Movilidad social

10 diciembre 2012

 6ª. Relación de “errores” que sesgan el análisis: político, económico y social. Hace 6 semanas: que la “sociedad” más igualitaria es la de cazadores y recolectores. Hace 5, que la inteligencia y sensibilidad en tribus cazadoras y recolectoras es mayor que en “civilizaciones” “avanzadas”. Hace 4: que toda diferencia entre los hombres radica en la ECOM (estructura conceptual organizacional del mundo) y que la “civilización” ha fracasado en la transmisión y administración de las ECOM y en fomentar el desarrollo de las facultades mentales. Hace 3 la confusión entre riqueza y recursos naturales. Hace 2: que el subdesarrollo mantiene a la mayoría de la población en la banca, mientras un muy reducido grupo usufructúa los recursos de todos. La semana pasada: que la inmovilidad social evidencia fracaso en educación.

Ahora reviso la movilidad social. Movilidad y justicia social son dos aspectos de lo mismo. Una cara de la justicia social es la movilidad social o la inmovilidad social es injusticia social.

A su vez, la justicia y movilidad social, tienen otro semblante: la igualdad de oportunidades. Es decir, socialmente hablando, lo más justo es la igualdad de oportunidades, la que se deja ver en la movilidad social y lo más injusto para la sociedad es la desigualdad de oportunidades, que se traduce en inmovilidad social.

Habrá justicia social cuando haya igualdad de oportunidades y se comprobará en movilidad social. La movilidad social evidencia la igualdad de oportunidades y la igualdad de oportunidades evidencia la que es la justicia suprema social. La que en lo individual reconoce a todos los habitantes los mismos derechos, valor y dignidad y la que mejores resultados ofrece a la sociedad en conjunto.

La igualdad de oportunidades es la que abre los canales de movilidad social, materializando la justicia suprema social, la igualdad de oportunidades. Y al decir justicia social me refiero a justicia para la misma sociedad, por sobre la de ningún individuo o grupo. Porque lo más justo para la sociedad es que de entre toda la población, se le confíen las responsabilidades sociales, a quién mejor pueda asumirlas. En beneficio de la misma sociedad, que por eso llegará más lejos y de forma mejor para todos.

Lo justo y correcto es que todos los “ciudadanos” que se interesen en cambiar de ubicación, en lo vertical u horizontal, en la pirámide social, que puedan hacerlo por su propio esfuerzo. Y que la única limitante para que cualquier ciudadano pueda hacerlo, solo sea la adquisición de los méritos personales necesarios para hacer un buen papel.

Actualmente la falta de educación y cultura es la principal limitante de amplios sectores para participar positivamente en la vida nacional y evitar ser manipulados o hacer el ridículo. No resulta igual escoger al mejor de todos, que al de un muy reducido grupo de malacostumbrados que desconoce a los demás

La injusticia social que resulta de la mala artificialización de la población, de la mala educación, es que la sociedad no prepara a una enorme mayoría con imponderable potencial, por lo que termina confiando las responsabilidades sociales a desorientados, cuando no inhumanos e insociales. Los que en su inconsciencia, le infringen a toda la sociedad daños y perjuicios. La inteligencia de los ineptos son las buenas intenciones, de lo que esta pavimentado el camino al infierno.

Todos los hombres somos iguales, porque tenemos la misma fórmula, estamos hechos de los mismos ingredientes y lo que cambia son las cantidades. Esas diferentes cantidades de los mismos componentes, es lo que hace diferente a un individuo de otro, hecho por el que deja de ser individuo y lo hace persona. Lo personal es lo único e irrepetible que distingue a todos y cada uno de nosotros.

Todos somos iguales en lo general, pero diferentes en lo particular. Esas diferencias determinan intereses y facultades de la persona. A cada quien le llama la atención y por eso se le facilitan determinadas cosas. Por la propia disposición de la formula personal y experiencia. Lo otro que cambia, es la biografía (Julián Marías). Pero en todo caso: si alguien vuela, cualquiera vuela. Solo debe asumir los sacrificios de infringirse la artificialización necesaria.

Aunque a todo mundo se le enseñe lo mismo, a todos les va a llamar la atención y se les facilitarán unas cosas, más que otras. Y lo más conveniente para toda la sociedad, es que cada quién se dedique a lo que más le guste, llame la atención o se le facilite. Sobre la base que va a dar mejores resultados en lo que le guste, llame la atención o se le facilite, que alguien al que no le guste, no le llame la atención o no se le facilite, el tema o asunto.

Una ganancia para la gente es lograr que al que le guste la poesía, se dedique a ella. Que al que le guste una actividad manual (escultura o maquila) se dedique a eso. Que cada quien se dedique a lo que más le plazca, solo condicionado a que sean actividades útiles y valiosas para la sociedad. Porque de esa forma la persona se realiza al hacer lo que más le gusta, en lo que mejor esta dispuesto, en lo que mejores resultados da y en lo que los demás aprecian y agradecen. La sociedad se beneficia con los mejores resultados, que solo pueden ofrecer los que mejor conocen y dominan el tema y lo hacen con gusto, orgullo y dignidad.

Vista así, la justicia social no parece complicada. Pero una cosa es lo que parece y otra lo que es. Porque así como la racionalidad se cataliza a si misma, igual lo hace la ignorancia. Pero la ignorancia es mucho más contagiosa, cómoda y natural. No duele ni pesa. Mientras la racionalidad es un voluntario infierno artificial de Sísifo. Una forma de equilibrio difícil de erguir y mantener.

El principal obstáculo de la justicia social más fundamental o movilidad social, es su incomprensión y suplantación con un placebo. Se acostumbra relacionar a la movilidad social con el crecimiento económico y el empleo. Lo cual es falso de toda falsedad o una muy desafortunada simplificación o confusión.

Como señalé, la auténtica y legítima movilidad social consiste en que cualquier compatriota pueda aparecer en el mundo o nacer en el seno de cualquier familia, en cualquier grupo social, en cualquier lugar de la República Mexicana y que dependa de su libre albedrío el lugar en la pirámide social que se le antoje ocupar y que tenga los arrestos y desarrollo para hacerlo. Solo condicionado a los méritos racionales que quiere asumir y son necesarios. Méritos que permitan que cualquiera, exclusivamente con su voluntad, pueda materializar sus deseos. Sin requerir el respaldo de una previa posición política, económica ni social. Sino solo con su propio esfuerzo en su auto superación.

En una dinámica en la que cualquiera tenga la potestad para moverse en la pirámide social a la posición a la que aspire, guste y mande. Hasta ahora este país solo conoce a la suprema injusticia social: al abandono de la mayoría de la población en el silvestrísmo, lo que la segrega de la vida social, evita que aporten al todo y los condena a vivir en forma indigna para un ser vivo.

Cuenta le leyenda de un “indito”, que era pastor y que por azares del destino no lo crió su familia sino un cura y que por esa simple y sencilla “diferencia” llegó a presidente y a que le apoden “El Benemérito”. La fuerza de ese “indito” nació de haber conjugado la visión del mundo de su grupo social con enseñanzas profundas, serias y verdaderas. No comparten la misma visión del mundo favorecidos que desfavorecidos. Palpa una mayor realidad el desfavorecido, pero carece de herramientas para procesarla, expresarla y modificarla.

Relacionar la movilidad social con la situación económica, es un engaño que comete el error de trasvasar variables de una naturaleza a otra, de económicas al terreno social. El crecimiento de la actividad económica y el empleo aparenta una mejora en la situación social, sin cambiar la posición relativa de las personas ni su mentalidad. Y esto aceptando sin conceder una distribución aceptable de la riqueza, la que tampoco es presumible y cuya deficiencia es otro defecto de la misma muleta.

El bamboleo económico hace parecer que la pirámide social se mueve, cuando se expande y contrae. En un movimiento que emula especie de latidos, de sístoles y diástoles. La jauja crea la sensación de mejora social, de haber ascendido en la escala, de reacomodo. Pero las personas conservan la posición relativa. Siguen estando debajo y arriba de los mismos e igual de silvestres.

Por lo que cuando decae la economía, las personas regresan a la situación económica o de ingresos, que ocupaba antes, si no es que hasta rebotan a una posición peor. En “regateos” en los que la gran masa, siempre siente que se “mueve”, sin percatarse que siempre conserva la misma situación relativa respecto al todo de la sociedad. Esa no es la “movilidad social” que los economistas hacen creer a la población, ni es conveniente para la sociedad.

En otra confusión de la parte por el todo. Porque la auténtica y legítima movilidad social implica a cambios de situación social voluntarios y no circunstanciales, ajenos y algunos hasta remotos. (Aquí siempre esperamos que extraños hagan “algo que necesitamos”, fuera y lejos).

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

Novia mañosa

1 diciembre 2012

 Rompo la secuencia de entregas para comentar un detalle actual, sin menoscabo de continuar relacionando errores en el entendimiento de nuestra situación.

Ha rato que no puedo dejar de acordarme de una antigua novia. Por una deformación en la concepción de la democracia. La teoría de aquella chamaca (en aquella época), consistía en que yo era el que “mandaba” en la relación, yo era el jefe, la cabeza. Pero solo condicionado a ordenar solo lo que ella quería y como ella lo quería.

Lo cual es una forma de hacerse tontos. Ella aspiraba a ser la “patrona sumergida”. En un engaño o farsa en el que el que “aparece” como el que “manda” en verdad es el mandadero y viceversa. Lo que en cualquier caso: en el noviazgo como en la política, es un juego que solo aceptan retrazados mentales.

La anécdota viene a cuento por la posición que asume la “oposición” en el país. Que parece ser la misma que la de aquella novia inmadura. Que se traduce en que el presidente electo puede mandar lo que quiera, siempre y cuando ordene lo que la oposición quiere.

Así resulta que el “aparente” haber ganado el poder, en los hechos significa, como lo entiende la oposición, en haber caído en una trampa en la que “el ganador” lo que logró fue “el privilegio” de ser el “servidor” de los perdedores. A los que su ignorancia e inmadurez no les permite percatarse del daño que hacen al país, ni a los que suplantan la inteligencia con mala fe.

Es tan fuera de lugar regatear la aprobación del diseño operativo funcional que solicita el Ejecutivo Federal, como la pretensión de “aprobar” ciertos nombramientos en el equipo ajeno y en última instancia el bloqueo y la obstrucción al trabajo ajeno, en un síndrome muy conocido que denuncia la presencia de gente con una ECOM (estructura conceptual organizacional del mundo) disfuncional por arcaica.

Los que creen en Santa Claus, teorías marxianas o en fantasías incongruentes e inconsistentes en el mundo real, buscan explicaciones al fracaso de sus creencias y en vez de reconocer que padecen deficiencias de fondo, como lo haría cualquier adulto, maduro, serio y formal, se auto convencen que todas las fallas solo son de forma y además ajenas.

Siempre debe uno estar atento a los propios errores por dos razones. Primero: porque lo único corregible son las fallas. Los aciertos tienen el problema que no se sabe por qué resultó bien. Segundo: porque en lo único en lo que cada quien tiene potestad para cambiar es a si mismo. Deficiencia que la agudiza la dimensión del atraso. A mayor atraso menos entienden y más fervorosa y violentamente exigen que los demás cambien.

Las ocurrencias: simples, lineales y ramplonas son la concepción “correcta” de la situación y el comportamiento salvaje e irracional es el adecuado, porque lo malo siempre radica en lo que piensan o hacen los demás. Lo que les impone no solo la necesidad de controlar las ideas ajenas (fondo), sino también las conductas (forma), la “correctura” de la información y hasta a las personas a las que se le pueden confiar determinadas responsabilidades.

