El Presupuesto federal del 2008

 noviembre 2007

«El congreso exhibe su subdesarrollo en el recién aprobado presupuesto para 2008. Un verdadero presupuesto expresa un plan en lenguaje monetario, así como el programa lo traduce al lenguaje tiempo.

Pero “nuestros representantes” llaman “presupuesto” a algo sin plan ni programa, sin pies ni cabeza. Lo que evita controlar los recursos y corregir desviaciones. Lo único medio cuidado son apariencias.

Distribución que no resulta de un acto racional ni busca servir a la sociedad plural o resolver problemas del país. Sino que es un vulgar reparto tipo pirata disfrazado de asignación racional a necesidades de la población. El reparto pirata consiste en primero ver que botín consiguen y después ver como se lo dividen. En un juego que no considera a nadie fuera del “sindicato” o “sociedad” de piratas, más que como pretexto.

Es burda mecánica tercermundista y los piratas, trogloditas subdesarrollados. Troglodita viene de troglos, cueva, “que vive en cueva”. Los griegos lo definían como ser con apariencia de persona que vive como animal. Pero estos están peor. Parecen civilizados, pero la mala fe los hace menos que bestias. Ya que ninguna actúa de mala fe. Detalle relevante para la civilidad, ya que la buena fe es condición indispensable para la racionalidad y asociación. Su ausencia fulmina las dos.

El “cambio” consistió en que el reparto evoluciona de distribución entre ujiers atenidos a lo que les toque, de acuerdo al capricho de un cacique supremo, a uno que “democratizó” la distribución del botín, que hacen de los recursos del Estado, de acuerdo a la correlación de fuerzas entre pandillas, (también llamadas grupos o tribus) que forman el actual “sindicato”, en un reparto que sigue sin considerar a la población, que no forma parte de su “sociedad”, más allá de derecho a atole con el dedo. Lo opuesto a democracia en el sentido de un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. La presidenta del Congreso en su ingenuidad o cinismo, declaró que era un muy buen “presupuesto” porque no se había dejado fuera a ningún grupo.

El tamaño de la tajada que le toca a cada feudo o espacio presupuestal obvia la correlación de fuerzas como factor principal de un sistema de premios y castigos. Los problemas del país no importan más que como pretexto que se pone “sobre la mesa” para justificar cada tajada. Pero los meritos con que se consigue cada monto se esconden “bajo la mesa” y no guardan relación con el problema que se enarbola como tapujo.

En cada espacio presupuestal la tajada del león la capturan los señores feudales que lo controlan y bajo ellos una gleba de rémoras vive de las migajas que escapan a los grandes peces. Lo gordo para las cabezas, lo flaco para la infantería y para el pueblo nada. Funcionarios y burócratas de cada espacio presupuestal no dejan nada para los ajenos, para la sociedad plural.

La inteligencia, organización y orden no se consideran como factores para la solución de los problemas. Lo que plaga de impunes representantes de la triple “I” (ineficaces, incompetentes e ineptos) los círculos de poder.

El nivel de la Educación, inundaciones en Tabasco, Neza, Chalco, Iztapalapa, la falta de desarrollo de la sociedad plural, economía estancada, deficiente Función Pública, abandono ecológico y del campo, no lo resuelve una solución tan simple como aventar recursos a depósitos de acaparadores, por mucho que se denominen como el problema, las evidencias demuestran que por muchos recursos que se les den, no funcionan.

Y no lo hacen porque no son más que representaciones para justificar partidas presupuestales. Un síntoma de subdesarrollo es la artificialidad, empezando por la suplantación de la sociedad plural por parte de un conglomerado de grupos y pandillas oportunistas.

Tabasco es emblemático. El problema es la consecuencia lógica de los negocios inmobiliarios de políticos. Que a tierras sin valor, como pantanos y lagunas de inundación, le cambian el uso de suelo a uno de mayor valor, como habitacional. Tierras desesperanzadas a las que artificialmente les incrementan el valor despilfarrando recursos del Estado. Con que “inventan” un “negocio” para sus favorecidos, que presentan como “beneficio” a los ingenuos que caen en su engaño.

Trampa que es un vil traslado de recursos del Estado a bolsillos particulares, sin importar que el monto de recursos que se llevan unos cuantos trogloditas subdesarrollados sea infinitamente desproporcionado, con los daños que causan a la población que debían ayudar y proteger o a los recursos de todo el país, con lo que se va a tener que gastar para medio arreglar el problema. Eso es subdesarrollo, que la tajada de unos cuantos salvajes cueste enormidades a la población local y a todo el país. Que los negocios de unos cuantos inconscientes sean a costa de perjudicar a la mayoría.

Con la educación pasa igual, sería bueno saber que tanto de toda la partida “presupuestal” llega a las destartaladas instalaciones o al maestro que todos los días se para frente a los alumnos y personalmente trata de podarles las orejas. Y cuanto termina en cuentas y propiedades en el extranjero de pocos o en la nómina de enormes tropas que no sirven más que para amenazar con causar problemas, si se meten con sus “amos”.

Es claro que los méritos que premia el reparto no tienen que ver con el problema que se pretexta. Que importa simular la Educación con la entrega de certificados a cambio de tiempo parcial de reclusión, si ello los entrena para que después puedan entrar a engrosar las filas de la infantería de algún feudo del sistema, a cobrar a cambio de tiempo parcial de reclusión.

O cuanto se dilapida en negocios tan burdos, que requieren mucha ingenuidad creer en ellos, como que una máquina va a suplir al maestro. Ninguna computadora salva la responsabilidad de inconscientes incivilizados y sus enormes huestes de parásitos inútiles.

La composición aclara la parte agraciada del “sindicato” o “sociedad del reparto”: a saber, las oligarquías de partidos y sector privado, gobernadores y dependencias del gobierno federal (cada día más autónomas), sub divididas en feudos (cada día más autócratas), con denominaciones evocativas de problemas sensibles para la población: “desarrollo social”, “educación”, “economía”, “Función Pública”, “Ecología”, “Agrario”, etc. Y también se nota a los fuera de la sociedad o castigados. Quizás por creerse el cuento de los contrapesos, El Poder Judicial, IFE y CNDH.

El problema de fondo no consiste en que unos cuantos vean a los recursos del Estado como botín ni que consideren a las estructuras del gobierno como espacios presupuestales de los que hacen feudos con gleba incluida. Sino a que el primitivismo salvaje o subdesarrollo de la gente que se apodera de los instrumentos del Estado, vea a los demás como ajenos y crean que lo que obtienen se lo merecen o lo tienen ganado en sus luchas entre ellos y que por ello no dejen nada a cambio de lo que toman y que no les preocupe. En su impunidad.

El problema es la falta de unión en el país. Falta de colaboración que exhibe la inexistencia de compromisos comunes, que sean razón de ser fundamental y funcional de una alianza entre todos los habitantes del país. El problema es que impere el cada quien para su santo con la ley de la selva y que las alianzas sean complicidades mafiosas para depredar al todo.

En eso precisamente consiste el subdesarrollo. En encontrar muchísima más humanidad y civilidad en los excluidos de la “sociedad” (denomino así al sindicato de mafias), que en los feudales que secuestran los instrumentos del estado para usufructuarlos como propiedad particular, sin importarles que sus actos afecten a mucha gente, en grandes extensiones de territorio, durante mucho tiempo. Total cuando afloren las consecuencias de sus trapacerías, también las van a tomar de pretexto para pedir más recursos.

El subdesarrollo no analiza los malos resultados para encontrar sus causas y corregirlas, sino para que los mismos que causan el problema pidan más, para seguir haciendo lo mismo, que no es resolver nada.  En una “democracia” cuya mecánica considerar al tamaño de las huestes o la mala fe, como el derecho a para reclamar una tajada proporcional o para reclamar más. El orden feudal no permite se organice al país ni deja salir de las injusticias del subdesarrollo.

Tan desaseado es el desorden y les importa tan poco deformar las cosas que se refleja de manera muy notable en el paralelo documental de los comportamientos o ley, que en forma clara registra por escrito la desarticulación y desarreglo que han hecho nuestras “finas autoridades” del manual de organización y procedimientos que es el sistema legal del país.»

En: La disección de la Ley de obras públicas y servicios relacionados con las mismas, expongo la demencial situación aprobada por legisladores federales y locales, para la obra pública y compras del gobierno, que ambas están igual. En la infracultura el Reglamento de la Construcción y la Ley de Profesiones. La anomia, denuncia los artículos 25, 26 y 27 constitucionales. El desmembramiento y desarticulación del país, se inicia en leyes insuficientes o francamente torcidas. Pobre sociedad que encomienda la más alta responsabilidad social, como su legislación, a “Viernes”. Los instrumentos e instituciones sociales no pueden depender de caprichos irracionales sino de la razón. Los resultados a la vista obedecen al grado en que padecemos esta lacra, que crece…

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Certificación del Malinchismo

El Universal reporta la entrega por parte de The Financial Times de tres certificados al Jefe de Gobierno, que acreditan a la Ciudad de México como la cuarta entre las cinco de mejor potencial económico; la cuarta entre las cinco primeras en la relación costo-eficiencia, y la octava entre las 10 grandes capitales del futuro.

La forma de presentación es tramposa para engañar incautos. Lo aclara darse cuenta de la confusión de puntos de vista. A saber revuelven enfoques donde solamente debiera haber uno. Porque el señor jefe de gobierno es empleado de la población, contratado para que trabaje para beneficiar a la población. Lo recuerdo porque intercambiar bienes y personas en esta capital es complicado y empeora. De la agilidad de los intercambios e interacciones depende el bienestar individual, familiar y las actividades productivas… de la población. No así de los que desde lejos cambian oro por vidrio, a los que no les importa la forma en que viva la gente en donde hacen jugosos negocios.

Según el jefe de gobierno el reconocimiento es:
a) El resultado del trabajo de la administración local ¿Haciendo qué?
b) De hacer de la ciudad una entidad mas competitiva, reductiva y sustentable.

La idea general de competitiva y sustentable la tengo, y sobre la ciudad es un muy buen tema de discusión, lo que no sé que quiera decir es el quizás lapsus de “reductiva”, tal vez por la forma en que aplasta y reduce a la población, en fin que eso, señala el jefe de gobierno
c) Nos debe comprometer a que cada vez lo hagamos mejor, que tengamos una ciudad cada vez más competitiva porque eso significa prosperidad y demuestra que muchas de las medidas que hemos tomado para hacer un gobierno eficaz y más equitativo es reconocido, enfatizó. El mandatario capitalino remata con un guayabazo a la población al considerar
d) Que estos certificados ganados representan un reconocimiento para los capitalinos y para quienes hacen posible una mejor economía.

Falta aclarar quiénes son esos que hacen posible una mejor economía y cuál.
El editor del diario especializado en temas económicos-financieros, aclaró que la metodología consistió en una extensa investigación y diversas encuestas aplicadas en 108 ciudades en Norteamérica, de donde los jueces consideraron 60 criterios para evaluar el potencial de una ciudad para atraer proyectos de inversión. Y que la relación costos-efectividad, mide los trámites y la facilidad para hacer negocios.

Entonces resulta de una encuesta en 108 ciudades norteamericanas que mediante los trámites y facilidad para hacer negocios, evalúa el potencial para atraer proyectos de inversión. Viéndolo así, parece el perro ovejero al que premian los lobos y lo presume como reconocimiento de las ovejas.
Es la cuarta ciudad entre las cinco de mejor potencial económico o promesas de negocios para extranjeros; la cuarta entre las cinco primeras ciudades en la relación costo-eficiencia de los negocios foráneos, y la octava urbe entre las 10 grandes capitales del futuro, que consideran mejorarán las utilidades.
Las sociedades avanzan en la medida en que se organizan, y retroceden en la medida en que se desorganizan. El problema fundamental del país es su desorganización, de la que es parte esencial la confusión de roles y propósitos. Por eso, si me lo permiten, voy a publicar el estudio de una casuística para encontrar el subdesarrollo en la visión del mundo y las conductas desviadas de los protagonistas. Casos hay para tirar para arriba, pero el de moda es la Torre del Bicentenario que, además, cae como anillo al dedo para ver a la cara la verdad.
*Ingeniero Civil»

 

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Especulación inmobiliaria

miercoles 8 de agosto

«Entrevista con el Ing. Ángel Pujalte
(primera de cinco partes)

Múltiples problemas de la ciudad de México y su zona metropolitana (ZMCM), nacen y se agudizan como consecuencia de actos de los servidores públicos, en que los beneficios de unos cuantos provienen de encarecer el costo de administrar la ciudad, que funciona artificialmente mediante subsidio; que no es beneficio a la población sino tapadera de errores y traslado directo de recursos públicos a especuladores. Así es el subsidio al sobrecosto del agua, electricidad y drenaje, dilapidando recursos, lo que representa una mínima parte de la grave problemática citadina.

