Propuesta para mejorar la Ley de Profesiones

Copia de la carta publicada en Grilla en el Poder

Burócratas apáticos se niegan a escuchar propuestas para mejorar la Ley de Profesiones

Escrito por Redacción el 23 Enero 2014. Publicado en Política

Lic. Enrique Peña Nieto,                                                                            Presidente de los Estados Unidos Mexicanos,                                             PRESENTE

Resumen Ejecutivo: tercera insistencia en señalar graves deficiencias
en el andamiaje judicial de las prácticas profesionales
Artículo 5º Constitucional o Ley de Profesiones.

Me permito insistir en la necesidad de una auténtica normatividad que ordene las prácticas lucrativas, en especial la Ingeniería Civil, dado que lo existente es incapaz para organizar el ejercicio profesional y cosechar la imprescindible aportación conceptual y material, que los que cultivan conocimientos privativos deben aportar a la evolución política, económica y social del país.

Esfuerzo incomprendido que se ha rehuido turnando mi petición a alguien más, que: repite el procedimiento, no se da por aludido o evaden intervenir, como el Doctor Jaime Hugo Talancón Escobedo, Director General de Profesiones y el Lic. Álvaro Jaime Castillo Zúñiga, Director de Colegios de Profesionistas, que con su remisión a los congresos estatales evidencian que no leyeron mi documento completo o se habrían percatado de los antecedentes en la LXII Legislatura. (CE anexo en la 2ª carta promoverte de octubre de 2013).

La responsabilidad de definir, delimitar, catalogar y uniformizar el ejercicio de las prácticas lucrativas es asunto federal que no puede ser local. Me consta el desorden imperante por mi ejercicio en casi todos los estados de la república y lo confirmé como conferencista magistral de la Federación de Colegios de Ingenieros Civiles de la República Mexicana, donde mis colegas me revelaron lo que no me constaba.

Permítame decirlo claro: el ejercicio de las prácticas lucrativas no subordinadas es anárquico y el orden en estas actividades motiva la superación y el desarrollo social, incrementa la productividad e innovación, mejora la distribución de la riqueza y abona a la movilidad social e instaura la seguridad en las prácticas lucrativas no subordinadas.

Es inadmisible que se amparen en la ley que denuncio como incompetente y generadora del caos. Si me atrevo a molestarlo es por la relevancia del asunto y porque requiere altura de miras. De la que carece el director de una “Dirección de Profesiones” que tiene reducido su potencial al de un archivo o el director de Colegios de Profesionistas que ignora o encubre la corrupción y decadencia que impera en los gremios de profesionistas.

Atento a su resolución, me pongo a sus órdenes para cualquier abundamiento o aclaración a que haya lugar, así le reitero las seguridades de mi consideración más distinguida.

A t e n t a m e n t e

Ángel Pujalte Piñeiro

 

Anexos

Copia de 1ª carta promoverte de Angel Pujalte de febrero de 2013

Copia de 2ª carta promoverte de Angel Pujalte de octubre de 2013

Copia de Oficio DGP/345/2013

 

Ccp.       Mtra. Maria del Rosario Robles Berlanga, Secretaria de Desarrollo Social

Para su conocimiento e intervención

Lic. Emilio Chuayffet Chemor, Secretario de Educación Pública, SEP

Para su conocimiento e intervención

Comisiones en el Senado de la República

Comisión de Desarrollo Social

Para su conocimiento e intervención

Comisión de Estudios Legislativos

Para su conocimiento e intervención

Comisión de Seguridad Social

Para su conocimiento e intervención

Comisiones en la Cámara de Diputados

Comisión de Desarrollo Social

Para su conocimiento e intervención

Comisión Especial de Programas Sociales

Para su conocimiento e intervención

http://www.grillaenelpoder.com.mx/news/index.php/politica/408-burocratas-apaticos-se-niegan-a-escuchar-propuestas-para-mejorar-la-ley-de-profesiones

 

 

Demagogia legislativa

Nota publicada en Grilla en el Poder

EVIDENCIAS DE LA DEMAGOGIA CON QUE ESTÁN ENVUELTOS LOS LEGISLADORES DE TODOS LOS PARTIDOS

Escrito por Redacción el 13 Enero 2014. Publicado en Grageas Digeridas

El ex reportero del periódico Excélsior, Salvador Martínez, recibió hace algunos meses un juego de libros escritos por el ingeniero Ángel Pujalte Piñeiro…

La intención era que los entregara al senador Mario Delgado, de quien es jefe de prensa, para ilustrar la problemática hidráulica y urbana que vive la ciudad de México y los peligros de derrumbes, inundaciones y demás catástrofes en que está inmerso el DF… El asunto viene cuento, porque en esos libros vienen advertencias como el derrumbe que acaba de ocurrir en una obra de la Comisión Federal de Electricidad y como el senador Delgado no se cansa de hacer declaraciones relacionadas con la ciudad de México, por haber sido secretario de Finanzas con Marcelo Ebrard, pues debería tomar en cuenta lo que aporta el especialista… ¿No son pura demagogia las posturas y discursos de los integrantes del Congreso federal?… Que quede para la reflexión, porque se trata de un legislador perredista y confirma el reclamo popular de que todos son iguales, se pinten como se pinten… ¿O no?…

http://www.grillaenelpoder.com.mx/news/index.php/i-n-i-c-i-o/grageas-digeridas/216-evidencias-de-la-demagogia-con-que-estan-envueltos-los-legisladores-de-todos-los-partidos

Explotan la Cámara de Diputados

Articulo publicado en Grilla en el Poder

Desde hace más de 20 años vivales de un instituto de ingeniería explotan a la Cámara de Diputados

Escrito por Redacción el 30 Junio 2014. Publicado en Politica

El edificio de la Cámara de Diputados está plagado de problemas de diseño, construcción y operación, lo que el Instituto de Ingeniería, lejos de descifrar, aprovecha para obtener millonaria renta que usufructúa de 1990 a la fecha, y cuya necesidad la crea y respalda espantando al cliente con un petate del muerto.

Lo anterior está documentado en la página 27 del libro “Descalabro de la Razón”, del ingeniero Ángel Pujalte Piñeiro, donde el autor reseña que el estructurista, que trabajó años en el diseño de los edificios, aventó a debutar una subsidiaria suya en mecánica de suelos.

Pero cometió gran parte de los vicios que Pujalte Piñeiro consigna en otro libro que tituló “La infracultura en la construcción”, en el cual relata cómo hacer primero el diseño estructural y después la mecánica de suelos.

Ahí establece como economizar en el estudio y menospreciar el proyecto de cimentación y así fundamenta que la construcción del edificio que alberga a la Cámara de Diputados es muy cuestionable porque se hizo en poco tiempo y en base a tres PCA (pozos a cielo abierto) y tres tubos Shelby.

Esto es que para nueve edificios en 14 hectáreas en el fango del fondo del exlago “La Lagunilla”, resulta poco serio, profesional y muy imprudente e irracional.

Por el valor de la obra frente al costo del muestreo y exploración, se debió haber hecho más muestreo para cada edificio que las que hizo para todo el predio. Y debió haber tomado en serio el diseño de las cimentaciones y no improvisarlo o hacerlo a la ligera en base a un alienado y momificado reglamento, sostiene Pujalte Piñeiro.

Añade en su obra que el reglamento es el parapeto de los técnicos y solo referencia de un piso, que no base de un profesional auténtico. Otro notable problema de los edificios de esa Cámara es que los construyeron al ahí se va. Son un excelente ejemplo de casi todos los vicios de la práctica de la Ingeniería Civil en la construcción que consigna en su libro “La infracultura en la construcción”, el cual contiene todo lo que no se debe hacer en las obras.

Agrega que encima de los errores del proyecto, es inocultable el deficiente control de calidad de la obra. “Ya chulearon los elementos estructurales, pero los reportes de daños y defectos en la estructura, que hizo el mismo proyectista después del sismo, evidencian un deplorable control de calidad en el transporte, colocación, compactación y curado del concreto.

“El temblor agrietó y fracturo elementos estructurales evidenciando defectos de cimentación y calidad del concreto. Y que el mismo proyectista se piche, cache y batee solo, exhibe un deficiente manejo del cliente o corrupción. Si ya uno falló, o hay duda, pues se debe pedir una segunda y hasta tercera opinión y no dejar que el propio causante explique sus fallas, entierre sus errores y además todo lo cobre a precios inflados.

“Y el tercer problema presente en los resultados de esa mala construcción, es que si el proyectista diseñó para 100 kg/m2, los ocupantes ya montaron cisternas, imprentas, elevadores, bodegas y archivos (el papel es de lo más pesado) que no contemplaba el proyecto. Falta revisar las excentricidades de carga y sobrecargas en los edificios.

Y el cuarto problema es el mal mantenimiento, es normal que las cámaras de cimentación estén llenas de agua, cuando debían estar vacías y se carece de bitácoras. Tienen subestaciones eléctricas y plantas de emergencia que no se sabe cómo están.

Sobre estas bases, lo evidente es que todos los edificios están desplomados y con asentamientos diferenciales.

“Y el proyectista en 1988 dice que “debía” meter los edificios al nuevo reglamento. Lo que es una mentira que pretende ocultar algo. El sismo es el único autorizado para revisar las obras y se ve que al revisar los edificios encontró los problemas de cimentación, calidad de construcción y mal uso. Por lo que reprobó, marcó o fracturó elementos.

“La “metida” al nuevo reglamento se limitó a la reparación y reforzamiento de los elementos fallados en cimentación y estructura. Agregar pilotes y encamisar elementos. Dejando intactos los elementos que no presentaban problema.

“De haberse tratado de meter a los edificios al nuevo reglamento,  entonces se debieron reforzar todas sus partes para que todos subieran al nuevo “factor de miedo”. No se sabe qué tanto de los problemas de la estructura obedecen a deficiencias de la cimentación y que tanto a mala construcción. Pero el propósito parece que es enterrar las cosas. Tampoco se sabe quién pagó las reparaciones, pero lo del reglamento parece pretexto para cobrar los errores.