Ambición que se ve lo fuera de lugar que está, al recordar que es pretensión de los que perdieron las elecciones. De los que no convencieron, no se ganaron la confianza de la sociedad o de plano ya se desprestigiaron o prestigiaron de tontos, necios y mañosos. Porque lo cierto es que esas ocurrencias parecen puros pretextos para evitar que el ganador quede bien, sin importarle el daño que causan al país.

El autoritarismo de los perdedores es “bueno” porque viene a salvar al “pueblo bueno” del autoritarismo “malo” de los ganadores. Ellos no necesitan que nadie los elija para constituirse como la consciencia arbitral de la vida nacional, expertos en distinguir lo bueno de lo malo, lo bonito de lo feo y lo correcto de lo incorrecto. No de aclarar, elucidar y menos de discutir, sino de imponer sin discusión. ¿Deficiencia mental o mala fe?

El rediseñar la herramienta institucional para que sirva mejor a sus fines patentes y escoger a la gente que se le antoje, es derecho del ganador, sobre todo cuando se busca dejar intacta su responsabilidad en los resultados. Ya que nadie puede ser responsable de lo que resulte por hacer lo que a otro se le ocurrió, en la forma en la que se le ocurrió y con quién el otro escogió. Porque en todo caso, el responsable de los resultados es el que trazó el camino a seguir, escogió la forma de hacerlo y a los que lo recorrieran.

La pretensión que alguien participe como culpable de lo que otro piense y haga, bordea el retraso mental. Empezando por recordar que el poder no se comparte. Y pervierte la democracia, que se le quiera llamar contrapeso, a bloquear y estorbar al ganador. En una torcida concepción de la democracia, según la cual se elige a un secuestrado, coartado y cooptado.

El nuevo equipo de trabajo merece el beneficio de la duda y debe exigir que se le deje trabajar en la forma y con quien crea que puede ofrecer los mejores resultados. Lo que se le puede y debe pedir a cualquier persona, arriba de cierto nivel, son resultados. Para eso la LFT distingue el trabajo subordinado del no subordinado. El subordinado es el que se obliga a hacer lo que le ordenen como se lo ordenen. Y el poder ejecutivo se subordina al derecho público y al bien común, no al capricho de fueras de lugar.

Es necesario revaluar los excesos cometidos por el gobierno hace más de cuarenta años. Ya que la cruda de esos excesos del gobierno han durado demasiado y en forma injustificada, son los excesos actuales de una minoría de mal educados y atrasados. Dicen que el que se quema con leche hasta al jocoque le sopla y al que no lo educan se estanca en el pasado.

En el 68 no había apertura política ni democracia, no había forma civilizada y racional para dirimir las diferencias políticas. De allí la necesidad de bloquear y manifestarse públicamente. Ahora no se puede negar que existe apertura política y juego democrático, lo que deja ver lo fuera de lugar en que están los salvajes, que insisten en actuar como si todavía no hubiera formas civilizadas de resolver las diferencias políticas. Se quedaron estancados en etapas superadas.

Los no atrasados, los mañosos aspiran a un gobierno descerebrado que sea fácil engañar y que impotente se deje molestar y manipular. Por eso el nuevo Ejecutivo Federal convoca a la sociedad civil en su auxilio. Porque en verdad son los únicos intereses que deben contar y es a los que les conviene que la política madure y se racionalice.

Lo que implica deshacernos de atavismos arcaicos.

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

 

Educación del subdesarrollo

20 noviembre 2012

Relación de “errores” que sesgan el análisis: político, económico y social. Hace 5 semanas: que la “sociedad” más igualitaria es la de cazadores y recolectores. Hace 4, que la inteligencia y sensibilidad en tribus cazadoras y recolectoras es mayor que en “civilizaciones” “avanzadas”. Hace 3: que toda diferencia entre los hombres radica en la ECOM (estructura conceptual organizacional del mundo) y que la “civilización” ha fracasado en la transmisión y administración de las ECOM y en fomentar el desarrollo de las facultades mentales. Hace 2 la confusión entre riqueza y recursos naturales. La semana pasada: que el subdesarrollo consiste en mantener a la mayoría de la población en la banca, mientras un muy reducido grupo usufructúa los recursos de todos.

Ahora reviso el fracaso de la educación. Que inicia en la confusión sobre la educación. Una aclaración muy necesaria y urgente. Ya que es una palabra de la que todo mundo tiene su propia idea, la mayoría sesgada, como secuela de confundirla con el engaño en la propia experiencia, por lo que en verdad muy pocos tienen una idea seria y la mayoría esta extraviada.

No es educación adoctrinar en dogmas de corte político e ideológico para sustentar un régimen o una postura política. La principal patología de lo que se acostumbra llamar “educación” es el desconocimiento e incomprensión sobre lo qué es, en qué consiste, cómo se hace, qué busca, qué aporta, qué evita, qué gana, qué puede y se le debe y qué no se le puede pedir. Y sin determinar lo anterior, ¿cómo orientarla y medirla?

Gracias a su indeterminación la suplen con cualquier cosa, según Manuel Gil Antón, en “Educación: el reino de lo aparente”, en El Universal, 24/11/12, se ha “subordinado la educación al plato de lentejas de la política de milimétrico plazo, y aglomerando acciones imprecisas y aisladas”.

También Gil Antón, el 10/11/12 en “El rompecabezas y la SEP”, caricaturiza a la SEP que cree y anuncia que está armando un rompecabezas, el de la educación que requiere nuestro país, cuando en realidad juega con hojuelas de maíz, a las que confunde con piezas de rompecabezas, con las que trata de armar la figura de la caja, la del tigre Toño.

Pero la demoledora ridiculización se queda corta en dimensionar las consecuencias del extravío. De la responsabilidad que encima, es una de las dos principales de cualquier sociedad. De una relevancia tal, que me atrevo a afirmar que resolver el problema educativo resuelve la mayoría de todos los demás conflictos del corte y naturaleza que gusten y manden: políticos, económicos, sociales, etc., y que la sociedad que no asuma su responsabilidad educativa, tampoco va a poder resolver todos sus demás problemas, que por su falta de atención, seguirán creciendo y complicando. Ya que la educación incide en el 99.99 % de los conflictos y desencuentros sociales.

A lo anterior hay que agregar que una secuela de la mala educación o su suplantación con cualquier mueca, es no conocerla y desconocer sus efectos, por lo que silvestres, derrapados y deformados (echados a perder) se auto consideren “educados”. Muchos la confunden con la amabilidad. Engaño que evita que se dispare la alarma, para que se revise y corrija lo corregible.

Una mayoría la confunde con aprender a leer, escribir y hacer cuentas. Y si, en efecto, saber leer, escribir y hacer cuentas es parte de los resultados esperados, pero son actos marginales, insignificantes y no fundamentales ni imprescindibles en la educación.

No se debe confundir los medios con los fines. Y leer, escribir y hacer cuentas son medios y ninguno en sí, es un fin. Herramientas sin sentido, que carecen de orientación y propósito. Como una brújula sin puntos cardinales. A lo que se debe agregar el haber puesto la iglesia en manos del útero. En el más malo de todos, en uno político. A eso se refiere Gil Antón con “subordinar lo educativo al plato de lentejas de la política”.

Lo que deja ver que el problema de la educación es que la han deformado y cosificado como baluarte monopólico privado, para que sirva de demasiadas formas a demasiados amos, a los que no les interesa educar o el futuro de la sociedad. En éste país la educación es herramienta al servicio de políticos, economistas, guerrilleros, resentidos sociales, filósofos imberbes y redentores extraviados. De todo lo que gusten y manden excepto de su fin supremo: que es: integrar, racionalizar y humanizar al cuerpo social.

La verdadera educación se expresa en dos parámetros medibles: la cohesión y movilidad social. Ambos parámetros momificados en nuestro país. El factor cohesionante es el conflicto, en vez del entendimiento y la solución. En hordas beligerantes en vez de colaboracionistas. Y son inocultables 400 años de inmovilidad social. De una atrofia social generada por la confusión educativa, que impide el desarrollo equilibrado del país y la justicia social.

Pruebas como ENLACE carecen de ambición y no evalúa el objeto supremo de la educación que es: civilizar, racionalizar y humanizar. Y no a efectuar actos que pueden realizar animales como loros, perros y caballos, como contar, relacionar objetos y repetir ruidos. La educación debe ser para enseñarle al hombre a hacer lo que no se le pueden enseñar a los animales: a pensar.

Todos y cada uno de los mexicanos que nace es una semilla, una esperanza con un enorme potencial. Una sociedad optimiza sus posibilidades dando a todas sus semillas la oportunidad de desarrollar a toda su capacidad, todos sus potenciales, hasta su última frontera. La principal beneficiaria de ello es la misma sociedad. Que al desarrollar hasta la última frontera de sus posibilidades a todos sus miembros y confiar las responsabilidades generales a los mejor preparados, (otro nivel al actual) por necesidad va a obtener los mejores resultados

Problema que no es exclusivo nuestro. Un cálculo conservador ubica arriba del 80 % a los habitantes del planeta que viven fuera de la civilización. (No en, sino fuera de, gente incivilizada que vive en zonas urbanas, gente a la que la sociedad “a la que pertenece” no les arma el cerebro con educación ni herramientas para ubicarse, integrarse y salir adelante en la sociedad).

Donde repito, que el principal problema es la indefinición o desconocimiento del objeto supremo y consistencia de la misma educación. Qué es, en qué consiste, con qué se come, como se da. A estas alturas del partido (400 años después) todavía no hemos resuelto lo primero que se debió aclarar: los fines y medios. Tener claro el objeto y los medios, los resultados que se buscan, los contenidos con los que se va a buscar ese fin y la forma de hacerlo.

A lo anterior lo complica que cualquier baboso distingue cuando una máquina no funciona o cuando alguien está enfermo. Pero olvidan o ignoran que para arreglar la máquina se debe saber mecánica y para curar al enfermo se debe saber medicina. Ese dislate produce el efecto que cualquier ignorante, por distinguir el mal funcionamiento ya se cree autorizado y capacitado para proponer sus ocurrencias como soluciones.

Hay asuntos que competen a la democracia y otros que son temas de equidad. Parte del desorden actual es el tratar de extender los conceptos de democracia y equidad fuera de su ámbito legítimo. En asuntos de conocimiento y capacidad no existe la democracia ni la equidad. Ámbito en el que los ignorantes y silvestres no deben meterse, para no enturbiar ni complicar la discusión.

Otro problema es la confusión de la democracia (secuela de la ignorancia). Que de procedimiento político que busca lograr que los servidores públicos trabajen a favor de la sociedad, se le quiera extender para dirimir cualquier problema. Y existen problemas que puede resolver la opinión de la mayoría, otros que es mejor resolverlos a volados, pero los problemas de razón y conocimiento solo los pueden resolver gente racionalizada, con conocimiento y buena fe. Precisamente lo que falta, y la consecuencia “por necesidad” de suplantarlas es que la solución resulte peor que el problema.

Llama la atención lo que otro día alguien me argumentaba: que el problema de la educación está sobre diagnosticado. Que ya lo dijo la ONU, el santo Papa, la OCDE y todos los organismos nacionales e internacionales que gusten y manden. Lo interesante del argumento es que pretende que como ya lo ha dicho medio mundo, lo procedente es hacerlo a un lado y buscar otra cosa en otra parte.

El problema de la educación es prioridad social sobre los asuntos políticos, económicos y sociales, al grado que con educación esos problemas cambian de nivel y naturaleza. Y aquí se le da la vuelta por temor a un millón de extraviados que tienen secuestradas instituciones. Es muy torpe e injusto que para que medio coma una gavilla de facinerosos, por numerosa que sea (un melón), condene al atraso, ignominia y miseria a 60 millones, que es la verdad y abajo y atrás hay 16 millones de indígenas. Pero en nuestra democracia pesa más un sexenio que 400 años y un millón más que 16 o 60 millones.

