Carta a la Comisión de Desarrollo Urbano y Ordenamiento Territorial en relación a la Ley de Obras Públicas

Después de confirmar que se desechaba la iniciativa «bodrio» de LOP, envié una carta a la Comisión del Senado que revisa las iniciativas de LOP, para documentar y hacer constar mis observaciones y los principales errores, deficiencias y sesgos de las iniciativas y legislación de Obra Pública.

Agosto 2017

Comisión de Desarrollo Urbano y Ordenación Territorial            LXIII Legislatura                                                                                 Senado de la República                                                                               P r e s e n t e

At’n. Lic. Fernando Cota Acuña

Secretario Técnico de la Comisión

 

En concordancia con nuestra conversación telefónica, me permito presentar mis comentarios generales a la iniciativa de Ley de Contrataciones de Obras Públicas.

Lo mas grave es que mantiene las deficiencias de fondo de la primera Ley de Obras Públicas y Servicios Relacionados con las Mismas, publicada el 4 de enero del 2000, de todas las reformas hasta la octava publicada el 11 de agosto del 2014. Las que solo han consistido en cambios de forma que han eludido las raíces y sustancias de los problemas.

La principal falla es la indefinición del objeto de la Obra Pública, que no resuelve la ley ni el cambio de denominación a Contrato. El objeto patente de la primera Ley de Obras Publicas era:

“regular las acciones relativas a la planeación, programación, presupuestación, contratación, gasto, ejecución y control de las obras públicas, así como de los servicios relacionados con las mismas”

Declaraciones que no respaldan el articulado de esa ley, como lo demuestra mi libro: “Disección de la Ley de Obras Públicas y Servicios Relacionados con las Mismas”. Cuyo contenido y conclusiones no pierden vigencia para ninguna de las ocho reformas publicadas, ni para las iniciativas no publicadas, incluyendo la actual.

La declaración del objeto incoherente con el contenido de la ley, se cambió en la quinta reforma, que se publicó el 28 de mayo de 2009, por otra declaración que tampoco la respalda el articulado de la ley.

El nuevo objeto declara que:

“tiene por objeto reglamentar la aplicación del artículo 134 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en materia de contrataciones de obras públicas, así como de los servicios relacionados con las mismas, que realicen”

 Lo que es un cambio de apariencia del objeto de la ley que no subsana la deficiencia de fondo, ya que el Artículo 134 Constitucional instruye:

 Articulo 134. Los recursos económicos de que dispongan el gobierno federal y el gobierno del distrito federal, así como sus respectivas administraciones públicas paraestatales, se administraran con eficiencia, eficacia y honradez para satisfacer los objetivos a los que estén destinados.

Y resulta que la eficiencia y la eficacia son dos condiciones que califican la forma en la que se alcance un objetivo. Por lo que si el objeto no esta clara, precisa y exactamente determinado. No es posible cumplir las condiciones de eficiencia y eficacia. No se puede ser eficaz ni eficiente para lograr algo impreciso.

La deficiencia de la indefinición del objeto sigue persistiendo en la última iniciativa, la de 2017. A la que se le cambia la denominación de “Ley de Obras Públicas y Servicios Relacionados con las Mismas”, por la de “Ley de Contrataciones de Obras Públicas” Y se mantiene intacto el primer artículo.

El capítulo de las obligaciones de la doctrina del Derecho, al que pertenecen los contratos, aclara que lo fundamental de cualquier contrato es tener determinado en forma clara y precisa el objeto del contrato. La consistencia de un contrato radica en la especificación de su objeto.

La definición del objeto de la obra permite saber cuando inician los trabajos, lo que va a costar la obra, el día y hora de la terminación de los trabajos y lo que se va a entregar. Mientras que gracias a la opacidad del objeto de la obra, se sabe cuando arrancan los trabajos, pero no se sabe lo que van a terminar costando, lo que va a tardar la obra, ni lo que van a entregar. La que indiscutiblemente es la situación actual.

Y repito que esta es apenas una deficiencia, que si bien es de un aspecto toral, no es la única. Pero en vez de distraer con enfoques de los vacíos y pifias de la ley e iniciativas, por la frivolidad e irresponsabilidad con la que se ha tratado, considero más importante llamar la atención a los alcances y consecuencias para el país y la sociedad, que tiene la normatividad en materia de obra pública.

La diferencia en el avance de las sociedades, la explica la diferente racionalidad que cada una ha aplicado en sus contactos con la Naturaleza. La infraestructura física es la interfase o aparato de adaptación de la civilización con la Naturaleza. La obra pública es el mecanismo con el que la sociedad debe administrar su frontera de contacto con la Naturaleza. Frontera a la que nuestro país no le presta la atención debida. Como lo comprueba el análisis cuantitativo, pág. 340 y el análisis cualitativo, pag. 345, en el capítulo “Esquema del Mundo”, de mi libro “¿A Dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional!

Esos análisis explican la razón física del subdesarrollo del país y del atraso social. Y exponen la barrera material que detiene el avance y el crecimiento económico. De la discriminación y segregación social. Y de estancamiento y regresión de las profesiones que cultivan el conocimiento de una frontera del hombre con el mundo material. Alcances que debieran ser suficientes para que a la normatividad relativa a la administración de la frontera de contacto físico de la sociedad con la Naturaleza se le preste el respeto y la atención debida.

Sin el único interés al que se le ha prestado en forma mustia en la ley es que cualquier dependencia con recursos públicos los pueda dilapidar en la forma que mejor plazca a funcionarios ignorantes en la materia. Lo que es una falta de respeto a la sociedad, a los recursos públicos, a las profesiones y a la inteligencia. Ejemplos sobran.

Normar la administración de la frontera física de la sociedad con la Naturaleza, es un problema de tal magnitud, que rebasa por mucho los alcances de una ley de obras públicas o de contrataciones. Antes de pensar en construir nada se debe racionalizar la situación física del territorio, para subsanar sus afectaciones y aprovechar sus potenciales.

La infraestructura es la llave que abre la Naturaleza y hace accesible al hombre los recursos naturales. Para que el hombre con su trabajo e inteligencia construya su bienestar y prosperidad material. Lo que hace una torpeza enorme construir más infraestructura física que los recursos naturales disponibles. Como también lo es construir más estructura que la infraestructura disponible.

Por eso antes de una ley de obras públicas se debe publicar una adecuada Ley de la Planeación Física del Territorio. Uno de cuyos productos serán las obras que deban construirse.  Las que prometan el mayor beneficio para la sociedad, para el mayor número de habitantes, en la mayor extensión territorial, durante el mayor tiempo.

Actualmente a los recursos que se pierden en obras mal manejadas, se le debe agregar el monto de los recursos que se distraen en obras que no benefician al país ni a nadie o que francamente son perjudiciales. De esto hay mucho que decir y ejemplos sobran a la vista de todos.