“En este tenor, en 1990 aparece el Instituto de Ingeniería para supuestamente estudiar el caso y desde entonces cobra por instrumentar el terreno, hacer pruebas, anotar los cambios y estudiar la documentación del proyecto comparándola con el reglamento, sin percatarse ni consignar ningún error de proyecto, construcción u operación.

“Simplemente viendo los problemas como si fueran naturales, espontáneos y tratando de averiguar a donde van sin importar de donde vienen y no hubiera culpables ni deficiencias y errores profesionales que se deben corregir. Pero eso sí, ya tienen 20 años metidos y cobrando por una actuación muy cuestionable, enfocados más que nada a la cimentación, la que después de 30 años ya debió de haber llegado a un estado de equilibrio y por otra parte, estudiando desplomes y asentamientos sin revisar la distribución de cargas.

“Se limita a revisar lo exterior sin percatarse que lo interior influye y da recomendaciones sin comprometerse a ningún resultado. Filtra el rumor de que si no se hace lo que dicen, el próximo temblor tirará los edificios y matará mucha gente.

“Esto es una mentira, pues los edificios están chuecos y torcidos, pero estables. Ya encontraron su equilibrio y se reforzó lo que el sismo detectó como insuficiente. Se pueden considerar probados por el sismo, autorización que vale más que la de cualquier supuesto ingeniero de cualquier Instituto.

“Otra inmoralidad es que el Instituto no trabaja en base a un contrato que defina compromisos serios, sino a convenios que no definen alcances, posibilidades ni resultados esperados. Un limbo de compromisos. Cobran por hacer pruebas, reportar resultados y hacer recomendaciones. Lo que es lo mismo que nada.

“No adquieren compromisos profesionales y solo propalan o se apoyan en rumores para aterrizar necesidades como recomendar y amenazar que una sola empresa constructora es la que puede hacer los trabajos que recomiendan.

“Por ello se recomendó a la Cámara de Diputados que comprometa a los ingenieros y les solicite que reporten por escrito lo que pasaría si no se cumplían sus recomendaciones, a lo que el Instituto de Ingeniería no tuvo más remedio que contestar que nada, que los edificios se seguirían deformando, desplomando y hundiendo en el mediano y largo plazo, pero sin aclarar que eso no va a pasar por inestabilidad de los edificios sino del subsuelo, mientras se siga sobreexplotando el acuífero.

“Es grave el problema cualitativo. El Instituto de Ingeniería es una estructura que la sociedad mantiene, le cuesta mucho sobre la creencia que se va a dedicar a crear ciencia y tecnología para la sociedad mexicana y no un grupo de oportunistas que se dedica a hacer competencia dumping a los profesionales.

“Un galimatías que desde un limbo gubernamental daña a la profesión vía perjudicar a los profesionales de la iniciativa privada, pues por un lado hace negocio al cobrar doble, porque la sociedad ya los mantiene y consiente vía los presupuestos de los Institutos (cobran como investigadores y académicos) y en el sistema Nacional de Investigadores.

“Por otro se involucran en asuntos que desconocen y hacen mal. Un investigador se capacita en una práctica muy diferente a la de un profesional. El conocimiento, preparación y habilidades que cada cual adquiere y desarrolla es muy diferente. No se equiparan.

“Además se distraen de lo que se supone que deberían hacer, que es crear conocimiento científico y técnico, nuevo, útil para el desarrollo nacional, vía el desarrollo de la Ingeniería Civil mexicana. Que en el caso de la Ingeniería Civil habría que revisar lo que han aportado y aportan contra lo que han costado y cuestan.

“Es decir, qué tanto de su presupuesto se despilfarra en investigaciones inútiles, simuladas o fuera de lugar y qué tanto cobran por dedicarse a otras cosas en las que no reditúan o peor, por ser perniciosos para el desarrollo profesional al que deberían aportar y para el del país.

“Como acaparan los puestos académicos, cuando su especialización los imposibilita para transmitir los conocimientos y habilidades profesionales de los que carecen. Que desquiten su costo, sueldo y gastos, haciendo cosas que sí reditúen a la profesión nacional y país, haciendo competencia dumping a los verdaderos profesionales o complicando su desarrollo amafiándose con políticos para sangrar presupuestos o someter otras especialidades.

“Como la creación de un Instituto de Seguridad Estructural solo para respaldar una maniobra política que permita apoderarse del control de las licencias de construcción, inflando costos creando nuevos trámites y necesidades innecesarias con sus consecuentes gastos.

“Como buscan y les otorgan premios por respaldar una maniobra política para culminar el negocio de la creación de un fraccionamiento VIP en la punta de los cerros del poniente. Que era zona de reserva por inaccesible. Otra entrada más para la mafia de ingenieros”.

Con todos estos fundamentos, el ingeniero Pujalte Piñeiro considera hacer un llamado urgente al Gobierno y al Poder Legislativo para acabar, de un vez por todas, con los millonarios negocios que explotan vivales de la ingeniería.

http://www.grillaenelpoder.com.mx/news/index.php/politica/3648-desde-hace-mas-de-20-anos-vivales-de-un-instituto-de-ingenieria-explotan-a-la-camara-de-diputados

 

Desconcierto de los políticos anquilosados

diciembre 2014

Cambio de normalidad

Muchos ansían el regreso a la normalidad. Les incomoda lo no acostumbrado. Añoran los escándalos efímeros, que se apaciguan con desplantes teatrales, promesas ilusorias, actuaciones patéticas, que pasen “de moda” o que otro evento, bueno o malo, lo cubra y se olvide. Añoran que todo pase y nada pase. Los cambios que dejan todo igual y no evitan que empeore.

Los políticos después de hacer todo lo que saben para calmar a la población y se vuelva a dormir, los desconcierta no lograrlo. Es notable que no saben que hacer y no se les ocurre nada para que la sociedad se vuelva a dormir, que todo regrese a la única normalidad que conocen, la del pueblo dormido, para que ellos puedan regresar a hacer lo único que saben hacer. Lo mismo que nos trajo al desorden que no ven o no quieren aceptar. Como lo certificó la solicitud de superar la anormalidad, el susto o enojo, la petición que la sociedad vuelva a aquella “normalidad”, calma, pasividad, aletargamiento o sueño, que se rehúsa a regresar.

No saben si: ¿Será el enojo de algún dios por falta de sacrificios? Lo que no puede ser con la población, porque nadie se puede quejar de falta de sacrificios de la población. ¿Será un ataque de oscuros intereses internacionales imperialistas, comunistas o de fanáticos religiosos? ¿O algo tan terrible para un estado momificado cuya incapacidad para encausar la disensión de facciones genero una progresiva fragmentación de la federación de caciques los que formaron cuerpos aparte con lo que se le escapó de las manos el control y cambio las reglas de juego con la aparición de la alternancia y demolición de la prohibición de leerse la mano entre gitanos?

Todo lo cual es solo parte de los cambios del lado de los políticos. Del lado de la sociedad parece que gravitamos en el último límite de la paciencia social, que llegamos a la frontera final del aguante de la población, que tocamos el fondo de la tolerancia. La acumulación de abandonos y deformaciones ha rebasado la ingenuidad y credulidad de la sociedad de la que abusó el gobierno solo disimulando y soslayando.

Como alma en pena, el país mantuvo demasiado tiempo una marcha desnivelada, desplomada y sesgada, solapada por un sentimiento de esperanza indefinida y confianza gratuita de la sociedad, que ha reventado en hartazgo. Sinsentidos producidos por una concepción desequilibrada y torcida de la sociedad. La nación ha evolucionado en forma torcida por el divorcio del gobierno con la sociedad. Por una visión parcial y deforme de los habitantes y sus relaciones.

No es un problema exclusivo nuestro, sino lo único que puede resultar de todo cambio social impuesto por una revuelta y no por un cambio de mentalidad, una verdadera revolución. Ningún orden lo mejora el desorden. Las revueltas son movimientos irracionales protagonizados por los que no tienen nada que perder, que arriesgan el todo por el todo para cambiar su situación personal, la que no entienden pero que tampoco aceptan. Por lo que no buscan el desarrollo equilibrado de la sociedad, sino solo resolver sus problemas particulares y cuyo movimiento termina aprovechado por vivales que aprovechan el impulso para encumbrarse.

Según J. P. Morgan, siempre hay dos razones para hacer cualquier cosa: Una buena razón y la verdadera razón. Muchas banderas e ideales han sido pretextos justificatorios tendenciosos que complican equilibrar al todo. Las revueltas enarbolan versiones reducidas de ideales fabulosos formados con nociones simplistas, rudimentarias y grotescas de la sociedad, respaldadas por fantasmales expectativas de remediar confusas emociones y sensaciones incomprendidas. Para que un cambio social produzca un verdadero avance debe partir de una racionalización del orden social que incluya a todos los estratos y clases sociales. Un arquetipo parcial y sesgado no endereza el camino del todo.

Cuando Huerta entregó el poder, los protagonistas de la lucha armada se encontraron ante el dilema de resolver lo procedente. Después de la claridad y certeza de un enemigo identificado y un propósito definido, el triunfo viene acompañado por la oscuridad e indefinición de metas y procedimientos, de que hacer con el poder y como ejercerlo.

Varios detalles de la Convención de Aguascalientes son muy significativos.

https://angelpujaltepineiro.com/ , Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

 

Extraviados «líderes de opinión»

noviembre 2014

Desorientados

Todos los días se documenta la manera en que la visión anquilosada de “lideres de opinión” retrotrae y atrofia el pensamiento público. Como muestra las “Serpientes y Escaleras” “Por que piden la renuncia de Peña” de Salvador García Soto, en El Universal, el 12 de noviembre.

Inicia centrando la atención en “las voces encontradas” que piden la renuncia del presidente con las que “responden que no es atizando a la figura presidencial ni buscando su caída como se resolverá la crisis social y política que vive el país”. La que es una gastada diatriba estéril que no penetra al fondo del problema. También al denominar crisis al problema lo reduce a efectos espontáneos, momentáneos y aislados en un mundo estático. A algo imprevisible pero pasajero.

Otro vicio conceptual es rebajar el problema a “tensión social” y ceñir la solución a la dimisión de alguien. Es ver el asunto como un episodio de neurastenia que se resuelve con un sacrificio azteca. Lo que transforma la “tensión” o inquietud social de síntoma o efecto en causa. Vicio conceptual de percibir los efectos como causas y sólo saber paliar esos efectos con sacrificios aztecas. Lo que ha permitido que se agrave y complique la enfermedad, de la que el descontento social es un síntoma.

