas las reglas, condiciones y posibilidades del juego las establece la Naturaleza.

Al suponer a un hombre con un grado de artificialización en un territorio sin artificializar. Resulta un Robinsón Crusoe. El cual en un espacio silvestre se facilitó la vida con una empalizada, un rebaño de cabras y amueblando su cueva. El contraste entre el Robinsón y Viernes, esclarece la diferente forma en la que un hombre artificializado y uno sin artificializar se relacionan con la Naturaleza.

Ahora supongamos a hombres con una parcial, deficiente o mala artificialización en un territorio muy artificializado. Y encontramos algunos países de primer mundo. La diferencia entre los habitantes del primer mundo y el tercero no radica en que unos sean superiores a otros, sino en que la artificialización del territorio o infraestructura física que tienen a su disposición, los hace más productivos y propicia su bienestar y prosperidad material. Pero la infraestructura física no racionaliza ni humaniza al hombre y muchas veces hace lo opuesto.

Lo más importante que muestra el Esquema del Mundo es que las actividades públicas y privadas, lucrativas y no lucrativas, que el hombre desarrolla, no son órdenes verdaderos, sino efecto de la interacción de los dos órdenes que si son verdaderos. El hombre y el territorio son causas y las actividades son efectos. Y los efectos solo se modifican actuando en las causas.

Las actividades que el hombre puede desarrollar dependen del tipo y nivel de artificialización que tengan los dos órdenes verdaderos, de lo inalterado o alterado que estén tanto el hombre, como el territorio.

Lo que no quiere decir que cualquier alteración sea buena o que más es mejor. Creencias que son errores de la simplificación. Tanto para el hombre como para el territorio existe buena y mala artificialización. Para el hombre es buena la que le permite desarrollar todos sus potenciales hasta sus últimos límites, en una forma útil y valiosa para si mismo, su familia, la especie y la sociedad. Lo que le hará sentirse integrado, completo y satisfecho.  La buena artificialización del hombre fundamentalmente consiste en la ilustración. Y el hombre es la excepción en la que más ilustración si es mejor.

En el caso del territorio, no cualquier alteración, no cualquier artificialización, no cualquier infraestructura, beneficia a la vida, a la humanidad ni a la sociedad, como tampoco más infraestructura es mejor. Todo en el mundo material tiene límites: un mínimo, un máximo y un nivel óptimo y también una vocación. Todo espacio físico es diferente y sirve para algo y no para otra cosa.

La Naturaleza no reconoce divisiones políticas, sino divide al territorio en unidades orgánicas. Las unidades orgánicas territoriales son los espacios que comparten el recurso fundamental para la vida: el agua. Las cuencas hidrológicas son espacios en los que los actos y cálculos no se pueden fragmentar, ya que lo que se haga en una parte afecta al resto de la cuenca. Es un engaño perverso fraccionar las cuencas, para hacer cálculos parciales de sustentabilidad, de impacto ambiental o ecológico.

Toda cuenca hidrológica es una unidad orgánica indivisible en la que todo estudio, cálculo y racionalización que se haga, debe referirse a la totalidad de la cuenca. La planeación racional del territorio no es soñar ni imaginar lo deseable o conveniente, ni calcular lo que es posible hacer, sino lo que se debe hacer, que es cuidar no sobrepasar los limites de la Naturaleza para no jugar contra la casa, para evitar desequilibrios, colapsos y venganzas de la Naturaleza. La Naturaleza no olvida ni perdona.

La palabra planeación es incomprendida, falseada y desprestigiada. Planear es racionalizar. Sin embargo unos creen que es imponer una forma de vida, como lo han intentado sistemas políticos que siempre fracasan. Otros que sirve para expresar delirios. Otro error de políticos y empresarios es creer que la labor de los profesionales es lograr hacer que vuelen los aviones que ellos inventan. Y muchos se prestan a ello. Todos son errores crasos.

Una planeación física del territorio consiste principalmente en determinar los límites de cada recurso natural para evitar rebasarlo y ocasionar desequilibrio, sobreexplotación o colapso del ecosistema. El otro aspecto que se debe respetar es la vocación de cada espacio, la que la determinan los contenidos bióticos y abióticos y la morfología.