Ya después de determinar la obra que prometa el mayor beneficio a la sociedad se puede pensar en resolver la obra. Para lo cual se debe tener claro todas las ingenierías que intervienen. No es la misma ingeniería la de planeación, que la de proyecto, que la de construcción, ni las anteriores con la del control de calidad. Y en la planeación física del territorio deben participar otras culturas profesionales diferentes a las ingenierías (biólogos, botánicos, agrónomos, etc.)

Todos son conocimientos y capacidades diferentes. Y todas hacen falta para resolver de la mejor manera posible la necesidad, alcances y características de una obra, lo que hace necesario que la normatividad de la planeación física del territorio y la de obras públicas respalden y den seguridad al ejercicio de las disciplinas profesionales que debe involucrar cada una.

Lo que nos descubre otra cara del problema, que es una Ley de profesiones que equilibre los meritos de cada disciplina con la jerarquía y reconocimiento social y ponga a los colegios y asociaciones profesionales en su lugar y nivele los derechos y obligaciones de cada gremio para que reconozcan su obligación con el fin supremo de toda actividad, de superar la practica. Mi libro La anomia se dedica a este tema.

Ya teniendo resueltos estos preámbulos normar la obra pública resulta de lo más sencillo. Dado que solo consistirá en cuidar que se haga todo lo que deba hacerse, que participe todo el que deba hacerlo y que solo se le llame ingeniería a lo que en verdad lo sea. De forma que todo lo que deba calcularse este calculado y respaldado con la firma del profesional comprometido. Para que si algo falla se tengan responsables y culpables.

No como la situación actual, que gracias a lo que falta y a los galimatías existentes, la “obra pública”, por la magnitud de recursos que permite desviar y la impunidad que garantiza, se ha convertido en la herramienta de corrupción predilecta de los “servidores públicos” inmorales o amorales y un hoyo negro.

  A t e n t a m e n t e

http://www.senado.gob.mx/comisiones/desarrollo_urbano/docs/LCOP/ANGEL.pdf

Carta al Presidente por iniciativa de Ley de Obras Públicas

Se exhibe el poco interes por terminar con la corrupción. La Ley de Obras Públicas es la herramienta predilecta de corrupción, por los montos que permite desviar, la facilidad para hacerlo y la impunidad que garantiza.

A media revisión de la última iniciativa de Ley de Obras Públicas, renombrada como «Ley de Contratación de Obras Públicas», ya aprobada por la Cámara de Diputados y turnada al Senado para su aprobación y promulgación. Despues de reportar, conforme avanzaba y encontraba, las múlticidad de graves deficiencias y carencias de la última iniciativa, se me avisó que por lo mal que estaba la iniciativa, se iba a desechar y que el Ejecutivo Federal iba a mandar una nueva, que si estuviera bién hecha.

Razón por la que en aras de ahorrar tiempo y esfuerzo, mandé una carta al Ejecutivo Federal, para que me permitiera participar en la formación de la nueva iniciativa de Ley, desde el principio. Encontrando que todo era un engaño y que nadie estaba haciendo nada. Como que no se quiere que la LOP deje de ser herramienta de corrupción.

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«Destacados» investigadores desesperanzan a la Catedral

oct 2017

Catedral desesperanzada

La expresión catedral desesperanzada es una ambigüedad especial, porque no es una vaguedad. Sino que dos significados de la palabra desesperanzada corresponden a sendos mensajes que intencionalmente manda el autor a los lectores.

Uno es que se le cayó y despedazó la escultura de la esperanza. Y el otro es la situación en la que dejaron a la Catedral los “súper genios” que hace poco, muy orondos presumían de haberla enderezado. Porque estaba chueca, pero mejor cimentada, mejor dispuesta para resistir los sismos.

El procedimiento para enderezarla fue muy sencillo. Utilizar el procedimiento de muestreo con tubo Shelby, para retirar cilindros de suelo bajo la cimentación de la parte elevada. Para que perdiera sustentación y bajara al nivel de la parte más hundida. Pero por la visión de microscopio, la deficiencia de los investigadores científicos, que por concentrar la atención en un detalle, pierden de vista lo inmediato que lo rodea y las relaciones con lo mediato.

En el caso de la Catedral no consideraron que la alteración que le hacían a los estratos de suelo bajo la cimentación de una parte de la Catedral alteraba la integridad del subsuelo bajo la cimentación y en consecuencia el comportamiento en un sismo. Ya en otro artículo comente que mas importante que las condiciones de una estructura son las condiciones de la cimentación. Si la cimentación no sirve, es poco lo que puede hacer una “buena” estructura para no fallar.

Del experimento en la Catedral, lo único bueno es que el equipo de “súper genios” se hincho de dinero, gracias a lo caro que cobraron muchísimos meses, por enderezar y desesperanzar la Catedral. Porque ahora falta ver como se le rehabilita solidez y empotre a la cimentación. Como se reintegra al subsuelo que desintegraron.

De momento están muy calladitos y como avestruces meten la cara bajo tierra. Quizá con la esperanza que cuando se asiente el polvo y olvide el asunto, consigan otro millonario contrato por  restablecer lo que disgregaron. Claro que echando la culpa a otro lado, como a que la Naturaleza no tiene palabra o a errores de los que la construyeron, aunque haya resistido los temblores de centurias, antes que le metieran mano.

Es oportuno ventilar en público esta barbaridad, porque ya apareció un oportunista pregonando la necesidad de enderezar la Cámara de Diputados. La que al ser varios edificios representa un contrato más jugoso que el de la Catedral.

Sigo ausente por trabajar en la “Actualización de la Disección de la Ley de Obras Públicas y SRCLM, con alcance ampliado a los fines y medios normativos”. El análisis de una herramienta predilecta de corrupción, por su impunidad y la cuantía de los recursos que permite desviar. Por lo que dejo pasar muchas cosas, pero esto no podía dejarlo pasar.

https://angelpujaltepineiro.com/ , Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: Actualización de la Disección de la LOPySRM, El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

http://lagrillaenelpoder.com.mx/columnistas/2017/octubre/catedral-desesperanzada.html

Aflora corrupción que mata gente, periclita profesiones y atrofia al país

oct 2017

Otra vez con la misma piedra

Las primeras noticias de la reconstrucción no son nada alentadoras. Parece que seguimos cometiendo los mismos errores y que después del escándalo todo va a seguir igual. Para que el próximo sismo vuelva a matar gente bajo inmuebles que se derrumben y que muchos que no mueran pierdan su patrimonio en inmuebles con daños irreparables que deben demolerse o cuya rehabilitación además de onerosa sea incierta la garantía que resista el siguiente sismo.