No existe la educación masiva ni en serie, toda debe personalizarse. Se debe reconocer la importancia de adecuar los contenidos educativos a los que cada quien requiere, de acuerdo a su propia ECOM. Cada persona, de acuerdo al nivel de evolución del grupo al que pertenece (prehistoria, precortesiano, colonial, renacentista, decimonónico, moderno, etc.) requiere diferentes contenidos.

No son los mismos contenidos los necesarios para crecer: de una mentalidad prehistórica a una civilizada, de una mentalidad precortesiana a una colonial, de una mentalidad colonial a una decimonónica, de una mentalidad decimonónica a una moderna y hasta podría perfilarse la mentalidad parangón en el futuro (racional y humana).

Los maestros deben ser como médicos que deben diagnosticar a cada paciente para hacerle su tratamiento adecuado como traje a la medida, de acuerdo a la situación y potenciales de la estructura mental de cada quien. Lo que es diseñar su programa personalizado de entrenamiento. Para finalizar implementándolo y ajustándolo de acuerdo a los avances y ralentizaciones, facilidades y dificultades de cada quien.

El maestro no puede ser un animal de circo, en cuyas funciones repite en forma ciega rutinas de movimientos repetitivos. Intrascendentes e inconsecuentes con la situación de todos y cada uno de los alumnos. Ni la educación es para producir animales de circo expertos en repetir rutinas de movimientos repetitivos, que incluyen hacer pequeñas cuentas y relacionar objetos, como algunos loros y perros, esos sí, bien entrenados.

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

http://www.grillaenelpoder.com.mx/edicion/index.php?option=com_content&view=article&id=13074:sapere-aude-angel-pujalte-pineiro&catid=46:columna&Itemid=68

Medias verdades

20 noviembre 2012

Relación de “simplificaciones” de “teóricos y especialistas” (doctores, masters, investigadores y opinadores), que sesgan el cálculo político, económico y social por soslayar aspectos torales.

Hace 4 semanas aclaré que la “sociedad” más igualitaria es la de cazadores y recolectores. Hace 3, que la inteligencia y sensibilidad en tribus cazadoras y recolectoras es mayor que en “civilizaciones” “avanzadas”. Hace 2: que toda diferencia entre los hombres la establece la ECOM (estructura conceptual organizacional del mundo) y que la “civilización” ha fracasado en la transmisión y administración de las ECOM y en fomentar la eclosión, ejercicio y desarrollo de las facultades mentales. La semana pasada aclaré la confusión entre riqueza y recursos naturales.

Ahora reviso el incremento en la producción y la reiteración de la cantaleta, que “teóricos” remachan en el sentido que hoy día la gente tiene acceso a más y mejores alimentos, productos y servicios. Donde la discrepancia entre pregón y realidad muestra que es otro error garrafal, entre tantos, que es falacia principal necesaria en el engaño (o extravío) político-económico-social actual.

Macario Schettino en su “Economía Informal” del jueves 25 de octubre afirma una verdad irrebatible: “lo más importante para resolver un problema es plantearlo correctamente”. y a continuación expone su lógica con el aserto: “!Por el lado de alimentos, le recuerdo que hoy tenemos más comida disponible por ser humano de la que hemos tenido en toda nuestra historia, a pesar de ser hoy muchos humanos. Y en energía, ya hemos comentado aquí la gran revolución energética que apunta a que tenemos energía abundante, barata y limpia para los próximos cien o doscientos años”.

Noten que “recuerda”. Con lo que aparenta que todos pueden y deben traer del fondo de su memoria, lo que con maña presenta como hecho incontrovertible. La misma trampa del “traje invisible” es la que autentifica el garlito político-económico-social. La verdad o falsedad la establece el hecho de que el que no “recuerda” es por deficiencia de la memoria del que no recuerda y no del hecho, que así no se discute. Mentira que además apoya su autentificación en su mustia reiteración.

Como lo hace en su “Economía Informal” del 26 de octubre: “Hoy hay más comida disponible por persona que en cualquier época anterior, a pesar de que somos hoy 7 mil millones de seres humanos”. Todo lo que pone sobre la mesa es cierto, pero los detalles reveladores, los que cambian el sentido o la interpretación del hecho, se ocultan bajo el mantel.

El desliz” en la “Economía Informal” del 4 de octubre expone el sinsentido: “Eso pensaba Malthus cuando había mil millones de seres humanos en el mundo. Hoy hay siete mil millones, y cada uno de ellos come más que hace doscientos años”.

Es incontrovertible que en el planeta, hoy día por habitante se produce una cantidad mucho mayor, de mejores alimentos y energía, que en la prehistoria. Y que más de la mitad de la población mundial tercermundista no está integrada a la civilización y muere de hambre. Y un detalle que nadie dice, considera o recuerda (uno que por su relevancia, efectivamente nadie debiera olvidar) es que “las medias verdades son grandes mentiras” El innombrable (CSG).

Hace 10,000 años, en la prehistoria, en la época de los cazadores y recolectores, si había mucho menos gente y el planeta producía muchísimo menos alimentos que actualmente. Pero el detalle que cambia de valor y sentido de la producción de alimentos y energía actuales, es que en la prehistoria no existía la propiedad privada y hoy todo tiene dueño.

Muchas consignas que acríticamente repite Macario, son bases falsas del engaño o error en la concepción de la “economía”, “progreso” y “bienestar” social actual. En la prehistoria había muchísima menos gente y alimentos, pero todo era de todos. En la sociedad igualitaria no existía el acaparamiento ni la acumulación, porque no tenía ningún sentido.

Cuando cazaban un animal grande o recolectaban mucho alimento, todo lo tenían que compartir o abandonar. Y es que sin rejas ni refrigeradores, no podía ser de otra forma. Lo que no se podía aprovechar en el momento había que dejarlo para los demás y lo que los demás no aprovechaban, quedaba para las fieras, insectos y microbios.

Hoy nadie puede ir a BACHOCO a cazar unos pollos o recolectar unos huevos, tampoco puede ir a SUCARNE a capturar unas reces ni a MASECA por unos costales de harina de maíz. Y a ver que le pasa al que pretenda recolectar algo en la Central de Abastos. Antes el sol salía para todos y cualquiera prendía una fogata, y si hoy alguien quiere luz, potencia o calor debe pagar por ella. Donde el problema es ¿con que?

Porque solo una mínima parte de la población esta adaptada al mundo actual, al mundo civilizado. Solo una mínima parte se sabe mover, defender y salir adelante. Otra parte esta atrofiada a medio camino, quedando para el servicio y la mayoría no sabe moverse, defenderse ni salir adelante en el “mundo civilizado”. No tienen forma de conseguir lo que se requiere (dinero) para comprar alimentos y los productos, que en el mundo civilizado tienen dueño y no se pueden cazar ni recolectar.

Cuando la Naturaleza controlaba la evolución no había desequilibrios ni injusticias. Pero la imperfección de la civilización, la artificialización defectuosa de la vida social, trae aparejados sesgos, desequilibrios e injusticias, que generan los problemas actuales. La civilización, la artificialización de la vida, es un producto del hombre. 100 % artificial, lo que lo hace 100 % responsable, de lo que en ningún caso va a poder escapar de las consecuencias, buenas o malas.

Haberse atrevido a la audacia de la civilización, de artificializar la vida, le impone al hombre la responsabilidad de artificializar al mundo de la mejor manera posible. (Ver “Esquema del mundo” en “¿A donde vamos, México?) Donde muestro que los únicos órdenes verdaderos son el hombre y el territorio. Y que todas las actividades de la civilización: política, economía, cultura, deporte, etc. resultan de la interacción de esos dos órdenes verdaderos. Interacción en la que lo que determina el resultado es el grado, dirección y sentido de artificialización de los órdenes verdaderos: territorio y hombre.

Administrar la artificialización del territorio es la responsabilidad de la Ingeniería Civil. En lo que estamos en pañales (ver “Esquema del mundo” en “¿A donde vamos, México?), gracias a que políticos frustraron tres intentos por erigirla en el país. Y para acabarla de amolar, actualmente con la complicidad de la SEP, CONACULTA y FCE, un grupo de investigadores extraviados desmantelan sus resabios por codiciar su nómina.

Otra es la artificialización del hombre. Los grupos de cazadores recolectores eran eficientes en cargarles el cerebro a todos los miembros nuevos con todos los conocimientos y habilidades necesarias para vivir y sobrevivir. Lo que es el rotundo fracaso de “la civilización”, que la descubre como el orden (o desorden) más torpe, salvaje e hipócrita que el prehistórico, al no poder recibir, preparar y capacitar a los nuevos miembros.

En éste país, un mínimo porcentaje medio piensa, son tuertos en país de ciegos. Un porcentaje mayor al anterior son los derrapados. Los que iniciaron y en alguna parte del camino abandonaron su racionalización. Gente que entiende instrucciones pero no piensa. Y la gran mayoría ni siquiera hizo la lucha por construirse una ECOM coherente y funcional. Gente que se orienta con una guía (ECOM) incipiente, pobre, falaz, desaseada y supersticiosa. (Cerebro vacío de verdades y lleno de fantasía).

El desequilibrio e injusticia de la civilización esta en la mala transmisión y administración de las ECOM, de las estructuras mentales en la población. En la transmisión a los nuevos (recién nacidos) de los conocimientos y habilidades necesarios para vivir y sobrevivir en forma decorosa. En las claves y herramientas necesarias para poder integrarse y participar en la vida social en forma activa, útil y valiosa para la sociedad. Y ¿que se puede hacer con un 3 % que medio piensa, un 30 % de siervos y un 60 % de echados a perder por abandono?

Según Washington, el primer objeto de la educación es evitar tratar con salvajes. Y agrego, que también hacerlos útiles y valiosos para la sociedad. Las sociedades avanzan en la medida en que se organizan y retroceden en la que se desorganizan. Y en cualquier organización es imprescindible la comunicación y el entendimiento. Y después de comunicarse y entender lo que pasa y de lo que se trata, hace falta saber hacer cosas útiles y valiosas que los demás aprecien, para así participar y ganarse la vida en forma honesta y legítima.

El punto de vista del 70 %, al que se les llena el estomago y viste sin formarle las estructuras mentales, es que aparecen en un mundo ajeno e indescifrable. En el que no se sabe qué pasa, ni por qué y en el que ya todo tiene dueño y ellos además de no saber ni entender nada, tampoco poseen nada ni participan en nada. No saben poner en orden ni pueden expresar sus ideas y tampoco saben ni tienen desarrolladas capacidades y habilidades para enfrentar y salir adelante en la vida.

Con lo que resulta que una mínima minimorum parte de la “sociedad” (3 %) se mueve y utiliza en su exclusivo provecho la infraestructura, estructura física y los recursos naturales que pertenecen a todos. El 30 % de derrapados se resigna al servicio como la forma de vida que le da de comer y le permite formar parte de algo. Y el 60 % solo sirve para trabajos muy burdos, pero a los que hay que cuidar mucho, porque muy fácilmente se van chueco.

¿Pero que no todo es de todos? y entonces ¿Por qué una mínima parte usufructúa lo que es de todos, mientras la gran mayoría es exiliada en su propia tierra? La propuesta del primer “salario mínimo” en el mundo era que los que usufructuaban la propiedad de todos, (recursos naturales e infraestructura) debían compensar a los otros, que también son dueños, pero que por diversas razones, no lo están aprovechando. Posteriormente se centro y fijo en lo laboral.