Toda racionalización parte del balance de los contenidos bióticos y abióticos de la cuenca. Por una parte medir, contar y pesar lo que hay y por otra calcular lo que debe haber, para que el sistema de vida o ecológico de la cuenca funcione en forma holgada y estable.

Los sistemas ecológicos de muchas cuencas ya están seriamente dañados. Y de comparar lo que sobrevive con lo que debería haber resulta lo que se debe rehabilitar, para que los subsistemas de vida de las cuencas recuperen la salud. Salud de la que depende la vida del hombre.

Solo después de reservar los espacios y recursos que requieren los subsistemas ecológicos de una cuenca para garantizar holgadamente la reproducción sana de la vida, es cuando el hombre puede considerar a los espacios y recursos que sobran como disponibles para construir su bienestar y prosperidad material. Me refiero a la de los habitantes, no a la de entes.

Corregir la inercia actual es una labor formidable, que implica cambiar mentalidades muy arraigadas, que se niegan a reconocer los inocultables daños de una trayectoria de evolución cuyo recorrido ha atropellado muchas formas de vida y rebasado muchos límites materiales de la Naturaleza.

México es un país cuya planeación física del territorio la hicieron coloniales. En la que no se consideró el bienestar de los habitantes, sino la explotación minera. Por lo que muchas ciudades actuales, nacieron como beneficios mineros. Es decir, en lugares no propicios para un asentamiento humano.

Los metales pesados se encuentran arriba de los mil metros sobre el nivel del mar y la producción de agua abajo de los mil metros. Por lo que de origen cuentan con poca agua.

Además, de la colonia a la fecha, solo se ha ensanchado y engrandecido la misma infraestructura que dejaron los coloniales. Por lo que después de 500 años de crecer en los mismos lugares, donde hay infraestructura ya no hay recursos naturales y donde hay recursos naturales, no hay infraestructura.

A pesar de que esto viola mandatos constitucionales. El tercer párrafo del Artículo 27 Constitucional, entre otras cosas instruye:

“(…) hacer una distribución equitativa de la riqueza pública, cuidar de su conservación, lograr el desarrollo equilibrado del país y el mejoramiento de las condiciones de vida de la población (…) ordenar los asentamientos humanos y establecer adecuadas provisiones, usos, reservas y destinos de tierras, aguas y bosques, (…) planear y regular la fundación, conservación, mejoramiento y crecimiento de los centros de población; para preservar y restaurar el equilibrio ecológico”

Sobre el desarrollo equilibrado del país, la Cuenca de México tiene 9,600 kilómetros cuadrados y el país del orden de los 2 millones, es decir la Cuenca es el 0.48 % del territorio nacional. Ni la mitad de un uno por ciento. Y gracias al centralismo político y económico, en ella se aglomera el 25 % de la población. Lo que es un enorme desequilibrio inconstitucional y contra toda inteligencia mínima.

También el Ingeniero Carlos Ramírez Sama, en el libro “Problemas de la Cuenca de México”, editado por el “Colegio Nacional” denunció que la Cuenca de México solo cuenta con recursos naturales para sustentar la vida de 8.2 millones de habitantes y que esta cifra se rebasó en 1964. Por lo que a partir de esa fecha se debieron prohibir todas las licencias de construcción en la cuenca.

En vez de eso, se estimula la construcción, lo que logra que más gente se venga a asentar en la trampa que es la Cuenca de México. En una demencial carrera  que postra al país en un callejón sin salida, en espera de un inevitable colapso físico, político, económico, sanitario y social.

La irracionalidad se manifiesta de todas formas. No tiene sentido montar más infraestructura que los recursos naturales disponibles. Ni construir más estructura que la infraestructura existente. Pues en la “Megalópolis” hay más tubería que agua. En algunas partes al abrir la llave solo salen arañas. Es la única ciudad del mundo que requirió terminar un “acuaférico” para enterarse que no tenía agua para usarlo. Hay más cable tendido que electricidad.

Pero también hay más estructura que infraestructura. Hay más viviendas que tubos de agua o de drenaje, que alambrado de electricidad, iluminación, banquetas, calles pavimentadas y medios de transporte. También hay más vehículos que espacio para que circulen.