De los inmuebles donde hubo muertos, a fin de fincar responsabilidades penales, las autoridades recaban la información que debe tener la Delegación correspondiente. Pero solo aparece la de una minoría. Lo que solo prueba que es cierto el secreto a voces, que si se solicita una licencia de construcción presentando toda la documentación completa y en regla, pero sin “mordida”, no se consigue la licencia. Y que cuando se presenta la “mordida”, aun con documentación incompleta, incoherente y fuera de regla, se obtiene la licencia.

La ausencia de documentación prueba la responsabilidad de las “autoridades” delegacionales además del descontrol en la construcción de inmuebles. (Descontrol de la obra no de la mordida). Por lo que el combate a la impunidad debe comenzar fincando responsabilidades penales a los funcionarios que son cómplices de los homicidios.

La siguiente pifia en la investigación, es que buscan el plano estructural para verificar que el inmueble se construyó como lo pensó el estructurista. Con lo que suponen que los planos estructurales están bien hechos, bien proyectados y bien calculados. Lo que es un grave error. En mi experiencia profesional me encontré con multitud de planos estructurales con errores garrafales, de todo tipo.

Por lo que en los casos en los que aparezca la documentación completa de los inmuebles que debe conservar la Oficina de Licencias de cada Delegación, antes de revisar la coincidencia entre lo que se construyo con lo que se proyecto, se debe revisar que el proyecto este bien hecho. Que el estructurista que lo elaboró sabia lo que hacia y que su trabajo cumple con los principios de la ingeniería estructural. Porque también puede ser que un cómplice de homicidio sea un ignorante, inconsciente y económico, ingeniero titulado.

Lo que es un problema originado en la falta de un autentico gremio de ingenieros estructuristas. No de un colegio de acreditones, sino de una organización puesta para cuidar los fines de la actividad, como prestigiar la práctica mediante la entrega de la mejor posible a la sociedad, para lo cual gestione una normatividad que de seguridad y respalde a la buena práctica.

El problema gremial no es exclusivo de los estructuristas, sino de todas las ramas de la ingeniería civil. Geotecnia, Instalaciones, control de calidad, etcétera. El libro La anomia se dedica a aclarar el “deber ser” de un autentico gremio profesional. Lo que explica la razón por la que las practicas profesionales se encuentren tan mal, por la que el país recibe tan malos servicios profesionales y las consecuencias negativas del desorden en las profesiones en el desarrollo nacional.

Sigo ausente por trabajar en la “Actualización de la Disección de la Ley de Obras Públicas y SRCLM, con alcance ampliado a los fines y medios normativos”. El análisis de una herramienta predilecta de corrupción, por su impunidad y la cuantía de los recursos que permite desviar. Por lo que dejo pasar muchas cosas, pero esto no podía dejarlo pasar.

http://lagrillaenelpoder.com.mx/columnistas/2017/octubre/la-misma-piedra.html

 

https://angelpujaltepineiro.com/ , Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: Actualización de la Disección de la LOPySRM, El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

Causas humanas de los derrumbes en el sismo del 19-s

oct 2017

La verdad de los derrumbes

Finaliza la remoción cuidadosa de escombros en búsqueda de cuerpos en los inmuebles colapsados por los sismos del patrio y nefasto mes de septiembre. Y conforme se asienta el polvo y disipa el efervescente estupor de la sorpresa, las emociones evolucionan de la angustia por las victimas desconocidas al coraje a culpables anónimos.

Mientras políticos buscan llevar agua a su molino y regresar a la normalidad lo antes posible, sabedores que el estatus quo parpadea cuando la sociedad se despierta y organiza. Rendija que solo permanece abierta lo que tarda la sociedad en sosegarse, volver a dormirse, desorganizarse y retornar a la inconsciente mansedumbre y docilidad. A la “sonambúlica normalidad” de la que la despertó la erupción de detritos de corrupción, estupidez y negligencia gubernamental.

Como aclaró la sismóloga Yoli. Las tragedias no las causan desastres ni catástrofes. Sino que los sismos e inundaciones, son fenómenos naturales normales. La Naturaleza no engaña ni sorprende. Solo se inundan los que ocupan lugares que pertenecen al agua y solo se derrumban las estructuras que están mal calculadas, mal construidas o mal utilizadas. Las tragedias resultan de errores humanos perfectamente evitables.

El sector público implicado en la construcción hace causa común con el Cártel inmobiliario para hacer ver que la mayoría de los inmuebles demolidos se construyeron antes del temblor de 1985 y del endurecimiento del reglamento de la construcción del D.F. Con lo que sugieren que la corrupción del gobierno y las manos libres de los inmobiliarios no tienen culpa.

Medias verdades que son grandes mentiras. La realidad aparece al iluminar aristas que permanecen en penumbra. La primera es la causa por la que este temblor no demolió tantos inmuebles como el de 1985. La segunda es aclarar porque este sismo tumbó edificaciones que no demolió el de 1985. La tercera es volver a señalar errores en el reglamento y usos acostumbrados en la construcción que documente desde hace más de 20 años, que me he cansado de denunciar y que persisten hasta la fecha.

Sobre lo primero, el 23 de septiembre Azam Ahmed, Marina Franco y Henry Fountain publicaron en el New York Times un articulo titulado “Luck, Not Tougher Building Standards, Spared Mexico in Quake” lo que es una gran verdad. Fue la suerte y no la dureza de los estándares de construcción (léase reglamento y usos acostumbrados) lo que indultó a México de mayores daños en el terremoto. (Liga del artículo: https://www.nytimes.com/2017/09/23/world/americas/mexico-city-earthquake-buildings.html?ref=nyt-es&mcid=nyt-es&subid=article)

El artículo refiere tres entrevistas. La más interesante es al Dr. Eduardo Reinoso, investigador de ingeniería sísmica de la UNAM. El que señala que los dos sismos fueron diferentes. Es cierto, el del 85 tuvo una magnitud 30 veces mayor, con epicentro a 700 kilómetros de distancia, demolió alrededor de 350 edificios y mato alrededor de 12500 personas (de acuerdo a las actas de defunción del Registro Civil). Mientras que el del 2017 aunque de menor magnitud su cercanía, de entre 80 a 100 kilómetros, hizo que golpearan a la ciudad ondas sísmicas con otras frecuencias de oscilación.

Los factores que considera el Investigador: magnitud, distancia y profundidad del epicentro, orientación de las placas y frecuencia de oscilación de las ondas sísmicas, es cierto que inciden en los efectos de un sismo. La frecuencia de oscilación de las ondas sísmicas pueden resultar simpáticas con la de un espesor del estrato de arcilla de la ex zona lacustre de la Cuenca de México y esta a su vez con la de algunos inmuebles, determinada por su rigidez.