Dar prioridad a beneficios personales o aspectos de imagen electorera-populista, antes que a necesidades relevantes, ha construido una herencia de rezagos difíciles de superar en el corto plazo en los servicios que el gobierno debe prestar, como la vialidad y lo que corre bajo ella: agua, electricidad, drenaje… y sobre ella, como la recolección de basura o servicios de emergencia: seguridad, ambulancias, bomberos, además de la calidad del medio ambiente o abandonos específicos como los edificios dañados por los sismos que no se han solucionado, son algunos.

El ingeniero civil, Ángel Pujalte Piñeiro, activista de la resurrección de la Ingeniería civil en el país, como se autodefine, abordará en este espacio temas de vital actualidad, enfocados a la deficiencia de la ingeniería civil y sus repercusiones en el devenir nacional, temas que por ser de interés público, grillaenelpoder.com ofrece a sus lectores.

Puentes, segundos niveles y remozamiento del Centro Histórico

El propósito de estas obras, en la pasada administración del Distrito Federal, fue incrementar el plusvalor de las propiedades que el GDF vendió. Es decir, para beneficiar a especuladores con que se asoció en detrimento de la sociedad.

Primero, vendió más de cien edificios propiedad de la ciudad en el Centro Histórico a un precio y arreglo desconocidos por manejarse ocultos en un fideicomiso. Después, con cargo al presupuesto de la Ciudad, emprendió obras de remozamiento del Centro para incrementar el valor de las propiedades que vendió, en beneficio directo de los nuevos propietarios.

El caso Giuliani es esclarecedor. No lo trajeron por cuestiones de seguridad de la población, sino para conocer su modus operandi. Ya que Giulliani multiplicó por cuatro el valor de los inmuebles de Nueva York. Lo que logró creando una zona de seguridad libre de precaristas. Para ello cercó los parques y lugares donde se refugiaban, incluso el Central Park, después les echó encima a la policía hasta que los corrió de la isla de Manhattan, con lo que creó una zona elitista gracias a lo cual elevó cuatro veces el valor de la propiedad y rentas.

Este modelo, no funcionó para el Centro Histórico de la ciudad de México, porque implicaba cercar desde Chalco hasta Ecatepec. Ya que esta ciudad no es una isla, aunque trataron de encontrar la zona elitista de alta seguridad y plusvalía en las cimas de los cerros del poniente, que no se habían poblado por inaccesibles.

Hacer accesibles estas islas fue la verdadera razón de la construcción de los puentes del poniente. Dar salida es la función del distribuidor San Antonio y del segundo nivel del Periférico, comunicar con el aeropuerto es el propósito del segundo nivel del Viaducto.

Estas obras se realizaron a costa de bloquear los últimos lugares por donde se recargaba el acuífero de la Cuenca, incrementar el número de pobladores y la demanda de servicios, así como agudizar el problema más crítico de la Ciudad que es el agua, de la que cada día se tiene que extraer mayor cantidad y de estratos más profundos (altamente oneroso), lo que a su vez, acelera el hundimiento de la ciudad; la otra opción es importarla de cuencas vecinas lo que también es un problema creciente.

El favoritismo a la especulación inmobiliaria complica los problemas y los sobrecostos que los terminan cargando subsidios. De ahí que, prácticamente, sean traslados directos de recursos públicos al bolsillo de especuladores.

Otra acción que ha beneficiado a especuladores inmobiliarios y a industriales de la construcción en perjuicio de la funcionalidad de la ciudad, ha sido el obsequio indiscriminado de licencias para la construcción de edificios en las delegaciones centrales, permitiendo y propiciando edificaciones multifamiliares en terrenos que eran unifamiliares, sin recato por los problemas de saturación en la vialidad, basura, drenaje o falta de abasto de agua y electricidad.

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Leyes de excepción

Un principio fundamental del Derecho es la universalidad. Que el mismo rasero nivele a todos. Pero los sesgos en los comportamientos de determinados sectores sociales imponen la necesidad de promulgar leyes específicas para corregir particularidades de por lo menos dos descarrios.

Una ley penal necesaria sería que: a todo criminal que victimice a un representante social, se le reduzca la sentencia a la mitad. Que se considere atenuante delinquir en representantes sociales, por el gran servicio que representa para el país. La razón de esto, que parece algo absurdo o irracional es sensibilizar a los representantes respecto a su representación. Lo absurdo no es la propuesta sino que los representantes esten divorciados de lo que se supone representan. Es una patología mustia que no llama la atención por costumbre, muy vigente entre nuestros representantes sociales, pero muy grave. Lo trajo a colación el caso de intento de extorsión telefónica que sufrieron algunos “legisladores”. Gracias a lo cual se enteraron que ese problema existe y que la población tiene mucho tiempo padeciendolo. Claro que en la euforia del escándalo amenazaron que “ahora si” iban a hacer algo por la sociedad. Lo que personalmente dudo. Creo que pasada la sorpresa, aprovecharan el asunto para auto asignarse más dinero para contratar guaruras para todos los parientes y conocidos (de ellos) y así ahondar su inmunización de la situación, que gracias a sus “buenos oficios” padece la Sociedad Mexicana. De allí la necesidad de promulgar unas leyes de excepción para los compatriotas de excepción.

Otra ley penal de excepción necesaria es la de que a todo servidor público que se apropie de los asuntos que debe administrar, se le duplique la sentencia. Por ejemplo a los judiciales que resultan jefes o protectores de bandas de secuestradores, traficantes de drogas, armas, piratería o robado, que se les aplique el codigo penal que deberían honrar, duplicandoles las penas. Es la diferencia entre un honesto delincuente y la más despreciable clase de lacra.

Todos conocemos la figura del tipo de antifaz, barba de tres días, playera a rayas y una macana o puñal en la mano. Es la representación de un ratero decente. De alguien que asume los riesgos de su práctica. Los que se contratan para cuidar algo y despues lo venden con el beneplasito de aquellos a los que debería cuidar o que directamente cometen los delitos que deben atacar amparados en los instrumentos (charola, armas y licencia para portarlas, información, etc.) que la sociedad le confia para que cumpla su cometido.

Este problema no se reduce al sector de seguridad, sino se presenta en los (inspectores, supervisores y jefes en casi cualquier burocracia nacional. La que no lo sufre, quiere decir que no administra nada que pueda vender, lo que se refleja en el presupuesto de la dependencia o los asuntos que maneja son irrelevantes. Pero en todo asunto en el que participen recursos financieros podemos encontrar funcionarios y burocratas de éste tipo. Ya que en el desorden gubernamental imperante

El problema del ambulantaje

Alejandra Barrios tiene razón. Mientras el país no genere empleos dignos y remunerados, no será posible retirar el comercio de las calles ni frenar la emigración a estados esclavistas. Ambulantes y emigrantes son los “otros”, los ajenos a la infraestructura y recursos del país, a los que tanto en sus lugares de origen, como aquí y acullá, se les niega apoyo, derechos y reconocimiento. Allende la frontera sustentan el mito de prosperidad de la economía confederada y aquí la economía informal. Consecuencia del pésimo manejo crónico del “Cuerno de la abundancia”.

El problema de fondo es que la sociedad sea un mito. Que no existan en hechos los compromisos y responsabilidades de las partes que sean la razón de ser de asociación de todos los pobladores. La riqueza del territorio ha permitido no honrar la asociación y estancarnos en la costumbre de exprimir 500 años la misma naranja. Que llega a su límite. Después de 500 años en los que lo único que ha evolucionado para mejorar es el exprimidor. Mientras se deja que una gran cantidad de naranjas se pudran, por no poder bajarlas del árbol, por falta de infraestructura física.

La gente sobrevive, sin menoscabo de lo peligroso, ilegal o inconveniente de las opciones que se les deje. No por capricho sino instinto de supervivencia. No tenemos 50 millones de pobres, sino infraestructura para sustentar a cuando mucho 30 millones de habitantes. Otro mito político es la existencia de “indios” y una vergüenza la ley de cultura indígena. La existencia de compatriotas que no hablan español y tienen visión precolombina, demuestra que lo único que saben, se lo han enseñado ellos, a ellos mismos. Lo que exhibe que el gobierno no ha cumplido el Artículo 3º Constitucional. Que en 500 años no hemos sido capaces de enseñarles español, a manejar herramientas y ganarse la vida en forma útil y valiosa para la unión. Tampoco hemos montado infraestructura a sus tierras, en las que sub viven peor que cuando Cortes.

Por eso vienen a sobrevivir explotando la única infraestructura a la que tienen acceso de este lado del río: la vía pública. Aunque sea, peligroso, ilegal o indigno. Y otros prefieren venderse como esclavos y aceptar maltratos, a cambio de aprovechar, aun en forma marginada la infraestructura del vecino. Del que su gobierno si hizo su parte.

Antes de la independencia se sabía donde terminaba la riqueza que producía el país. Después el país ha cambiado de manos con la única diferencia que los coloniales sembraron infraestructura adecuada para explotar nuestro territorio desde su punto de vista y los subsecuentes no.

Sin considerar el bienestar de los pobladores, no fundaron ciudades, sino beneficios mineros y estructuraron el país como mina. Lo que causa problemas. Los metales pesados se encuentran en partes altas y el agua de los 1000 MSNMM. para bajo. Lo que limita el número de habitantes que sustenta cada ex beneficio minero, que la ignorancia y abulia, transforma en ciudad. Segundo, las minas por cuestiones de control solo pueden tener un acceso. La que tiene más de un acceso no se controla. Por eso todos los caminos son radiales de un centro de control, en el peor lugar, la Cuenca de México. Tercero la minería creo caminos para mercancías de alto flete económico.

Tenemos 200 años sin percatarnos de lo determinante de las condiciones físicas, para controlar una mina o atrofiar la evolución de la población. Es irrelevante la riqueza de un territorio al que no se le siembra infraestructura adecuada para abril y hacer accesible sus recursos a la población. La que queda como perro de carnicería. Por eso emigra.

Agrava el problema el centralismo político. Parte principal de la clientela de los ambulantes, es burocracia federal. En un país que entrega certificados de estudio a cambio de tiempo parcial de reclusión y después el gobierno paga enormes nominas a cambio de tiempo parcial de reclusión. Lo mejor que se puede hacer con los depósitos de gente desperdiciada, es desconcentrarlos. A ciudades nuevas en lugares propicios con recursos vírgenes. No a lugares coloniales. El mejor servicio que pueden prestar al país es de población ancla en la formación de poblaciones nuevas en logares con futuro.

Muchos ambulantes y emigrantes van a seguirlos. Y es manera positiva y humana de sacaros de la vía pública e ignominia y de destrabar la evolución del país. Mientras no cambiemos de naranjas y exprimidores, el país seguirá condenado a una creciente falta de jugo y creciente degradación de la calidad de vida. Irónicamente gratuita situación de rico país poblado con perros de carnicería y pocos carniceros.

 

IFE y legislación tercermundista

Todavía no salimos de un exabrupto, no que se resuelva, cuando nuestros legisladores brindan otro. Espanta el significado profundo del derroche de material delicado, que exponen en impúdico espectáculo. Sin embargo permite estudiar la irracionalidad del subdesarrollo. El quid es un deleznable ataque personal de algunos legisladores a algunos consejeros del IFE. La indefendible maniobra, sirve para estudiar el extravío legislativo tercermundista y contrastar el acto racional con el irracional; el subdesarrollo con desarrollo personal; el semidiós porque determina su futuro con esclavo de los tiránicos dictados de la Naturaleza.

Por un lado revela desconocimiento sobre administración. Lo que es grave, ya que el meollo legislativo es administrar la ley. Y eso descubre que desconocen la sustancia de su ministerio. Los malos resultados que padece la población incriminan a mala administración del país, la que es responsabilidad principal de los legisladores. No del que ejecuta sino del que administra el plan. El desorden social es consecuencia del legislativo. Como ñapa del caso, en un plano superior trasluce la filiación del subdesarrollo con un nivel de evolución mental. Tipifica la evolución mental subdesarrollada. Grave en posiciones que afectan a más gente, en mayor extensión territorial durante más tiempo.

Administrar es organizar y mantener los recursos orientados al propósito. Se administra la evolución de un plan, para que no pierda el objetivo. Es corregir en la marcha, los errores de planteamiento y ejecución. La ley es el manual de organización y funcionamiento del país. Como tal, proyecta los comportamientos que se consideran van a producir los resultados benéficos esperados. Las cuatro instancias de la administración son: planeación, organización, ejecución y control. Para el caso interesa control.