Otro vicio conceptual es personalizar las culpas en chivos expiatorios. Como deja ver García Soto: “Unos culpan al mandatario de toda responsabilidad no sólo de los crímenes de Iguala sino de todos los problemas de seguridad y violencia, y otros creen que las culpas están más bien en las autoridades estatales y en los partidos y personajes políticos”.

La deformación de la estructura mental consiste en considerar que “la culpa” esta en algún individuo, de alguno de los niveles del gobierno. En el Ejecutivo Federal, Estatal o Municipal. O en la cabeza de algún partido político o de pérdida, en algunos “personajes políticos”. En una personalización de los méritos y culpas, que es un efecto colateral del caudillismo.

Deformación mental que impide ordenar al país y que se reproduce y sobrevive gracias a que es una confusión interesada propiciada por los políticos, que propalan la idea que las instituciones o institucionalidad radica en el carácter de las personas que desempeñan los cargos. Otro efecto colateral es la resistencia a que las instituciones gubernamentales se ordenen en base a un manual de organización y procedimientos, para que en su ausencia operen al capricho de los que desempeñan los cargos. Sesgo conceptual que impide racionalizar la administración pública y favorece la discrecionalidad de la administración pública

Más adelante Salvador García Soto señala: “Quizás el único punto donde confluyen esas dos visiones opuestas es en el reclamo de justicia y de un cambio necesario y urgente en el sistema político”. Aseveración que suena esperanzadora, pero es un engaño oculto en su ambigüedad: parece que se refiere a un cambio en la forma de hacer las cosas, pero en vez de eso, el cambio en el sistema político es de personas. Los cambios en las instituciones o en el sistema nunca son de la estructura organizativa sino se reduce al de individuos.

Y a la pifia anterior le agrega otra: “que responda a las expresiones de ira y descontento social”. Con lo que afirma que la solución no debe corresponder a la enfermedad sino a los síntomas. Aclara que la dosis de prozac debe ser suficiente para el ataque de histeria. El sacrificio azteca no puede ser de un pela gatos.

Y remata las pifias anteriores con otra “aunque difieran en el método para lograrlo. Y es ahí donde la respuesta del gobierno de Peña Nieto no acaba de convencer ni a los más extremistas ni aún a los que defienden a la institución presidencial”. Noten que con “el método” se refiere a una especie de rito, que es el que no convence.

De lo anterior pasa a aclarar que: “La tardanza, la falta de respuesta y el no dimensionar adecuadamente el problema es parte de lo que se le reprocha al gobierno federal”, el no acertar al rito adecuado al caso. El espectáculo no convence a la audiencia que pide le devuelvan las entradas.

“que no sólo entró tarde al tema, sino que una vez que lo tomó en sus manos no apuró las decisiones políticas ni las indagatorias judiciales”. Nótese que se refiere a puras decisiones personales y no a procedimientos institucionales. De conductas de individuos y no de procesos organizados y ordenados.

Y continúa: “Porque no puede entenderse que, 45 días después de la desaparición de los jóvenes normalistas, el gobierno no tenga aún una conclusión clara y contundente sobre qué fue lo que pasó y siga especulando con «avances», «versiones», «indicios», que no satisfacen ni a los padres de los estudiantes ni a los grupos movilizados en las calles y ni siquiera a las voces internas y externas que exigen justicia y el esclarecimiento de los hechos”.

¿Que quiere, velocidad o precisión? En vez de agradecer que ya no agarren al azar chivos expiatorios, como era la costumbre, ni que hicieran las cosas a trompa talega o al allí se va, protesta por “la torpeza de los pininos” que hace el gobierno para investigar en forma seria y profesional, lo que es lo desacostumbrado.

Y es lo que pasa a todo aquél, como nuestro gobierno, que cuando ya se sabía todas las respuestas, le cambian todas las preguntas. Lo malo es que el cambio de respuestas y preguntas hacia la racionalización de la administración pública no obedece a razones internas de la sociedad, sino eventuales, como los avances en la comunicación, que evita esconder o disfrazar los hechos y a instancias externas como la CIDH.

Continua Salvador García Soto: “Y en toda esa dilación, en ese ejercicio de dejar crecer el problema y con él la inconformidad social que le acompaña, está la pregunta de por qué no se han ajustado las cosas en el gabinete presidencial que, a todas luces, no ha dado resultados ni ha estado a la altura de la difícil coyuntura que enfrenta el presidente y su administración”.

Con lo que declara una de las atrofias mentales que más daño le han hecho al país. El creer que el problema y la inconformidad social ha crecido por falta de sacrificios aztecas. En una estructura mental que reduce la corrección de los sesgos y fallas a castigos individuales.

Lo anterior lo remata sin dejar ninguna duda del extravío conceptual: “Tal vez esa sea la respuesta más clara a la pregunta de por qué esas voces piden la renuncia del presidente: porque el presidente no ha querido responsabilizar a ninguno de sus subalternos de la tardanza y la falta de resultados. Porque al no rodar ni una sola cabeza de funcionarios que no han hecho bien su trabajo”, -léase por falta de sacrificios aztecas- “el malestar y la inconformidad se escalan y buscan, ante la ausencia de responsables, a un responsable mayor que responda por la falta de resultados. Y por encima de los secretarios y funcionarios que han fallado, sólo queda el presidente”.

Colección de anquilosados vicios conceptuales que remiten al arriero que cargó con tres costales a un burro que solo aguanta dos. Por lo que se echo y el arriero pretendía que solo en base a puros fletazos el burro se levantara y soportara la carga. Situación para la cual la pregunta correcta es ¿Quién es más burro?

El monto acumulado hace imposible esconder los problemas que la forma acostumbrada de ver y hacer las cosas ha dejado que se multipliquen, crezcan, agraven y compliquen. La capacidad de la riqueza y opulencia del territorio para satisfacer necesidades fundamentales de la población y esconder el pésimo manejo del país, lo ha rebasado el desorden y el crecimiento de las necesidades de la población.

Aún aceptando sin conceder, la preocupación y buena voluntad de los que están en los cargos gubernamentales, la organización discrecional hace que se encuentren lejos de una verdadera solución de fondo. Al igual que la mayoría de los anquilosados opinadores y comentaristas, que todo lo interpretan igual y no dejan de repetir lo mismo de siempre. Y ni hablar de los limitados académicos e investigadores. Es el momento de innovar. De hacer una verdadera innovación. De la que todo mundo habla, pero pocos saben como se hace o con que se come.

Lo primero que se debe hacer es derrumbar las estructuras mentales arcaicas. Demoler los mitos, fantasías y deformaciones mentales. Muchas ya publicadas, como las que expuso con toda claridad Octavio Paz en su “Critica de la pirámide”. Debemos abandonar la inmovilidad, solidez y dureza de la piedra para asumir la ligereza, flexibilidad y capacidad para cambiar, dejar de columpiarnos en el vacío entre el personalista, épico y excepcional caudillaje y el impersonal, sacerdotal e institucional Tlatuani.

Ya no podemos atenernos a que nos saque adelante un caudillo que brote en los momentos  de crisis y confusión rigiendo sobre el filo de los acontecimientos y gobernando de espaldas a la ley. Ni el tlatuani que siempre se ampara en la legalidad y todo lo hace en nombre de la ley. De una legalidad y ley que la sociedad no experimenta.

Tampoco podemos seguir planteando los problemas nacionales con visiones sesgadas ni con una política que no es en verdad nacional. El desarrollo para salir de su atrofia debe equilibrarse, lo que requiere considerar a toda la estructura social y a todas las clases. No podemos seguir confundiendo revuelta con revolución. Ni actuando como el borracho que se levanta de un lado para caerse del otro.

El avance social solo es posible con una estructura social equilibrada. Cuando una clase social finca su prosperidad a costa de otra sacrifica los objetivos sociales y políticos. Lo que sesga y lastra la evolución social. La ideología de nuestra revolución es proletaria: obrera y campesina. Pero es solo un pretexto, una justificación patética.

Tanto los obreros como los campesinos los han sometido burocracias pervertidas y corruptas. Y ya son muchos más los proletarios que al no ser ni obreros ni campesinos, no están considerados ni siquiera para someterlos. También gracias a nuestra revolución “obrera y campesina” la clase media se encuentra en proceso de extinción.

Y gracias al castigo a que la revolución “obrera y campesina” ha sometido a la clase media el gobierno pone todas las esperanzas en el extranjero. Importa más la inversión extranjera que el mercado interno. Importan más los turistas que los habitantes.

De esto hay mucho que decir, se requiere una revolución de la clase media. Una organización del país que propicie el desarrollo, bienestar y prosperidad del principal semillero de gente útil y valiosa para la sociedad: de la clase media. No de irracionales fuerzas fácticas: por número o poder.

Repito, hay mucho que decir, pero sobra tiempo y falta espacio. Continuare sobre lo mismo. Aclarando porque no hace falta una ley de profesiones, como la que proponía la Senadora Arely Gómez que buscaba entregar: “solo las actividades que afecten el patrimonio o la vida” a burocracias pervertidas y corruptas, como las que controlan a los obreros y campesinos, para que les hagan lo mismo. Y todas las actividades lucrativas de una forma u otra afectan el patrimonio y la vida de unos y otros,

Por eso lo que hace falta para empezar a equilibrar el desarrollo social y propiciar el bienestar y prosperidad de todos los trabajadores que no son ni obreros ni campesinos es una ley de las actividades lucrativas. No quedarnos en una escotomagica Ley de Profesiones, sino en una que contemple a todos los que se ganan la vida haciendo algo útil y valioso por los demás y el país.

https://angelpujaltepineiro.com/ , Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

http://www.grillaenelpoder.com.mx/news/index.php/columnas/columnistas/6469-desorientados-angel-pujalte-pineiro

Tiempos de burros sabios

noviembre 2014

Metiches

Los burros sabios desorientan y coartan el debate público. Los histriones que hablan de todo a la ligera, los que simplifican el análisis con generalizaciones, los que no salen de los lugares comunes, los que con desplante autoritario y actitud dogmática sentencian clichés concluyentes y los que creen que saber de una cosa los autoriza a hablar de otra, todos los metiches que con habladas sobre asuntos que desconocen asfixian y extravían el debate público.