Quizás por lo impráctico e inconveniente que en los hechos resulta tratar de resolver de esa forma el desequilibrio e injusticia social que causa la mala transmisión y administración de las ECOM (educación y cultura). Tan mala o peor que la de remediar la “pobreza alimentaria” regalando alimentos, la “pobreza de capacidades” regalando ¿Qué? (porque las capacidades son un derecho que se les debe dar a todos los mexicanos a partir de su nacimiento) (la pobreza de capacidades es pobreza gubernamental) y la “pobreza patrimonial” regalando dinero.

¿Porque en vez de armar y preparar a la gente, para hacerla útil y valiosa para ellos mismos y los demás?, se les echa a perder abandonándolos y ya inutilizados se simula una especie de mustia e hipócrita “adopción social” que los mal acostumbra y peor mantiene y que bloquea, lastra y sesga la evolución de toda la sociedad.

Abandonar el subdesarrollo por necesidad implica resolver el problema de la disgregación social que causa la atomización educativa y cultural de la población (por no llamarlo abandono o franca malformación). Mientras la población no comparta un conocimiento común, una base conceptual común, unas subestructuras conceptuales organizacionales del mundo que permitan la comunicación, un traslape conceptual que permita a todos los compatriotas: intercambiar ideas y ponerse de acuerdo, entender, integrarse y participar en la vida social y ganarse la vida en forma útil y valiosa para la sociedad, todo lo cual permita ocupar un lugar digno y decoroso en el cuerpo social.

La equidad, justicia y el humanismo requiere armar a cada miembro nuevo de la sociedad con las herramientas necesarias para integrarse a la sociedad y defenderse en la vida en forma digna y decorosa. Después de no hacerlo en su momento oportuno (infancia), nada podrá suplirla. Lograr integrar a la vida social al 60 % segregado, los integra al sector productivo resolviendo ipso facto los problemas de competitividad y productividad del país. Gente que en vez de costar van a aportar, que en vez de lastrar van a remar.

De desigualdad y movilidad social mejor ni hablamos. Los tres grupos en los que de acuerdo a la ECOM divido a la población (no sociedad), tienen por lo menos 400 años de estabilidad. Es decir, 400 años en los que los miembros de cada grupo son los mismos (o los parientes o herederos de los mismos). Mostrando que el nacimiento es el principal factor que determina el futuro de los mexicanos y que la SEP, CONACULTA y FCE se roban lo que le cuestan a la sociedad.

En su “Economía Informal” del 30 de octubre, respecto a la igualdad y desigualdad, Macario afirma “La diferencia entre ambas cosas no es nada sencilla de establecer. Cuando una familia tiene más ingresos, tiene también otras cosas que van junto con los ingresos: una casa en mejor colonia, conocidos en mejores posiciones, incluso contactos en otros países. Y eso no esta fácil de corregir mediante políticas públicas: ¿cómo se distribuyen los conocidos?

Macario aclara varias cosas. La primera es que él mismo exhibe una mentalidad en un grado mafiosa. La casa importa por los vecinos que conoces y los otros dos factores son tener conocidos y contactos. Con lo que expone la forma en la que se perpetúa y valida, consciente o inconscientemente una tara nacional: el influyentismo. Ahorita se critica el amiguismo del político saliente como un factor de su fracaso, mientras otros no se enteran y quizás inconscientemente lo convalidad.

Una sociedad subdesarrollada no se organiza en forma racional sino primitiva (ciega, torpe y mafiosa). Una sociedad racional y humana iguala las oportunidades y abre los canales de movilidad social para que cada quien se acomode en el lugar y nivel donde mejor le plazca. Y de esa forma cada quien ofrezca a la sociedad lo mejor de si mismo. Una sociedad mafiosa o tonta, es la que permite que sus espacios los secuestren vividores, que evitar perder el control bloqueando los accesos y la movilidad, para pasarse de mano en mano o heredar el control de espacios, que en verdad son públicos.

Pequeñas minorías que bloquean el desarrollo social con su apropiación de espacios públicos para usufructuarlo como su patrimonio particular. Que la regalada vida de opulencia que se dan depende de mantener segregados en la miseria e ignorancia al grueso de la sociedad.

Llama la atención que sobre estas bases, sin poder explicar el por que ni como, exista quien promete que el mundo va a cambiar, va a dar una vuelta de campana, sin que tengamos que hacer nada, sin que debamos organizarnos mejor, sin artificializar al hombre y al territorio, sin infraestructura física, sin Ingeniería Civil y sin educar ni culturizar a la población, simplemente por que ya nos toca. Porque el progreso y bienestar es cuestión de turnos que se sortean fuera y lejos.

Tanto peca el que mata la vaca como el que le agarra la pata. Los opinadores que pregonan que ven una luz mágica en el fondo del túnel. Que anuncian que nos “debe” ir bien porque a USA y China les va a ir mal y tarugadas foráneas que soslayan la problemática nacional, para buscar la “esperanza” en otra parte, funcionan como distraidores que logran calmar a la gente, para que no se atienda lo urgente y prioritario en nuestra propia situación interna y así se frieguen mejor. (400 años de atraso en la artificialización del hombre y territorio).

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

http://www.grillaenelpoder.com.mx/edicion/index.php?option=com_content&view=article&id=12956:sapere-aude-angel-pujalte-pineiro&catid=46:columna&Itemid=68

Riqueza y recursos naturales

5 noviembre 2012

Relación de “simplificaciones” que soslayan aspectos torales, que sesgan el cálculo de “teóricos y especialistas”: políticos, económicos, sociales, doctores, masteres e investigadores.

Hace tres semanas aclaré que la “sociedad” más igualitaria es la de cazadores y recolectores. Hace dos, que la inteligencia y sensibilidad en tribus cazadoras y recolectoras es mayor” que en “civilizaciones” “avanzadas”. La semana pasada: que toda diferencia entre los hombres la establece la ECOM (estructura conceptual organizacional del mundo) y que la “civilización” ha fracasado en la transmisión y administración de las ECOM y en fomentar la eclosión, ejercicio y desarrollo de las facultades mentales.

Ahora reviso la confusión entre riqueza y recursos naturales. Distinción relevante al ser común confundir riqueza con recursos naturales. Y la diferencia muestra el camino al bienestar y prosperidad material y evita la miseria y desesperanza.

El hombre obtiene del territorio todos los recursos materiales de que dispone. Todo territorio tiene dos tipos de contenidos: bióticos y abióticos (vivos y muertos) (Ver “Esquema del mundo” en “¿A Donde Vamos, México?”). A esos recursos naturales son a los que el hombre, con su inteligencia y trabajo, transforma en riqueza. Lo que produce la riqueza es convertir con inteligencia y trabajo a los recursos naturales en objetos apreciados, útiles y valiosos.

La riqueza no existe en los recursos naturales sino en su certera modificación a producto elaborado útil y valioso. Transmutación cuyos ingredientes imprescindibles son: la inteligencia y el trabajo. La riqueza no preexiste en los componentes sino que solo aparece en los resultados acertados. Fórmula en la que los ingredientes no comparten la misma importancia. La primordial en grado imprescindible es la inteligencia. Mérito por el que más derechos y beneficios se acredita por derecho propio.

La respuesta a la pregunta de Macario: ¿Cómo repartir la riqueza con su escasez? son otras dos preguntas: ¿a que le llama riqueza y a que escasez? y ¿porque busca una fórmula ciega para repartir en forma equitativa? Con equidad de madre de familia, sin ninguna distinción, lo que no es racional ni conveniente para la evolución social.

El primer medio necesario para transformar materia prima en productos elaborados o crear riqueza, es un proyecto. Haber establecido una meta y un camino para alcanzarla. El proyecto debe ser producto de la inteligencia en dos niveles: el del proyectista y el del ejecutor. La inteligencia que piensa el objeto y la inteligencia que piensa la forma de materializarlo. Son diferentes inteligencias.

El que intelige el proyecto, descubre algo nuevo o inventa un nuevo producto, forzosamente tiene que ser alguien que piense. Alguien con un solidó respaldo teórico pero principalmente un profundo conocimiento del mundo verdadero. Porque el meollo del asunto no es idolatrar fantasías o momias (teorías que son lo mismo), sino descifrar al mundo real, con una precisión (agente) y exactitud (monto) tal, que permita aprovechar con seguridad, las particularidades de la casuística, a favor de la vida y el hombre.

La otra inteligencia es la de ejecutor. Es mucho menor y más común que la del que con su pensamiento escudriña y descifra lo desconocido de la Naturaleza. Este no escudriña ni descifra a la Naturaleza sino apareja las instrucciones y deseos del proyectista con las posibilidades reales del caso. En vez del conocimiento profundo del orden superior que rige la Naturaleza, requiere saber interpretar las instrucciones del proyectista y conocer las características de materiales artificiales, a los que se les cambió el comportamiento natural, por uno uniforme convencional. Por lo que requiere muchísimos menos conocimientos y habilidades, pero cuyo dominio de normas, reglas, convenciones, estándares y procedimientos aceptados, sigue siendo imprescindible para obtener buenos resultados.

El tercero en jerarquía, importancia y valía, es el trabajo físico. Es la labor que más subutiliza el potencial racional del hombre al solo aprovechar su capacidad de aprender y repetir rutinas de movimientos repetitivos. La rutina del obrero o burócrata trasforman a las personas en especies de máquinas automáticas vivas e irracionales. Potencial de valor menor, ya que cualquier bestia aprende rutinas, en contraposición a que no cualquiera piensa.

El circo explota la facilidad de las bestias para aprender y repetir rutinas de movimientos repetitivos. En una labor mecánica cuya lógica no radica en el acto sino en otra parte. Cuya carencia de sentido, significado y coherencia para el ejecutante se desparrama y contamina el resto de la ya de por si precaria ECOM.

El último insumo, el de menor jerarquía, importancia y valía son los recursos naturales. Como lo prueba el hecho que la mayoría de los países de primer mundo carecen de recursos naturales pero tienen mejor educada y capacitada a su población. Y la mayoría de los países de tercer mundo o subdesarrollados cuentan con abundantes recursos naturales, pero su población carece de educación, cultura y capacitación.

No olvidar que la diferencia en la evolución de las sociedades la establece la diferencia en inteligencia que cada una ha aplicado en sus diversos contactos con la Naturaleza. Y parece que la posesión de recursos naturales más propicia el atraso, abulia y adinamismo, que el avance. (La necesidad pinta en los albores).

Lo que centra el primer punto a considerar: la riqueza no existe per se y alguien la tiene que crear. Lo que quiere decir que la riqueza tiene dueño. El que la crea es su legítimo dueño. Lo que a su vez trae otra pregunta aparejada: ¿Con que derecho creen los economistas que se debe repartir? ¿A falta de creación de riqueza, que reparten?

Cuando un economista habla de la “riqueza creada”, “valor agregado” o “ingresos” en realidad se refieren a las entradas del gobierno. De las que hacen una nivelación simple, llana y directa con un ambiguo gasto. Mientras no se aclare de donde viene el dinero y en qué debe de invertir un gobierno y en que no, el tercer mundo seguirá malbaratando recursos en gastos inútiles, cuando no lesivos y hundiendo más al país en la incapacidad y dependencia.

Pero es todavía más interesante revisar, a la luz de las aclaraciones anteriores, la idea de escasez. Porque es un error muy esclarecedor. El problema del subdesarrollo es la exigua creación de riqueza, lo que se expresa en su escasez. Tal que se le llama así a otras cosas que no lo son, como a la materia prima. Error grave y de graves consecuencias, porque la mejor definición funcional comparativa del subdesarrollo con el primer mundo, la que destaca la diferencia fundamental, es que el primer mundo crea riqueza y el tercero o subdesarrollado no. Cumple con la definición de proletario: que solo sirve para producir prole (mano de obra barata).