El control administrativo no consiste en someter o doblegar a personas, sino detectar fallas de procedimiento, para encontrar errores asignables y corregirlos. Los errores asignables son corregibles y radican en el procedimiento o plan. Los no asignables obedecen a las variaciones propias de la Naturaleza y no son corregibles, como las diferencias personales. Todo procedimiento racional toma en cuenta estas variaciones, para que no descarrile el propósito. El diseño de instrumentos legales debe considerar al hombre: tal como es, para llevarlo a ser tal como puede llegar a ser. Lo que logran los legisladores al diseñar leyes e instituciones que funcionen en forma independiente de las personas a las que se les encomiende la ejecución del plan o aplicación de la ley.

Administrar una ley no es de otro mundo. Empezando porque no es una mala señal que a los que cuida hablen mal del cuidador. En principio es hasta bueno, aunque claro pudo actuar mal. Pero para eso que les finquen responsabilidades o que los dejen en paz. El escándalo exhibe al que no puede definir ni expresar su molestia, por legítima indescifrable o ilegítima inconfesable. Si los sujetos cumplen con la ley y se obtienen malos resultados, lo que esta mal es la ley. En cuyo caso los legisladores se deben enfocar en localizar y corregir las deficiencias de sistema. Que es la labor primordial de administrar una legislación. Cuando los sujetos no cumplen la ley, se obtengan buenos o malos resultados, lo que falla son las personas. Y la ley que se debe corregir es otra. La que debe contemplar y penalizar la falta de disciplina, orden y rigor que los empleados públicos deben tener en el cumplimiento de los planes que expresa la ley. Sin embargo incumplir los planes es otro vicio nacional.

En todo caso los legisladores deben circunscribirse a la búsqueda de errores y deficiencias en la ley, que es lo que a ellos les compete corregir y no en las personas. Su responsabilidad es diseñar instrumentos que funcionen en forma independiente de quien los opere. Leyes que funcionen para todos y no que el espíritu de la ley incluya solo a unos cuantos. Personalizar el funcionamiento legal es síntoma que la irracionalidad suple a la razón. Lo que lleva a los legisladores a una ridícula suplantación de funciones, que también desconocen. Ya que el poder judicial es el que tiene la encomienda de juzgar personas. Por eso, si las personas fallaron lo que procede es fincarles responsabilidades y presentarlos ante un juez. Que son los que administran los comportamientos. Si el sistema legal no alcanza las conductas desviadas, se debe corregir el sistema legal. Y si los legisladores no pueden definir y expresar en forma racional el problema, entonces la deficiencia radica en ellos. No se arrogan conscientemente funciones del poder judicial, ni podrían hacerlo. Ya que si son incompetentes en lo suyo, menos saben del judicial, que depende de un conocimiento privativo y disciplina de la que carecen.

La insuficiencia racional incapacita para resolver problemas conceptuales. Los individuos que no desarrollan su racionalidad o la abandonaron, (sonambúlicos, según Ortega), carecen de instrumentos para captar y procesar ideas y conceptos al solo percibir lo tangible (personas), que clasifican en dos grupos: buenas y malas. (Cerebro binario.) Por sus deficiencias la irracionalidad personaliza los problemas. La pifia legislativa es multicausal, pero el componente de mayor fondo y significado es confundir personas con procedimientos. Seguir al hígado, en vez de la cabeza. Argumentar emociones, en vez de motivos y razones. La irracionalidad recala en el legislativo. Que hacen que en la parte del sistema social, donde debería regir la razón, sea otro frente en que se libra la eterna lucha con la irracionalidad. La que se encuentra representada y disputa espacios en el centro de inteligencia social. La democracia total.

Observamos la lucha de la natural animalidad contra la artificial racionalidad. En la que la irracionalidad tira de regreso a lo silvestre, donde el animal no luche ni se esfuerce por nada, donde no existan cosas extrañas e incomprensibles como inteligencia, razón, moral, principios o compromisos sociales y solo rija el instinto, los antojos y la ley de la selva. La racionalidad tira hacia la fructífera convivencia humana y civilizada, organizada en base a reglas que garanticen igualdad de oportunidades, responsabilidad por capacidad y movilidad social por méritos. De allí preocupan los paralelos documentales que corresponden a comportamientos naturales. En que invierten el sentido legislativo al agraciar la conducta irracional con normas ambiguas, opacas e irrelevantes. Donde invierten sentidos, en vez que los comportamientos sigan a un paralelo documental que los eleve, lo que conforma la conducta artificial de civilidad, el paralelo documental sigue a las conductas primitivas. La guía escrita conduce de regreso a lo natural, silvestre, salvaje.

Pervertir la función es regla en el tercer mundo. El desorden legislativo que acumulamos alcanza niveles demenciales, que nos hace absurdos en muchos sentidos. Como ser un país donde todo mundo tiene derechos y nadie obligaciones. O donde al que se porta bien le va mal y al que se porta mal le va bien. O que el derecho público se escriba para amarrarle las manos a los servidores públicos y que estos se apropien de los instrumento que la sociedad les confía para explotarlos como su propiedad privada.

Contrasentidos legislativos que nos retrotraen a las cavernas. El conjunto de errores, desequilibrios e insuficiencias acumulados en el instrumento que “ordena” la convivencia nacional, es el principal factor que obstruye y evita que el país avance. Logrando el cúmulo de errores legislativos acumulados, que la maquinaria nacional no funcione, sin importar quien la conduzca. Lo he denunciado en conferencias y publicado en cada libro que he escrito.

Nunca el problema esta en ser tonto, sino en creerse listo. El que conoce sus límites no se equivoca. Aceptar responsabilidades para las que no se esta capacitado, es un extravío originado en un error secular vulgar. Que es partir de la base que el hombre es animal racional. Suponer que cualquier bestia por nacer bípedo sin rabo, llega a animal racional. Lo que es falso de toda falsedad. El hombre no es animal racional, sino con potencial racional. Requiere se le contagie, lo que prueba su artificialidad y que el individuo sostenga un esfuerzo continuo contra su propia tendencia natural, para mantener viva su racionalidad. En un perenne sometimiento voluntario a un personal infierno de Sísifo. Todo inoculado debe mandar agua al tinaco todos los días, ya que en caso contrario, se le raja el depósito, tapa la tubería y pudre la bomba,… lo que significa, tirar al caño todo el esfuerzo hecho en construir su racionalidad y regresar a la natural y cómoda irracionalidad.

Defoe esquematiza magistralmente las diferencias en la estructura mental, en su novela “Robinsón Crusoe”. En la que en comparación con “Viernes”, expone la distancia entre la forma que cada protagonista se explica el mundo y en consecuencia, se relaciona con la Naturaleza. Las diferencias fundamentales entre animal racional e irracional, entre simple y directo, con complejo, sofisticado y refinado. Ambas figuras son referencias útiles para que cada legislador ubique: el papel que hace, espectáculo que da, lugar en que se pone y respeto que se tiene a si mismo. El resultado en nuestros legisladores, explica sobradamente los resultados del país.

Una cosa es la capacidad para ser elegido representante y otra para serlo. Los feudos y hordas de cavernarios campean en río revuelto. La Ley debe establecer condiciones selectivas de supervivencia para determinados comportamientos y desalentar otros. Propiciar en forma impersonal las conductas convenientes y descartar las inconvenientes. La ley de la selva disocia e inciviliza, retrotrae a las cavernas. Sólo hay una forma de hacer las cosas y es bien hechas. Cualquier otra es inconveniente por los malos resultados que produce. Son muy diferentes los resultados de un “Viernes”, de los de un “Robinsón”. Nada se puede hacer de cualquier manera y obtener buenos resultados. Lo que determina que algo sea un error, es que actúe contra la causa.

La ceguera de los “Viernes”, los hace dóciles incondicionales de quien los lleva de la mano o argolla nasal. Sin preocupar a donde los llevan ni en beneficio de quien actúan. Por eso las oligarquías de los partidos colocan “Viernes” como legisladores títeres. Los ingenuos pretenden suplir sus deficiencias racionales con buenas intenciones. Pero ninguna buena intención salva a la sociedad de los perjuicios que causan los errores legislativos. Es el problema clásico del libre albedrío. Tan absurdo es encargar la vigilancia a ciegos, como legislar a personas sin libre albedrío. Ya que la incompetencia y mala fe comparten resultados.

Para un cerebro simple, la propuesta más cautivadora, siempre resulta la más fantasiosa. Y las fantasías obtienen malos resultados en el mundo real. Los que producen frustración y desconfianza que se transforma en cínico escepticismo y abandono a las fuerzas fácticas que actúan en río revuelto. Un producto de la decadencia de la organización social, son las formas de organización feudal y tribal enquistadas y carcomiendo las entrañas sociales. La organización irracional no abarca el conjunto, no forma un todo, no construye un mismo tejido social.

Todas las diferencias “políticas” radican en la interpretación sobre la manera de buscar el bien común. Nadie se opone a que el propósito común sea el bien general. Lo que cambian son las formas de buscarlo, pero en consecuencia también los resultados. Los principios de izquierda ni derecha implican desorganizar a la sociedad. Ninguna corriente ideológica pelea con organizar al país. Es en la forma donde se asientan las diferencias ideológicas, pero también, de la que dependen el bienestar y prosperidad social que resulte. El desorden produce los peores resultados sociales en beneficio de oportunistas hordas depredadoras. El río revuelto sólo beneficia a pescadores. Y el orden nacional es la principal responsabilidad de los legisladores de todo tipo y nivel. Las sociedades avanzan en la medida en que se organizan y retroceden en medida en que se desorganizan.

Sin embargo ninguna corriente “política” se responsabiliza de resultados a mediano o largo plazo ni incluyen a toda la población. Todas buscan el beneficio que pregonan, con muy cortas miras y limitados a un sector, sin considerar al resto de la sociedad plural. Lo “social” que en hechos debería significar el conjunto y no una parte. Trabajar para todos sin privilegiar ninguna parte. Pero todas las corrientes “políticas” tienen claramente definido su nicho de competencia, “el sector para el que trabajan”. En fiel obediencia a la técnica comercial de concentrarse en un tipo de mercado, en ser fuerte en una clase de consumidor y desentenderse de los demás. Cada partido tiene sus clientes principales (de primera), consumidores ocasionales y sectores que desprecian.

La falta de estatura legislativa disocia a la sociedad, la desarticula, separa, aísla y enfrenta. El extravío propicia mala fe. El legislador perverso busca procedimientos que otorguen libertad de acción. Porque pretende colocar en cada posición decisoria a un interventor de su grupo. Y requiere la autonomía que le permita orientar su comportamiento con referencias inconfesables de grupo y ajenas al bien común. Nada que complique la discrecionalidad del interventor y ninguna responsabilidad. Es el sentido perverso de los procedimientos ambiguos, vagos y holgados. Dar vigencia legal a factores irracionales como los sentimientos de simpatía o animadversión personal, es la forma en que grupos de depredadores sociales se apoderan de instrumentos sociales, a los que ven como espacios presupuestales o herramientas para explotar en beneficio particular.

El feudalismo requiere instituciones abocardadas para que la gavilla que conquiste un espacio presupuestal para su causa, pueda disponer de ella a capricho en función de sus intereses particulares de momento. Que toda estructura sea flexible para que se pueda usar en cualquier sentido. Lo que requiere hormas holgadas y resolver cada contingencia con criterios personales y de coyuntura. Someter a las personas a compromisos de grupo requiere que los procedimientos no estorben a sus interventores incrustados en instrumentos sociales. Que nada los obliguen a actuar contra sus intereses en beneficio general. Lo que requiere una ley indefinida, que no venga de ninguna parte ni vaya a ningún lado, que no comprometa ni responsabilice de ninguna forma. Para que el interventor pueda obedecer los mandatos y necesidades del grupo sin responsabilidades, la que es maniobra ilegitima con que secuestran un instrumento del Estado para explotarlo como propiedad particular.

En: La disección de la Ley de obras públicas y servicios relacionados con las mismas, expongo la demencial situación aprobada por legisladores federales y locales, para la obra pública y compras del gobierno, que ambas están igual. En la infracultura el Reglamento de la Construcción y la Ley de Profesiones. La anomia, denuncia los artículos 25, 26 y 27 constitucionales. El desmembramiento y desarticulación del país, se inicia en leyes insuficientes o francamente torcidas. Pobre sociedad que encomienda la más alta responsabilidad social, como su legislación, a “Viernes”. Los instrumentos e instituciones sociales no pueden depender de caprichos irracionales sino de la razón. Los resultados a la vista obedecen al grado en que padecemos esta lacra, que crece…

 

 

Torre Bicentenario y Cuenca de México V

Lo benéfico o perjudicial de una obra, sea infraestructura o estructura, depende de la triple relación entre recursos naturales – infraestructura instalada – estructura montada, en cada unidad orgánica territorial. El límite de la situación materialmente sostenible alinea las tres variables en la horizontal. En el último nivel de sustentabilidad. Todo lo que se haga más allá de esa línea, malbarata recursos en gastos de propiedad, instalación y sobre todo de operación. En una actividad que consume riqueza en vez de crearla. En un esfuerzo que va a durar, lo que los recursos que se quieran distraer en mantener artificialmente la ilusión de sustentabilidad. En vez de destinar ese tiempo y recursos a construir una realidad auténtica. La artificialidad dispendia recursos, energía y esfuerzo en la necedad de querer imponer otro comportamiento a la Naturaleza. El capricho de ir contra la Naturaleza o jugar contra la casa es muy costoso. Pero lo que se puede considerar error grave en el primer mundo, es criminal en el tercero.