Los “expertos” que sin saber nada se dan taco con la indefinida denominación y los especialistas que creen que saber de algo los autoriza a hablar de todo. Toda especialización deforma la estructura conceptual organizacional del mundo (ECOM). Porque concentrar la atención implica relegar el panorama, lo que produce estructuras mentales ceñidas a espacios de conocimiento mermados.

Toda especialización reduce el campo del conocimiento. Profundizar cuesta abandonar el conocimiento de las relaciones de en lo que se ahonda con lo que se relaciona en forma directa, con las otras partes que integran el organismo del que forma parte y con las relaciones directas e indirectas que mantiene el organismo del que forma parte. Y más allá de las relaciones cercanas están las remotas en el ambiente en que opera el organismo del que forma parte y las relaciones entre el ambiente con el resto del mundo.

Un ejemplo de especialista extraviado son los “investigadores científicos” de los institutos de ingeniería, que afortunadamente ya no opinan de proyectos de ingeniería ni de obras. Se hicieron ojo de hormiga en la L-12 y el proyecto del nuevo aeropuerto. Como que ya algo aprendieron. Solo falta que devuelvan las cátedras que escamotearon a los verdaderos profesionales de la ingeniería, para que la UNAM pueda volver a formar los profesionales que requiere el país para salir del subdesarrollo.

Otro tipo de especialista sesgador son como José Ramón Cossio, que el 28 de octubre en El Universal, proclamó como un gran descubrimiento, que una cosa es la corrupción y otra la incompetencia. Lo que es una distinción cierta de toda certeza, pero que es una distinción bizantina que no aporta nada a la solución del problema y solo distrae.

De nada sirve distinguir las diferencias entre los síntomas de la misma enfermedad. Porque tanto la corrupción como la incompetencia son indicios del mismo problema y las resuelve la misma solución. Ambas al igual que la impunidad son consecuencias de que los méritos requeridos para asumir un cargo determinante en el servicio público no sean honestidad ni capacidad para que el desempeñó del cargo sirva a la sociedad, sino a los caprichos de un autócrata.

Otros desviadores son como Ana María Salazar que creen que estudiar derecho gringo y una carrera trunca en el extranjero, autoriza a hablar de lo que acontece en el país. Se ostenta como experta en seguridad y en El Primer Café” en el canal 40,  no aporta nada relevante a los problemas de seguridad y hace el ridículo cada vez que abre la boca. Al grado que a cada rato Raimundo Rivapalacio la tiene que corregir al aire.

Otro vector desviador es la pretensión de los políticos de calmar con declaraciones que no van al grano de los problemas, con lo que prueban que su reino no es del mundo en el que vive la sociedad. Se han especializado en pactos, arreglos y acuerdos que solo benefician a ellos mismos o a su grupo y en declaraciones que buscan efectos en la opinión pública y que son impotentes en el mundo real.

El presidente Enrique Peña Nieto convoca a un pacto por la seguridad. ¿De que puede servir un acuerdo entre los que no cumplen el juramento de cumplir y hacer cumplir la Ley?  Otra cosa sería si se tratara de desmantelar la discrecionalidad en el servicio público. Lo que podría comenzar por la promulgación de una verdadera Ley de la Planeación Física del Territorio.

Para que el estudio de los proyectos y el análisis de las obras necesarias se efectúen por profesionales y el propósito que prive sea que los recursos que se destinen a la obra pública retribuyan a la sociedad propiciando su bienestar y prosperidad material. En vez que se decidan por motivos políticos y resulten despilfarros que en vez de beneficiar perjudican a la sociedad.

Pero para ello necesitamos que los políticos se den cuenta que la capacidad que tenia la forma tradicional de hacer las cosas ha sido rebasada por la realidad. La habilidad para sortear y ocultar los problemas con la que contaba la forma tradicional de nuestra política ha dejado crecer los problemas en número y dimensión a un grado que ya no puede esconder ni resolver. Ya no se puede cambiar para seguir igual.

Es necesario un cambio en el orden social que propicie el desarrollo de la clase trabajadora. Uno que favorezca el progreso de las actividades lucrativas de la clase media. De todos los que no son ni obreros ni campesinos. De los que son el verdadero núcleo de la sociedad, del que surgen los individuos no subordinados que con su inteligencia y trabajo crean riqueza, los prestadores de servicios profesionales y los empresarios creadores de empleos.

Todos los que hasta ahora la revolución obrera y campesina ha menospreciado y desatendido. Sin darse cuenta que ello le ha impedido un desarrollo equilibrado y crear un mercado, la riqueza y el ahorro interno, que libere al país de la dependencia a los avatares extranjeros.

Lo inédito de la situación impone abrir nuevas rutas por rumbos nuevos, lo que hace necesario innovar la visión, las creencias, los usos y costumbres. Para lo cual falta la luz que ilumine el nuevo camino que saque al país del atolladero en que se encuentra.

Pero en vez de pensadores serios vemos el florecimiento de burros sabios con su consecuente derrama de economía conceptual, reiteración de clichés, lugares comunes y argumentos de autoridad, evidenciando la carencia de verdaderos pensadores. Pensar se distingue porque es indefinible y solo reconocible por sus efectos, que es encontrar la luz por caminos nuevos.

Los burros sabios siempre siguen los mismos caminos para errar de la misma manera, apagan la originalidad con erudición rebuscada. Pierden de vista la singularidad de los problemas por centrar la atención en soluciones agotadas que comentan y discuten sin término. Su cerrazón torna las discusiones agresivas y en las que solo alcanzan nimiedades, logrando hacer alambicada e insustancial la dialéctica que debería beneficiarse de las polémicas.

Análisis de José Ramón Cossío D. sobre “Corrupción e incompetencia”.

http://www.eluniversalmas.com.mx/editoriales/2014/10/73043.php

https://angelpujaltepineiro.com/ , Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

http://www.grillaenelpoder.com.mx/news/index.php/columnas/columnistas/6127-metiches-angel-pujalte-pineiro

Terca e inocultable realidad política

octubre 2014

Una tara mental inducida interpreta la cruda realidad como un cambio en el país, como un hecho puntual, un suceso extraño. Generada por las falsedades y fantasías con las que los políticos contra toda lógica y realidad, quieren hacer creer que trabajan en crear un país tranquilo, ordenado que propicie la prosperidad material y superación personal de los habitantes.

La situación del país no resulta de un tropiezo súbito e imprevisible, de algo fuera de lugar. Ernesto López Portillo lo aclara solo con el título de su artículo en El Universal del día 28: “Nada se pudre en 5 minutos”. Tampoco es un detalle aislado de un sector. El escándalo es apenas un viseo que permite una rasgadura de la cortina tras la que los administradores públicos esconden la verdad. Y la acumulación de lo oculto rebaso la dimensión de lo enmascarable, por lo que los desmentidos son cada día más frecuentes y no hay desodorante que tape el hedor.

Chapotear en problemas desatendidos es el resultado de que el gobierno en vez de tomar la realidad por los cuernos, invoque fantasías, como si enunciar lo deseable poseyera un poder místico misterioso que lo materializa y que no reconocer los problemas, evita sus malos resultados.

Para el nivel que la descomposición ha alcanzado, el control de daños gubernamental sería de risa, de no ser de espanto. No tuvo madre querer calmar alegando que los cadáveres encontrados en las primeras fosas descubiertas no eran de estudiantes. ¿Cómo sabía? ¿Eran cadáveres suyos? ¿Cree que eso calma? En todo caso dejó ver que sabe más de lo que dice.

Tampoco tiene madre poner por encima de la situación en que viven los nacionales la opinión de inversionistas extranjeros. Demostrando que no les preocupan los nacionales, sino que los que nunca se paran en el país no dejen de mandar dinero, que hasta la fecha no ha servido para mejorar la situación de la mayoría de los habitantes.

También hay análisis serios. En El Universal el 26 de octubre, Ricardo Alemán retrató a nuestros políticos en un recuento de hechos de ineptitud, incompetencia, inmoralidad, corrupción y deshonestidad que salieron a flote (¿cuanto no?) y por los que lejos de castigarlos como merecían, que es lo correcto, justo y necesario, continúan su carrera y cinismo en ascenso, como lo acaba de demostrar uno con curriculum de chamuscada tras chamuscada, que con toda desfachatez se desresponsabiliza del cochinero de la Línea 12 alegando que no es “correcto” echar por la borda un “prestigio” de treinta años.

Cinismo y desvergüenza del que la única culpable es la sociedad que no castiga a todos los culpables, que se conforma con chivos expiatorios y permite que la distraigan con escándalos de ocasión y fantasías dignas de Walt Disney.

Tampoco ayuda el histrionismo perogrullesco de comentaristas que roban cámara cayendo en lugares comunes. El domingo Jorge Islas acredita el problema a “debilidad institucional”. Lo que dice mucho y nada. Y Francisco Valdés Ugalde también apela a lo mucho y nada de otro lugar común, el del “divorcio de la clase política y la sociedad”. Inconscientes a que estas vaguedades preparan el camino a lambiscones que desorientan la lógica decretando que “es necesario un ejecutivo fuerte para recuperar la institucionalidad”.

Palabras que suenan bonito pero que en su ambigüedad son incongruentes e inconvenientes para el país. Ya que abarcan dos formas de organización que son diametrales y excluyentes entre si. Una es institucionalizar la autocracia y otra es la de instituciones que funcionen en forma independiente de las personas que ocupen los cargos.

La institucionalización de la autocracia hace depender el funcionamiento del país del carácter y talante del jerarca en turno. Lo que deja a la sociedad al capricho de individuos, sanos o enfermos. La institucionalización orgánica hace depender el funcionamiento del país del manual de organización y procedimientos que debe ser la ley. Para que el país funcione en forma independiente de quienes ocupen los cargos.

No tenemos ese manual de organización y procedimientos por la falta de un autentico Poder Legislativo que en vez de aprobar lo que le mande el Ejecutivo debería construirlo y perfeccionarlo estudiando en los resultados, las desviaciones en el funcionamiento de la sociedad, para promulgar las leyes que las corrijan.