En la mano de obra barata y la venta de materias primas no hay creación de riqueza sino al contrario. De hecho al remate de ambas, se le debería considerar una grave traición al futuro de la sociedad. Porque equivale a vender o comerse la semilla que la sociedad debe sembrar para fincar su futuro.

Las materias primas mexicanas deben servir para que sean los mexicanos los que la transformen para crear la riqueza que sea la fuente de bienestar y prosperidad material de los mexicanos. Y no para malbaratar esos recursos para que sea otra la sociedad, que con nuestra semilla, cree su riqueza, a costa del sometimiento, atraso, miseria y desesperanza de los mexicanos.

La ganancia potencial en la materia prima, no se reduce a la monetaria, que es la de menor valor para una sociedad. Porque el principal provecho que deja crear riqueza es el conocimiento y desarrollo de capacidades y habilidades que brinda al que afronta y asume los riesgos de la transformación. El siguiente provecho es enseñar a trabajar a gente que forme cadenas productivas en la que trabajen y se ganen la vida mexicanos. Y el siguiente es la formación del mercado interno nacional.

La principal ganancia que genera la aventura de transformar materias primas en productos elaborados, es el aprender a pensar y el conocimiento que se gana. Antes de inteligir se debe saber. El desarrollo de la inteligencia se debe recorrer a pie, erguido y atento, no en forma subordinada y aprendiendo movimientos cuya incomprensión hace incoherentes.

La importación de conocimientos y tecnologías avanzadas respecto al conocimiento local, en vez de operar como aliciente para la inteligencia, actúa en sentido contrario, al ser demasiada la diferencia en extensión, sofisticación y refinamiento de la ECOM del que inteligió respecto a la del que trata de elucidar, la aplasta y desalienta.

La siguiente ganancia después de aprender a pensar es aprender a trabajar. El que piensa funge como el vértice de una pirámide, que es la organización para materializar las ideas del vértice y cuyo cuerpo lo forma gente organizada. Entre el vértice y la base se debe establecer una gradación de niveles de inteligencia y capacidad: mando superior, intermedio y operadores. Así se abre una escuela y laboratorio, que instruye y abre campos de desarrollo a todas las jerarquías y niveles que requiere un desarrollo social equilibrado.

Cambiar mano de obra barata y materias primas por dinero es la forma moderna de cambiar diamantes por cuentas de colores y de condenar a la ignorancia, miseria y desesperanza a la sociedad.

Al revisar la “industria” nacional se ve que es un engaño, porque las instalaciones están aquí por conveniencia de los verdaderos dueños, para eliminar fletes ya que aquí obtienen la mano de obra barata y la materia prima (también barata), pero la inteligencia y sus ganancias están fuera del país. Los mandos superiores e intermedios que deben pensar, los conservan y solo sueltan los puestos rutinarios o metodológicos de medio pelo.

¿Qué porcentaje del precio final de un automóvil creen que vale el material y la mano de obra y cuanto la inteligencia? La tajada del león se la lleva el verdadero dueño de “nuestra industria automotriz”.

Los Astilleros Unidos de Veracruz y la compra de floteles extranjeros son otro caso. En el que la propia mala leche de PEMEX tiene culpa. Pero no por lo que parece sino por lo que esta en el fondo del asunto. Existen varias versiones del hecho, yo presento lo verosímil.

Un problema o vicio es que siempre fue paraestatal. Primero perteneció a Ferrocarriles Nacionales, después se integro a la Armada, después quedo en manos de entes financieras del gobierno federal y al fin en manos de la paraestatal Astilleros Unidos S.A. (AUSA), de la que el Srio. de Marina presidía el consejo de administración.

El primer intento de erigir la industria Naval en el país se da en las postrimerías revolucionarias (1935-1936) cuando el General Lázaro Cárdenas autoriza a la Secretaría de Guerra y Marina contratar en España transferencia de tecnología y asistencia técnica para fabricar barcos aquí y también se mandaron a tres oficiales a la Universidad Complutense a cursar la carrera de Ingeniería Naval y a un grupo de oficiales de cubierta y de máquina a entrenarse en las instalaciones en la construcción de barcos. Esfuerzo que interrumpió la guerra civil Española.

El siguiente intento fue entre 1952-1958. Cuando la Secretaría de Marina compró a la empresa paraestatal italiana de construcción naval, los planos y la asistencia técnica para construir buques de carga general de 500 TRB, de los que se construyeron dos.

El tercer intento se dio en 1975-1976 cuando se constituye AUSA. La que primero fracaso en asociarse con italianos y después de restablecerse las relaciones con España, se asoció con Astilleros Españoles (AESA) a los que les compró tecnología para desarrollar las instalaciones de los astilleros de Veracruz y Mazatlán, transferencia de tecnología, asistencia técnica, instrucción, capacitación y entrenamiento de personal.

Hoy los astilleros son chinos. Terminaron en esas manos porque de acuerdo a la versión que tengo PEMEX solo encargó dos barcos, rescindió en contrato del tercero y cuarto y ya no encargó más.

Una versión no autorizada dice que el problema de PEMEX es que debía dinero y tenía miedo que en alta mar le embargaran los barcos si eran propios, por lo que era preferible rentarlos.

La versión “oficial” dice que los dos primeros barcos se atrasaron +/- un 20 % y que el tercero y cuarto +/- un 50 %, por lo que PEMEX les rescindió el contrato.

¿Cuál es la verdad? Quien sabe, pero no importa. Porque lo relevante no cambia. Nuestro mismo gobierno no le apuesta a los mexicanos. Tenemos que encargar al extranjero porque no hemos pagado los costos en recursos y fracasos que cuesta aprender.

El inicio de una industria siempre implica errores y fracasos. Japón y China lo certifican. Son parte del tequio que se debe pagar si se quiere madurar.

Nos hubiera convenido muchísimo más aguantarlos, junto con las cadenas productivas y asociadas, de connacionales que si generan riqueza al transformar nuestros propios recursos naturales. Es decir creación de riqueza nuestra, organización económica social nuestra y desarrollo de facultades mentales (posibilidad de buques pensados por mexicanos) y de gente de todo nivel que sabe trabajar.

No son admisibles los retrasos ni la mala calidad. Pero si no se enfrenta y superan como una etapa por la que necesariamente debemos pasar. Pues entonces nuca dejaremos de ser perico perros, una sociedad proveedora de materia prima y mano de obra barata, subdesarrollados pues.

Y cabe la posibilidad que haya sido por soberbia y simplismo o corrupción (AUSA no daba mordida y los arrendadores si).

En la misma situación de extravío y desperdicio se encuentra la Ingeniería Civil Mexicana que la desmantelan investigadores para su inepta suplantación.

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

http://www.grillaenelpoder.com.mx/edicion/index.php?option=com_content&view=article&id=12875:sapere-aude-angel-pujalte-pineiro&catid=46:columna&Itemid=68

Artificialidad y silvestrismo

5 noviembre 2012

Hace dos semanas comenté que Jared Diamond descubrió que la sociedad más igualitaria que ha existido, es la de cazadores y recolectores. La anterior, que también descubrió que la inteligencia promedio de los miembros de tribus cazadoras y recolectoras es mayor que la de los habitantes de civilizaciones “avanzadas” y además que entienden y son sensibles a los problemas y necesidades ajenas, en contraste con la mayoría de los “civilizados”. Ahora reviso en que consisten las diferencias entre los hombres.

Como hemos visto, el hombre no es animal racional ni ser humano, sino un simio bípedo sin rabo con potencial racional y humanizable. Y no cualquier bestia peluda por el simple hecho de nacer homínido llega a ser racional ni se humaniza. Todo individuo requiere que de fuera se le abastezca, arme y configure su estructura mental. Se le suministren las armas para salir adelante en la vida.

Diamond analiza la evolución del hombre desde hace 10,000 años, en la prehistoria, en la edad de piedra, ya que fue cuando todos los hombres eran iguales y compartían la misma situación. Desde el inicio común, Diamond busca las razones (conceptuales) y causas (materiales) por las que algunos grupos de hombres han modificado tanto su comportamiento y han dilatado sus capacidades, que operan empresas transnacionales, mientras otros siguen viviendo en la edad de piedra.

Lo que es una divergencia de situaciones de una magnitud tal, que el hombre fuera de pequeños grupos locales, no se reconoce ni identifica. Esa diversidad es lo que finca la pregunta que se hace Diamond: ¿por que unos grupos avanzaron y otros permanecen estancados en la forma de vida que fue “normal” hace 10,000 años? ¿Y porque hay un reguero de gente en las formas de vida que se han sucedido a lo largo de esos dos extremos?

Diamond encuentra las causas del avance de unos, el atraso y el estancamiento de otros, en las variables físicas del territorio que cada grupo, por suerte, le tocó ocupar. La invención o creación y evolución de todos los pilares y elementos de la civilización “avanzada” los explica en base a puras situaciones físicas del territorio. Encontrando que el hombre le debe a la configuración física del territorio, la domesticación de plantas y animales, escritura, metalurgia, armas e inventiva de herramientas y tecnología moderna.

De allí la relevancia social de la Ingeniería Civil, por ser la práctica profesional enfocada a la planeación física del territorio, para abrir y hacer accesibles sus recursos naturales a la población para que ésta con su inteligencia y trabajo, cree la riqueza que sustente su bienestar y prosperidad material. La riqueza no existe, lo que hay son recursos naturales que el hombre con su inteligencia y trabajo transforma en riqueza.

Que es para lo que se deben destinar los recursos naturales. Para que los locales, los dueños legítimos del territorio, sean los que transformen su materia prima en productos elaborados. No solo para ganar dinero, sino fundamentalmente para adquirir conocimientos, capacidades y habilidades. Y no para suplicar y agradecer que se les permita participar como mano de obra barata.

Pero la falta de educación y de Ingeniería Civil no da margen de maniobra. Lo único que puede abrir la cancha para poner a jugar a los mexicanos, es, repito: educación e Ingeniería Civil. Es lo que determina el planteamiento del juego y su desarrollo la organización social. Las sociedades avanzan en la medida en la que se organizan y retroceden en la que se desorganizan.

Y ojo, noten que no incluí a la racionalidad en la lista de desarrollos que se deben agradecer a la civilización. Porque en ese sentido espero que no haya habido cambios en 10,000 años. Porque de haberlos son en sentido contrario. No nos engañemos, lo que ha crecido enormidades es el conocimiento y las herramientas. De lo que, uno de sus efectos es que ya muy pocos acostumbren usar el cerebro.

Mientras más vacío se encuentra más se mueve el individuo por instinto en forma reactiva. Una proporción considerable desarrolla en forma incipiente e insipiente la racionalidad, pero en algún momento la echa por la borda. Las expresiones: “cuando estudiaba o cuando estudié” son confesiones que después de culminar un nivel de estudio nunca volvieron a agarrar un libro y a partir de allí su vida ha sido repetir rutinas de movimientos repetitivos. Con un cerebro aletargado por la falta de estímulo y reto. (Sonambúlico diría Ortega).

Por eso no sería raro que el avance de la civilización haya sido a costa de un retroceso o estancamiento en la evolución de las capacidades cerebrales. Antes todos ejercitaban las facultades mentales a toda su capacidad o se los chupaba la bruja. Ahora una mínima cantidad no se deja atrofiar por la rutina y mantiene despierto, fortalecido, ágil y fluido su cerebro. Mientras la mayoría deja que se le calcifique la calavera al no estimular su dormido cerebro de ninguna manera. Y una mayoría todavía más grande, ni siquiera inicia el desarrollo de su racionalidad de ninguna manera.

La racionalidad por un lado la desarrolló las demandas de conocimiento e interpretación que todos requerían y por otro lado el permanente estado de atención y vigilia que imponía la vida de cazador recolector. En la que la precariedad de herramientas, impuso el desarrollo de la herramienta principal (si no es que la única): el cerebro.