La infraestructura (vías de transporte, energía, comunicaciones, agua potable, drenaje, basura, servicios, etc.) esta materialmente supeditada al tipo y monto de los recursos naturales de la unidad orgánica territorial (extensión, morfología, contenidos) y la estructura (urbana, habitacional, industrial, comercial, agropecuaria) esta materialmente supeditada al tipo y monto de infraestructura instalada. En el mundo racional el tipo y monto existente de recursos determina el tipo y magnitud de infraestructura física que sustenta cada localidad y el tipo y magnitud de infraestructura instalada determina el tipo y monto de estructura física que sustenta. Los recursos de la unidad orgánica territorial conforman y sustentan la infraestructura y esta a su vez conforma y sustenta la estructura. La sustentabilidad es relación coherente directa de existencias materiales dependientes, naturales y artificiales, en el territorio. Todos objetos palpables y ponderables.

A nuestro absurdo, más que una torre de oficinas conviene una mina de diamantes. Pero como escasean en la Cuenca (igual que: el espacio, agua, drenaje, electricidad, basureros, seguridad) hay que comprarlos en Sudáfrica, transportarlos hasta acá y para venderlos a un precio “competitivo”, el gobierno va a tener que “subsidiar” el precio de venta. “Subsidio” que consiste en esconder tras lo que presentan como generosa dádiva, el extravío, ineptitud e irresponsabilidad gubernamental. Cuyo manejo tradicional incluye una enorme burocracia montada “para cuidar los diamantes del pueblo”. El subsidio es tapete bajo el cual el gobierno esconde su basura y que vende como favor. ¿Demencial? Es lo que pasa con el agua, drenaje, electricidad y la mayoría de las responsabilidades gubernamentales en la cuenca. Que afectan a todo el país.

Una ciudad bien administrada funciona como herramienta de bienestar y prosperidad material para la población. El mal manejo la transforma en herramienta de decadencia y degradación. Como toda herramienta, sus resultados dependen de su manejo. Una pistola en unas manos sirve a la ley y en otras a actos antisociales. La manera en que se maneja una maquinaria urbana conduce a los habitantes en una dirección, una distancia. Buena o mala. Dependiendo del tamaño del asentamiento, su desempeño afecta al resto del país y peor si es la capital. Cualquier cambio en la conducción cambia los resultados.

No hay razón de hacerse bolas con el mundo material. Porque es el ámbito más transparente, serio y formal. Es predecible, pero exige respeto. Los objetos físicos cumplen en forma ciega e invariable las leyes de la física. Administrar una ciudad es operar una maquinaria armada con objetos físicos. Cuidar que la actuación de cada parte colabore al bienestar de la población. Lo que hace un absurdo encomendar un centro urbano a desertores del mundo físico. Parece que conocer sobre opiniones y estados de ánimo, requiere renegar del mundo material. Administrar una ciudad es fácil cuando se sabe física e imposible de improvisar.

Nada de la administración urbana se puede dejar a la suerte, porque todas las probabilidades están en contra. En cualquier contingencia, la gran mayoría de acciones posibles produce malos resultados. De todo el abanico de posibilidades, solo una muy estrecha franja resulta conveniente. Y en esa, solo una franja mucho más estrecha resulta ventajosa. Y en esta, sólo una delgada línea de acción es óptima. En cualquier situación, de todo el infinito de acciones posibles, solo un mínimo ofrece buenos resultados a la sociedad, Siempre en cualquier coyuntura la gran mayoría de actos posibles resulta perjudicial. Lo que hace que en el mundo real no se pueda jugar de cualquier manera y obtener buenos resultados. Porque la Naturaleza nunca deja de cobrar venganza. La desproporción de posibilidades negativas con las positivas desecha atenerse a la suerte, pero se pueden vencer las desventajas con la racionalidad. Que logra predecir el futuro para anticiparse a la Naturaleza. Pero requiere una relación con la naturaleza que no se puede simular. Requiere ingeniería civil, la práctica profesional que invento Napoleón, para construir físicamente la revolución francesa. Aquí el bicentenario será de cambios de “régimen”, “ideología”, “partido” y de cualquier otra forma, sin verdaderos cambios de fondo. Hemos pasado una Independencia y revolución que a la fecha no se han construido físicamente.

Administrar una ciudad consiste en racionalizar el aprovechamiento de los recursos locales, instalar infraestructura física adecuada (tipo y monto) y cuidar que los habitantes monten estructura privada (edificios, maquinaria e instalaciones) adecuada a la infraestructura. Al final, la estructura privada conforma la actividad y los resultados que puede obtener la población, pero todo lo sustenta la infraestructura que debe instalar el gobierno. Organizar racionalmente los recursos, infraestructura y estructura, es algo que se debe hacer: primero por inteligencia, segundo en fiel cumplimiento del artículo 27 constitucional (antes de construir organizar racionalmente los usos del territorio) y en tercer lugar para cumplir con el artículo 134 constitucional (optimizar los recursos). Nada de lo cual cumple el gobierno.

Administrar un asentamiento urbano consiste en mantener las variables de operación de la maquina urbana en niveles óptimos y orientada a propiciar bienestar para la población. La ciudad es una máquina, formada por piezas que son herramientas separadas y completas. Un lego puede creer que son autónomas e independientes. Pero administrarlas consiste en no separarlas sino mantenerlas actuando coordinadas y sincronizadas como un todo. Se administra la máquina y no piezas aisladas. El subdesarrollado administra partes sin distinguir el todo. En una ciudad, como en cualquier sistema, las partes no deben actuar en forma autónoma, sino orquestadas para que los movimientos de las partes se coordinen y complementen entre si, como los músculos de un hombre.

Con congruencia interna (de las partes entre si) y externa (del conjunto con el entorno y de los medios con el fin). El manejo irracional extravía la relación entre el territorio (existencia de recursos) y lo que el hombre construye, (infraestructura y estructura). Y desarticula artificialidades (entre las infraestructuras, entre las estructuras y entre las infraestructuras con las estructuras).

Todos los equilibrios entre relaciones físicas del territorio (espaciales, volumétricas y contenidos) de posibilidades, endógenas y exógenos, en la Cuenca de México se encuentran rebasadas y al garete. Como consecuencia de “administrar” desconociendo al mundo material. Administración esquizofrénica. Con un nivel tan bajo de distinción de lo material, que los hombres del gobierno solo perciben las ventanillas de cobro. Las que ven como derecho, conquista, concesión o fuente de ingresos.

El gobierno subdesarrollado cree que tiene ganado derechos sin obligaciones, El desbarajuste y descontrol de las variables físicas de la ciudad como maquina productora de beneficios para la población, expresa lo mal que ha sido administrada. Descontrol que entrega el desempeño y el futuro al azar y cancela influencia para trazar derroteros. La nula anticipación es la que causa el comportamiento reactivo al que nos tienen acostumbrados nuestros gobernantes. Gobernar sin conocimiento ni auto crítica logra que dominen los resultados contrarios al beneficio general.

El problema más grande del país es el centralismo político y económico. Que causa desequilibrada concentración de habitantes, actividades, infraestructura, estructura y de historia en el centro de la república. En vez de desarrollo hemos crecido 500 años en los mismos lugares. Por lo que donde hay infraestructura no hay recursos y donde hay recursos no hay infraestructura. Tenemos un territorio rico y opulento que no podemos aprovechar.

Los recursos de la cuenca (espacio, agua, electricidad, drenaje, basura) están agotados desde los años 60s. Se le ha instalado infraestructura por encima de los recursos disponibles, pero por debajo de la estructura montada y alguna infraestructura es franca contra natura. Se han dejado desbordar las fronteras materiales que se debían cuidar. Hay más estructura que infraestructura y más infraestructura que recursos naturales. La relación interna entre infraestructuras también es incoherente, cuando no discordante. Desorden tradicional en la cabina de mando, que hace funcionar a la ciudad como herramienta de decadencia y degradación para la población.

El primer recurso de un territorio es el espacio. La capacidad material de la plataforma física es finita e inflexible. Su aprovechamiento depende del arreglo que se haga de sus variables (extensión, morfología, contenidos) y de sus modificaciones artificiales (infraestructura y estructura). Todo espacio tiene una distribución de usos y un sembrado de infraestructura y estructura que ofrece resultados óptimos. Todas las demás posibilidades malbaratan recursos y la mayoría es perjudicial. El factor espacial importa porque determina la agilidad, costo y comodidad, (velocidad, tiempo, esfuerzo y energía) que requiere la actividad que realiza la población (individuo, familia, grupo, institución y sociedad). De la facilidad de intercambios depende el bienestar de los habitantes: (interacción, abastecimiento, recreación, cultural y productividad). La facilidad de intercambios, es la escala que mide el cumplimiento de la función primordial del asentamiento. Lo que califica en forma directa su administración.

La manera de combinar las variables y establecer las relaciones espaciales y volumétricas de un territorio, agiliza o complica las interacciones e intercambios. Existen dos formas irracionales de desgraciar las posibilidades espaciales de un territorio: despreciar su vocación natural, queriendo imponerle otro uso, (instalar infraestructura para otra vocación o estructura que no coincide con la infraestructura) y rebasar las posibilidades locales (montar más infraestructura de la que sustentan los recursos locales o más estructura de la que sustenta la infraestructura instalada). No se trata de equilibrios sino topes o fronteras físicas, palpables y medibles que no se deben rebasar. Nada de esto se ha cuidado en la Cuenca.

Todas las relaciones espaciales (distancia, área, densidad) resultan en volúmenes (individuos, muebles, inmuebles, instalaciones, recursos), que son los montos que se deben aparejar los correspondientes factores cruzados de los tres grupos: territorio, infraestructura y estructura. Una baja densidad desahoga pero aleja a los habitantes. Para el gobierno la baja densidad incrementa los costos de operación de la ciudad al incrementar las longitudes (pavimentos, inmuebles e instalaciones sobre y bajo la vialidad). Una alta densidad acerca a los habitantes, lo que en un rango determinado facilita los intercambios de la población, lo que al reducir el esfuerzo de habitante propicia bienestar y reduce los costos de operación del gobierno al reducir longitudes de herramientas urbanas. Pero la densidad a partir de un nivel incrementa la fricción que dificulta los intercambios. Entonces tenemos varias fronteras a lo largo de la línea de posibilidades de la densidad, que es importante que el que “administra” un asentamiento conozca.

La densidad se divide en tres franjas. Alta, media y baja densidad. La franja de alta densidad la limita en su extremo exterior la barrera física o tope de máxima densidad posible, que es un punto cercano al acomodo físico de máxima ocupación del espacio y es el nivel de saturación más alto posible. La otra frontera de la franja de alta densidad esta en el punto donde la densidad empieza a dificultar la actividad. Con la densidad crece la fricción, que inmoviliza a los habitantes. La franja del centro es la de densidad media. En esta franja la relación entre distancias, áreas y densidades se balancea para que las interacciones e intercambios de la población cuesten el menor tiempo, dinero y esfuerzo posible, las actividades productivas cuesten lo menos posibles y el costo de operación de la ciudad cumple con propiciar bienestar al menor costo posible. Es el nivel intermedio entre la dificultad por fricción y por distancia. La franja de baja densidad agranda las distancias que se debe recorrer para los intercambios, lo que aumenta el esfuerzo, tiempo, costo y consumo de energía de los habitantes y actividades productivas. Para el gobierno aumenta los costos de operación al incrementar el tamaño de las herramientas que debe operar. Cada ciudad tiene su franja intermedia en la que las proporciones dimensionales del asentamiento logran el mejor aprovechamiento de los recursos territoriales con la mayor dinámica de intercambios. Que crea el mayor bienestar. Órdenes de magnitud que deben determinar, conocer y tener muy en cuenta el que administra cualquier ciudad.