Por esa razón un principio de diseño sísmico de estructuras indica que en suelos flexibles se deben colocar estructuras rígidas y en suelos rígidos estructuras flexibles. Para evitar que la estructura entre en resonancia con el subsuelo, que resuene con un sismo. Ya se pudo haber estudiado la frecuencia de oscilación de los las distintas regiones de la ciudad que están sobre diferentes profundidades de arcilla de ex-lagos, para normar la rigidez y altura de las estructuras sobre esta base y corregir la rigidez de las que se descubran con ese riesgo.

Pero esa causa sola no explica totalmente lo que evito que hubiera más colapsos ni el de edificios que habían sobrevivido al sismo del 85. Porque falta considerar un factor relevante obvio. Que no consideran los investigadores y profesionistas cuyo conocimiento prescinde de la experiencia. De los teóricos puros o improvisados.

El factor soslayado es la duración de los sismos. El del 85 duro alrededor de un minuto y medio, 90 segundos, mientras que el del 2017 apenas alrededor de cuarenta segundos. Si el sismo del 19/S/17 también hubiera durado 90 segundos como el del 85, no se hubiera caído el 10% de lo que tumbó el del 85 ni serían cientos los muertos, ni el número de edificios dañados sería el que aún falta determinar.

Sin embargo este rescatable investigador aportó una causa de mucho fondo en el riesgo que acecha a la ciudad. El Dr. Eduardo Reinoso refiere que lidero un estudio de 150 edificios construidos después de la reforma al reglamento de la construcción del 2004, en la que encontró que muchos no cumplían con las normas oficiales. Que varios edificios de los que revisó ni siquiera tenían el papeleo suficiente de planos y otros elementos necesarios para revisar por completo el cumplimiento (¿que más falta?). De lo que concluye que, “como sucede con tantas cosas en México: el problema no es la ley, sino (la forma) cómo se acata. Ya sea por falta de voluntad política, corrupción o disfunción burocrática”. Esta sola verdad, el descontrol, es una causa que sobrepasa y rige por sobre todas las demás.

Respecto a la segunda incógnita, la causa por la que un sismo menor demolió inmuebles que sobrevivieron a uno mayor la explican documentos del año 2003 que hablan por si mismos y prueban que desde el 2002, el Comité de Estudios del Colegio de Ingenieros Civiles de México recordó a las autoridades e intentó resolver el abandono de los edificios dañados por el sismo de 1985 y la respuesta de las autoridades.

Anexo siete documentos que involucran y prueban la culpabilidad de homicidio y daños y perjuicios del Coordinador Técnico de la Secretaría de Obras y Servicios del Gobierno del Distrito Federal, del Secretario de Obras y Servicios, GDF, del Director General de Protección Civil de la SEGOB, del Director General de Protección Civil del GDF y finalmente e de forma directa del Jefe de Gobierno de aquel tiempo. El que ni siquiera se digno responder.

El Comité de Estudios se ciño a 5,177 edificios porque son los que consigna el libro “Estudios Sobre Sismicidad en el Valle de México”, que en 1988 elaboró la propia Secretaria General de Obras, del Departamento del Distrito Federal. Pero no eran todos los edificios dañados sino solo una parte. Revisiones posteriores consignaron cifras mucho mayores. Con todo y que muchos inmuebles afectados no fueron incluidos en ninguna relación.

En una muestra de edificios dañados que el Comité de Estudios verificó su situación, encontró una incuria alarmante. Expuesta por grietas a la vista por las que pasaba una mano. Explicaciones no autorizadas eran que los particulares se negaban a colaborar y amparaban. La realidad es que con ánimo de salir del paso, evitar problemas de momento y darle vuelta al asunto, se prefirió dejar la rehabilitación o reparación de los inmuebles, al libre albedrío de los propietarios. Los que en muchos casos solo taparon los daños sin rehabilitar ni reforzar las estructuras. Tratamiento que cínicamente se conoció como “pintura antisísmica.

Cuando los elementos de una estructura se deforman dentro del rango elástico no pierde resistencia, pero cuando la deformación alcanza el rango plástico, pierde resistencia. Por lo que en principio rehabilitar esas estructuras sería hacer que recupere su resistencia original. Sin embargo después del sismo del 85 se endurecieron las normas técnicas de las estructuras. Por lo que la rehabilitación después del 85 ya no consistía en devolverle a las estructuras su resistencia original, sino darles una resistencia mayor, que establecían las nuevas normas técnicas.

El determinar la forma en la que la estructura se movió, la magnitud de los desplazamientos, la resistencia remanente en la estructura y el tipo, forma y diseño del refuerzo necesario para que la estructura adquiera la resistencia que establecen las normas técnicas, no es algo que puede hacer cualquier estructurista. Lo que nos lleva a la tercer arista, pero antes de ello debo hacer otra aclaración pertinente.

La gran mayoría de los servidores públicos ignora lo que significa ser “autoridad”. Los más pequeños mentales, creen que es estar por encima de la ciudadanía, que les debe respeto y están autorizados para dirigirlos y darles órdenes. Cuando la verdad es que son los únicos autorizados para producir y aplicar el derecho. Lo que no pueden hacer a su libre albedrío, sino solo por el bien común. Muchos pueden promover, pero la producción de derecho solo compete al Poder Legislativo y al Judicial. Y a todo el sector Público y al Poder Ejecutivo cumplir y hacer cumplir la Ley. Por eso si la ley esta torcida, deficiente o es ineficaz, es culpa de una autoridad y si nadie hace que se cumpla, también es culpa de una o varias autoridades.

Dicho lo cual paso al tercer punto en análisis, el de los estándares en la construcción, léase errores normativos y usos y costumbres torcidos. Las normas se dictan para hormar comportamientos. Son el manual de organización y procedimientos de la sociedad. Por lo que cualquier análisis de la marcha de una sociedad, debe iniciar en las normas, retroalimentarse en los resultados y terminar en las normas. Por lo que así iniciamos.

La primera deficiencia de las normas de construcción, es ignorar que la parte fundamental de cualquier estructura es la cimentación y que la mecánica de suelos es mucho más sofisticada, refinada y compleja que la ingeniería estructural. La mecánica de suelos debe descifrar al mundo verdadero en el aquí y ahora, mientras que la ingeniería estructural trabaja con materiales estandarizados, artificializados.

De la deficiencia anterior  deriva que el Reglamento de las Construcciones y los que lo aplican ignoren que la demolición y estropicios de muchas estructuras se deben a falla de la cimentación y no a un mal diseño, construcción o uso de la estructura. Muchas estructuras se demuelen o fracturan no porque falló la estructura, sino la cimentación. Pero como lo que se demuele o rompe es la estructura y es lo que esta a la vista, los legos, profanos, diletantes e ignorantes, concluyen que lo que falló fue la estructura y no la cimentación.

