Insomnio

enero 2016

Mediocridad

Ni siquiera durante las festividades de fin de año nuestros “comunicadores” dejan de exhibir sus miserias. Me aleje de los medios y programas noticiosos de cartabón para solo sintonizar al último noticiero de Radio Red, el de 23:15 p.m. a 1:00 a.m., aunque no por sus contenidos.

Apagaba todo y prendía bajito el radio en sleep para arrullarme en lo que me dormía. Pero en más de una ocasión lo que escuchaba en vez de adormilarme me causaba insomnio

https://angelpujaltepineiro.com/ , Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

Cómo se corrige la corrupción y la impunidad

enero 2016

Impunidad

Se reconoce a la impunidad como acompañante asidua de la corrupción. La que contagia a todos los ámbitos e instancias públicos de la sociedad. Económico, justicia, desarrollo, distribución de oportunidades y beneficios, igualdad, etcétera. Y la impunidad se le acredita a falta de voluntad del poder político.

Es cierto que en gran medida la corrupción impide que los diversos sistemas y subsistemas infectados del sector público, logren resultados decorosos para la sociedad y que los mantiene varados en la ineficacia e incompetencia. Pero no es totalmente cierto que la impunidad florezca por falta de voluntad política.

Para empezar a entender el enredo se debe dejar de ver a la impunidad como causa de la corrupción y verla como un efecto de la corrupción. Lo siguiente es dejar de ver a la corrupción como algo dependiente de las personas para verla como consecuencia de defectos y deficiencias en la estructura conceptual organizacional del sector público de la sociedad.

Estas fallas se encuentran en todos los niveles: desde el del deber ser, parando por todas las progresiones normativas necesarias para desplegar el contexto conductual que establezca los comportamientos debidos que cumplan la relación causa – efecto con el deber ser.

https://angelpujaltepineiro.com/ , Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

Ciudadanos y esclavos

enero 2016

Puntos ciegos

Una cosa es el fin y otra los medios. Aunque parece clara la relación de muchos efectos con sus causas, no lo es. La opacidad de la relación entre lo que se busca y la forma de lograrlo, la oscura  correspondencia entre causa y efecto, lo trae a colación las luchas sociales que por perseguir espejismos, se malgastan en agitación ciega, en vez de producir acciones objetivas efectivas.

Un error común de muchos movimientos es pretender convencer a servidores públicos con argumentos lógicos, éticos o emocionales. Inconscientes que aunque los “empleados” los entiendan, para ellos son palabras huecas. Porque ningún servidor público esta facultado para decidir el deber ser, el que, ni el como.

Creer que los servidores públicos tienen libre albedrío es un disparate inducido que tergiversa los roles y reglas del juego social. Propiciado por un punto ciego que oculta la diferencia entre esclavo, hombre libre y empleado. Distinguir estas diferencias aclara el error. Todo mundo conoce el postulado del derecho que lo que no esta prohibido esta permitido. Pero pocos que esta libertad solo la pueden ejercer los hombres libres y no los empleados.

Los servidores públicos no tienen libertad para hacer lo que no esta prohibido. Porque como cualquier empleado deben concretarse a cumplir las instrucciones escritas que la sociedad les gira en el Derecho Público.

Parte medular del problema es que los servidores públicos descontrolados se apropian de los recursos e instrumentos sociales que la sociedad les confía para que cumplan su cometido social y lo administran como su propiedad privada. Esta perversión del servicio público se evidencia en el grado y nivel de distorsión que tenga el manual de organización y procedimientos del sector público (el Derecho Público), que deforman conceptual e instrumentalmente para que en vez que sea un mandato que norme y delimite su comportamiento, los libere y autorice a actuar a capricho y para que acote las libertades de los ciudadanos. Para que los empleados hagan su voluntad y someta a los patrones. Lo que es absurdo y un contrasentido total.

El objeto del Derecho Público es amarrarle las manos a los que pueden abusar de facultades y recursos que no son suyos, sino de la sociedad, que se los confía como medio para que trabajen a favor del bien común. Para que los ocupen en propiciar el bienestar y prosperidad material de los habitantes.

Lo que deja ver lo absurdo que es que los ciudadanos o “patrones”, traten de convencer a empleados descontrolados que carecen de libre albedrío, que ni siquiera se someten y limitan a cumplir los pocos mandatos legales, que no han deformado, mutilado o incapacitado. Por lo que lo primero para meter orden en el sector público debe ser corregir las instrucciones o mandatos legales deformes y completar los insuficientes y faltantes, para que una vez logrado esto, cuidar que los “empleados” cumplan las instrucciones como es debido.

La aclaración anterior trasluce otro error de procedimiento: el del empeño de convencer a algún miembro del poder ejecutivo. Porque el Poder Ejecutivo es el que en el reparto de responsabilidades públicas solo le corresponde “ejecutar” las instrucciones que la sociedad le gira mediante leyes escritas.

Y el Poder cuya responsabilidad es plasmar la voluntad soberana del Pueblo (o sociedad) en Leyes escritas que normen el comportamiento del sector público, es el Poder Legislativo. Por lo que es el poder mediante el cual la sociedad debe corregir todas las desviaciones conductuales de los servidores públicos.

Otra evidencia del desorden es que el poder legislativo resulta que de todos es el que se encuentra más lejos de la sociedad y que los legisladores solo reciben ordenes de los partidos políticos y solo aprueban las reformas y leyes que promueve el poder ejecutivo.

Pero son las condiciones de las que se debe partir y si el Poder Legislativo no atiende a la sociedad, desconoce su soberanía, pues menos se puede obtener del que solo recibe ordenes por escrito en leyes. Rogarle a un ejecutivo es caer en el perverso juego de los servidores descontrolados y sublevados.

Es prioritario que la sociedad recupere el control del poder legislativo. Que en vez de ser un “poder” sometido a las oligarquías de los partidos y al ejecutivo, se sometan al bien común. Que dejen de ser levanta dedos que solo procesen las iniciativas que promuevan los partidos o mande el ejecutivo. Que es la causa que seamos un país de perros amarrados con longaniza.

La insubordinación de los empleados y sometimiento de los patrones revela a un ingrediente imprescindible en la zozobra social. El desconocimiento de la diferencia entre esclavo y hombre libre o ciudadano. Es común confundir ciudadano con habitante y hombre libre con esclavo.

En la Grecia clásica nació y había democracia gracias a que tenían claras estas diferencias y su desconocimiento bloquea la democracia. El conocer estas diferencias hizo que en la Grecia clásica hubiera dos clases de habitantes, los que hacían lo que querían y los que no hacían lo que querían.

Es interesante preguntar a los coetáneos, quienes creen que eran los que hacían lo que querían y quienes no hacían lo que querían. Porque la respuesta revela la perversión conceptual y si el que responde es esclavo u hombre libre, si es habitante o ciudadano. Porque la respuesta correcta es que el esclavo es el que hacia lo que quería y el hombre libre no hacía lo que quería.

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