El punto de equilibrio de cada asentamiento, que se encuentra entre la dificultad por fricción y distancia, depende del plusvalor de la fuente de ingreso principal del asentamiento. La mercancía de alto flete económico resiste distancias mayores que la de bajo flete económico. Una fuente de ingreso de alto plusvalor tiende a la baja densidad y la de bajo plusvalor a la alta. Pero el alto plusvalor absorbe sobrecosto por distancia o dificultad de traslado. Lo que quiere decir que los errores en esto a los que más afecta es a los pobres.

El principal desequilibrio espacial nacional lo causa el centralismo político y económico. Que ha producido una patológica concentración de habitantes, actividades, infraestructura e historia, en el centro de la república. En los años 60’s, 70´s y sobre todo después del sismo del 85, en los círculos de ingeniería se discutía la forma de destrabar el país desconcentrándolo, de desalentar el crecimiento del número de habitantes en la cuenca, de replantear la distribución y organización territorial del país, del desarrollo municipal y fundación de polos de desarrollo en regiones propicias. El país tiene recursos para sustentar la vida de 500 millones de habitantes. Pero después de 500 años sin desarrollo, en los que en vez de desarrollarlo solo hemos crecido los mismos lugares que dejaron los coloniales. Lo que nos ha llevado a que donde tenemos infraestructura no hay recursos y donde hay recursos no hay infraestructura. El diseño del país es colonial. Las únicas ciudades no coloniales son Cd. Obregón y Cancún. El problema no se limita a la torre, sino a desalentar que más gente venga a la cuenca y alentar su desahogo a niveles racionales (8 millones). No solo se debe evitar la torre sino toda obra que propicie que más gente venga a la Cuenca.

El que quizás fue el último acto racional del gobierno, lo publicó el Diario Oficial de la Federación el 12 de mayo de 1978, como Decreto Presidencial que aprueba el Plan Nacional de Desarrollo Urbano. Que establecía una visión interurbana con objetivos, políticas, metas y programas para equilibrar el Desarrollo Regional. Con objetivos sectoriales referidos al ordenamiento del territorio y establecía zonas prioritarias para el desarrollo regional. Con instrumentos operativos como un Programa de desconcentración de la Administración Pública Federal. Nada de lo cual se ha llevado a cabo y lo único que se ha cumplido son las consecuencias que el decreto preveía “en caso de no aplicar el plan”. A saber:

* El medio ambiente en la zona Metropolitana del Valle de México sufrirá grave deterioro alcanzando índices alarmantes de contaminación.

* Habrá una gran carencia de servicios urbanos.

* El movimiento de vehículos será cada vez más lento y costoso.

* Habrá gran inseguridad en la zona Metropolitana.

Hoy nos hemos acostumbrado a padecer todos los problemas anunciados y más. Pero llamo la atención a un hecho significativo. ¿Se trataba de un plan nacional o de uno de la zona Metropolitana del Valle de México? ¡Si no se hacen cosas en el resto de la república se hunde la zona metropolitana! O al revés. Si no se deja de despilfarrar en lo que no tiene esperanza se va a perder lo que si tenía. La Cuenca es la que no deja que se levante todo el país. Ese plan nacional reflejaba la liga tan íntima que tienen los problemas del país con los de la Cuenca de México.

Otro problema espacial lo denuncio el ingeniero Luna Traill en su ingreso a la Academia de Desarrollo Costero, donde presento un análisis de costos de dotar servicios a la población. Que gráfica una u. En la horizontal pone el número de habitantes y en la vertical la proporción de 1 a 10, del costo de dotar servicios por habitante, sobre la base de dar valor uno al optimo o mínimo. El cuerno izquierdo de la u dice que las ciudades de 10,000 habitantes, elevan su costo de operación por habitante a tres veces el óptimo. Lo que quiere decir que no convienen las ciudades pequeñas. Al centro de la gráfica el columpio baja al valor mínimo de uno para asentamientos que tienen de 1 a 5 millones de habitantes. Los asentamientos más baratos son los que tienen de uno a cinco millones de habitantes. Y el cuerno de la derecha dice que un asentamiento de 15 millones de habitantes tiene un sobrecosto de 10 (diez) veces el óptimo. La Cuenca acumula alrededor de 20 millones de habitantes. Lo que indica que el sobrecosto por el tamaño del asentamiento conurbado es superior a diez veces el costo razonable. Y hablo de un país con la mitad de su población en pobreza.

Pero es una conclusión inexacta, ya que este tipo de estudios son de primer mundo, por lo que no considera las condiciones físicas adversas particulares de la Cuenca. Complicaciones que encarecen aún más la operación del asentamiento. De las que a continuación menciono en forma sucinta apenas algunas.

El pésimo manejo de la ciudad afecta a la vialidad, agua, drenaje, electricidad, basura y seguridad. No existe parte de la ciudad que no presente dificultad a la circulación.

Vialidad: El congestionamiento de Reforma y Periférico no se limita a donde se cruzan, sino que ambas tienen problemas de punta a punta. Para acabar pronto, toda la vialidad de la Zona Metropolitana esta desbordada, aún sin torre. Los 4, 6, 8 o 11 mil 500 vehículos que van a necesitar entrar y salir de la torre, se van a sumar al volumen que hoy día fluye por Reforma, Periférico y multitud de otras vialidades, próximas y lejanas a la torre, en función del origen del usuario. Los túneles, vialidades, plazas y “mejoras” locales que presentan como “beneficios”, en realidad son necesidades del proyecto que en nada amortiguan la nueva demanda de espacio físico en la vialidad de la ciudad, que van a competir por ocupar, las personas que van a entrar y salir de la torre y que hoy no lo hacen.

Agua: De las relaciones espaciales depende el dinamismo, del agua la vida. Según el ingeniero Carlos Ramírez Sama, (Problemas de la Cuenca de México, El Colegio Nacional) la Cuenca de México solo tiene recurso agua para sustentar la vida de 8.4 millones de habitantes. Cifra que se rebasó en 1964, fecha desde la cual el gobierno debió proscribir toda licencia de construcción y toda acción que atraiga más gente a asentarse en la Cuenca. No sólo no hay gota disponible de agua para la torre, sino que desde 1964 no había para ninguno de los edificios a los que el gobierno generosa e irresponsablemente obsequia licencias de construcción en las delegaciones centrales o en los municipios conurbados. Aunque la torre solo demande “tantito”, no hay disponibilidad sino déficit.

Drenaje: El gobierno además de deformar y fracturar la red superficial con su sobreexplotación de agua del subsuelo, ha permitido el crecimiento de la mancha urbana, con que ha cubierto zonas de recarga del acuífero y acelerado los escurrimientos superficiales. Pero también ha agrandado las áreas tributarias y aumentado la densidad zonal, con que desfasa la capacidad instalada con la demanda. Muchas colonias se inundan porque la lluvia encuentra los tubos llenos con descargas domésticas. Sin la torre, avenida Revolución, Molinos, Barrilaco y Axiomatla, se han inundado, principalmente debido a la pérdida de capacidad de regulación de las presas del poniente, en conjunción con insuficiente capacidad de la red superficial local. Lo que prueba la falta de capacidad de drenaje disponible aún sin torre.

Electricidad: La CFE se fundó con el propósito de montar la capacidad de un kilowatt hora por habitante. A la fecha el país no logra ni la mitad y en vez que el gobierno dedique esa poca capacidad a actividades productivas, la malbarata en el acarreo de recursos, como bombear la extracción de agua de más de 100 m. de profundidad, acarrear agua saqueada de cuencas vecinas o desaguar la cuenca. Cuando en la mayoría de las ciudades el agua llega sola y se va sola. Aquí gastamos lo que debería dedicarse a la productividad en pasear recursos. El sistema hidroeléctrico Miguel Alemán, que se construyó para generar electricidad se le cambió el funcionamiento a cisternas del sistema Cutzamala. Ahora no solo no genera electricidad, sino que la consume para bombear el agua kilómetros horizontales y centenas de metros verticales. Lo grande y plano de la mancha urbana obliga a que el drenaje superficial funcione en base a traspalear las aguas negras con bombeo (eléctrico).

Luz y Fuerza ha declarado en repetidas ocasiones su falta de capacidad para responder al crecimiento de las obras en la Cuenca. Pero no aclara que incrementa su capacidad con termoeléctricas. La vocación del país es para hidroeléctricas de bajo caudal y alta caída. Y como país tropical deberíamos ser puntal en el aprovechamiento de energía solar o eólica. Y no marchante de soluciones de países planos. Los que no solo nos venden la planta, sino además el combustible. Porque funcionan con gas natural. Del que tenemos, pero no sabemos aprovecharlo, por lo que también se compra al extranjero. Ese manejo de energía no incrementa la productividad del país, sino la dependencia.

Por eso, no la torre, sino cualquier obra, no en la ciudad, sino dentro de la Cuenca de México, es opuesta al interés público nacional. Cualquier obra propicia que más gente venga a asentarse a la Cuenca e incrementa y complica los problemas que acumulamos y que tienen postrado al país.

La torre como inversión, generadora de empleo, detonante o impacto económico es una falacia. El monto de millones no importa. La pregunta es quien se queda con ellos. A quien beneficia la inversión. Quien vende y quien compra. Y se sabe que la estructura metálica la van a fabricar en el extranjero. A nosotros nadie nos enseña de estructuras metálicas. Que el diseño y cálculo también es foráneo. Ignoran que los edificios altos en California se construyeron gracias a la ingeniería sísmica mexicana. Son tan inocentes que no se dan cuenta que traer a un ingles a hablarnos de ingeniería sísmica es como traer a un esquimal a enseñarnos de enfermedades tropicales. De lo que quiera, los mejores están aquí.

Pero no es todo. Lo más probable es que también van a importar el cobre, de conductores eléctricos y tubería. Y los accesorios, acabados y elementos caros, con plusvalor, los van a traer del exterior. Del mismo lugar donde se van a quedar los beneficios de la obra. Nosotros somos los que vamos a pagar hasta el flete. A cambio solo de problemas. Como fuente de empleo solo ocuparan los de la escala más baja de salarios. Y presentarla como detonante económico es perverso, ya que es exactamente lo opuesto. Un implosionante económico.

El mal manejo de los políticos, hace necesario desmentir el mito de las obras como generadoras de empleo y detonantes económicos. Cuando una obra abre los recursos de un territorio y los hace accesibles a la población, propicia que los habitantes con inteligencia y trabajo los transforme en bienestar y prosperidad económica. No existe proporción entre los empleos que crea un desarrollo verdadero que entrega recursos a la productividad social, con los de una obra, aunque hubiera infraestructura y recursos. Entre los empleos de los que construyeron las primeras casas y después los accesos a Cancún (si, en ese orden). Que fue la infraestructura básica que abrió los recursos de la zona de Cancún a la población. De allí surgieron los empleos de los que construyeron, construyen y mantienen el resto de Cancún. Mas los de los proveedores , hoteles, casas, edificios, oficinas, etc. Más los trabajos regulares en los hoteles y negocios asociados y derivados. Mercados, comederos, peluquerías, etc. En cualquier eslabón de las cadenas productivas que se crearon en infinidad de actividades que conforman la vida del asentamiento.

Una carretera y unos cuartos provocaron esa especie de eufórica explosión de actividad. Eso es creación de empleos y detonación económica. Esa pequeña infraestructura, plagada de errores, con excesos y no en el mejor lugar, pero si en uno con recursos frescos, intactos, que tan detonó la actividad económica en la zona que el problema ahora es ver cómo los paran, antes que destrocen la península. No hay relación, y las diferencias son escalares.

Es maña de “político” de confundir que los empleos que crean las obras, son los de construirla u operarla como inmueble o infraestructura. Acusa visión muy corta y crear empleos nuevos en un lugar que debe desconcentrarse es un contrasentido. Los empleos regulares también serán perjudiciales. Igual que cualquier obra nueva en la cuenca. Porque coadyuvan al incremento de los déficit. De espacio, agua, drenaje, electricidad… Y a un crecimiento aritmético del déficit corresponde uno geométrico del costo de subsanarlo. Por eso mientras el GDF y municipios conurbados sigan obsequiando licencias de construcción, no tienen autoridad moral para subir el costo del agua. Ni que atrás del agua en un rato más nos presenten, con cara de impotentes víctimas, aumentos en “el costo” de la electricidad, drenaje y del “republicano” derecho de vía, que regresó para quedarse. No crean derrama económica sino incrementan los costos de habitar y operar la ciudad. Sin beneficiar complican los problemas. La población asume los costos y el gobierno no asume sus responsabilidades. No hace nada por recuperar un equilibrio que detenga la espiral decadente. En la que nos mete el que contratamos y pagamos para lo opuesto.