En contraposición, la vida civilizada ha fracasado en la transmisión de subestructuras conceptuales y en fomentar el ejercicio y desarrollo de las facultades mentales, sino al contrario. Lo cual es muy trascendente, ya que quiere decir que la herramienta de procesamiento de información es la misma en Wall Street que en la tribu “más atrasada” del planeta y que las diferencias están en otro lado. En la transmisión y administración de las estructuras mentales.

Jared demuestra que las diferencias que propiciaron la evolución no radican en los hombres sino en la configuración física del territorio en que por pura suerte, a cada quién le tocó vivir. Gracias al azar, hoy día alguien es ejecutivo en una empresa transnacional y otro cazador recolector en un territorio yelmo o miembro de una sociedad subdesarrollada. Fueron características físicas del territorio las que determinaron la domesticación de plantas y animales, la escritura, metalurgia e inventos modernos.

Es decir, la configuración física del territorio es la promotora del proceso auto catalizante de evolución del hombre, que ya agotó sus posibilidades incoativas y concomitantes naturales de evolución de los pobladores. De allí la necesidad de ayudar al proceso interviniendo artificialmente el territorio para auxiliar a la Naturaleza a fin que incremente, en la medida de lo prudente y seguro, su capacidad de respaldo al bienestar, prosperidad material de los pobladores y de evolución social.

Visto así, el subdesarrollo es la situación de grupos (sociedades) que permanecen atadas a las posibilidades naturales del territorio que ocupan, sin una auténtica adaptación de los individuos ni del territorio que permita el aprovechamiento de la situación y posibilidades potenciales del territorio y la sociedad. Por lo que, como lo demuestra el “Esquema del mundo”, en “¿A dónde vamos, México?”, las mejores armas de una sociedad contra el subdesarrollo son la Ingeniería Civil (planeación física del territorio) y la educación (artificialización del hombre).

Por el lado de la Ingeniería Civil, un grupo de Investigadores de algunos de los profusos y estériles Institutos de Ingeniería y CONACyT, tienen décadas desmantelándola para su torpe e inepta suplantación. Y como los empleados de la SEP (del Subsecretario de Educación Superior para abajo) desconocen lo que es la educación, que el Artículo 3º. Constitucional establece los criterios que en éste país debe cumplir la educación y que la importancia de la educación radica en que termina manifestándose en el comportamiento e idiosincrasia personal. Para acabarla de amolar CONACULTA desconoce lo que es el hombre, sus construcciones culturales y las consecuencias de éstas. Pero esa es otra historia que retomare en otra ocasión.

Decía que las diferencias actuales entre los hombres las determina la estructura conceptual organizacional del mundo (estructura mental) que cada quién porta: su mentalidad o idiosincrasia cultural. Cuyas diferencias se pueden graficar sobre un eje, en cuyo extremo avanzado se encuentran las ECOM más extensas, complejas, sofisticadas y refinadas y en el extremo atrasado las ECOM más simples.

Recuerden que el hombre nace con el cerebro vacío y a partir del nacimiento lo empieza a cargar con la información que le transmiten la gente que lo recibe en éste mundo y continúa enriqueciéndola con su propia experiencia del mundo en que vive. Por eso Julián Marías define al hombre como animal biográfico. Porque la biografía expresa las posibilidades a las que el individuo se ha expuesto y posiblemente adaptado. (Aunque existen cerebros de teflón).

Es cierto que cada cabeza es un mundo, lo que es sano y correcto, pero unificar y organizar a la sociedad requiere un grado mínimo de coherencia y unión, lo que a su vez necesita una base común. Una solapa que opere como gozne y amarre. No digo, ni es posible que todos los ciudadanos deban tener la misma e igual ECOM. Sino que todos los miembros de una sociedad deben compartir un mínimo de sub estructuras imprescindibles para el encuentro, el acuerdo y la asociación. Porque de otra forma se llama “sociedad” a lo que en realidad es un conglomerado atomizado de grupos diferentes, que no se conocen, ni se reconocen y menos se identifican entre si. Por lo que tampoco cooperan, confían ni compiten en sana competencia, sino se menosprecian y luchan entre si. Lo que imposibilita la asociación y colaboración. La base de cualquier relación social sana.

Todo lo cual no es otra cosa que una mala herramienta de adaptación al mundo, una mala percepción e interpretación del mundo. Principalmente por falta o incongruencia en la información y conocimientos.

De lo cual, el principal problema, repito, esta en la transmisión de conocimientos. Por un lado, a más de la mitad de la población las gentes que las reciben les dan de comer y las visten (y a unas muy mal), pero no le alimentan el cerebro, al que solo le transmiten fantasías, errores y conceptos desviados. Supercherías, supersticiones o el cultivo de la mala fe. Estas limitaciones no permiten integrarse en forma útil y valiosa a la sociedad, sino en forma perniciosa.

Es el grupo mayoritario en el tercer mundo y aunque cuenta con algunos hijos de ricos educados por las sirvientas (a las que después los irresponsables y animales padres enseñan a odiar, aumentando su confusión), la mayoría es gente con el cerebro vacío. Sin herramientas mentales para reconocer a los demás. Sin herramientas mentales para comunicarse, para darse a entender y ponerse de acuerdo. Sin herramientas mentales para insertarse en la sociedad y participar en forma activa y relevante en la vida política, económica y social. Sin herramientas mentales para asumir un lugar digno y decoroso en la estructura social. Sin herramientas mentales para ganarse la vida en forma útil y valiosa para la sociedad. Sin herramientas mentales para ser apreciado y reconocido.

El estigma de este grupo social es la marginación. No son culpables sino víctimas. Prácticamente son extranjeros en su propia tierra. En un mundo que les es ajeno, lejano, extraño e indescifrable. En los que siembra rencor la hipócrita actitud de que en vez de integrarlos y darles un lugar digno en la sociedad, se les considere inútiles y regale dinero, porque la caridad frustra toda dignidad y es mala justificación.

El cambio con mayor potencial es integrar a la sociedad a la mitad marginada. Si al lastre lo hacemos socio productivo, si al estorbo lo ponemos a remar, si se logra que todos se mantengan con el fruto de su trabajo, digno y decoroso para él y útil y valioso para la sociedad. Que lejos de costar aporte al PIB, pague impuestos y participe y enriquezca los debates e idiosincrasia cultural de la vida comunitaria con su visión e ideas.

La transmisión y administración de las estructuras mentales es un problema educativo social que afecta seriamente el terreno económico, político y administrativo, pero que principalmente es moral. No es conveniente ese abandono social que a los únicos que beneficia es a los depredadores sociales nacionales e internacionales. La vida de todos sería mucho más fácil en todo sentido si todos participaran y colaboraran en todos los aspectos de la vida social. Pero lo más grave, lo más vergonzoso, lo impresentable es la vida miserable e indigna, aún para animales irracionales, que les imponemos a todos los compatriotas que nacieron en lugares y familias marginados, por no cumplir el compromiso que tiene el adelantado de ayudar a avanzar a los atrasados. Como los alpinistas, que el de arriba le echa la cuerda a los de abajo. Y no hacerlo no le permite avanzar. Como no califican para formar un mercado interno, tenemos medio mercado.

Otro grupo, de un porcentaje menor, es el del medio pelo. Son los hijos de familia, de familias decentes. Porque las hay indecentes, que no se ocupan de los hijos o les deforman el cerebro con enseñanzas antisociales e inhumanas. Pero los padres que se preocupan y ocupan de alimentar el cerebro de sus hijos, producen buenos hijos y los buenos hijos devienen en buenos padres y los buenos padres también son buenos ciudadanos (Maestro de Lu).

Pero el abandono educativo y cultural imperante hace que el esfuerzo educativo familiar sea un acto aislado, que por lo mismo, solo cubierto con barniz de buena fe, corre en todas direcciones. Como efecto de que cada familia este por su cuenta, como lo prueba la enorme disparidad conceptual que priva en esa clase o clasificación social. (¿Es media que?) Un error típico de los ignorantes de buena fe es confundir la educación con amabilidad y otra es la falsa dignidad que denunció Ikram Antaki.

El último grupo, el de los favorecidos, lo forman los que están mejor armados o adaptados al mundo actual. Que no siempre es el mejor. Bueno o malo, obtienen mejores resultados. Son a los que se les dio una mejor transmisión y construcción de su ECOM. A los que mejor se les adaptó al mundo al que llegaron. En muchos casos sin principios morales o con principios inmorales o amorales. Así que muchos tienen el inconveniente, que los que los recibieron abiertamente los formaron como depredadores sociales.

Visto así, el subdesarrollo es un problema educativo-cultural de toda la población. En la que cada clase social padece un tipo de problema que se debe corregir como requisito imprescindible para formar una verdadera sociedad. El desorden conceptual es normal donde no ha pasado la ilustración, donde no se han materializado las demandas de los mexicanos que lucharon por que se eduque a todos los habitantes. Como tampoco se han materializado las demandas de los mexicanos que lucharon por implementar la Ingeniería Civil en el país como la herramienta mancuerna idónea de desarrollo.

La civilización creó un mundo artificial, con formas y reglas de juego también artificiales, que no son evidentes ni de fácil desciframiento, que cada día crece, enreda, sofistica y refina, por lo que para poder adaptarse a él se requiere una capacitación y entrenamiento que no se les está dando a los nuevos miembros. Y no me refiero a educación tecnológica o formar sirvientes de máquinas y no seres pensantes, lo que es inconveniente. Y esa es la verdadera tarea (abandonada) de la SEP, CONACULTA, FCE, UNAM, etc., etc. (Depósitos de inútiles).

Este punto de vista deja ver que las “capacidades” de Amarya Sen: de pobreza alimentaria, de salud y de patrimonio, eluden la razón de fondo y que la “pobreza de capacidades” pone en el mismo nivel a la causa con sus efectos. La pobreza que se ve es la de esa definición para entender el problema y buscar soluciones. Es una relación, que solo es de efectos y de una simpleza tal, que conduce a los cerebros simples a la respuesta fácil: padece (o parece) pobreza alimentaria, entonces hay que darle de comer, lo que es darle un pez en vez de enseñarlo a pescar.

Pero hay que empezar por revisar a que se le llama educación. Porque la educación debe ser para adaptar al individuo al mundo y darle herramientas para salir adelante. No para sustentar un régimen político o mantener una mafia político electoral.

Con educación e Ingeniería Civil la gente se levanta sola.

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

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Razón y evolución

7 octubre 2012

En la entrega anterior presente uno de los descubrimientos de Jared Diamond: que la sociedad más igualitaria que ha existido, es la de cazadores y recolectores. Ahora toca a otro descubrimiento: que la inteligencia promedio de los habitantes de tribus cazadoras y recolectoras es mayor que la de los habitantes de civilizaciones “avanzadas”. Y que entienden mejor los problemas y necesidades ajenos, que los “civilizados”.

Con lo que resulta que la vida prehistórica es más racional y humana que la sobrevaluada “civilizada”. Es así ya que la vida en una tribu de cazadores y recolectores propicia la unión y racionalidad, mientras que la “civilizada” propicia la disgregación social y la dormancia o hibernación mental.

La civilización en vez de unir disgrega y desalienta la racionalidad al no cargar los cerebros de los habitantes con los contenidos artificiales necesarios para integrar una realidad que forme un conjunto armónico que permita a los miembros de la sociedad operar como sistema y que propicia el suicidio mental de los pocos que “algo” formaron en su cerebro. Dejando la operación de la vida social en modo mecánico, automático o como lo dijo Ortega: sonambúlico.