El segundo recurso natural es el espacio. Una ciudad funciona como herramienta de bienestar y prosperidad para los habitantes, en la medida en que propicia el intercambio de bienes y personas. Los asentamientos tienen una dimensión máxima humana y una en la que el costo de la prestación de los servicios públicos es mínimo y la productividad de los habitantes es máxima y una arriba de la cual el costo de los servicios se dispara y las distancias y congestionamiento complican las actividades lucrativas y obliga a que se desarrollen a costa de las actividades familiares, sociales, culturales, recreativas y deportivas. Que son las actividades que humanizan a los habitantes.

Una gráfica del Ingeniero Jaime Luna Traill, de los costos per capita de proporcionar adecuadamente los servicios urbanos, muestra que el costo mínimo se encuentra entre uno y cinco millones de habitantes. Abajo del millón de habitantes los costos se triplican para 10 mil habitantes y siguen creciendo mientras disminuye esa cifra. Pero cuando la población rebasa los 5 millones el costo aumenta en forma descomunal, multiplicándose por diez para 15 millones de habitantes y se acelera más mientras crece el número de habitantes.

Curva costo servicios

La megalópolis aglomera a más de 20 millones. De los que más de 2 millones carecen de servicios urbanos. Y los pocos que tienen es a costa de un enorme sobreprecio, surtido por estructuras precarias que fallan cada vez con mayor frecuencia y requiere mas tiempo restablecer el servicio. Nada justifica los desproporcionados sobrecostos por servicios precarios y deficientes.

El desorbitado crecimiento de la megalópolis, obliga a mucha gente a gastar cuatro horas para trasladarse y llegar cansado al trabajo y otras cuatro para regresar a su casa. Sumadas a ocho en su trabajo dan 16, lo que solo le dejan ocho horas para dormir y atender sus propios asuntos y necesidades.

¿Cuando convive con su familia, esposa e hijos, cuando hace vida social, cuando se cultiva, cuando se distrae y divierte, cuando hace deporte? Recuerden que al hombre además de racionalizarlo se debe humanizar. Lo que da pie a preguntar, esa persona: ¿Cuando tiene vida propia? ¿Cuando le da sentido a su vida? ¿Cuando se humaniza y humaniza a su grupo familiar y social?

Todas las cifras muestran que la megalópolis es una ciudad decadente en una cuenca moribunda y el país un caos.

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Perniciosa codicia en la Cámara de Diputados

feb. 2018

Perniciosa codicia en la Cámara de Diputados

Horacio Jiménez y Suzzette Alcántara el 29 de enero de 2018, publicaron una columna en El Universal, que titularon: “Gastan 205 mdp para reparar edificios de la Cámara de Diputados dañados por sismos”. Y subtitulada: “Luego del 19-S, los edificios A, B y H del Palacio Legislativo, resultaron con graves afectaciones. Las obras de remodelación, concedidas vía adjudicación directa, concluirán en enero de 2019”.

Según lo cual los edificios tienen “graves afectaciones”, sin aclarar de que tipo ni la magnitud. La palabra “Grave” es un término subjetivo que en vez de aclarar confunde. No forma parte de un lenguaje profesional. Lo cierto es que un edificio con daños estructurales, del nivel que sean, no se remodela, se repara, rehabilita o reestructura. Lo que se remodela son los acabados. El lenguaje da que pensar. ¿Los despistados son los reporteros, los administradores o los contratistas? Y ¿que pretenden? Espantar a los legisladores o al público para justificar un gasto parasitario. Que quizás no solo es innecesario sino pernicioso.

El primer párrafo del artículo ya dice otra cosa: “La reparación y renivelación de los edificios (…) costará (…) 205 millones de pesos” Lo que siembra la duda de si las “graves afectaciones” consisten en la desnivelación de los edificios y que la reparación o “remodelación” consiste en renivelarlos.

Lo que aclara el segundo párrafo, que sin pudor declara: “De ese total, 187 millones 147 mil 276 pesos, corresponden al pago de la primera etapa de los trabajos de nivelación que contemplan los edificios que requieren atención prioritaria (…)” Después aclara que el resto es para pagar arrendamiento de oficinas y baños móviles.