En un incremento de costos que no trae aparejados ningún beneficio. Al contrario más obras dificultaran más las interacciones e intercambios. El gobierno no corrige por el manejo perverso que hace de la situación. El incremento de dificultad para vivir y prosperar que afecta a la población no le preocupa al gobierno y se desentiende de toda responsabilidad. Finalmente el encarecimiento de la operación de la ciudad y los sobrecostos de todo lo que le compete: agua, drenaje, electricidad, basura, seguridad, etc., los asume la sociedad por una de dos vías. Ya sea que “el gobierno” presuma que lo subsidia, como diciendo que lo paga de lo suyo y lo regala o que diga que ya no puede mantenerla y necesita cobrarle sus gastos a la población. Cuando los sobrecostos son por su culpa. En todo caso y sentido los sobrecostos de la ineficacia e ineficiencia gubernamental los pagan los ciudadanos. No olvidar que los dueños del país somos los ciudadanos y a los empleados de gobierno se les confían instrumentos para que sirvan a la sociedad, no para que la perjudiquen o los usen mal (Art. 134 Const.)

La torre en vez de beneficios es problemas. Empezando porque los inversionistas no van a derramar su dinero aqui, del que no vamos a ver un centavo sino mercancías (acero, cobre) y servicios profesionales (proyecto, diseño) extranjeros, a cambio de dificultar y encarecer la vida y negocios en la cuenca. La ganancia es de ellos y la inversión la van a dejar en los lugares de donde piensan traer todo. De lo que si nos vamos a enterar van a ser de los incrementos de costos de vivir en la Cuenca. El aumento al costo del agua que, haciendose la víctima, empieza a promover el gobierno, presentandolo como inevitable, es consecuencia del descontrol en las licencias de construcción. Que cuesta mucho traer el agua de lejos. Que la traigan embotellada de Canadá si quieren, pero que se la cobren a los nuevos o a los empleados de gobierno que facilitan licencias de construcción donde no hay infraestructura ni recursos. Sin que distraigan fondos sociales para esconder sus ineptitudes o para hacer viables los negocios de sus cuates. Un negocio es donde todos ganan y la ganancia que es a costa de perjudicar a otro tiene otro nombre. Es una traición a su sociedad para beneficiar extranjeros. Es un traslado de recursos sociales a bolsillos particulares extranjeros.

Por otra parte el JGDF no puede avalar nada ni buscar ocurrencias. El principio del derecho que “lo que no esta prohibido esta permitido” opera para los particulares. Ningún empleado público puede hacer lo que quiera, aunque no este prohibido. Sino que estricta y rigurosamente debe ceñirse a las instrucciones que la sociedad le gira por escrito. Y la ley se escribe para evitar que el que pueda abusar o torcer el camino lo haga. Por eso es absurdo que el perro se acomode a contentillo la longaniza con la que solo se amarra. El intento conglomera violaciones a derechos humanos, a nivel local y federal.

http://grillaenelpoder.com.mx/archivo_1/modules.php?name=News&file=article&sid=3941

Torre Bicentenario y la Ciudad de México IV

22/09/2007 03:00 p.m.

Inicié revisando: superestructura, infraestructura y estructura: infraestructura estatal y privada; propósito y materia de gobierno y particulares. Distinguí inversión gubernamental de privada y desmentí el mítico beneficio de la construcción, sin distingo si es infraestructura o estructura o de lo que sustenta el mundo real. Y la obra como fuente de empleo y detonante económico,.

Lo benefico o perjudicial de una obra, infraestructura o estructura, depende de la triple relación entre recursos naturales con infraestructura instalada y con la estructura montada en la unidad orgánica territorial. El peor caso alinea las tres variables en la horizontal. Porque las variables coinciden con la línea de demarcación de lo sustentable. Todo más allá, malbarata recursos en gastos de propiedad, instalación y sobre todo de operación. En un esfuerzo que va a durar lo que los recursos que se destinen a la simulación. Lo que se quiera distraer en el mantenimiento de la artificialidad, en vez de destinarlos a construir un auténtico mundo humano. Es dispendio de recursos, energía y esfuerzo por la necedad de querer imponer a la Naturaleza otro comportamiento. El costoso capricho irracional de ir contra la Naturaleza y jugar contra la casa. Lo que se puede considerar error en el primer mundo, es criminal en el tercero.

La infraestructura (vias de transporte, energía, comunicaciones, agua potable, drenaje, basura, servicios, etc.) esta materialmente supeditada al tipo y monto de los recursos naturales locales (extensión, morfología, contenidos) y la estructura (urbana, habitacional, industrial, comercial, ágropecuaria) esta materialmente supeditada al tipo y monto de infraestructura instalada. En el mundo racional el tipo y monto existente de recursos determina el tipo y magnitud de infraestructura física que sustenta cada localidad y el tipo y magnitud de infraestructura instalada determina el tipo y monto de estructura física que sustenta. Los recursos locales sustentan la infraestructura y esta a su vez sustenta la estructura. La sustentabilidad es la relación coherente directa de existencias materiales dependientes, naturales y artificiales, en el territorio. Todos son objetos palpables y ponderables.

A nuestro absurdo, más que una torre de oficinas conviene una mina de diamantes. Pero como escasean en la Cuenca (igual que: el espacio, agua, drenaje, electricidad, basureros) hay que comprarlos en Sudáfrica, transportarlos hasta acá y para venderlos a un precio “competitivo”, “subsidiar” el precio de venta. “Subsidio” que consiste en esconder tras lo que se presenta como generosa dádiva, el extravío, ineptitud e irresponsabilidad gubernamental. Cuyo manejo tradicional incluye una enorme burocracia montada “para cuidar los diamantes del pueblo”. El subsidio es un tapete bajo el cual el gobierno esconde su basura y lo vende como favor. ¿Demencial? Es lo que pasa con el agua, drenaje, electricidad y la mayoria de sus responsabilidades en la cuenca.

Una ciudad bien administrada funciona como herramienta de bienestar y prosperidad material para la población. El mal manejo la transforma en herramienta de decadencia y degradación para la población. Como toda herramienta, sus resultados dependen de quien la maneja. Una pistola en unas manos sirve a la ley y en otras a actos antisociales. La manera en que se opera la maquinaria urbana “conduce” a los habitantes locales en una dirección, una distancia. Y dependiendo del tamaño del asentamiento, arrastra a todo el país y peor cuando resulta la capital. Cualquier cambio en la conducción cambia los resultados. Toda accion distinta produce resultados distintos.

No hay por que hacerse bolas con el mundo material. El ámbito más transparente, serio, leal  y del que se debería respetar su importancia. Los objetos físicos cumplen en forma ciega e invariable las leyes de la física. Administrar una ciudad es cuidar la operación de una maquinaria armada de objetos físicos para que la actuación individual de cada parte colabore con el conjunto en propiciar el bienestar de la población. Es absurdo encomendar un centro urbano a reprobos en física o desertores del mundo real. Expertos en opiniones y estados de ánimo, pero que desconocen el mundo verdadero. Administrar una ciudad es sencillo cuando se sabe que hacer e imposible de improvisar.

No se puede confiar a la suerte porque tiene todas las probabilidades en contra. La grán mayoría de acciónes posibles en cualquier contingencia, produce resultados contraproducentes y perjudiciales en el mediano y largo plazo. De todo el abanico de posibilidades, solo una muy estrecha franja es conveniente. De todos los actos convenientes solo una estrecha franja interior resulta ventajosa. Y en esta franja sólo una delgada linea de acción resulta optima. Solo un arreglo de acciones, instancias y tiempos ofrece los mejores resultados posibles, de todo el infinito de posibilidades. De las que siempre la grán mayoría es perjudicial. No se puede jugar de cualquier manera con el mundo real y obtener buenos resultados. La Naturaleza nunca deja de cobrar venganza. Esa desproporción de posibilidades derrota a la suerte pero es vencida por la racionalidad. Predecir el futuro para adelantarse a la Naturaleza. Algo serio que no se puede simular.

Administrar una ciudad consiste en racionalizar el aprovechamiento de los recursos locales, instalar infraestructura física adecuada (tipo y monto) y cuidar que los habitantes monten estructura privada (edificios, maquinaria e instalaciones) adecuada. En el extremo final la estructura privada conforma la actividad y los resultados que obtiene la población. Esto se debe hacer: primero por inteligencia, segundo en fiel cumplimiento del artículo 27 constitucional y en tercer lugar para cumplir con el artículo 134 constitucional. Nada de lo cual cumple el gobierno.

Administrar un asentamiento urbano consiste en mantener las variables de operación de la maquina urbana en niveles óptimos y orientada a propiciar bienestar para la población. La ciudad es una máquina, formada por piezas que cada una es una herramienta separada y completa. Por lo que administrarlas es mantener la operación de todas las herramientas urbanas adaptadas al funcionamiento de la ciudad como un todo. Se administra la máquina y no las piezas aisladas. Lo que cada gobierno administra distingue al desarrollado del subdesarrollado. En una ciudad, como en cualquier sistema, las partes no deben actuar en forma autónoma, sino orquestadas para que los movimientos de las partes se coordinen y complementen entre si, como los músculos de un hombre, en la busqueda entre todos del propósito común. La máquinaria de una ciudad la forma un conglomerado de herramientas autónomas y separadas, que deben operar orquestadas como un todo.

Con congruencia interna (de las partes entre si) y externa (del conjunto con el medio). El manejo irracional de un asentamiento se caracteriza por el extravio de la relación entre el medio (existencia local de recursos naturales) y lo que el hombre hace, (infraestructura instalada y estructura montada). Y desarticulación interna entre las artificialidades (entre las infraestructuras, las estructuras y entre las infraestructuras con las estructuras) que componen la maquinaria urbana.

Saber administrar, es saber donde voltear y que ver. Todos los equilibrios entre las relaciones (espaciales, volumétricas y contenidos) de posibilidades físicas, endógenas y exógenas, de la Cuenca de México se encuentran extraviadas y al garete. Efecto de “administrar” desconociendo la relación con el mundo material. Administraciones esquisofrénicas. Con un nivel tan bajo de distinción de lo material, que de toda la estructura de gobierno solo percibe las ventanillas de cobro (absurdo que al que desconoce el mundo material se le denomine materialista ¡¿?!). Cuyas limitaciones hace que las vean como derecho, conquista, concesión o fuente de ingresos, sin mayor explicacion (ni falta que hace).

El gobierno subdesarrollado cree que ha ganado derechos sin obligaciónes,. El desbarajuste y descontrol de las variables físicas de la ciudad como maquina productora de beneficios para su población, expresa lo mal que ha sido administrada. Descontrol que entrega el desempeño al azar y niega influencia al gobierno para trazar cualquier derrotero. La nula anticipación produce comportamiento reactivo. Gobernar sin conocimiento ni auto crítica logra que dominen los resultados contrarios al beneficio general. Los recursos de la cuenca están agotados desde los años 60s (espacio, agua, electricidad, drenaje, basura). Se ha instalado infraestructura por encima de los recursos naturales disponibles, pero por debajo de la estructura montada y alguna infraestructura es franca contra natura. Han dejado que se desbordaran las  fronteras materiales que debían cuidar. Hay más estructura que infraestructura y más infraestructura que recursos naturales. La relación interna entre infraestructuras también es incoherente, cuando no discordante. El equilibrio y sobrevivencia de la ciudad la complica un desmembramiento y liberación de piezas que deberían formar parte de la estructura de mando del asentamiento. Consecuencia de confundir los botones, manijas, palancas, pedales y volantes, los instrumentos de manejo de la máquina, con manantiales de recursos. Noten las diferencias de visiones: entre el que mira desde una posición que permite ver por encima de todo para buscar un camino en que quepa toda la sociedad, y la primitiva que apenas busca en forma individual su propia salvación, en forma independiente del todo y los demás. Desorden que logra que la ciudad funcione como herramienta de decadencia y degradación para la población.

El primer recurso natural de un territorio es el espacio. La capacidad material de la plataforma física es finita e inflexible. Su aprovechamiento depende del arreglo que el hombre haga de sus variables (extensión, morfología, contenidos) para modificarlo (infraestructura y estructura). Todo espacio tiene una distribución de usos y un sembrado de infraestructura que da resultados optimos para el hombre. Y las demás posibilidades desperdician y malogran el recurso en diversas formas y grados y la gran mayoría es perjudicial. El factor espacial determina la agilidad, costo y comodidad, (velocidad, tiempo, energía y potencia) de toda actividad que realice la población (individuo, familia, grupo, institucion y social). De la facilidad de intercambios depende el bienestar de los habitantes: (interaccion, abastecimiento, recreación, cultural y productividad). La expeditud de intercambios, es la escala que mide el cumplimiento de la función social primordial del asentamiento. Lo que califica en forma directa la eficacia y eficiencia de su administración.