El hombre desarrollo la racionalidad en la prehistoria, gracias a que la forma de vida de los grupos cazadores y recolectores, la propiciaba en todos los habitantes, mientras que la forma de vida en la “civilización” la atrofia en la mayoría. No existe un conocimiento para vivir en la civilización, que cualquiera pueda enseñar y corregir, sino enormidades perdidas, aisladas y autónomas.

Por un lado, el conocimiento ha crecido desproporcionadamente y por otro la civilización no ha encontrado la forma de transmitir y administrar el conocimiento que cada quien necesita para integrarse al conjunto en forma útil y valiosa. Por lo que un habitante promedio de una civilización carga un conocimiento del mundo de la civilización, mucho más pobre que el que un habitante de una tribu de cazadores y recolectores, tiene del suyo.

También la vida prehistórica es mucho más demandante de las funciones mentales que de la actividad física. El que la civilización facilita la vida es un mito. Un cazador-recolector trabaja ocho horas a la semana, pero debe despierto y atento todo momento, todo el día. Tampoco la vida en la civilización obliga a permanecer despierta y atenta a la gente. Más bien transforma a la gente en una especie de animal de circo, especializado en la repetición de rutinas de movimientos repetitivos, sin entender ni preocuparle su significado, como símbolo o como acto.

También los miembros de tribus cazadoras y recolectoras son más solidarios y humanos entre ellos. Las civilizaciones amontonan a desconocidos y extraños. Gente sin liga ni relación patente. Muy pocos se reconocen como iguales y menos como socios, por lo que dejan a “los demás”, a los diferentes, que son mayoría, fuera de toda consideración.

La racionalidad en las tribus de cazadores y recolectores la desarrollo el ejercicio que impone la necesidad de conocer y distinguir del territorio, plantas y animales locales: lo inocuo de lo peligroso, lo medicinal de lo venenoso, lo comestible de lo indigerible, lo apreciable de lo despreciable, lo útil de lo inútil. Todo lo cual en la civilización dejó de ser necesario.

El orden de magnitud de los conocimientos que un cazador recolector debe poseer, lo determina que la mayoría de las 200,000 especies de plantas silvestres que dominan la superficie terrestre, no son comestibles ni útiles para el hombre. Por duras (madera) o producir semillas, fruto, hojas, tallos y raíces no comestibles. Solo unos pocos cientos son comestibles para el hombre e igual pasa con la utilidad de los otros contenidos de los vegetales: madera, fibra, aceite, etc.

En los animales, se reduce mucho el número que se debe conocer. Pero son otros los conocimientos y habilidades necesarios: para cazarlo, defenderse o esquivarlo, que debe dominar cualquiera que pretenda sobrevivir. Amén de la forma de preparar y aprovechar lo que les sea útil.

La civilización nace gracias a que la domesticación de plantas y animales logra producir mucho más alimentos, lo que permite sostener a una mayor cantidad de gente, de la que permite recolectar y cazar. Aunque todos recolecten y cacen con experticia, el limitado contenido biótico silvestre del territorio, restringe el número de habitantes que puede alimentar.

Marvin Harris acredita guerras y nomadismo de éstas tribus, a la necesidad de reducir el número de mantenidos a las posibilidades del contenido biótico silvestre del territorio que ocupan y por agotamiento explica el abandono de territorios e invasión de otros no agotados, ocupados o no.

El artificializar la producción de alimentos, con la domesticación de plantas y animales produce un superávit de alimento que permite sostener a personas que desarrollen otras actividades que no son recolectar y cazar. Escribanos, burocracias, milicias, artesanos y profesionales. Con lo que se crean actividades que no existían y con las que se empieza a erguir una estructura que deja de ser plana para intentar erigir una pirámide.

Cambio en la operación social que inventó la diferencia entre los individuos. La que al ser una diferencia artificial requiere a su vez una administración artificial. El estado natural de las cosas es el caos. En la Naturaleza todo se encuentra confuso y revuelto. Y “la inteligencia” consiste en distinguir las diferencias y el orden en separar lo diferente y reunir lo igual. Es decir en establecer un lugar para cada cosa y en poner a cada cosa en su lugar.

Con lo que el hombre creó a medias la racionalidad, la que a la fecha no ha logrado perfeccionar ni estabilizar, a lo que no es otra cosa que: visos de la sublimación de la capacidad de adaptación. Que en vez de conocer lo que esta fuera para avenirse a ello, cambia a conocer lo que esta fuera para modificarlo a fin de hacerlo más útil y valioso para la sociedad (el hombre).

La causa y efecto de crear nuevas actividades es superar en forma artificial la capacidad social. Recalco lo de artificial porque no se debe creer que el camino y las posibilidades de la vida sean únicos, evitando así darse cuenta de la posibilidad de errar y de que todas las responsabilidades (y consecuencias) de alterar las condiciones naturales, son del hombre. De algo con posibilidades infinitas y de las que solo una mínima minimorum fracción, propicia la vida y es conveniente para la especie humana.

Por eso artificializar la vida implica administrar su evolución. Para evitar que en vez de avance se impulsen retrocesos. Pero la verdad es que al ser un camino nuevo y artificial no sabemos a donde vamos o cual es el lugar correcto al que el hombre debe dirigirse. Lo que complica hacer un plan que todo mundo acepte.

El principal problema para lograr un acuerdo universal es otro subproducto de la civilización: la disgregación social. Cuyo principal componente es la heterogeneidad mental. Recuerden que el hombre no es un animal racional ni ser humano, sino simio bípedo sin rabo, que al que no se le inocula la racionalidad e humanidad, no llega a serlo por simple generación espontánea. Y es en la transmisión de conocimientos donde permanece una componente toral del problema de la civilización incompleta. Otro es el mantenimiento de la estructura mental y otro la mala fe.

Todos los integrantes en un grupo de cazadores y recolectores deben dominar el conocimiento y habilidades únicas que sirven para adaptar al individuo al mundo, para sobrevivir. En la civilización cada integrante debe dominar conocimientos y habilidades que además de artificiales son diferentes entre si, cuando no puramente convencionales y muy poca gente conoce y maneja como medio de control de los demás.

En un grupo de cazadores y recolectores todos los integrantes pueden enseñar y corregir al aprendiz gracias a que todos dominan el mismo conocimiento y habilidades. En el “mundo civilizado” la diversificación y crecimiento de conocimientos y formas de vida complica la transmisión de conocimientos pertinentes completos para que el individuo se adapte y sobreviva en el mundo civilizado.

Por lo que el “avance de la civilización” resulta el cambio en la forma de ver y asumir al mundo, por parte de un reducido grupo de personas que siendo las más adelantadas permanecen unidas a la prehistoria, por una larga y continua cadena de gente que aún hoy en día, como baliza de evolución histórica, sigue viviendo y marcando uno de los estadios que en 10,000 años ha recorrido la historia del hombre o de su mentalidad. El hombre no tiene historia, sino su mentalidad.

Todavía hoy existen tribus cazadoras y recolectoras revueltas con todas las mentalidades (formas de vida) que han existido (existen). Superadas o no, positivas o no. Por lo que conviven hombres medievales con renacentistas y decimonónicos y aquí aún vive gente igual o peor que antes que llegara Colón. Por eso el subdesarrollo es el abandono en estadios primitivos de evolución que una sociedad comete contra la mayoría de su población (50 % +1).

“El esquema del mundo” en “A Dónde vamos, México”, lo diseñé para hacer ver en forma gráfica que en el mundo solo existen dos órdenes verdaderos: hombre y territorio. Y que la civilización: política, economía, cultura, deporte y toda actividad de los pobladores, es efecto de la interacción de los dos órdenes verdaderos. Y el cambio en un orden verdadero radica en su artificialización, la que puede ser positiva o negativa.

La causa del subdesarrollo de una sociedad es la deficiente artificialización del hombre y territorio. Sin embargo por ceguera, muchas acciones que el hombre efectúa buscando corregir desviaciones en la evolución social, las realiza en los efectos (política, economía, cultura, deporte) y no en las causas (hombre y territorio), que es donde se puede lograr cambios.

Así para corregir problemas y desviaciones en las actividades públicas o privadas de una sociedad: política, economía, salud, cultura, etcétera, donde se debe actuar es en los órdenes verdaderos: hombre y territorio y no en lo que solo son efectos: política, economía, salud, cultura, etcétera.

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

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Igualdad-desigualdad

7 octubre 2012

En la entrega anterior presenté la ecuación de Durkheim que relaciona los méritos sociales con la jerarquía y reconocimiento social. Ahora reviso la igualdad y desigualdad entre los hombres.

Jared Diamond en su libro Armas, gérmenes y acero descubre los hechos determinantes en la evolución del hombre o de la civilización. Encontró que la forma de asociación más igualitaria, es la de cazadores y recolectores. Y que la inteligencia promedio de los habitantes de tribus cazadoras y recolectoras es mayor que la de los habitantes de civilizaciones “avanzadas”.

Más que revelaciones suenan a cachetadas. Son afirmaciones provocativas para los que creen que somos lo más avanzado en un desarrollo positivo, orgánico y evolucionista del hombre y sus formas de vida. Para los que en vez de pensar sueñan y anhelan un mundo idílico. Pero la evidencia científica (comprobada) apunta en otra dirección.

La sociedad o agrupación de cazadores y recolectores es más igualitaria, porque los miembros son más iguales. Lo que los hace iguales es que todos saben lo mismo. Todos con pequeñas variaciones, construyen en su cerebro la misma Estructura Conceptual Organizacional del Mundo (ECOM), la misma estructura mental, el mismo conocimiento, las mismas explicaciones.

Es así ya que la vida de todos y cada uno de los miembros de una tribu de cazadores y recolectores, depende de poseer ese mismo conocimiento del mundo. Del territorio, las plantas y animales locales. En lo que deben distinguir: lo apreciable de lo despreciable, lo útil de lo inútil, lo comestible de lo indigerible, lo medicinal de lo venenoso, lo inocuo de lo peligroso. No es un conocimiento para la supervivencia de la comunidad sino para la del individuo.

Sin una verdadera organización, no existen jerarquías. Todos son iguales y ninguno esta sobre otro. Nadie manda ni obedece. Las diferencias entre los individuos son de forma o estilo en efectuar las mismas actividades que desarrollan todos y en ningún caso de fondo. La diferencia es cazar o recolectar más o mejor, en una misma actividad, en la que el tullido vuela.

La “civilización” diversifica y multiplica el número de actividades que se deben desarrollar, para sostener la nueva, compleja, sofisticada y refinada forma de vida, del nuevo organismo social. El mundo deja de ser único y natural, que todos deben conocer a fondo para sobrevivir, al transformarse en uno artificial con múltiples caras o máscaras y dimensiones, que recuerdan poco a la Naturaleza. El avance del conocimiento ha abierto multitud de campos en los que cada día descubre y acumula más verdades, con las que también ha creado nuevas actividades que le permiten a la gente ganarse la vida, haciendo cosas útiles y valiosas para los demás.

Pero (siempre hay un pero en la sopa), el “sistema” no funciona bien, sino mal, por varios problemas que el hombre debe resolver, para que la “civilización” siga su marcha. Dos fundamentales son la transmisión y administración de conocimientos. Recuerden que el hombre nace con el cerebro vacío, al no ser animal racional ni ser humano, sino simio bípedo sin rabo, al que si no se le inocula la racionalidad e humanidad, no llega a serlo por generación espontánea.

Por eso a cada ser nuevo se le debe cargar el cerebro con los conocimientos que lo hagan racional, humano y útil y valioso para la sociedad. Pero cada carga es ocasión de error y desviación. Y los archivos cerebrales también se degradan. La fidelidad impone la necesidad toral de darle mantenimiento rutinario a la ECOM, para restaurar lo degradado, corregir lo mal puesto y completar lo faltante.