Al respecto desde 2010 la administración de la Cámara me consulto sobre la situación de los edificios, y en términos generales reporte lo siguiente:

A: Que el proyecto tuvo una deficiente exploración y estudio de mecánica de suelos y un defectuoso diseño de la cimentación. Lo que consta en los documentos del proyecto. Lo que ocasionó que los sismos de septiembre de 1985 desnivelaran en distinto grado a todos los edificios de la Cámara. Falta ver si los desniveles son los mismos desde 1985 o se incrementaron por las causas que explico en el punto c:

B: El diseño estructural no esta tan mal. Pero el control de calidad en la construcción deja mucho que desear. Como la constata la mala compactación y segregación evidente en las trabes y columnas cercanas a las que el proyectista encamisó con placas de acero en el estacionamiento porque las dañaron los sismos. Sin conocerse el tipo ni la magnitud ya que el proyectista no reporto nada.

C: Los edificios están mal utilizados. Se diseñaron para cargar un cierto peso con una cierta distribución, la que no se esta respetando. Empezando por la imprenta que se montó en el estacionamiento, por la concentración de archivos en las oficinas y por mantener inundadas las cámaras de cimentación, lo que concentra carga en la parte más hundida.

A lo que recomendé:

Primero.- desaguar e instar un sistema automático de bombeo en las cámaras de cimentación para evitar seguir sobrecargando con agua infiltrada la parte más hundida. Lastrar la parte más elevada de las cámaras de cimentación para inducir a que el inmueble se nivele.

Segundo.- Hacer una bajada de cargas de todos los inmuebles para revisar sobrecargas y excentricidades. Para corregir sobrecargas y distribuir las cargas ubicando lo pesado en la parte elevada del inmueble y lo ligero en la parte hundida. Algo necesario ya que lo primero que hacen los legisladores al tomar posesión de los espacios que les corresponden es redistribuir, modificar y remodelar todo. Por lo que nadie sabe que tienen ni como cargan sus espacios.

A lo que se me aclaró que existía la complicación que los legisladores son muy celosos de quien entra en sus espacios, por los secretos que esconden. Pero que iban a tratar de hacerlo con personal de la Cámara del que no desconfiaran los legisladores.

Al parecer no hicieron nada de lo recomendado, con lo que quizá ya se hubieran renivelado los edificios o por lo menos evitado que se desnivelaran más, si es el caso. Porque no me extrañaría que siguieran igual. Y todo sea una genialidad para inventarse chamba.

Lo preocupante es que en aquella ocasión me llamaron porque alguien les dijo que yo era el único que podía pararle los tacos a un Instituto de Ingeniería que tenía muchos años estafando a la Cámara, con el cuento de que si no hacían lo que ellos decían y les seguían dando la mensualidad a la que estaban acostumbrados, el próximo temblor iba a tirar a la Cámara y matar mucha gente. Yo demostré que eran puros cuentos. Y este parece que va a ser de nuevo el caso.

Ya que el segunda párrafo dice que es el pago de la primera etapa de los trabajos de nivelación que contemplan los edificios que requieren atención prioritaria. Lo que como quien dice es apenas el enganche y después de estos tres edificios van a seguir colgados de las ubres del presupuesto de la Cámara con las “remodelaciones” de los demás edificios.

Pero lo peor es que tampoco aclaran el procedimiento con el que van a renivelar los edificios. Porque si van a seguir el mismo procedimiento con el que se renivelo la Catedral, habría que pensarlo dos veces. Ya que el extraer corazones de material bajo la cimentación de la parte elevada disgrega la integridad del subsuelo bajo la cimentación afectando el empotre de la cimentación, lo que puede hacer que la estructura en otro sismo se comporte en forma inconveniente. Y que lo que no fracturó ni tiró la Naturaleza lo fracturen y tiren los supergenios.

Al respecto ya había publicado un artículo sobre los daños de experimentar con la Catedral titulado “Jugosos negocios” Catedral desesperanzada, en el que me adelanté a los codiciosos. Aquí esta la liga para el que le interese.

http://lagrillaenelpoder.com.mx/columnistas/2017/octubre/catedral-desesperanzada.html

Sigo ausente trabajando en mi página WEB y en la “Actualización de la Disección de la Ley de Obras Públicas y SRCLM, con alcance ampliado a los fines y medios normativos”. El análisis de una herramienta predilecta de corrupción, por su impunidad y la cuantía de los recursos que permite desviar. Por lo que dejo pasar muchas cosas, pero esto no podía dejarlo pasar.

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