La manera de combinar las variables y establecer las relaciones espaciales y volumétricas de un territorio, agiliza o complica las interacciones e intercambios. Existen dos formas irracionales, que son estadisticamente favoritas del subdesarrollo para desgraciar las posibilidades espaciales de un territorio: despreciar la vocación natural del territorio, queriendo imponerle otro uso, (instalando infraestructura para otra vocación) y rebasar las posibilidades locales. (Montando un monto mayor de infraestructura al que sustentan los recursos locales o montando otro tipo de estructura o un monto mayor de la que sustenta la infraestructura instalada). No se trata de equilibrios sino de topes o no exceder fronteras físicas, palpables y medibles.

Todas las relaciones espaciales (distancia, área, densidad) resultan en volumenes (individuos, muebles, inmuebles, instalaciones), que son los montos que se deben aparejar los correspondientes cruzados de los tres grupos: medio, infraestructura y estructura. Una baja densidad desahoga pero aleja a los habitantes. Para el gobierno la baja densidad incrementa los costos de operación de la ciudad al incrementar las longitudes (pavimentos e instalaciones sobre y bajo la vialidad). Una alta densidad acerca a los habitantes, lo que puede facilitar los intercambios y reduce los costos de operación del gobierno al reducir longitudes de herramientas urbanas. Entonces tenemos varias fronteras a lo largo de la linea de posibilidades de la densidad, que son importante que el que “administra” un asentamiento conozca.

En un extremo esta la barrera física o tope de densidad posible, que es un punto cercano al de máxima ocupación del espacio físico y que es el nivel máximo de saturación posible. La alta densidad es perjudicial porque inmoviliza la actividad de los habitantes con que el asentamiento incumple su propósito fundamental. En el otro extremo esta la densidad tan baja que agranda las distancias que se debe recorrer para los intercambios, lo que puede pesar en losl resultado de los habitantes. Para el gobierno incrementa los costos de operación al incrementar el tamaño de las herramientas que debe manejar. A que frontera debe tender cada asentamiento depende de la fuente de ingreso principal. La mercancia de alto flete económico resiste distancias mayores que una de bajo flete económico. Una actividad de alto plusvalor sustenta una menor densidad y una actividad de bajo plusvalor una mayor densidad.

En su ingreso a la Academia de Desarrollo Costero el ingeniero Luna Traill, presento  un análisis de costos de dotar servicios a la población. Que gráfica como una u. En la horizontal el número de habitantes y en la vertical la proporción de 1 a 10 del costo por habitante, sobre la base de dar valor uno al optimo o mínimo. El cuerno izquierdo de la u llega hasta las ciudades de 10,000 habitantes, lo que eleva su costo de operación por habitante a tres veces el optimo. Al centro la gráfica baja al valor mínimo de uno para 1 a 5 millones de habitantes. Y el cuerno de la derecha sube hasta un sobrecosto de 10 (diez) veces el óptimo para un asentamiento de 15 millones de habitantes.

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Torre Bicentenario, infraestructura y subdesarrollo III

Torre Bicentenario 3º entrega

07/09/2007 06:24:03 p.m..

Aclarar beneficios y sacrificios, requiere fijar el significado de palabras cruciales que se usan en forma arbitraria. El desorden semántico imposibilita la convergencia de ideas. Lo que hace que el primer requisito de la actividad política, entendida como “ponerse de acuerdo”, sea acordar el significado de las palabras. Solo en el mismo lenguaje se debate. Solo después de conciliar el significado de las palabras procede aparejar ideas.

El subdesarrollo multiplica explicaciones, propósitos y significados. Lo que desvia puntos y temas, desde irrelevante a incompatible. Sin menoscabo que la distorsión final sea la suma de todas. La disgregación conceptual enfrenta visiones, desgrana la voluntad individual y desconcierta la actuación de conjunto. Disgrega al sistema. Diluye el “acto social” como lo definió Durkheim. El desbarajuste conceptual hace de la comunidad una Torre de Babel, en la que los que comparten un grado de visión del mundo, se agrupan para “defender sus intereses” (los compartidos) contra los demás miembros de la “sociedad”.

Una sociedad subdesarrollada no comparte visión del mundo ni propósitos, en consecuencia carace de entendimiento y colaboración, sino opera en base a complicidades de ocasión aliadas en pugnas de juegos de suma cero. Lo opuesto a la relación de entendimiento y colaboración propia de una sociedad racional. En un arreglo que soslaya los fondos, simula las formas e improvisa la acción, lo que da a la sociedad subdesarrollada su característica apariencia de artificialidad.

Una deformación cardinal del subdesarrollo se asienta en la relación entre sector público y privado. Donde altera rol, objeto, función, actividad y actos de cada participante. Una aporía “característica” de la operación, son las contradicciones que produce el divorcio entre teoría y práctica. Lo que hace que las piezas de la “maquinaria” social subdesarrollada se ostenten como una cosa, simulen otra y resulten otra más. Sin sentidos que malogran la forma en que la sociedad se ordena a si misma, “se planta” ante la Naturaleza, juega sus cartas y aprovecha sus oportunidades.

De la torre, interesa aclarar disonancias entre: superestructura, estructura e infraestructura. Infraestructura pública y privada. Inversión pública y privada. Administración pública y privada. Bienes de capital estatal, de capital político y privado.

La estructura racional tiene tres instancias esenciales: superestructura, estructura e infraestructura.

La superestructura la compone la explicación del mundo, más los propósitos que resultan de racionalizarla. La medida en que el cuerpo social la comparte, determina la eficacia y eficiencia de la organización social. En la dispersión conceptual radica la principal falta de capacidad social que caracteriza al subdesarrollo. No me refiero a que todos piensen igual, estén de acuerdo en todo, ni sean sabios, sino a un mínimo de comprensión y confianza necesario. Un traslape conceptual mínimo que funcione de enlace.

La materia de la superestructura es conceptual y de la infraestructura material. Ambos son respaldos y no fines. Lo teórico es la explicación y racionalización del mundo y lo físico son las modificaciones al territorio que expresan materialmente la racionalización de la explicación. La infraestructura son medios físicos que a la superestructura le prometen encauzar a la sociedad a donde en forma deliberada, consciente y racional la quiere llevar.

De acuerdo al diccionario: infraestructura es el conjunto de medios técnicos, servicios e instalaciones necesarios para el desarrollo de una actividad, especialmente económica, o para que un lugar pueda ser habitado.

Llama la atención que se refiera a condiciones de las que depende el desarrollo social. El factor estratégico de cualquier actividad (personal, familiar, social, cultural o económica) es la facilidad para intercambiar bienes y personas, lo que al igual que el conjunto de medios físicos necesarios para hacer habitable un lugar, son de eminente competencia de la ingeniería civil.

Para la ingeniería civil infraestructura significa modificaciones físicas deliberadas hechas al territorio como medios propiciatorios para que la población construya su bienestar y prosperidad material. De origen, la ingeniería civil comparte con el gobierno el significado de la palabra. Pero para los particulares indica otras cosas.

Diferencia nada vana, ya que la estructura, es consecuencia de la infraestructura. Y cuando se hacen bien las cosas, cumple el propósito de la superestructura. La estructura resulta de un efecto de carambola, pero es el único propósito y justificación de todo el esfuerzo. Tanto la superestructura como la infraestructura son medios mientras la estructura el fin último.

En otro nivel, hombre y territorio son órdenes verdaderos y la estructura no, sino consecuencia de la interrelación de los dos ordenes verdaderos. Lo complejo del mundo y su menesterosidad obligan al hombre a buscar las metas en forma indirecta. Lo que exhibe al pensamiento simple y directo como otro síntoma de subdesarrollo o irracionalidad. Para el rumbo social la infraestructura funciona como conducto que obliga a la estructura a ir por donde se quiere y respecto a alcances como molde, que impone a la estructura la forma y dimensión predeterminada por la infraestructura.

De esta forma el método racional hace trampa a la Naturaleza. En base a una explicación del mundo y una predicción del futuro, carga los dados de la necesidad, para que el devenir del azar beneficie la finalidad del hombre. Donde el “alto riesgo” que implica embaucar a la Naturaleza, obliga a respetar reglas de juego claras y precisas. Dos principales son: no hacer doble trampa y no jugar contra la casa.

El propósito, escala y tipo de cada infraestructura, aclara las diferencias entre la pública y privada. El fin público es el bien común, el de los particulares son los propios fines. La infraestructura pública debe ser medios para que la población explote los recursos “comunes”. Modificaciones que abren y hacen accesibles a la población los recursos naturales del territorio. La privada sirve para explotar los recursos propios. Para el estado y gobierno todas las edificaciones e instalaciones particulares son estructura. La diferencia de escala debe ser enorme. Y cuando no es así, es otro síntoma de subdesarrollo.

El propósito de los gobiernos democráticos (que trabaja para el pueblo, no que todo lo pregunta a ignorantes) es distribuir entre la población medios tangibles para que sustente su desarrollo, facilitándole aprovechar los recursos naturales del territorio que habita. Repartir entre la población infraestructura adecuada a su territorio.

El tipo de recursos naturales existente en cada parte del territorio determina el tipo de infraestructura pública adecuada. El monto de recursos de cada lugar, es un tope que limita la dimensión de la infraestructura pública. (Se de un gobierno que necesitó terminar de construir un “Acuaferico” para enterarse que no tenía agua para usarlo). La infraestructura pública a su vez, es un tope que limita la posibilidad de la estructura o infraestructura privada. El tipo y monto de los recursos locales conforman y limitan la infraestructura estatal y esta a su vez a la particular. México es un país con un territorio rico y opulento, pero con problemas de magnitud y ubicación de su infraestructura pública.

Ubicación porque después de 500 años de hacer crecer la misma infraestructura que dejaron los coloniales. (Solo hay dos ciudades no coloniales: Cd. Obregón y Cancún.), donde hay infraestructura no hay recursos y donde hay recursos no hay infraestructura. Y de monto, ya que México no es un país con 50 millones de pobres, sino uno cuya cantidad de infraestructura solo alcanza para sustentar el bienestar de cuando mucho 30 millones de habitantes. Y cuando en un territorio rico y opulento, con recursos suficientes para sustentar la vida de 500 millones de habitantes, solo se ha sembrado infraestructura para sustentar la vida de 30 millones de habitantes, “parece” que hay 50 millones de pobres, cuando en realidad hay 70 millones de habitantes que carecen de medios físicos para sustentar su propio desarrollo. Tenemos poca infraestructura y mal puesta.

Infraestructura pública son vías de transporte (carreteras, calles, canales de navegación, vías férreas, etc.), la privada son los vehículos. También son infraestructura pública los canales de riego, presas, puentes, instalaciones para suministro de agua potable, electricidad, drenaje, etc. La privada son edificios, instalaciones y máquinas.

Con la palabra inversión pasa lo mismo. Pero también las diferencias en propósitos y necesidades entre gobierno y particulares, cambia el sentido de cada cual. Lo cual sirve para detectar imprecisiones. Según el diccionario es emplear dinero en una cosa para conseguir ganancias. Es poner recursos en algo que incrementa los beneficios. Es usarlos en reproducir ganancias, cambiarlos por más. La ganancia del gobierno estriba en distribuir oportunidades entre la población. Lo que logra en medida que siembra infraestructura física adecuada al territorio, que son medios para que la población sustente su capacidad de producción. Los recursos destinados a “infraestructura” por encima del monto de los recursos locales causan lo opuesto a inversión, implosión. El particular gana en medida que incrementa su capacidad de producción. El gobierno en la medida que la población incrementa su capacidad de producción. Lo único que para un gobierno debe significar inversión son la parte de los recursos que la sociedad le confia que destina a construir infraestructura adecuada. Y la única inversión que le debe interesar es la de los recursos que la sociedad le confía y no la de los particulares.

Una inversión no especulativa, son los recursos destinados a infraestructura adecuada. Así como la infraestructura del Estado es diferente a la privada, también lo es la inversión gubernamental de la particular. Los resultados demuestran que el gobierno no ha invertido los recursos de los que ha dispuesto. Lo que además de miserabilizar a la población lo ha descapitalizado. Por lo que patéticamente intenta esconder entre la actividad de particulares sus deficiencias y falta de capacidad. Simulando que es igual la inversión pública a la privada. Con lo que claudica de su responsabilidad, en forma oscura se embolsa los recursos que la sociedad le confía y pretende justificar lo que le cuesta a la sociedad con “negocios” particulares.

Un mito de “político” cree que la construcción “per se” produce beneficios. Unicamente la infraestructura adecuada gubernamental detona la inversión privada, productividad y desarrollo social. La privada detona beneficios para el propietario.