La siguiente deficiencia del Reglamento de las Construcciones es el craso error de encomendar a personas físicas sin la capacidad requerida, el cumplimiento de la ley, del reglamento y demás disposiciones aplicables”. Esta pifia no solo descontrola las construcciones, sino que también ha perjudicado el desarrollo de las profesiones relativas a la construcción.

De hecho al analizar el reglamento de las construcciones brinca una aporía jurídica. En el reglamento la “autoridad” intenta atribuir autoridad a particulares, a personas físicas que no son servidores públicos.

ARTÍCULO 32.- Director Responsable de Obra es la persona física auxiliar de la Administración, con autorización y registro otorgado por la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda, quien tiene la atribución en todas aquellas actividades vinculadas con su responsiva, de ordenar y hacer valer en la obra, la observancia de la Ley, de este Reglamento y demás disposiciones aplicables, incluyendo las ambientales.

 La autentica autoridad intenta desresponsabilizarse de cumplir y hacer cumplir la ley en el ámbito de las construcciones, trasladando  ese compromiso y obligación a unos particulares, a los que presuntuosamente denomina “Directores Responsables de Obra”. ¿Y quienes son estas oscuras figuras, que es lo que se supone que hacen y que es lo que en verdad pueden hacer? En todo caso, las responsabilidades no se delegan, se comparten.

Las atribuciones de los DRO son profusas, difusas y confusas. Empezando por las vagas: “todas aquellas actividades vinculadas con su responsiva”. ¿Cuales son? “ordenar y hacer valer en la obra, la observancia de la Ley, de este Reglamento y demás disposiciones aplicables, incluyendo las ambientales”. Lo que es la aporía jurídica comentada. Y noten lo ambiguas que son las: “demás disposiciones aplicables”. Lo que es una puerta abierta por la que cabe cualquier cosa.

Pero además de la aporía jurídica, existe una craza confusión de ámbitos de competencia. Una cosa son las leyes de los hombres y otra las leyes de la Naturaleza. Las leyes del hombre son actos previstos en forma convencional. Mientras que un profesional cultiva un conocimiento sofisticado, refinado y privativo que lo faculta para administrar una frontera de contacto del hombre con la Naturaleza.

A la actividad de estos profesionales, se les conoce como “profesiones libres” ya que su compromiso no es con las leyes humanas ni obedecer mandatos de legos, sino someterse a las leyes de la Naturaleza y descifrar la individualidad, los fenómenos en el aquí y ahora de la frontera de contacto con el mundo real que estudia, para predecir el futuro. Descubrir las posibilidades reales y diagnosticar lo que se debe hacer para lograr un propósito y lo que va a pasar si se hace otra cosa.

El DRO es un sirviente de la observancia de la Ley, del Reglamento y “demás” disposiciones aplicables, incluyendo las ambientales. Como desde 1996, la primera edición de “La infracultura en la construcción”, aclara que el DRO en el mejor de los casos puede ser una auditor de la legalidad de las obras, una especie de notario que verifique que todo el que deba participar en la obra lo haga, que todo lo que deba haber en el proyecto lo haya y hecho lo cual gestione ante la autoridad la licencia de construcción. Lo que acabaría con las mordidas.

Que es lo más que podría hacer ya que carece de facultades reales para asumir todas las responsabilidades que se les acreditan. No es requisito que sea mecanico de suelos, estructurista ni que sepa nada de control de calidad.

Han fastidiado el desarrollo profesional al asumir responsabilidades que no le competen. Ni el DRO ni los corresponsales son los que diseñan nada, sino que todo lo suscriben. Suscribir es “firmar al final de un escrito, convenir con el dictamen de otro”. Es decir, no investigan, analizan, reflexionan ni diseñan nada, solo suscriben el trabajo de otro. Pero la firma que vale no es la del que carga el morral sino la del que no hace nada.

Esto ha causado un grave daño a la consultaría, porque ha desvalorizado la importancia, jerarquía y retribución económica del trabajo de los ingenieros consultores, de Mecánica de Suelos, Estructuras, Instalaciones, Control de Calidad, etcétera. Como el trabajo no vale ni responsabiliza lo desarrollan improvisados y mal hechos que encargan todo a ciegos y maquinales paquetes de computadora.

Los consultores saben que no son responsables de nada, ya que el trabajo del DRO en las obras consiste en facilitar todo y asumir la culpa de todas las salvajadas que autorizan para que la obra no se detenga ni encarezca. Como nada esta proyectado a consciencia, en la obra aparecen infinidad de problemas, como elementos estructurales que estorban a las instalaciones o a los espacios y el DRO “ordena” que se quiten, o elementos o materiales caros que el DRO “ordena” cambiar por otros o ahorros que el DRO ordena hacer. De lo que resulta que lo hecho ya no tiene nada que ver con lo que el proyectista entregó, por lo que no puede ser responsable de nada.

Lo correcto es que la firma del que proyecta y calcula sea la que valga y que la responsabilidad permanezca intacta en el que hizo el trabajo. Que cobre por visitar la obra para verificar que se haga lo que proyecto como lo pensó y que no cobre cuando tenga que ir a corregir errores suyos. Pero siempre manteniendo intacta la integridad de la concepción de su proyecto, de su cálculo y responsabilidad. Lo que induciría un crecimiento en la seriedad, capacidad y responsabilidad del sector de la consultaría de Ingeniería Civil y de la seguridad de las obras. Con lo que las obras dejarían de fallar.

Esto también implica subsanar las deficiencias de otras normas que deberían dar seguridad a las prácticas profesionales y que no lo hacen, por la falta de auténticos gremios profesionales o por abuso y torpeza gubernamental o ambas, como este caso. Lo que aunque también lo tengo estudiado me extendería todavía más.

Al revisar la normatividad al DRO y corresponsables nunca se les solicita comprobar las capacidades privativas de las diversas especialidades que concurren en las obras y que irresponsablemente mangonea. Solo requieren  contar con un titulo, cinco años de experiencia en las obras y recitar como loros las normas. (No aprender a aprender). Lo que desconoce las verdaderas facultades que se requieren para obtener un  titulo en nuestro sistema formativo. Prefiero de momento eludir hablar de lo que actualmente se titula. Pero la situación es para llorar.