El 28 en El Universal, José Ramón Cossio D. publicó una reflexión que tituló “Corrupción e incompetencia”. En la que aclara que no es lo mismo la corrupción que la incompetencia. Distingue la insuficiencia de combatir la corrupción, ya que además se debe exigir capacidad a los servidores públicos.

El análisis es interesante. Ya que tanto la corrupción como la ineptitud son vicios del sistema político nacional de institucionalizar la autocracia, como resultado de requerir para que le sirvan al autócrata, colocar en los cargos a lambiscones subordinados, disciplinados y de confianza. En vez de gente apta, competente y capaz para desarrollar las tareas y funciones que requiere el cargo, para servir a la sociedad.

Ernesto López Portillo lo dice claro en el último párrafo de su: “Nada se pudre en 5 minutos”: “Los gobernantes cocinaron la receta original: lealtad política a cambio de impunidad. Los hechos de Iguala enseñan cuán putrefacto está el preparado. Los gobiernos quisieron, quieren y tal vez querrán una policía a su servicio, no al de la gente, por eso su debilidad funcional ha sido siempre funcional. La putrefacción de la policía fluye desde la putrefacción del ejercicio de gobierno. La policía abraza el crimen cuando los responsables políticos de ella hacen lo mismo, o bien no hacen nada para evitarlo. La policía será otra cuando las y los políticos sean otros. Nada se pudre en 5 minutos”.

La lealtad no es gratuita, se debe pagar con impunidad. La gente preparada y decente no ocupa impunidad. Porque la gente preparada y decente es leal al compromiso social del cargo, no a mafiosos. Tenemos los resultados de un gobierno que se depura en base a la necesidad de impunidad.

Análisis de Ricardo Alemán sobre los méritos en la currícula de nuestros “políticos”.    http://www.eluniversalmas.com.mx/columnas/2014/10/109459.php

Análisis de José Ramón Cossío D. sobre “Corrupción e incompetencia”. http://www.eluniversalmas.com.mx/editoriales/2014/10/73043.php

Análisis de Ernesto López Portillo sobre que “Nada se pudre en 5 minutos” http://www.eluniversalmas.com.mx/editoriales/2014/10/73042.php

https://angelpujaltepineiro.com/ , Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

http://www.grillaenelpoder.com.mx/news/index.php/columnas/columnistas/6006-putrefaccion-angel-pujalte-pineiro

Ridicula simulación gubernamental

octubre 2014

Más rápido cae un hablador que un cojo y los que no tienen vergüenza ni dignidad hacen el ridículo al negar lo evidente y alegar tonterías que ni un niño cree.

Es absurdo pedir la desaparición de poderes, donde es público y notorio que el único poder que rige es el del más fuerte y la única ley que impera es la de la selva. Allí lo que se necesita es que aparezcan poderes que metan orden. Pero vamos a conceder que el sesgo de la petición se deba a una incongruencia denominativa del trámite.

Otra incoherencia y mucho más grave, es la respuesta. “Que no se puede desaparecer los poderes porque es un trámite que implica a los tres poderes y dos están trabajando con normalidad”. Lo que exhibe bajo nivel mental.

Es estulto solo apuntar al gobernador, como para limitar, aislar y alejar la culpa, haciendo como que el gobernador es el único villano y a la vez rescatarlo argumentando que por imperfecciones de la ley, no pueden desaparecer en forma quirúrgica a un solo poder, porque la ley de perdida de poder implica la perdida de todos los “poderes”. No solo el ejecutivo, sino también el legislativo y el judicial.

Los argumentos en defensa de los otros son de antología: “El poder judicial esta trabajando con normalidad y esta cumpliendo sus funciones”, “los juzgados están abiertos y comedidos a atender los asuntos que les presentan” y “El poder legislativo esta sesionando con normalidad, como lo demuestran las actas de octubre y noviembre”, “no han cambiado de sede y trabajan como siempre”.

La evidencia es que en ambos depósitos de inútiles todos los empleados están cumpliendo su tiempo parcial de reclusión, checando sus tarjetas, cobrando sus cheques y despareciendo sus presupuestos. Y otra prueba es que en ambos “poderes”, están gastando papel y tinta. Lo que es lo normal en todos los poderes y la causa del desorden.

Es incongruente lo que significa la palabra normalidad para los “poderes” con lo que significa para la sociedad. Es clara la falta de relación entre la normalidad de los poderes con la de la sociedad. Mientras los burócratas cobren, no se preocupan de nada más. Ellos ya resolvieron su problema y que la sociedad se preocupe de los suyos. Ellos no pueden ocuparse de todo.

A ellos no les importa lo que le pasa a los de “fuera”, los que viven en el error de estar fuera del presupuesto. Pero la verdad es que el que no funcione uno de los poderes quiere decir que tampoco funcionan los otros. Porque lo de que son contrapesos entre si, no quiere decir que entre ellos solo se pelean los recursos públicos y que fuera del reparto del botín no exista ninguna relacion entre ellos o peor, que la relación sea de confianza, respaldo o sometimiento.

La responsabilidad nunca se delega sino que se comparte. Los tres “poderes” comparten culpas en cualquier desorden en la sociedad. La existencia de tantos delincuentes sueltos rigiéndose con la ley de la selva, dentro y fuera del gobierno, es culpa del poder judicial, que no ha impuesto el imperio de la ley ni ha hecho justicia. Y el que los servidores públicos se dedican a lo que les da la gana mientras finjen demencia y de todo se laven las manos, es culpa del poder legislativo, que no ha formulado las leyes necesarias para meter en cintura a los “servidores públicos” para lograr que trabajen en favor de la sociedad.

La división de poderes no es un pacto de no agresión para que cada quien usufructúe como su negocios particular los instrumentos que la sociedad les confía, de complicidad disfrazada de “respeto” mutuo o peor aún, de subordinación a un patrón que no es la sociedad.

No consignan al gobernador por la defensa de sus cómplices, a los que también se debería consignar, tampoco al presidente municipal porque no lo encuentran, y quien exoneró a los cínicos municipales o síndicos encargados de vigilar y defender los intereses municipales, quizá porque alegan que no sabían nada ni se enteraron de nada o que son otras victimas o tampoco los encuentran

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Radiografía de la corrupción mexicana II

octubre 2014

La primera radiografía reveló orígenes del desorden social mexicano. Esta segunda desnuda las distorsiones del sistema político que expuso la primera radiografía en el anuncio del nuevo aeropuerto internacional para la ciudad de México.

El primer objetivo de la proclama fue desviar la atención del público de los graves problemas de la población y el país. Lo que logró con pasmosa facilidad una maqueta digna de “los supersónicos”, que como “pajarito” de mago, distrajo, hipnotizó y manipuló la imaginación de la audiencia, para hacerla soñar la fantasía de un futuro mágico.

En el fondo, el artificio de hipnotista acarreó la carga simbólica de un desplante político, que era el carácter principal del acto. El objeto ceremonial político fue el mensaje alegórico que el presidente Enrique Peña Nieto, puede hacer lo que los demás no. Que donde otros se estrellan y reculan, él avanza con facilidad.

La plenipotencia que actuó el presidente, le permite construir el mejor aeropuerto del mundo, diseñado por el mejor arquitecto del mundo y dejar sin premisas a los opositores, incluyendo a los atencos. Gracias a él, el país va a tener un aeropuerto de relevancia mundial, que por tamaño y forma será la mayor infraestructura en el país de las últimas décadas y Latinoamérica. Y una magnanimidad que supera el enanismo mental del político vulgar y corriente, cuyo histrionismo le impide emprender ningún proyecto que no va a inaugurar, para no compartir el mérito.

Es innegable la habilidad política y capacidad para manipular la opinión pública que desplegó el presidente, pero es un talento que resulta vano y perjudicial, cuando es el celoso protagonista principal en las habilidades de un dirigente, en vez de una habilidad accesoria, que acompañe y respalde, a la virtud que es más relevante y necesaria para la sociedad, que es la visión de estadista. El estadista antepone el bien común a su ego e intereses de grupo. Y el interés político o de grupo, reduce al nivel de pretexto al bien común.

A lo anterior se agrega la falta en el gobierno de verdaderos profesionales con el conocimiento, estatura y ética profesional que estudien la situación del país, desde el punto de vista profesional, del que presumen titulo y aparentan representar en el sector público, en un sometimiento simulado, que evita racionalizar la evolución nacional.

El equipo de profesionales del gobierno es inepto en el campo del conocimiento que simulan representar, gracias a que la cualidad por la que los seleccionan y prosperan, es la subordinación y sometimiento. El currículum necesario debe ser de nombramientos y no de logros profesionales.

La subordinación de los servidores públicos a los caprichos de sus superiores y su incapacidad profesional, evita que actúen con principios y lineamientos del conocimiento profesional y la razón, que critiquen los objetivos, planes, planteamientos e instrucciones de los superiores y vigilen y estudien las acciones emprendidas y los resultados que obtienen.

Para corregir, afinar y optimizar en forma oportuna el rumbo y lograr un conocimiento más serio y profundo de la realidad nacional, para establecer en base al conocimiento profesional y la razón, metas posibles y elaborar planes factibles, que orienten las políticas del país, para conducir en forma racional a la sociedad mexicana a su propia superación.

El desvarío es el único resultado posible que logran los equipos de sometidos a los caprichos de alguien que puede ser muy competente en otro campo, pero que desconoce todo sobre las disciplinas en las que unos subordinados deberían orientarlo y en vez de eso le dicen lo que quiere oír. Lo opuesto al comportamiento profesional serio, que sin considerar opiniones, descifra al mundo real para orientar con conocimiento verdadero de situaciones, causas y posibilidades reales.

Los profesionales que no son servidores públicos pero que dependen de contratos con el sector público, tampoco tienen libertad de criterio y muchas veces tampoco conocimiento y capacidad profesional. Ya que muchas veces, la relación comercial con el sector público depende de fidelidad, confianza y generosidad. Por lo que son otros simuladores sometidos y subordinados a caprichos políticos.