Otro mito de “políticos” hace creer que cualquier obra produce empleos, derrama económica y detona el desarrollo. Lo que muestra lo estrecho y exiguas que son las miras de muchos “políticos”. No hay comparación entre los beneficios directos e indirectos que produce una infraestructura adecuada, que abre y hace accesible a la población recursos del territorio. Ese error confunde la creación de cadenas productivas estables con desarrollo potencial hasta el tope que fije el monto de los recursos naturales que la infraestructura abrió y pone a disposición de la población, con el sueldo mínimo de algunos albañiles un plazo perentorio. Cadenas productivas que cuando no falla el gobierno, son cuasi permanentes. Como confundir las utilidades del banquero con el sueldo de la afanadora.

Para no abusar de los lectores, dejo la administración de asentamientos, otras implicaciones, la revisión de beneficios y sacrificios de la torre Bicentenario, la aplicación de conceptos y conclusiones para la próxima entrega.

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Torre Bicentenario y la manipulación de la información II

Torre Bicentenario 2º entrega

 El método racional para detectar inconsistencias califica los actos por sus resultados. Al aplicarlo a la conducción pública detecta equivocaciones de autoridad. Extravíos en la interpretación “oficial” del mundo real.

La Torre Bicentenario es un caso de tercer mundo. Que ostenta defectos por los que la sociedad no avanza. Razones operativas del subdesarrollo. Es sintomático del tercer mundo. En un lance que no es gratuito ni irrelevante, sino representativo de la deficiencia principal del subdesarrollo, que consiste en cambiar oro por cuentas sin valor. Soluciones por problemas. En un coloniaje de apariencia actualizada a inversión internacional. Que busca intercambios desequilibrados pero sin someter con armas de fuego. Aunque conserva el pedante reclamo de trato diferente, al salvador que “viene a hacer el favor de civilizar a los salvajes locales”. Pregón histórico tradicional con que los que expolian a otros se justifican con terceros y calman su conciencia. Es característico que los conquistadores justifiquen sus abusos con el cuento que lo hacen para sacar a sus victimas del atraso y salvajismo. Mejora en que no matan violentamente, sino de hambre.

El caso es rico en puntos, temas y líneas de interés, pero aquí me limito a algunos efectos y causas. El efecto de mayor interés es el equilibrio de los intercambios. Los desequilibrios causan la falla del sistema social, de allí la importancia de detectar los errores que permiten se sesguen los intercambios.

Llama la atención la escasa información del proyecto. No revelan datos duros ni material serio, sino promesas ditirámbicas o amenazas, ambas del tipo de argumentos de vendedor. Propagan buenos augurios en tres rubros principales: ordenar la zona, dar importancia internacional a la ciudad y beneficios económicos. Y amenazan con la perdida de la oportunidad.

Los argumentos generales por tema son:

“Que conviene más la torre que el desorden que puede venir y ustedes están viviendo en vialidad, uso de espacio y en todo”. “este proyecto es una oportunidad única para el ordenamiento de la parte baja de las Lomas”. “Y me parece que los edificios altos del mundo algo que han demostrado es que no sólo ordenan la zona, sino que, resuelven muchos de los conflictos. Se utiliza como referencia el tema de la Torre Mayor. Es un edificio que lejos de constituir un problema en la zona ha venido a ayudar al ordenamiento de la misma”.

“La obra pretende insertar a la ciudad en el escenario internacional en lo que toca al aspecto de su arquitectura, sus servicios y de la infraestructura con la que cuenta. Nos interesa muchísimo colocar a la ciudad de México en el lugar que le corresponde dentro del concierto de las ciudades”. “El edificio será el más alto de América latina”. “La torre será un símbolo de identidad y orgullo de la ciudad, como el Angel de la Independencia y el Monumento a la Revolución”.

“La inversión prevista generará unos 4,400 empleos anuales durante los tres años de construcción y 600 empleos permanentes”. Será “un detonante de la inversión y el desarrollo económico de la ciudad”. “pagará 120 millones por concepto de licencias a estos ingresos se suman los provenientes de permisos, predial y otros impuestos locales y federales que generarán sus ocupantes”.

Los vecinos responden con el análisis de “un grupo de arquitectos egresados de la UNAM” que reporta incongruencias en la información de los inversionistas:

“La obra es inviable sin el predio del Bosque de Chapultepec, ya que el predio tiene 3 mil 800 metros cuadrados y anuncian esta­cionamiento de 192 mil 858 metros cuadrados en siete niveles, (para lo cual) faltan 27 mil 551 metros cua­drados, (esto) sin contar entradas, salidas y viali­dades. Es decir, se pretende que el gobierno regale (más de) 23 mil 751 metros cuadrados del Bosque a ex­tranjeros»

“En 27 mil 551 metros de estacionamiento sólo caben mil 377 cajones de estacionamiento, (27,551:20=1,377.5) no los «seis mil que anuncian». (pero)

“Un área construida de 266 mil metros cuadrados (3800 x 70 = 266,000) requiere ocho mil 866 cajones de estaciona­miento (uno por cada 30 metros cuadrados), (más) 30% adicional que marca el Zedec de las Lomas, es de­cir, un total de once mil 525 cajones”; (lo que arroja 5000 cajones perdidos (11,525 – 6,500 = 5,000)). Aquí hay que aclarar que los inversionistas reportan un área total de construcción de 387,008 m2 menos 192,855 m2 de estacionamiento resulta 194,153 m2 de área de torre. Esta área entre 30 da 6,471 cajones. Lo que más o menos coincide con los 6,500. Pero con el 30% de Zedec sube a 8,413 cajones.

No son claros los beneficios para la zona, (de las mejoras locales como túneles, vialidades y plazas) pero sí es palpable, cómo (que solo sirven para) van a entrar y salir al edificio, La lateral es para entrar cómodamente al edificio y no para agilizar el Periférico y pretenden su entrada principal por el área de Lomas de Chapultepec».

Si se ana­liza punto por punto el proyecto, (…) viola» absoluta­mente todas las disposiciones» (legales).

Necesitan la do­nación para servicios, estaciona­miento, entradas, pero donar­lo o venderlo (o regalarlo), no es un cambio de uso de suelo (sino traslado de dominio).

La oferta de sustentabilidad no significa una disminución considerable en el consu­mo de energía. (No quiere decir que no consuma nada).

“para evaluar (el grado de) la sos­tenibilidad tendrán que dar a cono­cer la eficiencia de los equipos y el sistema en con­junto», el di­rector general de Trane México

El gran tamaño (de) la obra requerirá equipos que en su conjunto representarán un alto consumo energé­tico (por eficientes que sean).

Captar agua de lluvia, no disminuirá mucho el gasto y consu­mo del agua potable de la zona, que de por sí es escasa, (el área de azotea) no alcanza a captar el líquido necesario que el edificio utilizaría en funcio­nes no potables, como des­cargas en sanitarios o riego.

Tal vez cumpla con re­querimientos básicos establecidos en el mundo, pero eso, (no quiere decir que cumpla con lo que el país necesita o le conviene).

Los errores solo tienen dos orígenes posibles: mala fe o ineptitud y ambos descalifican. Llama la atención que los yerros son a favor de los inversionistas. Además de cambiar el uso de suelo también necesitan cambiar el reglamento de la construcción y se les facilite terreno para estacionamiento, plazas, entradas y salidas. Si yo fuera arquitecto, recordaría que México pudo haber competido como ciudad museo con Paris y tantas, si el gobierno no hubiera sido obsequioso con las licencias de construcción, lo que hubiera salvado de la demolición a los palacetes de reforma y otras colonias para sustituirlos por adeficios.

La ingeniería civil dice que la Cuenca de México esta saturada y con déficit de recursos e infraestructura.

Vialidad: El congestionamiento de Reforma y Periférico no se limita a donde se cruzan, sino que ambas tienen problemas de punta a punta. Para acabar pronto, toda la vialidad de la Zona Metropolitana esta desbordada, sin torre. Los 4, 6, 8 o 11 mil 500 vehículos que van a necesitar entrar y salir de la torre, se van a sumar al volumen que hoy dia fluye por Reforma, Periférico y multitud de otras vialidades, próximas y lejanas a la torre, en función del origen del usuario. Los túneles, vialidades, plazas y “mejoras” locales que presentan como “beneficios”, en realidad son necesidades del proyecto que en nada amortiguan la nueva demanda de espacio físico en la vialidad de la ciudad, que van a competir por ocupar, las personas que van a entrar y salir de la torre y que hoy no lo hacen.

Agua: Según el ingeniero Carlos Ramírez Sama, la Cuenca de México solo tiene recurso agua para sustentar la vida de 8.4 millones de habitantes. Cifra que se rebasó en 1964, fecha desde la cual el gobierno debió proscribir las licencias de construcción y toda acción que atraiga más gente a asentarse en la Cuenca. No sólo no hay gota disponible de agua para la torre, sino que desde 1964 no había para la Mayor ni para todos los edificios a los que el gobierno obsequia licencias de construcción en las delegaciones centrales o en los municipios conurbados. Aunque solo demande la décima parte de lo usual, no hay ninguna disponibilidad.

Drenaje: El gobierno además de deformar y fracturar la red superficial con su sobreexplotación de agua del subsuelo, ha permitido el crecimiento de la mancha urbana, lo que agranda las áreas tributarias y el aumento en la densidad zonal, lo que desfasa la capacidad de la red con la demanda. Muchas colonias se inundan porque la lluvia encuentra los tubos llenos con descargas domésticas. Sin la torre, avenida Revolución, Molinos, Barrilaco y Axiomatla, se han inundado, principalmente debido a la pérdida de capacidad de regulación de las presas del poniente, en conjunción con insuficiente capacidad de la red superficial local. Lo que evidencia la falta de capacidad de drenaje disponible aún sin torre.

Electricidad: La CFE se fundó con el propósito de montar la capacidad de un kilowatt hora por habitante. A la fecha el país no logra ni la mitad y en vez que el gobierno dedique esa poca capacidad a actividades productivas, la malbarata en el acarreo de otros recursos, como bombear la extracción de agua de más de 100 m. de profundidad, acarrear agua saqueada de cuencas vecinas o desaguar la cuenca.

Esto respecto a disponibilidad de recursos, veamos las aportaciones.

“Que va a ordenar, vialidad, espacio, todo y resolver conflictos”. Sin agua, drenaje ni electricidad, cualquier incremento en la demanda, por pequeño que sea es materialmente insustentable. El aserto que la torre Mayor organizó y metió orden es una falacia de político irresponsable. Habría que preguntar su versión a los vecinos de la zona y revisar la consistencia de los datos de vialidad, agua, drenaje y electricidad de antes y después, en que se basan. Sin duda reacomodó el uso de vialidades, agua, drenaje y electricidad, pero a costa de complicar cada problema y despojando a usuarios anteriores, no desahogando los problemas, como mañosamente pretenden dar a entender.

“Que va a insertar a la ciudad en el escenario internacional, en el concierto de ciudades”. Esta es una tara de subdesarrollado. Complejo por el que se le da mayor peso a la opinión ajena que a la de propios. Es característico del subdesarrollo que las autoridades cuiden más la opinión ajena, la de extranjeros, que la propia, la de su gente. La ciudad sube de nivel en el concierto de las naciones en medida que propicie mayor bienestar y prosperidad material a sus pobladores y no castigando a los habitantes para beneficiar extranjeros por adornar la ciudad con elefantes blancos.

“Generador de empleo, detonante de inversión y desarrollo económico”. Es muy distinta la inversión pública de la privada y no es propósito del gobierno crear empleos en forma directa ni de los empresarios detonar la inversión y el desarrollo económico. El gobierno debe crear condiciones para que los empresarios inviertan y creen empleos, lo que en conjunto se traduce en desarrollo económico. Un político subdesarrollado confunde su papel con el de empresario o peor, cree que puede lograr que los empresarios hagan la tarea que le corresponde a él. Requiere desconocer la diferencia entre público y privado, lo que es inversión pública y administrar un asentamiento urbano o ciudad. En este caso las declaraciones del Jefe de Gobierno demuestran que tampoco sabe lo que es infraestructura. Tres cosas cuyo desconocimiento desorientan su labor.

Las promesas de ordenar la zona y prestigio internacional son infantiles, al grado que va a ser fácil desvanecer esas ilusiones en su oportunidad, durante la revisión del único aspecto medular del asunto, que es la relación de los beneficios y sacrificios. Pero antes de entrar en materia es menester aclarar el significado de palabras que son cruciales y están sueltas, al grado que la libertad con que las usan alcanza sentidos opuestos. Confusión conceptual que permite que los actores inviertan objetivos, funciones y procedimientos. Aclarar el significado de las palabras, disipa la mayoría de las dudas.

Para no abusar de la paciencia de mis lectores dejo el repaso de la cancha, jugadores y juego para la próxima entrega.

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