La experiencia en las obras tampoco es un antecedente positivo. El que lo crea desconoce las diversas especialidades que concurren y colisionan en las obras. Una cosa es tomar tiempos, otra arriar gente, otra buscar ahorros, otra administrar recursos, otra saber Mecánica de Suelos, otra saber de estructuras, de instalaciones, de Control de Calidad, etcétera. Y al que quiera saber lo que se aprende en las obras lo puede leer en el libro “La infracultura en la construcción”. Donde se carea lo que se hace con lo que se debería hacer, lo que muestra claramente la desviación de conductas. Lo que explica sin dejar dudas el desorden en la construcción que expusieron los sismos. Y que mientras continúe la infracultura, seguirá pasando lo mismo.

El DRO es la tabla de salvación de todos los papayones que cursan la carrera de noche y encuentran jerarquía y reconocimiento con solo aprender de memoria la normatividad de construcción, las leyes de hombres. Aunque no sepan nada de la carrera ni de ninguna de las especialidades. Tampoco dirigen nada, porque en la obra el único que manda es el de la chequera y el DRO y sus pistoleros corresponsables son otros empleados que dependen del patrón.

El tiempo y las modificaciones a las normas no han variado la esencia de lo que denuncian mis libros, lejos de ello están más vigentes que nunca y cada día se acumulan mas evidencias de la seriedad y certeza de mis denuncias.

Los «planes» de reconstrucción dan insomnio

sept 2017

Insomnio

El mismo día que envié a Grilla en el Poder mi entrega acerca de evitar reconstruir la misma situación de abandono, aislamiento y desorden de las victimas del temblor, veo en noticieros la carencia de visión e ideas nuevas, que nuestros políticos, no cambian el pasmo.

En uno el gobernador de Oaxaca suplica auxilio porque el temblor “paró a muchos negocios y la gente no tiene trabajo”. Me fui de espaldas. Con todo lo que hay que reconstruir, no hay trabajo para gente con tradición constructora. El gobernador desconoce el prestigio de la albañilería oaxaqueña. Son de los pocos que todavía tienen habilidad para construir el sistema tradicional de bóveda tabicada o relieves decorativos de cantera y yesería, que son la base de los rasgos con fuerte y profundo significado cultural de las edificaciones oaxaqueñas.

La edificación en Oaxaca la han crisolado los terremotos. Que han dejado poco de los inmuebles del siglo XVI y por los que lo que sobrevive se ha debido reconstruir varias veces. Es la razón por la que sus estructuras son bajas y anchas, con muros robustos de gran espesor, que no solo caracterizan a las grandes edificaciones sino también a las modestas. Claro que no es lo mismo la piedra que el barro cocido en horno que secado al sol.

También por los terremotos la gente de Oaxaca mantiene las tradiciones del tequio y de su habilidad constructiva. Solo requieren un poco de apoyo y dirección. Los albañiles requieren que los dirijan ingenieros y arquitectos locales. Para que la ayuda a Oaxaca se quede en Oaxaca y se derrame sobre la población. Que los ingenieros locales mejoren el trazo, infraestructura y equipamiento urbano y la cimentación y estructura de las edificaciones y que por su parte los arquitectos preserven los rasgos culturales tradicionales que le dan a Oaxaca su identidad.

En esto cavilaba o soñaba, cuando en otro noticiero escucho a nuestro Presidente con voz autoritaria y desplante decidido, convocar a “todas” las dependencias del Ejecutivo Federal a elaborar su propio programa de asistencia a damnificados y reconstrucción. Lo que acabo de tirarme de la silla. La convocatoria de nuestro estimado primer mandatario es a lo que en ingeniería se conoce como “el ataque apache”. Todos, de bola en fondo y cada quien para su santo. Sin reparto de responsabilidades ni coordinación entre las partes.

Y remató exhortando a las constructoras a “solidarizarse con la reconstrucción de algunas viviendas”. Mostrando que no conoce a los mercaderes de la construcción y del Cártel de edificadores. Que no dan paso sin huarachazo y cuyo primer principio es evitar a toda costa “salir como las gallinas: poniendo”.

Lo peor que puede pasar es que participen constructoras foráneas en el reparto del pastel, que hoy pelean políticos de los tres niveles. Para explotar la mano de obra en la construcción de conejeras, palomares o reclusorios sin rejas de mala calidad y sin identidad. Pero eso si con maquetas y planos muy bonitos de pomposos desarrollos tipo Auschwitz modernista, presupuestos de entrada muy barato y de salida que es necesario esconder varios años.

Mejor no ver la caja idiota y menos noticieros, porque dan insomnio.

https://angelpujaltepineiro.com/ , Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: Actualización de la Disección de la LOPySRM, El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

http://lagrillaenelpoder.com.mx/columnistas/mucho-verbo-y-nada-cambia.html

¿Que se les va a reconstruir a los damnificados del sismo del 19 de septiembre?

sept 2017

¿Reconstrucción de que?

Hay muchas formas de actuar después de la destrucción causada por un fenómeno natural como un sismo, un incendio un huracán o un desastre humano como un incendio, explosión o conflicto bélico. Las hay patéticas, humanas, irracionales e inteligentes.

Es indiscutible que lo inmediato urgente es salvar a todas las vidas que sea posible. Y que lo siguiente es auxiliar a los sobrevivientes y paliar su tragedia en lo que la situación vuelve a normalizarse. Lo que pongo en el centro de atención es esa normalidad a la que la población afectada y todo el asentamiento van a regresar.

Los objetivos de la acción gubernamental son infinitos. La historia da muchos ejemplos de ello. En 1666 un incendio arrasó con Londres. Y el gobierno no permitió que se reconstruyera nada hasta después que se elaboró el reglamento de construcción que debía regir la edificación de los nuevos inmuebles. En este caso se trató de evitar los materiales y estructuración propicios para la tragedia. Lo que consiste en materiales e ingeniería de suelos y estructural.

Pero también se ha regulado la fisonomía del asentamiento. Tlacotalpan debe su famosa fisonomía a que en 1788, gracias a un incendio, se ordena que en lo sucesivo se edifique con mampostería, a lo que se deben los pilares, arcos de medio punto y techos de teja que lo hacen famoso. La base física de los pueblos mágicos es su fisonomía que se traduce en actividad económica del turismo.

Otro ejemplo es Paris. En 1852, Napoleón III y su Prefecto del Departamento del Sena, Georges-Eugène Haussmann, emprendieron la mayor transformación premeditada que se le ha hecho a una ciudad. Demolieron alrededor del 60% de lo existente para reconformar las vialidades en un nuevo trazo de la ciudad, con callas anchas y rectas, con banquetas arboladas y una mejor infraestructura de abastecimiento de agua, drenaje e iluminación con gas. Se implantaron plazas, paseos, parques y zonas verdes, para disfrute de la población. Se abasteció a la ciudad con monumentos y el mobiliario urbano adecuado al proyecto. Se reglamento la altura de los inmuebles, los materiales y fachadas con que se debía reconstruir los inmuebles. Gracias a lo cual en 17 años sacaron a Paris de la edad media y la hicieron la ciudad más moderna y esplendorosa de su tiempo. Fisonomía e infraestructura que todavía modela en todos sentidos la vida de los habitantes y hasta de Francia.