También incide la creencia de políticos ebrios de hybris, que el profesional estudia para hacer posible sus ocurrencias, sin importar lo absurdas, antieconómicas o impracticables que sean. Habrá que preguntarle ahora al “mejor alcalde del mundo” Marcelo Ebrard Casaubón, que piensa del servilismo y disposición de su equipo de “profesionales”, que en vez de hacerle ver lo real, lo posible e imposible, lo conveniente e inconveniente, ventajoso y desventajoso, lo óptimo entre lo ventajoso de lo conveniente, cuando preguntaba la hora le respondían que la que él mandara.

Por su parte el equipo que forman el arquitecto Norman Foster y Fernando Romero demuestra experticia en cobrar y expresar fantasías oníricas en las que no caben restricciones materiales ni consideraciones sociales, económicas, presupuestales, espaciales ni funcionales. El proyecto por su ubicación, demuestra desconocimiento total de ingeniería civil, mecánica de suelos, estructuras, ingeniería de sistemas, presupuestación, planeación física del territorio, urbanismo, administración de centros urbanos, desarrollo social, economía y muchos etcéteras.

Parten de suponer que las variables del proyecto las pueden resolver otros profesionales en forma sustentable, financiera y económicamente hablando. Que la disponibilidad de recursos no importa. El presupuesto es una puesta de cola al burro y no consideran la conveniencia de la sociedad mexicana. Y cuando los problemas materiales y costos se disparen, ya habrán cobrado y eludirán explicar la base de sus suposiciones físicas y presupuestales, culpando a otras disciplinas o a los ejecutantes, a los que comprometieron en ausencia.

Así la habilidad política del presidente, en combinación con la disciplinada subordinación a sus caprichos de los servidores públicos y “profesionales” relacionados, involucrados y comprometidos con el proyecto, sumada a la febril imaginación de los arquitectos, gracias al divorcio de todos con un trabajo serio y profesional, comprometido con el mundo verdadero, el bien común y una racionalidad mínima, conjuntan un deletéreo equipo de trabajo que se dispone a dirigir al país a una colisión directa con el mundo real, con resultados desastrosos para el desarrollo del país y el bienestar de la sociedad.

Nadie toma en cuenta al principal problema material del país, de la colonia a la fecha: el centralismo. Y no me refiero al centralismo político ni económico, sino al estancamiento físico del desarrollo: al centralismo material.

Centralismo corporal de la república mexicana, consecuencia de la prevalencia de los intereses políticos por sobre los sociales y del país. Soslayamiento del bien común, que ha bloqueado el desarrollo territorial equilibrado del país, el reparto de progreso económico en toda la extensión de la nación, la distribución geográfica equitativa de la riqueza de acuerdo al potencial regional, la igualdad de oportunidades para toda la población, la integración social, lo que causa desigualdad, pobreza, ignorancia, mala distribución de oportunidades y segregación social.

El mantener la hegemonía central es el afán que motiva la demencial pretensión de construir un aeropuerto en el fango del fondo de un ex lago, para un conglomerado urbano decadente, dentro de una cuenca moribunda. En un terreno en el que sin que le pongan nada encima se hunde y deforma en forma dispareja de 20 a 40 centímetros al año, para una población apiñada y miserabilizada, en una cuenca con ecología decadente y contra toda lógica.

En un conglomerado urbanístico tan aglomerado, que desde 1964 se debió prohibir construir y hacer nada que haga que más gente venga a asentarse a la cuenca. No es conveniente, racional, legal ni legítimo que en una cuenca que mide 9,600 kilómetros cuadrados, de un país con 2’000,000 de kilómetros cuadrados de territorio, en el 0.48 %, ni siquiera un medio por ciento del territorio nacional, se amontone al 25 por ciento de la población del país.

Violando flagrantemente el Articulo 27 Constitucional, que en un acápite en nombre del interés público y beneficio social, ordena:

(…) La Nación tendrá en todo tiempo el derecho (…) que dicte el interés público, así como el de regular, en beneficio social, el aprovechamiento de los elementos naturales susceptibles de apropiación, con objeto de hacer una distribución equitativa de la riqueza pública, cuidar de su conservación, lograr el desarrollo equilibrado del país y el mejoramiento de las condiciones de vida de la población rural y urbana. En consecuencia, se dictarán las medidas necesarias para ordenar los asentamientos humanos y establecer adecuadas provisiones, usos, reservas y destinos de tierras, aguas y bosques, a efecto de ejecutar obras públicas y de planear y regular la fundación, conservación, mejoramiento y crecimiento de los centros de población; para preservar y restaurar el equilibrio ecológico; (…)

El primer recurso o “elemento natural” es el espacio, que esta agotado en la Cuenca de México, el amontonamiento de población en la Cuenca de México contraviene a “el desarrollo equilibrado del país” y las condiciones de vida que le impone a los habitantes de dentro y fuera de la Cuenca incumple a ““una distribución equitativa de la riqueza pública”, a su “conservación” y a el mejoramiento de las condiciones de vida de la población rural y urbana”. Violaciones consecuentes de no haber dictado “las medidas necesarias para ordenar los asentamientos humanos y establecer adecuadas provisiones, usos, reservas y destinos de tierras, aguas y bosques“, es decir no se ha planeado, regulado ni ordenado la evolución física del territorio nacional.

Incumplimiento de múltiples ordenamientos constitucionales que no solo ha sido omisión del Ejecutivo Federal, sino que también expone que la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha sido negligente en cumplir su responsabilidad fundamental de defender el orden que la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, establece en su Artículo 27, el que a pesar de ser un asunto de su jurisdicción de gran importancia para la sociedad, es un derecho constitucional que no ha protegido la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Responsabilidad que sería mejor cumplir antes que gastar muchos recursos sociales en pregonar en los medios de comunicación que si lo hace.

Tampoco el poder legislativo cumple su responsabilidad fundamental de elaborar las leyes, normas y reglamentos que requieren las disposiciones constitucionales para cumplirse. Ambos poderes en vez de contrapesos equilibrantes del poder, colaboran con el desequilibrio con omisión o comisión. El legislativo en vez de aprobar una ley de planeación racional o perfeccionar y ver que se cumpliera la que Sánchez Mejorada propuso en 1929 y que nunca se acató, por no convenir a los intereses de la oligarquía, la derogaron y cambiaron por una irracional e incongruente “planeación” de refuerzo al control político.

Una de “planeación democrática” que reparte recursos a fondo perdido en base al número de habitantes (léase votantes), en vez de destinar los recursos a proyectos que prometan beneficios materiales para el bien común. Lo que desaparece los recursos repartidos en vez de invertirlos en proyectos que retribuyan regresándolos acrecentados a futuro, en condiciones materiales que propicien el bienestar y prosperidad material del mayor número de habitantes, en la mayor extensión territorial y el más largo plazo posible.

Incongruente “planeación” que en vez de favorecer el bien común, premia o castiga el sometimiento y subordinación de dirigentes políticos, a los que permite comprar voluntades y formar clientelas. Cuya peor tara es motivar la atracción y aglomeración de habitantes en distritos electorales, que tienen agotados los espacios habitables y los recursos naturales, que carecen de probabilidades lucrativas, infraestructura, estructura y servicios. Lo que agrava el principal problema material nacional.

Gracias al incumplimiento del Artículo 27 Constitucional, carecemos de una ley legítima y racional de planeación y de una ley de obras públicas que finque su coherencia en ser consecuente de la ley de planeación, que a su vez sea consecuente del Artículo 27 Constitucional. Mi libro “Disección de la Ley de Obras Públicas” demuestra que la vigente es un galimatías sin pies ni cabeza, que no viene de ningún lado ni va a ninguna parte y que solo sirve para lavar recursos públicos. Para que un servidor público entregue recursos públicos a un cómplice externo y que en forma independiente de los resultados nadie resulte responsable ni culpable de nada. De manera que también se incumple el Artículo 134 Constitucional.

Esa atrofia y perversión normativa y conductual mantiene estancado el desarrollo material, económico y social del país. Por eso no dejamos de dar saltos de sapo: que siempre cae en el mismo lugar y no salimos de hacer lo mismo, en los mismos lugares, lo único que cambia es la situación que cada día se complica más y más.

La infraestructura con la que contamos es la misma que dejaron los coloniales. Tenemos 500 años solamente ensanchando la misma infraestructura que planearon los coloniales. Y después de 500 años de crecer en los mismos lugares, hemos logrado que donde hay infraestructura ya no haya recursos naturales y donde hay recursos naturales no hay infraestructura. Las únicas ciudades nuevas son Ciudad Obregón y Can Cun. Gracias a Can Cun tenemos un millón menos de habitantes en la Cuenca de México.

Una referencia de la accesibilidad de un territorio es la correlación entre los kilómetros de carreteras y los kilómetros cuadrados de territorio. Los países de primer mundo cuentan con alrededor de un kilómetro de carretera por cada kilómetro cuadrado de territorio. Por eso su población puede distribuirse de mejor manera, de acuerdo a los recursos naturales disponibles, aprovecharlos y cuidarlos, intercambiar ideas, personas y bienes y vivir con mayor seguridad.

En México los políticos pregonan que tenemos 330 000 kilómetros de caminos, en los que incluyen las veredas de los venados. En cuyo caso solo tenemos accesibilidad al 16.5 % de los 2’000,000 de km2 de territorio. Pero si solo tomamos en cuenta las carreteras pavimentadas, que son las únicas que deben contar, tenemos 86,600 kilómetros. Es decir, solo tenemos accesibilidad al 4.33 % del territorio nacional. Ni siquiera al cinco por ciento del territorio nacional.

Esa irracional manera de administrar al país es el origen de las malas condiciones de vida en los centros urbanos y rurales. La gente se aglomera en los centros urbanos sedes de monopolio de control político, porque el poder acapara las probabilidades lucrativas. De allí el desmedido y desordenado crecimiento de los centros de control político, los que en la medida que crecen se hacen más difíciles de administrar y controlar.