La racionalidad es responsabilidad principal de la civilización. En la que la capacidad de adaptación del hombre, que es la sustancia de la racionalidad, se atrofia al dejar de adaptarse. Cuando deja de retar al cerebro. Lo que en una sociedad que no aprecia la razón e inteligencia, muchos apuran, aún antes de empezar a cargar el cerebro.

A esto hay que agregar contenidos educativos diseñados para respaldar a un régimen político y no para racionalizar, ubicar en el mundo al individuo o hacerlo útil y valiosos para la sociedad. Y que el ente que controla al sistema educativo es otra instancia política en vez de pedagógica. Lo cual parece no importar ya que el objetivo no es que la sociedad se levante, sino mantener en la ignorancia, incultura y atraso a la mayoría de la población.

Para que no se de cuenta que el país es de todos y que lo secuestra una gavilla de facinerosos, formada de empleados que lo usufructúan como su propiedad privada. La ineptitud no importa a una sociedad salvaje por lo que otorga jerarquías y reconocimientos sociales en base a compromisos mafiosos y no a méritos racionales.

Una civilización deficiente permite vivir y sobrevivir a mucha gente sin desarrollar facultades de raciocinio. Sin capacidad ni entrenamiento en nada. Lo cual no sería ningún problema si se respetara la ecuación de Durkheim. Es decir, si las responsabilidades sociales se le confían a gente de buena fe con las capacidades y habilidades para honrarlas. Y no a compadres y cómplices. Otro problema de una civilización salvaje es la vigencia de la mala fe.

La pobreza no es física, alimentaria o de piso de cemento sino solo una: mental. No tenemos 60 millones de pobres sino de ignorantes, a los que no se les ha enseñado a integrarse y a participar en la sociedad en una forma útil y valiosa para todos.

Esos sesenta millones ¿saben más o menos que un miembro de una tribu prehistórica de cazadores y recolectores? ¿Son más o menos útiles para el grupo? ¿Qué saben hacer? ¿Para que sirven? Pero, ojo ¿la culpa de quien es, a quien le interesa? O le debe interesar.

Y un sistema educativo y cultural más deficiente que el de una prehistórica tribu de cazadores y recolectores, produce gente más ignorante, más inadaptada al mundo que tribus prehistóricas, propiciando que los más ignorantes y salvajes, más que los prehistóricos, en base a número y mala fe, que no razón, se apoderen de lo único que distinguen: el poder y lo que brilla.

Lo que han descubierto gentes como Jared Diamond, es que todos los hombres somos iguales, no hay diferencia genéticas ni de ningún otro tipo, sino que todas las diferencias entre los hombres, las determina el desarrollo del cerebro, que es una labor social fundamental que se opone a los intereses de los depredadores sociales.

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

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Punto ciego

15 octubre 2012

Las columnas Desigualdad y pobreza y ¿Pobres pero iguales?, en El Universal del 4 y 11 del actual, ambas de Macario Schettino, descubren un punto ciego. No por aclarar el o la solución del problema económico de las sociedades, sino porque precisamente aclaran en qué consiste y el lugar de la teoría económica donde hay un punto ciego. Que atora al esconder cosas fundamentales con lo que evita se consideren y resuelvan y así el avance de la teoría económica y el orden social.

Una primera pifia es considerar a pobreza y desigualdad como causas y no como efectos. Como algo autónomo e insoluble. Lo primero que se debe determinar ante cualquier problema, es la naturaleza del problema y su cadena de causalidad. Es decir, si los fenómenos que se consideran son causas o efectos y como causas ¿que producen? y como efectos ¿que los causa? Sin aclarar esto es temerario e irresponsable apostar la vida de todos a escala natural jugando con lo desconocido. Como acostumbran los “economistas”.

El punto ciego refiere la desigualdad y pobreza, interpretadas como protagonistas principales en un juego cuyo objeto o propósito es encontrar la forma de igualar los beneficios de la producción con los habitantes. Lo que denominan la oferta con la demanda. No la justicia o corrección en la distribución de los beneficios sociales. Noten que llaman equilibrio a una versión de la ley de la selva. El que tenga recursos que coma y el que no, que se chupe el dedo.

En un arreglo carente de un plan o un propósito ulterior. Todo lo reduce a justificar un reparto injustificable. Justificación que no existe porque al dejar libre el mercado se mueve sobre los mismos principios que ocasionaron las revoluciones sociales. El acaparamiento, asimetría y abuso.

Ese punto de vista no reconoce diferencias entre los individuos, sino es uno en el que todos somos iguales. Con lo que “parece” que no importa quien reciba satisfactores y quién no. Y finca las diferencias en un terreno ajeno al individuo y a la sociedad: en los recursos económicos. Sin distinción de si se obtuvieron en forma legítima o no, en forma legal o no, en forma conveniente para la sociedad o en forma antisocial y si se utilizan para beneficiar a la sociedad o para perjudicarla.

Pero resulta que el fin supremo social es muy diferente a distribuir riqueza en forma ciega, porque sobre eso está el de su propia superación, proyecto en el que la economía debe ser una herramienta de la sociedad y no una ciega secuestradora de ella. Como resulta. Así, la mayor “justicia” que aspiran lograr los “economistas” es a que la distribución de satisfactores se pliegue a la cartera de cada quien. Favoreciendo a los que más tienen y propiciando el acaparamiento y concentración de recursos en pocas manos, a los delincuentes de cuello blanco, gris y negro, a los depredadores sociales y eventualmente una revolución irracional, para cerrar el ciclo.

Sorprendentemente los “economistas” esperan el milagro (o se resignan a fallar): que sin que se haga nada, sin que sea algo que haya sucedido antes, ni aclarar la causa o razón por la que va a suceder (como Marx), eventualmente en forma inexplicable, el mercado va a encontrar la distribución que equilibre, en forma ciega a si conviene o no a la sociedad. Un equilibrio que sin objeto ni referencias no se sabe que equilibra, que propicia ni a quien conviene, lo que beneficia a los depredadores sociales

Por buen gusto no expreso mi opinión al respecto del pasmo en el que un “mecanismo compensatorio de la mala nivelación” resulta la caridad. Dar algo a cambio de nada. Que es un inconveniente curita para la consciencia pública y veneno puro para la evolución social. Regalar pescados evitando enseñar a pescar.

La simpleza de la interpretación saca a muchos elementos de la ecuación de una verdadera justicia social. Una que finque un código de justicia social, que no es penal ni civil, sino de prosperidad social. Y no me refiero a la prosperidad individual, sino la de toda la sociedad. El asunto es más extenso y enredado que complicado. Con calma lo entiende cualquiera, pero no puedo, ni conviene, aclarar todas las confusiones en una entrega.

Aquí empiezo recordando a un amigo llamado Emile Durkheim. Quien en 1892 explico el suicidio mediante la anomia (sin ley, sin norma). En 1930 Robert K. Merton explicó a los gángsters de Chicago con su versión de la misma. Y en el 2000 publique la distinción entre ambas y mi propia versión de anomia, para explicar la decadencia profesional, en especial la de la Ingeniería Civil en nuestro país.

La ecuación de Durkheim relaciona a los méritos de un lado con la jerarquía y los reconocimientos ($) del otro lado. Meritos = Jerarquía + Reconocimientos. M=J+R. Según Durkheim los méritos sociales deben equilibrarse con la jerarquía y reconocimientos sociales. Dicho de otra forma: la manera correcta de lograr jerarquía y reconocimiento sociales debe ser mediante los méritos que el individuo aporte a la sociedad. Mediante lo que personalmente contribuya al bien común.

Gratificar el acaparamiento y acumulación de recursos tuerce la evolución social al premiar a individuos con mérito social dudoso, cuando no francamente perjudicial para la sociedad. El mercado es un juez más ciego que la justicia, al favorecer a los menos sin considerar el beneficio o perjuicio social que aporten.

Permítanme por problemas de espacio de momento dejar el punto como esta, consciente que falta aclarar los méritos sociales. Pero antes, la semana que entra veremos que fácil resuelve Jared Diamond la igualdad y desigualdad.

Con calma y buena letra, que hacerlo bien importa más que hacerlo; Machado

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

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Fuera máscaras

7 octubre 2012

El transcurso de eventos cambia fines y medios. A las elecciones sigue el tiempo de preparar el cambio de jugadores. Sin pistas “duras” del por venir, lo relevante y trascendente esta por verse. Más allá del relevo de individuos, que solo tiene significado para cómplices, parientes, compadres y cuates, lo que se debe atisbar es el cambio en el rumbo y operación del país. La seriedad de la oferta electoral, el cambio que alentó esperanzas.

Pero es hora de olvidar las promesas de campaña. Porque ése cuento ya es otro. La prosperidad del cinismo la exhibió el ex presidente “Fanfarrón”, al defender sus falsedades con el argumento “que si no hubiera mentido, no hubiera llegado a la presidencia”. Hecho del que lo grotesco, es que no acabó en la cárcel y siga abriendo la boca.

Pero el no estar en periodo electoral no inmuniza contra la mala fe, ya que la falsedad verbal no cambia, sino que aparece otra variedad que no es del tipo verbal, sino en la operación, en el sentido de los actos, el que sin duda descubre a la verdadera perspectiva, hermenéutica, interés e intención de los operadores. Midiendo así la distancia entre la palabra y la acción.

Las protagonistas en la escena actual son las iniciativas preferentes, que tiñeron la transición con un desplante prometedor. Que hace “parecer”, porque son “una mueca o finta”, que se van a corregir deformaciones monstruosas en la organización política. Como es el secuestro de torales espacios funcionales del país que usufructúan depredadores sociales, como los tiranos sindicales. Por la simple y sencilla razón que esas deformaciones y excesos tuercen y lastran el desarrollo del país.

Para democratizar (que el gobierno trabaje para la sociedad) o racionalizar la operación del país, es imprescindible eliminar los tentáculos que al descabezar al pulpo tomaron vida propia. Los ex agentes del control corporativo que implantó Cárdenas, que se emanciparon gracias al poder clientelar y económico que acumularon en el “arcaic régimen”.

Gracias a lo cual venden sus servicios al mejor postor, como sin empacho mostró Elba. Pero lo que antes se pudo considerar una mala solución, por sesgada, abusiva y arbitraria, pero que algo podía alegar de buena fe. Finalmente era la solución de un militar, al que se le puede aceptar sin conceder, que era la única forma que conocía de organizar nada. Lo que deja ver su distancia para estadista.

Mientras no se enderece lo torcido, el país no va a poder erguirse, andar derecho, ni a buen paso. El valor del lance es que va a aclarar, si en la administración que va a iniciar se van a corregir problemas de fondo o nos vamos a seguir haciendo tontos con muecas marginales y cosméticas. Con puro flato sonoris y resoplido. Cambiando y cambiando la superficie para no cambiar el fondo. Si las promesas de campaña tenían algo de verdad. Si existe voluntad de hacer algo por la sociedad a cambio de todo lo que se llevan.

Si no se corrige a los monopolios y mafias que secuestran al país, se va a lograr muy poco, más allá del ridículo acostumbrado. Porque las condiciones del país y el mundo no son las que veía Cárdenas. No es posible, ni correcto, que ninguna sociedad trate de avanzar con un pie y una mano amarradas a la espalda y lastrada por infinidad de parásitos.

Y esa es la aclaración que se debe observar en este momento. Lo que se legisle, lo que se cambie y lo que se deje igual, desde ahora y en forma independiente de lo que digan, juren y perjuren, va a descubrir cómo será todo el sexenio. Obras son amores y no buenas razones o promesas y el caminar se demuestra andando no hablando.

Así, antes de tomar posesión los actores van a enseñar su verdadera faz y después de ello, que nadie se dé por engañado.

Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

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