Van a decir que estoy borracho. Que como comparo a Paris con unos pueblos rascuaches. A lo que contesto que no comparo a Paris sino a la acción gubernamental. Cuestiono la razón por la que todavía existen pueblos rascuaches. De los que mi experiencia me dice que ni siquiera debe haber un mugroso croquis de esos asentamientos.

Que se ignora el número de viviendas y los materiales con los que están hechos. Menos se debe saber el número de habitantes en el asentamiento y en cada vivienda y su actividad económica o superviviencial. De servicios públicos (agua, drenaje, iluminación) ni hablamos y menos de oficinas municipales, escuelas, hospitales, mercados y mucho menos de lujos como plazas, parques, jardines, centros deportivos.

Dirán que si no estoy cuete debo estar loco, porque hablamos de gente que vive totalmente aislada, sin vías de transporte ni comunicación a la que se les debe llevar la asistencia en helicóptero o globo. Que todavía viven casi como cuando llegó Hernán Cortes a la Villa Rica de la Vera Cruz.

Será porque no llegaron hasta allá los monjes que vinieron a enseñar a los indígenas formas útiles y valiosas para la sociedad de ganarse la vida. Antes de demoler físicamente la ciudad Napoleón III demolió la economía de Paris para hacerla mucho más prospera y después demolió parte del sistema legal para encausar su proyecto y solo al final se puso a demoler inmuebles. Primero pensó y después actuó. Aquí ¿quien piensa? O ¿Que piensa?

Son gente que no esta integrada a la sociedad no porque a ellos les guste vivir aislados y en forma precaria y semisalvaje, sino porque la sociedad los ha abandonado. Porque ningún gobierno en 500 años ha estudiado las posibilidades económicas y de desarrollo de las diversas regiones y asentamientos del país y porque carecen de infraestructura física. Porque después de 500 años seguimos concentrados en ensanchar la misma infraestructura que dejaron los coloniales. Dirán que de que me quejo, si acaban de estrenar el Deprimido de Mixcoac y la Torre Manacar.

¿Será que a esta tragedia solo se le va a utilizar como pasarela y después de los flashasos los van a dejar igual que como estaban? ¿Será que la tragedia solo servirá para inflar el presupuesto de SEDESOL y otras dependencias de gobierno para desviar más a las campañas y bolsillos aviesos? ¿Será que nadie piensa en ellos ni en el desarrollo del país?

Total después que los vuelvan a abandonar no los va a oír ni a ver nadie. Para eso están aislados. Creo que si, debo estar borracho o loco. Esa inhumanidad e irresponsabilidad no es posible

https://angelpujaltepineiro.com/ , Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: Actualización de la Disección de la LOPySRM, El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

http://lagrillaenelpoder.com.mx/columnistas/despues-de-la-destruccion-que-dejo-el-temblor.html

El peritaje del socavón en la Mex- Acapulco, es una batea de babas

ago 2017

Batea de babas

El tan cacareado peritaje de la falla que ocasionó el socavón del Paso Express es una batea de babas. Se reduce a informar lo obvio. Lo que desde el 14 de julio publique en Grilla en el Poder. Que el problema lo causó un hoyo en el tubo de la atarjea. Que con la mecánica de reloj de arena, fue vaciando el material de la terracería que debería sustentar a la carpeta de la carretera.

Lo del drenaje tapado llama la atención que de haber sido ese el problema no hubiera sido posible la salida de todos los metros cúbicos de terracería que faltaban en el cono en el que cayó y se tragó al coche y que se vio en los noticieros. Esa cantidad de material no hubiera podido salir por un tubo tapado. Me parece una forma muy burda e inmoral de diluir culpas.

No es posible esconder el lugar donde terminó esa cantidad de material ni el o los lugares por donde salió. Y saber esto es fundamental para determinar la mecánica de la falla y de esto no se ha dicho nada.

La única novedad la hace un video de noticiero del interior del tubo, que deja ver que esta todo podrido, atravesado por lo que parecen raíces y lleno de hoyos. Pero los políticos que ignoran la dimensión y gravedad del problema, quieren calmar el escándalo prometiendo soluciones de pánico. Los problemas no se resuelven con respuestas exageradas. “Se va a poner un tubote, grandototote”. Sino haciendo las cosas bien hechas y en lo último que piensan es en calcular lo que se va a hacer.

Lo visto deja ver que la falla principal es la calidad de la obra. Se deben pedir los números de toda la obra. Y no me refiero a una auditoria contable ni de la legalidad de la obra. Sino a una auditoria de la ingeniería del proyecto y de la construcción. Una que revise como se pensó y como se materializo cada elemento de la obra. Lo que implica recabar y revisar todas las memorias de cálculo y las firmas de los ingenieros que las elaboraron. Para comprobar el nivel de cada profesional y que todo esté diseñado de acuerdo a lo debido y después de lo cual, revisar que todo se materializo correctamente.

Y si resulta que nada se calculo o todo lo calculo el “popochas” al “chilimetro” y la constructora en vez de plegarse al proyecto todo lo hizo al “allí se va”. Pues entonces el socavón es el menor de los problemas. El riesgo mayor y lo primero que se debe revisar es el muro. Se deben revisar la cimentación y su capacidad para resistir el empuje lateral de la terracería seca y la forma en que evita que la terracería acumule agua. Porque si acumula agua nada va a detener su volteo y el mayor riesgo de esa obra es el volteo del muro sobre las viviendas y en los noticieros no se aprecian los filtros y drenes que debería haber.

Articulo en el que desde el del 14 de julio sin faramallas, publique el dictamen de lo obvio

http://lagrillaenelpoder.com.mx/politica/el-socavon-fue-una-trampa-mortal-por-negligencia-y-deficiencias-tecnicas-que-se-deben-investigar.html

 

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Socavón en la Mex-Acapulco, por corrupción y deficiente ingeniería civil

jul 2017

El socavón del Paso Express evidencia varias cosas. La primera es la respuesta gastada e improcedente de las autoridades. Que consiste en hacerse las victimas y echarle la culpa a la sociedad. Tanto en los “encharcamientos” a los que ya se les empieza a llamar por su nombre “inundaciones” en la CDMX como en el socavón de una carretera federal, la culpa es de los ciudadanos que por sucios y cochinos tiran basura que echa a perder las buenas acciones que con tan buenas intenciones hace el inmaculado gobierno a favor de su sociedad.