Centros en los que las probabilidades lucrativas más substanciosas, a pesar de ser “legales” son de legitimidad cuestionable, al gravitar alrededor de los presupuestos públicos, que a su vez, son acaparados por sometidos e incondicionales. Los que derraman en cascada parte de los beneficios a sometidos e incondicionales suyos. Otra parte del flujo económico es de legales y legítimos, que al no contar con la protección de nadie, sufren los embates de dependencias gubernamentales, que más allá de buscar formas de explotarlos no hacen nada por ellos. Y otro gran sector es el de los ilegítimos e ilegales de todo tipo, olor color y sabor. Desde los ligeros, como los informales, ambulantes, piratas, pasando por niveles intermedios y llegando al extremo del impacto social, como: narcotráfico, robo, secuestro, homicidio, etc.

Atrapado entre los extremos, el sector legal y legitimo, la clase media o medular del mercado interno, sufre la explotación de los ilegítimos legaloides, que no hacen nada por su bienestar ni prosperidad material y de los ilegales e ilegítimos, que pagar por impunidad a los ilegítimos legaloides a los que la sociedad les paga para combatirlos y erradicarlos.

Lo que deja ver la gran parte de la corrupción que es subproducto de las aglomeraciones urbanas generadas por el monopolio del poder. Y otra parte de la corrupción la genera el abandono de vastas regiones del país. En ese 95.67 % sin penetración de carreteras pavimentadas o en el 83.5 % del territorio que no cuenta ni con veredas de venado son pocos los legítimos y legales que los menos pueden vivir como Robinsones Crusoe y los más como Viernes.

No se puede hablar de ningún lugar abandonado, por el saqueo descontrolado que sufren de los recursos naturales. Un negocio tradicional de gobernador es la explotación maderera sin reponer los árboles cortados y tachar de talamontes a los originarios que recogen ramas caídas para cocinar y calentarse. El negocio minero Templario es otra muestra, del que no pueden abstraerse autoridades locales.

Y el abandono es ideal para el desarrollo y florecimiento de actividades ilegitimas e ilegales extremas. Como el trasiego de drogas, desaparecer cadáveres, esconder secuestrados, cultivar, procesar, almacenar y empacar drogas, montar laboratorios para fabricar drogas sintéticas. O para que prófugos de la justicia vivan cómodos, segura y tranquilamente. El respaldo local es natural dado que son los únicos que trasladan a las regiones, en las que no llega la compra de electores de la Secretaria de Desarrollo Social, la derrama de probabilidades lucrativas con que resolver necesidades fundamentales de vida, como comer, lo que destiñe de principios, moral, legitimidad o legalidad, a la actividad de que se trate.

Culpan a las complicidades e involucramiento de las autoridades y población de las interfaces, de no poder encontrar en el ignoto e inaccesible territorio a la “Tuta “. Lo cual en gran medida debe ser verdad. Como también es cierto que la incomunicación, abandono y desconocimiento del territorio lo favorece en todo sentido. Igual que favoreció al robo de la mitad del territorio y complicó defender o recuperar el territorio robado.

Por eso en vez de persistir en la demencia de agravar la deformación de la distribución territorial, se debe hacer lo mismo que hicieron los que nos robaron y que hasta la fecha no hemos hecho y que fue el descuido por el que con suma facilidad nos robaron la mitad del territorio: ir a la conquista de nuestro territorio. Ir a tomar posesión de nuestro territorio.

Y volviendo al caso del nuevo aeropuerto. La Cuenca de México es una cuenca desesperanzada, la más saturada y la que tiene mas agotados todos sus recursos naturales. Empezando por el espacio y siguiendo con el agua. Respecto al espacio Una ciudad funciona en la medida que propicia el intercambio de bienes y personas. Por volver cada día más complicado el intercambio de bienes y personas, la conurbación urbana en la Cuenca de México es un conglomerado decadente.

Cualquier solución resulta atrasada e insuficiente, cuyo efecto paliativo será aparente alivio efímero que precede al agravamiento del problema que se pretendía resolver y problemas asociados. Lejos de resolver nada las “soluciones” agravan la situación, ya que en vez de disminuir o desalentar el hacinamiento, propician que más gente venga a asentarse a la cuenca. Que crezca la desbordada aglomeración concentrada y el abandono de la mayoría del territorio con potencial.

Respecto al agua, en el último intento por desconcentrar al país, después del temblor de 1985, el Ingeniero Carlos Ramírez Sama denunció en El Colegio Nacional, que después lo publicó en el libro: “Problemas de la Cuenca de México”, que la Cuenca de México solo cuenta con dotación de agua potable suficiente para sustentar la vida de 8.2 millones de habitantes y que esa cantidad se rebasó en 1964.

Dotación que por una sucesión de arbitrariedades políticas y sumisión de los ingenieros civiles, se tira al caño y el país despilfarra enormes recursos económicos en sacarla de la cuenca y en reponerla trayendo otra de otras cuencas o sobreexplotando el acuífero, lo que ocasiona el hundimiento acelerado que va a terminar demoliendo los edificios coloniales del centro histórico. A pesar de lo irracional de gastar recursos en el acarreo de recursos, en vez de llevar a la gente a donde se encuentran los recursos naturales y así liberar y usar los recursos para propiciar el bienestar y prosperidad material de la población.

El libro “Problemas de la Cuenca de México” certifica que los últimos “intelectuales” del Colegio Nacional resultan otros mirones de palo, que por miedo, compromisos, sonambulismo o lo que sea, en vez de cumplir su responsabilidad ciudadana de alzar la voz para denunciar lo que saben y les consta que está mal y perjudica a la sociedad, se subordinan a los caprichos del autócrata en turno. Ese libro-denuncia se publico en 1990 y de ese año a la fecha no han dicho nada ni levantado la mirada del suelo. A pesar que todos los problemas vaticinados están ocurriendo y la situación nacional sigue complicándose.

El principal equilibrio que debe existir en todo territorio lo establece la triple relación entre recursos naturales, infraestructura y estructura. La infraestructura es la herramienta que abre la Naturaleza y hace accesibles los recursos naturales al hombre para que éste con su inteligencia y trabajo produzca riqueza.

De allí que no tiene ningún sentido montar más infraestructura que los recursos naturales existentes, como también a su vez es absurdo montar más estructura que la infraestructura existente. La Cuenca de México es un enorme monumento a la estulticia. En la que aún sin aeropuerto nuevo, tiene montada más estructura que infraestructura y más infraestructura que recursos naturales existentes.

El D.F. es la única ciudad en el mundo que necesitó terminar un acuaférico para darse cuenta que no tenía agua para usarlo. Y en la que también tiene construidas muchas más casas que tubería de agua, drenaje o electricidad.  Los asentamientos urbanos tienen un tamaño óptimo y una franja del número de habitantes en la que son costeables, debajo o arriba de esa franja, el montaje y administración de infraestructura es incosteable, en forma independiente de la disponibilidad de recursos naturales, infraestructura y estructura.

El centralismo ha convertido a la Cuenca de México en el hoyo negro de la república Mexicana. Que para sostener su desesperanzada vida artificial, devora recursos que secuestra de regiones de la república que si tienen potencial para mantener la vida artificial de lo que no tiene.

El rebase desmedido de la triple relación material: recursos materiales-infraestructura-estructura y de la extensión y número de habitantes manejables de un asentamiento urbano, encarece desproporcionadamente su dotación y administración. Por lo que ningún esfuerzo posible va a evitar que cada día sea más: defectuoso, insuficiente e incompetente para cumplir como herramienta de producción de bienestar y prosperidad material de los habitantes y de que su demente afán complique el desarrollo y florecimiento del resto del país.

Lo que hace un problema de envergadura nacional, dejar de dar saltos de sapo al insistir en malbaratar recursos en “soluciones” que en verdad complican y agravan más la de por si ya muy grave y complicada situación del país, en vez de lo cual se debe empezar a invertir. Es decir destinar recursos en proyectos que retribuyan más de lo que cuestan y que propicien el bienestar y prosperidad de la población. Y no solo beneficie a una enana mental oligarquía.

El intento de construir un aeropuerto en el fango del fondo del ex lago de Texcoco es incosteable por muchas razones físicas y contrasentidos lógicos, económicos y sociales locales, no solo nacionales. Es el peor lugar de toda la República Mexicana para poner un aeropuerto y cualquier otra cosa.

El libro “A donde vamos México, Fe de erratas del desarrollo nacional”, analiza en forma acuciosa, en “Los pertrechos”, los detalles que se deben cuidar en la administración de un asentamiento urbano, usando como referencia a los problemas cuyo descuido ha acarreado a la mancha urbana en la Cuenca de México y el “Esquema del Mundo” revisa los problemas del desarrollo nacional y en especial los de la planeación física del territorio. Por lo que no es necesario repetir lo que se encuentra publicado.

En vez de eso destaco que los argumentos a favor del proyecto son medias verdades o grandes mentiras. Falsos como argumento de vendedor. Es innegable que el aeropuerto actual esta rebasado. Que el país acumula muchas deficiencias en infraestructura de transportes. Pero construir más infraestructura dentro de la Cuenca de México será como echar gasolina al fuego y que en vez de resolver los problemas que se pregona va a solucionar, en realidad va a agravarlos.

Aunque falta ver si el proyecto va en serio. Porque también puede ser otra hablada, como la del ex presidente Vicente Fox Quesada, que sin contar con los recursos necesarios, igual que ahora, anuncio su famoso “Plan Puebla Panamá”, quizá con la esperanza que la simple convocatoria hiciera que inversionistas particulares nacionales y extranjeros pelearan por financiarlo. Lo que nunca ocurrió. Solo algunos estafadores oportunistas aprovecharon el cuento para esquilmar ingenuos.

Aunque al ex presidente Vicente Fox Quezada se le debe agradecer que todo haya quedado en hablada o intento de estafar a inversionistas particulares y que no lo haya financiado de prestado, Gracias a lo cual solo dejo una deuda arriba de los dos millones de millones. El presidente Felipe Calderón la subió arriba de los cinco millones de millones. Y la actual administración ha estado viviendo de prestado incrementándola y si habla en serio va a endrogar al país para hacer cosas que no van a pagar lo que van a costar.

Por lo que lo mejor sería que todo sea hablada como el Plan Puebla Panamá del expresidente Vicente Fox Quezada y no se dilapiden recursos en un proyecto que lejos de retribuir ni para pagar lo que va a costar, va a resultar un barril sin fondo, del que nunca saldrán beneficios que compensen los sacrificios que cueste. Que cancele invertir donde hay potencial y esperanzas para la sociedad. No puede haber nada peor que comprar popularidad y respaldo social a costa de socavar el futuro del país empeñando las esperanzas de las siguientes generaciones.