He aclarado muchas veces que la basura no causa los encharcamientos sino el irresponsable negocio del gobierno amafiado con el cartel inmobiliario, que lucra con las licencias de construcción. Que sin adecuar el drenaje, multiplica las viviendas en lotes unifamiliares, con lo que multiplica la descarga a tubos, cuya capacidad se calculó para mucho menos viviendas o gente. Por lo que cuando llueve los tubos ya están llenos. Es fácil comprobarlo asomándose a los pozos de visita en las vialidades, para darse cuenta que sin llover, el nivel del agua esta por encima del de los tubos.

El caso del socavón tampoco se debe a que el tubo lo hayan tapado los sucios y cochinos ciudadanos, sino que algo o mucho, esta mal hecho en el Paso Express. Lo que bien se tira no falla y las porquerías tarde que temprano salen a la luz. El problema no es que el tubo se haya tapado sino que se destapó.

De alguna forma hay un paso abierto en el tubo, que comunica el agua dentro del tubo y la terracería fuera del tubo. Ya sea porque no se ensamblo correctamente una extensión al tubo existente o porque dejaron un tubo muy viejo y al ampliar el terraplén lo rompieron. Esto se averigua inspeccionando el tubo desde su interior. La cosa es que de alguna manera, el material arriba del tubo entro al tubo por un hoyo, donde la corriente de aguo lo arrastro hacia fuera.

Por lo que se debe buscar el lugar donde se encuentra depositado todo el material que falta en el socavón. Que no es poco, posiblemente son más de 15 metros cúbicos. Y si resulta que ese material es la basura que según Ruiz Esparza taponó el drenaje e hizo que se ahogara el tubo y humedeciera el material del terraplén lubricando el desmoronamiento y caída de material al interior del tubo, que ya debe tener mucho tiempo y material arrastrado, entonces no se trata de basura de la sociedad sino del secretario de comunicaciones. Algo que pudo notar a tiempo alguien preparado.

Además de las evidencias físicas se debe revisar el proyecto y los procedimientos constructivos. De todo hay pruebas físicas. Aunque ya aparecieron las comparsas incompetentes que usufructúan los membretes de la profesión, los lava cara y justificadores oficiales venidos a menos. A ver si no salen conque se hizo lo “justo y necesario” y sucedió algo imprevisible ocasionado por una mutación de las leyes físicas de la Naturaleza.

O que como es costumbre le echen la culpa al peón más humilde de la obra, porque hizo pipi en el tubo. Es necesario empezar a poner las cosas en su lugar y terminar por lo menos con la impunidad profesional. El que más cobra y tiene mayor jerarquía es el más culpable. Los problemas nacen en la cabeza y no en las patas. Los de arriba son responsables de los que hacen sus subordinados. La responsabilidad no se delega, se comparte. Las escaleras se barren de arriba para abajo.

He estado ausente porque trabajo en la “Actualización de la Disección de la Ley de Obras Públicas y SRCLM, con alcance ampliado a los fines y medios normativos”. Un libro que analiza a una herramienta predilecta de corrupción, por su impunidad y la cuantía de los recursos que permite desviar. Por lo que he dejado pasar muchas cosas, pero esto no podía dejarlo ir.

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Apenas se enteran y confirman la destrucción de la Cuenca de México, que advierto desde hace 25 años

Viernes 28 de julio del 2017

Carta a H de Mauleón, Final de la Ciudad

Desde hace 25 años advertí la destrucción a que se dirige México: Pujalte Piñeiro

Este es el interesante y acertado contenido de la carta que envió el ingeniero Civil Ángel Pujalte Piñeiro al articulista del periódico El Universal, Héctor De Mauleón, quien el jueves publicó un texto en el que ofrece dramático escenario territorial en que se encuentra México.

“Leí con sumo interés su artículo sobre el final de la ciudad y me atrevo a responder la pregunta final sobre, ¿quién propone algo para remediarlo?

Al respecto muchos ingenieros civiles se preocuparon y dieron la voz de alarma.

En 1990, El Colegio Nacional edito el libro: «Problemas de la Cuenca de México», que es la recopilación de un ciclo de conferencias, coordinadas por Jesús Kumate y Marcos Mazari, la que, de acuerdo a la presentación del libro «constituye un esfuerzo sistemático para valorar la crisis poblacional, económica, urbana y social de esta zona del país».

En su conferencia el ingeniero Carlos Ramírez Sama, denunció que la Cuenca de México solo tiene recursos naturales para sustentar la vida de 8.4 millones de habitantes y que esa cantidad se rebasó en 1964. Fecha a partir de la cual se debieron prohibir todas las licencias de construcción y se debió iniciar el desarrollo de otras cuencas con recursos naturales disponibles.

México tiene recursos naturales para sustentar la vida de 500 millones de habitantes, pero después de 500 años de solo ensanchar la misma infraestructura que dejaron los coloniales y crecer en los mismos lugares, donde hay infraestructura ya no hay recursos naturales y donde hay recursos naturales no hay infraestructura.

El clamor dentro del gremio sobre el callejón sin salida en el que se está arrinconando y postrando al país, fue la denuncia principal de los ingenieros que le dieron renombre y lustre mundial a la profesión hasta la década de los 70 del siglo pasado y que desgraciadamente para el país o han muerto o están por morir, sin que las nuevas generaciones, por la degradación de los planes de estudio, tengan los conocimientos ni la estatura de miras de aquellos profesionales que fincaron la prosperidad, bienestar y estabilidad que tuvo el país hasta el último tercio del siglo pasado.

A la alerta de los ingenieros le resto vigor confundir mansedumbre con disciplina y malentender la lealtad que toda profesión debe en primer lugar a la sociedad, y ese error permitió que los acallaran los intereses económicos de los carteles inmobiliarios y políticos por incrementar las clientelas.

Por mi parte tengo más de veinte años estudiando, analizando y denunciando que la «pomposa megalópolis» es una ciudad decadente en una cuenca moribunda. Por lo que tengo mucha información al respecto, que me ha servido para publicar cuatro libros y tener tres más en ciernes.

Si le interesa ampliar la visión y profundizar sobre el tema, puedo apoyarlo.

El problema no se reduce a la ciudad ni a la cuenca, sino que abarca a todo el país y gran parte los problemas económicos y de seguridad los genera la falta de ingeniería civil. Y que las decisiones las tomen legos sin consultar a los que estudian y se preparan para ello, en detrimento de todas las profesiones.

Esperando haber dado respuesta, por lo menos en parte, a su pregunta final, le reitero las seguridades de mi consideración más distinguida y quedo a sus órdenes para lo que pueda ser útil.

http://lagrillaenelpoder.com.mx/politica/desde-hace-25-anos-adverti-la-destruccion-a-que-se-dirige-Mexico-Pujalte-Pineiro.html