Columna inicial de la serie: “Radiografía de la corrupción mexicana”, publicada el 25 de septiembre en Grilla en el Poder http://www.grillaenelpoder.com.mx/news/index.php/columnas/columnistas/5319-desorden-angel-pujalte-pineiro

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

http://www.grillaenelpoder.com.mx/news/index.php/columnas/columnistas/5622-al-desnudo-angel-pujalte-pineiro

Rdiografía de la corrupción mexicana

septiembre 2014

La corrupción es apenas una consecuencia del desorden de una sociedad. En la medida en que una sociedad se organiza, avanza y disminuye la corrupción. Y en la que se desorganiza, retrocede y aumenta la corrupción. Las formas del orden son pocas, mientras que las del desorden son infinitas. El desorden de cada sociedad es único, porque los trastornos son particulares, aunque los resultados sean los mismos: atraso, limitaciones al avance y corrupción.

Lo que hace que el principal desafío de una sociedad para organizarse, avanzar y minimizar la corrupción, sea detectar y distinguir los principios y procesos de su propio desorden. Esta entrega estudia las causas profundas y características del desorden de la sociedad mexicana.

Un síntoma indefectible del desorden de cualquier sociedad es la libertad para actuar de los dirigentes. El orden social se opone a la autarquía de los cabecillas (del grado y denominación que sean). Una sociedad ordenada no requiere grandes personalidades y le estorban los egos e individualidades. Y en el sentido inverso, a los autócratas les estorban las leyes, reglas, normas y procedimientos de una sociedad organizada.

En “Desarrollo y otros espejismos” en “Postdata” Octavio Paz señala que: “(…) dueño del partido y de los medios de información, el presidente goza de una facultad casi ilimitada para utilizar los fondos federales. Lo extraordinario es que con semejantes poderes nuestros presidentes no hayan sido ni Calígulas ni Nerones. La razón reside, quizá, en los largos años de disciplina y adiestramiento que el PRI impone a sus fieles”.

Adiestramiento y disciplina del que carecen los otros partidos. Como lo demostraron los Calígulas y Nerones  que gracias a la alternancia se encontraron con las manos sueltas y los cajones abiertos. Como publique el 11 de abril en “Vulnerabilidad de la democracia”, en éste mismo medio “Grilla en el poder”

También allí anoté que un puntal del desorden social mexicano, es que hasta la fecha no se cumpla el artículo 6º de la Constitución de 1824, que ordena dividir el poder entre tres potestades: legislativo, ejecutivo y judicial. Precepto constitucional que por angas o mangas no se ha podido cumplir.

El “poder legislativo” se limita a aprobar las iniciativas del ejecutivo o las que se tiran como golpes los partidos políticos. Su lejanía y divorcio de la sociedad lo exhibe que lo aprobado en este sexenio principalmente ampara la tajada de león gubernamental y deja a la sociedad sobrecargada fiscalmente en espera de milagros extranjeros y rascándose con sus propias uñas.

Una corrupción conceptual del legislativo, es creer que su papel es regular a los ciudadanos, disciplinar a sus patrones. Cuando la misión primordial del poder legislativo es amarrarle las manos a los que pueden abusar. Meter en cintura a los servidores públicos para que trabajen a favor de la sociedad y evitar que se apropien de los instrumentos y recursos que la sociedad les confía para usufructuarlos como de su propiedad particular. Lo que deben empezar por el ejecutivo y seguir con ellos mismos.

También señale que: “El orden en el país siempre ha estado en manos de un solo hombre: Llámese caudillo, emperador, monarca, dictador, príncipe, cacique, tlatuani o como Usted guste y mande. Para fines prácticos una sola voluntad decidía (y decide) y los poderes legislativo y judicial eran (y son) comparsas alineados a esa única voluntad”.

Desorden que persiste gracias a que: “las figuras” que “representan” a la división de poderes, no son los contrapesos al poder ejecutivo que son necesarios para que la sociedad avance hacia el bien común y minimice la corrupción.

Al respecto Octavio Paz, también en “Postdata” señala que: “(…) el Senado y la Cámara de Diputados han sido y son dos cuerpos parlanchines y aduladores que jamás han ejercitado crítica alguna; el Poder Judicial es mudo e impotente: la libertad de prensa es más formal que real: la radio y televisión (…) más interesadas en ganar dinero (…) que en analizar con honradez y objetividad los problemas del país”.

Octavio Paz reitera en muchas partes de su obra, que el rasgo distintivo del hombre moderno es el ejercicio de la crítica. Y Jaeger, documenta en Paideia, que en la Grecia clásica la crítica distinguía al ciudadano u hombre libre, del esclavo, al ser el fin último de participar, involucrarse y comprometerse en los asuntos comunitarios.

También para el más grande ilustrador: Jean Antoine Nicolás de Caritat, mejor conocido como el Marqués de Condorcet, el primer objeto de la instrucción pública es iluminar a los ciudadanos en el ejercicio responsable de sus derechos y obligaciones políticas, para que critiquen a sus leyes, a sus autoridades y a sus resultados. Para Condorcet el primer objeto de la educación es transformas a los habitantes en ciudadanos, para que aporten su necesaria participación en el perfeccionamiento del orden social.

El segundo objeto de la educación para Condorcet, es armar a la población con los medios para que se ilustre. No inculcar ideas sino enseñar la forma de adquirir conocimientos. No amaestrar a los alumnos con supersticiones: religiosas, políticas, científicas ni de ningún tipo. Para que la libertad para explorar los conocimientos, fomente la pluralidad y altura de ideas, que haga de cada ciudadano ilustrado, una neurona del cerebro social, cuya participación eleve y enriquezca el debate social. Entendiendo al debate no como discrepancia ni antagonismo por principio y a ultranza, sino como herramienta de convergencia de ideas a la verdad del fin supremo comunitario.

Por eso Paz lamenta que por aquí nunca haya pasado la ilustración. Lo cual es imprescindible para liberar a la población de la manipulación de mesías y caudillos y abrir una movilidad social que permita que solo en base al esfuerzo personal cada quien se pueda ubicar en el lugar social que quiera. Una en la que la jerarquía y reconocimientos sociales no los determinen la herencia, relaciones o recursos materiales, sino los meritos personales, las aportaciones para la sociedad.

Pero si los habitantes no ilustrados no cumplen las obligaciones ciudadanas, Paz también aclara que los partidos políticos tampoco cumplen: “(hoy todos los partidos) no es un partido ideológico sino de grupos e intereses (…) jamás ha sido un órgano de crítica de la acción presidencial; al contrario, lo ha sido de apoyo incondicional a sus medidas y de diligente ejecución de sus órdenes”.

De este modo ni los habitantes ni los partidos políticos ejercen la necesaria crítica que debe existir en el sistema político para que el orden social evolucione, se oriente al bien común y encauce hacia su perfeccionamiento. En vez de eso Paz aclara que:

“En México hay un horror, que no es excesivo llamar sagrado, a todo lo que sea crítica y disidencia intelectual; una diferencia de opinión se transforma instantánea e insensiblemente en una querella personal. Esto es particularmente cierto por lo que toca al presidente: cualquier crítica a su política se convierte en sacrilegio”.

En vez de instrumentos perfeccionadores del sistema político, los partidos son mafias dedicadas al chalaneo de intereses de grupo.  El escándalo del momento lo confirma. El PAN lejos de reprochar los excesos e injusticias de sus gobernadores, como el de Sonora, hace el ridículo alegando que las revelaciones y señalamientos son parte de una campaña de desprestigio al partido y que por hacerlos ver mal, van a dejar de colaborar en la búsqueda del bien común.

Paz critica la atrofia que los partidos imponen al sistema político: “(…) piensan que el Partido (…) cualesquiera que hayan sido sus defectos, contribuyó poderosamente a la paz y estabilidad del país, sin los cuales hubiera sido imposible el desarrollo de México (…) me pregunto si muchos de los defectos de nuestro desarrollo no se deben precisamente (a que); si es verdad que preservo la continuidad de la acción gubernamental, también lo es que impidió el análisis y la crítica de esa acción. Además y sobre todo protegió la irresponsabilidad y la venalidad de los funcionarios (disciplinados y leales)”.

Dejando ver que la libertad de acción del ejecutivo, que en los hechos se traduce en impunidad, desorden y corrupción, se derrama en cascada sobre los funcionarios, gobernadores y burocracias, como una facultad solo condicionada a la subordinación, disciplina y lealtad al sistema.

El servicio a favor de la sociedad solo aparece en los discursos. Cualquier servidor público mientras se subordine en forma discreta, tiene total libertad para disponer de las herramientas y recursos sociales a su libre albedrío.

Orden del que se infiere que arriba de determinado nivel, a cualquier funcionario, burócrata o líder del sistema, se le pueden fincar cargos éticos, administrativos y legales, si se revisa con rigor su actuación. Y que los filtros no permiten pasar de determinado nivel o echan fuera al que no entiende las reglas del juego no escritas o le estorban escrúpulos.

En el sistema político mexicano no existen delitos sociales ni penales sino errores políticos, los excesos, abusos o apropiación de herramientas y recursos públicos no son incorrecciones, sino la insubordinación. Ningún servidor público pisa la cárcel por otra razón. La Gordillo no está en la cárcel por el perjuicio que le ocasionó al país lesionando la educación ni por saquear y despilfarrar recursos públicos, sino por insubordinada.

El escándalo del gobernador de Sonora, lo detonó su insubordinación y posiblemente lo conjure sin castigo para sus comportamientos ilegítimos y culpas sociales y legales, sino solo humillándose y sometiéndose al sistema mafioso.

Columna referenciada: “Vulnerabilidad de la democracia”, del 11 de abril en Grilla en el Poder     http://www.grillaenelpoder.com.mx/news/index.php/columnas/columnistas/2133-torpezas-angel-pujalte-pineiro

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

http://www.grillaenelpoder.com.mx/news/index.php/columnas/columnistas/5319-desorden-angel-pujalte-pineiro